36230(15-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 36230  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 200-  

Bogotá,  D. C., quince (15) de junio de dos  mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  interpuesto  por  el  defensor  de Jaime Albero Morales  García,  contra  la  decisión  adoptada  por la Sala  Penal  del  Tribunal Superior de Santa Marta en audiencia preparatoria celebrada  el 30 de marzo de 2011, que negó la práctica de pruebas.   

ANTECEDENTES   

1. Hechos y actuación procesal.  

Primer proceso  

El   5   de  octubre  de  2007,     en    zona    rural  del  corregimiento  de  Menchique,  Municipio  de  El     Banco    (Magdalena),  se  practicó  el      levantamiento      del      cadáver      de      Oscar     Iván      Pontón      Álvarez,  quien  falleció  producto de  heridas producidas por arma de fuego.   

Iniciada   la   investigación  bajo  las  formalidades   de   la   Ley   600  de  2000,  correspondió  adelantarla  a  la  Fiscalía  23 Delegada ante  los  Juzgados  Penales  del  Circuito,  autoridad  que el 9 de noviembre de 2007  profirió      apertura      de      investigación  y   ordenó   vincular  a  Roberth  José  Barbosa  Calvete quien fue capturado el 30 de noviembre del mismo  año    y    cobijado    con    medida    de    aseguramiento    de   detención  preventiva1.   

El 10 de marzo de  2008,   el  doctor  Jaime  Alberto           Morales           García2, en  su   condición   de   Fiscal  23  Seccional,  decretó  el  cierre  parcial  de  la  instrucción,  momento  para el cual Barbosa  Calvete  llevaba  102  días  de  privación  efectiva de la libertad, decisión  que fue revocada el 19    de    marzo   para   ordenar   la  práctica  de  nuevas  pruebas,  lo  que  originó el  vencimiento  de  términos  y la libertad en favor del imputado.   

Segundo         proceso   

El 17 de enero del  2011,     la     Fiscalía    Delegada  ante  el  Tribunal Superior de Bogotá, por intermedio de  la  Fiscal  114 Delegada ante los Juzgados Municipales  y   Promiscuos   adscrita   al   Grupo  de  Trabajo3, le  formuló    imputación   al   doctor   Jaime   Alberto   Morales  García,  por  los  delitos de prevaricato  por  acción y omisión, por  razón  de  la  actuación  adelantada  en el proceso  seguido  contra Roberth José Barbosa Calvete, trámite gobernado por la Ley 906  de 2004.   

El  27     de     enero    siguiente,    se  presentó  el  escrito  de  acusación,  y  el  23 de febrero se llevó a cabo la  correspondiente  audiencia  ante la Sala Penal del Tribunal Superior de Santa Marta.   

El 30 de marzo del  presente  año, en sede de  audiencia  preparatoria,  los  sujetos  procesales  realizaron  estipulaciones  frente  a  algunos  medios  probatorios, luego se les  concedió  el  uso  de la palabra para que enunciaran  las     pruebas     que     harían     valer     en    el    juicio.   

2. La petición de pruebas  

(I) El ente acusador, luego de clasificar la  documental  descubierta  en cuatro grupos y relacionar la testimonial que haría  valer          en         el         juicio4, precisó que en relación con  las  documentales  números  2,  3  y  4,  las  introduciría  a  través de los  testimonios  de Wilson Fonseca Zabaleta, Anderson Castañeda Méndez, Willintong  Alberto  Osorio  Roldán,  funcionarios investigadores de la SIJIN encargados de  realizar  los  actos  de  investigación y recaudar los elementos probatorios de  naturaleza  documental,  de  donde  deriva  la  pertinencia  y conducencia de su  recaudo.   

Frente  al  doctor  Oscar  J.  Nieto Oviedo,  señaló que  como             “servidor   de   la  Fiscalía  General de la Nación, adscrito a la Dirección Seccional de fiscalia  de  Santa  Marta  es  conducente  su  testimonio  pues  como Fiscal 23 del Banco  Magdalena,  profirió  la resolución del 3 de abril de 2008 en la que concedió  la  libertad  al investigado Barbosa y por ende el oficio donde narra los hechos  que  refieren  directamente las conductas investigadas, nos contara aquí lo que  directamente  profirió  en  dicha  resolución y el oficio que da cuenta de los  hechos                 investigados5”.   

   

(II)  La  defensa,  además de relacionar la  documental   que   haría   valer  en  el  juicio,  invocó  la  practica  de  6  testimonios6,  entre  ellos, los de Wilson Fonseca Zabaleta, Anderson Castañeda  Mendez,  Willintong  Albeiro  Osorio  Roldán y Oscar J Nieto Oviedo7, respecto de  los  tres primeros demandó interrogatorio directo, tras advertir que realizaron  los  actos  de  investigación  y  recaudo directo de la documental que sirve de  “prueba”  a los hechos  objeto  de  investigación;  y en relación con el doctor Nieto Oviedo, precisó  que  fue  el  funcionario  que ordenó la libertad de Barbosa Calvete, por quien  tuvo origen esta investigación penal.   

3. La decisión Impugnada.  

La Sala Penal del Tribunal Superior de Santa  Marta  luego de decretar por conducente y pertinente la prueba solicitada por la  Fiscalía    y   parte   de   la   invocada   por   la   defensa,   rechazó  por  inconducente  e  impertinente  la  solicitud  de la  defensa   dirigida   a   recibir   el   testimonio   directo   de   Wilson  Fonseca  Zabaleta,  Anderson  Castañeda  Mendez, Willintong  Alberto  Osorio Roldán y Oscar J. Nieto Oviedo, tras  advertir  que  la postura defensiva no argumentó un objeto específico distinto  al  del  ente  investigador que justifique el recaudo a su cargo de tales medios  de  prueba,  pues  limitó  su  disertación  a esbozar idénticos argumentos de  pertinencia a los plasmados por la Fiscalía.   

Su  pretensión,  destacó La Sala, atenta  contra  la economía procesal, pues no puede pretender la aducción de una misma  “prueba8” con idéntica finalidad, pues ello  desnaturaliza  el  contrainterrogatorio  al  que por antonomasia puede acudir la  defensa en la práctica de tales testimonios.   

4.  El  recurso  de apelación.   

A  cargo  de la defensa quien para el efecto  expuso:   

i) El recaudo de  los  cuatro  testimonios  comunes  es  conducente  y  pertinente,  pues tuvieron  conocimiento  directo  en  torno  al  recaudo  de  la  prueba  documental que se  pretende  hacer  valer  en  el  juicio,  al  ser  los funcionarios encargados de  realizar los actos de investigación.   

ii) Impedir que la defensa los lleve a juicio  de  manera  directa,  atenta contra las directrices esbozadas en la sentencia de  la  Corte  Constitucional C-1194 de 2005, el principio de igualdad de armas y la  Convención   Europea   en   su  artículo  6,  toda  vez  que  la  verdad  real que se busca demostrar en el  juicio     no     se     agota    con    la    posibilidad    de    acudir    al  contrainterrogatorio.   

5. Los no recurrentes.  

La Fiscalía consideró, que: “…como  quiera  que  los funcionarios de policía judicial que  acataron  unas  ordenes  que  esta  delegada  impartió  lo único que nos van a  contar  aquí es el desplazamiento que hicieron al juzgado y la recopilación de  los  documentos,  que entre otras son documentos públicos, ellos no podrán dar  ningún  aporte  de  las  circunstancias relativas a la comisión de la conducta  delictiva  y  si  en  cambio  puede  haber  una  probabilidad  de  que se genere  confusión  en  lugar  de  mayor claridad al asunto9”   

El Representante de las víctimas, guardó  silencio.   

CONSIDERACIONES   

1. Problema jurídico.  

A  la  Corte  le corresponde definir si la  decisión  adoptada  por  la  Sala Penal del Tribunal Superior de Santa Marta en  sede  de  la  audiencia  preparatoria al negar por impertinentes e inconducentes  las    pruebas    testimoniales    invocadas    por    la    defensa,   resultó  acertada.   

De entrada la Sala anuncia que confirmará el  auto recurrido. Las razones:   

2. Del rechazo de las pruebas.  

El  artículo  359  de  la  Ley  906 de 2004  enseña:   

“  ARTÍCULO 359. EXCLUSIÓN, RECHAZO E INADMISIBILIDAD DE LOS  MEDIOS  DE PRUEBA. Las partes y el Ministerio Público podrán solicitar al juez  la  exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de  los  medios  de prueba que, de  conformidad  con las reglas establecidas en este código, resulten inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos o encaminados a probar hechos notorios o  que por otro motivo no requieran prueba…”   

Tal  preceptiva  legal  impone a los sujetos  procesales  –dentro del  sistema   adversarial-   la   carga  de  expresar  el  propósito  o  finalidad  que  persiguen  con  su  aducción,  y  al funcionario  judicial  la  obligación de evaluar razones de pertinencia y conducencia de los  medios  de  convicción  que  se  pretenden  recaudar para establecer si resulta  útil su aducción.   

Dentro  de  la  filosofía  que  orienta  el  sistema  acusatorio  previsto  en  la  Ley  906  de 2004, nada se opone a que la  fiscalía  y  la defensa demanden por vía directa el interrogatorio de un mismo  testigo,  caso  en  el cual a cada uno le correspondería argumentar las razones  que   justifican   su   aducción   con   miras   a   soportar   la   estrategia  escogida.   

Sin  embargo,  cuando  el testimonio ha sido  solicitado  y  decretado  por  el juez a la contraparte y no se argumenta objeto  específico  distinto,  se  impone su rechazo pues la solicitud no cumple con la  carga  de  probar  la  pertinencia y necesidad de acudir nuevamente por vía del  interrogatorio directo a su práctica.   

Caso concreto  

La Sala al cotejar los argumentos expuestos,  tanto  por  la  fiscalía  como  por  la defensa, respecto de los testimonios de  Wilson Fonseca Zabaleta, Anderson Castañeda Méndez  y    Willintong    Albeiro   Osorio,   observa  que  nada distinto se pretende en uno y otro, pues frente a  los  funcionarios de policía judicial su labor se circunscribe a introducir los  distintos  elementos  de  naturaleza  documental  que  la  fiscalía  enunció y  descubrió,    sin    que    les    resulte    posible    aportar   –como    bien   lo   señaló   la  fiscalía-  alguna  circunstancia  relacionada con los  hechos  investigados,  propósito  que  no  fue  ni podría ser distinto para la  defensa,  lo  que  deslegitima  la pretensión del estrado defensivo en cuanto a  traerlos al juicio.   

Ahora  bien,  prédica  similar se ofrece en  relación  con la declaración de Oscar J Nieto Oviedo, testimonio frente al que  la Fiscalía señaló:   

“quien en su condición de fiscal 23 del  Banco  Magdalena fue quien profirió la resolución del 3 de abril de 2008 en la  que  le  concedió la libertad al investigado Roberth  José     Barbosa  Calvete  y profirió el oficio que informa sobre los  conductas     investigadas,     para    que    se    pronuncie    sobre    tales  circunstancias10”   

Y    la    defensa    por    su    parte  argumentó:   

“quien  como  servidor  de  la Fiscalía  General  de  la  Nación conoció de manera directa los pormenores de los hechos  que   pretende  probar  la  defensa”  11.   

La  pretensión  de  la defensa entonces, se  revela  abiertamente  impertinente e inconducente como que procurar con aquellos  abordar  los  mismos  interrogantes  por  lo  que  han  sido  convocados  por la  fiscalía,  sin  ningún  objeto  específico, desconoce las reglas previstas en  los  artículos  357  y  ss  de  la  Ley  906  de 2004, que impone a los sujetos  procesales  “sustentar  su pretensión12”   

Frente  a  tal  temática  la  Sala  tuvo la  oportunidad de señalar:   

“…Por  tal  razón,  aunque debe dar a  conocer  a  la  defensa  todos  los  elementos materiales probatorios, evidencia  física  e  informes  recopilados,  ello no significa que, a la par, esté en la  obligación   de   solicitarlos  como  pruebas  de  su  parte  en  la  audiencia  preparatoria  y  luego  presentarlos  en  la  audiencia del juicio oral. Debe la  defensa,  si  lo  estima conveniente y ellos soportan su teoría del caso, hacer  expresa  solicitud, determinando la conducencia, pertinencia y  licitud del  medio.   

Así las cosas, la dinámica adversarial  adoptada  por  el  legislador  colombiano, determina para cada parte no sólo la  facultad  investigativa individual, sino la potestad particular de demostrar con  sus  propios  medios  de  prueba la teoría del caso adoptada como propia.    

(…)  

Lo  anotado  en  precedencia, permite a la  Corte  responder  al  interrogante  planteado,  de  manera negativa, pues, si la  parte  no  demuestra  un objeto específico, consustancial a su pretensión, que  permita  al juez evaluar los presupuestos de pertinencia, conducencia, licitud y  necesidad,  ha incumplido la carga procesal que se le impone y, en consecuencia,  al    funcionario    no   le   queda   camino   diferente   al   de   negar   la  solicitud.   

(…)  

No  soslaya  la  Sala  que en determinadas  circunstancias  un  mismo  testigo  puede  conocer  hechos  que  soportan algún  aspecto   de   la  teoría  del  caso  de  las  partes  contrarias  –dígase,  para  citar  un  ejemplo  elemental,  el  declarante  vio cuando el procesado atacó a la víctima, y ello  es  fundamental  para  la  pretensión de la fiscalía, pero también conoce que  desde  tiempo  atrás  el  occiso venía haciendo objeto de amenazas al acusado,  tópico  que  sin duda interesa a al defensa-, y no se duda que en estos eventos  se   hallan   más   que   legitimadas  ellas  para  valerse  del  testigo  como  propio.   

Eso sí, como se viene reiterando, para que  se  cumpla  la carga procesal establecida en la ley, cada una de las partes debe  expresar  con claridad cuál es el objeto específico para el que se llamará al  declarante  en  interrogatorio  directo,  dentro de su particular pretensión, y  corresponde  al  juez  de  conocimiento, seguidamente, verificar los aspectos de  pertinencia,  conducencia, licitud y necesidad, a efectos de admitir o inadmitir  el            medio            deprecado13”.   

Para  la  Sala oportuno es señalar que la  razón    que    motivó   al   A   quo   para   negar   tales  medios  de  prueba  no obedeció a que la fiscalía ya las hubiera  invocado,  sino a la precariedad argumentativa de la  defensa    quien    no    anunció    un    objeto    especifico,   particular    y    distinto   al   que   justificó   su inicial aducción.   

Tampoco resultan  de      recibo      los     argumentos         expuestos en cuanto  que  al negar su práctica  se    atenta   contra  las     directrices     de     la    sentencia   C-   1194   de  2005,  el  principio  de  igualdad  de  armas  y  la        Convención Europea en su articulo 6. Las razones:   

i) La sentencia C-1194 de 2005   de  la  Corte  Constitucional   desarrolló    el    alcance    del   artículo     344    de   la   Ley   906   de   2004   y  estableció las   directrices   que  deben    guiar    el   descubrimiento  probatorio  para  garantizar  los  derechos  de  los  intervinientes,     asunto     que     no    guarda    relación    alguna   con  lo  que  aquí  se  discute,  que  es  el deber de  fundamentar      la      pertinencia,  admisibilidad  y utilidad de los elementos materiales de prueba  o  testimonios  que  se  pretenden llevar al juicio.   

ii)   El   principio   de   igualdad  de  armas14  según el cual las partes deben contar  con  identidad  de medios para que no exista desequilibrio y tengan acceso a las  mismas  posibilidades  de  alegación  prueba  e impugnación, no significa como  así  parece  entenderlo  el defensor, que le autorice a invocar la práctica de  pruebas,  sin cumplir con la carga de argumentar las razones de su demanda, pues  tal   pretensión   va  en  contravía  del  principio  de  igualdad  y  de  las  obligaciones  que  impone  tanto  a  la  fiscalía como a la defensa el estatuto  procesal, cuando se abordan las solicitudes probatorias.   

iii)   No  se  atenta  contra  el  derecho  consagrado      en      el      artículo     615   

de la Convención  Europea de Derechos  Humanos,  al  exigir  tanto  a  la  fiscalía  como  a la defensa, sustentar sus  solicitudes  probatorias,  sin  que  tal  requisito se entienda cumplido con una  intervención  en  la  que  se  demanda  su  acopio,  citando en forma genérica  idénticas  razones  a las invocadas por la agencia fiscal, pues el derecho a un  proceso  equitativo  impone  igualdad  de  deberes  a  estos sujetos procesales,  obligación  que  la  defensa en esta ocasión y frente a estas declaraciones no  cumplió.   

De  tal manera que acertó el Tribunal  cuando negó por superfluas     e     inconducentes  la    práctica   de  los  testimonios  anunciados  por   la   defensa,   lo  que  impone  CONFIRMAR la decisión recurrida.   

En  mérito  de  lo  expuesto   la   Corte   Suprema   de   Justicia,   en  Sala  de  Casación  Penal,   

RESUELVE:  

Primero.  Confirmar    el    auto  impugnado.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

Tercero. Devuélvase  el expediente a la Sala Penal del Tribunal Superior de Santa Marta.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ   LUIS   BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Permiso  

            

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS  

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

           

1  Con    resolución   del   10   de   diciembre   de  2007.   

2  Funcionario  que  asumió  la  investigación  el  21  de enero de 2008   

3 Cfr  fl  8  y  9  cuaderno  1. Con Resolución 003 del 12 de enero de 2011, el Fiscal  Coordinador  del  Grupo  de Trabajo para la investigación de Funcionarios de la  Rama  Judicial  y  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  delegó  a esta  funcionaria para atender la diligencia.   

4  Destacó  que  iba  a  recibir  en  el juicio las declaraciones de Diego Armando  Guerrero   Terán,   Wilson   Fonseca  Zabaleta,  Anderson  Castañeda  Méndez,  Willintong  Alberto  Osorio  Roldán,  William  Baquero  Namen  y Oscar J. Nieto  Oviedo   

5  Record   inicio   00:36:00,  duración  00:22:22  cd  2   

6  Invocó  las  declaraciones  de  Anderson  Castañeda  Méndez,  Wilson  Fonseca  Zabaleta,  Willintong  Osorio  Roldan,  Ricardo José Puerta Freile,  Oscar  Nieto Oviedo y Raúl Avendaño   

7 Los  mismos convocados por la Fiscalía.   

8 Así  la refiere el Tribunal en su decisión.   

9  Record inicio 00:29:17, duración 00: 01: 28 Cd 3   

10  IRecord inicio 00:22:22, duración 00:36:39 cd 2.   

11  Record Inicio 01.07:46 Duración 00:01:41 cd 2   

12  Articulo    357,    inciso    1    de    la    Ley   906   de   2004.   

13  Auto    26    de    octubre   de   2007,   radicado  27608.   

14 En  el  modelo adversarial y acusatorio de la Ley 906 de 2004, tal garantía implica  que    las    partes    cuenten    con    herramientas    parejas    de   ataque  (imputación-acusación)  y  de  defensa,  con el fin de evitar el desequilibrio  entre  ellas,  esto es, un plano de igualdad para el adecuado desempeño del rol  que a cada una realiza.   

15  Artículo  6.  Derecho  a un proceso equitativo. 1. Toda persona tiene derecho a  que  su  causa  sea  oída  equitativa,  públicamente  y  dentro  de  un  plazo  razonable,  por  un  tribunal independiente e imparcial, establecido por la ley,  que  decidirá los litigios sobre sus derechos y obligaciones de carácter civil  o  sobre  el fundamento de cualquier acusación en materia penal dirigida contra  ella.  La sentencia debe ser pronunciada públicamente, pero el acceso a la sala  de  audiencia puede ser prohibido a la prensa y al público durante la totalidad  o  parte  del  proceso  en  interés de la moralidad, del orden público o de la  seguridad  nacional  en  una  sociedad democrática, cuando los intereses de los  menores  o la protección de la vida privada de las partes en el proceso así lo  exijan  o  en  la medida en que será considerado estrictamente necesario por el  tribunal,  cuando  en  circunstancias   especiales  la  publicidad  pudiera ser   perjudicial para  los intereses de la justicia.     

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