36962(09-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36962  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                    Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº281   

Bogotá,  D.C.,  agosto nueve (9) de dos mil once (2011).   

V    I   S   T   O  S   

La  Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Gonzalo   Zabala  González  y  Jesús Andrés Sánchez Gelvez, contra la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Cúcuta, el 7 de marzo de 2011,  mediante  la  cual  modificó  parcialmente  la  proferida por el Juzgado Cuarto  Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  el  30  de agosto de 2010, que los  condenó  como  coautores de la conducta punible de hurto calificado en grado de  tentativa.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los  primeros fueron sintetizados por el  sentenciador de primer grado de la siguiente manera:   

“… datan del martes 31 de enero de 2006,  donde  a  eso de las 10 y 30 a.m, en la avenida 2 con calle 8 del centro de esta  ciudad  (Cúcuta), cuando los señores Gonzalo Zabala González y Jesús Andrés  Sánchez  Gelvez pretendieron hurtar el vehículo tipo taxi, marca DAEWOO CIELO,  PLACAS  URL  072,  fueron  sorprendidos  por el Policía Bachiller Nelson Pulido  Correa, quien les impidió el paso y solicitó apoyo.   

Dice el conductor del vehículo en mención,  que  mientras  se  encontraba  detenido  en  esa esquina, esperando el cambio de  semáforo,  fue  abordado  de  repente  por  Zabala González y Sánchez Gelvez,  quienes  inicialmente  le  solicitaron  un servicio, pero se negó a hacerlo por  estar  comprometido  en esos instantes con otro, y aun así se subieron al taxi,  situación  frente a la cual, el conductor se bajó del vehículo, cometiendo la  imprudencia  de  dejar  las  llaves  puestas  en  la  cerradura  del  encendido,  situación  aprovechada  por  los  sujetos  que  tomaron el mando del automotor,  alcanzando  a  rodar unos metros, por lo cual, la víctima intentó introducirse  por  una  de  las  ventanas, siendo arrastrado unos metros, situación detectada  por  el  Bachiller  Policial  que  se  encontraba  regulando el tránsito en ese  lugar.   

No  obstante, en ese momento los procesados  manifestaron  que pretendían perseguir un carro de su propiedad que les habían  hurtado,  lo  cierto  es  que  se  les halló un documento del parqueadero donde  habían dejado depositado el rodante.”   

2.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  General   de   la   Nación,   el   29   de   agosto   de   2007,   dictó    resolución    de    acusación    contra    Gonzalo   Zabala  González  y   Jesús  Andrés  Sánchez  Gelvez  por  el  delito de hurto  calificado  en  grado de tentativa.   

3.  El  Juzgado  Cuarto  Penal del Circuito  de   Cúcuta,  el  30  de  agosto  de  2010,   dictó   sentencia   de   primera  instancia   en   la   que   condenó  a  los  citados  acusados   a  la  pena  principal  de  24  meses  de  prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  término  de  32  meses, como  coautores  de  la  conducta  punible  de hurto calificado en grado de tentativa.   

4.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Tribunal     Superior     de    Cúcuta,   el  7  de  marzo  de  2011,        al        resolver     el    recurso,  lo  modificó, toda vez que condenó a los procesados a la pena  principal   de   12   meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación   para   el   ejercicio   de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo término, como coautores del  delito anteriormente enunciado.     

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que  vela  por  las  garantías  fundamentales  de los sindicados,  interpuso recurso de casación.   

LA    DEMANDA  

Al amparo de las causales tercera y primera,  regladas  en  la Ley 600 de 2000, presenta dos reproches contra la sentencia del  Tribunal, así:   

         Primer cargo   

Acusa al Tribunal de haber dictado sentencia  en un juicio viciado de nulidad, por violación del debido proceso.   

Su pedimento lo basa en que en el acto de la  indagatoria  a  sus prohijados, no se les atribuyó jurídicamente el delito por  el   cual   eran   vinculados  a  la  investigación,  puesto  que  “se  les  endilgó tímidamente el delito grosso modo sin ningún  sostén    legal    para   cimentar   la   imputación   objetiva”,   impidiéndoseles   igualmente   la   posibilidad  de  declararse  culpables o no.   

Luego  de  citar  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  solicita  a  la  Sala  casar la sentencia impugnada y  consecuentemente,  declarar  la  nulidad de todo lo actuado a partir, inclusive,  de las indagatorias de los acusados.   

Segundo cargo  

Por  último,  denuncia  al  sentenciador de  segundo  grado  de  violar  directamente  la  ley  sustancial,  en  especial  el  artículo  78  de  la Ley 600 del 2000, en cuanto no se verificó el valor de lo  hurtado  y  se  conformó  con la declaración del denunciante, que atribuyó la  suma   en  $  25’000.000,  “sin  presentar  contrato  de  compraventa  u  otro  documento que demuestre su valor”.   

En  su criterio, el precio del vehículo era  de  $  12’000.000, razón  por la cual se debe decretar la nulidad de todo lo actuado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          De la casación excepcional   

De  conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000 que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional,  que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

En el presente caso, resulta claro que frente  a  la  conducta  punible  por  la que fueron condenados los procesados, esto es,  hurto  calificado  en  grado de tentativa, según así lo prevén los artículos  27   y   240   de   la   Ley   599   de   2000,   sólo   procede  la  casación  excepcional.   

Como también lo tienen dicho los precedentes  de   la   Corte,  cuando  de  la  casación  discrecional  se  trata,  el demandante debe exponer así sea de  manera  sucinta pero clara qué es lo que pretende con el recurso, teniendo como  norte   el  desarrollo  de la jurisprudencia o la garantía de los derechos  fundamentales.   

En tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, persigue unificar posturas conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no desarrollado,  precisando   la  manera  en  que  la  decisión  solicitada  tiene  la  utilidad  simultánea       de      brindar      solución      al      asunto,     y     a    la    par,   servir   de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Y respecto de la protección de los derechos  fundamentales,  el  libelista  está  obligado  a desarrollar una argumentación  lógica  dirigida  a evidenciar el desacierto, siendo imperioso que demuestre el  desconocimiento  de  una  garantía por quebrantamiento de la estructura básica  del  proceso,  o  por violación de un derecho fundamental, e indicar las normas  constitucionales  que  protegen el derecho invocado y su concreto conculcamiento  con la sentencia.   

Además,  las  razones  que  debe  aducir el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar correspondencia con las censuras que formule contra la sentencia.   

En  otras  palabras,  debe  haber  perfecta  armonía  entre  el  fundamento  de  la  casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección de garantías fundamentales), el reproche o los  cargos  que  se presenten contra el fallo y por consiguiente, la postulación de  los mismos.   

Calificación de la demanda  

1.  En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala,  se  advierte  que el libelista no cumplió con el cometido de indicar  las  razones  por  las  cuales  acude  a la casación excepcional, conforme a lo  preceptuado anteriormente.   

2. Además, ninguno de los cargos postulados  contra  la  sentencia de segunda instancia, reúne los presupuestos de lógica y  debida fundamentación para su admisibilidad.   

2.1.   Con  relación  a  la  primera  censura,  vale  destacar  que  la  Corte  ha  dicho  que si bien la acreditación de la causal tercera de casación  es  menos exigente que la demostración de las otras, lo cierto es que impone al  demandante  proceder  con  precisión, claridad y nitidez a identificar la clase  de  irregularidad  sustancial  que  determina  la  invalidación,  plantear  sus  fundamentos  fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y  expresar  la  razón  de su quebranto, especificar el límite de la actuación a  partir  de  la  cual  se  produjo  el  vicio,  así  como  la  cobertura  de  la  nulidad.   

Así  mismo, evidenciar que procesalmente no  existe  manera  diversa de restablecer el derecho afectado y lo más importante,  comprobar  que  la  anomalía denunciada, tuvo injerencia perjudicial y decisiva  en  la  declaración  de  justicia contenida en el fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede fundarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

El  actor  no  cumplió  con  el  anterior  presupuesto,  toda  vez que no enseñó a la Corte cómo la falta de imputación  jurídica  de  la  conducta punible en el acto de la indagatoria, se erige en un  presupuesto  de legalidad de la actuación, cuya omisión genera la invalidez de  todo lo actuado en los términos indicados en la demanda.   

De   otro  lado, no es cierto que a los  procesados  no  se les haya indicado el delito por el cual se les vinculaba a la  actuación,   pues   revisadas  las  indagatorias,  se  colige  que  la  primera  afirmación  hecha  por  el  instructor  fue  precisamente informándoles que la  investigación    cursaba    por    el    delito    de   hurto   en   grado   de  tentativa.   

          2.2.      Respecto      al      segundo  cargo,  que el actor presenta por la vía de la causal  primera  de  casación,  resulta  oportuno  reiterar  que  cuando  la censura se  postula  por  la  vía  de  la  infracción  directa  de  la  ley sustancial, el  casacionista  está  aceptando  que  los  hechos  y las pruebas apreciadas en la  sentencia  fueron  correctamente  valoradas,  razón  por  la  cual el debate se  circunscribe  a  la  aplicación  del  derecho,  sin  que tengan cabida aspectos  relacionados  con  la  credibilidad  de  los elementos de juicio y del acontecer  fáctico.   

          En  esa  medida,  la  labor de demostración de la trascendencia del  vicio,  deberá  estar  sustentada en evidenciar que el juzgador seleccionó una  norma  que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el  asunto,  omitió otra que sí  resolvía  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal  o, habiéndola  escogido  correctamente,  le  dio un alcance interpretativo que no se deriva del  texto de la ley.   

2.2.1. Por tanto, resulta fácil advertir que  el  casacionista  igualmente se apartó de los anteriores presupuestos, en tanto  que  si  su intención era cuestionar la competencia de los juzgadores, entonces  debió  presentar la censura a través de la causal tercera de casación y no la  primera  como  desatinadamente  lo hizo, pues dicho error desquicia las bases de  la instrucción y juzgamiento.   

De   otro   lado,   se   advierte  que  su  inconformidad  contra  la  sentencia radica en el mérito que el sentenciador le  otorgó  al  denunciante,  cuando  fijó el valor de lo presuntamente apropiado,  según lo contemplado en el artículo 278 de la Ley 600 del 2000.   

De  tal  manera,  esa  impugnación  de  la  cuantía  debió hacerla al interior del proceso y no a través de la casación,  pues  este  recurso  no  tiene  periodo  probatorio,  como  si se tratara de una  tercera  instancia,  en orden a controvertir el valor de lo apropiado conforme a  lo   manifestado   por   la   víctima   y   por  contera,  la  competencia  del  juzgador.   

Por tanto, se inadmite la demanda.  

3. De otra parte, del estudio del proceso no  se   vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o        garantías       de      los      intervinientes,   que  determine  el   ejercicio     de     la     facultad     oficiosa   de   índole     legal     que    al    respecto    le   asiste     a     la     Sala,    en    punto    de  asegurar  su  salvaguarda.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

          INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por el defensor de Gonzalo Zabala González  y  Jesús  Andrés  Sánchez  Gelvez.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase  al Tribunal de  origen. Cúmplase   

                                                 JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                            JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ                         

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA    PÉREZ                                

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS           

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                             Nubia Yolanda Nova García   

                                                            Secretaria   

    

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