35954(21-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    

Magistrado Ponente:  

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER  

Aprobado Acta No. 353  

          Bogotá  D. C., veintiuno (21) de octubre  de dos mil trece (2013)   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre las solicitudes  impetradas    por    el    defensor    del  doctor  SALVADOR  ARANA  SUS, en el sentido de “declarar  la nulidad de todo lo actuado a partir del 21 de marzo de  2012”,  y  “aclarar  y  adicionar   la   sentencia   condenatoria   calendada   11   de   septiembre  de  2013”.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  Fiscal  General  de la Nación profirió resolución de acusación en contra de SALVADOR  ARANA  SUS,  por  el  delito  de  peculado  por apropiación a favor de terceros  previsto en el artículo 397 del Código Penal.   

2.  Culminada la  fase  del  juicio  y  celebrada  la  audiencia  pública,  la  Corte  emitió el  11   de  septiembre  del  presente   año   el   pronunciamiento  respectivo,  a  través del cual declaró penalmente responsable al  acusado      ARANA  SUS,   como  coautor  del  punible  en  mención,  condenándolo  a  96 meses de  prisión,    multa   de  $478.669.719,oo   y   la   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término de la pena  privativa  de  la  libertad,  sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso 5º del  artículo  122 de la Constitución Política, es decir que la inhabilitación de  derechos  y  funciones  públicas  opera  a  perpetuidad  en  relación  con los  derechos  a  inscribirse  como  candidato  a  cargos  de  elección popular, ser  elegido,   ser   designado   servidor   público  y  contratar  con  el  Estado,  directamente o por interpuesta persona.   

Así      mismo      dispuso   la  improcedencia   de   la  suspensión   condicional    de   la   ejecución  de  la  pena        y       la       reclusión  domiciliaria,  imponiendo al procesado la sanción de  pagar    la   suma   de  $478.669.719,oo,  debidamente  indexada  a  la fecha en que se efectúe el pago,  por   concepto   de   indemnización   de  perjuicios  materiales                ocasionados  con  la  conducta  punible.   

3.  La sentencia fue debidamente notificada  personalmente  a  todos los sujetos procesales (folios  267vto,  272, 273 y 274 cuaderno original 3), y dentro  del        término        de       ejecutoria1,      el     19    de    septiembre    del   año   que   transcurre, el apoderado  del  procesado  presentó  dos  escritos a través de los cuales aspira a que se  decrete  la  nulidad  de  la  actuación,  y  se  aclare  y  adicione  el referido  fallo2.      

LAS PETICIONES  

En  escritos  que  anteceden,  el  abogado  defensor    del    doctor    SALVADOR    ARANA    SUS,   hace   las   siguientes  peticiones:   

1. Con fundamento  en  el  numeral  2º  del  artículo  306 de la Ley 600 de 2000, “declarar  la nulidad de todo lo actuado a partir del 21 de marzo de  2012,  por  haberse  incurrido  en  irregularidades  sustanciales que afectan el  debido  proceso”, por cuanto, según él, el proceso  “careció  del  SUJETO  PROCESAL  consagrado en el  Título  III,  Capítulo  I,  artículo que refiere a la FISCALÍA GENERAL DE LA  NACIÓN,  desde  el 21 de marzo de 2012 hasta el 21 de diciembre de 2012, porque  no  aparece  ninguna  Resolución  ni  autorización  del  Fiscal  General de la  Nación  designando  en  ese  periodo  a  FISCAL  alguno  delegado ante la Corte  Suprema  de  Justicia”  (sic).  Esto,  debido  a que si bien en la etapa del  juicio    actuó   en   calidad   de   fiscal           delegado   el   doctor   Martín   Antonio   Moreno   Sanjuán  y  su  fiscal  auxiliar,  es  lo  cierto  que  no se  acreditó  la  delegación  de parte del Fiscal General en el lapso indicado, es  decir,  del 21 de marzo al  20  de  diciembre  de  2012,  pues  solamente se allegó copia de la resolución  0-2458   del  14  de  diciembre  de  2012  que  lo  designó  como  Fiscal           Delegado   ante   la  Corte,  por  el  término  de  tres  meses  contados  a  partir  del  21  de  diciembre  del año  anterior.   

Tal circunstancia, afirma el defensor, pone  de  presente  que  el funcionario que actuó en representación de la fiscalía,  no  estaba  facultado  para  ello,  lo  cual  vulnera  el  debido  proceso,  por  afectación  “a  la  estructura  del procedimiento  debidamente  regulado en la ley, por tanto, es una nulidad insanable”  (sic),  la  cual  no  fue  propiciada  por  el  procesado  y no puede ser convalidada de  ninguna  manera,  lo que sin duda se traduce en un engaño tanto para el acusado  como     para     la     defensa     y     a     los     demás     intervinientes,  a quienes se les hizo  creer  que se estaba frente al sujeto procesal autorizado por la ley, más aún,  en  tratándose  del  titular  de  la  acusación,  lo  cual  socava  el derecho  fundamental del debido proceso, cuyo único remedio es la nulidad.   

2.  Invocando los artículos 23 y 24 de la  Ley  600  de  2000,  y 309 y 311 del Código de Procedimiento Civil, el defensor  solicita  la  adición  y aclaración de la sentencia del 11 de septiembre de la  presente  anualidad,  por  cuyo  medio  esta  Corporación condenó al procesado  ARANA  SUS  a  la  pena de 96 meses de prisión y multa de $478.669.719., por el  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de terceros, para que se indique  con precisión los siguientes aspectos:   

2.1. Si para el 30 de noviembre de 1999 el  doctor  SALVADOR  ARANA  SUS  era o no el Gobernador de Sucre y se establezca el  periodo   dentro   del  cual  el  implicado  se  desempeñó  como  jefe  de  la  administración departamental.   

2.2.  Se aclare  si  la  documentación  obtenida  en  el  transcurso  de la investigación y que  sirvió  de  soporte en la elaboración de cuadros comparativos relacionados con  los  pagos  efectuados  tanto por el municipio de Santiago de Tolú, como por la  Gobernación  de Sucre, se obtuvo “en diligencia de  inspección  judicial a la Gobernación de Sucre, en caso afirmativo, qué fecha  tiene     de    recibida    esa    ’DOCUMENTACIÓN’  por  la  Gobernación  de  Sucre  y la fecha de la diligencia de  inspección    judicial.    O,   por   el   contrario,   si   esa   ’DOCUMENTACIÓN’   fue  obtenida en diligencia  de  inspección  judicial  a la Alcaldía del Municipio de Tolú, la fecha de la  diligencia,  y si en esos documentos aparece sello o firma de recibido copia por  la  Gobernación  de  Sucre,  en caso afirmativo, aclare y adicione en que fecha  fue recibida” (sic).   

2.3.  Se  precise  en calidad ¿de          qué?,   la  señora  María  Angélica  Esquivel Lora recibió los dineros entregados a ella  por  la  Gobernación, puesto que para la defensa existe duda, si fue en calidad  de  nueva  acreedora  del municipio de Santiago de Tolú, como persona natural o  como representante legal de INVERGOLFO LTDA.   

2.4. Se indique  en  qué  folio  del  expediente aparece la designación del Gobernador de Sucre  como  nuevo  representante  legal  del  municipio  de  Santiago  de  Tolú, y la  notificación  a  dicho  funcionario,  de  la decisión del Tribunal Contencioso  Administrativo  mediante  la  cual  suspendió  los  procesos  6447  y  6820,  y  ¿por      qué      razón?  el Gobernador estaba facultado para  actuar en esos procesos.   

2.5.  Ordenar  que  la  compulsa de copias  dispuesta  por  la  Sala  a  efectos  de investigar la posible participación en  estos     hechos    de    otros    servidores    públicos,    cobije de manera concreta al secretario del  Tribunal Contencioso Administrativo de Sucre.   

CONSIDERACIONES  

En  atención  a  que  la  sentencia  cuya  aclaración  se  solicita  fue  proferida  en  única  instancia  por  esta  Corporación  el  11        de        septiembre  de la corriente anualidad,  la  Sala  es competente para resolver las      peticiones      formuladas  por la defensa,  las cuales fueron presentadas dentro  del  término  de  ejecutoria,  ocupándose en primer  lugar de lo relativo a la nulidad planteada.   

1.- De la anulación del trámite a partir  del 21 de marzo de 2012.   

De  conformidad  con la solicitud elevada,  debe  decirse que, como ya  lo   ha   señalado   la   jurisprudencia   de   esta   Corporación3, según lo  previsto  en  el  artículo 308 de la Ley 600 de 2000, las nulidades surgidas en  la  fase instructiva deben ser alegadas durante el término de traslado previo a  la  audiencia  preparatoria  y en cualquier estado de la causa las originadas en  el juicio, conforme a las reglas que se expresan seguidamente.   

En efecto, con base en los artículos 307,  308,  309,  400  y  401  de  la  Ley  600 de 2000, los sujetos procesales pueden  demandar  la declaratoria  de  nulidad  de  lo  actuado  por  motivos ocurridos en la instrucción hasta el  traslado  señalado  en  el  artículo 400 de la misma legislación adjetiva, de  modo  que  toda  petición  presentada  con ese propósito después de la citada  oportunidad  legal  es  extemporánea, salvo cuando tenga relación con hechos o  circunstancias  sobrevinientes  durante  el  juicio,  con  el  fin de depurar la  actuación  de  irregularidades  y  permitir  el  curso del juzgamiento libre de  defectos que invaliden ulteriormente el trámite.   

El  artículo  306  del  estatuto procesal  penal  aplicable  al  presente  asunto,  Ley 600 de 2000, prevé que la falta de  competencia    del   funcionario   judicial,   la   comprobada   existencia   de  irregularidades  sustanciales  que afecten el debido proceso y la violación del  derecho  de  defensa,  son  causales  de invalidación   de  la  actuación.   

A su turno, el  numeral  6º  del  artículo  310  ibídem, señala que no será viable decretar  “ninguna   nulidad  por  causal  distinta  a  las  señaladas en este capítulo”.    

Ahora  bien, conforme a los principios que  orientan  la declaratoria de nulidad de la actuación contenidos en el artículo  310  del  rito penal, el solicitante tiene la obligación de precisar, de manera  clara,  la  clase  de incorrección sustantiva que sustenta la invalidación del  trámite,  los  fundamentos  fácticos  y las normas que estima conculcadas, con  indicación  de  los  motivos  de  su menoscabo. Así mismo, debe especificar el  límite  del  diligenciamiento  a  partir  del  cual  se  produjo el vicio, como  también  la  cobertura  de  la nulidad y demostrar que, desde el punto de vista  procesal,    no    existe    manera    diversa    de    restaurar   el   derecho  afectado.   

En  el caso que concita la atención de la  Sala,   el   defensor  del  procesado  SALVADOR  ARANA  SUS,  considera  que  el  fiscal   delegado  ante  la Corte que intervino  en  el trámite del juicio incurrió en irregularidades sustanciales que afectan  el  debido  proceso,  pues  según  el  postulante,  el  representante  del ente  acusador   no   tenía  la  facultad  legal  para  intervenir  en  el             asunto.   

A este respecto, es preciso señalar que si  bien   el   defensor  de  ARANA  SUS  planteó  los  fundamentos     normativos     que,     en     su  criterio      sustentan      su     petición,   la   argumentación  no  corresponde  con  la  realidad  fáctica  que  se  evidencia  en la actuación, de  manera   que   la  Sala  se  pronunciará  en  forma  adversa  en  torno  a  la  nulidad  deprecada,  pues  el  supuesto  vicio  denunciado  no tiene existencia  legal en el presente trámite.   

En  efecto, es preciso señalar que la actuación del Fiscal Décimo  Delegado  ante  esta  Corporación  no  ha  sido casual o esporádica, sino que  la   misma   ha  tenido  lugar  desde  la  etapa  de  instrucción,        como        fácilmente   se  aprecia         al        revisar  el  expediente,  puesto  que  el  Fiscal  General  de  la Nación comisionó a dicho  funcionario  y  a  su  fiscal  auxiliar  desde la indagación preliminar para la  práctica  de  múltiples  diligencias  de carácter  investigativo,    lo   cual   hizo   mediante   resolución   del   27     de     agosto    de    20074,         orden   que   se  repitió  a  lo  largo  del  proceso  (resoluciones  de 28 de diciembre de  2007,  febrero  5 y 4 de abril, 13 de noviembre y 10 de diciembre de 2008,   –folios  129, 143, 262  cuaderno  original  2  de  la  fiscalía;  51  y  118 cuaderno 3 de instrucción  respectivamente-     entre     otras),     y     finalmente,  en  la  decisión calificatoria comisionó en forma definitiva y  permanente   a   dicho   funcionario   para   que   actuara   en  la  etapa  del  juicio5;   tal  delegación  se hizo sin consideración de       la       persona      en  particular       que      en      ese  momento ejercía dicho cargo, sino  que  de  manera genérica e impersonal se designó a quien en cualquier época o  circunstancia     asumiera    dichas    funciones,  tanto  así que la designación se efectuó desde el  comienzo  bajo  la  fórmula de: “se comisiona a la  Fiscal  Décima  Delegada  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  doctora SARA  MAGNOLIA   SALAZAR   LANDINEZ,   o  quien  haga  sus  veces”,  es  decir, que ante un eventual cambio de  fiscal,  el nuevo funcionario continuaría actuando en este asunto sin necesidad  de     una     nueva    comisión    (se         resalta).   

Además,  es  preciso  señalar  que el Acto Legislativo No. 06 de  2011,  modificatorio  del  artículo 251 constitucional, facultó a los fiscales  delegados  ante la Corte Suprema de Justicia para investigar y acusar, si a ello  hubiere   lugar,   a  los  altos  servidores  del  Estado  que  gocen  de  fuero  Constitucional,  al  disponer  que  una  de  las funciones especiales del Fiscal  General de la Nación es la de:   

“1. Investigar  y  acusar,  si hubiere lugar, directamente o por conducto del Vicefiscal General  de  la  Nación  o  de sus delegados de la unidad de  fiscalías  ante  la Corte Suprema de Justicia, a los  altos  servidores  que  gocen  de  fuero  Constitucional,  con  las  excepciones  previstas   en   la  Constitución”  (se resalta).   

Por  tal razón puede advertirse que en el  transcurso  del trámite  procesal   no   sólo   el  doctor  Martín  Antonio  Moreno               Sanjuán  ha  ostentado  el cargo de Fiscal  Décimo  Delegado  ante la Corte, sino que lo han hecho la doctora Sara Magnolia  Salazar Landinez  y  el doctor Raúl Acero, sin que  fuere  necesario allegar copia del acto administrativo a través del cual fueron  designados,  cada  vez  que tuvieren que intervenir en el proceso, pues es claro  que  previamente cumplieron con todas las formalidades inherentes a la asunción  material del cargo.   

Lo  anterior es tan cierto, que si bien la  designación  del doctor Martín Antonio Moreno        Sanjuán  como  Fiscal  Décimo  Delegado  ante  esta  Corporación se ha  venido  haciendo  por lapsos relativamente cortos, bajo la modalidad de encargo,  no  ha  existido  interrupción  en  el ejercicio de este cargo, como claramente  se   aprecia   en  las  resoluciones   0471  de  14  de  marzo;      0931     de     19      de      junio,  01736  de 21 de septiembre, 02458 de  14    de    diciembre    de    2012,   y  0907  de marzo 19 de 2013, expedidas  por  el  Fiscal  General  de  la  Nación, algunas de  ellas  allegadas  en  el curso del trámite procesal y otras con posterioridad a  la   finalización   del   juicio  ante  los  cuestionamientos  de  la  defensa.   

Ahora, respecto a la actuación del fiscal  auxiliar,  ninguna  irregularidad  se  observa  en  este  asunto,  puesto que de  conformidad      con     lo     previsto     en     el     artículo     59    de    la    Ley   938   de   2004   (Estatuto  Orgánico  de  la Fiscalía),  en  concordancia  con  el 114 de la Ley 906 de 2004, adicionado por el artículo  10  de la Ley 1142 de 2007, dichos funcionarios actúan en apoyo de los Fiscales  Delegados  ante  la  Corte,  por tanto, la  intervención  que  hubiere  podido  tener  en  este  caso  la  doctora  Francy  Eugenia  Gómez Sevilla  como  Fiscal  Auxiliar  del  despacho del doctor Martín Antonio  Moreno  Sanjuán, Fiscal  Décimo      Delegado      ante      esta      Corporación,     está   soportada   legalmente   en  las  disposiciones que se acaban de mencionar.       

De   este  modo, surge evidente  por  completo  la  ausencia  de  la  irregularidad  denunciada  por  el  defensor  del  ex  Gobernador SALVADOR ARANA SUS, pues  su pretensión no tiene respaldo  jurídico  o  probatorio  alguno,     en     consecuencia,     contrario   a  su  aspiración  no  se  procederá con la anulación del diligenciamiento.    

2.      De     la     adición  y aclaración de la sentencia del 11 de septiembre de la  presente anualidad.   

De manera preliminar la Sala debe precisar  que  de  acuerdo  con  la  Ley 600 de 2000, bajo la cual se rituó el asunto, la  sentencia  no es reformable por el mismo funcionario que la profirió, salvo que  excepcionalmente  se  aclare  o  adicione  en  caso  de error aritmético, en el  nombre    del    procesado    o    de    omisión   sustancial   en   la   parte  resolutiva.   

A    este    respecto,   el    artículo   412   del   Código   de   Procedimiento   Penal,  establece:   

“Art. 412.-  Irreformabilidad  de la sentencia. La sentencia no es  reformable  ni  revocable  por  el mismo juez o sala de decisión que la hubiere  dictado,  salvo  en  caso  de error aritmético, en el nombre del procesado o de  omisión     sustancial     en     la    parte    resolutiva.    …”.   

El  tenor  literal  del  anterior precepto  legal,  el  cual,  dicho  de paso, omitió citar el defensor, permite colegir la  existencia  del  principio  general  de  la  irreformabilidad de las sentencias,  postulado  que sólo puede ser atemperado en los eventos expresamente señalados  por   la  norma,  es  decir,  “en  caso  de  error  aritmético,  en  el  nombre  del procesado o de omisión sustancial en la parte  resolutiva”,  porque  en  lo  demás,  el fallo se  torna inmodificable por el mismo funcionario que lo profirió.   

De  manera  que  la  invocación  de  los  artículos  309  y  311  del Código de Procedimiento  Civil,     en     procura     de     la    enmienda    no    resultan         aplicables  toda  vez  que  la  temática de la  reforma  de  la sentencia está regulada en el ordenamiento penal adjetivo, cuya  ausencia  de  vacío normativo impide aplicar la norma rectora de la remisión a  otros   procedimientos   prevista   en   el  artículo  23  de  la  Ley  600  de  2000.   

Oportuno  se  ofrece  reiterar el criterio  decantado  por  la  jurisprudencia  (radicación No.  25.034   de   6  de  marzo  de  2008)  en  cuanto  a  que:   

“(…)   a  diferencia  de  lo  establecido en el Decreto 050 de 1987, el cual disponía que  las  referidas  modificaciones  al  fallo  sólo  podían  surtirse  dentro  del  término  de  ejecutoria,  tanto en el Decreto 2700 de 1991, como en el estatuto  procesal  penal  actualmente  vigente  [Ley  600  de  2000]  no se establece tal  exigencia  temporal, razón por la cual ha estimado la Sala que la modificación  de  la  sentencia  es  viable  en  cualquier  tiempo,  siempre  que la misma sea  procedente              (…)”6.   

En   el   caso   presente,  la  solicitud de la defensa se funda en la supuesta omisión de la  Corte  al  no  haber  indicado  el  periodo  en  que  el  procesado ARANA SUS se  desempeñó  como  gobernador  de Sucre; precisar si unos elementos de juicio de  carácter  documental  fueron obtenidos en la inspección judicial practicada en  la  Gobernación  o en la Alcaldía de Santiago de Tolú; se despeje la duda del  peticionario  relativa  a la calidad en que la señora María Angélica Esquivel  Lora  recibió  los  dineros  a ella entregados por la Gobernación de Sucre; se  aclare  en  qué  folio  del  expediente  aparece la  designación  del  Gobernador  como  nuevo  representante legal del municipio de  Santiago  de  Tolú, y la notificación a dicho funcionario, de la decisión del  Tribunal  Contencioso  Administrativo  mediante  la cual suspendió los procesos  6447  y  6820,  y  porqué  razón el Gobernador estaba facultado para actuar en  esos  procesos;  y finalmente, se puntualice que la compulsa de copias dispuesta  por  la  Sala  a efectos de investigar la posible participación en estos hechos  de  otros  servidores  públicos,  cobija  de  manera concreta al secretario del  Tribunal Contencioso Administrativo de Sucre.   

Cotejado  el fallo con las manifestaciones  del  peticionario,  resulta  indiscutible  la  improcedencia de la solicitud, en  tanto  no  se  configura  ninguna  de las hipótesis previstas en la norma antes  transcrita,  menos  aún  la  presunta  omisión  sugerida  por  el defensor. En  efecto,  no  hay  error  aritmético, no se presenta  equívoco    en    el   nombre   del   procesado     ni     omisión     sustancial     en    la    parte  resolutiva.   

Esta  circunstancia por sí misma releva a  la  Sala  de  hacer  cualquier  otra  consideración.  No  obstante,  para mayor  claridad  de  los interesados corresponde destacar que la omisión pregonada por  el  apoderado  no  se  presenta  en  tanto los puntos que le generan duda fueron  tratados  in extenso en la  sentencia,   de   cuya  lectura  integral  y  de  contexto despeja cualquier inquietud al respecto. Así  por  ejemplo,  la  preocupación del defensor acerca de la representación legal  del   municipio  de  Santiago  de  Tolú  por  el  Gobernador  de  Sucre  en  lo  atinente  a   la  ejecución  de  los  recursos  provenientes  de  regalías  y  por  consiguiente  la  facultad  de actuar en los procesos ejecutivos que se adelantaban en el Tribunal  Contencioso   Administrativo   relativos   a   este  tema,  y  de  contera  la  obligación  de  estar  enterado  o  notificado  del  desenvolvimiento  procesal,  la  Corte  se  ocupó  puntualmente,  como  así se  establece   del   siguiente   aparte   del   fallo7:   

“La  intervención  de  la  Gobernación  en estos concretos asuntos del municipio de  Santiago  de  Tolú  obedece  a que, ante las irregularidades presentadas por la  administración   municipal   en   el   manejo   de  las  regalías  directas  y  compensaciones,  la  Comisión Nacional de Regalías, mediante resolución 1-010  de  29 de octubre de 1999, dispuso el cambio de ejecutor de tales recursos, y en  su  lugar designó al Gobernador del Departamento de Sucre como el administrador  de  las  regalías  directas  destinadas  a  dicho  municipio,  para  lo cual la  administración   departamental  debería  abrir  una  cuenta  especial  que  se  denominara  “Departamento  de Sucre –  Regalías  Directas, Municipio de Santiago de Tolú”. Además,  facultó  al  mandatario  seccional,  en  relación con el manejo de los citados  dineros,  para expedir “los actos administrativos y  celebrar  los  contratos necesarios, ordenar el gasto  y    en    general   llevar   la   representación   del   municipio”,  debiendo  para  ello,  presentar  a la Comisión Nacional de  Regalías  un  informe  trimestral  del  estado de ejecución de los proyectos y  contratos  adelantados  por  el  municipio de Tolú8         (se         destaca).   

En  este contexto y por la razón indicada  es  que  el  Gobernador  del Departamento de Sucre asumió la administración de  los  recursos provenientes  de  las  regalías  directas  del  municipio  de Santiago de Tolú, gestión que  empezó  a desempeñar el funcionario departamental a partir del 30 de noviembre  de  1999,  fecha  en que se declaró la firmeza de la resolución que ordenó el  cambio  de  ejecutor  y la Comisión Nacional de Regalías comunicó a Ecopetrol  dicha   circunstancia   y  le  solicitó  proceder  a  girar  tales  dineros  al  Departamento  de  Sucre.  Es  en  desarrollo  de  este encargo que el mandatario  seccional dispuso el pago de los 15 contratos en cuestión.   

Naturalmente que el Gobernador a partir de  entonces  y  durante  el lapso que tuvo bajo su responsabilidad el manejo de las  regalías  de  Tolú,  tenía  y  era  su  deber  atender todos aquellos asuntos  pendientes  y  cubrir  las   obligaciones del citado municipio con cargo al  rubro  de  regalías. En este caso, los contratos que se vienen mencionando, los  celebró  el  municipio  de  Santiago  de  Tolú  en  los años 1995 y 1997, con  recursos  de regalías y compensaciones directas, luego es obvio que en la etapa  pre  contractual  y  contractual  no  intervino el ex Gobernador ARANA SUS, como  bien  lo  señala  el  defensor;  sin  embargo,  lo  que  se  le  reprocha al ex  mandatario,  no es la celebración de los 15 contratos, sino el haber ordenado y  pagado  nuevamente  de  los  mismos  (en el año 2001), cuando éstos ya habían  sido  cancelados  por  la administración municipal de Tolú (en 1997), en claro  detrimento    de    las    finanzas   públicas”.   

(…)  

“Como  el  municipio  de  Santiago  de  Tolú  entró  en  la  fase de Reestructuración de  Pasivos  previsto  por la Ley 550 de 1999, a partir del 8 de febrero de 2001, el  alcalde  de  dicho  ente  local solicitó al Tribunal Administrativo de Sucre la  suspensión  de  los  procesos  ejecutivos  de mayor cuantía radicados bajo los  números         6447         y         68209,  por  tanto,  la mencionada  Corporación  mediante  providencias del 18 de abril de 2001 ordenó interrumpir  dicho  trámite  y en consecuencia, dispuso suspender las medidas cautelares que  se   habían  decretado,  decisión  que  fue  notificada  y  comunicada  a  los  interesados  y  a  todas  las  entidades bancarias e instituciones públicas que  tuviesen  que  ver en asunto, entre ellas a la Gobernación de Sucre, puesto que  como  ya  se indicó, para efectos de la ejecución de los recursos de regalías  de  Tolú, el Gobernador era el representante legal de dicho municipio. Esto, en  cumplimiento  de  lo  previsto  en el artículo 14 de la mencionada normatividad  que dispone:   

“EFECTOS DE LA  INICIACION  DE  LA  NEGOCIACION. A partir de la fecha  de  iniciación  de  la  negociación, y hasta que hayan transcurrido los cuatro  (4)   meses   previstos   en   el   artículo   27  de  esta  ley,  no  podrá  iniciarse  ningún  proceso  de  ejecución  contra el  empresario  y  se  suspenderán  los  que  se  encuentren  en  curso,  quedando legalmente facultados el promotor y el empresario para  alegar  individual o conjuntamente la nulidad del proceso o pedir su suspensión  al  juez  competente, para lo cual bastará que aporten copia del certificado de  la  cámara  de  comercio en el que conste la inscripción del aviso. …Durante  la  negociación del acuerdo se suspende el término de prescripción y no opera  la   caducidad   de   las   acciones   respecto   de  los  créditos  contra  el  empresario”.        

Resáltese    además,   que   de  conformidad  con  lo  establecido en el artículo 58 numeral 13 de la citada Ley  550   de   1999,   “Durante  la  negociación  y  ejecución  del  acuerdo  de  reestructuración,  se  suspende  el  término  de  prescripción  y no opera la  caducidad  de  las  acciones  respecto  de  los  créditos a cargo de la entidad  territorial,  y  no habrá lugar a la iniciación de  procesos  de  ejecución ni embargos de los activos y recursos de la entidad. De  hallarse   en  curso  tales  procesos  o  embargos,  se  suspenderán  de  pleno  derecho” (énfasis  corresponde  al fallo).    

El acuerdo de Reestructuración de pasivos  culminó  el  dos  (2) de agosto de 2002, por tal motivo, el Alcalde de Tolú le  solicitó  al  Tribunal  Administrativo de Sucre dar por terminados los procesos  ejecutivos  que se adelantasen contra ese ente territorial, y así lo dispuso el  Tribunal  mediante  auto  del  2  de  julio de 200310,   en   aplicación   del  artículo    34   de   la   Ley   550   de   199911   

.  

(…)  

Ahora  bien,  recuérdese  que  los  15  contratos  que se vienen mencionando fueron cancelados con recursos provenientes  de  las regalías directas y compensaciones que Ecopetrol giraba al municipio de  Santiago  de  Tolú,  y  que  las regalías a partir del 30 de noviembre de 1999  (resolución  1-010  de 1999), eran administradas por el Gobernador de Sucre por  disposición  de la Comisión Nacional de Regalías, encargo que le fue deferido  hasta  el 28 de diciembre de 2001, pues a partir de entonces, según resolución  No  1-046  de  2001, regresó el manejo de los citados recursos al municipio  de  Santiago  de  Tolú,  en  consideración  a que hubo  cambio   de   mandatario   y   el  municipio  se  acogió  a  los  programas  de  reestructuración  de  pasivos,  saneamiento  y  ajuste  fiscal previstos en las  Leyes 550 de 1999 y 617 de 2000.   

Además,  téngase  en  cuenta  que,  el  Gobernador  estaba facultado por la Comisión Nacional de Regalías para     expedir     “los  actos  administrativos  y  celebrar los contratos necesarios,  ordenar    el    gasto    y   en   general   llevar   la   representación   del  municipio”,  en  todos  aquellos  asuntos  que  tuvieran  que  ver  con la inversión o el manejo de las  regalías  pertenecientes  al  municipio  de Tolú”  (se     resalta).   

         

       Esta  misma  situación  de impertinencia concurre, con respecto a  las   demás   dudas   e  inquietudes  del  defensor,  tal  el  caso      por      ejemplo, con lo relativo al periodo en que el  procesado  se  desempeñó como mandatario seccional de Sucre, pues en el fallo,  se   dijo12:   

         

“Desde este  punto  de  vista,  se  tiene  que en la actuación se  encuentra  demostrada  la  calidad  de  Gobernador del Departamento de Sucre del  doctor   SALVADOR   ARANA   SUS,   para  el  periodo  2001-2003,  con  la  credencial  que  en tal sentido  expidieron  los  delegados  del Consejo Nacional Electoral, el acta de posesión  del  cargo  y  la certificación expedida por la oficina de recursos humanos del  Departamento13” (se resalta).   

       Igual  acontece  con las demás inquietudes o dudas enunciadas por  el   peticionario,  las  cuales        no       corresponden  a  ninguno  de los citados eventos,  pues  no  se  refiere  a  la  presencia de un error aritmético, de una omisión  sustancial  en  la parte resolutiva o de equivocación en cuanto al nombre de su  representado,   es   claro   que   la   solicitud   de   adición   y  aclaración  se ofrece infundada.   

         

       Entonces,  bajo ésta óptica, la Sala negará por improcedente la  petición   del  abogado  defensor  orientada  a  que  se  emita  una  decisión  complementaria  a  la  sentencia  de  única instancia proferida el pasado 11 de  septiembre  por cuyo medio se condenó al procesado SALVADOR ARANA SUS a la pena  de  96  meses  de  prisión  y  multa  de  de  $478.669.719,oo, por el delito de  peculado por apropiación a favor de terceros.   

   

       En  mérito  a  lo  expuesto,  la CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE:  

PRIMERO.  NO  DECRETAR  la nulidad  impetrada por el defensor del procesado.   

SEGUNDO: NEGAR  por  improcedente  la solicitud de aclaración de la  sentencia       de      única      instancia   proferida   por   esta  Corporación  el  11        de        septiembre     de    2013.   

Contra    esta    providencia    no  proceden  recursos.    

Notifíquese  y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ     LUIS     BARCELÓ  CAMACHO                 FERNANDO     ALBERTO     CASTRO     CABALLERO   

EUGENIO  FERNÁNDEZ  CARLIER                                                                             MARIA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑÓZ     

GUSTAVO     ENRIQUE     MALO  FERNÁNDEZ                                  LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO             

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  La  última  notificación  personal  se  realizó el 16 de septiembre de 2013, y de  acuerdo  con  la  constancia  de secretaría (folio 276 cuaderno original 3), el  término  de  ejecutoria  de  3  días, corrió entre las 8:00 a.m. del 17 y las  5:00 p.m. del 19 de septiembre de 2013.     

2  Folios 277 y 284 cuaderno original 3.   

3  Auto  única instancia del 8 de julio de 2013, radicado 40627. Cfr. Providencias  de  23  de  enero  de  2008, radicado 28758, 8 de septiembre y 3 de diciembre de  2009, radicados 32000 y 32408 respectivamente, entre otras.   

4  Folios 101 y 102 cuaderno original 2 de la Fiscalía  (anexo 2)   

5  En   el   numeral   cuarto  de  la  resolución  de  acusación,  el  Fiscal  General  de  la  Nación,  señaló:  “En  firme esta  decisión,  remítase  el  expediente  a  la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema   de   Justicia   para   que  se  adelante  el  correspondiente  juicio,  comisionando  al señor Fiscal Décimo Delegado ante  la  mencionada corporación, con el fin de que actúe en representación de este  despacho en la respectiva causa”.   

6  Cfr. Autos  de  12  de  mayo  de  2004, radicación 18498;   de  13  de  junio  y  21  de  noviembre   de   2012,   radicación   31145  y  27460,  respectivamente,  entre  otros.   

7  Cfr.  Páginas  21  y  siguientes de la sentencia de  única instancia.   

8  Folio  41 –  43 cuaderno anexo 1. (Esta cita corresponde en la sentencia a la  No. 21).   

9  Folio 255 anexo 11 y 214 anexo 9, respectivamente.   

10  Folios  222  – 224 anexo  9,  y  65  –  67 anexo  10.   

11  El   artículo   34   de   la   Ley   550   de   1999,  prevé:  “EFECTOS    DEL    ACUERDO   DE   REESTRUCTURACIÓN.   Como  consecuencia  de  la  función  social  de  la  empresa  los  acuerdos  de  reestructuración  celebrados  en  los  términos  previstos en la  presente   ley   serán   de  obligatorio  cumplimiento  para  el  empresario  o  empresarios  respectivos  y  para todos los acreedores internos y externos de la  empresa,  incluyendo  a  quienes  no  hayan  participado  en la negociación del  acuerdo  o  que,  habiéndolo  hecho, no hayan consentido en él, y tendrán los  siguientes   efectos   legales:   …  2.  El  levantamiento  de  las medidas  cautelares   vigentes,   con   excepción   de  las  practicadas  por  la  DIAN,  salvo  que  ésta  consienta  en  su levantamiento,  y  la  terminación  de  los  procesos ejecutivos en  curso   iniciados   por   los   acreedores   contra   el  empresario.  Durante  la  vigencia  del  acuerdo, el acreedor que cuente con  garantías  constituidas  por  terceros y haya optado por ser parte del acuerdo,  no  podrá  iniciar  ni  continuar  procesos  de cobro contra los codeudores del  empresario,  a  menos que su exigibilidad sea prevista en el acuerdo sin el voto  del  acreedor  garantizado.  Esta  restricción  es  aplicable sólo al cobro de  acreencias  que  están  contempladas  en  el acuerdo y que se relacionen con la  empresa”.   

12  Cfr.   Página   18   de  la  sentencia  de  única  instancia.   

13  Folios           234           –  236 cuaderno anexos 2. (esta cita  corresponde en el fallo de única instancia a la No. 20)     

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