37286(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37286  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

                            Aprobado acta N° 382.   

Bogotá,  D. C., veintiséis (26) de octubre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  lógicas y de  adecuada  fundamentación  de la demanda de casación presentada por el defensor  de   GRACIELA   CÁRDENAS   LEGUIZAMÓN  contra  la  sentencia  del  19 de enero de 2011, mediante la cual el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó  el fallo proferido el 12 de julio de  2010  por  el  Juzgado  Décimo Penal del Circuito de Descongestión de la misma  sede,  que  condenó  a  la  procesada  a  las  penas principales de 84 meses de  prisión  y  multa  en  cuantía de 100 salarios mínimo legales mensuales, así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas  por el mismo término fijado para la sanción privativa de  la  libertad,  como  autora  responsable de los delitos de falsedad en documento  público, falsedad en documento privado y estafa.   

HECHOS  

          El Tribunal los resumió de la siguiente manera:   

          “Indica  ANGÉLICA  QUINTANA BUITRAGO en  su   denuncia1  que  fue  víctima de una suplantación  por parte de sujetos  desconocidos,  quienes  suscribieron  contratos  de arrendamientos de inmuebles,  créditos  de  consumo,  contratos  con  TV  Cable,  créditos con el Banco Caja  Social  y  créditos  de  vehículos,  a  nombre de ella, para lo cual aportaron  certificaciones  laborales,  extractos  bancarios,  fotocopias  de su cédula de  ciudadanía  falsos y el certificado de tradición y libertad del inmueble de su  propiedad.  Documentos que son ofrecidos por un sujeto de nombre LUIS como parte  del  paquete  que  vende  a personas que requieren de un codeudor para concretar  sus transacciones comerciales”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El trámite de la investigación estuvo a  cargo  de la Fiscalía Seccional de Bogotá, autoridad judicial que inicialmente  adelantó  diligencias  preliminares y, luego, el 2 de diciembre de 2005 dispuso  la  apertura de instrucción penal, ordenando la vinculación a la actuación de  GRACIELA     CÁRDENAS     LEGUIZAMÓN.   

2.   Como   no  fue  posible  escuchar  en  indagatoria  a  la  implicada,  mediante  decisión  del  5  de junio de 2008 la  Fiscalía  la  declaró  persona  ausente  y  le  designó  defensor  de oficio.   

3.  A  través  de  sustanciatorio del 26 de  febrero  de  2009, el fiscal instructor decretó el cierre de la investigación,  calificando  el  mérito del sumario el 21 de abril posterior con resolución de  acusación   contra  GRACIELA  CÁRDENAS  LEGUIZAMÓN,  por  los  delitos  de  estafa,  falsedad  en documento  público,   uso   de   documento   público   falso   y  falsedad  en  documento  privado.    

3.  Correspondió  adelantar  la  etapa  del  juicio  al  Juez Veintiuno Penal del Circuito de Bogotá, funcionario que llevó  a  cabo las audiencias preparatoria y pública de juzgamiento, tras lo cual, por  redistribución  laboral,  remitió  el  proceso  al  Juzgado  Décimo Penal del  Circuito  de  Descongestión de la misma ciudad, cuyo titular puso término a la  instancia  mediante la sentencia del 12 de julio de 2010, en donde condenó a la  acusada  por  los  delitos  de  falsedad  en  documento  público,  falsedad  en  documento  privado  y  estafa, en tanto la absolvió respecto del punible de uso  de documento público falso.   

4.  Ante  la  apelación  interpuesta por la  defensa  en  el  aspecto  condenatorio,  el  Tribunal  Superior  de esta Capital  impartió   confirmación  al  fallo,  en  la  decisión  del  19  de  enero  de  2011.   

5.  Contra  la sentencia de segundo grado el  mismo  sujeto procesal promovió el recurso extraordinario de casación, el cual  sustentó oportunamente.   

LA  DEMANDA   

          Formula  tres  cargos  contra  la  sentencia del Tribunal, todos por  violación  directa  de  la ley sustancial y los cuales sustenta, en resumen, de  la siguiente manera:   

          Existencia  de  error  en  la  adecuación  típica,  en  cuanto  se  aplicaron  indebidamente  los  artículos  287 (falsedad en documento público),  289  (falsedad  en  documento  privado)  y  246  (estafa) del Código Penal y se  dejaron de aplicar los artículos 6º y 9º ibídem.   

          Las  censuras  las  fundamenta  señalando  que  la  conducta  de la  procesada  no  encaja  en los tipos penales antes referidos y, por el contrario,  hay   una   atipicidad   total,   por   la   ausencia   de  los  “verbos  rectores  del  núcleo”  de esos  comportamientos punibles.   

          De  esa  forma,  pidió  casar  la  sentencia  impugnada para, en su  lugar,  disponer  la  anulación  de  la  misma.            

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         La  demanda  instaurada por el defensor de la procesada GRACIELA   CÁRDENAS   LEGUIZAMÓN   será  inadmitida, por las siguientes razones:   

De  acuerdo   con lo previsto el inciso  1º  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, en cuya vigencia ocurrieron los  hechos  objeto  de  juzgamiento,  el recurso extraordinario de casación procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por  los Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial  y  por  el Tribunal Penal Militar, cuando se  trata  de  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa  de la libertad cuyo  máximo exceda de ocho años.   

Ahora  bien,  el inciso tercero de la citada  disposición  faculta  a  la  Sala  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia para  admitir  de  manera  excepcional  las  demandas de casación interpuestas contra  sentencias   de   segunda   instancia   proferidas  por  autoridades  judiciales  diferentes  a las ya mencionadas o relativas a delitos que tengan señalada pena  de  prisión  inferior  a la prevista por el legislador para acceder a esta vía  de  impugnación  extraordinaria o para los no sancionados con pena privativa de  la   libertad,   cuando   ello   fuese   necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  nacional  o  para garantizar derechos fundamentales, siempre que  reúna    los    demás    requisitos    exigidos    por    la   ley.   

         

          En  relación  con  lo  anterior,  la  Sala  ha  sido  insistente en  señalar  que  cuando  se  trata  de  la casación discrecional al demandante le  corresponde     exponer     con     claridad     y  precisión  los motivos por los cuales debe intervenir  la  Corte, ya para proveer un pronunciamiento con criterio de autoridad respecto  de  un  tema  jurídico  especial,  ora  para  unificar  posturas conceptuales o  actualizar  la  doctrina, bien para abordar un tópico aún no desarrollado, con  el  deber  de  indicar  de  qué  manera  la  decisión solicitada tiene la dual  utilidad  de  brindar  solución  al  asunto  y  servir  de guía a la actividad  judicial.  Por  su  parte,  si  la  pretensión  del  casacionista  se orienta a  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  tiene  la  obligación de  demostrar  la  violación  e  indicar  las normas constitucionales o legales que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como  su  desconocimiento  en  el  fallo  recurrido2.   

En el caso materia  de   estudio,  el  recurso  sólo  procedía  por  vía  discrecional     o    excepcional,    pues  los  delitos  por  los  cuales  se dictó la sentencia tienen  señalada  pena de prisión cuyo máximo no excede de ocho (8) años,  análisis  en  el  cual  se incluye el  punible  objeto  de  absolución  en  las instancias, es decir, uso de documento  público  falso,  conforme  al  actual criterio de la Sala expuesto con ocasión  del  fenómeno  de  la conexidad previsto en el inciso  segundo  de  la precitada disposición procesal, a cuyo tenor la modalidad de la  casación  se  evalúa con referencia a todas las conductas delictivas que hayan  “sido  parte  del  objeto del proceso”3.   

         En   ese   orden,   se  tiene  que  la  estafa  está  contemplada     en    el    artículo  246  del  Código   Penal   de  2000,  norma  que  la  sanciona  con  prisión de 2  a   8  años4.  Por  su  parte,  la  falsedad  en documento público se encuentra  reprimida  en el artículo  287  ibídem  con  prisión de 3 a 6 años. A su turno, la falsedad en documento  privado  se halla descrita en el artículo 289 y tiene  establecida  pena  de  prisión  de 1 a 6 años. Finalmente, el uso de documento  falso   está   previsto   en   el   artículo   291  con  prisión  de  2  a  8  años.   

El libelista olvidó la exigencia procesal en  mención,   limitándose   a   invocar   el   recurso   por  la  vía  común  u  ordinaria,   creyendo  tener  pleno  acceso  a  esa  modalidad  del recurso  extraordinario  de  casación,  sin  advertir  que lo procedente era acudir a la  vía excepcional.   

          Por  esa razón, optó por denunciar la existencia de una violación  directa  de  la ley, sin justificar la procedencia del recurso por alguno de los  dos  factores  que  habilitan  la casación excepcional. Es decir, se abstuvo de  explicarle  a  la  Corte  si pretende el desarrollo de la jurisprudencia o si su  aspiración es obtener la protección de garantías fundamentales.   

          El  actor  simplemente  se  circunscribió a predicar la aplicación  indebida  de  los  artículos 287, 289 y 246 del estatuto punitivo, sin efectuar  esfuerzo  alguno  para  persuadir  a  la  Sala  sobre la necesidad de admitir el  libelo.   

         Más  aún, tampoco sustentó  adecuadamente  el  yerro  que denuncia.  Recuérdese  que,  como  ya se dijo, la demanda presentada por vía discrecional  debe  cumplir  los  demás requisitos establecidos por la ley para su admisión.  Entre  ellos  se  encuentran  los previstos en el artículo 212 de la Ley 600 de  2000,  en  cuyo  numeral  2º  se  exige  la  enunciación  de  la  causal  y la  formulación  del  cargo,  indicando  en forma clara y precisa sus fundamentos y  las normas que el demandante estime infringidas.   

         En  el  caso objeto de examen,  la  causal de casación invocada por el censor no se corresponde  con  la  fundamentación de los tres reproches. En efecto, acude a la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  por  aplicación indebida, lo cual le exigía  ceñirse  a  los  hechos  declarados probados por los juzgadores, así como a la  apreciación probatoria efectuada en los fallos.   

         No  obstante,  desatendió  esa  carga de sustentación, pues en el  desarrollo  de  la  censura  predicó  la  falta de demostración de  los  elementos  descriptivos  de las conductas punibles objeto de  acusación,  pese  a  que  los  sentenciadores  arribaron a conclusión diversa.   

          Es  decir,  el libelista no hizo cosa distinta a enfrentar su propia  visión  respecto del alcance valorativo de las pruebas a la postura apreciativa  de  los  falladores,  olvidando  que  ese  tipo  de  discrepancias de naturaleza  probatoria  son ajenas al recurso extraordinario de casación, pues en esta sede  siempre  prevalecerá  el  criterio  del  juzgador, dada la doble presunción de  acierto y legalidad que acompaña a sus decisiones.   

         En    consecuencia,    ante    las    evidentes    falencias    que  presentan  los           cargos          formulados,      la     Sala     inadmitirá  la  demanda  de casación instaurada por el defensor de  GRACIELA     CÁRDENAS     LEGUIZAMÓN.   

         Al  margen  de  lo  anotado,  la  Corte no evidencia vulneración de  garantías  fundamentales  que  le impongan intervenir oficiosamente, en orden a  preservar su intangibilidad.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  GRACIELA CÁRDENAS LEGUIZAMÓN.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  estatuto  procesal  penal, contra esta decisión no procede  recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                          AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN                       

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO           JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 La denuncia la presentó el 29 de octubre de 2004.   

2 Cfr.  Entre   otros,   auto  del  18  de  abril  de  2007,  radicación  26916,  entre  otros.   

3 Cfr.  Auto del 18 de noviembre de 2004, radicación 22693.   

4  La  norma  también  establece  como  pena  principal  multa  de 50 a 1.000 salarios  mínimos  legales  mensuales, pero para efectos de determinar la modalidad de la  casación   solamente   se   tiene   en   cuenta   la   pena   privativa  de  la  libertad.     

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