36284(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 36284  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado acta No.225                              Magistrado Ponente:   

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá  D.  C.,  seis  de  julio  de dos mil  once.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición    del    ciudadano   de   nacionalidad   colombiana   Ricardo       Alfredo       Betancourt       Ballesteros,  solicitada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

Antecedentes  

1.  Mediante  Nota  Verbal  No.2962  de 22 de  diciembre  de  2010, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través de  su  embajada  en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional con fines de  extradición    del    ciudadano   de   nacionalidad   colombiana   Ricardo       Alfredo       Betancourt       Ballesteros,   para   ser  juzgado   por   delitos   federales   de  lavado  de  dineros  relacionados  con  narcóticos.   

2.  Con Nota Verbal No.0761 de 4 de abril  de  2011,  el  Gobierno de los Estados Unidos de América formalizó la referida  solicitud   de   extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

–  Acusación  sustitutiva  No.10-113  (CCC),  dictada  el 22 de marzo de 2011 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  de  Puerto  Rico,  mediante  la  cual se le imputan a Ricardo      Alfredo     Betancourt     Ballesteros     cinco  (5)  cargos  por los delitos de concierto para lavar dinero y  lavado       de       dinero       proveniente      de      actividades      del  narcotráfico.      

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas  bajo  juramento  por  MYRIAM Y. FERNANDEZ GONZALEZ, fiscal Auxiliar de  los  Estados  Unidos  de  América  para el Distrito de Puerto Rico, y MIGUEL E.  BERMUDEZ  MANGUAL,  agente  especial  en el Departamento de Seguridad Doméstica  del  Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos.      

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3.  El 5 de abril el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió el expediente al Ministerio del Interior y de  Justicia,  informando  que  por  no  existir  convenio aplicable con los Estados  Unidos  de  América  se  imponía  obrar  de  conformidad  con  el ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y  el  8 de abril, el Ministerio del Interior y de  Justicia  envió  la  actuación  a  la  Corte,  donde  agotado el procedimiento  establecido  en  el  artículo  500  de  la  Ley 906 de 2004, corresponde emitir  concepto.    

Alegaciones de conclusión  

1. Del Ministerio Público  

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal  considera  que  los  requisitos  establecidos para conceder la  extradición,  relacionados  con  la  validez formal de los documentos que deben  acompañar  la  solicitud,  la demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,  el  principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el país requirente con la resolución de acusación  del  sistema  penal  colombiano,  se  cumplen a cabalidad en el caso en estudio.   

Por tanto, solicita a la Corte emitir concepto  favorable,   exhortando   al  Gobierno  nacional  para  que  advierta  al  país  requirente  que  el juzgamiento debe circunscribirse a los hechos que motivan la  solicitud   de  extradición,  y  que  la  persona  requerida,  conforme  a  los  instrumentos  internacionales  y lo establecido en los artículos 11, 12 y 34 de  la   Constitución   Nacional,   no   puede  ser  sometida  a  pena  de  muerte,  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  a penas de destierro, prisión perpetua o confiscación.    

2. De la defensa  

Solicita  a  la Corte, en el evento de que el  concepto  sea  favorable,  recomendar  al Gobierno Nacional la inclusión de los  condicionamientos  de  ley  en esta clase de procedimientos, en lo que tiene que  ver  con  el  derecho  a  contar  con  una  defensa  técnica,  un traductor, la  posibilidad  de  aportar  pruebas,  el  respeto  de  los derechos fundamentales,  particularmente  el  derecho  a la comunicación y visitas de sus familiares, al  igual  que  de  la oficina de promoción del respeto por los derechos humanos de  Colombia,  así  como  de  los  funcionarios del Consulado y/o de la Embajada de  Colombia en los Estados Unidos.   

SE CONSIDERA  

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v) el  cumplimiento   de   lo   previsto   en   los  tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.1   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso   analizado,   y   seguidamente  las  que  consagra  en  forma  expresa  la  Constitución  Nacional,  relacionadas  con  las  causas  de improcedencia de la  extradición  por  razón  de la fecha en que ocurrieron los hechos, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada.   

1)   Validez   formal  de  los  documentos  aportados   

La   normatividad  procesal  exige  que  la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los  datos  que  sirven  para  establecer  la  identidad plena de la persona  reclamada;  y  (iv)  la  reproducción  certificada de las disposiciones penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma aparece copia de la  acusación  sustitutiva  No.10-113  (CCC),  dictada el 22 de marzo de 2011 en la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico, en la  que  aparecen  relacionadas  las  conductas  que  la  determinan  y  los  marcos  temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,  copia  de  la orden de arresto dictada en contra de la persona requerida  por  las autoridades judiciales de los Estados Unidos; la declaración jurada de  MYRIAM  Y.  FERNANDEZ  GONZALEZ,  fiscal  auxiliar de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Puerto Rico, quien explica el procedimiento del Gran Jurado y hace  un  recuento  de  los  hechos  y los cargos imputados a la persona solicitada en  extradición;  y  el  testimonio  de MIGUEL E. BERMUDEZ MANGUAL, agente especial  del  Servicio  de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos, quien se refiere  a los hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción   al   español  y  se  hallan   debidamente  autenticados.  La  acusación  aparece  certificada  por un funcionario de la Corte del Distrito de  Puerto  Rico.  Las declaraciones de la fiscal MYRIAM Y. FERNANDEZ GONZALEZ y del  agente  especial  MIGUEL E. BERMUDEZ MANGUAL se hallan refrendadas por MAGDALENA  BOYNTON,  Directora Asociada  de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División Penal del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  de Norteamérica, cuya firma fue certificada  por   ERIC   H.   HOLDER,  Procurador   de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del  Departamento  de  Justicia  y  solicitó  al  Director  Adjunto de la Oficina de  Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado HILLARY RODHAM CLINTON, quien en prueba de ello ordenó  imponer  el  sello  del  Departamento de Estado y solicitó al  Funcionario  Auxiliar    de    Autenticaciones    de    dicho    Departamento    PATRICK   O.  HATCHETT,   suscribir   su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad de la firma de PATRICK O HATCHETT.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  las  exigencias  formales  de  legalización  de  la documentación que sirve de  sustento  a  la  solicitud de extradición, requeridas por las normas del Estado  requirente  y   el  Estado  colombiano,  se  cumplieron  a  cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2)   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  pide   la   entrega   de  Ricardo  Alfredo  Betancourt  Ballesteros,   también   conocido   como  “Ricardo  Betancourt  Muñoz”, y como “Tommy”, nacido en Colombia el 30 de noviembre  de  1966,  portador  de  la  cédula de ciudadanía colombiana No.79’446.038,  según  se  establece  de la  información  que  aparece  consignada en la solicitud de detención provisional  con  fines  de  extradición,  en  la  petición  formal de extradición y en el  testimonio  de  apoyo del agente especial del Servicio de Inmigración y Aduanas  de Estados Unidos, entre otros documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia  con  los consignados en el informe de notificación de la orden  de  captura  y  coinciden  con  los  suministrados  por la persona privada de la  libertad  al ser enterada de sus derechos y de los motivos de su aprehensión, y  con  los resultados de la reseña dactiloscópica.  Además, como anexo, se  incorporó   una   fotografía   de  la  persona  que  se  encuentra  capturada.   

Toda esta información permite concluir que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos pide en extradición.   

3)     Principio     de    la    doble  incriminación   

Este  postulado  impone  verificar  que  las  conductas   delictivas  imputadas  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén previstos como delitos en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a 4 años.     

Ricardo   Alfredo   Betancourt  Ballesteros  es  pedido  en  extradición  por  el  Gobierno de los  Estados  Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por los  delitos   de,   (i)   concierto  para  lavar  dinero  proveniente   de   utilidades   del  narcotráfico,  y  (ii)  lavado  de  dinero  proveniente  de  utilidades  del  narcotráfico.  Estas  imputaciones   se  encuentran  relacionadas  en  los  cargos  de  la  acusación  sustituva   10-113  (CCC)  de  22  de  marzo  de  2011,  en  los siguientes  términos:   

CARGO UNO  

(Asociación delictuosa para cometer blanqueo  de capitales)   

18 USC-1956 (H)  

“A  partir  de o cerca de enero de 2007, y  terminando  o en alrededor de enero de 2008, en el Distrito de Puerto Rico, y en  otros  lugares,  y  dentro  de  la jurisdicción de este tribunal, los acusados,   

[1] RICARDO ALFREDO  BETANCOURT   BALLESTEROS  T/C/C  RICARDO  BETANCOURT-MUÑOZ  T/C/C  ‘Tommy’   

[2]   JOSE   RAMON   PARRA-BOTERO,   T/C/C  ‘FLECHA’,   

[3]  WILLIAMS  ALEXANDER  GARZON ROJAS T/C/C  WILO   

[4] CARLOS MAESTRE-ASTACIO T/C/C ‘FLECHIMONO’,   

[6]   MIGUEL   ANGEL   BUILES-MEJIA  T/C/C  ‘Migue’,   

[8] JOSE I. VALENTIN-LOPEZ T/C/C ‘Negro’     

a  sabiendas  combinaron,  conspiraron,  y  acordaron  entre  sí  y  con  otras  personas  conocidos y desconocidos al gran  jurado  de  cometer  delitos contra los Estados Unidos en violación del Título  18, Código de los Estados Unidos, Sección 1956, a saber,   

(a) llevar a cabo a sabiendas, transacciones  financieras  que  afectan  el  comercio  interestatal, las cuales incluyeron los  ingresos  de  la  actividad  ilícita  especificada,  es  decir, la fabricación  criminal,  importación, recibo, ocultamiento, compra, venta, o de otro modo que  se  trata de sustancias controladas (tal como se define en la sección 102 de la  Ley  de  Sustancias Controladas), establecidos en el Título 18, Código Estados  Unidos,  Sección  1961,  punible  conforme  a  la  ley  de  los Estados Unidos,  incluyendo  el  Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 841 (a)(1),  846,  952, 960, y 963, a sabiendas de que las transacciones fueron diseñadas en  su  totalidad  o  en  parte,  a  promover  la  ejecución de la actividad ilegal  especificada,  y  mientras  llevaba  a  cabo  o  intentando  llevar  a  cabo las  transacciones  financieras,  los  acusados  sabían que la propiedad envuelta en  las  transacciones  financieras  representaba  el  producto  de  algún  tipo de  actividad  ilícita,  en  violación  del  Título  18,  Código  de los Estados  Unidos, Sección 1956 (a)(1)(A)(i);   

(b) llevar a cabo a sabiendas, transacciones  financieras  que  afectan el comercio interestatal y que incluye los ingresos de  la   actividad  ilícita  especificada,  es  decir,  la  fabricación  criminal,  importación,  recibo,  ocultamiento, compra, venta, o de otro modo que se trata  de  sustancias  controladas  (tal como se define en la sección 102 de la Ley de  Sustancias  Controladas),  establecidos en el Título 18, Código de los Estados  Unidos,  Sección  1961,  punible  conforme  a  la  ley  de  los Estados Unidos,  incluyendo  el  Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 841 (a)(1),  846,  952, 960, y 963, a sabiendas de que las transacciones fueron diseñadas en  su  totalidad  o  en  parte  para ocultar y disfrazar la naturaleza, ubicación,  fuente,   titularidad   y  control  de  los  ingresos  de  la  actividad  ilegal  especificada,  y que mientras llevaba a cabo y de intentando (sic) llevar a cabo  las   transacciones   financieras,   los   acusados  sabían  que  la  propiedad  involucrada  en las transacciones financieras representaba el producto de algún  tipo  de  actividad  ilícita,  en violación del Título 18, Código de Estados  Unidos, Sección 1956 (a)(1)(B)(i),      

(c) llevar a cabo a sabiendas, transacciones  financieras  que  afectan el comercio interestatal y que incluye los ingresos de  la   actividad  ilícita  especificada,  es  decir,  la  fabricación  criminal,  importación,  recepción,  ocultamiento,  compra,  venta, o de otro modo que se  trata  de  sustancias  controladas  (tal como se define en la sección 102 de la  Ley  de  Sustancias  Controladas), establecidos en el Título 18, Estados Unidos  Código,  Sección  1961,  punible  conforme  a  la  ley  de los Estados Unidos,  incluyendo  el  Título 21, Código de los Estados Unidos, Secciones 841 (a)(1),  846,  952, 960, y 963, a sabiendas de que las transacciones fueron diseñadas en  su   totalidad  o  en  parte  para  evitar  un  requisito  de  notificación  de  transacciones  bajo  la  ley  federal y que mientras llevaba a cabo y intentando  (sic)  llevar  a  cabo las transacciones financieras, los demandados sabían que  la  propiedad  involucrada  en  las  transacciones  financieras representaban el  producto  de  algún  tipo  de actividad ilícita, en violación del Título 18,  Código de los Estados Unidos, Sección 1956 (a)(1)(B)(ii).   

OBJETO DE LA ASOCIACION DELICTUOSA  

Era el propósito y objeto de la asociación  delictuosa  que  los  acusados,  junto con sus co-conspiradores, participaran en  transacciones   financieras   con   ganancias   generadas   por  actividades  de  narcotráfico,  con  el fin de repatriar ganancias de la droga, que se encuentra  en  los Estados Unidos, a Colombia, el país de origen de los narcóticos, todos  para  fin  de  lucro  y  ganancia.  El  esquema  fue  diseñado para promover la  ejecución  de  las  actividades  del narcotráfico, para ocultar y disfrazar la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  titularidad  y  control  de  los  ingresos de  narcóticos, y para evitar los requisitos de notificación.   

MANERA  Y  MODO  USADO  PARA  PROMOVER  LA  ASOCIACION DELICTUOSA   

La forma y los medios utilizados para lograr  los objetivos de la asociación incluían lo siguiente:   

1.  Era  parte  de  la  manera  y modo de la  asociación  delictuosa  que  los  acusados  y sus co-conspiradores reclutaran a  particulares  para  realizar  el  recogido de dinero con los narcotraficantes en  los  Estados  Unidos.  El  propósito  del recogido de dinero era para saldar la  deuda  entre  los  distribuidores de los narcóticos en los Estados Unidos y los  individuos que poseían la droga en Colombia.   

2. Era también parte de la manera y modo de  la  asociación  delictuosa  que  una  vez  realizado  el recogido de dinero, la  ganancia  de  los  narcóticos fuera introducida al sistema financiero por medio  de  la  división  de las grandes cantidades de dinero en efectivo en cantidades  menos  visibles  y  más  pequeñas  que  fueron depositadas directamente en una  cuenta  bancaria  o  por  medio  de  la  compra  de  una  serie  de instrumentos  monetarios   que   fueron   recopilados   y   depositados  en  cuentas  en  otro  lugar.   

3. Era también parte de la manera y modo de  la   asociación   delictuosa  que  los  individuos  que  eran  dueños  de  los  narcóticos  en  Colombia  usaban  un  ‘peso  broker’  colombiano  para contactar su contraparte en los Estados Unidos. El ‘peso        broker’  americano recibía las ganancias de  los  narcóticos  de las cuentas anteriormente mencionadas, de modo que entraban  al    sistema    bancario    americano,    mientras    que    el    ‘peso        broker’   colombiano   ofrecía   dólares  americanos  a los importadores colombianos en necesidad de mercancía americana.  A  cambio del peso de los importadores colombianos, el importador usaba dólares  americanos  para comprar mercancía americana que fueron entregadas en Colombia.  Una  vez el importador recibía la mercancía americana, el importador pagaba al  ‘peso broker’  colombiano  por  la  mercancía  en  pesos      colombianos.     El     ‘peso  broker’  colombiano  entonces  devolvía  los pesos que compró del importador colombiano  al dueño de los narcóticos colombiano.   

Por la presente, el Gran Jurado incorpora por  referencia  los  cargos del Dos al Cinco de esta acusación formal y los designa  como los actos manifiestos de esta asociación delictuosa.   

Todo en violación del Título 18, Código de  los Estados Unidos, Sección 1956 (h).   

CARGO DOS  

(Blanqueo de capitales)  

18USC-1956 (a) y 2  

En  o alrededor del 7 de febrero 2007, en el  Distrito  de  Puerto Rico, y en otros lugares dentro de la jurisdicción de este  Tribunal, los acusados   

[1]  RICARDO  ALFREDO BETANCOURT BALLESTEROS  T/C/C  RICARDO BETANCOURT-MUÑOZ T/C/C ‘TOMMY’,   

[2]   JOSE   RAMON   PARRA-BOTERO   T/C/C  ‘FLECHA’,   

[3]   WILLIAM  GARZON  T/C/C  ‘WILO’   

[4] CARLOS MAESTRE-ASTACIO T/C/C ‘FLECHIMONO’    

en  concierto  y común acuerdo, y con otras  personas  conocidas y desconocidas al Gran Jurado, a sabiendas llevaron a cabo e  intentaron  llevar  a  cabo  una  transacción financiera que afecta el comercio  interestatal  y  extranjero,  a  saber: la entrega del producto de una actividad  ilegal  especificada,  es decir, la fabricación criminal, importación, recibo,  ocultamiento,  compra,  venta,  o  de  otro  modo  que  se  trata  de sustancias  controladas  (como  se  define  en  la  sección  102  de  la  Ley de Sustancias  Controladas),  establecido  en  el  Título  18,  Código de los Estados Unidos,  Secciones  841 y 846, en la cantidad de doscientos catorce mil doscientos y diez  dólares  ($214,210.00)  en moneda de EE.UU., a sabiendas de que la transacción  fue  diseñado  (sic)  en su totalidad o en parte, a promover el ejercicio de la  actividad   ilegal   especificada,  para  ocultar  y  disfrazar  la  naturaleza,  ubicación,  fuente,  titularidad  y  control  del  producto  de dicha actividad  ilícita  especificada,  y  para  evitar  a un requisito de notificación de las  transacciones  bajo  la  ley estatal o federal y al mismo tiempo llevar a cabo e  intentar  llevar  a  cabo transacciones financieras, los acusados sabían que la  propiedad  involucrada  en  la transacción financiera representa el producto de  algún tipo de actividad ilícita.   

Todo en violación del Título 18, Código de  los Estados Unidos, Secciones 1956 (a)(1)(A)(i) y B (i)(ii), y 2.   

CARGO TRES  

(Blanqueo de capitales)  

18 USC-1956 (a) y 2  

En  o alrededor del 8 de febrero 2007, en el  Distrito  de  Puerto Rico, y en otros lugares dentro de la jurisdicción de este  Tribunal, los acusados,   

[1]  RICARDO  ALFREDO BETANCOURT BELLESTEROS  T/C/C  RICARDO BETANCOURT-MUÑOZ T/C/C ‘TOMMY’,   

[2]   JOSE   RAMON   PARRA-BOTERO   T/C/C  ‘FLECHA’,   

[3]  WILLIAMS  ALEXANDER  GARZON ROJAS T/C/C  WILO   

en  concierto  y común acuerdo, y con otras  personas  conocidas   y desconocidas al Gran Jurado, a sabiendas llevaron a  cabo  e  intentaron  llevar  a  cabo  una  transacción financiera que afecta el  comercio  interestatal  y  extranjero,  a  saber: la entrega del producto de una  actividad   ilegal   especificada,   es   decir,   la   fabricación   criminal,  importación,  recibo,  ocultamiento, compra, venta, o de otro modo que se trata  de  sustancias  controladas  (como  se  define  en  la sección 102 de la Ley de  Sustancias  Controladas),  establecido  en el Título 18, Código de los Estados  Unidos,  Secciones  841  y 846, en la cantidad de trescientos un mil cincuenta y  cinco  dólares  ($301,055.00)  en  moneda  americana,  a  sabiendas  de  que la  transacción  fue  diseñada en su totalidad o en parte, a promover el ejercicio  de  la  actividad  ilegal  especificada, para ocultar y disfrazar la naturaleza,  ubicación,  fuente,  titularidad  y  control  del  producto  de dicha actividad  ilícita  especificada,  y  para  evitar  a un requisito de notificación de las  transacciones  bajo  la  ley estatal o federal y al mismo tiempo llevar a cabo e  intentar  llevar  a  cabo transacciones financieras, los acusados sabían que la  propiedad  involucrada  en  la transacción financiera representa el producto de  algún tipo de actividad ilícita.   

Todo  ello  en  violación  del  Título 18,  Código   de   Estados   Unidos,  Secciones  1956  (a)(1)(A)(i)  y  B(i)(ii),  y  2.   

CARGO CUATRO  

(Blanqueo de capitales)  

18 USC-956 (a) y 2  

En o alrededor del 14 de febrero 2007, en el  Distrito  de  Puerto Rico, y en otros lugares dentro de la jurisdicción de este  Tribunal, los acusados   

[1]  RICARDO  ALFREDO BETANCOURT BALLESTEROS  T/C/C  RICARDO BETANCOURT-MUÑOZ T/C/C ‘TOMMY’,   

[2]   JOSE   RAMON   PARRA-BOTERO   T/C/C  ‘FLECHA’,   

[6]   MIGUEL   ANGEL   BUILES-MEJIA  T/C/C  ‘MIGUE’,   

[7]    JOSE    GOMEZ-CUBERO,     

en  concierto  y común acuerdo, y con otras  personas  conocidas y desconocidas al Gran Jurado, a sabiendas llevaron a cabo e  intentaron  llevar  a  cabo  una  transacción financiera que afecta el comercio  interestatal  y  extranjero,  a  saber: la entrega del producto de una actividad  ilegal  especificada,  es decir, la fabricación criminal, importación, recibo,  ocultamiento,  compra,  venta,  o  de  otro  modo  que  se  trata  de sustancias  controladas  (como  se  define  en  la  sección  102  de  la  Ley de Sustancias  Controladas),  establecido  en  el  Título  18,  Código de los Estados Unidos,  Secciones  841  y  846,  en  la  cantidad  de  trescientos  cuarenta y siete mil  seiscientos  ochenta  y ocho dólares y catorce centavos ($347,688.14) en moneda  americana,  a  sabiendas  de que la transacción fue diseñada en su totalidad o  en  parte,  a  promover  el  ejercicio de la actividad ilegal especificada, para  ocultar  y  disfrazar  la  naturaleza, ubicación, fuente, titularidad y control  del  producto  de  dicha  actividad  ilícita  especificada,  y para evitar a un  requisito  de notificación de las transacciones bajo la ley estatal o federal y  al   mismo  tiempo  llevar  a  cabo  e  intentar  llevar  a  cabo  transacciones  financieras,   los   acusados   sabían  que  la  propiedad  involucrada  en  la  transacción  financiera  representa  el  producto  de  algún tipo de actividad  ilícita.   

Todo  ello  en  violación  del  Título 18,  Código   de   Estados   Unidos,  Secciones  1956  (a)(1)(A)(i)  y  B(i)(ii),  y  2.     

CARGO CINCO  

(Blanqueo de capitales)  

18 USC-1956(a) y 2  

En o alrededor del 15 de febrero 2007, en el  Distrito  de  Puerto Rico, y en otros lugares dentro de la jurisdicción de este  Tribunal, los acusados   

[1]  RICARDO  ALFREDO BETANCOURT BALLESTEROS  T/C/C  RICARDO BETANCOURT-MUÑOZ T/C/C ‘TOMMY’,   

[2]   JOSE   RAMON   PARRA-BOTERO   T/C/C  ‘FLECHA’,   

[4] CARLOS MAESTRE-ASTACIO T/C/C ‘FLECHIMONO’,   

[6]   MIGUEL   ANGEL   BUILES-MEJIA  T/C/C  ‘MIGUE’,   

[8] JOSE I. VALENTIN-LOPEZ T/C/C ‘NEGRO’,      

en  concierto  y común acuerdo, y con otras  personas  conocidas y desconocidas al Gran Jurado, a sabiendas llevaron a cabo e  intentaron  llevar  a  cabo  una  transacción financiera que afecta el comercio  interestatal  y  extranjero,  a  saber: la entrega del producto de una actividad  ilegal  especificada,  es decir, la fabricación criminal, importación, recibo,  ocultamiento,  compra,  venta,  o  de  otro  modo  que  se  trata  de sustancias  controladas  (como  se  define  en  la  sección  102  de  la  Ley de Sustancias  Controladas),  establecido  en  el  Título  18,  Código de los Estados Unidos,  Secciones  841  y 846, en la cantidad de quince mil dólares ($15.000) en moneda  americana,  a  sabiendas  de que la transacción fue diseñada en su totalidad o  en  parte,  a  promover  el  ejercicio de la actividad ilegal especificada, para  ocultar  y  disfrazar  la  naturaleza, ubicación, fuente, titularidad y control  del  producto  de  dicha  actividad  ilícita  especificada,  y para evitar a un  requisito  de notificación de las transacciones bajo la ley estatal o federal y  al   mismo  tiempo  llevar  a  cabo  e  intentar  llevar  a  cabo  transacciones  financieras,   los   acusados   sabían  que  la  propiedad  involucrada  en  la  transacción  financiera  representa  el  producto  de  algún tipo de actividad  ilícita.   

Todo  ello  en  violación  del  Título 18,  Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  1956(a)(1)(A)(i)  y  B(i)(ii),  y  2”.   

En  la  legislación  penal  colombiana estas  conductas  encuentran  equivalencia  típica,  de una parte, en el artículo 340  inciso  segundo del Código Penal, modificado por los  artículos 8° de la  Ley  733  de  2002  y  19  de  la  Ley  1121 de 2006, que define el concierto   para   delinquir,   el  cual  adscribe  pena  principal  privativa de la libertad de ocho (8) a dieciocho (18)  años  de  prisión  y  multa  de  dos  mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales. Dice la norma,   

“Art. 340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°.  Concierto para delinquir. Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

“Modificado Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

De  otra,  en  el  artículo  323 del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 747 de 2002 y 17 de la  Ley   1121   de   2006,   que  define  el  lavado  de  activos,  el cual adscribe pena principal privativa de  la  libertad  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años  de  prisión y multa de  seiscientos  cincuenta (650) a cincuenta mil (50.0000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes. Dice la norma,   

“Artículo 323.  Lavado  de  Activos. Adicionado Ley 747/2002, artículo 8°. Modificado Ley 1121  de  2006,  artículo  17. El que adquiera, resguarde,  invierta,  transporte,  transforme,  custodie  o administre bienes que tengan su  origen  mediato  o  inmediato  en actividades de tráfico de migrantes, trata de  personas,  extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro extorsivo, rebelión,  tráfico  de  armas,  financiación del terrorismo y administración de recursos  relacionados   con   actividades   terroristas,  tráfico  de  drogas  tóxicas,  estupefacientes   o   sustancias   sicotrópicas,   delitos  contra  el  sistema  financiero,  delitos  contra  la  administración  pública, o vinculados con el  producto  de  delitos  ejecutados bajo concierto para delinquir, o les dé a los  bienes  provenientes  de  dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,   oculte  o  encubra  la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación,  destino,  movimiento o derecho sobre tales bienes o realice cualquiera otro acto  para  ocultar  o  encubrir su origen ilícito, incurrirá por esa sola conducta,  en  prisión  de  ocho  (8)  a  veintidós  (22)  años  y  multa de seiscientos  cincuenta  (650)  a  cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales vigentes.   

La  misma  pena  se  aplicará  cuando  las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

El  lavado  de  activos  será  punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado, total o parcialmente, en el  extranjero.   

Las   penas  privativas  de  la  libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

El  aumento  de  pena previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando al territorio nacional”.    

Lo  anterior  muestra  que los contenidos del  principio  de  la  doble  incriminación  también  confluyen,  toda vez que las  conductas   delictivas  imputadas  a  Ricardo  Alfredo  Betancourt  Ballesteros  en  el  país  requirente  se  encuentran   también   tipificadas   como  delitos  en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la  denominación de concierto para  delinquir   y   lavado  de  activos,  con  sanción  privativa de la libertad cuyo  mínimo supera los cuatro (4) años.   

4)  Equivalencia de la providencia proferida  en el extranjero   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputan,  señala  los hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada  la acusación sustitutiva No.10-113  (CCC),   de  22 de marzo  de 2011, se establece que este documento, al  igual  que  sucede con la acusación en el sistema procesal colombiano, contiene  cargos   concretos   contra   personas  determinadas,  señala  los  fundamentos  fácticos,  identifica  las  normas  penales  aplicables  al  caso  y  marca  la  iniciación  del  juicio, particularidades que permiten concluir que se está en  presencia de actos procesales jurídicamente equivalentes.   

5) Causas de improcedencia  

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.4 La Corte ha dicho también que  no  procede  cuando  el hecho ha sido juzgado en Colombia mediante decisión que  haya hecho tránsito a cosa juzgada.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los  delitos  de  concierto para  delinquir   y   lavado  de  activos  que  la Corte Distrital de los Estados Unidos  para  el  Distrito  de  Puerto Rico le imputa a Ricardo  Alfredo     Betancourt     Ballesteros,  son de naturaleza común, no política. Y  los  hechos  que  sustentan  los  cargos  ocurrieron  en el año 2007, según se  establece    del   contenido   de   la   acusación   y   los   testimonios   de  apoyo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige  en  factor de improcedencia, porque la acusación y las declaraciones  de  soporte  permiten  constatar  que  Ricardo Alfredo  Betancourt    Ballesteros   hacía   parte   de   una  organización  criminal  internacional  dedicada  al  blanqueo de capitales y al  contrabando  de  drogas,  que  operaba  en Colombia, República Dominicana y los  Estados   Unidos,  incluyendo  Puerto  Rico,  entre  otros  países,     

“Betancourt,  Parra-Botero y Builes-Mejía  participaron  en  una  organización  internacional  dedicada  al  blanqueado de  divisas  y  al  contrabando de drogas (‘el   DTO’)  operando  en  países  que incluyen pero no se limitan a Colombia, la República  Dominicana,  y  los Estados Unidos (incluyendo Puerto Rico). Dicha organización  narcotraficante  vendió narcóticos pertenecientes a Betancourt en Puerto Rico,  los  Estados  Unidos  Continentales,  la  República  Dominicana  y las Antillas  Menores.  En febrero de 2007, se efectuó (sic) una serie de transacciones entre  la  organización traficante de droga, manejada por Betancourt y el líder de la  organización   narcotraficante   Roberto  Méndez-Hurtado,  t/c/c  ‘Pluma        Blanca’,  y  los agentes del ICE actuando en  calidad   de   encubiertos,   así  como  un  informante  confidencial  del  ICE  (‘CI’).  En  estas  transacciones mediaron  los  ingresos procedentes de las ventas de narcóticos los cuales se cobraban en  dólares  estadounidenses  y  se  consolidaban  en Puerto Rico. La organización  narcotraficante   contrató   a   los   agentes   encubiertos  y  el  informante  confidencial  de  la  ICE  para blanquear estos fondos y transferir el dinero de  regreso  a  la  organización  narcotraficante,  bien  fuera mediante transporte  físico  de  la moneda de curso corriente a la República Dominicana, o mediante  transferencia   cablegráfica  a  cuentas  especificadas  por  la  organización  narcotraficante  en  la  república  Dominicana así como en Colombia, todo ello  con  miras  por  parte  de  la  organización  narcotraficante  de repatriar los  ingresos     de     regreso     a    Colombia”.5   

Esta reseña deja en claro que los hechos por  los  cuales  se  acusa  a  Ricardo  Alfredo Betancourt  Ballesteros  trascendieron las fronteras del territorio  patrio,   y  que  se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional  consistente  en  que  la conducta haya sido realizada total o parcialmente en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión   del   ilícito   (de   la   acción,  del  resultado  o  de  la  ubicuidad).   

Los  presupuestos del motivo de improcedencia  relacionado  con  la  existencia de cosa juzgada  tampoco concurren, porque  no   existe   información   de  ninguna  clase  que  indique  que  Ricardo  Alfredo  Betancourt Ballesteros ya  fue  juzgado  en  Colombia  por  los  mismos hechos, mediante decisión que haya  hecho tránsito a cosa juzgada.   

6) El concepto  

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  allegada,  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que   no   se   está  frente  a  causas  de  improcedencia,  emitirá  concepto  favorable.   

7)     Cuestión     final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Ricardo      Alfredo     Betancourt     Ballesteros     advierta  al  Estado requirente que su juzgamiento no podrá incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de 1997, ni sucesos  diferentes  de  los  que  motivan  la  solicitud de extradición y determinan su  entrega,  y  que no podrá ser sometido a desaparición forzada, tortura, tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  condenado  a  pena  de  muerte, cadena  perpetua  o  confiscación,  de acuerdo con lo establecido en los artículos 11,  12 y 34 de la Constitución Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Ricardo Alfredo Betancourt  Ballesteros  ha  estado  privado  de  la  libertad con  ocasión  de  este  trámite  de extradición. De igual modo, lo requerirá para  que  frente  a situaciones de absolución, retiro de cargos o eventos similares,  o  el  cumplimiento  de la pena por los cargos que motivan la extradición en el  evento  de  ser  condenado, garantice su permanencia en ese país y su retorno a  Colombia   en   condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales y reales para que pueda tener contacto regular con sus  familiares  más  cercanos, considerando que el artículo 42 de la Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial de la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se refuerza con la protección que también le prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Como  la  extradición  entre  los   Estados   Unidos  de  América  y  Colombia  se  rige  por las normas contenidas en la Constitución Política y en  el   Código   de   Procedimiento  Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además  hacer  las exigencias que estime convenientes en orden  a  que  en el Estado requirente se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  la  persona, en especial las contenidas en la Carta Fundamental y  en  el  denominado bloque de constitucionalidad, es decir, en aquellos convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y desarrollan derechos  humanos   (artículo   93   de   la   Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos),  en virtud del deber de protección a esos derechos que para todas  las   autoridades   públicas   emana  del  artículo  2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  de la República como director supremo de la política exterior y de  las   relaciones   internacionales,   deberá   realizar   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición, y  determinar  las  consecuencias  que  eventualmente  se  derivarán  de  su   incumplimiento,  en  virtud  de lo dispuesto en el numeral 2° del artículo 189  de la Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a   la  extradición  de  Ricardo       Alfredo       Betancourt       Ballesteros,  solicitada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su embajada en  Colombia,  por  los  cargos  contenidos  en  la acusación sustitutiva No.10-113  (CCC),   dictada  el  22  de  marzo  de  2011  en la Corte Distrital de los  Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta     determinación     al     señor    Ricardo  Alfredo     Betancourt  Ballesteros,  a  su  defensora,  al  representante del  Ministerio  Público  y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación, para los fines  pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE        LUIS        BARCELO  CAMACHO                              JOSE                               LEONIDAS                               BUSTOS  MARTINEZ                               

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO               SIGIFREDO         ESPINOSA  PEREZ                                           

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                                  MARIA              DEL              ROSARIO              GONZALEZ             DE  LEMOS                 

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN                                 JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                           

           

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

EXTRADICION 36284  

(Concepto favorable)  

Magistrado    auxiliar:   Fabio   Ospitia  Garzón     

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Testimonio    de    apoyo    del    agente   especial   Miguel   E.   Bermúdez.  Mangual.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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