36959(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36959  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 331-  

Bogotá.  D.C., catorce (14) de septiembre de  dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina   la  Sala  las  bases  lógicas  y  argumentativas  de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor de los  procesados  CELIO  JOSÉ GONZÁLEZ IMITOLA y ARTURO IMITOLA GONZÁLEZ, contra la  sentencia  proferida  el  28  de  octubre  de  2010  por el Tribunal Superior de  Barranquilla.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Desde  la  resolución  de  acusación la  cuestión fáctica se resumió así:   

…fueron  dados a conocer por el Sub jefe de  Policía  Judicial  de  la  Policía  Nacional  acantonada en este Departamento,  quien  manifiesta  que  en  días  anteriores  se acercó a esas dependencias la  señora  Maryuris  Bonilla  Sánchez, con (sic) objeto de denunciar una serie de  irregularidades  de  que  venía siendo víctima por parte de la administración  del  Municipio  de  Piojo,  Atlántico,  más  exactamente por parte del Alcalde  Celio  González  y  del  Tesorero,  Arturo  Imitola,  personas con quien había  realizado  convenio  verbal  consistente en préstamo de dinero a interés   para       sufragar       los       gastos       operacionales      –nómina-,  porque  al  municipio no le  habían  girado  los  recursos  provenientes  de  la Nación para esa fecha.- De  acuerdo  con  lo  anterior,  la afectada asevera que la administración hasta la  fecha   le  adeuda  la  suma  de  Ciento  Cuarenta  y  Ocho  Millones  de  Pesos  ($148.000.000),  obligación que tiene respaldada con un total de cuarenta y dos  (42)  cheques,  catorce  de  ellos  girados  contra  el Banco Agrario y el resto  contra  el  Banco  de  Bogotá. La citada Bonilla Sánchez, formuló la denuncia  #1465  el  día  6  de  mayo  de  2003  ante  el  nombrado organismo de Policía  Judicial1.   

2.  Adelantada  la  investigación,  el 31 de  octubre  de  2005  la  Fiscalía  60  Seccional  adscrita a la Unidad de Delitos  contra  la  Administración  Pública  y  de  Justicia  de  Barranquilla, dictó  resolución  acusatoria  contra  CELIO  JOSÉ GONZÁLEZ IMITOLA y ARTURO GABRIEL  IMITOLA  GONZÁLEZ,  como  coautores de los delitos de peculado por apropiación  en  el  grado de tentativa, contrato sin cumplimiento de los requisitos legales,  falsedad  ideológica en documento público y emisión y transferencia ilegal de  cheques,  decisión que cobró ejecutoria el 18 de noviembre de 20052.   

3. El 13 de julio de 2009, el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Barranquilla condenó a los procesados, por las mismas  conductas  punibles,  excepto  la de emisión y transferencia ilegal de cheques,  por  la  cual  los  absolvió.  Les impuso la pena principal de ochenta y cuatro  (84)  meses  de  prisión,  multa  de  cincuenta  (50) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes  y  la  accesoria  de  interdicción de derechos y funciones  públicas, por el mismo lapso de la pena de prisión.   

Les  negó  la  suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena  y la prisión domiciliaria3.   

4.  El  Tribunal Superior de Barranquilla, al  conocer  de  la  apelación  interpuesta  por  la  defensa  de  los  procesados,  confirmó   en  su  integridad  la  decisión  del  A  quo4.   

LA DEMANDA  

Cargo único.  

Con  apoyo en la causal tercera de casación,  consagrada  en  el  artículo 207 del Código de Procedimiento Penal, manifiesta  el  libelista  que en parte de la etapa del juicio se vulneró el debido proceso  y  el  derecho  a la defensa de sus representados, toda vez que los funcionarios  judiciales  desconocieron  la ocurrencia del fenómeno de la prescripción de la  acción penal.   

Comenta  que  por su naturaleza, dicha causal  objetiva  de  extinción  no necesita de valoración alguna, sino únicamente el  paso  del  tiempo  de acuerdo con los parámetros establecidos en los artículos  83 y 86 de la Ley 599 de 2000.   

La conducta punible que determina el término  de  prescripción,  es  la  impuesta  en la resolución de acusación y, en este  caso,  cuando  se profirió la sentencia de segundo grado, la acción penal para  el delito más grave, se encontraba prescrita.   

Recuerda  que  el  juez  de primera instancia  declaró  penalmente  responsables  a sus defendidos por los delitos de peculado  por  apropiación en grado de tentativa, en concurso con falsedad ideológica en  documento  público  y contrato sin el cumplimiento de requisitos legales, y que  “en  un  marco objetivo y sin aceptar la existencia  material  del  delito  de  peculado por apropiación en su modalidad imperfecta,  del  momento  en  que  se  giraron  los  cheques  que  fluctúan  como elementos  materiales  del  injusto penal enrostrado, hasta la fecha en que se profirió la  sentencia  de  primera  instancia, aún operando la causal de interrupción para  este  delito atentatorio contra la administración pública, la acción penal se  encontraba  prescrita,  conforme  a  los lineamientos de las normas de carácter  adjetiva    expuesta    a    manera    de    consideración    por    el   aquí  recurrente”.   

Solicita se case la sentencia de segundo grado  y  en su lugar, se dicte fallo que decrete la extinción de la acción penal por  prescripción.   

El Ministerio Público  

Como sujeto procesal no recurrente, la señora  Procuradora  218  Judicial  I  Penal  de  Barranquilla,  solicita  no admitir la  demanda  de  casación  formulada por el defensor de los procesados por ausencia  de  demostración  del  cargo  y,  en  caso  de  admitir  el libelo, no casar la  sentencia  porque  no  se  ha  presentado el fenómeno de la prescripción de la  acción penal.   

CONSIDERACIONES  

1. La demanda de casación no puede formularse  libremente,  a  la  manera de un alegato de instancia, como parece entenderlo el  recurrente.  Además de los requisitos concernientes a la identificación de los  sujetos  procesales,  la  síntesis de los hechos materia de juzgamiento y de la  actuación,  entre  otros,  el  artículo 212 del Código de Procedimiento Penal  consagra  en  su  numeral 3º la obligación de enunciar la causal y formular el  cargo  indicando  en  forma  clara y precisa sus fundamentos y las normas que se  estimen infringidas.   

Por   tanto,   las   causales   deben   ser  desarrolladas  de  manera  coherente  con  el  yerro  que  se  pregona, bien sea  in  iudicando o in     procedendo,    demostrando    su  trascendencia  en  la  parte  resolutiva  del pronunciamiento, de tal manera que  surja evidente la ilegalidad del fallo recurrido.   

2.  El  cargo  por  nulidad  precisa  de  una  argumentación  lógica  orientada  a  concretar  el  desconocimiento  de alguna  garantía  fundamental,  así como las normas constitucionales que la protegen y  su efecto decisivo en la sentencia recurrida.   

Por su naturaleza, no es posible pregonar sin  distingo  alguno,  el  desconocimiento  del  debido  proceso  y  el derecho a la  defensa,  pues  el  primero  hace relación a los vicios de estructura, mientras  que  el  segundo  constituye  afectación  de  las  garantías  y,  por ello, es  inadmisible soportar la censura con los mismos razonamientos.   

3.  El  defensor de los procesados se apartó  por  completo de esos lineamientos que como mínimo debe contener una demanda de  casación,  consagrados  para  demostrar,  a partir de la correcta selección de  una  de  las  causales  consagradas  en  la  ley, el error que se le atribuye al  sentenciador  y  la  manera como éste incidió en su decisión, a tal punto que  si  no  existiera,  otro  sería  el sentido del fallo. Simplemente se limitó a  invocar  el  fenómeno de la prescripción de la acción penal, sin demostrar la  razón de su dicho, de cara a la realidad procesal.   

4.  En  todo  caso, no le asiste razón en el  fondo del asunto.   

Recuérdese   que   los  procesados  fueron  condenados  como  autores  responsables  de  los  delitos  de:  (i) peculado por  apropiación,  en  el  grado  de  tentativa  que, conforme a los artículos 397,  inciso    2º    y    27    del    Código   Penal5,  arroja una pena a imponer de  tres  (3)  a  dieciséis  (16)  años,  diez  (10)  meses y quince (15) días de  prisión;  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, de que trata el  artículo  410  de  la  misma  normativa, con una pena de cuatro (4) a doce (12)  años   de  prisión  y,  (iii)  falsedad  ideológica  en  documento  público,  tipificado  en  el  artículo 286 ejusdem y  sancionado  con  pena  de  prisión  de  cuatro  (4)  a  ocho (8)  años.   

Por disposición del artículo 86 del Código  Penal,  formulada  la resolución de acusación el término para cada una de las  penas  se  debe reducir a la mitad, pero igualmente el artículo 83 ejusdem  prevé  que  se debe aumentar en  una  tercera parte, por tratarse de servidores públicos. En ese orden, el total  de  pena  a tener en cuenta para cada una de las conductas es de diez (10) años  –máximo permitido por el  artículo  86-,  para  el peculado por apropiación en  grado  de  tentativa;  ocho  (8)  años  para  el  contrato  sin cumplimiento de  requisitos   legales  y,  seis  (6)  años  ocho  (8)  meses  para  la  falsedad  ideológica en documento público.   

Entonces,   como   la   acusación   cobró  ejecutoría  el  18  de  noviembre  de  2005,  no  se ha cumplido el término de  prescripción  para  ninguno  de  los  delitos, pues incluso el de menor entidad  –falsedad ideológica en  documento  público- prescribiría hasta el 18 de julio  de 2012.   

5. Se concluye, de lo anterior, que la demanda  no  contiene  un  desarrollo  claro  y  preciso  del  cargo  formulado contra la  sentencia  del  Tribunal, ni la demostración de los errores que se le atribuyen  al sentenciador y su incidencia en la decisión recurrida.   

Como  tampoco  la  Sala  advierte  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  ni  causales  de nulidad, no surge la  necesidad de pronunciarse de oficio.   

Se  ordenará  devolver  la  actuación  al  Tribunal de origen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de CELIO JOSÉ GONZÁLEZ IMITOLA Y  ARTURO GABRIEL IMITOLA GONZÁLEZ.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Tribunal de origen   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JAVIER           ZAPATA  ORTIZ        

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO  CASTRO  CABALLERO                                SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ                         

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                            ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                                            

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                                      JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                                                    

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

         Secretaria   

    

1 Fls  331 y 332 C.O.   

2 Fls  331 a 346 y 349 íd.   

3 Fls  104 a 126 C. Causa.   

4 Fls  10 a 16 C. Tribunal.   

5  El  fallador  de  primer  grado  aplicó la pena consagrada en el inciso segundo del  artículo  397  del  Código  Penal, en consideración a que el monto pretendido  por  los  encartados,  $149.000.000.oo,  superaba  los doscientos (200) salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes para el 2002, época en que ocurrieron los  hechos.     

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