36618(28-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36618  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 351   

Bogotá,  D.C., veintiocho (28) de septiembre  de dos mil once (2011)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación,  instaurado  por el apoderado de  BOLNEY    DE    JESÚS   PALACIO   GALLO  contra  el fallo del 24 de marzo de 2011 proferido por el Tribunal  Superior  de Medellín, mediante el cual confirmó la sentencia emitida el 27 de  octubre  de  2010  por  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito de Bello, que lo  condenó  a  prisión  de  sesenta  y  seis  (66)  meses,  multa  de $1.400.000,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  fijado  para  la  pena  privativa  de la libertad, negándole al mismo  tiempo  la suspensión condicional de la ejecución de la pena y el sustituto de  la  prisión  domiciliaria,  al  hallarlo  autor  responsable  de llevar consigo  estupefacientes.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

Fueron resumidos en la sentencia de segunda  instancia, así:   

“Al  mediodía  del  18  de mayo de 2009,  agentes   de   la   Policía   Nacional   que   patrullaban  por  el  sector  El  Tapón,  ubicado  en  la  carrera 45 con calle 54 del  municipio  de  Bello,  interceptaron un vehículo de servicio público tipo taxi  que  transportaba  a  los señores BOLNEY DE JESÚS PALACIO GALLO y FERNANDO NEY  GARCÍA,  a  quienes  se  les  halló  un  paquete  contentivo  de 463 gramos de  marihuana,  por  lo  que  fueron  aprehendidos  y  puestos a disposición de las  autoridades         judiciales.”1.   

El      12      de     agosto       de      2009,  el Fiscal  222  Seccional  de  Bello  (Ant)  presentó  escrito de acusación formal contra  BOLNEY    DE   JESÚS   PALACIO   GALLO  por  el delito de portar estupefacientes descrito en el artículo  376  del Código Penal y sancionado conforme al inciso  2º  –  modificado  por  el  artículo  14  de  la  ley 890 de 2004-2.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo        único.   

En     la     demanda     con  fundamento  en  el  numeral 3º del  artículo  181  de la ley 906 de 2004, se aduce el manifiesto desconocimiento de  las  reglas de producción y apreciación de la prueba  sobre la cual se ha fundado la sentencia.   

El  actor  acusa  al  Tribunal  de  haber  sustentado    la    condena    en    los    testimonios    de   Jhon   Fredy  Santamaría  Sierra, Jorge  Mejía  Martínez  y Wilmer Pajoy Thola, testigos de la Fiscalía, desconociendo  las   declaraciones  del  acusado  PALACIO GALLO y de  Fernando   Ney  García,  al  otorgarles  un  mayor  alcance  probatorio  a  los  primeros.   

En  el desarrollo del cargo se refiere a lo  manifestado por Jhon Fredy  Santamaría   y   a   lo  apreciado    por   las  instancias,  para  señalar  que con fundamento en la  especulación  se  le  otorgó  credibilidad  a dicho  testigo,  cuya  versión según la sentencia encuentra  respaldo  probatorio  en lo  declarado por los uniformados Mejía Martínez y Pajoy Thola.   

Con   fundamento   en   lo   expresado  por  Mejía Martínez, afirma  que  tampoco  es cierta la  afirmación  del  Tribunal  según  la  cual  el  acusado  y  su  acompañante  aceptaron  ser responsables,  de    modo    que   la   prueba   no   sirve  para  condenar       a       PALACIO      GALLO,  teniendo  en  cuenta la duda que  surge    de   las   declaraciones   de   los   agentes,   quienes   también    difieren   frente   a   esa  circunstancia.   

No  discute  la certeza que existe sobre el  hallazgo,  lugar  y  cantidad  de  la  droga  incautada  sino la responsabilidad  atribuida  al  acusado,  sustentada  en  la  afirmación  de  Santamaría Sierra  -taxista-  de  haber visto ingresar a su vehículo el paquete negro, que además  de solitaria es interesada, constituyendo a lo sumo un indicio.   

Estima que esa equivocada apreciación de la  prueba,  puesta de presente en el alegato final de conclusión del juicio oral y  en  la  sustentación  de  la apelación, impide la declaración de culpabilidad  penal,    la    cual    requiere   la   prueba   más   allá   de   toda   duda  razonable.   

CONSIDERACIONES  

         

La  demanda  no  reúne  los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión, en razón a que el cargo único  propuesto  en  ella no cumple con los requisitos formales y materiales previstos  en  los  artículos 183 y 184 inciso 2º de la ley 906 de 2004, mientras de otro  lado omite precisar las finalidades perseguidas con la casación.   

Es  pertinente recordar que del hecho que la  casación  proceda  como control constitucional y legal contra las sentencias de  segunda  instancia,  de  ningún modo se entiende que los requisitos propios del  recurso  extraordinario  hayan sido eliminados y que la demanda mediante la cual  se  instaura  la  impugnación  sea  un  escrito  de  libre  elaboración que no  requiera  la enunciación de la causal, la mención del sentido de la violación  de  la  ley  sustancial,  o  de  requisitos  de  técnica  en  la proposición y  fundamentación del cargo formulado.   

En  este sentido, la casación no ha perdido  su  entidad de juicio lógico jurídico, lo cual obliga al recurrente a observar  las  reglas  que  la  diferencian  de los alegatos de las instancias ordinarias,  mediante  la  proposición  de  cargos  claros y precisos en los que los errores  sean   formulados  objetiva,  coherentemente  y  sin  contradicciones,  bajo  el  entendido   que   la   interpretación   de   las   alegaciones   hechas  en  la  demanda3,  la  modificación y la readecuación de los reparos, son ajenas a  la impugnación extraordinaria.   

En   el   cargo  único   propuesto   en  la  demanda  por  violación  indirecta  de la ley, el actor omite señalar la modalidad del error de hecho en  que  incurrió  el  Tribunal  y  dio  lugar  a la violación indirecta de la ley  sustancial, sin mencionar tampoco las disposiciones vulneradas.   

De  ahí, que se desconozca si lo denunciado  es  un  error de hecho por falso juicio de existencia, falso juicio de identidad  o  falso  raciocinio,  puesto  que lo que emprende en la demanda es un análisis  probatorio  con  la  pretensión  de  mostrar  que la credibilidad otorgada a la  prueba  testimonial  de cargo, es producto de la especulación de los juzgadores  y no resultado de la argumentación o razonamiento lógico.   

La   crítica   al  Tribunal  por  otorgar  credibilidad  al  testimonio  del  conductor  del  taxi  -Santamaría Sierra- en  detrimento  de  la versión del acusado y de la de su acompañante, no obedece a  ninguna  razón  seria como tampoco muestra que la de estos fuera ignorada, esto  es,   deja  de  demostrar  la  existencia  de  algún  error  de  juicio  en  la  apreciación  de la prueba atacable en esta sede bajo la causal propuesta y pone  de  manifiesta la intención del actor en proseguir el debate probatorio agotado  en las instancias.   

Desde   luego   una  proposición  de  esa  naturaleza  además de inadmisible, hace evidente el desacierto del actor cuando  al  mismo  tiempo  que  cuestiona  la interpretación de la prueba hecha por los  falladores,  les  imputa  haber  hecho  afirmaciones  que  los uniformados de la  policía  nacional no hicieron, de modo que sin decirlo ni demostrarlo porque es  una   conclusión  suya,  la  hipótesis  finalmente  se  relacionaría  con  el  falseamiento  de  la  prueba  que  colige  de  la  valoración  que  él hace de  ella.   

Por   eso   su   discurso,   se  queda  en  generalidades   relativas   a  que  en  el  proceso  hubo  irregularidades,  sin  precisarlas,  limitándose  a  manifestar  que  las  puso  de  presente  en  sus  alegaciones,  con  lo  cual  nada  dice,  para  luego  señalar que “la  mala  apreciación  de la prueba”  sustentada  en  la  credibilidad reconocida a la versión del taxista y negada a  su  vez a la del acusado o ignorando la que favorecía a la defensa, afectó los  intereses del procesado.   

De manera, que en ninguna parte de la demanda  propone  un  discurso  coherente y una argumentación lógica demostrativa de la  existencia  de errores de juicio atacables en esta sede, limitándose el actor a  expresar  su  criterio  personal  y  a  llevar  a  cabo un análisis probatorio,  desconociendo  que  el  juzgador goza de libertad relativa en la apreciación de  la  prueba  y  por  esta  misma  razón,  mientras respete las reglas de la sana  crítica  su valoración prevalece sobre las de los sujetos procesales, en tanto  la  sentencia  se  encuentra  amparada  por  la  doble  presunción de acierto y  legalidad.   

Sin  que el actor haya propuesto en realidad  un  cargo,  su  generalización demuestra que la misma no es más que un alegato  adicional  a  los  presentados  en  las  instancias  y  que  por  esto  mismo es  inadmisible en casación.   

Por lo demás, omitió precisar y argumentar  en  debida  forma  cuál  o  cuales  de  ellos  perseguía,  esto  es, si era la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,   la  reparación  de  los  agravios  inferidos  a  estos  o  la  unificación de la jurisprudencia.   

Por último, como la sentencia atacada no se  manifiesta  injusta,  ninguno  de  los  motivos  previstos  en el inciso 3º del  artículo  184  de la ley 906 de 2004 permitirá superar los defectos anotados a  la demanda para decidir de fondo.   

En consecuencia, la Sala no la seleccionará  ni  tampoco  dispondrá  su intervención oficiosa en este asunto, puesto que no  se  vislumbra  la  afectación  de  los  derechos  ni  la  vulneración  de  las  garantías fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”4   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-   NO   SELECCIONAR  la   demanda  de  casación   presentada  por  el  defensor  de  BOLNEY    DE    JESÚS   PALACIO   GALLO.   

Segundo.-  Contra   esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia.   

Notifíquese  y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                    

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO              SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                       

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      MARIA              DEL              ROSARIO              GONZALEZ             DE  LEMOS                  

                                                                                           Permiso   

AUGUSTO          IBÁÑEZ  GUZMÁN                                              JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sentencia  de  marzo 24 de 2011, Tribunal Superior de Medellín; folio 120 de la  carpeta.   

2  Folios 13 a 16 de la carpeta.   

3 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.   

4Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

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