36973(30-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36973  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado acta N° 425  

Bogotá,  D. C., treinta (30) de noviembre de  dos mil once (2011   

ASUNTO  

Surtidos  los  traslados  de ley, resuelve la  Sala  el  recurso de reposición interpuesto y sustentado de manera oportuna por  el  representante  de  la  defensa  técnica  del  ex  senador  de la República  JUAN  JOSÉ  CHÁUX MOSQUERA,  respecto  de  la  providencia  de fecha 3 de noviembre de la presente anualidad,  por  cuyo  medio,  entre  otras cosas, se negó el decreto y práctica de varias  pruebas solicitadas por el mismo sujeto procesal.   

  CONSIDERACIONES  

I.  La  argumentación  inherente  al recurso  horizontal interpuesto por el defensor del procesado.   

Amparando  el  propósito  principal  que  se  reponga  la providencia referida, para que en su lugar se ordene “la   práctica   de   las  pruebas  que  fueron  negadas”,   el  defensor  contractual  del  ex  congresista  CHÁUX  MOSQUERA, previa evocación de los  presupuestos  analíticos  que  sustentaron  la  determinación  contraria a sus  intereses, señala lo siguiente:   

1. Que el principio  de  racionalidad, en el marco de un trámite de única instancia que se adelanta  respecto   de  un  “ciudadano  político”      como     su     prohijado     y     que     “desvertebra”      las     garantías  fundamentales  que  universalmente  se  reconocen  a  todos  los  imputados,  se  encuentra  vinculado con la entidad del señalamiento que se efectúa y, de esta  forma, no puede ser   

“meramente  cuantitativo,  pues  debe atenderse a la gravedad y consecuencias individuales y  sociales   que  la  imputación  formulada  puede  originar  para  el  ciudadano  investigado   que  para  la  Carta  Política  se  considera  como  ‘inocente’ hasta tanto una sentencia condenatoria  en firme no demuestre lo contrario.”   

Más adelante, considera en torno al tema del  diligenciamiento de único grado que el fuero   

“de  los  altos  funcionarios  del  Estado  para  que  sea la Corte Suprema de Justicia quien los  investigue  y juzgue, creo que antes que una limitante del derecho a la defensa,  debe  ser visto como una garantía para que los servidores del Estado de la más  encumbrada  categoría  y  experiencia los investiguen y juzguen pues sólo así  el   fuero   deviene   en   dinámico   en   toda   su   integridad.”   

2.  Que  como toda  prueba   orientada   a   desvirtuar   la   vinculación  del  sindicado  con  la  organización    armada    ilegal    como   “vocero  político”  del  bloque  Calima,  resulta  no  sólo  procedente  sino  racional y lógica, en la presente actuación debe demostrarse  que  éste  llevó  a  cabo  actos positivos tendientes a combatir o desmantelar  dicha  estructura armada ilegal, requirió la acción de las fuerzas militares y  realizó,      como     “ocasional     mandatario  regional”,  el  esfuerzo para coordinar la actividad  de todas las autoridades con los propósitos aludidos.   

En  torno a dicho particular, precisa que lo  que  hizo  su  representado  como gobernador del ente territorial referido en el  período  2004 – 2007 puede  constituir   

“prueba indirecta  de  la  existencia  o  inexistencia de los posibles vínculos del Senador con el  grupo  armado  ilegal,  más  aún  cuando  se atribuye a la responsabilidad del  sindicado  la comisión de un presunto delito de acción permanente.”   

Resalta  que  no resulta racional limitar la  investigación  exclusivamente  a  una  parte  de  la  actividad  oficial  de su  cliente,  puesto  que  entonces  el delito enrostrado se escindiría en dos, una  parte  durante el ejercicio como senador y, otra, luego de culminada la gestión  congresional,  inobservándose  la  “unidad jurídica  del hecho”.   

Estima que los testimonios que fueron negados  en  el  numeral  5.6  de  la  providencia  recurrida  pueden  acreditar hechos puntuales de acción u omisión  relacionados  con  el  enfrentamiento  u oposición de su representado al bloque  Calima.   

3.  Que  espera  interrogar  a  ÉVER  VELOZA  GARCÍA  y  a FREDY RENDÓN HERRERA sobre puntos y  aspectos  que no han sido formulados y que resultan de importancia vital para el  establecimiento de la verdad.   

Añade que ante un  

“testimonio  producido,  la  argumentación  sólo  puede demostrar el lado ideológico de la  deposición,  lo  cual,  por  experiencia parece estar casi siempre condenado al  descrédito ante la Corte.”   

Concreta que la justicia penal no se pondera  frente a los argumentos sino frente a la verdad.   

4. Que con relación  a  los  elementos  de convicción de índole documental negados es preciso tener  en cuenta que si   

“la clandestinidad  de  las  acciones fuesen innecesarias demostrarlas con medios de prueba, ningún  delito  requería  prueba  pues  todos  se  ejecutan  bajo acciones marginales y  escondidas,    el    delincuente    busca   el   ocultamiento   de   su   rastro  criminal.”   

Frente   a  lo  anterior,  estima  que  un  señalamiento  tan  representativo  como  el  que  se  le  asignó a su mandante  (“vocero  político” del  bloque  Calima)  debe  contar  con  medios  de información al respecto, máxime  cuando   múltiples   entidades   tuvieron   injerencia   en   el   proceso   de  desmovilización paramilitar.   

Además,  resalta  que  no  es  la práctica  judicial  la que orienta la necesidad de la prueba y que es de vital importancia   

“demostrar en el  proceso  que  los  hechos  son ciertos y que obedecen a  una     realidad     no    jurídica,    sino    de  verdad.”   

II. Las respuestas de la Sala.  

Prima  facie,  es  preciso  señalar que si es la propia Constitución Política la que le asigna a  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  competencia  privativa  y  exclusiva  para  investigar   y   juzgar  a  los  miembros  del  congreso,  en  única  instancia  (artículos  186  y  235,  numeral 3) y al legislador la función de definir las  instancias  procesales  en diversas materias, incluyendo la penal (artículos 31  y  150,  numeral 2), inadecuado se ofrece que en la sustentación del recurso de  reposición  interpuesto  respecto  de  una  providencia que, entre otras cosas,  niega  la  práctica  de pruebas en el marco de un trámite de un solo grado, el  profesional   del   derecho   que   representa  los  intereses  del  ex  senador  JUAN  JOSÉ  CHÁUX  MOSQUERA  incorpore   una  crítica  relacionada  con  dicha  modalidad  de  procesamiento  señalando   que   ésta   “desvertebra”  las  garantías fundamentales que universalmente se reconocen a  los imputados.   

Por  lo demás, el recurrente incurre en una  evidente  discordancia  deductiva  al  destacar, luego de puntualizar la censura  que  viene  de  destacarse,  que  un diligenciamiento de único grado adelantado  contra  aforados  consolida en su dinámica las facultades procesales del sujeto  pasivo, incluyendo el derecho de defensa.   

Cambiando  de óptica, de una vez, señálese  que  la  preocupación  expresada  por  la  defensa  en  torno  a los resultados  adversos  que, en su criterio, tienen ante la Sala los ejercicios argumentativos  referidos  a  los  testigos,  se  percibe infundada en la medida en que si en el  presente  evento,  luego  de la valoración del conjunto probatorio conforme con  los  postulados  de  la  sana  crítica  y  de  la  aplicación  de un ejercicio  dialéctico  consistente en contrastar su mérito con la posición deductiva del  representante  del  procesado,  se concluye, en el momento oportuno, que resulta  imperioso  desvirtuar  la  capacidad  demostrativa  de  algún declarante, no se  tendría  inconveniente  alguno  en proceder de conformidad. Eso justamente hace  parte del deber funcional de la Corte.    

Así,  se  descarta la vigencia de la curiosa  regla  de  la  experiencia  judicial  que  trata  de consolidar el defensor como  sustento del recurso.   

Entrando en materia, debe la Corte indicar que  respeta  pero  no  comparte  las  argumentaciones  que  respaldan la refutación  especificada  por  el  defensor  del  procesado  CHÁUX  MOSQUERA  respecto de la providencia del 3 de noviembre  de  la  presente  anualidad,  por  las  razones  que a continuación se exhiben:   

1.  Pese a que los  artículos  232  y  237  del  estatuto  procesal  penal  aplicable  al  presente  asunto1  establecen, en su orden, la necesidad de la prueba y la opción de  acreditar,   acudiendo  a  cualquier  medio  de  convencimiento,  los  elementos  constitutivos  del comportamiento punible, la responsabilidad del procesado, las  causales   que  modifican  la  pena,  las  que  excluyen  responsabilidad  y  la  naturaleza  y  cuantía  de  los  perjuicios,  si  a  ello  hubiere lugar, dicha  libertad probatoria dista de tener un carácter absoluto.   

En   efecto,   se   encuentra  limitada  al  cumplimiento  de  los  supuestos indicados en el artículo 235 de la misma obra,  referidos  a  los criterios de conducencia, pertinencia, racionalidad y utilidad  (todos comprendidos en el concepto de pertinencia).   

Conviene  puntualizar  que  son pruebas    pertinentes    aquellas  orientadas a constatar el thema  probandum,  es  decir,  aquello  que atañe demostrar  directa  o indirectamente en el proceso penal, lo cual generalmente se encuentra  vinculado  con  la validez  de    la    acción,    la    verificación    del  comportamiento   punible,   la  responsabilidad  del  vinculado    y   la   existencia   de   los   perjuicios;   mientras   que   son  conducentes,     las  autorizadas  por  la  ley que tienen la potencialidad  de  comprobar  los  precisos aspectos que  interesan  en  el  caso  concreto;  se  aprecian  útiles  las que acreditan un asunto aún no corroborado y que reporta  un  verdadero  beneficio  al  sub  judice  y, finalmente, serán racionales cuando pueden ser practicadas en  observancia de criterios de sensatez.   

Ahora,   es   preciso   añadir   que  la  trascendencia  del  medio  de  convicción  no se debe  confundir  con  su  utilidad, pues aquélla no se refiere a la importancia de la  prueba   considerada   en   sí  misma,  sino  que  responde  a  sus  eventuales  consecuencias  frente  a  los  elementos de persuasión en que se apoyarían las  determinaciones que el funcionario judicial debe tomar.   

Así  las cosas, la ausencia de cualquiera de  dichos  requisitos impone al funcionario la obligación de rechazar la práctica  de  la  prueba  requerida,  conforme  a  lo  señalado  de  manera expresa en el  artículo 235 aludido.   

2.  Conforme  al  anterior   marco   teórico,   es   preciso   señalar  que  ni  la  calidad  de  “ciudadano político” del  procesado,  ni la gravedad del señalamiento que se efectúa en su contra pueden  servir  de  componentes analíticos que permitan relajar o morigerar en su caso,  ni  en  todo  ni en parte, los presupuestos que gobiernan el decreto y práctica  de pruebas.   

Si los criterios de conducencia, pertinencia,  racionalidad  y  utilidad  tienen  vigencia  y  aplicación  generales,  la Sala  procedería  de  manera  errónea  e  inaceptable,  al  contrariar  el axioma de  igualdad,  si  los  aplicara  consultando  la  posición particular de cualquier  procesado,   incluyendo   CHÁUX  MOSQUERA.   

En puridad de verdad, lo que debe guiar dicho  ejercicio  es  la  observancia  del  contexto  del  trámite (procesal) y no del  sujeto pasivo del diligenciamiento (personal).   

Adicionalmente,  la Corte tiene claro que la  interpretación  de las normas procesales no puede prevalecer sobre la necesidad  de   dar   primacía   a   la   verdad jurídica   objetiva,  de  modo  que  su  esclarecimiento  nunca se vea trabado por un rigor formal excesivo. Sin embargo,  tales  consideraciones  no  pueden  servir  de justificación para debilitar las  estrictas premisas que rigen la actividad probatoria.   

Cambiando de óptica, percibe la Sala que el  recurrente,  por  vía  de  la  crítica  relacionada  con  el proceso de única  instancia,  ya  resaltada,  insinúa  que  una  actuación  de  dicha índole se  constituye  en  terreno vedado para la prédica del principio de racionalidad en  la actividad probatoria.   

Al  respecto  debe  decirse  que  si  dicho  criterio  tiene  aplicación  y  vigencia generales, tal como ya se especificó,  quiere  ello  decir  que  debe  ser  observado  en  todos  los diligenciamientos  judiciales  penales  con  independencia  o  al  margen  de  la autoridad que los  gestione.   

Por lo demás, es preciso indicar, contrario a  lo  que  sostiene  el  recurrente,  que la Sala es consciente que el criterio de  racionalidad  no  tiene  solo un referente “meramente  cuantitativo”.  No,  también  cuenta  con  uno  de  carácter cualitativo.   

Y  es  que  fue la observancia del primero de  tales   componentes  (cuantitativo)  la  que  permitió  sustentar  la  negativa  relacionada  con las declaraciones de los efectivos de los batallones y brigadas  del  Ejército  Nacional con presencia y operación en el departamento del Cauca  durante   la   administración  del  procesado  CHÁUX  MOSQUERA       (marzo      2004      –  diciembre 2007), incluyendo HERNANDO  PÉREZ  MOLINA,  JUAN PABLO AMAYA KERKELEN y ALEXIS IVÁN CANTILLO, en la medida  en  que,  en  realidad, la gestión propuesta por el representante de la defensa  técnica  vincularía  a  la  Sala  a  un  enorme  y prácticamente interminable  ejercicio probatorio.   

Además, tan consciente estuvo la Corte de la  existencia  del  referente  cualitativo  de  la racionalidad que lo aplicó para  precisar  que  cuando  se  ha  escuchado  varias  veces a unos ciudadanos (dos y  tres),  resulta disconforme con dicho criterio interrogarlos nuevamente. En esta  oportunidad,  se precisa que ello ocurre al margen de la temática que se quiera  ventilar  si,  en  el  ámbito ideal, las contradicciones de los testigos pueden  ser tratadas en las argumentaciones de los intervinientes.   

Resáltese  que  conforme  al contenido, así  como    en    las    proyecciones   de   orden   material   del   principio   de  contradicción2,  también  llamado  de  bilateralidad  o contradictorio, el sujeto  pasivo  del  procedimiento  cuenta  con la opción real de debatir los medios de  prueba que sean presentados en su contra.   

Y,   sólo   en  la  medida  en  que  dicha  manifestación  del  axioma  referido  se  observe (junto con otras de contenido  general   como   el   acceso  a  la  justicia),  resulta  viable  configurar  la  concordancia    dialéctica   propia   del   diligenciamiento   o   el   llamado  “debate  antitético  o  de  oposición”.   

Además,  en  tratándose de los declarantes,  dicho  principio  no  sólo  se  consolida  a  través de un interrogatorio sino  también,  mediante  el  embate analítico de la virtualidad demostrativa de sus  dichos.   

Por  otro lado, no son los testigos referidos  los  “llamados a ofrecer fundamentos para valorar su  credibilidad”,  tal  como lo sostiene el recurrente.  Dicho  ejercicio  le  corresponde  hacerlo  de  manera  directa al interviniente  interesado a partir de un análisis conjunto de la prueba.   

3.  Al  procesado  CHÁUX  MOSQUERA  no  se  le  cuestiona  por la falta de realización de actos positivos tendientes a combatir  o  desmantelar  el  bloque  Calima  o  cualquier otro grupo armado ilegal, sino,  presuntamente,  por  asociarse  con  personal  perteneciente a dicha estructura.  Así,  cualquier  esfuerzo tendiente a acreditar la ejecución de acciones en el  sentido     anotado     trasciende     el     thema  probandum.   

4.   Resáltese  nuevamente  que el reproche  delincuencial   que   se   aduce   en   este  evento  respecto  de  CHÁUX   MOSQUERA  compromete,  de  manera  inicial,  su  desempeño  como  senador  de  la  República, específicamente el  intervalo  en  el  que  aspiraba  a  ser reelegido en dicha posición oficial de  poder  del  orden  nacional,  mas  no a acceder a una del nivel regional como se  estableció   en  la  resolución  de  acusación  que  fue  declarada  nula  en  precedencia.   

Así  las  cosas,  si  se  pretende acreditar  situaciones  relacionadas  con  el desempeño de CHÁUX  MOSQUERA  como  Gobernador del departamento del Cauca,  tal  gestión es verdaderamente impertinente, al no poder ser relacionada con el  objeto de prueba.   

Desde  el  arribo  del proceso, la Sala tiene  claro  que  el  delito  que  se  le  atribuye  a CHÁUX  MOSQUERA es de aquéllos de ejecución, comportamiento  o  “acción” permanente.  De  hecho,  viene  destacando  que el primer episodio consumativo del tipo penal  que  se  le  atribuyó,  se  verificó  en  un  momento en que el fuero de plena  competencia    tenía    vigencia    y    validez    plenas    por   su   arista  personal.   

Sin  embargo,  de momento, la Corte no cuenta  con  un referente claro que le permita precisar que el delito se extendió en el  tiempo    hasta    el    desempeño   en   la   gobernación   del   Cauca   del  procesado.   

5.  Finalmente, debe  decirse  que  en  el  presente  evento  no  se  está  reprochando la forma como  CHÁUX  MOSQUERA ejerció su  actividad pública como gobernador del ente territorial aludido.   

Dicho aspecto desborda los límites impuestos  por  el  legislador  sobre  lo  que  debe  entenderse como pruebas pertinentes y  conducentes.  Así las cosas, no resultaría procedente desarrollar un ejercicio  encaminado  a  demostrar  hechos que no tienen conexión ni directa ni indirecta  con  las relaciones que presuntamente se trabaron entre el ex senador y personas  al  margen  de  la ley, que precisamente por su clandestinidad no permiten dejar  rastro  y  que  la  experiencia  ha  señalado  como  comportamientos ejecutados  siempre  por  fuera  de los cánones de conducta y manejo social y público cuya  característica esencial es la dificultad de percepción.   

6.  Lo que viene  de  sostenerse  conlleva  a  conservar inalteradas las  determinaciones  contenidas  en  la  providencia  del 3 de noviembre de 2011 que  afecta  la posición del defensor del procesado CHÁUX  MOSQUERA.   

En    consecuencia,    la    Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

No     reponer    el   numeral  tercero  de   la   providencia  del  3  de  noviembre de 2011, a   través  del  cual  esta  Corporación resolvió negar el decreto y práctica de  las      pruebas      contempladas     en     los     numerales     5.6,              5.7         y         5.8,   conforme   a   los  planteamientos  precedentes.   

Contra  esta  providencia  no procede ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                            JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                    AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  

                     Comisión de servicio   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                        JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Ley  600 de 2000.   

2  Artículo 13 de la Ley 600 de 2000.     

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