36215(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36215  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

         

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA No. 331-  

Bogotá,  D.C., catorce (14) de septiembre de  dos mil once (2011).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Examina  la  Sala  las  bases  jurídicas  y  lógicas  de  la  demanda  de  casación presentada por el apoderado de la parte  civil,  contra la sentencia proferida el 26 de octubre de 2010 por la Sala Penal  del  Tribunal Superior de Buga, que confirmó la emitida el 28 de agosto de 2009  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Buenaventura por cuyo medio  absolvió  a  JHON  JAIRO TORRES CASTILLO del delito de fraude procesal.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  Con ocasión del fallecimiento de la  señora  ALICIA  NÉLIDA  FERNÁNDEZ,  ocurrido  el  14  de  diciembre  de 2003,  JHON  JAIRO  TORRES CASTILLO  promovió  ante el Juzgado Primero de Familia de Buenaventura, proceso ordinario  de   reconocimiento  de  existencia,  disolución  y  liquidación  de  sociedad  patrimonial  entre  compañeros  permanentes, con el propósito de acreditar que  entre  él  y  aquella  consolidaron  una unión marital de hecho desde abril de  1994  hasta  su  muerte  y  que  en  su  vigencia  adquirieron  un  inmueble que  constituye el patrimonio social.   

El  20 de abril de 2004, cuando dicho proceso  estaba  por  fallarse,  a través de apoderado, INÉS PONCE URUEÑA –hija  de crianza de la referida dama-,  formuló           denuncia           penal1  ante  la Fiscalía General de  la   Nación   en   la   que   endilgó   a   TORRES  CASTILLO  la  comisión del delito de fraude procesal,  toda  vez  que de forma fraudulenta habría engañado al juez civil de esa causa  al  aducir  la  existencia  de  dicha  sociedad  patrimonial y al manifestar que  desconocía  el  domicilio  de  los posibles herederos o legatarios de aquélla,  cuando  él  apenas  era su trabajador y sabía donde residían tanto su hermano  legítimo como la denunciante.   

2.  Mediante  resolución del 27 de abril del  mismo  año,  el  Fiscal  Trece  Seccional  de Buenaventura, declaró abierta la  investigación                 previa2.   

3.  El  11  de  enero  de  2005, JHON  JAIRO  TORRES CASTILLO fue escuchado  en       diligencia       de       indagatoria3.   

4.  El ciclo instructivo fue clausurado el 31  de        agosto       de       ese       año4,   pero   a   petición   del  Ministerio  Público  esta  decisión  fue  revocada5.   

5.  La  situación jurídica del sindicado la  definió  el  7  de marzo de 2007 el Fiscal Cuarenta y Uno Seccional de la misma  ciudad    en    el    sentido    de    abstenerse    de    imponer   medida   de  aseguramiento6.   

6. La instrucción se cerró nuevamente el 11  de  mayo de 20077.   

7.  El  mérito  del sumario se calificó con  resolución  de  acusación  del  12 de julio del mismo año contra JHON  JAIRO  TORRES  CAICEDO por el delito  de   fraude   procesal   previsto   en  el  artículo  453  de  la  Ley  599  de  20008.   

8. Dicha decisión fue apelada por la defensa  y  confirmada  el  23 de noviembre de 2007 por la Fiscalía Quinta Delegada ante  el      Tribunal      Superior      de      Buga9.   

9. El juicio correspondió al Juzgado Primero  Penal  del  Circuito de Buenaventura, Valle, despacho que avocó el conocimiento  del    asunto    el    28   de   enero   de   200810.   

10. La audiencia preparatoria se surtió el 27  de       febrero       de       ese       año11 y la pública de juzgamiento  se  llevó  a  cabo  en  sesiones  del  20  de  mayo12,   4  de  junio13,   16  de  julio14,       3       de       septiembre15,  22  de octubre16  y  2  de  diciembre             de             200817 y, 18 de febrero18  y  11  de  marzo  de 200919.   

11.  Mediante  sentencia  del 28 de agosto de  2009   el   Juez   Primero  Penal  del  Circuito  de  Buenaventura  absolvió  a  JHON  JAIRO  TORRES CASTILLO  del      punible      de     fraude     procesal20.   

12.  Inconforme  con  el  fallo  de  primera  instancia,  la  parte civil interpuso recurso de apelación, pero fue confirmado  en   sentencia   del   26   de   octubre   de  200921.   

13.  Del  mismo  modo,  dentro  de la oportunidad legal, la representante  judicial  de  la  parte civil interpuso y sustentó el recurso extraordinario de  casación22.   

14.   El   asunto   fue   remitido   a   la  Corte.   

LA DEMANDA  

Una vez la demandante identificó los sujetos  procesales  y  la  sentencia  impugnada  e hizo una síntesis de los hechos y la  actuación  procesal,  dijo  que  el  interés  que  le  asiste para recurrir se  concreta  en  procurar  que  “se  haga  efectivo el  derecho  material  se restablezcan las garantías constitucionales y legales que  fueron     violadas    y    se    repare    el    agravio    causado”23.   

Con arreglo a la causal primera prevista en el  artículo  207  de la 600 de 2000, postuló un único cargo por el sendero de la  violación  indirecta de la ley sustancial por error de hecho en la modalidad de  falso  juicio  de  existencia. Explicó que las normas medio violadas fueron los  artículos  233,  234  y 238 ibídem y que el precepto fin desconocido por falta  de aplicación fue el artículo 453 del Código Penal.   

En  la  demostración del reparo aseguró que  los    falladores    de    instancia    incurrieron    en   un   “falso  juicio  de  inexistencia” porque  omitieron  valorar  la  prueba documental que a continuación se relaciona y que  demuestra  que  el  enjuiciado es responsable del delito de fraude procesal pues  “no sostuvo ninguna relación de marido y mujer con  la  señora FERNANDEZ (sic) (Q.E.P.D), todo lo contrario se prueba que la única  relación  que  hubo  entre  este y la fallecida era laboral y que ella de (sic)  profesaba  un  cariño de hijo que el (sic) tenia (sic) absolutamente claro, aun  (sic)  después de su fallecimiento” y, en ese orden,  indujo  en  error  al  Juez  Primero de Familia de Buenaventura para obtener una  sentencia  favorable  a  la  demanda  incoada  por  aquél, en el sentido que se  declare   la   existencia  y  liquidación  de  la  sociedad  patrimonial  entre  compañeros permanentes que conformó con la occisa.   

Los  medios  de prueba que la apoderada de la  parte civil invoca como excluidos son:   

i) Copias auténticas del carnet de pensionada  de  ALICIA NÉLIDA FERNÁNDEZ y del beneficiario: JOSÉ PONCE PAREDES, expedidos  por  el  Instituto  de  Seguro  Social,  así  como un comprobante de pago a los  pensionados.   

ii)  Fotocopia  auténtica  del formulario de  autoliquidación  de  aportes  de  la  empresa  “La Española” realizada por  ALICIA FERNÁNDEZ en el que aparece el procesado como trabajador.   

iii)  Constancias  del  15  de  marzo de 2004  firmadas  por  vecinos  y  conocidos  de  ALICIA FERNÁNDEZ que dan cuenta de la  condición de hija de crianza de INÉS PONCE URUEÑA.   

iv)   Constancia  suscrita  por  vecinos  y  conocidos   de   la   fallecida   en   la  que  se  señala  que  el  enjuiciado  “no  tuvo  ningún  tipo  de  relación de marido y  mujer”24 con ella.   

v)  Registros  civiles  de  matrimonio de los  esposos PONCE FERNANDEZ y, de defunción de ALICIA FERNÁNDEZ.   

vi) Comprobante original de la orden de pedido  No.  1699  de  28  de  septiembre  de 2002, expedido por la empresa “Créditos  Cartago”,  mediante  el  cual ALICIA NÉLIDA FERNÁNDEZ adquirió una escalera  de 8 metros, en el que el acusado aparece como su hijo.   

vii) Copia auténtica de poder irrevocable de  27  de  diciembre  de  2003  otorgado a favor de la Funeraria San Luis en el que  TORRES  CASTILLO expresa que  es hijo de crianza de la fallecida.   

viii)  Fax  suscrito  por  LUIS  FERNÁNDEZ  ESTRAVIZ  –hermano  de la  occisa-  en  el  que  señala  que  “de  todas  las  comunicaciones  que  tuvo  con  su hermana nunca conoció, ni escuchó nombrar a  JHON    JAIRO    TORRES   CASTILLO   como   marido   de   la   misma”25.   

ix)  Copia  del  poder  conferido  por  LUIS  FERNÁNDEZ  ESTRAVIZ  a  GUILLERMO  BERNAT  OCHOA para que lo representara en el  Juzgado Primero de Familia del Circuito de Buenaventura.   

x)  Copia  del formulario de afiliación a la  EPS    Saludcoop    del    procesado    por    parte   de   la   empresa   “La  Española”.   

xi)  Inspección  judicial  al expediente del  proceso  ordinario  que se tramita en el Juzgado Primero de Familia del Circuito  de Buenaventura.   

La  omisión  endilgada  a  los  fallos  de  instancias,  es trascendente -dice la abogada- porque si no se hubiera incurrido  en  ella,  se  habría aplicado el artículo 453 de la Ley 599 de 2000 y dictado  sentencia condenatoria en contra del acusado.   

Solicita admitir la demanda y “[h]acer  un  control  de constitucionalidad y legalidad, casando la  sentencia  revocándola en todas y cada una de sus partes respeto (sic) de la no  aplicación  del artículo 453 del Código Penal (Ley 599 de 2000) y en su lugar  se      dicte      la      sentencia      de     reemplazo     (…)”26   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  el  artículo  213  del  Código  de Procedimiento Penal del 2000, la Sala inadmitirá la demanda, porque  no  reúne  los  presupuestos ni cumple con las exigencias mínimas previstas en  el artículo 212 del mismo Estatuto.   

Cargo único.  

Cuando  de cuestionar la sentencia de segunda  instancia  se  trata,  el recurso extraordinario de casación debe ser elaborado  respetando  las  formalidades técnico jurídicas previstas en la ley, según se  trate  de  cada  una de las causales establecidas en el Código de Procedimiento  Penal,  en orden a socavar la doble presunción de acierto y legalidad que recae  sobre esa providencia.   

Ello demanda para el casacionista la tarea de  identificar   el   tipo   de   violación  de  la  ley  sustancial  –directa o indirecta- y las modalidades  de  error  respectivas  en  que  ha  incurrido la sentencia censurada o si es el  caso,  la  irregularidad  de  carácter  sustancial que perfeccionada durante el  proceso  pueda  dar lugar a la declaración de la nulidad de la actuación, así  como   acreditar   el  efecto  trascendente  del  yerro  en  el  sentido  de  la  decisión.   

En  ese  ejercicio, tanto en la postulación,  como  en  el sucedáneo desarrollo del ataque, el censor está obligado a seguir  una  línea  argumentativa coherente, que respete entre otros, los principios de  prioridad,  autonomía,  claridad,  precisión,  debida  fundamentación, razón  suficiente y no contradicción.   

Si  lo procurado es acreditar un falso juicio  de   existencia   corresponde   al  demandante  demostrar  que  el  sentenciador  desatendió  el  contenido  fáctico  de una prueba debidamente incorporada a la  actuación   o   supuso  un  medio  de  persuasión  no  allegado  al  plenario,  confiriéndole entidad probatoria.   

Para  demostrar  esta  clase  de  error  el  casacionista  tiene  la  carga  de  señalar  la  prueba materialmente omitida o  supuesta  e  indicar, cómo de haber sido valorada o no apreciada, según sea el  caso,  al  tiempo con los demás medios de prueba, las conclusiones adoptadas en  el   fallo   habrían   sido   sustancialmente  diferentes  y  favorables  a  su  pretensión.   

En el caso sometido a examen de admisión, se  tiene  que si bien la libelista identificó la causal, el sentido de error y las  pruebas  sobre  las  que habría recaído el yerro, además que dejó de lado el  inexcusable  deber  de demostrar cómo los elementos de convicción que habrían  sido   inadvertidos   en   la   sentencia   de  segunda  instancia  –que  conforma  una unidad inescindible  con  la  de  primer  grado  en  tanto  en  este caso exhiben el mismo sentido de  decisión-   podrían   haber  tenido  la  virtualidad  de  atacar  los  pilares  argumentativos en los que ella está cimentada.   

En  verdad,  se  observa  que  la  recurrente  lacónicamente  se limitó a señalar que de haber valorado los medios de prueba  por  ella  enunciados  se  habría  llegado  a  concluir  que  el  procesado era  responsable  del  delito de fraude procesal, en tanto no es cierto que entre él  y  la  occisa  se  hubiese conformado una sociedad patrimonial entre compañeros  permanentes,  sin  darse  a  la  tarea  de  identificar lo que cada uno de ellos  apartaba  para  forjar el grado de convencimiento del juzgador y mucho menos, se  ocupó  de derruir el soporte suasorio brindado por los sentenciadores al acerbo  probatorio   que   le   sirvió   de   base   para   adoptar   la  decisión  de  absolución.   

No basta como pareciera entenderlo erradamente  la  libelista  con  enlistar  el  catálogo  de  pruebas  en que no se apoyó el  juzgador,  para  edificar  un error de hecho por falso juicio de existencia. No,  la  exclusión  probatoria  debe  ser trascendente, en la medida que se acredite  que  el  medio de persuasión omitido tiene un contenido que al ser apreciado en  conjunto,  con  el  resto  de  pruebas  regular  y oportunamente incorporadas al  proceso es capaz de variar el sentido final de la decisión.   

En  el  asunto  de esta especie, los defectos  argumentativos  son  palmarios  pues  de  un  lado, la demandante no respetó el  principio  de  debida fundamentación toda vez no es cierto que todos los medios  de  conocimiento  enlistados  por  la  parte  civil  en  la  demanda  hayan sido  inadvertidos  en  las  sentencias,  pues  la verificación de las mismas permite  establecer   que   el   registro   civil   de   defunción   de  ALICIA  NÉLIDA  FERNÁNDEZ27,  la  inspección  judicial al expediente del proceso ordinario que  cursa   en   el   Juzgado   Primero   de   Familia  de  Buenaventura28   y   la  declaración  extrajuicio  de LUIS FERNANDO ESTRAVIZ29, sí fueron valorados en los  fallos  de  instancias  y de otro, el reproche, en todo caso, no es idóneo para  quebrantar  la  doble presunción de acierto y legalidad ya que no demostró que  los  demás  documentos  cuya  valoración  echa  de  menos la recurrente, hayan  satisfecho     los    atributos    propios    de    la    prueba    –pertinencia,  conducencia y utilidad-,  como  para  tener  la  capacidad  de  persuadir  al  juzgador  a considerar otra  realidad  distinta  a la que quedó suficientemente decantada con la valoración  de los medios de prueba en que se apoyó el fallo absolutorio.   

En  realidad,  se tiene que los juzgadores de  instancia  fueron  cuidadosos  en  apreciar  la denuncia, la indagatoria, alguna  parte   de   la   prueba  de  carácter  documental30,  la inspección judicial al  expediente   contentivo   del  referido  proceso  ordinario  y  toda  la  prueba  testimonial            de            cargo31  y  de  descargo32 recaudada en  la   actuación,  por  supuesto,  en  aristas  representativas  de  la  realidad  divergentes,  compendio que de acuerdo con el sistema de apreciación probatorio  fundado  en  la  libre  persuasión  racional  le  permitió  a  los  falladores  establecer  con contundencia la inexistencia de la conducta típica atribuida al  procesado,   en   tanto  la  prueba  fue  claramente  indicativa  de  que  entre  JHON JAIRO TORRES CASTILLO y  ALICIA  NÉLIDA FERNÁNDEZ existió una relación marital y que por lo tanto, la  reclamación  judicial  ante la jurisdicción ordinaria no estaba perturbada por  maniobras  fraudulentas  tendientes  a  inducir  en  error al operador jurídico  respectivo.   

Ahora,  si en el mismo horizonte suasorio, la  prueba  testimonial  de  descargo  que  según se lee en las sentencias acusadas  daba  cuenta  de  la  inexistencia  de  la  relación  de  pareja, proponía una  estricta  relación laboral y afectiva que máximo trascendía a la filial y por  supuesto,  era  más  explícita que los documentos a los que hace referencia la  demandante,  no  logró  persuadir  a  los  juzgadores  en  sentido contrario al  definido  en  los fallos, para la Corte es nítido que ninguna relevancia tienen  los medios de prueba relacionados por la demandante.   

Ello,  si  se  considera  que  a partir de la  escueta  fundamentación  que  sobre  el contenido de los medios de conocimiento  presuntamente  omitidos  se  expresó  en  la demanda, es posible establecer que  ellos  indicarían  exactamente  lo mismo que los otros elementos de convicción  de  cargo  cuya  credibilidad fue descartada por los falladores, esto es, que el  procesado  trabajó  para la señora FERNÁNDEZ o que solía ser presentado como  su   hijo   y   en   ese  sentido,  serían  impertinentes  frente  al  tema  de  prueba.   

Finalmente,  como la revisión del expediente  permite  inferir  que  no  se ha incurrido en notorias causales de nulidad ni en  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  la  Corporación no puede  penetrar de oficio al fondo del asunto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  a  través  de  apoderado  por  la parte  civil,  contra la sentencia  del  26  de  octubre de 2010, dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Buga.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO   

            

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ  

ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO   

            

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folios 1-29 del cuaderno original 1 del expediente.   

2 Cfr.  folios 31-32 ibídem.   

3 Cfr.  folio 140-145 ibídem.   

4 Cfr.  folio 164 ibídem.   

5 Cfr.  folios 195-198 ibídem.   

6 Cfr.  folios 209-212 ibídem.   

7 Cfr.  folio 240 ibídem.   

8 Cfr.  folios 253-259 ibídem.   

9 Cfr.  folio 269-273 ibídem.   

10 Cfr.  folio 278 ibídem.   

11  Cfr. folios 297-298 ibídem.   

12  Cfr. folios 358-364 del cuaderno 2 del expediente.   

13  Cfr. folios 365-374 ibídem.   

14  Cfr. folios 419-421 ibídem.   

15  Cfr. folios 450-453 ibídem.   

16  Cfr. folios 470-481 ibídem.   

17  Cfr. folios 496-499 ibídem.   

18  Cfr. folios 505-508 ibídem.   

19  Cfr. folios 509-525 ibídem.   

20  Cfr. folios 526-540 ibídem.   

21  Cfr. folios 567-581 ibídem.   

22  Cfr. folios 602-609 ibídem   

23  Cfr. folio 605 ibídem.   

24  Cfr. folio 607 ibídem.   

25  Cfr. folio 608 ibídem.   

26  Cfr. folio 609 ibídem.   

27  Cfr.  folio  2  de  la sentencia de segunda instancia a folio 568 del cuaderno 2  del expediente.   

28  Cfr.   folio   7   de   la   sentencia   de   segunda   instancia  a  folio  573  ibídem.   

29  Cfr.  folio  2  de  la sentencia de segunda instancia a folio 568 del cuaderno 2  del expediente.   

30  Fotografías,  Escrituras  Públicas  de  disolución de sociedad conyugal entre  ALICIA  FERNÁNDEZ  y  JOSÉ PONCE y de partición y adjudicación de los bienes  dejados   por  la  causante,  registro  civil  de  nacimiento  y  defunción  de  ella.   

31  Testimonios  de  MOISÉS  PONCE,  MARÍA LÓPEZ, POMPILIO GUTIÉRREZ, ANA MARÍA  GUTIÉRREZ,  NANCY  LÓPEZ,  ANA  LUZ  DAY  CHÁVEZ, AGANOR ESTUPIÑÁN y MARÍA  AMPARO GÓMEZ.   

32  Testimonios  de  PATRICIA  VARGAS,  FRANKLIN  HERNÁNDEZ,  MARÍA  HELENA VIDAL,  MARÍA  TERESA RUBIO, LUPE FERNÁNDEZ, MYRIAM ÁNGULO, CÉSAR ESTUPIÑÁN, MAYRA  PONCE,  MARÍA  TERESA  RUBIO,  MARÍA ELENA MARTÍNEZ, GLORIA PATRICIA VARGAS y  ANDRÉS SALAS.     

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