37191(17-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37191   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.290  

Bogotá  D.C.,  diecisiete (17) de agosto de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora de JAIRO ARISTIZABAL ALZATE, contra el  fallo  de  segundo  grado  de  15  de abril de 2011 mediante el cual el Tribunal  Superior  de  Cali  confirmó  el emitido por el Juzgado Doce Penal del Circuito  del  mismo  Distrito  Judicial, por cuyo medio lo condenó como autor del delito  de homicidio culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico fue presentado por los  juzgadores así:   

“…el día 29 de julio de 2002, a eso de  las  ocho  y  media  de  la mañana, se presentó un accidente de tránsito a la  altura  de  la  calle  10  con  carrera  29 del barrio Colseguros en esta ciudad  [Cali],  entre  los  vehículos,  bus  de  placas VBB-638, afiliado a la empresa  Verde  de  San  Fernando  conducido por el señor JAIRO ARISTIZABAL ALZATE, y la  motocicleta  de  placas  LRV-40,  marca honda C-70, de color azul, guiada por el  señor  JUAN  CARLOS  GRISALES TOVAR, falleciendo en este hecho la señora DIANA  PAOLA      URRIAGO,      que      iba      como      parrillera     –sic-         de        la  motocicleta”.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  formal  investigación  penal  en  contra  de ambos conductores y los vinculó a  través  de  indagatoria,  no  obstante,  al  momento  de  calificar  el mérito  sumarial,  el 18 de noviembre de 2004, precluyó la instrucción a favor de Juan  Carlos  Grisales  Tovar, en tanto que profirió resolución de acusación contra  JAIRO ARISTIZABAL ALZATE por el delito de homicidio culposo.   

En  firme  el  mencionado  auto,  el  20  de  septiembre  de 2006 cuando la Unidad de Fiscalía ante el Tribunal lo confirmó,  la  fase  del  juicio  la  adelantó el Juzgado Doce Penal del Circuito de Cali,  despacho  que  una  vez  surtió  el  acto  público  de  juzgamiento,  mediante  sentencia  de 29 de julio de 2010 condenó a JAIRO ARISTIZABAL ALZATE como autor  del  delito  objeto  de  acusación a las penas principales de veinticuatro (24)  meses  de  prisión,  multa  equivalente a veinte (20) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes y privación del derecho de conducir vehículos por tres (3)  años,  así  como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por igual lapso de la sanción aflictiva de la  libertad,  concediéndole  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la  pena.   

También  lo condenó a pagar solidariamente  con  los  terceros  civilmente  responsables, Henry Álvarez Realpe y la empresa  Buses  Verdes  San  Fernando S.A., el valor equivalente a cien (100) y cincuenta  (50)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes por concepto de perjuicios a  favor   de   Juan   Carlos   Grisales   Tovar   y   Hernando   Urriago  Panesso,  respectivamente.   

En virtud del recurso de apelación formulado  por  la  defensora del enjuiciado, el Tribunal Superior de Cali por decisión de  15  de  abril  de 2011 confirmó la condena, razón por la cual insiste la misma  profesional  a  través  de  la  impugnación  extraordinaria, con la respectiva  demanda de casación, de cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Postula    un     cargo   por   violación  directa de la ley sustancial ante la   

aplicación indebida del Código Nacional de  Tránsito,  Decreto  1344 de 1970 (modificado por el Decreto 1809 de 1990) en lo  que  tiene  que ver con la definición de adelantamiento entendido como maniobra  mediante  la  cual  un  vehículo  se sitúa delante de otro, cuando el Tribunal  equivocadamente  afirma  que  la  motocicleta transitaba por la vía y atrás lo  hacía  el bus, pues el mismo conductor de la moto señala que él se movilizaba  por   el   carril   derecho   y   el  vehículo  de  servicio  público  por  el  izquierdo.   

Explica  que  la  maniobra  que  realizó su  asistido  no fue un adelantamiento, pues los rodantes iban por vías diferentes,  según  el  croquis  y  la  declaración del testigo de cargo, aquél iba por el  lado  izquierdo  de  la calzada de la calle 10 a más de 6 metros del andén del  lado   derecho,   mientras  que  el  motociclista  recorrió  sin  tomar  alguna  precaución   más   de   seis   metros   en  diagonal  invadiendo  el  eje  del  bus.   

Por  lo  tanto,  pide  a  la  Corte casar la  sentencia a fin de absolver a su defendido.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Teniendo  en cuenta lo previsto en el inciso  1º  del  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000, el recurso extraordinario de  casación  es  viable  contra las sentencias proferidas en segunda instancia por  los  tribunales  superiores de distrito judicial y por el Tribunal Penal Militar  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  emitido  por  los   citados  tribunales  o  el delito por el que se procede  tiene  pena  privativa  de  la  libertad  inferior  a dicho quantum punitivo, el  inciso  3º  del  artículo  205  del ordenamiento adjetivo penal faculta a esta  Sala  para  admitir discrecionalmente las demandas de casación que se ajusten a  los  requisitos  legales  cuando lo considere necesario para el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

Lo  anterior  es  dable  siempre y cuando el  impugnante  precise  la  razón por la cual es imprescindible el pronunciamiento  de   la   Corte,   sea  que  se  requiera  su  criterio  de  autoridad  para  la  actualización  o  unificación  de  la jurisprudencia, así como también, debe  indicar  el  por  qué  la  decisión  solicitada tiene la doble utilidad de dar  solución al asunto y servir de norte en la actividad judicial.   

También  cuando  la  pretensión del actor  apunta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, ha de acreditar tal  pretermisión  e  indicar  las  normas  constitucionales que protegen el derecho  invocado  y  de  manera  obvia,  la  forma  como  fue  desconocido  en  el fallo  recurrido.   

Advertido  esto, por tratarse del delito de  homicidio  culposo,  previsto  en  el  artículo  109 de la Ley 599 de 2000, que  tiene  establecida  una  penalidad de dos (2) a seis (6) años de prisión, como  su  máximo punitivo no supera los ocho (8) años, se impone plantear el recurso  a través de la vía discrecional.   

Pero  aquí  el  impugnante  no anuncia, ni  menos  desarrolla  alguna  de  las  vertientes que admiten tal vía, sea para la  clarificación   de  la  jurisprudencia  a  fin  de  emitir  un  pronunciamiento  en  relación  a  un  tema  jurídico  especial,  unificar posturas conceptuales o actualizar la doctrina, o  para  restaurar  el  agravio  de  alguna  garantía  fundamental  que  le  fuera  vulnerada  de  la parte civil que representa, pues sólo marginalmente anota que  también     hubo     infracción     al    debido  proceso     sin     alguna     demostración    al  respecto.   

Si  bien  opta  por  la  causal  primera  de  casación  por  violación  directa  de  la  ley  sustancial, tampoco cumple los  parámetros   legalmente   establecidos   para   esta   clase   de   embate   en  cuanto     no   respeta   los  hechos  y  pruebas  aceptadas  por  los  juzgadores.   

Ciertamente, en estos reparos debe centrarse  la  discusión  exclusivamente  en el yerro de juicio acerca del precepto que se  ocupa  de  regular  el  supuesto  fáctico en concreto. Dicho error puede ser de  selección  normativa  al  radicar en la existencia de la disposición (falta de  aplicación  o  exclusión  evidente),  por  una  equivocada  adecuación de los  hechos  probados  a los supuestos que contempla la norma (aplicación indebida),  o  bien, de carácter hermenéutico al darle a la disposición un sentido que no  tiene o errar en su significado  (interpretación errónea).   

Al recaer la equivocación de los juzgadores  de  manera  directa sobre la legislación, el debate se circunscribe netamente a  lo  jurídico  para  de  esa  manera evidenciar que se dejó de lado el precepto  regulador  de  la  situación  específica demostrada, que tal hecho se ajusta a  otra  disposición  normativa,  o que se desbordó el alcance de la ley aplicada  al  caso  concreto,  lo  cual  exige  necesariamente  aceptar  la apreciación y  declaración de los hechos realizada por los juzgadores.   

En cambio, cuando la discrepancia versa sobre  la  actividad  probatoria  y la valoración por parte de los juzgadores, la vía  de  ataque  legalmente  adecuada  es la indirecta, ya que a la infracción de la  ley  sustancial se llega de manera mediata, esto es, a través de la infracción  directa de los mandatos que regulan el ámbito probatorio.   

La  postura  de  la defensora contraviene la  estimación  probatoria  del  Tribunal  y  cae  a  no dudarlo en una infracción  indirecta  de  la  ley de carácter sustancial, sin que tampoco explique errores  de carácter probatorio.   

Así,  contrario  a  demostrar  el  error de  selección  normativa  del  juzgador,  repara  en  la  secuencia  de  los hechos  considerada  judicialmente  al  destacar  que  no  se  trató de una maniobra de  adelantamiento,  sino  que  el conductor de la motocicleta invadió el carril en  el  cual  se  desplazaba  su  asistido  a  bordo  del  bus, desatendiendo que el  Tribunal  analizó  pormenorizadamente  los  elementos  de  juicio para concluir  que:   

“…las huellas dejadas por la motocicleta  en  el  bus  a  causa  del impacto generado, dejan entrever que efectivamente el  primero  de  los  velocípedos  mencionados  transitaba  por la vía y atrás lo  hacía  el segundo de ellos, siendo este último el que alcanza la motocicleta y  lo  colisiona  con  el  lado  derecho  del bus, aún con el hecho que se tenían  todas  las  posibilidades para tener la visión amplia acerca de la presencia de  otro  vehículo  en  la vía, no siendo extraño ni alejado de sus posibilidades  que  se  evitara  el  impacto  y  por  tanto  el  resultado  que  se  conoce  de  autos”.   

Bajo  esta perspectiva, deviene evidente que  la  demandante  asume  una  simple  oposición  a las conclusiones judiciales al  enfrentar  su  criterio  a  la  fuerza  de  convicción del material probatorio,  cuando  de  antaño  la  Corte tiene establecido el desacuerdo con las pautas de  valoración  probatoria  empleadas  por  los  juzgadores,  no es suficiente para  motivar  el  análisis  de  la  legalidad  del  fallo, en cuanto tal ataque debe  sujetarse  a  las  técnicas  establecidas  para  probar la existencia de yerros  manifiestos    y    esenciales,   con   incidencia   en   el   sentido   de   la  decisión.   

En     consecuencia,    la   recurrente   no   cumple   con  las  exigencias  legales  dispuestas  para  que  proceda la admisión de su libelo de  casación   por   la  vía  excepcional,  además,  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos o garantías de alguno de los  sujetos  procesales  como  para  que  se  hiciera  necesario  el ejercicio de la  facultad   legal   oficiosa  que  le  asiste  a  fin  de  asegurar  su   protección  en  los  términos  del  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación interpuesta por la defensora de  JAIRO   ARISTIZABAL   ALZATE,   por   las   razones   dadas   en   la   anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ            

                                                                                       Comisión de servicios   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO             SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                          

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS          

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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