36173(07-03-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36173  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado acta No. 74  

Bogotá,  D.C.,  siete  de  marzo  de dos mil  doce.   

La  Sala  decide  sobre  la  admisión  de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   John  Alfredo  Alandette  Bustos, contra la  sentencia  con  la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Antioquia,  confirmó  la  condena  que  le  impuso  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de  Cisneros,  en  su condición de autor responsable de los delitos de peculado por  apropiación e interés indebido en la celebración de contratos.   

H E C H O S  

En  la  sentencia  recurrida  el Tribunal los  sintetizó del modo que sigue:   

“Mediante Decreto 113 de octubre 20 de 2001,  el  alcalde  municipal  de  San  Roque  (Ant.),  nombró al médico JOHN ALFREDO  ALANDETTE  BUSTOS, para desempeñar en provisionalidad el cargo de Gerente de la  Empresa  Social  del  Estado  Hospital de San Roque. En la fecha tomó posesión  legal  y en esa calidad estuvo laborando hasta el 14 de mayo de 2002. Durante su  gestión,  se dice de buena fuente, tuvo graves problemas por algunas decisiones  reputadas  arbitrarias  en  el  campo  laboral  y,  sobre todo, por una serie de  comentarios  que surgieron sobre manejos indebidos del erario, al extremo de que  hubo  una  manifestación  pública  para  protestar  por  sus  desvaríos en la  administración.  Y  con  ocasión  de  la  denuncia pública presentada el 5 de  marzo  de 2002, por el médico general Jorge Alberto Mira Bustamante, se inició  en  su  contra  una investigación penal, verificándose, durante su desarrollo,  que  efectivamente  ALANDETTE  BUSTOS,  había  cometido una grave defraudación  patrimonial  en perjuicio de la E.S.E., obteniendo con proveedores elegidos a su  antojo  medicamentos  y objetos por valores sobredimensionados hasta en un 300%,  previo  desplazamiento de otras empresas que tradicionalmente suministraban esos  productos  a  precios  justos  y  a  tono  con  los  regímenes  financieros del  mercado…”   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Al  término  de  las  diligencias  previas  practicadas  con  ocasión de la denuncia referida, la Fiscalía 46 Seccional de  Antioquia,   ordenó   apertura   de   instrucción1   a   la   cual  vinculó  al  implicado  John  Alfredo  Alandette Bustos,  mediante  diligencia  de  indagatoria2.   

El mérito probatorio del sumario se calificó  con    resolución   de   acusación   en   contra   del   señor   Alandette   Bustos,  por  los  delitos  de  peculado   por   apropiación   e   interés  indebido  en  la  celebración  de  contratos3,  dictada  el  28  de  febrero  de  2005,  siendo confirmada por la  Fiscalía   Delegada   ante   el   Tribunal   de   Antioquia  el  16  de  agosto  siguiente4.   

El Juzgado Promiscuo del Circuito de Cisneros,  mediante  sentencia del 22 de abril de 2008, lo condenó a la pena de 7 años de  prisión     y    multa    de    $27’690.000.  Esta  determinación  fue  apelada  por  el  defensor  del  sentenciado,  quien  proclamaba  la  nulidad  de  la  actuación desde cuando se  decretó  el  cierre  de la instrucción, según argumentó, por desconocimiento  del  debido  proceso y del derecho de defensa. En forma subsidiaria, reclamó la  absolución  del  señor  Alandette Bustos,  por  no  existir certeza sobre la materialidad de las conductas y  de la responsabilidad del acusado.   

El Tribunal Superior de Antioquia confirmó la  sentencia  impugnada, con la que profirió el 15 de diciembre de 2010, contra la  cual    ahora    recurre    en    forma    extraordinaria    el   defensor   del  procesado.   

DEMANDA DE CASACIÓN  

En el cargo único que postula el actor acusa  la  sentencia  de haber violado, en forma directa, el artículo 38 de la Ley 599  de  2000, disposición de derecho sustancial interpretada en forma errada por el  Tribunal,   según  dice,  al  haber  ‘recortado  sus  alcances  por  un  inadecuado  entendimiento  de  su  texto’.   

En  su criterio, la decisión del fallador de  primera  instancia,  de negar al sentenciado la prisión domiciliaria, obedeció  al  hecho  de  que  omitió confrontar las varias circunstancias previstas en la  norma,  con  los  delitos  por  los  cuales  impuso  la condena. Las razones del  sentenciador,  agrega,  no  ponen de manifiesto la existencia de un peligro para  la  comunidad  ni  la  posibilidad  de  la  fuga  del procesado, en el evento de  beneficiarlo con el instituto referido.   

El juez de instancia, continúa, “…  no motivó razonadamente la denegación del sustituto penal.  Lo  denegó  simplemente  basado  en  caprichos. La prueba está en que menciona  situaciones  y hace relación a hechos inexistentes en el expediente. Fabula, al  hablar  de  la  supuesta  compra  de  material  quirúrgico  hecha por el doctor  ALANDETTE  a  precios  más  elevados. Algo así jamás fue objeto de acusación  por  parte  de  la  Fiscalía…  yerra  al  hablar  de la supuesta credibilidad    que    la    ciudadanía    debe   tener   en   sus  gobernantes. Porque no se entiende a cuento de qué se  habla  de  gobernante si el doctor ALANDETTE no tenía esa calidad, no tenía un  cargo  de  elección  popular  o  algo  parecido,  no tendría por qué vulnerar  credibilidad    de    la    ciudadanía    como    gobernante   que   nunca   ha  sido.”   

Admite  que  las  conductas  que  ameritan la  condena  del  procesado  son  de  naturaleza grave. Sin embargo, agrega, ello no  impide  que  pueda  escalonarse  tal  aspecto, para concluir, al menos que no se  trata  de  los  eventos  más  aberrantes  de  delitos contra la administración  pública,  de  manera  que  “…  no merecen el más  grave  juicio  de  reproche  ni  la  más  fuerte  sanción,  como  sería la no  concesión    de    los   subrogados   como   la   sustitución   por   prisión  domiciliaria.”   

Al final de la exposición, el actor solicita  que  se  case  la  sentencia  de segundo grado, y se permita la ejecución de la  pena  impuesta,  en  el  domicilio  del  sentenciado,  ubicado  en  la ciudad de  Medellín.   

CONSIDERACIONES  

Por las razones que a continuación expondrá,  la Corte inadmitirá la demanda que se analiza.   

De  conformidad  con  lo  previsto  por  el  artículo   213  del  Código  de  Procedimiento  Penal  que  rige  este  asunto  (L.   600/00),   “si   el   demandante   carece   de  interés  o  la  demanda  no  reúne los requisitos se  inadmitirá  y  se  devolverá  el  expediente  al  despacho  de  origen”  (se  subraya).   

Sobre  el particular, la Sala ha precisado en  forma  constante  que  constituye  presupuesto  del derecho a la impugnación el  interés  jurídico del sujeto procesal que pretende, a través del ejercicio de  los  recursos, la reparación de un desmedro causado con una decisión judicial,  por  cuanto  su  propósito  es  remover,  mejorar  o  atemperar  una situación  gravosa,  criterio desde luego extensivo y aplicable a la casación.5   

Además,  que el concepto referido se vincula  con  los  de  agravio  y perjuicio, en cuanto que sólo tiene derecho a impugnar  quien  ha  sufrido  perjuicio  con  la  decisión judicial, por ser en todo o en  parte  desfavorable a sus pretensiones, y que no lo tienen, el sujeto procesal o  el  interviniente  que  no  reciben efectos perjudiciales de la providencia, por  coincidir en un todo con sus expectativas.   

“En  aplicación  de  estas directrices, la  doctrina  y  la jurisprudencia penal han entendido que el sujeto procesal carece  de  interés  para recurrir en casación cuando la sentencia impugnada satisface  integralmente  sus  pretensiones,  bien  porque acoge sus posturas defensivas, o  porque  se  dicta  en  total  correspondencia  con los acuerdos que ha realizado  dentro  de  los  marcos de la justicia consensuada, y que tampoco tiene interés  para  hacerlo  cuando  siendo  la  decisión  desfavorable, es consentida por el  afectado.”6   

Por esa misma causa, omitir el agotamiento de  la  segunda  instancia  implica  carencia  de  interés jurídico para acudir al  recurso  extraordinario  de casación, porque no se puede invocar a última hora  un  agravio  que  no  fue objeto del recurso de apelación interpuesto contra el  fallo de primer grado.   

No  obstante  lo  anterior,  la Corte ha sido  unánime  en señalar los eventos en los cuales, si bien el interesado no agotó  el   recurso   de   apelación,   se  lo  faculta  para  interponer  el  recurso  extraordinario,  esto  es,  i) cuando aparezca demostrado que arbitrariamente se  le  impidió  el  ejercicio  del  recurso  de  instancia; ii) cuando el fallo de  segundo   grado   modifica   su   situación   jurídica,  de  manera  negativa,  desventajosa  o  más  gravosa;  iii) cuando el sujeto procesal proponga nulidad  por   la  vía  extraordinaria,  en  virtud  del  carácter  prevalente  de  los  principios y garantías fundamentales.   

Conforme  se  precisó  en  los  antecedentes  relevantes  de la actuación, el procesado a pesar de haber apelado la sentencia  de  primera  instancia,  focalizó su inconformidad en dos aspectos diferentes a  los  que  ahora  propone  en  sede  de  casación,  con  lo cual impidió que el  sentenciador     de     segundo     grado     realizara    el    pronunciamiento  correspondiente.   

En efecto, la defensa del señor Alandette    Bustos,    fundamentó   la  impugnación  en  la  existencia  de dos circunstancias que afectaban la validez  del  proceso  y  que  imponían  anularlo  desde la resolución del cierre de la  investigación.  La  primera, el supuesto incumplimiento de las formalidades que  según  el artículo 338 del Código de Procedimiento Penal, deben observarse en  el  desarrollo  de  la  diligencia  de  indagatoria.  La  segunda, la deficiente  gestión  del profesional que asistió al acusado en el sumario y en la fase del  juicio seguido en su contra.   

De  igual  modo, demandó ante el Tribunal la  absolución  del  procesado,  por  falta  de pruebas que trasmitieran la certeza  requerida para dictar sentencia condenatoria en este asunto.   

No discutió la legalidad de la pena impuesta  al   sentenciado,   tampoco  argumentó  ante  el  Tribunal  la  procedencia  de  subrogados  penales  o  de los mecanismos sustitutivos para la aplicación de la  sanción,  manifestando así conformidad con lo resuelto en esos tópicos por el  juez de primer grado.   

Entonces  como  el recurrente prescindió del  deber  de  agotar  la  segunda  instancia  previa  al  recurso  de casación, en  relación  con el tema ahora debatido, no le permitió al ad quem la posibilidad  de  examinarlo.  Tampoco  el Tribunal podía abordarlo teniendo en cuenta que su  competencia  funcional  se  circunscribe  a  los  asuntos  que  son objeto de la  impugnación  y  a los que inescindiblemente le resulten vinculados, conforme lo  establece el artículo 204 del Código de Procedimiento Penal.   

En  conclusión,  la  Sala  considera  que el  procesado    Alfredo   Alandette   Bustos  no está habilitado para acceder a esta sede extraordinaria, al no  haber  apelado  ante  el Tribunal el tema que ahora pretende discutir, de manera  que  por  falta  de interés inadmitirá demanda y dispondrá la devolución del  expediente al despacho de origen.   

Lo  anterior  teniendo  en  cuenta  que no se  cumple  en  su  caso,  alguna de las circunstancias excepcionales que reviven el  interés  en  el  no  apelante,  y  porque  tampoco  de  lo  actuado se advierte  necesario  que  la  Corte  intervenga  de  oficio  con  el  fin  de  restablecer  garantías fundamentales eventualmente conculcadas.   

Por    lo   expuesto,   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  John  Alfredo  Alandette  Bustos, decisión frente a la cual  no procede ningún recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO                              ALBERTO                             CASTRO  CABALLERO                            

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

                         

AUGUSTO        J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

          

JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                                               Excusa justificada   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Fol.  106 c 1   

2 Fol.  140 Ib.   

3 Fols.  224 a 245   

4  Fols.  268 a 274   

5 Por  ejemplo, ver Auto del 26-10-11 Rad. 37460   

6 Así  lo reiteró en auto del 10 de octubre de 2007. Rad. 28161.     

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