37157(19-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 37157  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    372   

          Bogotá   D.   C.,  diecinueve  (19)  de  octubre de dos mil once (2011)   

VISTOS:   

Surtido  el  traslado  que  establece  el  artículo  500  del  Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004,  corresponde  a  la Corte decidir sobre la solicitud de práctica  de  pruebas  elevada por el Procurador Segundo Delegado para la Casación Penal,  dentro  del  trámite  de  extradición  que  se  sigue  contra RIGOBERTO MURIEL  TORRES,   ciudadano   colombiano   requerido  por  el  Gobierno     de    los  Estados  Unidos  para  que  comparezca  en juicio por  delitos   federales   de   lavado   de   dinero   y  narcóticos.   

ANTECEDENTES:   

1.  La  Embajada  de  los Estados Unidos de  América  solicitó  la  extradición  del ciudadano colombiano RIGOBERTO MURIEL  TORRES,    nacido    el    6    de    junio     de     1968    en    Dabeiba  (Antioquia),  portador  de  la cédula de ciudadanía  No.  98.543.314  para  que  comparezca  en  juicio por delitos federales de lavado  de dinero y narcóticos.   

Inicialmente  a  través  de  Nota  Verbal  No. 1231 del 25 de mayo de  2011,  la  Embajada  instó su detención provisional  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  la  cual,  remitida al Fiscal  General  de la Nación  fue ordenada mediante resolución del 31 de mayo de  2011 y se materializó el 2  de junio siguiente por miembros de la Policía Nacional.   

2.   Luego,  con  Nota  Verbal  No. 1813  del  29  de  julio de 2011, la Embajada de los Estados  Unidos  de América formalizó la solicitud de extradición, en la cual resumió  los  hechos  y  pruebas que fundamentaron las imputaciones delictivas contenidas  en  la  acusación formal 11 CR 10187(PBS)1,  dictada el 12  de  mayo  de  2011,  en la  Corte    Distrital    de    los    Estados    Unidos   para   el   Distrito   de  Massachusetts.   

3. El Ministerio  de  Justicia  estimó que el expediente se encontraba completo, y lo envió a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte para lo de su competencia. Adjuntó el  concepto  rendido  por  el  Jefe  de  la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio de  Relaciones  Exteriores, en el sentido que por no existir tratado de extradición  aplicable  entre  Estados  Unidos y Colombia, es procedente obrar de conformidad  con lo dispuesto en el ordenamiento jurídico penal colombiano.   

4.  Iniciado  el  trámite    dentro    de    esta   Corporación,   al   requerido   RIGOBERTO  MURIEL  TORRES se le designó  defensor  público  a  quien  la  Corte le reconoció  personería  para  actuar mediante auto del 14 de septiembre de 2011.   

Dentro del término de traslado previsto en  el  artículo  500  de  la Ley 906 de 2004, la defensa  expresó:  “me  atengo a  los    documentos    allegados    al   presente     incidente”,    mientras   el   Ministerio     Público     presentó     la  siguiente:   

PETICIÓN  PROBATORIA   

1. Se “oficie  a  la  Fiscalía  General  de la Nación para que informe si contra RIGOBERTO  MURIEL TORRES se adelantó o  actualmente  se tramita alguna investigación o juicio penal, o ha sido absuelto  o   condenado   por   algún  delito”,  ello  con  el  propósito  de  evitar  se  viole el non bis in ídem.   

2. Se “oficie  a  la  Registraduría  General  del Estado Civil, para que remita con destino al  mismo   la   tarjeta   decadactilar   a   nombre   del   requerido  RIGOBERTO  MURIEL  TORRES, identificado  con      la      Cédula      de      ciudadanía      número      98.543.314.”   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

De    acuerdo    con    el  artículo  35  de  la Constitución  Política,  el artículo  18  del Código Penal (Ley  599   de   2000)  y  el  artículo  490 del Código  de      Procedimiento     Penal     (Ley  906 de  2004),  la  extradición  de colombianos por  nacimiento    se   puede   conceder,   conforme  a los tratados públicos o en  su  defecto  con  la  ley,  por  delitos  considerados  como  tales dentro de la  legislación  penal interna que hayan sido cometidos en el exterior a partir del  17  de  diciembre  de  1997, fecha en la que entró a  regir  el  acto  legislativo  que modificó la citada  norma constitucional.   

Según   el   concepto  emitido  por  el  Ministerio    de    Relaciones    Exteriores    de  Colombia,   oficio  No.  DIAJI.E.   1894   del   1º   de  agosto  de  2011,  “por  no  existir  Convenio  aplicable  al caso es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”,  Ley  906  de  2004,  toda  vez  que  los  hechos  en  los  cuales  se  fundamenta la  petición  de  extradición ocurrieron después de la  entrada    en    vigor    dicha    ley2, es decir,  con     posterioridad     al     1º     de     enero     de    2005.   

En  relación  con  la  viabilidad  de  la  práctica  de  pruebas,  ha  señalado  de  manera  reiterada  la  Corte, que su  procedencia   está   determinada   por   el   concepto   que   le   corresponde  emitir,  el  cual, de conformidad con lo establecido  en  el  artículo 502 del estatuto procesal penal, se fundamenta en “la    validez    formal   de   la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere el caso, en el  cumplimiento    de   lo   previsto   en   los   tratados   públicos”.   

Igualmente se requiere, de conformidad con  los  artículos  35  de  la  Carta  y 490 de la Ley 906 de 2004, el concomitante  deber  de precisar aspectos tales como: si los hechos  imputados  al  colombiano  por  nacimiento  fueron cometidos en el exterior y en  fecha  no  anterior  al  17  de  diciembre de 1997; que no se trate de un delito  político;  que el solicitado se encuentre en el país o se presuma estarlo; que  la  demanda  de  extradición  se  haga  por  la  vía  diplomática  y en casos  excepcionales  por  la  consular  o de Gobierno a Gobierno; que se adjunte copia  auténtica  de las disposiciones foráneas penales aplicables al caso (artículo  495  ídem)  y finalmente de conformidad con el artículo 29 de la Constitución  debe  constatar  como  órgano  límite  de  la  jurisdicción  ordinaria que en  nuestro  país no se haya ejercido jurisdicción (non  bis  in  ídem) sobre el hecho que sustenta el pedido  de                   extradición3.   

Lo    anterior   significa  que  para ser pertinentes las pruebas  solicitadas, el  peticionario  está  compelido a indicar con toda claridad los  hechos   y   circunstancias   que   pretende  demostrar  con  las  pruebas  cuya  incorporación  o práctica demanda, y el nexo que guardan con los elementos del  concepto,  naturalmente,  siempre que se encuentren permitidas  por  la ley como medios demostrativos (conducentes) y  que  evidencien  algo que aún no ha sido comprobado  en    la    actuación   (útiles);   las  pruebas  destinadas  a  verificar  cuestiones  extrañas, son impertinentes, ello de conformidad con los artículos  139,  359  y 375 de la Ley  906 de 2004.   

En razón a que  la  doctrina  de  la  Corte  exige  tener  como  circunstancia  impediente de la  extradición,  que  en  Colombia la persona requerida por un Gobierno extranjero  haya  sido condenada por los mismos hechos por los cuales está siendo reclamado  con   anterioridad   a  la  petición  de  entrega4,     estimó  pertinente  el  Ministerio  Público  verificar  si  respecto de  RIGOBERTO     MURIEL     TORRES     se presenta tal situación.   

Sin   embargo,   se  reitera  al  señor  Procurador  Segundo  que  para    solicitar   la  aplicación   del   principio   de   la   cosa   juzgada  penal  en  su  sentido  excluyente,    debe  cotejar previamente unos  requisitos definidos por la Sala así.   

“Tal  prohibición  sólo opera, desde luego, cuando se cumplen todos los presupuestos  para  declarar  la  existencia  de  la  cosa juzgada penal, es decir, (i) cuando  exista  sentencia  en  firme o providencia que tenga su misma fuerza vinculante,  también  en  firme,  (ii)  cuando  la  persona  contra  la cual se adelantó el  proceso  sea la misma que es solicitada en extradición, y (iii) cuando el hecho  objeto   de   juzgamiento   sea   el   mismo   que   motiva   la   solicitud  de  extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no  se  ha iniciado proceso, o cuando habiéndose iniciado no ha concluido, o cuando  la  persona  solicitada no es la misma, o cuando no existe correspondencia entre  los  hechos  de  la  extradición  y  los  de la decisión en firme, el Gobierno  Nacional  goza  de  total  libertad  para  tomar la decisión que considere más  acertada,   en   aplicación   de  los  criterios  de  conveniencia  nacional  y  cooperación        internacional.”        5   

Es    por   ello   que   la                Corte6        ha       venido  sosteniendo,  que  las  pruebas  orientadas  a  establecer  si  en  contra  de  la persona solicitada en  extradición  se  adelanta  o  adelantó  un  proceso en Colombia por los mismos  hechos,  sólo  son  procedentes  en  la  medida  que  el  memorial petitorio    de    pruebas    o   el  expediente, suministren o  contengan   información   específica  que  permitan  inferir  de  antemano  su  existencia,  y  por  ende,  la  eventual  violación  del principio non    bis    in    ídem,  o  que  por  cualquier  otro  medio  fundadamente  se  pueda  suponer  el  ejercicio  previo de jurisdicción, por ejemplo, porque la orden de  captura  con  fines  de  extradición  se  cumple  estando la persona privada de  libertad  y  resulte  necesario  establecer la razón por la cuál se dispuso la  limitación de ese derecho al requerido.   

En    el   presente   asunto   ni   el  solicitado ni su defensor suministraron información  relacionada  con  la  posibilidad  de  que el Estado  colombiano  lo hubiere investigado, juzgado  y  sentenciado,  absolviéndolo  o  condenándolo  por  los  mismos  hechos  a  los  que  alude  el  pedido  de  extradición  elevado por el  gobierno  de  Estados  Unidos  de América, circunstancia que resulta suficiente  para  desvirtuar  la  lesión  o  la  amenaza  del derecho fundamental al debido  proceso   del  ciudadano  RIGOBERTO  MURIEL TORRES,  presentada  por  el Procurador Delegado en lo relacionado con el principio de cosa juzgada.   

Referente    a    la    solicitud    de    allegar   tarjeta  decadactilar,  la Sala la considera inútil toda vez que se encuentra comprobada  la   plena  identidad  del  requerido,  como  se  puede  establecer  del  cotejo  dactiloscópico  obrante  a folio 30 y 31 del cuaderno anexo.   

Se      advierte,      entonces,  inconducentes  las  pruebas        solicitadas   por  el  Procurador  Segundo  Delegado,  razón por la cual  no  se ordenará recaudar la información que demanda de la Fiscalía General de  la  Nación  y  de  la  Registraduría  Nacional del  Estado Civil.   

Dado  que  no  existen  pruebas  por practicar, de conformidad con lo previsto por el artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal de 2004, se  dispone    que    por   Secretaría   SE  CORRA  TRASLADO durante el término  de  cinco  (5)  días al  ciudadano     colombiano    señor    RIGOBERTO  MURIEL TORRES, a su Defensor  y  al  Procurador  Delegado,  para  que  presenten sus correspondientes alegatos  previos al concepto de la Corte.   

         En  mérito  de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1. Negar  por  improcedente  la práctica de las pruebas solicitadas  por   el  Procurador  Segundo  Delegado  dentro  del  trámite  de  extradición  seguido  contra RIGOBERTO  MURIEL TORRES.   

2. Correr    traslado    del       expediente      a      los  intervinientes      para      que      presenten  alegatos  de  conformidad  con  el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  una  vez  haya  cobrado  ejecutoria.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y  cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE       LÚIS       BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ   

                                                                                                     Comisión de servicio   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 AUGUSTO     J.     IBÁÑEZ    GUZMÁN   

        Aclaración de voto   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al resolver la solicitud probatoria elevada  por  el  representante del Ministerio Público dentro  del   trámite   de   extradición   del  ciudadano  colombiano   RIGOBERTO   MURIEL  TORRES,  requerido  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos, la Sala  señaló  como  uno de los aspectos a corroborar por la Corporación el relativo  al  ejercicio  de  la  jurisdicción  nacional  sobre  el  hecho que sustenta la  petición de extradición.   

En   razón  de  lo  anterior  considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde  a  la Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto   con   ello   excede   la   competencia   que   le   ha  sido  atribuida  legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura7.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto,  advierto cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Folio  234      cuaderno  anexo   

2 En  este  sentido,  Autos  del  4  de  abril  y  del 3 de octubre de 2006, radicados  números 24187 y 25080, respectivamente, entre otros.   

3  CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   Concepto del  19  de  febrero  de  2009,  radicación  30.374, y auto del 22 de julio de 2009,  radicación 31.824.   

4  Concepto del 19 de febrero de 2009, radicación 30.374   

5  Extradición  radicado 30377 auto del 19 de febrero de 2009   

6  Extradición  radicado  32262  auto  del  18  de  noviembre  de 2009  Extradición  31951,  auto  de 26 de  agosto  de  2009.  En el mismo sentido extradición 32321, auto de 14 de octubre  de 2009, entre otras.   

7  Cfr.  Providencias del 28 de febrero de 2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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