37212(10-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 294   

Bogotá, D.C., diez (10) de agosto de dos mil  doce (2012)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por la apoderada de  ÁNGEL  DE  JESUS  SOTELO, contra la sentencia del 13 de julio de 2011 proferida  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, mediante la cual confirmó la emitida el  10  de febrero del mismo año por el Juzgado Diecinueve Penal del Circuito de la  ciudad,   que   lo   condenó   a   prisión   de   cuatrocientos  (400)  meses,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  período  igual  al  señalado  para la pena privativa de la libertad y le negó  los  mecanismos sustitutivos de la sanción penal, al hallarlo autor responsable  del delito de homicidio.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

En la  sentencia de segunda instancia, el  hecho fue resumido de la siguiente manera:   

“El  veintiocho  (28)  de octubre de 2008,  aproximadamente a las 12:20  horas,  en  el  inmueble  ubicado  en  la  calle  66  No. 105 F -51B  en  el  barrio “El Muelle” de esta  ciudad,   miembros   de   la  Policía  Nacional  encontraron  el cuerpo sin vida  de  SANDRA  PAOLA  PINZÓN  ROJAS  con heridas mortales por arma cortopunzante y a su lado, su esposo ÁNGEL  DE  JESÚS SOTELO en malas condiciones de salud, quien luego de ser trasladado a  un    centro    asistencial   cercano   para   recuperar   la   conciencia,   es  capturado”1.   

El  25  de octubre de  2008,     ante  el   Juez  70   Penal   Municipal   con   función  de  control  de  garantías,  el   Fiscal  330  Local  de  esta  ciudad  solicitó  legalizar  la  captura  de  ÁNGEL  DE  JESÚS  SOTELO,  formuló  a  éste  imputación por el delito de  homicidio agravado y pidió  la  imposición  de  medida de aseguramiento. El 21 de  mayo  de  2009  ante  el  Juzgado  19  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento, y  frente  a la retractación  que  se  hiciera  por parte de la defensa del preacuerdo que se había celebrado  con  la  Fiscalía  8 Seccional, se formuló acusación en contra del citado por  el  punible  aludido;  estrado  judicial  que una vez  agotadas  las  audiencias  preparatoria  y  de  juicio  oral,  dictó  sentencia  condenatoria  el  10  de  febrero  de  2011,  la cual fue confirmada  por el Tribunal Superior de esta ciudad  el 13 de julio siguiente.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   proponen  dos  (2)  cargos.   

Primero. Con sustento en la causal tercera del  artículo  181 de la ley 906 de 2004, denuncia la violación indirecta de la ley  sustancial por error de derecho por falso juicio de legalidad.   

La  recurrente  estructura  el  vicio  en  la  exclusión  “del elemento  de  prueba  recaudado cual fuera el hallazgo del celular y los mensajes de texto  en  la memoria del mismo de tenencia de la occisa”, a  pesar de su legalidad.   

Segundo. Con fundamento en la causal invocada  en  el  reparo  anterior,  denuncia la violación indirecta de la ley sustancial  por un error de hecho por falso juicio de existencia.   

El  reproche  se  vincula  con que el ad quem  omitió  referirse  al  examen  médico  practicado  al acusado, que ratifica su  versión  según  la cual su esposa lo atacó verbal y físicamente, de modo que  pide  casar  la sentencia y modificar la pena de acuerdo con el artículo 57 del  Código Penal que consagra la ira e intenso dolor.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los  presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión,  en  razón  a  que  los cargos  propuestos  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  fueron  postulados y  desarrollados  sin  la  observancia  de  los  requisitos  formales  y materiales  previstos   en   los  artículos  183  y  184  inciso  2º  de  la  ley  906  de  2004.   

Es pertinente recordar que aunque la casación  proceda  como  control  constitucional  y legal contra las sentencias de segunda  instancia,  los  requisitos de técnica propios del recurso no han desaparecido,  como  tampoco  la  demanda  mediante  la cual se instaura es un escrito de libre  confección,  en  el  que  resulten  innecesarias la mención de la causal y las  normas de derecho sustancial vulneradas.   

En  este sentido, el recurso no ha perdido su  entidad  de  juicio  lógico  jurídico,  obligando al recurrente a observar las  reglas  propias  que  lo  diferencian  de  los  alegatos  de  instancia,  con la  proposición  de cargos claros y precisos en los que los errores sean postulados  de   manera   objetiva,   sin   contradicciones,   bajo   el   supuesto  que  la  interpretación   de   las   alegaciones   hechas   en   la  demanda2,     la  modificación  y  la  readecuación de los reparos, son ajenas a la impugnación  extraordinaria.   

El  error  de  derecho  por  falso  juicio de  legalidad,  se  expresa  de  dos  formas.  Positiva  cuando  se  le otorga valor  probatorio  a  la  prueba  ilegítima  bajo  la  creencia errónea de haber sido  aducida  en  el juicio con el lleno de los requisitos legales; y negativa cuando  se  ignora  el  mérito suasorio de la prueba lícita, en el equívoco de que en  su  práctica  e  incorporación  al  juicio dejaron de cumplirse las exigencias  previstas en la ley.   

En  su  postulación,  corresponde  al censor  individualizar   la  prueba  sobre  la  cual  predica  el  error,  señalar  las  disposiciones  que  imponen  requisitos en su aducción o la inexistencia de los  exigidos  por el fallador para su ponderación, precisar las formalidades que no  fueron  observadas  o su acatamiento en el caso de ser requeridas y demostrar su  trascendencia en el fallo.   

Argumentaciones  como  las  expuestas  en  la  demanda,  dejan  al  descubierto  que la actora desconoce u olvida en la demanda  las  exigencias  de  técnica  requeridas en la proposición del cargo, toda vez  que  a  la  manera  de  un alegato de instancia procede a hacer un relato de las  circunstancias  del  hallazgo  del celular y de su final admisión como elemento  material probatorio, sin demostrar el error.   

No  basta,  con  manifestar  que el teléfono  celular  fue  sometido  a  control  de  legalidad  ante  un  juez  de control de  garantías  y  el  Fiscal en la audiencia preparatoria admitió la conducencia y  pertinencia    de    las   “pruebas”  de  la  defensa y que cumplió con lo ordenado en el artículo 415  de  la  ley  906 de 2004 sin oposición del acusador, para indicar que sin haber  sido objetados fueron excluidos.   

De modo, que si ello obedeció al hecho de no  acreditarse  la  cadena  de custodia, en la demanda ha debido demostrar que para  preservar  la  autenticidad  del elemento material probatorio cumplió con ella,  para   enseguida   señalar   que   pese   a   su   licitud   sin   razón   fue  excluido.   

Así  mismo  frente a la sentencia impugnada,  era  pertinente  que  mostrara  con  sustento  en  las  reglas  legales el error  reprochado  al  Tribunal,  al  avalar  la  decisión  del  a quo de “no   darle   valor   probatorio  por  encontrar   afectada   la   cadena  de  custodia  y  no  haberse  demostrado  su  autenticidad,   lo   que   a  juicio  de  esta  Sala  resulta  acertada  por  el  incumplimiento    de    los    requisitos   legales   en   su   recolección   y  aducción”.   

Desde   esta   perspectiva,  no  constituye  desarrollo  del  reparo  acudir a una decisión de la Sala para señalar que ese  no  era  el  momento  para  “la  exclusión  de los  elementos     de     juicio    previamente    aprobados    en    la    audiencia  preparatoria”,  y  “en  relación  con  los  posibles  defectos  en  la  cadena  de custodia”,   señalar   que   no  podían  ser  cuestionados   porque   el   fiscal   “quien  omitió  en  todo  momento  recibir  el  aparato celular con  cadena  de custodia y no asistió a las audiencias de control previo y posterior  de  la  legalización  de  la  búsqueda  selectiva en base de datos”, no lo hizo.   

En ese orden de ideas, la censura se queda en  su  enunciación  ya que frente a la conclusión del Tribunal, en el sentido que  incumplió  con  las  exigencias  legales  en  orden a demostrar la “mismidad  de su contenido”      el     cual     “no  se  autenticó  para  fines  del  proceso”,  se le imponía  con  sustento  en  la  normatividad  correspondiente  hacer  evidente  el  error  reprochado.   

Además, omite con fundamento en la sentencia  demostrar  su  trascendencia  en el fallo, sin que para dicho propósito resulte  suficiente    su    afirmación    de   acuerdo   con   la   cual   “al  no  existir testigos presenciales  de  los  hechos, se erige como única e idónea la prueba técnica obtenida para  tal  efecto”,  en orden a  probar que los hechos fueron generados por la ira e intenso dolor.   

Ahora  bien,  en  cuanto tiene que ver con el  segundo  reparo  por  un  error de hecho por falso juicio de existencia, tampoco  cumple con las exigencias de técnica para esta modalidad de vicio.   

Ciertamente  se  queda  en  su  proposición,  cuando  limita  su  actividad  a  señalar  que  el  Tribunal omitió valorar el  dictamen  médico,  mediante  el  cual  se  establecen  las  lesiones personales  causadas  al acusado, con el que se ratifica su versión y la actuación bajo un  estado de ira e intenso dolor.   

Ningún  esfuerzo  hace por demostrar que ese  error  en  la  contemplación material de la prueba es predicable también de la  sentencia  de  primera  instancia, ni emprende un juicio analítico para mostrar  cómo  por sí sola, dicha prueba controvierte las conclusiones probatorias y su  mérito    suasorio    es    suficiente    para    modificar    el   fallo   del  Tribunal.   

A  los  defectos  de  técnica anotados a los  reparos  propuestos  en  la  demanda, se agrega la omisión en ella de cualquier  referencia  a los fines perseguidos con la casación, mientras de su contexto no  se  advierte  fundadamente  que se precisa del fallo para cumplir algunas de las  finalidades de la impugnación extraordinaria.   

Por  último, como la sentencia atacada no se  manifiesta  injusta,  ninguno  de  los  motivos  previstos  en el inciso 3º del  artículo  184 de la ley 906 de 2004, permitirá superar los defectos anotados a  la demanda para decidir de fondo.   

En  consecuencia, la Sala no la seleccionará  ni  tampoco  dispondrá  su intervención oficiosa en este asunto, puesto que no  se  vislumbra  la  afectación  de  los  derechos  ni  la  vulneración  de  las  garantías fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra  la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b-  La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de  quince (15) días”3   

.  

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-         Inadmitir   la  demanda   de  casación,  presentada  por  la  defensora  de  ÁNGEL  DE  JESÚS  SOTELO.   

Segundo.-  Contra  esta decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                    

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  MUÑOZ      LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO                            

JULIO  E. SOCHA  SALAMANCA                                                JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                      

                   

Nubia Yolanda  Nova García  

Secretaria  

    

1 Folio  103 de la carpeta del Tribunal Superior de Bogotá.   

2 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.   

3Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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