36122(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 36122  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 225   

Bogotá,  D.C.,  seis (6) de julio de dos mil  once (2011)   

VISTOS  

La  Sala  se pronuncia sobre la viabilidad de  las  demandas  sustento  del recurso de casación interpuesto por los apoderados  de  HERIBERTO GALLARDO VÉLEZ  y    BRAULIO    RAMÓN   COBA   ARGUELLO,  contra  la  sentencia proferida el 16 de noviembre de 2010 por el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  mediante la cual confirmó la dictada el 30 de  octubre  de  2009  por  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Descongestión  -Foncolpuertos-  que  los  condenó  a  prisión  de  ocho  (8)  años, multa de  $87.000.000,oo,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas  por  el mismo término de la pena privativa de la libertad, les negó  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena privativa de la libertad  y  el  sustituto  de la prisión domiciliaria, como determinadores del delito de  peculado por apropiación.   

LOS HECHOS  

BRAULIO  RAMÓN  COBA  ARGUELLO  a  través del abogado HERIBERTO GALLARDO  VÉLEZ,  tramitó  dos  procesos  ordinarios  ante  el  Juzgado  Cuarto  Laboral  del  Circuito de Barranquilla, que mediante sentencias  proferidas  el  5  de  noviembre  de  1997  y  18  de febrero de 1998 condenó a  Foncolpuertos  a  pagar a su favor las diferencias de las primas de servicios de  diciembre   de   1989,   servicios  y  antigüedad  proporcionales,  auxilio  de  cesantías   definitivas,  pensión  de  jubilación,  salarios  moratorios,  la  reliquidación  de  vacaciones proporcionales, primas de vacaciones, antigüedad  y  servicios  proporcionales, cesantías y ordenó el reajuste de la pensión de  jubilación.   

El 30 de abril de 1998 sin que se surtiera la  consulta   de   los   mencionados   fallos,  se  llevó  a  cabo  diligencia  de  conciliación  materializada  en  el  acta  056,  en  la  que  Luz  Dary Velasco  Córdoba,  representante del órgano estatal y GALLARDO  VÉLEZ,  acordaron  la  suma de $87.000.000,oo, pagada  mediante títulos TES tipo B.   

El 27 de noviembre de 2006, la Fiscal Cuarta  Delegada  de la Estructura de Apoyo para Foncolpuertos, profirió resolución de  acusación     contra     BRAULIO    RAMÓN    COBA  ARGUELLO y HERIBERTO GALLARDO  VÉLEZ  como determinadores de los delitos de peculado  por  apropiación  y  prevaricato  por  acción; decisión que el 20 de junio de  2007  confirmó  la  Fiscalía  Segunda  Delegada  ante  el Tribunal Superior de  Bogota1.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Demanda   a   nombre   de   BRAULIO RAMÓN COBA ARGUELLO.   

Cargo        único.   

Con  fundamento  en  la  causal  primera del  artículo  207  de la ley 600 de 200, denuncia la violación indirecta de la ley  sustancial  por  error  de  hecho  derivado de un falso juicio de existencia, al  suponer   pruebas   demostrativas   de   la   participación   de   COBA  ARGUELLO en el delito de peculado por  apropiación a título de determinador.   

En la demostración del reparo, el recurrente  con  sustento  en  la  doctrina  y  la  jurisprudencia  examina  ampliamente los  elementos  configurativos  de  la determinación, sus formas y diferencia con la  autoría,  concluyendo que por su naturaleza accesoria debe existir un autor del  delito, no imaginado ni supuesto.   

Enseguida  advierte  que  en la sentencia de  primera  instancia,  cuyos apartes transcribe, la prueba de la determinación la  constituye  la confabulación de los acusados con el juez, sin que exista prueba  de  ella, mientras que el Tribunal no indica la forma o la manera como se prueba  que  el  acusado  acordara el delito con el juez, el inspector del trabajo y los  funcionarios  de  Foncolpuertos,  que permita establecer su participación en el  delito.   

Demanda   a   nombre   de   HERIBERTO GALLARDO VÉLEZ.   

Cargo        único.   

Con fundamento en el numeral 1 del artículo  207  de  la  ley  600  de  2000,  se  aduce  la violación directa de la ley por  interpretación errónea del artículo 30 del Código Penal.   

Se   refiere   a   la   autoría  y  a  la  determinación  en  el  derecho  penal,  a  las  diferencias  entre  extraneus e  intraneus,   para  luego  señalar  que  como  al  acusado  se  le  atribuye  la  apropiación  del  dinero  no  puede  ser  determinador,  por lo que en últimas  hubiera  podido imputársele otra conducta como la del enriquecimiento ilícito,  si  es  que  existía  para la fecha de comisión del delito, pues no podía ser  autor   de   peculado   por   no  tener  las  calidades  exigidas  por  el  tipo  penal.   

En  fin, que no podía ser determinador sino  que  realizó la acción típica, como tampoco hubo peculado porque el dinero no  salió de las arcas del Estado.   

CONSIDERACIONES  

Las  demandas  no  reúnen los requisitos de  contenido  y  de  forma,  porque  en  la  proposición y desarrollo del cargo el  censor  desconoce la técnica propia de la impugnación extraordinaria señalada  en  el  numeral  3  del  artículo  212  de la ley 600 de 2000, el que impone la  enunciación  de  la  causal  y  la  obligación  de  expresar de manera clara y  precisa   los  fundamentos  por  los  cuales  la  invoca,  mediante  una  debida  argumentación lógica y jurídica.   

Demanda   a   nombre   de   BRAULIO RAMÓN COBA ARGUELLO   

El    cargo  único  referido  a  un falso juicio de existencia por  suposición,  inicialmente  imponía la obligación al recurrente de señalar la  prueba  supuesta  por  los jueces para imputarle al acusado su participación en  el delito de peculado por apropiación a título de determinador.   

Aunque el recurrente es prolijo en mencionar  los  elementos  que caracterizan la determinación, en la demanda se queda en la  enunciación  del reparo porque no muestra cuáles fueron los medios probatorios  demostrativos  de  la  supuesta  determinación  atribuida  en  la  sentencia al  acusado;  por  el  contrario,  cita  los que le permitieron a los jueces dar por  establecida     la     participación     de    COBA  ARGUELLO  en  las  conductas  punibles  por las cuales  fuera hallado responsable penalmente.   

En la misma demanda, el censor transcribe los  apartes  de  la  sentencia  en  los  que  se  hace  referencia al concepto de la  determinación,  a  la  prueba  documental  a  partir de la cual establece dicho  grado   de  participación,  para  concluir  que  COBA  ARGUELLO  junto  con  su  abogado  y  en  “confabulación  con  el  Juez  Cuarto  Laboral  del  Circuito de  Barranquilla”,     aprovechando    el    desorden  administrativo   “y   la  corrupción  de  algunos  funcionarios  y  directivos  del  fondo  pasivo”, se  lucraron ilícitamente en perjuicio del erario nacional.   

Por  esa  razón, al mismo tiempo que acepta  que  los  juzgadores  sustentan  sus decisiones en medios probatorios, aduce que  “el  yerro denunciado lo  es  por  suposición probatoria, porque apunta a atacar los hechos indicadores a  partir    de    los   cuales   se   erigió   o   construyó   el   indicio   de  determinación”  (negrilla y subraya del texto), sin  precisar  cuál  es  la  prueba  supuesta de los hechos indicadores, de modo que  limita  su  argumentación a hablar de suposición probatoria sin identificar la  que fue objeto de ella.   

No  basta  entonces  con  manifestar  que la  participación  a  título  de  determinación  “se  supuso”,  sino  que era ineludible individualizar el  medio  de  convicción  o  los  hechos supuestos y lo que de ellos se dijo en la  sentencia,  pues  el  error por falso juicio de existencia por suposición es un  vicio   de   contemplación  material  -objetivo-,  en  cuya  demostración  era  necesario confrontar lo expresado en la sentencia con el proceso.   

De ahí que el actor no particularice cuál o  cuáles  son  los  medios  probatorios supuestos, sino que de manera genérica y  reiterativa  se  refiera  a  dicho  tipo  de  error,  omitiendo  -se insiste- la  obligación  de  confrontar  el  fallo  mostrando que la prueba sobre la cual se  edifica  el  supuesto  de  la determinación no hace parte del proceso, haciendo  evidente  que el vicio es de esa naturaleza y no de la apreciación de la prueba  legal, regular y oportunamente incorporada a la actuación.   

Como   el   recurrente   no  identifica  o  individualiza  la  prueba que sin obrar en la actuación fue apreciada, el cargo  que  se queda como ya se advirtió en su simple enunciación, contrariándose la  técnica  que en esta sede se requiere para la postulación del vicio señalado,  puesto  que  la  impugnación extraordinaria no ha sido concebida para prolongar  el  debate  probatorio  con  el  propósito  de  que  se acoja las tesis que las  instancias  rechazaron,  no  por  errores  de  juicio  sino  por  diversidad  de  criterios.   

Demanda   a   nombre   de   HERIBERTO GALLARDO VÉLEZ.   

Se     propone    como    cargo  único  la interpretación errónea  del  artículo  30  del  Código  Penal,  supuesto  que obliga al casacionista a  aceptar  que  la  norma  seleccionada es la correcta, pero que en su aplicación  por  un  error  de  juicio  el  juzgador le atribuye un alcance o sentido que la  norma sustancial no tiene.   

A su juicio, los actos ejecutados e imputados  a  GALLARDO  VÉLEZ  no  son  constitutivos  de  la  determinación  y  como  tampoco  reunía  las  calidades  exigidas  por  el  tipo  penal  para  el  autor,  dice que el comportamiento del  procesado  podría  haberse  adecuado  al  delito de enriquecimiento ilícito de  particular  o  a  cualquier  otra  conducta  punible  cuya  acción  fuera la de  apoderarse.   

Luego si para el recurrente la actuación de  GALLARDO  VÉLEZ  se enmarca  dentro  de  los  lineamientos de la autoría y no de la participación a título  de  determinación,  la  proposición  del  cargo es equívoca puesto que debía  aducir  la  indebida  aplicación  del artículo 30 del Código Penal y falta de  aplicación del artículo 29 ibídem.   

Lo anterior, porque la errada interpretación  de  la  norma  que  contempla los distintos modos de participación en el delito  propuesta  en  la  demanda,  imponía la obligación de enseñar a partir de los  hechos  tal  como  se  declararon  probados  en la sentencia, que el acusado era  cómplice  o  bien  interviniente por no tener las calidades exigidas en el tipo  penal pero no determinador.   

Al  dirigir  el  discurso  para  mostrar  la  “desconfiguración   de  los  presupuestos  de  la  autoría”    en  que  habrían  incurrido  los  falladores,  el censor no hace otra cosa que invocar la falta de aplicación del  artículo  29  del Código Penal frente a otras modalidades delictivas distintas  a  la  conducta  por  la  cual  fue  condenado, de modo que en su formulación y  desarrollo el cargo carece de claridad y precisión.   

Pero además, concentra su argumentación en  una  discusión dogmática que desconoce lo probado en la sentencia, que como ya  se   vio  fundamenta  la  participación  de  GALLARDO  VÉLEZ  no en el hecho de haberse apoderado del dinero  sin   justificación   alguna,  sino  en  todas  las  maniobras  realizadas  con  COBA  ARGUELLO  que   “determinaron   a   SALVADOR  ATUESTA BLANCO, Director General  del  Fondo  de  Pasivo  Social  de  aquella  [empresa Puertos de Colombia] ya en  Liquidación,   con   el   fin   de   obtener   la   expedición   de  las   resoluciones”,   las  cuales  hicieron  posible  la  apropiación de los dineros del Estado.   

Por  eso,  el  fallo  atacado  después  de  referirse  ampliamente  a  los  hechos  y  pruebas  sobre  las  actuaciones  del  procesado,  da  por demostrada “la instigación [una  de  las formas de determinación] en la conducta por la que se procede, tanto de  BRAULIO    RAMÓN    COBA    ARGUELLO   como  de  su  apoderado HERIBERTO GALLARDO  VELÉZ  en el director de Foncolpuertos”,  puesto  que  una  vez obtenidos los fallos condenatorios emitidos  por  el  Juzgado Cuarto  Laboral del Circuito de Barranquilla, “dirigió  su  actuar  para  obtener como en efecto aconteció de  ATUESTA BLANCO, quien tenía  la  disponibilidad jurídica y material de los recursos estatales”.   

Conforme  con  esos presupuestos el Tribunal  estructuró    la    participación    de    GALLARDO  VÉLEZ  a  título de determinador, no sin antes haber  precisado  con  apoyo  en  decisiones  de  esta  Sala  que  la  misma es posible  “si  su  hecho  se  concreta en eficaz provocación  inducción  o  instigación,  desde  luego, siempre que, en el autor material se  presenten  las  calidades  exigidas en el tipo y sea viable la imputación de la  conducta,    por    lo    menos    en    grado    de    tentativa”.   

Desde  esta  perspectiva,  el  recurrente no  sólo  se  equivocó  en la proposición del reparo, sino que no logra demostrar  por  qué  el  procesado es autor no del hecho por el cual se le condena sino de  otra  conducta punible, sin indicar ni siquiera cuál sería el sentido de casar  la sentencia en la eventualidad de la admisión de la demanda.   

En  consecuencia,  la  Sala  inadmitirá las  demandas  por  las  manifiestas  falencias de técnica, las cuales no entrará a  subsanar,  corregir o enmendar en virtud del principio de limitación -artículo  216  de  la  ley  600  de  2000-  y  de  la naturaleza rogada de la impugnación  extraordinaria.   

Tampoco  dispondrá su trámite oficioso con  fundamento  en  la misma disposición, por cuanto de la revisión del proceso no  se    observa    la    afectación    o    vulneración    de   sus   garantías  fundamentales.   

En  mérito  de  lo  expuesto,   la   SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,   

RESUELVE  

Inadmitir   las  demandas   de   casación   presentadas   por   los   apoderados  de  HERIBERTO  GALLARDO VÉLEZ y BRAULIO RAMÓN COBA ARGUELLO.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ        

FERNANDO         ALBERTO               CASTRO  CABALLERO                SIGIFREDO                   ESPINOSA  PEREZ                                                          

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO               MARIA  DEL        ROSARIO        GONZALEZ        DE       LEMOS                     

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                     JULIO E. SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Resolución de segunda instancia; folios 5 a 19, cdno original 12.     

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