37549(05-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37549  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                           Magistrado  Ponente   

                                                SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                         Aprobado Acta No. 357   

Bogotá     D.     C.,    cinco (5) de octubre de dos mil once (2011)   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte  decide  de plano el incidente de  impedimento  propuesto  por  el  Doctor JUVENAL VALERO  BENCARDINO  designado  como  Conjuez de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Cúcuta, quien se inhibió de  conocer  el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia de 15 de julio  de  2011  proferida  por  el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  Cúcuta.    

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

         Mediante  sentencia de 15 de julio de 2011 el Juzgado Primero Penal  del  Circuito  Especializado con funciones de conocimiento de Cúcuta condenó a  HENRY  OMAR  RESTREPO  ROA,  WILSON  DAVID  LIZARÁZO  PINZÓN y GIOVANNY ARMIRO  MARTÍNEZ  VILLAMIZAR  como  coautores  responsables de los delitos de secuestro  simple  en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas de uso privativo  de   las   fuerzas   armadas   agravado,   fabricación,  tráfico  y  porte  de  estupefacientes,  violación  de  habitación  ajena y violencia contra servidor  público,  decisión que fue debidamente apelada y remitida al Tribunal Superior  de Distrito Judicial de Cúcuta.   

         A   través  de  escrito  fechado  el  8  de  agosto  de  2011  los  magistrados  integrantes  de  la  sala  manifestaron  en  conjunto  la causal de  impedimento  prevista en el numeral 11° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004,  que  a  la  letra  reza  “Que  antes de formular la  imputación  el  funcionario  judicial  haya  estado  vinculado legalmente a una  investigación  penal,  o disciplinaria en la que le hayan formulado cargos, por  denuncia  o  queja instaurada por alguno de los intervinientes. Si la denuncia o  la   queja   fuere   presentada  con  posterioridad  a  la  formulación  de  la  imputación,  procederá  el  impedimento  cuando  se  vincule jurídicamente al  funcionario judicial”.     

         Mediante  acta  No.  021 de 16 de agosto de 2011 se realizó sorteo  de  tres  conjueces  para  integrar  la Sala de Decisión con el fin de resolver  sobre  la manifestación de impedimento que reposa en el expediente y decidir lo  que  se  estime  pertinente, siendo posesionados en su cargo el 17 de agosto del  mismo año.    

         A  través  de auto de 27 de agosto de 2011 la Sala de Decisión de  Conjueces  declaró  fundado  el  impedimento  elevado por los Magistrados de la  Sala  separándolos  definitivamente  del  proceso y asumió el conocimiento del  mismo.   

         En  comunicación  de  12  de septiembre de 2011 el Conjuez Ponente  señaló  que  se  encontraba impedido para conocer del recurso de apelación en  virtud  de  las causales 4° y 5° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004 ya que  emitió  opinión o concepto profesional como abogado y por la existencia de una  amistad  íntima  con  la  familia  del  acusado  GIOVANNY  MARTINEZ VILLAMIZAR.   

         Sostuvo  que  de  tiempo atrás conoce a los padres del implicado a  quienes  representó  en  un juicio de carácter penal y colaboró decididamente  en  otro  de  carácter  administrativo,  circunstancia  que generó una amistad  entrañable  con la familia del procesado incurriendo así en la causal prevista  en  el  numeral  5  del  artículo 56 del estatuto procedimental el cual dispone  “Que exista amistad íntima o enemistad grave entre  alguna  de  las  partes,  denunciante,  víctima  o perjudicado y el funcionario  judicial”.   

         Añadió  que  como  consecuencia  de la mencionada amistad una vez  GIOVANNY  MARTÍNEZ  VILLAMIZAR fue capturado la hermana visitó su oficina para  comentarle  el  caso  penal,  momento  en  el  cual emitió su opinión sobre la  estrategia  de defensa que se debía seguir y el tratamiento que debía dársele  al  proceso judicial evento que se enmarca en lo prescrito por el numeral 4° de  la  misma  normatividad  el  cual  señala  “Que el  funcionario  judicial  haya sido apoderado o defensor de alguna de las partes, o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de ellos, o haya dado consejo o  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso”.   

         En  providencia  de  19 de septiembre de los presentes la Sala dual  de  Conjueces  decidió  “no aceptar el impedimento  invocado  por el Doctor JUVENAL VALERO BENCARDINO por no concurrir causal alguna  de    impedimento    previsto    en    la    ley    procesal   penal”.   

         Afirmó  que  la  causal 4° alegada por el impedido no se presenta  en  este  caso toda vez aparece demostrado que la opinión personal ofrecida por  el  conjuez no se realizó previo al inicio del proceso y que fuese determinante  para  tomar  o  no el caso, y añadió que aquella no se observa vinculante como  lo exige la jurisprudencia reiterada por esta Sala.   

         Aseveró  que  tampoco  se  encuentra demostrada la amistad íntima  con  la  familia  del  procesado ya que el impedido actuó previamente dentro de  las  mismas  diligencias  sin  que  ese especial evento hubiese sido invocado, y  agregó  que  la  familia parece no corresponder dicha amistad habida cuenta que  contrató  los servicios de otro abogado defensor para encargarse del asunto que  hoy nos convoca.   

         Así  las  cosas, se ordenó el envió del expediente  la Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia para lo de su competencia.     

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         La   Corte  es  competente  para  decidir  lo  relacionado  con  el  impedimento  manifestado  por  el  Conjuez  del  Tribunal  Superior  de Distrito  Judicial  de  Cúcuta  según  lo dispuesto en los artículos 57 y 341 de la Ley  906 de 2004, Código de Procedimiento Penal.   

         El  instituto  de  los  impedimentos  se  estatuyó  con  el fin de  garantizar  al  conglomerado  social  que  el  funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico, es ajeno a cualquier interés distinto al de  administrar  una  recta  justicia  y,  en  consecuencia,  que su imparcialidad y  ponderación    no    están    afectadas    por    circunstancias   ajenas   al  proceso.   

         Por  tal  motivo,  la manifestación de impedimento del funcionario  judicial  debe  ser  un acto unilateral, voluntario, oficioso y obligatorio ante  la  concurrencia  de cualquiera de las causales que de  modo  taxativo  contempla  la  ley,  para  negarse  a  conocer  de  un  determinado  proceso,  con lo cual se excluye la analogía o la  extensión en su aplicación.   

         Igualmente,  dicha  manifestación  impeditiva debe estar soportada  dentro  de  los  cauces  del  postulado  de  la buena fe que rige para todos los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este instituto no debe  servir  para  entorpecer o dilatar el transcurso normal del proceso penal o para  sustraerse, indebidamente, a la obligación de decidir.   

         En  el  evento  que  ocupa la atención de la Corte, el Conjuez del  Tribunal  Superior  de  Cúcuta  invocó las causales previstas en los numerales  4°  y  5° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004 para inhibirse de tramitar el  recurso  de  apelación  presentado  contra  la sentencia de 15 de julio de 2011  proferida  por  el  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de la misma  ciudad.   

De la amistad íntima  

         En  criterio  de  esta  Sala  la  manifestación de impedimento con  relación  a  la  causal  5° no está llamada a prosperar ya que el funcionario  impedido  se  limitó  a narrar el posible conocimiento y cercanía que sostiene  con  la familia del implicado sin detallar la amistad íntima que debe tener con  GIOVANNY  ARMIRO  MARTÍNEZ  VILLAMIZAR  tal  y  como  lo  exige la normatividad  mencionada.       

         En  cuanto  a  la  causal  alegada  y el sustento que debe tener la  manifestación de impedimento se ha señalado por esta Sala,   

“Estas   razones   corresponden  a  una  apreciación  de  carácter  subjetivo, ante la cual resulta imposible de exigir  una  determinada  ponderación para tenerla como cierta, ya que está referida a  aspectos  que  tienen que ver exclusivamente con el fuero interno de la persona,  es  una  apreciación  eminentemente  subjetiva, por lo tanto, su reconocimiento  sólo  requerirá  la  expresión  clara  por parte del funcionario judicial que  tornen  admisible  su  manifestación  dando  así seguridad a las partes y a la  comunidad  de  la  transparencia  de  la decisión de quien se declara impedido,  pues  no  se  trata  de expresar la existencia de actos de cortesía o disgusto,  sino   el  señalamiento  de  circunstancias  bajo  las  cuales  el  ánimo  del  funcionario   se   vería   perturbado   y   no  podría  decidir  con  absoluta  independencia        o       imparcialidad”.1   

         De  otra  parte se ha reiterado que las relaciones sociales propias  de  la  vida  en  comunidad  no son suficientes para que se configure la amistad  íntima   y   la  separación  del  deber  de  decidir.  Dijo  esta  Sala,    

“(…)  la  causal  es infundada, pues el  mero  trato  social  y  personal,  propio  de  la  dinámica  de  las relaciones  interpersonales  no tiene la entidad suficiente para disponer su separación del  conocimiento  del  presente asunto, menos, cuando de ese conocimiento previo del  Magistrado  con  el aquí imputado en las circunstancias anotadas no se advierte  la  existencia  de  lazos  fraternales  estrechos  que  le  impidan  mantener su  imparcialidad.    

En  efecto, el numeral 5º del artículo 99  de  la  Ley  600  de  2000, hace relación a la amistad íntima o a la enemistad  grave  generada  entre  cualquiera  de  los sujetos procesales, el denunciante o  perjudicado  y  el  funcionario  judicial, toda vez que se trata de sentimientos  intensos  en  el ser humano, los cuales por su misma naturaleza, pueden poner en  riesgo  la objetividad y el buen juicio que se requiere para el desarrollo de la  labor  que a cualquiera de ellos les corresponda, dependiendo del rol que asuman  en  una  actuación  judicial,  condición  que, como se anotó, en este caso en  concreto        no       se       presenta”.2   

         Descendiendo  al caso en cuestión se debe indicar que eventos como  el  presente  donde el conjuez ponente conoce la familia del implicado en razón  de  su actividad profesional hacen parte de las relaciones sociales de carácter  cotidiano  que rodean la vida del abogado en ejercicio lo que incluye, por regla  general,  que  este  mismo  profesional  sea  consultado  para  casos o procesos  judiciales  posteriores,  razón  por  la cual esta Corte considera que el trato  existente  entre  el  conjuez  impedido y la familia del procesado responde a la  cercanía  cotidiana  del  litigante  con sus representados y no a una verdadera  amistad  íntima  que  ponga  en riesgo la ecuanimidad en la toma de decisiones.   

   

De la manifestación de opinión  

         El   funcionario   impedido  añadió  a  su  escrito  la  probable  existencia  de  la causal de impedimento inmersa en el numeral 4° del artículo  56  C.P.P.  toda  vez  el  conjuez  en su ejercicio profesional emitió opinión  sobre   la  estrategia  defensiva  que  debía  adoptar  el  capturado  GIOVANNY  MARTÍNEZ   VILLAMIZAR  frente  al  caso  que  hoy  se  pone  a  consideración.   

         Ha  sostenido  esta Sala que la procedencia del impedimento se debe  sustentar  en  circunstancias  que  impidan  la  neutralidad  y  ecuanimidad del  funcionario   judicial   siendo   insuficientes   aquellos  eventos  en  que  la  participación es mínima e irrelevante.   

“Ese   deber   de  imparcialidad  está  íntimamente  ligado  con los institutos de los impedimentos y las recusaciones.  Por  ello  se reprocha la actuación del funcionario judicial cuando aun a pesar  de  encontrarse inmerso en causal de impedimento, no lo declara, o no admite una  recusación  debidamente  fundada.  En  ese orden, el juez que esté resolviendo  sobre   un   determinado   caso  debe  acercarse  a  su  resolución  sin  estar  condicionado  por  apreciaciones  precedentes a raíz de su relación o contacto  previo  con el objeto del proceso. De manera que si en pretérita oportunidad ha  evaluado  y  emitido pronunciamiento sobre el fondo de un determinado asunto que  implique  identidad  de  situación  fáctica  y partes, le está vedado conocer  posteriormente   sobre   el   mismo,   so  pena  de  lesionar  el  principio  de  imparcialidad.   

La neutralidad y ecuanimidad que deben regir  sus  actuaciones  puede  quebrarse tanto por motivos subjetivos como por motivos  subjetivos.  Los primeros que nacen de la relación que tiene con las partes del  proceso,  y los segundos que surgen del contacto con el objeto del proceso. Pero  no  cualquier  contacto  con  la  situación  fáctica  o  jurídica  conduce  a  comprometer  su objetividad. Una interpretación de esa naturaleza entorpecería  la  labor  de  administración  de  justicia  y  terminaría  por  aniquilar  la  intervención  judicial.  Es  preciso  constatar que en efecto el funcionario ha  prefijado  conceptos  en  torno  al  fondo del asunto que examina o ha proferido  decisiones  sustanciales  sobre  el mismo, que le impidan resolverlo o revisarlo  con                 transparencia”.3   

         De  otra  parte  ha  sido  pacífica  la  jurisprudencia  penal  en  señalar  las  características  que  debe tener la opinión emitida para que se  considere inmersa en la causal de impedimento referida,   

“(…)   la  opinión  erigida  en motivo de impedimento tiene que ser sustancial, vinculante  y haberse emitido por fuera del proceso.   

Lo  sustancial,  es  lo  esencial  […] en  asuntos  jurídicos,  se  identifica  con  el  fondo  de  la  pretensión  de la  pretensión  o de la relación jurídico material que se debate. Se entiende que  la  opinión  es  vinculante cuando el funcionario judicial que la emitió queda  unido,  atado  o  sujeto  a  ella,  de modo que en adelante no puede ignorarla o  modificarla  sin  incurrir en contradicción. Y por fuera del proceso, significa  que  la  opinión  sea  expresada en circunstancias y oportunidades diferentes a  aquella  que  prevé  la  legislación  procesal para el asunto del cual se debe  conocer      funcionalmente”.      4   

         En  el  caso  examinado  se  tiene  que  el  Doctor  JUVENAL VALERO  BENCARDINO  fue  consultado  sobre  el  proceso  penal  en  contra  de  GIOVANNY  MARTÍNEZ  VILLAMIZAR  y  por  esa razón emitió una opinión en donde sugería  una  estrategia  específica  para  la  defensa  en donde incluía abstenerse de  realizar preacuerdos o allanarse a los cargos.   

         Considera  esta  Sala  que la opinión expresada por el impedido es  de  carácter  sustancial  y vinculante ya que exigió la revisión del material  probatorio  y  de  la eventual responsabilidad penal del procesado para insinuar  una  determinada  estrategia  defensiva,  actividad  que  exigió del abogado la  formación  en  su pensamiento de un criterio específico y determinado frente a  la   solución   del   caso  y  cuyo  razonamiento  no  podría  ser  modificado  posteriormente sin entrar en contradicciones.   

         Así  las  cosas  el  principio  de  neutralidad  que debe guiar la  actividad  judicial se ve amenazado por la opinión emitida por el conjuez quien  previo  a  conocer  de  la  apelación  ya tiene formado un criterio frente a la  solución que debe otorgarse a la misma.    

                      En  mérito de lo expuesto,  la   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA    DE    CASACIÓN  PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

PRIMERO:         DECLARAR         FUNDADO  el  impedimento manifestado por  el   Doctor  JUVENAL  VALERO  BENCARDINO,  dispensándolo  del  conocimiento  de  este     asunto.    

Contra  esta  providencia  no  cabe ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase,  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de  Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 28 de mayo de 2008. Rad.  29738.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia. Sala de Casación Penal. Auto de 4 de marzo de 2009. Rad.  24997.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia.  Sala  de Casación Penal. Sentencia 18 de junio de 2008.  Rad. 29252.   

4  Corte  Suprema  de Justicia. Sala de Casación Penal.  Auto de 20 de mayo de 2009. Rad. 31002     

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