36744(17-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta N° 226  

Bogotá,  D. C., diecisiete (17) de julio de  dos mil trece (2013).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 15 de agosto de 2007,  el  Juez 1º Penal del Circuito Especializado de Cúcuta declaró a los señores  Rubén    Darío    Padilla    Argumedo,  alias  “Comandante Felipe”,  David  García  Mancipe  y Carlos Augusto Hernández coautores  penalmente   responsables  del  concurso  de  conductas  punibles  de  homicidio  agravado  en  Rosa  Elena  Duarte Martínez y concierto para dirigir, promover y  conformar grupos armados al margen de la ley.   

La  decisión  fue  apelada  y  ratificada  por el Tribunal Superior de la  misma ciudad el 14 de julio de 2008.   

En fallo de tutela del 17 de febrero de 2011  (radicado   52.471),   una   Sala   de  Tutelas  de  esta  Corporación  amparó  transitoriamente       al      señor      Padilla  Argumedo  su derecho al debido proceso, suspendió los  efectos  de  la  condena  señalada y la orden de captura proferida y ordenó al  Ministerio    Público    postular    la    acción    de    revisión    contra  aquellas.   

Como consecuencia, en escrito del 14 de junio  de  2011  el Procurador 86 Judicial Penal II invocó acción de revisión contra  las   decisiones   señaladas,   respecto  de  Padilla  Argumedo.   

Agotado  el  trámite  de  ley  propio de la  acción, la Corte resuelve el fondo del asunto.   

HECHOS  

En  la  sentencia  del Juzgado 1º Penal del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  del  15 de agosto de 2007, avalada por el  Tribunal y cuya revisión se pide, fueron reseñados así:   

“El   15   de   noviembre   de   2003,  aproximadamente  a  las  9  p.  m., en el paraje rural del municipio de El Tarra  (Norte  de  Santander),  ubicado en el Kilómetro 92 de la vía que conduce a la  población  de  Tibú,  fue  muerta  violentamente con disparos de arma de fuego  (pistola)  la  personera  municipal  de  El  Tarra,  doctora  ROSA  ELENA DUARTE  MARTÍNEZ,  hecho atribuido al grupo al margen de la ley denominado Autodefensas  Unidas  de  Colombia, ejecutado por quien se conocía en la organización con el  alias  de “OREJAS”, quien fue transportado en una motocicleta hasta el lugar  de  escena por DAVID GARCÍA MANCIPE, alias “EL CHULO”, en cumplimiento a la  orden   impartida  por  RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO,  alias  “COMANDANTE  FELIPE”  y  posteriormente verificada la muerte por CARLOS AUGUSTO HERNÁNDEZ,  alias “PELIGRO””.   

LOS FALLOS DE INSTANCIA  

El  de  primera instancia, ratificado por el  Tribunal,  sustentó  la  responsabilidad  de  Padilla  Argumedo  (la  tipicidad no ha sido cuestionada) en lo  siguiente:   

El  testigo Henry Sanguino Angarita refirió  que     el     “Comandante     Felipe”  le  ordenó  llevar  a  la  personera  y  que  en  el camino le  dispararon.   David  García  Mancipe  igual  declaró  que  el  “Comandante  Felipe” lo obligó a llevar a  “Orejas”  hasta el sitio  donde se causó la muerte a la señora.   

Sobre la identificación del “Comandante  Felipe”, de quien se dice que  su     nombre     es     Rubén    Darío    Padilla  Argumedo,  se  allegó  copia  de  su  cédula  y  los  retratos  hablados  elaborados  a  partir  de  los  relatos  de Fidelman Barbosa  Suárez y Henry sanguino Angarita.   

El   primero,   además,   entre   cuatro  fotografías  de  tarjetas preparatorias de cédulas de ciudadanía, señaló la  del  acusado.  Lo propio hizo Yolima Ortiz quien indicó la foto de Padilla  Argumedo  y dijo que se le conoce  con  ese  alias,  de donde surge clara su participación, sin que ello haya sido  desvirtuado    en   virtud   de   que   el   acusado   fue   declarado   persona  ausente.   

LA DEMANDA  

El  Procurador  86 Judicial Penal II señala  que  la  misma  Fiscalía  se  percató  de  la injusticia consistente en que el  acusado  se  lo  condenó  exclusivamente  porque se dijo era el “Comandante     Felipe”,    pero    con  posterioridad  se  verificó  que  ese  apodo corresponde a Rubén Darío Ávila  Martínez,  persona  esta que sí tiene antecedentes penales y está vinculada a  las   autodefensas,  lo  que  no  sucede  con  Padilla  Argumedo,  quien  no  figura como desmovilizado dentro  del proceso de paz con las AUC.   

Además,  con  los  datos  existentes,  la  Fiscalía  abrió  investigación  en contra de Ávila Martínez en el entendido  de   que   era   el  “Comandante  Felipe”   responsable   de   los   hechos   imputados   a   Padilla   Argumedo,   luego  existen  dos  juicios   contra  diferentes  personas  señaladas  de  una  sola  conducta  que  solamente pudo cometer una de ellas.   

Con  esas premisas, invoca la causal 3ª del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal, por cuanto diversas y nuevas  pruebas   demuestran   que   el   alias  “Comandante  Felipe”  que  ordenó el homicidio juzgado es Rubén  Darío  Ávila  Martínez  y  no  Rubén Darío Padilla  Argumedo,  debiéndose  tener como elementos novedosos  los aportados en el trámite de la acción de tutela.   

Anexa  copias de los fallos demandados y del  de tutela.   

ACTUACIÓN SURTIDA EN LA CORTE  

Admitida  la demanda, se solicitó y allegó  el expediente que se pide revisar y se practicaron varias pruebas.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

Los señores Procuradores, 86 Judicial Penal  II  (demandante)  y  Tercera Delegada para la Casación Penal, se pronuncian por  la  prosperidad  de  la  causal  invocada, pues se ha acreditado la ajenidad del  acusado  con  el  delito  juzgado,  en tanto se demostró que el “Comandante  Felipe”, miembro de las AUC,  que ordenó el homicidio juzgado, es persona diversa del sindicado.   

La    vinculación    de    Padilla    Argumedo   obedeció   a   una  equivocación,  producto de un señalamiento sobre unas fotografías, las cuales  (ambas)  muestran  un  parecido  con el verdadero responsable, además de que la  justicia  no  averiguó  por  la  estructura  de las AUC, en donde aparecía con  claridad   que   el  “Comandante  Felipe”  era  persona  diferente,  lo cual incluso fue reconocido por la  Fiscalía  al abrir investigación contra Ávila Martínez y dejar consignado el  error      cometido     respecto     de     Padilla  Argumedo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  Sala declarará  fundada  la  causal de revisión invocada. Las razones  son las que siguen:   

1.  En  el  asunto  en  estudio  el  señor  Rubén    Darío    Padilla    Argumedo  fue  declarado penalmente responsable, como determinador, mediante  sentencia  condenatoria  que,  surtidas  las fases de un proceso como es debido,  hizo tránsito a cosa juzgada material.   

Esa  cosa  juzgada,  que  a  la  vez  genera  seguridad    jurídica,    excepcionalmente   admite   la   viabilidad   de   su  desconocimiento,  esto  es,  se  torna  posible  la  invalidación de los fallos  ejecutoriados,  en  cuanto, a pesar de la verdad formal declarada, puede suceder  que  la  verdad  real sea diversa y, de estarse a aquella, se genere un problema  de injusticia material, que, por tanto, no puede permitirse.   

Para   tales   supuestos   el   legislador  estableció  la acción de revisión, admisible exclusivamente por las taxativas  causales  de  que  trata el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal. La  tercera, invocada en el presente evento, hace relación a   

“Cuando   después   de   la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de los debates, que establezcan la inocencia del condenado”.   

Por  hecho  nuevo  debe  entenderse  aquel  acontecimiento  vinculado  al  delito investigado, que no pudo ser controvertido  ni  apreciado  dentro  de  la  actuación, precisamente por resultar desconocido  dentro de ésta.   

Por  su  parte,  la  prueba  novedosa  es el  elemento  de juicio, el medio de convicción, de los reglados en el ordenamiento  jurídico,  a  través  del  cual  se  pone  en  conocimiento  ese  hecho. Queda  entendido  que debe tratarse de un medio probatorio el cual no pudo ser aportado  al  juicio  y  apunta  a  modificar  sustancialmente la situación jurídica del  condenado.   

Esos presupuestos se satisfacen cabalmente en  este caso.   

2.  En  el  trámite  tanto  de  la presente  acción  de  revisión,  como  en  la de tutela que amparó el debido proceso al  acusado  y  en la investigación de la Fiscalía, se verificó que, por ausencia  de  una  averiguación  más  diligente, se incurrió en un yerro respecto de la  vinculación    en   ausencia,   juzgamiento   y   sentencia   de   Rubén          Darío          Padilla         Argumedo.   

En  efecto,  dentro  de  tales  trámites se  acreditó  que  el  homicidio  juzgado  fue  cometido  por  las  AUC,  por orden  impartida   por  el  “comandante  Felipe”  y  dos testigos señalaron la fotografía de preparación de la  cédula  de  Rubén Darío Padilla Argumedo   como   ese   “comandante”, aunque dejaron constancia del paso del tiempo.   

Fiscalía  y juzgador se contentaron con ese  señalamiento  y, vinculado en contumacia, emitieron acusación y condena contra  Padilla Argumedo. Pero sucede  que  el propio ente fiscal aportó, como ha debido hacerse desde un comienzo, el  orden  de  la  estructura  del grupo armado ilegal y los organismos de seguridad  del   estado   confirmaron   que   el   “Comandante  Felipe”  realmente responde al nombre e identidad de  Rubén Darío Ávila Martínez.   

En  contra  del  último,  además,  existen  varias  sindicaciones  por  delitos  cometidos  durante  su pertenencia al grupo  ilegal,   con   un   ítem   adicional:   las   fotografías   de   Padilla   Argumedo  y  Ávila  Martínez,  obrantes   en   las  tarjetas  de  preparación  de  sus  cédulas  muestran  un  considerable  parecido,  todo  lo cual muestra la manifiesta equivocación, pues  la  integridad  de  lo  actuado apunta a que el presunto determinador fue Ávila  Martínez  y  que  por  un  error,  originado  en  la  ausencia de una verdadera  investigación,  a partir de una errada indicación en una fotografía lejana en  el  tiempo,  Padilla Argumedo  fue señalado como tal persona, sin serlo.   

De  lo  anterior  dio  cuenta el propio ente  investigador,     que     al    percatarse    de    que    el    “Comandante  Felipe”, jefe de las AUC que  ordenó  el  homicidio, era persona diferente a Padilla  Argumedo,  así  lo hizo saber en la resolución   del  23  de  noviembre  de  2010, con lo cual, en forma paradójica, existen dos  investigaciones  separadas en contra de dos personas diferentes por una conducta  que  solamente  pudo  cometer  una,  como  que  únicamente  un  “comandante  Felipe”,  jefe  de  las AUC,  determinó  el  homicidio,  y  sucede  que  en  esa  condición  se juzgó a dos  personas:  a Padilla Argumedo,  ya condenado, y a Ávila Martínez.   

3.  Lo  averiguado  y  fallado  dentro de la  acción  de  tutela,  resulta  de  buen recibo en el presente trámite, como que  probatoria   y   jurídicamente  ratifica  las  conclusiones  precedentes  y  es  respaldado  por  las  pruebas practicadas en la Corte. En la sentencia de amparo  52.471,  del 17 de febrero de 2011, la Sala de Decisión de Tutelas número 1 de  esta  Corporación  razonó  en los siguientes términos, que hoy se reiteran en  su   integridad,   como   que   coinciden   con   lo   actuado   dentro   de  la  revisión:   

“3.   La  respuesta de los accionados   

2.1.  La  Juez  1°  Penal  de  Circuito  Especializada  de Cúcuta informó que el proceso adelantado contra RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO por los  delitos  de  homicidio  agravado  y  concierto  para  delinquir,  actualmente se  encuentra  en  los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de esa  ciudad.   

2.2. La Fiscalía 42 de la Unidad Nacional  de  Derechos  Humanos y Derecho Internacional Humanitario de Cúcuta1, sostuvo que  advirtió  la  irregularidad  que  al  interior  del  proceso se cometió con la  vinculación   del   señor   RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO  en  contra  de  quien  existe una sentencia  condenatoria  sin  que  el  mismo  tenga  ninguna  participación  en los hechos  investigados.   

Iniciada  la  investigación  previa,  el  despacho   impartió   la  orden  a  los  investigadores  a  fin  de  lograr  la  identificación  e  individualización  de  los responsables del homicidio de la  Personara  del  Municipio  de El Tarra – Norte de Santander.   

Al  parecer, con base en las declaraciones  de  testigos  presenciales y en el informe de Policía Judicial No. 42 del 15 de  marzo  de 2004, se estableció que el hecho fue cometido por miembros de las AUC  y  que  el  posible  nombre  del  sujeto conocido como alias “FELIPE” sería  RUBÉN   DARÍO  PADILLA.   

Luego,  contra  el mencionado se profirió  resolución  de  apertura  de  instrucción,  fue  declarado persona ausente, le  definieron  la  situación jurídica y posteriormente acusado por los delitos de  homicidio agravado y concierto para delinquir.   

Remitidas  las  diligencias  a  los jueces  penales  del  circuito  especializado,  esa  delegada  dispuso  continuar con la  investigación  a  fin  de identificar e individualizar a los demás autores del  hecho, razón por la cual dispuso librar misión de trabajo.   

EL  11  de  mayo  de  2009,  se allegó el  informe  de  Policía  Judicial No. 118 del 11 de mayo de 2009, mediante el cual  se  identificó  la  estructura   del  Bloque  Catatumbo  de  las AUC, y se  identificó  a  alias  “FELIPE” como Rubén Darío  Ávila  Martínez,  con  cédula  No.  15.668.037  de  Planeta  Rica  – Córdoba.   

Se  adjuntó  igualmente  el  informe  del  investigador  de campo de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía General de  la  Nación  mediante  el cual se establece la estructura del Bloque Catatumbo y  se  identificó  a  alias  “FELIPE”  como  Rubén  Darío Ávila Martínez.   

Es así, como la Fiscalía dispuso apertura  de    la    instrucción   en   contra   de   Ávila  Martínez, y durante el curso de la investigación es  advertida  la  situación  en  comento,  razón  por la que se libró misión de  trabajo  a los investigadores con el fin de esclarecer la verdadera identidad de  alias “FELIPE”.   

Finaliza  advirtiendo,  que  la  orden  de  captura   contra   RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO,  se encuentra vigente.   

4. Las pruebas practicadas  

4.1.  Inspección  Judicial  al expediente  54-001-31-07-00-2005-0097   a  través  del  cual  se  condenó  a  RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO por los  delitos de homicidio agravado y concierto para delinquir.   

4.2.  Copia  de  las tarjetas alfabéticas  digitalizadas  que  fueron  allegadas  por la Registraduría Nacional del Estado  Civil  correspondientes  a  los ciudadanos que se identifican con los nombres de  RUBEN    DARÍO   PADILLA   ARGUMEDO   y      Rubén      Darío     Ávila  Martínez.   

CONSIDERACIONES   

De  entrada, la Sala ha de anunciar que el  amparo  al  derecho  fundamental al debido proceso ha de ser concedido de manera  transitoria. Las razones son las siguientes:…   

2.  En  esta ocasión, le asiste razón al  Procurador  de  recurrir  a  la  solicitud de amparo como mecanismo transitorio,  porque   serias   inconsistencias   se   presentaron   en  cuanto  a  que  alias  “FELIPE”2,  sea  la  persona  que  corresponde  a  la nombre de RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO,  pues  contrario  sensu,  todo apunta a que la persona que realmente se identifica como  tal   y  es  el  verdadero  responsable  del  hecho  criminal,  es  Rubén    Darío    Ávila   Martínez.  Veamos:   

Examinado   conjuntamente   el   proceso  adelantado    contra    RUBÉN    DARÍO    PADILLA  ARGUMEDO  con  las  pruebas  allegadas  a la presente  acción,  se establece que las autoridades judiciales encargadas de adelantar la  investigación  y  juzgamiento, no tomaron la suficiente precaución para lograr  la  plena  identificación  e  individualización de la persona señalada con el  alias de “FELIPE”.   

Los investigadores asignados a la Fiscalía  42  Especializada  UNDH-DIH  de  Cúcuta,  simplemente  se  conformaron  con  la  información  suministrada  por  dos  testigos  que  en sus declaraciones fueron  coincidentes  en  afirmar  que  el  homicidio  fue  cometido  por  el comandante  paramilitar  alias  “FELIPE”,  sin que en ninguna  oportunidad  hicieran  referencia expresa a un nombre en particular, menos al de  RUBÉN DARÍO PADILLA ARGUMEDO.   

En  el Informe de Policía Judicial No.042  del  15  de  marzo  de  2004,  se  observa  que  la  investigadora  indicó  que  posiblemente el nombre del  sujeto   conocido   con   el   alias   de   “FELIPE”   sería   RUBÉN  DARÍO  PADILLA, identificado con  número  de  cédula 78.701.845, nacido el 7 de noviembre de 1968 en Montería –  Córdoba,   sin  señalar  cuál  es  la fuente de esa información,  sin  embargo,  la  investigación  se  encaminó con base en los  frágiles   datos   reportados  por  la  funcionaria  del  C.  T.  I3.   

Fue así, como la Fiscalía 42 de la Unidad  Nacional  de  Derechos  Humanos  y Derecho Internacional Humanitario de Cúcuta,  dictó  resolución  de  apertura  de  instrucción4,   declaración  de  persona  ausente5,  definición  de situación jurídica6,    y   acusación   contra  RUBÉN    DARÍO    PADILLA    ARGUMEDO   por   los   delitos  de  homicidio  agravado  y  concierto  para  delinquir7.   

En  la etapa de juicio, llama la atención  que  el Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de esa ciudad haya ordenado  en  audiencia  preparatoria, oficiar al Alto Comisionado para la Paz, con el fin  de    informar   si   existía   algún   registro   del   señor   PADILLA  ARGUMEDO como desmovilizado del  Bloque  Catatumbo  de  la  AUC,  quien  en respuesta manifestó que no   aparece   en  las  listas  de  los  desmovilizados8.   

Igualmente, el Asesor del Programa para la  Reincorporación  para  la Vida Civil del Ministerio del Interior y de Justicia,  indicó      que     RUBÉN     DARÍO     PADILLA  ARGUMEDO  no  se encuentra  como                  desmovilizado9.  De     todas  formas y con plena asistencia de tan prontitud información,  los  juzgadores de primera y segunda instancia no repararon en lo anterior, y lo  condenaron a 36 años de prisión.      

Bajo  cuerda  separada,  la investigación  continuó  con el fin de identificar a los demás partícipes en el homicidio de  la  Personera,  y  fue así como la Policía Judicial allegó el Informe No. 118  del  11  de  mayo  de  2009,  en el cual se identificó la estructura del Bloque  Catatumbo  de las AUC que militaba en la zona donde ocurrieron los hechos, donde  aparece  alias  “FELIPE” entre sus comandantes con  el     nombre     de     Rubén    Darío    Ávila  Martínez,  cédula  de  ciudadanía  No. 15.668.037,  fecha  de  nacimiento  5  de  noviembre  de  1965  de  Montelibano  – Córdoba10.   Información   que   fue  corroborada  con la base de datos de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía  General de la Nación.   

A  raíz  de esa información, es la misma  Fiscal  42  de  la  Unidad  Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  de  Cúcuta  quien  reconoce, a través de la resolución del 23 de  noviembre             de             201011,        que  se  cometió  una  grave  irregularidad con la vinculación de  RUBÉN    DARÍO    PADILLA    ARGUMEDO  al  homicidio  de  la  Personera  Municipal  de El Tarra (N. S.),  porque  al  parecer  no  es  la  persona  que  se  identifica como el comandante  “FELIPE”   del   Bloque  Catatumbo  de  las  AUC.   

Al respecto precisó:  

“Como  vemos, a pesar de que el despacho  ya  había  proferido una RESOLUCIÓN DE ACUSACIÓN EN CONTRA DEL PRESUNTO ALIAS  FELIPE,  nuevamente  y  sin  percatarse  de  esta situación se vincula mediante  APERTURA  DE  INSTRUCCIÓN a alias FELIPE, esta vez diciendo que es RUBEN  DARIO AVILA MARTINEZ, pero nada se  dice  respecto  de  la ACUSACIÓN ya proferida, circunstancia esta que merece el  pleno  esclarecimiento  pues  se  estaría  ante  un  grave  error  y  una grave  violación  al DEBIDO PROCESO que podría generar graves consecuencia (sic) para  la  institución,  pues  con  base  en  esta acusación el Juzgado Especializado  acusó  a  una  persona  que  no  corresponde en este caso al señor RUBEN DARIO  PADILLA  ARGUMEDO, razón se hace indispensable buscar los mecanismos a que haya  lugar  con  el  fin  de  proceder a subsanar dicha irregularidad.”12   

Con  el  fin  de  corregir lo anterior, la  Fiscal  dispuso  librar  misión  de trabajo ante los investigadores asignados a  esa  Unidad,  para que de manera urgente se establezca la verdadera identidad de  alias  “FELIPE” y se verifique si el señor RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO tiene algún vínculo con el  Bloque Catatumbo de las Autodefensa Unidas de Colombia.   

La  información  obtenida  a  través del  Informe  de  Policía  Judicial  No.  304  M.  T 28213,   el  cual  se  encuentra  apoyado   en   el  trabajo  de  Campo  No.  817  suscrito  por  el  investigador  criminalístico  William Humberto Garnica Alba, adscrito a la Unidad de Justicia  y  Paz de la Fiscalía General de la Nación, fue la siguiente: (i) se comprobó  que  alias  “FELIPE”  se  identifica  como  Rubén  Darío  Ávila  Martínez, identificado con cédula de  ciudadanía  No.  15.668.037,  desmovilizado del Bloque Catatumbo y, actualmente  no   se   tiene   conocimiento   de   su   paradero  y,  (ii)  que  RUBÉN       DARÍO       PADILLA       ARGUMEDO,      identificado   con   cédula   de  ciudadanía  No.  78.701.845  de  Montería,  no  le  figuran antecedentes de carácter  penal,   ni   registros   en   la   Unidad   de  Justicia  y  Paz,  que  según  la  historia  clínica  expedida  por la Empresa Salud  Total  E.  P.  S., su ocupación es obrero de construcción, con domicilio en la  manzana  22,  lote  8,  del  Barrio  Villa  Margarita  de la ciudad de Montería  –  Córdoba  y  número  telefónico 7 82 03 86.   

Es más, un aspecto indicativo de que alias  “FELIPE”    es     Rubén   Darío   Ávila  Martínez   y  no  RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO,  son los retratos hablados  suministrados   por   dos   testigos   que   afirmaron   conocer  al  comandante  paramilitar14,  pues al cotejarlos con la fotografía que se registra en la hoja  de      vida      del     desmovilizado     Ávila  Martínez15   y  con  la  tarjeta  alfabética  del  ciudadano       PADILLA      ARGUMEDO16,  se  establece  que  el primero de los  mencionados   es   quien   más  se  aproxima  a  la  información  morfológica  judicial.   

3.   Todo   lo   anterior,   indica  que  RUBÉN   DARÍO   PADILLA   ARGUMEDO   no  es el comandante “FELIPE”, además,  no existe ningún  elemento  de  juicio que lo comprometa directa o indirectamente con el asesinato  de   la  Personera,  pues  las  recientes  averiguaciones  dan  por  cierto  que  Rubén   Darío   Ávila   Martínez   es  quien  se  identifica  como  tal  y fue la persona quien dio la  orden de asesinar a la funcionaria municipal.   

De   manera   que,  las  pruebas  y  las  conclusiones   antes   plasmadas   evidencian  que  las  autoridades  accionadas  incurrieron  en  una  manifiesta  vía de hecho. Así mismo, ésta irregularidad  genera  un  perjuicio  irremediable  al señor PADILLA  ARGUMEDO  puesto  que,  nunca  tuvo  conocimiento del  proceso  que  se  adelantó en su contra (lo que explica que la presente acción  de  tutela  haya  sido impetrada por el Ministerio Público) y menos de la orden  de  captura  que  actualmente  se  registra  a  su  nombre,  la  cual  se  puede  materializar  en  cualquier  momento  en  perjuicio del derecho fundamental a la  libertad.   

4. Bajo este entendido, el amparo se ofrece  de  manera temporal por cuanto converge otro mecanismo de defensa judicial, como  lo  es  la  acción  de  revisión;  empero, en aras de privilegiar los derechos  fundamentales     de    RUBÉN    DARÍO    PADILLA  ARGUMEDO   y   evitar   un   perjuicio  irremediable  se  ordenará suspender los efectos de las sentencias  condenatorias  proferidas por el Juzgado 1° Penal del Circuito Especializado de  Cúcuta  y  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior de ese Distrito Judicial y la  orden  de  captura  librada  en  su  contra,  por  el  término   de   cuatro   (4)   meses,   lapso   en   que  el   Procurador  86  Judicial Penal II deberá  instaurar   la   correspondiente   demanda  de  revisión  a  favor  del  señor  PADILLA ARGUMEDO  ante  la  jurisdicción  penal,  tal como lo faculta el artículo 211 de la Ley 600 de  2000…   

Se  ordenará al Juzgado 1º de Ejecución  de  Penas  y  Medidas de Seguridad de Cúcuta, que adopte las medidas necesarias  para   que   esta   decisión   sea   conocida   por   el   señor  RUBÉN  DARÍO  PADILLA  ARGUMEDO  quien  puede  ser  ubicado al abonado 7 82 03 86 en la ciudad de Montería Córdoba y/o  en  la  dirección:  Manzana  22,  Lote 8, Barrio Villa Margarita de esa ciudad,  como   también   al  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  -DAS-,  a  la  Procuraduría  General  de  la  Nación,  al  Instituto Nacional Penitenciario y  Carcelario -INPEC- y demás organismos de seguridad del Estado”.   

4.  En  conclusión,  se  tiene que pruebas  practicadas   con   posterioridad   a   la   condena   del  señor  Padilla  Argumedo señalan con probabilidad  de  verdad  que  el  jefe  de  las  AUC,  determinador del homicidio juzgado, es  persona  diferente a él, con lo cual se acreditan los presupuestos de la causal  tercera de revisión invocada.   

ACOTACIÓN     FINAL   

Acorde     con     lo   expuesto,   de   conformidad   con   el   numeral   2°   de  artículo   227   de  la  Ley  600   de   2000,   se   dispondrá  la  restauración parcial  del  proceso  (únicamente en lo que respecta al señor aludido, para lo cual se  romperá  la  unidad procesal) a partir, inclusive, de la audiencia preparatoria  realizada  por  el Juzgado 1º Penal del Circuito Especializado de Cúcuta. Debe  precisarse  que  las  pruebas  practicadas  o  aducidas  en  forma  legal  a  la  actuación  conservarán  plena  validez  y  que las allegadas en el trámite de  revisión deben incorporarse a la misma.   

Para   el  efecto,  se   dispondrá    que    las    diligencias    regresen   a  ese   Juzgado,  para  que, previas las constancias  pertinentes,   a   su   turno   las  remita   a   un  despacho similar  con   sede   en  el  mismo  circuito, pero distinto del  que  intervino  en  la  etapa  de  juzgamiento, con el fin de que se adopten las  decisiones    pertinentes    en   cuanto   a   la   situación   del   ciudadano  aludido.   

Finalmente,  como el juez de tutela dispuso  suspender  la  detención  decretada  contra  el  condenado,  se  ordenará  que  continúe  en  la  misma  situación,  entendida esta como libertad provisional,  previa  suscripción  de  diligencia  de  compromiso para presentarse cuando sea  requerido.   

Consecuente con lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

1. Declarar fundada  la  causal  de revisión invocada por el Procurador 86  Judicial  Penal  II  a  favor  de Rubén Darío Padilla  Argumedo.   

2.  Declarar  sin  valor,                   parcialmente,  las  sentencias  del  15 de  agosto  de  2007  y 14 de julio de 2008, proferidas, en su orden, por el Juzgado  1º  Penal  del  Circuito  Especializado  y  el  Tribunal  Superior  de Cúcuta,  exclusivamente en relación  con   Rubén   Darío   Padilla  Argumedo,  así como la actuación surtida a partir, inclusive, del traslado  para  la  audiencia  preparatoria  previsto  en  el artículo 400 del Código de  Procedimiento Penal.   

3.           Devolver  el  proceso al juzgado de origen  para  que,  a   su  turno,  lo remita a un Juzgado de la misma categoría e  idéntico  circuito,  diverso  del  que  adelantó  la fase del juicio, para que  adopte  las  determinaciones  correspondientes  en  cuanto  a  la situación del  sindicado aludido en el anterior aparte.   

4.  Ordenar que el  señor   Rubén  Darío  Padilla  Argumedo  continúe  en  libertad la cual se tendrá como provisional, luego  de   que   suscriba   la  diligencia  de  compromiso  relacionada  en  la  parte  motiva.   

En   todo  lo  demás,  los  fallos permanecen vigentes.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                                                     

         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO       ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ           

LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO                                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Para  la fecha de los hechos no fungía como su titular.   

2  A  quien  se  le  imputó desde el inicio del proceso investigativo la autoría del  homicidio   de   la   Personera   del   Municipio   de   El  Tarra  – Norte de Santander.   

3  Folios 185-189 cuaderno original No. 1.   

4  Folios 237-238 Ídem.   

5  Folios 288-291 cuaderno original No. 2.   

6  Folios 58-74 cuaderno original No. 3.   

7  Folios 227-250 Ídem.   

8 Folio  97 cuaderno original No. 5.   

9 Folio  179 Ídem.   

10  Folios 227-242 cuaderno Tutela Corte.   

11  Folios 246-249 Ídem.   

12  Folio 248 Ídem.   

13  Folios 250-259 Ídem.   

14  Folios 204 y 210 cuaderno original No. 1.   

15  Folio 241Ídem.   

16  Folio 266, cuaderno tutela Corte.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *