35731(08-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso            nº 35731   

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: acta No. 397-  

Bogotá, D. C., ocho (8) de noviembre de dos  mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia  del  30 de noviembre de  2010,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Buga  declaró     autor     penalmente    responsable    al    doctor    Harold    Gamboa   Velásquez,   en   su  condición  de  Juez  1  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura, del delito de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros,  en  concurso  homogéneo y  sucesivo.  Le impuso 57 meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo término de la pena principal y  multa  de  $80.000.  Le  negó la suspensión condicional en la ejecución de la  pena y la prisión domiciliaria.   

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  propuesto por el procesado.   

I.  ANTECEDENTES   

Hechos y actuación procesal.  

1.  Ante  el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  a cargo del doctor Harold  Gamboa  Velásquez,  en  su  condición  de  juez,  se  tramitaron   los   procesos   laborales  instaurados  por  los  señores  Anibal  Santiesteban1,    José    del    Carmen    Caicedo2,    Melanía   Mancilla   de  Anchico3,    Eurípides    Aragón   Rentería4,  Georgina  Arroyo5   y   David  Murillo6,  contra  el  antiguo  Fondo Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  en  adelante,  Foncolpuertos, por cuyo medio les fueron reconocidas y  canceladas  una  serie  de  acreencias  laborales  a las que no tenían derecho,  sentencias que no fueron apeladas por Foncolpuertos.   

Las actuaciones no se remitieron al superior  para  surtir el grado jurisdiccional de consulta, por lo que se archivaron y las  sumas  de  dinero  ordenadas  en  los  fallos  comenzaron  a  cancelarse  por el  fondo.   

El  Consejo  Superior  de  la  Judicatura, a  través  del  Acuerdo  839  de  2000, dispuso desarchivar los expedientes con el  propósito  de  surtir  el  grado  jurisdiccional  de consulta ante las Salas de  Descongestión  Laboral  del Tribunal Superior de Bogotá y Popayán autoridades  que  revocaron  la  totalidad  de  las  sentencias y, en su lugar, absolvieron a  Foncolpuertos.   

2. Conocidas las distintas decisiones, el 18  de          julio          de          20057  la Fiscalía 20 Delegada ante  el  Tribunal  Superior  de Bogotá ordenó la apertura formal de instrucción en  contra   de   Harold  Gamboa  Velásquez  como  presunto  autor  de los delitos de prevaricato por acción y  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros,  en  concurso  homogéneo y  sucesivo8.   

3.  El  11  de  mayo  de  2007  se resolvió  situación   jurídica   con  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva. En la misma decisión se precluyó la investigación por  los  punibles  de  prevaricato  por acción, ante la prescripción de la acción  penal9.   

4.  El  6  de  agosto  de 2007, la fiscalía  calificó  el  mérito  del sumario en la modalidad de resolución de acusación  en    contra    de   Gamboa   Velásquez  como  presunto autor de los delitos de peculado por apropiación a  favor  de terceros en concurso homogéneo y sucesivo10.   

II.    LA    SENTENCIA    DE    PRIMERA  INSTANCIA   

De la prescripción  

El  Tribunal indicó que conforme al Decreto  2872  de  1994  el  salario  mínimo legal mensual vigente para el año 1995 era  de           $  118.933.50,  por lo  tanto  los  50 salarios mínimos legales vigentes para aquella época ascendían  a      la      suma      de      $     5.946.67511   

,  motivo  por  el cual y como dentro de los  procesos  promovidos  por  los  señores  José  del  Carmen  Caicedo y Georgina  Arroyo,  solo se acreditó el pago de $ 4.100.000 y $ 3.800.000 respectivamente,  las  conductas  constitutivas  de peculado por apropiación en favor de terceros  frente  a  estos  comportamientos  prescribieron  antes  de  que  se emitiera la  resolución de acusación.   

Los procesos restantes  

1. En criterio de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de Buga se reunieron los presupuestos exigidos por el artículo 232 de  la  Ley  600  de  2000  para condenar al doctor Gamboa  Velásquez  como  autor  del  delito  de  peculado por  apropiación  a favor de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo, por virtud  del   detrimento   patrimonial  que  sufrieron  los  bienes  estatales  ante  la  disponibilidad  jurídica que tuvo de los mismos cuando profirió las decisiones  laborales   dentro  de  los  procesos  seguidos  a  instancia  de  las  demandas  presentadas  por Anibal Santiesteban, Euripides Aragón Rentaría, David Murillo  y Melania Mancilla de Anchico, así:   

i)  A  ANIBAL  SANTIESTEBAN12  por  concepto  de  diferencia  de  pensión reajustada reconoció  $1.975.073.86.  El  23  de  septiembre  de  1993, a través del título judicial  ordenó  entregar la suma de $4.060.751.77; con Resolución 000626 de julio 5 de  2005  el  Ministerio  de Protección Social estableció que como consecuencia de  esta  sentencia se pagó la suma de $ 169.800.103.73, que ordenaron descontar de  las            mesadas            futuras13.   

ii)  A EURIPIDES  ARAGON                    RENTERIA14  por concepto de diferencia  de  pensión  reajustada reconoció $1.809.111.90 y por título judicial ordenó  entregar  el  26  de noviembre de 1993 la suma de $ 3.952.003.43 pesos. Precisó  que  con  Resolución  000589  de  agosto 3 de 2006 el Ministerio de Protección  Social  estableció  que como consecuencia de esta sentencia se pagó la suma de  $  414.696.727.99,  que  ordenaron  descontar de las mesadas futuras15.   

iii)  A  DAVID  MURILLO16  declaró  que la pensión que debía percibir ascendía a la suma  de  $  25.844.36  pesos y por título judicial ordenó entregar el 6 de abril de  1994  la suma de $ 3.805.967, $ 1.170.639 y $ 962.992.54 pesos. Precisó que con  Resolución  000621  de  agosto  15  de 2006 el Ministerio de Protección Social  estableció  que  como  consecuencia  de  esta  sentencia  se pagó la suma de $  36.364.795.10,  que  ordenaron  descontar  de  las  mesadas  futuras17.   

iv)  A  MELANIA  MANCILLA            DE            ANCHICO18  declaró  que  la pensión  reconocida  a  su  esposo NAPOLEON ANCHICO VALENCIA correspondía a la suma de $  99.427.30  y por título judicial ordenó entregar el 4 de abril de 1995 la suma  de  $  5.080.921.67.  Precisó que con Resolución 000284 de Abril 10 de 2006 el  Ministerio  de  Protección  Social  estableció  que  como consecuencia de esta  sentencia  se  pagó  la  suma de $ 5.080.921.67, que ordenaron descontar de las  mesadas                    futuras19.   

2.  Una  vez  el a  quo  precisó  las cuantías, destacó la contrariedad  de  las decisiones con el ordenamiento jurídico; en las dos primeras no tuvo en  cuenta   todos   los   factores  que  previamente  se  habían  liquidado  y  la  prescripción  de  las pretensiones, y en las restantes no se dio cumplimiento a  lo  previsto en el articulo 25 del Código Procesal del Trabajo, pues además de  que  los  actores  no  demostraron lo pretendido, liquidó las mesadas aplicando  factores que no concordaban con lo reclamado.   

3.  A  pesar  de  los  insalvables  defectos  sustanciales  que  tenían  las  demandas laborales, el juez acusado se dio a la  tarea  de  acomodarlas  para  fallar  por  fuera  de las facultades extra  y  ultra petita, contradiciendo con  ello la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral.   

4.  Su  condición  de  juez laboral lo hizo  entrar  en  relación  directa  con  los  dineros  de  Foncolupuertos, lo que le  permitió  producir  decisiones  dirigidas  a  disponer  del  patrimonio  de tal  entidad  y dar las órdenes para que se pagaran sumas de dinero derivadas de las  providencias   cuestionadas,  lo  que  constituye  el  delito  de  peculado  por  apropiación,  pues  como  consecuencia  directa  de aquellas, se entregaron los  dineros que salieron de las arcas oficiales.   

5.  El dolo en su comportamiento se acredita  en  actuaciones  tales  como:  la  producción reiterada y consecutiva de fallos  ilegales,  la  forma  en  que  resolvía  los  casos  sin contar con fundamentos  probatorios  o  el  reiterado irrespeto a las leyes laborales y lo consagrado en  las  convenciones  colectivas de trabajo, por lo que no se acreditó la ausencia  de culpabilidad reclamada.   

III. LA IMPUGNACIÓN  

A cargo del procesado:  

i) La legalidad de las sentencias proferidas  contra Foncolpuertos.   

a)  Aunque en dos de los fallos laborales se  ordenó       el       reajuste       pensional20,  ello  no  implica  que  el  valor  que  se  le  imputa  como  apropiado corresponda al que se ordenara en la  sentencia.   

b)  Las  cuantías  que  tuvo  en  cuenta el  tribunal  para fundamentar sus asertos corresponden a sumas de dinero canceladas  a   cada   uno  de  los  demandantes  a  lo  largo  de  los  años  (más  de  12),  motivo por el cual no es  posible   concluir   que   de   dichas   sumas   de   dinero   se   apropió  el  procesado.   

c)    El   a  quo  desconoció  que  para  el  momento  en  que  se  profirieron   las   sentencias   en  los  procesos  correspondientes  a  Aníbal  Santiesteban  y  Eurípides  Aragón  Sinisterra,  la jurisprudencia de la Corte  reconocía  la  imprescriptibilidad  del  reajuste  pensional,  tesis  que sólo  modificó  en  el año 2003, esto es, 10 años después del proferimiento de las  decisiones.   

d) En el caso de David Murillo, el artículo  131  numeral  6  de la Convención Colectiva de Trabajo, reconocía el derecho a  la  pensión  tomando como base para su liquidación las primas y las vacaciones  devengadas   en   el   último   año,  factores  reconocidos  en  la  decisión  cuestionada,  por  lo  que no es cierta la afirmación realizada en cuanto a que  no  se demostró que en la liquidación de su pensión se dejaran de aplicar los  factores  que reclamó, consideraciones que hace extensivas a la sentencia en la  que decidió sobre las pretensiones de Melania Mancilla de Anchico.   

ii. La consulta  

a)  Puertos  de  Colombia  era  una  empresa  comercial  del  Estado  y  el  Fondo  de  Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  un  establecimiento  público, estamentos frente a los que no operaba  la  obligación  de  agotar  el  grado  jurisdiccional  de  consulta,  luego  la  decisión  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura de ordenar el desarchivo de  todos  los  procesos  fallados  en contra de Foncolpuertos, en cumplimiento a lo  ordenado  en  la  sentencia  SU  962 de 1999 emanada de la Corte Constitucional,  quebrantó  el  debido  proceso  pues aquél sólo resultaba obligatorio para el  caso concreto.   

En  tales  condiciones  los  Tribunales  que  conocieron   del  grado  jurisdiccional  de  consulta  de  aquellas  sentencias,  carecían  de competencia territorial, pues el Consejo Superior de la Judicatura  no  podía habilitar a dicha Corporación para tomar decisiones en esos procesos  ya  que  ni la Carta Política, ni la Ley Estatutaria la facultan para modificar  la competencia territorial.   

b)  No  empece  lo  anterior, si se avala el  criterio  de  que contra aquellos fallos  procedía el grado jurisdiccional  de  consulta,  ello  conllevaría  a que para el momento en que se ordenaron los  pagos  las  sentencias  no  habían  adquirido  firmeza y por tal razón no eran  obligatorias,  acorde  con  lo  dispuesto  en  los artículos 331 del Código de  Procedimiento   Civil   y  145  del  Código  Procesal  del  Trabajo,  luego  la  responsabilidad  al  autorizar  los pagos recae  única y exclusivamente en  el  Ministerio  del  Trabajo  y  Seguridad Social, hoy Ministerio de Protección  Social,  sin  que  se pueda concluir que a lo largo de los años el procesado se  ha  apropiado  de  aquel  capital,  pues  no intervino ni tuvo injerencia en las  liquidaciones efectuadas.   

iii. Vulneración del principio del non bis  in ídem   

Finalmente  advierte  que  el 12 de marzo de  2002   fue  condenado  por  el  delito  de  enriquecimiento  ilícito,  sin  que  exista  “prueba  alguna que demostrara su conexión  con   algún   otro   delito   contra  la  Administración  Pública21”, por lo que concluye que el delito de  peculado  no  se  quedó  en  la impunidad y que una nueva condena por idéntica  conducta  violaría  el  principio  del  nom  bis  in  ídem.   

CONSIDERACIONES   

1. La competencia.  

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de Justicia es la llamada a desatar el recurso de apelación conforme a  lo  reglado  por  los artículos 75.3 y 76.2 del Código de Procedimiento Penal,  Ley  600  de  2000, por tratarse de una decisión proferida en primera instancia  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, en un  proceso  adelantado contra un ex juez de la República, por conductas realizadas  en ejercicio de sus funciones.   

Con expresa observancia de los principios de  limitación  y  no  reforma en peor, contenidos en los artículos 31 de la Carta  Política  y  204  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  la Sala se  detendrá  en  los  aspectos  impugnados  y  los  que resulten inescindiblemente  vinculados.   

2. La acusación.  

La imputación fáctica.  

La  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en  resolución de acusación así los refirió:   

“Se encuentra demostrado documentalmente,  por  los fallos revocados y cuestionados, que el incriminado GAMBOA VELASQUEZ en  el  ejercicio  de  su  función  jurisdiccional  como  Juez  Primero Laboral del  Circuito  de  Buenaventura, condenó al Fondo del Pasivo Pensional de Puertos de  Colombia  en  liquidación  FONCOLPUERTOS  en  los referidos procesos ordinarios  laborales,  a  pagar  las  sumas de dineros ya especificadas, cuando en realidad  como  se  halla  establecido  en alto grado de probabilidad, las determinaciones  que  así  se  dispusieron se oponen flagrantemente a la legalidad, pero además  que  por  cuenta de las mismas se ordenaron y dispusieron pagos que se concretan  entonces  en  las  indebidas apropiación, a favor de terceros en detrimento del  patrimonio   de   la   mencionada  entidad  estatal22”   

La imputación jurídica.  

En  estricta  correspondencia con los hechos  relatados    acusó    al   doctor   Harold   Gamboa  Velásquez,  en  su condición de Juez primero Laboral  del   Circuito   de   Buenaventura,  como  autor  del  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de terceros, tras advertir que:   

“En  todo el ejercicio inductivo que se viene realizando  en  este punto, impone deducir que las conductas aquí endilgadas al señor Juez  GAMBOA  VELASQUEZ  también  encajan  en  la abstracta descripción del reato de  peculado  por  apropiación  que  consiste  en  la  sustracción  por parte de servidor público, en provecho  suyo  o  de un tercero de bienes del Estado o de empresas o instituciones en que  éste  tenga parte o de bienes o fondos parafiscales o de bienes de particulares  “cuya  administración  custodia  o tenencia, se le  haya   confiado   por  razón  o  con  ocasión  de  sus  funciones.”   

(…)  

Precisar  corresponde  igualmente,  que  la  asignación   de  probable  responsabilidad  se  complementa  desde  el  aspecto  fáctico  con  el  hecho  de superar en varios casos el monto de lo apropiado el  equivalente  a 50 salarios mínimos legales vigentes, elemento trascendente para  completar           la          imputación23.”   

3. Cuestión previa  

En  principio,  la  Sala  estima  necesario  precisarle  al  recurrente,  que  el  delito  por  el  cual  se  le condenó fue  exclusivamente  por  peculado por apropiación en favor de terceros, en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  reseña  que  se  realiza  al  advertir que en algunos  apartes  del  recurso  cuestiona la sentencia de primera instancia sobre la base  de  no encontrar acreditada la ejecución de conductas prevaricadoras, cuando lo  cierto  es  que  aquellas  por  virtud de la declaratoria de prescripción de la  acción penal no comprometen el estudio de la Sala.   

Con  ese  entendimiento, la Sala abordara el  recurso.   

Dentro  de  los  múltiples  planteamientos  elevados  por  el  acusado,  el  tercero  de  ellos24  conllevaría a la cesación  de  procedimiento;  de  ahí  que  la  Sala  brinde respuesta en primer lugar al  reparo  fundado  en  la  posible  vulneración  del  principio  del non  bis  in ídem, al alegar (sin ningún  sustento)  que ya cuenta con una condena en la que se le sancionó por el delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  servidor  público,  condena  que a su juicio  subsume el delito de peculado por apropiación.   

Abiertamente   desdibujado  se  ofrece  el  reproche  y de ahí la improsperidad de su pretensión, pues una y otra conducta  se  ofrecen  totalmente  distintas, ya que cada uno de estos tipos penales está  dirigido  a  sancionar  aspectos  diferentes  del  accionar delictivo, con mayor  razón  cuando  en  el  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros no se  envuelve  ninguna  ni consecuencia jurídica originada en que tal actividad haya  beneficiado  económicamente  el  exjuez  como  para que se pueda afirmar que se  trata de una doble punición respecto del mismo comportamiento.   

En  este  evento  se  sanciona  al  ex  juez  Gamboa  Velásquez por haber  puesto  en  manos  de  terceros  -ex  trabajadores  de  Foncolpuertos- de manera  injustificada,  dineros  pertenecientes  al erario público, en tanto que con la  actuación   adelantada  por  el  punible  de  enriquecimiento  ilícito  y  que  finalizó   el   12   de  marzo  de  2002  con  el  proferimiento  de  sentencia  condenatoria,   se   le  declaró  responsable  por  el  incremento  patrimonial  injustificado   por  esa  misma  época,  lo  que  corrobora  que  se  sancionan  conductas     punibles     diferentes    por    la  afectación  de bienes jurídicos independientes, cada  una  con  elementos  propios  que imposibilitan predicar la vulneración alegada  por lo que este primer reparo se presenta infundado.   

4.  Del delito de peculado por apropiación  en favor de terceros   

Sobre  el  aspecto  objetivo  del  delito,  necesario   es   señalar   que   es   considerado  un  ilícito  de  resultado,  eminentemente  doloso  cuya  descripción  típica tiene la siguiente estructura  básica:   

i)  Tipo  penal de sujeto activo calificado,  para  cuya  comisión  se  requiere la calidad de servidor público en el autor,  aspecto que no ofrece ningún tipo de controversia y,   

ii)  Que se abuse del cargo o de la función  apropiándose    o    permitiendo    que    otro   lo   haga   de   bienes  del Estado o de empresas o instituciones en que éste tenga  parte    o    de    bienes    o    fondos   parafiscales,   o   de   bienes   de  particulares  cuya  tenencia  o  custodia  se  le haya  confiado por razón o con ocasión de sus funciones.   

El acusado en su condición de Juez 1 Laboral  del   Circuito,  desarrolló  actos  de  disposición  jurídica  sobre  dineros  públicos  en  el  trámite  de  procesos  sometidos  a su jurisdicción, que le  implicaron  adoptar decisiones dirigidas a disponer de los recursos estatales; o  lo  que  es lo mismo: el entonces juez, valiéndose de su condición de servidor  público,  puso  en  las  arcas de terceros de manera ilegal dineros del Estado.   

Sobre   el   alcance  de  la  disposición  jurídica, la Corte ha señalado:   

“En el entendido de que la relación que  debe  existir  entre  el  funcionario  que  es  sujeto  activo de la conducta de  peculado  por  apropiación  y  los  bienes oficiales puede no ser material sino  jurídica  y  que esa disponibilidad no necesariamente deriva de una asignación  de  competencias,  sino  que  basta que esté vinculada al ejercicio de un deber  funcional,  forzoso  es  concluir  que  ese  vínculo  surge entre un juez y los  bienes  oficiales  respecto de los cuales adopta decisiones, en la medida en que  con  ese  proceder  también  está  administrándolos.  Tanto  es  así  que en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por  el implicado en los procesos  laborales  que  tramitó  ilegalmente,  dispuso de su titularidad, de manera que  sumas  de dinero que estaban en cabeza de la Nación (FONCOLPUERTOS –Ministerio  de  Hacienda  y  Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio de los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y del abogado que los representó, siendo indiscutible que el acto  de  administración  de  mayor  envergadura  es  aquel  con el cual se afecta el  derecho  de  dominio.”25.   

Ahora  bien, el desmedro del erario público  fue  plenamente  establecido  en  el  proceso  al  obtenerse la relación de los  títulos  de  depósito  judicial  que por mandato expreso del Juzgado Primero 1  Laboral  del Circuito de Buenaventura, cuyo titular para la época de los hechos  era el funcionario acusado, fueron cancelados:   

PROCESO             

NO.  TITULO             

FECHA DE  PAGO             

VALOR  

ANIBAL  SANTIESTEBAN26             

J0727407             

23  SEPTIEMBRE 1993             

$  4.060.751.77  

EURIPIDES  ARAGON                    RENTERIA27             

J0747010             

26  NOVIEMBRE DE 1993             

$  3.952.003.43  

DAVID  MURILLO28             

J0736482   

J0736485  

J0740148            

4  DE  ABRIL DE 1994   

4 DE ABRIL DE 1994  

4 DE ABRIL DE 1994            

$  3.805.967.00   

$ 1.170.639.00  

$   962.992.54  

MELANIA  MANCILLA DE ANCHICO             

1497896             

4  DE  ABRIL DE 1995             

$5.080.921.67  

         

Y, tan abruptas e ilegales se ofrecieron las  órdenes  impartidas,  que  el  área  del  Sistema  Nacional de Pagos del Grupo  Interno  de  Trabajo para la Gestión del Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado  por  los Tribunales Superiores de  Descongestión  de  Bogotá y Popayán, al disponer el desmonte de los reajustes  pensionales  concedidos  por  el Juzgado 1 Laboral del Circuito de Buenaventura,  relacionó  las  distintas  sumas de dinero que debían ser reintegradas por los  beneficiarios                  así29:   

ANIBAL SANTIESTEBAN            

   

$169.800.103.773  

EURIPIDES ARAGON RENTERIA            

   

$ 414.696.727.99  

DAVID MURILLO            

   

$ 36.364795.10  

Por ello y frente  a   este   panorama   importa   destacar,   que  los  comportamientos  realizados  por  el  acusado  estuvieron  todos destinados a la  apropiación   de  dineros  públicos  y  con  tal  fin  aprovechando  su poder de  disposición   jurídica  sobre  aquellos,  profirió  las  decisiones  contrarias  a la ley, que permitieron  el  desfalco  estatal,  el  que  perduró  en algunos  casos,  por  espacio  de  doce años en que se mantuvo el ilegítimo cobro.   

En   tales   condiciones   ninguna  vocación  de  éxito  tiene  la  hipótesis que maneja el  procesado,  al pretender desligar su responsabilidad por las sumas canceladas en  dichos  lapsos,  pues  basta  con  revisar  las pruebas allegadas al proceso, en  especial        las       resoluciones       que  rectificaron   nuevamente  las  pensiones  y  ordenaron las compensaciones, para  establecer  que  los dineros liquidados y cancelados a favor de terceros, fueron  producto  de los ilegales reajustes que en su momento y en diferentes sentencias  ordenó  el  Juzgado  1  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  dentro de los  procesos   laborales   adelantados  por  Anibal  Santiesteban,  Euripides  Aragón Rentaría, David Murillo y  Melania  Mancilla  de  Anchico, así como de  los  títulos judiciales en los que entregó las sumas de dinero  que    habían    sido    depositadas    en    el   Juzgado   por   la   entidad  demandada.   

Debe  recordarse  al  libelista,  que  fue  justamente  por  el  conocimiento  que  otras  autoridades  judiciales  de mayor  jerarquía  tuvieron  de  las  sentencias de primera instancia proferidas por el  juez  acusado,  que  se  puso  en  evidencia  la  ilegalidad de sus providencias  producto  de  las cuales ingresaron sistemáticamente al patrimonio de terceros,  dineros  del  Estado, que los enriquecieron de manera injustificada por carencia  de  causa,  con  lo  cual  se  demuestra  que su responsabilidad no radica en la  apropiación  para  si  de  dineros  públicos,  pues  de haberse acreditado tal  circunstancia  se  mudaría la calificación de peculado en provecho de terceros  a  peculado  en  provecho propio, que no fue la conducta delictiva por la que se  le acusó.   

También  ha  de dejar claro la Sala, que la  tesis  planteada  en  cuanto  a  que  el  grado jurisdiccional de consulta, solo  estaba  determinado para las condenas contra la nación, los departamentos o los  municipios,   encontrándose   excluidas  las  entidades  descentralizadas  como  Foncolpuertos,  es  un  debate  que  ya abordó la Corporación y frente al cual  concluyó:30:   

“Sobre  el  particular, conviene precisar  que  la  consulta  de  las sentencias laborales proferidas por el doctor HÁROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  se  dispuso con fundamento en una interpretación razonable  surtida  en  torno  a  las  normas reguladoras de la materia. En ése sentido se  estimó  que,  como  al  tenor  del  artículo  69  del Código de Procedimiento  laboral,  dicho  grado  jurisdiccional  opera,  entre  otros  casos,  cuando las  sentencias  de primera instancia fueren adversas a la Nación, tal situación se  presentaba  frente a la EMPRESA PUERTOS DE COLOMBIA porque el artículo 35 de la  Ley  1ª  de 1991 ordenó la asunción por parte de la Nación de los pasivos de  la mencionada entidad oficial.   

Además,  el  procedimiento  del  Consejo  Superior  de la Judicatura al dar vía libre al grado jurisdiccional de consulta  compagina  con  el  criterio sentado ulteriormente por la Corte Constitucional a  través  de  la sentencia SU-962 del primero de diciembre de 1999, en cuya parte  motiva, sobre lo pertinente preciso:   

“Ante  tan claras disposiciones, a juicio  de  la  Corte  no  hay  ninguna  duda  acerca  de la obligatoria aplicación del  artículo  69  del C.P.L. y, por ende, de la forzosa tramitación de la consulta  de  las sentencias de primera instancia que sean total o parcialmente adversas a  FONCOLPUERTOS,  toda  vez  que  el pago de las acreencias reconocidas estaría a  cargo  de  la  Nación,  responsable directa de las obligaciones laborales y del  pasivo  laboral  de  COLPUERTOS  y  de  FONCOLPUERTOS,  según lo dispusieron en  particular,  la  Ley  1ª  de 1991, el Decreto-Ley 036 de 1992 y el decreto  Ley 1689 de 1997”.   

De  manera  que  al conservar plena vigencia  estas  consideraciones, carece de sustento la inconformidad del recurrente sobre  la  improcedencia de la consulta frente a las sentencias proferidas en contra de  Foncolpuertos.   

Igual,  carece  de  fundamento  su  reclamo  cuando   pretende   –sin  conseguirlo-  trasladar  la  responsabilidad  por los  pagos  al  Ministerio de Protección Social, sobre la  base  de que si para los falladores las sentencias debían ser consultadas y tal  actividad  no  se  había  realizado,  aquellas  no se encontraban en firme y en  tales   condiciones   no   resultaba  viable  intervenir  en  las  liquidaciones  aprobadas.   

Tal   forma  de  argumentar,  además  de  contradictoria,  evidencia  la  inconsistencia  de su  reclamo  pues  fue  el  propio  procesado  quien  negó  en  sus  decisiones  la  posibilidad  de acudir al grado jurisdiccional de consulta disponiendo con cargo  al   erario   público   la   modificación  de  las  acreencias  laborales,  la  terminación  de los procesos, la entrega de los dineros existentes y el archivo  de  los  procesos,  nada  de  lo  cual  puede  ser  atribuido  al  Ministerio de  Protección  Social,  quien  se  limitó  a  dar  cumplimiento  a las decisiones  proferidas por la autoridad judicial.   

Dígase  además, que los argumentos con los  que  pretende  sostener  que  las  irregularidades  advertidas  en  los procesos  adelantados  en  contra  de  Aníbal  Santisteban,  Melania Mancilla de Anchico,  Eurípides  Aragón  Rentería  y  David  Murillo  no  existieron, o la falta de  competencia  de  los  Tribunales  de  Descongestión  para  conocer de todos los  procesos  por  virtud  de  la  sentencia  SU  962  emitida  por   la  Corte  Constitucional,  no  constituyen  mas que su propósito obstinado de insistir en  un  tema  que  fue  ya  resuelto  con carácter de cosa juzgada, por la justicia  laboral.   

La  legitimidad  del grado jurisdiccional de  consulta,  las  facultades  del  juez  para  fallar más allá de lo pedido, los  criterios  de  aplicación  de  la Convención Colectiva de Trabajo, el deber de  precisión  y  claridad en el relato de los hechos y en la determinación de las  pretensiones  así  como  la  obligación  de  probar  lo  que  se  demanda, son  obligaciones  de  contenido legal que deben respetar los funcionarios judiciales  al  momento  de  emitir  un  fallo,  sin  que  resulte  de  recibo  plantear una  interpretación  distinta  de  la  ley,  para dotar de legalidad sus actuaciones  cuando  fungió  como  juez,  debate  jurídico que además ya se definió en la  instancia laboral.   

Situación distinta, es que ante el hallazgo  de   tal   conjunto   de  irregularidades,  cometidas  todas  por  el  procesado  Harold Gamboa Velásquez, se  hayan  beneficiado  indebidamente  los demandantes, en perjuicio de la Nación –  Fondo  del  Pasivo  Social  de  la  Empresa  Puertos  de  Colombia, pues fue ese  modus   operandi  el  que  permitió  la  masiva  defraudación  a  los  bienes  estatales,  cuando  los ex  trabajadores  portuarios  o  sus  familias  a  través de distintas demandas, se  hicieron   a   ilegales   reconocimientos   de   prestaciones  sociales  con  la  participación,  entre otros, de funcionarios judiciales que hicieron caso omiso  de la ostensible improcedencia de sus pretensiones.   

La  indebida  inclusión de ciertos factores  salariales  prescritos  y  el  reconocimiento de mesadas y reajustes pensionales  por  fuera  del  término  establecido  por  la ley para su reclamo, la falta de  precisión  y  claridad  de  muchas  de  las  pretensiones,  en contra de claros  lineamientos  del articulo 25 del Código Procesal del Trabajo, la incongruencia  entre   lo  pretendido  y  lo  fallado,  la  insuficiencia  de  pruebas,  la  no  diferenciación   entre  pensión  de  jubilación  e  invalidez,  la  falta  de  concreción   en  los  factores  salariales  reclamados  que  finalmente  fueron  reconocidos,  así  como  las  injustificadas  liquidaciones  de costas, permite  concluir  que  el  procesado manipuló el contenido de las demandas y falló con  desconocimiento  de  la  ley,  la  jurisprudencia  laboral  y  lo  probado en el  proceso,   y   terminó   disponiendo   de   bienes   del   Estado  a  favor  de  terceros.   

En conclusión la Sala encuentra satisfechos  los  elementos  objetivos  que estructuran esta conducta penal pues i)  la  condición  de servidor público  del   ex   juez   está   probada;   ii)   abusó   del   cargo   y   entró  en  relación de disponibilidad  jurídica  sobre  bienes  del  Estado;  iii)   dispuso   de   tales  bienes  y,  iv)   logró   con   su  comportamiento un provecho ilícito a favor de terceros.   

3.  Frente  al  aspecto subjetivo, determinado  por  el  provecho  ilícito  que  persigue  el  servidor  público  en su propio  beneficio  o  en  el  de  un  tercero, resulta irrefutable que se trataba de una  verdadera  empresa  criminal en donde los abogados y ex trabajadores presentaron  demandas  con  pretensiones  inadmisibles; sin embargo el aporte del funcionario  judicial  fue  vital,  pues al tener la disponibilidad jurídica de los dineros,  fue  quien  dictaminó  en  cada  uno  de  los  procesos  la  prosperidad de las  pretensiones  y la entrega de los títulos judiciales con los que se defraudaron  las arcas públicas.   

En  tales condiciones las pruebas recaudadas  permiten  concluir  que  el  doctor  Gamboa Velásquez  con  pleno  conocimiento  y  voluntad  de  su ilícito  proceder,  realizó  las  conductas  por  las  que  fue acusado, comportamientos  dolosos  que  se  advierten  en  la  forma  como  falló  los distintos procesos  laborales  con un injustificable desconocimiento de las disposiciones procesales  que  regulan  la  materia y su función, lo que prueba el elemento subjetivo del  injusto.   

La  administración pública (bien protegido  por  el  legislador)  sufrió  un  grave  quebranto  con  la  actividad judicial  realizada  por el ex juez quien en una clara muestra de un ejercicio abusivo del  poder  que  le  otorgaba  el cargo y las funciones a él discernidas, dispuso en  forma  ilícita  de  los  dineros  de la Nación – Fondo del Pasivo Social de la  Empresa Puertos de Colombia, Foncolpuertos.   

4.   En  estas  condiciones  no  resultan  de  recibo ninguno de los argumentos expuestos por el  apelante  y  por  las  razones anunciadas, las que se incorporan a las expuestas  por   el  A  quo,  la  Sala  ratificará  el  fallo  impugnado en cuanto se declara penalmente responsable al  doctor   Harold   Gamboa   Velásquez   por    los   delitos   de   peculado   por   apropiación  a  favor  de  terceros,  en  concurso  homogéneo y sucesivo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

Primero.    Confirmar    la sentencia impugnada.   

Segundo.         Contra            esta  decisión  no procede recurso alguno   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

Permiso  

            

            AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

              

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Nubia Yolanda Nova García   

Secretaria  

    

1  La  actuación laboral finalizó con sentencia del 29 de abril de 1993.   

2 Fallo  del 18 de septiembre de 1995.   

3 2 de  agosto de 1994 se profirió el fallo de fondo.   

4 Id. 7  de septiembre de 1993.   

5 Id. 2  de noviembre de 1995.   

6  Su  trámite laboral de reclamación culminó el 24 de enero de 1994.   

7  Folios y 8 cuaderno 1.   

8 Con  resolución  de  octubre  20 de 2006 se declaró la conexidad procesal dentro de  los  procesos  adelantados  por  ANIBAL  SANTIESTEBAN  radicado  15755, JOSE DEL  CARMEN  CAICEDO  radicado  15867,  MELANIA  MANCILLA  DE ANCHICO radicado 16186,  EURIPIDES  ARAGÓN  RENTERÍA  radicado  16284, GEORGINA ARROYO radicado 16299 Y  DAVID MURILLO radicado 16297, todos por los mismos delitos.   

9.  Folios 167 a 185 cuaderno 1.   

10  Folios 204 a 217 cuaderno 1.   

11     ARTICULO 133. PECULADO POR APROPIACION. <Decreto derogado  por   la   Ley  599  de  2000>  <Modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley  190  de 1995: El servidor público que se apropie en  provecho   suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de  empresas  o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes  de  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15)  años,  multa equivalente al valor de lo apropiado e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  de  seis (6) a quince (15)  años.   

Si  lo  apropiado  no  supera  un  valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, dicha pena se  disminuirá de la mitad (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes.   

Si   lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salario  mínimos  legales  mensuales vigentes, dicha pena se  aumentará hasta en la mitad (1/2). (subraya fuera de texto)   

12  Sentencia 29 de abril de 1993.   

13  Folios 1 a 5 cuaderno 1.   

14  Sentencia 7 de septiembre de1993.   

15  Folios 99 a 101 cuaderno 1.   

16  Sentencia 24 de enero de 1994   

17  Folios 116 a 120 cuaderno 1   

18  Sentencia 2 de agosto de 1994   

19  Folio 2 a 5 cuaderno anexo.   

20 Las  que  accedieron  a  las  pretensiones  de ANIBAL SANTIESTEBAN Y EURIPIDES ARAGON  SINISTERRA   

21  Así   lo  argumenta  al  sustentar  el  recurso  de  apelación.   

22  Folios 211 y 212 cuaderno 1.   

23  Folio 213 cuaderno 1.   

24  Presunta  vulneración  del  principio  del nom bis in  idem.   

25  Sentencia del 6 de marzo de 2003, Radicado 18.021.   

26  Folio 189 cuaderno anexo 1.   

27  Folio 162 cuaderno anexo 4.   

28  Folio 265 cuaderno anexo 6   

29  Folio  3  cuaderno anexo sin número. En el caso de Melania Mancilla de Anchico,  el  Área  del  Sistema  Nacional  de Pagos del Grupo  Interno  de  Trabajo para la Gestión del Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  informó  que  la  mesada pensional no se alcanzó a modificar con la  sentencia   de   primera  instancia  del  Juzgado  1  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,   de   ahí   que   solo   se  entregó  el  título  judicial  ya  relacionado.   

30  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 15 de julio  de  2008,  Radicado 29837, reiterado en sentencia  33201 del 27 de abril de  2011.     

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