36741(12-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36741      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                     Aprobado Acta No. 234   

Bogotá, D. C., doce (12) de julio de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en  relación con el  recurso  de apelación interpuesto por la defensora del sindicado ALBERT ENRIQUE  CORREA  VIVEROS,  contra la determinación adoptada el 12 de mayo de 2011 por el  Tribunal   Superior   Militar,   a   través  de  la  cual  decretó  medida  de  aseguramiento  en  su  contra,  por  la  conducta  punible  de  prevaricato  por  omisión.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.   El 26 de noviembre de 2007 en horas  de  la  noche,  tropas  de  la  contraguerrilla Bisonte 6 adscritas al Batallón  Especial  Energético y Vial No. 1 que patrullaban la vía Silencio –Cubará   (Boyacá),   recibieron  información  de que sujetos pertenecientes a grupos armados ilegales se estaban  desplazando  hacia  el sector con el objetivo de realizar un atentado terrorista  contra el oleoducto de Ecopetrol.   

Ubicados  los  militares  a  800 metros de la  entrada  al  Silencio,  el comandante de la Contraguerrilla ordenó a quienes se  transportaban  en  dos  motocicletas detenerse, recibiendo como respuesta varios  disparos,   lo  que  conllevó  a  que  reaccionaran  utilizando  sus  armas  de  fuego,   cruce  de  disparos  en  los  que  resultaron muertos Samuel Navia  Moreno    y    Carlos    Nocua   Rueda,   los   cuales   poseían   “pistolas   calibre   3.80   con  sus  respectivos  proveedores  y  munición,  una  granada de fragmentación IM-26 30 metros de cordón detonante,  4  detonadores  eléctricos,  2 detonadores ineléctricos, 1 pasamontañas…”   

2.  Conoció  la  actuación  el  Juez  47 de  Instrucción  Penal Militar con sede en Saravena, quien se trasladó al lugar de  los  hechos  y  practicó  acta  de  levantamiento  de  cadáver. El  27 de  noviembre  de 2007 profirió apertura de investigación en contra del SS. Elías  Guerra  Martínez,  el  CS.  Jhon  Albeiro  Chagueza Calderón, el C3. Adalberto  Bello  Pacheco  y  el CS. Jhon Ortiz Ríos disponiendo su vinculación a través  de  indagatoria,  lo  cual se cumplió efectivamente con los tres primeros el 12  de diciembre del mismo año.   

3.  En  relación  con  Ortiz Ríos, lo citó  directamente   y a través del Comandante del Batallón en varias ocasiones  y  ante  su  no  comparecencia  ofició  a  la Oficina de Personal del Ejército  Nacional,  con  el  fin de determinar el lugar donde se hallaba, informándosele  que  se  encontraba  laborando  en el Grupo de Caballería Mecanizado No. 4 Juan  del  Corral  con sede en Rionegro, disponiendo comisionar el 26 de junio de 2009  a   su   homólogo   en   dicha   ciudad    para   la   recepción   de  la  injurada.   

4.  El  12  de  agosto  de 2009, la Fiscal 26  Especializada   de  la  Unidad  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario,  provocó  conflicto  positivo de competencia, pues en su criterio,  se  trataba de un homicidio cometido en personas internacionalmente protegidas y  de  acuerdo  con  las  pruebas recaudadas, los involucrados tuvieron propósitos  criminales,  utilizando su investidura  para realizar el hecho punible, sin  que  existiera  relación  entre  el servicio y el delito perpetrado1.   

5. En auto de 6 de noviembre de 2009, el Juez  47  de Instrucción Penal Militar, ordenó la remisión de la actuación al Juez  2º  de  Instancia  de Brigada con sede en la Segunda División del Ejército en  Bucaramanga,  con  el  fin  de  que  se  pronunciara sobre el conflicto positivo  propuesto  por  la  Fiscalía  26  Especializada  U.N.D.H.-DIH,  a  la luz de lo  preceptuado  en  los artículos 273 a 276 del Código Penal Militar.2   

6. Mediante proveído de 1º de diciembre del  mismo  año,  el Juez Segundo de Instancia de Brigada, no aceptó la competencia  que    reclamaba    la    Fiscalía    26    de    la    U.N.D.H.   –DIH,  por  considerar  “que  las  conductas asumidas por los militares el día de los hechos  objeto  de  este  proceso,  guardan  relación próxima y directa con la misión  constitucional  encomendada  a  la  Fuerza Pública y concretamente al Batallón  Especial  energético  y  Vial No. 1, unidad a la que pertenecían los militares  aquí  investigados  quienes  actuaron  en cumplimiento de esa misión, es decir  que  hay  la  existencia de la relación causal entre el delito y el servicio lo  cual permite aplicar la excepción a la regla general…”   

Dispuso   compulsar   copias  para  que  se  investigara  la  conducta  del  Juez  47  de  Instrucción  Penal  Militar,  por  “las  graves  irregularidades  y  omisiones  en  el  trámite  del  presente  proceso  al  NO  resolver de  manera  provisional  la  situación  jurídica  a  los  procesados    dentro    del    término   legal”3.(negrillas    del    texto).   

7.  En  proveído  de  3 de marzo de 2011, el  Tribunal  Superior  Militar  profirió  apertura  de  instrucción  y vinculó a  través  de  indagatoria  al  Teniente  ALBERT  ENRIQUE  CORREA  VIVEROS por los  presuntos  delitos  de  prevaricato  por  omisión  por  no  haber  resuelto  la  situación  jurídica  de  los  uniformados dentro del término de ley y la mora  observada  en  el trámite del proceso y abuso de función pública, por haberse  trasladado  al  lugar  de  los  hechos para realizar el acta de levantamiento de  cadáver  sin  tener facultades para ello, definiéndole la situación jurídica  con  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva por el primero de tales  comportamientos, absteniéndose de hacerlo por el segundo.   

El  fundamento  de  la  decisión,  lo fue el  constatar  que  en  su calidad de Juez 47 de Instrucción Penal Militar, dispuso  dentro  de  la  radicación  1063  el  inicio formal de la investigación penal,  escuchando   en indagatoria  el 12 de diciembre de 2007 a los señores  SS.  Guerra  Martínez Elías Enrique, CS. Chagueza Calderón Jhon Albeiro y C3.  Bello  Pacheco  Adalberto  y  el  26  de  enero de 2010 a través de funcionario  comisionado  al CP. Ortiz Ríos Jhon Walter, sin que hasta la fecha en  que  el  proceso  fue  asumido  por  la justicia ordinaria -22 de enero de 2010-, les  hubiera resuelto la situación jurídica.   

Señaló  que  el  artículo  521 del Código  Penal  Militar  de  1999,  vigente  para  el  momento de los hechos, determinaba  perentoriamente  que  en  todos  los  procesos  penales  militares se tenía que  resolver  la situación jurídica dentro de los cinco días siguientes cuando la  persona  se  encontrare  privada  de  la  libertad  o  dentro  de los diez días  siguientes  cuando no lo estuviere, contados a partir de la indagatoria, lo cual  no  fue tenido en cuenta por parte del sindicado, máxime cuando el ilícito que  se   investigaba   era   homicidio,   en   el   cual   procedía  la  detención  preventiva.   

De  esta forma, consideró agotado el aspecto  objetivo  del delito de prevaricato por omisión, en cuanto el sindicado omitió  un  acto  propio  de  las  funciones  que  le  correspondían  como  Juez  47 de  Instrucción Penal Militar.   

Afirmó   que   no  obstante  los  diversos  testimonios   allegados   confirmaban   las  difíciles  condiciones  locativas,  logísticas  y  de  recurso  humano  que  tuvo  que afrontar el procesado, quien  incluso  acudió  a  su  propio presupuesto para comprar papelería, computador,  impresora  y  recurrir  al  ingenio  e  iniciativa  para conseguir escritorios y  muebles  que  le permitieran la organización del despacho a su cargo, abarcando  un  horario  de  trabajo  excepcional,  al  punto que laboraba fines de semana y  normalmente  hasta  altas  horas  de la noche, el resultado no recompensó aquel  esfuerzo,    pues    omitió   resolver   la   situación   jurídica   de   los  procesados.   

Adversidades   que   en   criterio  de  esa  Corporación  no  servían  de  excusa, pues aún de contar con todos los medios  hubiera  omitido  resolver  la  situación  jurídica,  ya que de acuerdo con lo  expuesto  en   su  versión,  su directriz era definirla una vez estuvieran  vinculados  todos  los  involucrados,  de  lo cual concluyó que “tuvo  la  intención  de  omitir,  de  actuar deliberadamente y así  determinó    su    conducta,   pese   a   saber   las   consecuencias   de   su  comportamiento”.   

Dijo   además,   que   existió  dilación  injustificada  en  el  trámite  del  expediente,  pues  habiéndose iniciado la  investigación  el  27  de noviembre de 2007, para el 19 de enero de 2010, fecha  en  que  se  separó  del  conocimiento a la Justicia Penal Militar, no  se  había  perfeccionado,  transcurriendo  aproximadamente 2 años y 1 mes, sin que  se  lograra la vinculación del CP. Ortiz Ríos Jhon Walter, período en el cual  no  realizó  ninguna  actividad,  como lo constató a partir del mes de enero y  durante todo el año 2008.   

Le  reprochó  que  a  pesar de que desde los  umbrales  de la investigación se contaba con testimonios de particulares de los  cuales  era  posible razonar de manera objetiva, acerca de la existencia de duda  sobre  la  competencia  de  la  Justicia Penal Militar, aspecto sobre el cual la  Fiscalía  26  Especializada  fincó la reclamación y el Consejo Superior de la  Judicatura  dirimió  el  asunto,  cuestión por demás evidente a partir de una  simple   lectura   del   expediente,  obvió  dicha  circunstancia,  continuando  sosegadamente con la investigación.   

Expuso  que  ni  siquiera  cuando recibió de  manera  formal  el  escrito  donde  se  contemplaban las inconsistencias y dudas  derivadas  de  los testimonios, se cuestionó sobre la competencia, prosiguiendo  con  su demorada instrucción hasta el 12 de noviembre de 2009, cuando ha debido  disponer  el  envío  del proceso al juez de conocimiento para que dilucidara el  asunto.   

Así,   al  encontrar  serios  indicios  de  responsabilidad,  decretó  medida  de aseguramiento de detención preventiva en  su  contra,  otorgándole  la  libertad  provisional previa caución prendaria y  suscripción  de  diligencia de compromiso con las obligaciones señaladas en el  artículo 541 del Código Penal Militar.   

En  cuanto  al ilícito de abuso de función  pública,  se  abstuvo  de  imponerle  medida de aseguramiento, al encontrar que  estaba prevalido de orden legal.   

           LA  IMPUGNACIÓN   

La  defensora del procesado la sustenta bajo  las siguientes premisas:   

1.  El Tribunal Superior Militar realizó un  juicio  de  responsabilidad  objetiva,  proscrito  en  el ordenamiento jurídico  colombiano,  al desconocer que cuando su poderdante llegó al cargo el 9 de mayo  de  2007,  no  tenía elementos para trabajar, circunstancia que  encuentra  soporte  en  el  testimonio  del  Procurador   Delegado en lo Judicial para  Saravena,  Jorge  Américo  Palma  Samudio  y los señores José Jair Gutiérrez  Walteros,  Cristian  Ricardo  Esguerra  Gómez  Jorge Andrés Sánchez y Ana Eva  Vasco  Ríos,  quienes  durante  diferentes  épocas  trabajaron  y  apoyaron el  esfuerzo titánico del procesado.   

Situación  que  confirma el Juez Segundo de  Instancia  de  Brigada  con el oficio No. 361 de 10 de marzo de 2009 dirigido al  Comandante  de  la Segunda División del Ejercito  con sede en Bucaramanga,  en  la  que  pone  de  presente  la voluntad del sindicado para  tramitar y  evacuar  los  procesos y preliminares, y los obstáculos  que tiene para el  desempeño  de  su  labor  como  son  la  falta  de  secretario, de apoyo de los  comandantes   ya  que  no  le  suministran  papelería,  no  le envían los  declarantes  ni  los  procesados  a  indagatoria  o  versión  libre  y  tampoco  contestan los requerimientos.   

También con el oficio 3627 de 18 de mayo de  2009  suscrito  por el Brigadier General Rafael Alberto Neira Wiesner dirigido a  los  comandantes  24,  27,  30,  49  y  de  la  Brigada  móvil 5, ordenándoles  suministrar apoyo logístico al sindicado.   

En  igual  forma, con el oficio 3773 de 7 de  julio  de  2009  suscrito  por el Comandante del Grupo de Caballería Mecanizada  No.  18  en  el que a una solicitud de papelería elevada por el Teniente ALBERT  ENRIQUE  CORREA  VIVEROS,  le  señala que no cuenta con recursos para apoyar su  requerimiento.   

2. Desconoció el Tribunal, que en el Juzgado  47  de  Instrucción  Penal  Militar,  antes  de  que el Teniente CORREA VIVEROS  asumiera  como titular, ejerció como juez encargada la doctora Beatriz Consuelo  Ospina,  quien  a  su  vez  lo recibido cuando habían transcurrido alrededor de  cinco  meses  sin  juez,  funcionaria que salió trasladada por amenazas sin que  “hubiera  puesto  un  pie  en   ese  despacho4”.   

3. El Teniente CORREA VIVEROS no podía tener  el  don  de  la  ubicuidad  para  controlar  las  tareas de sus dependientes sin  conocimientos,  hacer  las  diligencias en su despacho y en  otros lugares;  fue  por  ello  que  ante  la  inmensa  carga  laboral  que  tenía, estableció  prioridades.   

     

           CONSIDERACIONES   

1. Es competente la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema de Justicia para desatar el recurso de apelación interpuesto  por  la defensora del procesado, contra el auto por el cual el Tribunal Superior  Militar,  le  profirió  medida  de aseguramiento de detención con beneficio de  libertad  provisional,  dentro  de  la  actuación  seguida  en su contra por la  conducta  punible  de  prevaricato por omisión, de conformidad con lo señalado  en  el  numeral 3° del artículo 32, en concordancia con el artículo 178 de la  Ley 906 de 2004.   

2.  El  artículo  414  del  Código  Penal,  establece  que  incurrirá en prevaricato por omisión, el servidor público que  omita, retarde, rehúse o deniegue un acto propio de sus funciones.   

Para  su estructuración, se requiere de tres  presupuestos  fundamentales  a  saber:  i) La calidad de servidor público. ii).  Que  la  acción  recaiga  sobre  un  acto  propio de sus funciones y, iii). Que  omita, rehúse, retarde o deniegue el cumplimiento de esa función.   

La  omisión,  es  dejar  de realizar el acto  funcional  dentro del término señalado en la ley, o dentro del cual es fértil  para  producir  efectos jurídicos normales. Retardar es demorar la realización  del  acto   o   hacerlo por fuera del plazo legalmente determinado, es  decir, dentro del cual resultaba útil.    

En  consecuencia,  se trata de una actuación  dolosa  que  demanda  el conocimiento del carácter del acto omitido como propio  de  las  funciones  constitucionales, legales o reglamentarias discernidas en el  agente.   Es  una  omisión  ilegal  acompañada  de  la  voluntad libre de  realizar  cualquiera de las hipótesis alternativas que conjuga el artículo 414  de la Ley 599 de 2000.      

El  sujeto pasivo es el Estado y la sociedad;  el  bien  jurídico que vulnera o pone en peligro es la administración pública  en  su  especifica  versión  de exigir el respeto de la autoridad a la ley y al  derecho;  dentro  de  los  parámetros  de  legalidad, eficiencia, rectitud, con  atributo a la imparcialidad.   

3.  A  la  actuación se allegó copia de la  Resolución  No. 000104 de 9 de abril de 2007 suscrita por el Director Ejecutivo  de  la  Justicia  Penal Militar, por la cual se traslada a ALBERT ENRIQUE CORREA  VIVEROS  del  Juzgado  55  de  Instrucción  Penal  Militar,  al  Juzgado  47 de  Instrucción   Penal   Militar   con   sede  en  Saravena,  para  que  continué  desempeñándose  como Juez de Instrucción Penal Militar y el acta de posesión  No.    0735  y  fue  en  cumplimiento de sus funciones, que omitió resolver la  situación  jurídica  del   SS.  Guerra  Martínez  Elías Enrique, el CS.  Chagueza  Calderón  Jhon  Albeiro  y  el   C3.  Bello  Pacheco  Adalberto,  vincular  oportunamente  al CP. Ortiz Ríos Jhon Walter y demorar el traslado de  la  actuación  al  Juzgado  Segundo  de  Instancia  para  que se pronunciara en  relación  con  el  conflicto  positivo  de competencia, dándose por acreditado  objetivamente tales requisitos.   

4.  De antaño ha señalado la Sala, que para  que  se  tipifique  el delito de prevaricato por omisión, en caso de omisión o  retardo  en  la  tramitación  de  un  proceso,  se  requiere  que  sea producto  del    conocimiento   y  voluntad  por  parte  del  funcionario.  El  sólo  vencimiento  de  un  término  judicial,  sin  esos ingredientes de conciencia y  voluntariedad  no  puede  tenerse  como  conducta  típica  y  la mora de manera  objetiva  no  configura per se  tal comportamiento.   

Al respecto, en proveído de 27 de octubre de  2004, dentro de la radicación 22639, así lo precisó:   

“En  relación  con  la configuración de  dicho  delito,  la  Corte  ha venido reiterando que no basta con que la conducta  objetivamente  concurra,  sino  que  adicionalmente resulta indispensable que el  autor  haya  omitido,  rehusado,  retardado o denegado un acto propio del cargo,  con  pleno  conocimiento  y  voluntad  de su infidelidad con el ejercicio de sus  funciones,  sea  que  con  ello  pretenda ocasionar un agravio, obtener ventajas  personales  o  para  un  tercero,  o  simplemente  sobreponer  su capricho a los  propósitos de la norma de la cual se margina…”   

Veamos si dentro del plenario se tiene reunido  el  requisito  del conocimiento y voluntariedad de faltar al cumplimiento de sus  funciones.   

El  artículo  521  del Código Penal Militar  establece  que:  “cuando la  persona  se  encuentre  privada de la libertad, rendida la indagatoria o vencido  el  término  anterior,  la  situación  jurídica  deberá  definirse  por auto  interlocutorio,  dentro  de  los  cinco  (5)  días  siguientes,  con  medida de  aseguramiento  si  hubiere  prueba  que  la  justifique  u ordenando su libertad  inmediata.   En   este   último  caso,  el  procesado  suscribirá  un  acta  en  la  que  se comprometa a presentarse ante el despacho  cuando se le solicite.   

“Si el sindicado  no  estuviere  privado  de  la  libertad,  el  plazo  para  resolver  situación  jurídica  será  de diez (10) días contados a partir de la indagatoria o de la  declaratoria  de  persona  ausente. El funcionario dispondrá del mismo término  cuando  fueren  cinco  (5)  o  más  las  personas  aprehendidas, siempre que la  captura de todas ellas se hubiere realizado el mismo día.”   

ALBERT  ENRIQUE CORREA VIVEROS, justificó su  actuar  predicando  que  si bien cuando llegó al despacho el 9 de mayo de 2007,  sólo  hasta  el  20  de  junio  de  2007  la  doctora Martha Jauregui Escalante  -titular  del  Juzgado  36  de la misma especialidad en Cúcuta- le hizo entrega  del  mismo  ya  que  no  recibió  apoyo  de  la  Dirección  de  Justicia  para  desplazarse desde Cúcuta a Saravena.    

Agregó  que  incluso  utilizó  sus recursos  económicos   para   la   adquisición   de  elementos  de  trabajo  tales  como  escritorios,  estantes,  papelería,  computadores  e  impresora,  para  atender  perentoriamente  el  atraso  de varios años que llevaba el despacho judicial en  el  diligenciamiento  de  los  asuntos  asignados  con vencimiento de términos,  procesos  a  punto  de prescribir, comisiones sin cumplir, pruebas ordenadas sin  practicar,   denuncias   sin   tramitar,   preliminares   sin  diligenciamiento,  situaciones  jurídicas sin definir, asuntos de connotación de derechos humanos  y  derecho  internacional  humanitario y, sin contar, además, con ningún medio  de  comunicación  como  teléfono,  fax,  internet,  fotocopiadora,  etc., y en  algunas   oportunidades   sin   tener   personal   que   le   colaborara  en  su  función.   

Aunado a lo anterior, señaló que el Juzgado  47  de  Instrucción  Penal  Militar  se  encuentra  ubicado  en el municipio de  Saravena,  zona  de  alto  riesgo  y  de orden público, aspecto que impedía su  desplazamiento  y  el  de  sus colaboradores de manera libre para realizar   las tareas jurisdiccionales, con rapidez y eficacia.   

Como  soporte  de  sus  manifestaciones,  se  recepcionaron    los    testimonios    del    doctor    Jorge   Américo   Palma  Samudio6,   Procurador   Judicial   del  Juzgado  47  de  Instrucción   Penal    Militar;   Beatriz   Consuelo  Ospina7,  ex  juez 47 IPM en Saravena;  José  Jair  Gutiérrez,  Secretario  del  despacho8,  Cristian  Ricardo  Esguerra  Gómez9,     Jorge     Andrés     Sánchez10    y    Ana    Eva    Vasco  Ríos11.   

También  se  allegó la copia del oficio 361  suscrito  el  10 de marzo de 2009 por el Juez Segundo de Instancia de Brigada al  Comandante  de la Segunda División del Ejército con sede en Bucaramanga,   solicitando  la  intervención y colaboración urgente para que los  mandos  de  la  Brigada  No.  18,  del Grupo de Caballería Mecanizado, del Batallón de  Contraguerrillas  No.  53,  del BR. 18  y Batallón de Contraguerrillas No.  27,  “apoyen y presten toda la colaboración que sea  necesaria   al   Juez   47   de   Instrucción   Penal   Militar   en   Saravena  Arauca…”   

5.  Vistas  así las cosas, no emerge duda en  torno  a  la   falta  de  colaboración  de la Dirección de Justicia Penal  Militar  y  el  Comando  del   Grupo  de  Caballería  Raviz  Pizarro en la  provisión  de  los  elementos   y  el recurso humano necesario para que el  titular  del  Juzgado  47  de  Instrucción  Penal  Militar  pudiera ejercer sus  funciones  con  el  decoro y dignidad que el cargo exigía, circunstancia que de  entrada   dificultaba   la   labor   de  su  titular,  Teniente  ALBERT  ENRIQUE  CORREA  VIVEROS.   

No  obstante, no existe razón que justifique  que  habiendo  transcurrido  desde  la  recepción  de  las  indagatorias -12 de  diciembre  de  2007-,  a  la  fecha en que dispuso el envío de la actuación al  Juez  Segundo  de Brigada para que se pronunciara sobre el conflicto positivo de  competencia  planteado  por  la Fiscalía 26 Especializada de la Unidad Nacional  de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario-6  de noviembre de  2009-,  es  decir  22  meses  y  26  días,  no  hubiera  resuelto la situación  jurídica,  mucho más si se tiene en cuenta que para ese momento se contaba con  elementos  de  juicio  suficientes  para adoptar la determinación a que hubiera  lugar.   

En  efecto,  de  acuerdo  a lo que refleja la  actuación,  en  el  interregno  comprendido  entre  el 27 de noviembre al 11 de  diciembre  de 2007, recaudó los testimonios de Leydi Tatiana Nocua Rueda, Leydi  Andrea  Villalba Vergel, y  José Abrahán Navia, María del Rosario Moreno  de  Navia, Elizabeth Navia Moreno, Segundo González Ostos,  Gonzalo María  Loaiza  Acevedo,  Mildrert  Navia  Moreno  y  Rosaura  Rueda  Gómez12, contaba con  el  acta  de levantamiento de  los cadáveres, el acta de inspección a las  motocicletas,  el  informe  de  los hechos suscrito por el Comandante “Bisonte  seis  BAEEV1”  y  la  copia  del  correo  electrónico a través de la cual la  señora  Ana Cano ponía en conocimiento las presuntas irregularidades cometidas  por  integrantes  del Batallón Especial Energético y Vial No. 1, así como las  indagatorias de  tres de los presuntos implicados.   

Luego la falta de elementos no era óbice para  que  procediera a la definición de la situación jurídica, máxime cuando como  él  mismo lo anuncia gracias a su esfuerzo, dedicación y esmero ya contaba con  computador  e  impresora  que  adquirió de su propio peculio, circunstancia que  sin  duda  fue  lo que le permitió el recaudo de los nueve testimonios a que se  hizo  alusión  en  acápite  precedente,  y  las indagatorias de  los  señores  SS.  Elías Guerra Martínez, CS. Jhon Albeiro Chagueza Calderón y el  C3.  Adalberto   Bello Pacheco para ejercer cabalmente el desempeño de sus  funciones.   

Ahora,  nada  dice la actuación acerca de la  estadística  de  procesos a su cargo, tampoco se refleja que fue lo que produjo  durante  el tiempo y  el esfuerzo realizado, pues si bien en su indagatoria  refiere  “…la  grave situación de congestión que  tenía  tal despacho (…) encontrando incluso expedientes que no habían tenido  una   sola  actuación  en  cuatro  años  y  más”  13,  pasando  de  tener una carga histórica  superior  a  300  expedientes  a  sólo  70 entre procesos y preliminares cuando  entregó  el  despacho,  no  demuestra  cuál fue la carga laboral que recibió,  qué  cantidad  evacuaba  mensualmente  y  por  qué  razón,  si  se trataba de  diligencias  preliminares  o  de  procesos,  y  de éstos cuántos con detenido,  cuáles   revestían   complejidad,  cuáles  eran  urgentes,  qué  número  de  providencias  interlocutorias  profería  al  mes  y lo más importante, de qué  forma  la  atención  de  esos  asuntos  le  impidió que transcurridos casi dos  años, no definiera la situación jurídica de los indagados.   

Tales  aspectos,  aunados  a  la versión del  sindicado  en  cuanto  a  que  “en  los  procesos de  homicidio  iba vinculando a todas las personas mediante indagatoria y cuando los  tenía   vinculados    les  resolvía  a  todos,  porqué?  Porque  me  era  físicamente  imposible  que  yo  tomara  una  indagatoria  y  resolviera,  pues  paralizaba  los  demás  expedientes  y  habían  unos  con  detenido  apunto de  prescribir…”14, llevan a la Sala a presumir  que  los  motivos  por los cuales no resolvió situación jurídica, no fue otra  que  el  no  haber  sido indagado el CP. Jhon Walter Ortiz Ríos, soslayando con  ello  de manera libre y voluntaria la directriz que ordena definir la situación  jurídica   a   los   implicados   que   han   sido   vinculados  a  través  de  indagatoria.   

Corolario  de  lo  que  viene  de  verse,  se  confirmará  la  decisión  proferida  el  12  de  mayo  de 2011 por el Tribunal  Superior  Militar,  a  través  de  la cual se impuso medida de aseguramiento de  detención  preventiva  y  se  otorgó  el  beneficio de libertad provisional al  Teniente  del Ejército Nacional ALBERT ENRIQUE CORREA VIVEROS, por el delito de  prevaricato por omisión.   

           

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Confirmar   la  decisión  de  12  de mayo de 2011 mediante el cual el Tribunal Superior Militar  decretó  la  medida  de  aseguramiento  en  contra  del Teniente ALBERT ENRIQUE  CORREA  VIVEROS,  en  su  condición  de  Juez  47 Instrucción Penal Militar de  Saravena, por la conducta punible de prevaricato por omisión.   

Contra  la  presente  providencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y  cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Comisión de Servicio  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ                                     CAMACHO                                               JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

                                                                                               Comisión de Servicio   

FERNANDO     ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                  Comisión de Servicio   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                MARIA  DEL  R.  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                                                                                                                                                      Comisión de Servicio   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                      NUBIA    YOLANDA    NOVA  GARCÍA   

                                                    Secretaria     

1 Ver  folio 160 cuaderno anexo 4.   

2 Ver  folio 262 y ss. cuaderno anexo 4.   

3 Folio  13 c.c. 1.   

4 Folio  300 c.c.1.   

5 Ver  folios 45 y 46 c.c. 1.   

6 Folio  72 c.c. 1.   

7 Folio  74 c.c.1.   

8 Folio  78  y 123 c.c. 1.   

9 Folio  85 c.c.1.   

10  Folio 91 y ss. c.c. 1.   

11  Folio 112 c.c.1.   

12  Folios 3 a 48 c. anexos No. 6   

13 Ver  folio 195 c.c. 1   

14  Folio 108 c.c.1     

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