35656(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  35656   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº 260-  

Bogotá,  D.C.,  veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 20 de octubre de 2010,  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Santa Marta declaró penalmente  responsable   a   la  doctora  Magaly  Esther  Suárez  Ariza,  en  su  condición  de  Juez Segundo Civil del  Circuito  de  Ciénaga,  del  concurso  de delitos de prevaricato por acción en  concurso   homogéneo   y   sucesivo.   Le   impuso   66  meses  de  prisión  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  término  de 5 años y multa de 60 salarios mínimos legales mensuales vigentes.  Le  negó  la  suspensión condicional en la ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria,  al  tiempo  que  la  absolvió  por  el  delito  de  peculado por  apropiación    a   favor   de   terceros,   agravado   en   la   modalidad   de  continuado.   

La  Sala  resuelve los recursos de apelación  propuestos    por    el    Representante    del   Ministerio   Público   y   la  defensa.   

I. HECHOS  

El  Tribunal  los  resumió  de la siguiente  manera:   

“La doctora MAGALY ESTHER SUAREZ ARIZA, en  su  condición  de  Juez  Segunda  Civil  del Circuito de Ciénaga tramitó diez  procesos  ejecutivos  dentro  de  los  cuales  profirió  mandamiento  de pago y  expidió  múltiples títulos judiciales que se hicieron efectivos en contra del  Instituto del Seguro Social, Seccional Magdalena.   

En   los  procesos  se  advierten  graves  irregularidades,  entre  otras  que como Juez Segunda del Circuito de Cienaga en  algunos  casos  SUAREZ  ARIZA  carecía  de  jurisdicción  y/o competencia para  conocer  de  las  demandas,  que  en ocasiones no acreditó la condición de las  partes    y    que   en   las   demandas   las   pretensiones   estaría   (sic)  prescritas.   

La  documentación  que  sirvió de soporte  para  los  títulos judiciales que profirió la Juez era apócrifa, al punto que  se   llegó   a   reconocer   por  lo  menos  dos  histerectomías  –  extirpación  total  o  parcial del  útero   –  practicadas  sobre personas del sexo masculino.   

Se  resalta también que dichos procesos se  tramitaron    en    tiempo    anti   –  record  ya  que  en  concurso  con  los  apoderados  de supuestos  demandantes  y  de  la  demanda  se  dio  un  manejo  fraudulento  a  los mismos  utilizando la figura de la renuncia a términos.   

La  Fiscalía  encontró  que  en  algunas  ocasiones  se  sustrajeron  expedientes  completos  tramitados  ante  el Juzgado  Segundo  Civil  Del  (sic)  Circuito  de Ciénaga y en muchas otras ocasiones se  sustrajeron   piezas   procesales   particulares  de  otros  tantos  ejecutivos,  esenciales para la investigación.   

Con las anteriores maniobras la Juez MAGALY  ESTHER  SUAREZ  ARIZA  y  otras  personas que ya se encuentran judicializadas en  diferentes  radicados  habrían  defraudado  al Seguro Social en cuantía de MIL  CIENTO  VEINTINUEVE  MILLONES  QUINIENTOS MIL DOCIENTOS VEINTISIETE PESOS CON 15  CENTAVOS              (1.129.540.227.15)1”   

II. ACTUACIÓN PROCESAL  

1. El 5 de diciembre de 2007, previa remisión  del  oficio  464  de 2007 proveniente del Consejo Seccional de la Judicatura del  Magdalena2,  la  Fiscalía  61  Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá,  ordenó   investigación   previa   en   contra   de   la  doctora  Magaly  Esther  Suárez  Ariza  y el 30 de  abril   de   2009  le  abrió  formal  instrucción3   por  la  presunta  conducta  punible de prevaricato por acción.   

2.    Surtida    la    diligencia    de  indagatoria4,   el   25   de   septiembre  de  20095,  le  definió  la  situación  jurídica   con   medida   de   aseguramiento   de   detención   preventiva  en  establecimiento  carcelario  como  presunta autora del delito de prevaricato por  acción  y  dispuso  continuar  la  investigación por el delito de peculado por  apropiación.   

3.  El  15  de enero de 2010, la Fiscalía 61  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Bogotá calificó el mérito del sumario  con  resolución  de  acusación  en  contra de Suárez  Ariza  como presunta autora de los delitos de peculado  por  apropiación  agravado  por  la  cuantía, en la modalidad de continuado en  concurso  material  heterogéneo  con  el  delito  de prevaricato por acción en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  tipificados en los artículos 397 inciso 2 y  413  del  Código  Penal, agravado por el numeral 9 del artículo 58 de la misma  normatividad.6   

III.    LA    SENTENCIA    DE    PRIMERA  INSTANCIA   

En  criterio  de  la  Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Santa Marta se reunieron las exigencias para condenar a la doctora  Magaly  Esther  Suárez Ariza  por  los  cargos formulados como autora del delito de prevaricato por acción en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  en  tanto  que la absolvió por el delito de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros.  Sus  argumentos  se pueden  sintetizar así:   

Frente     al     prevaricato     por  acción.   

El     A  quo soportó así su decisión de condena:   

1) La Juez acusada al proferir las distintas  decisiones  en  los  10 procesos civiles investigados, desconoció o aplicó con  ostensible irregularidad la normatividad jurídica procesal civil.   

2)  La  totalidad  de  los  procesos civiles  fueron  adelantados  en  el  municipio  de Ciénaga desconociendo su competencia  territorial  (artículo  23  del Código de Procedimiento Civil) pues la entidad  demandada  era el Instituto del Seguro Social con sede en Santa Marta, siendo al  Juzgado   Civil   del   Circuito   de   esa  ciudad  a  quien  le  correspondía  conocer.   

3)  En los procesos ejecutivos radicados con  los  números  001,  007, 008, 0019 de de 2007, se libraron mandamientos de pago  con  abierto  desconocimiento  de las previsiones contenidas en el artículo 497  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  pues  los  títulos  que  sirvieron  de  fundamento   a  las  distintas  obligaciones,  lo  constituyeron  unas  facturas  cambiarias7   expedidas   por   la   Clínica   General  del  Norte8 y, ninguna de  ellas  contenía  una  obligación  a  cargo  del Instituto de Seguros Sociales.   

4) Se solicitó además, el reembolso de los  dineros  causados con ocasión de los procedimientos realizados, pretensión que  imponía  la inadmisión de la demanda, pues su reintegro escapa a la naturaleza  del            proceso           ejecutivo9.  Adicionalmente  a  ello,  se  omitió  dar  aplicación  al  artículo 85 del Código del Comercio y continúo  con el cobro compulsivo de tales obligaciones.   

5. En ninguno de los procesos se notificó en  debida    forma    el    mandamiento    de    pago10,  sin  embargo y contrariando  los  mandatos  legales que así lo imponían, procedió la funcionaria acusada a  dictar  sentencia  ordenando  seguir  adelante  la  ejecución, aduciendo que la  parte  demandada  esto  es,  el  Instituto  del  Seguro Social, se allanó a las  pretensiones,  circunstancia  cuya  prueba no reposa en los diferentes tramites.  Por  estas  razones, consideró el Ad quem  se  encuentra  acreditado  el tipo objetivo del injusto penal, por  cuanto  todas las determinaciones tomadas fueron manifiestamente contrarias a la  ley.   

6. De cara al tipo subjetivo, concluyó, que  la   prueba  recaudada  demostró  que  la  funcionaria  conocía  que  con  sus  actuaciones  profería  decisiones  manifiestamente  contrarias  a  la  ley y no  obstante   ello   quiso   su   realización,  lo  que  torna  su  comportamiento  antijurídico  y  califica  su  culpabilidad a título de dolo, reuniéndose por  tanto      los     presupuestos     necesarios     para     emitir     sentencia  condenatoria.   

Frente   al   delito   de   peculado  por  apropiación.   

1.  A  juicio  del  Tribunal y no obstante el  proferimiento  de las decisiones manifiestamente contrarias a la ley con las que  se  ordenó  el  pago  a  terceros  de  dineros del Instituto del Seguro Social,  entidad  en  la  que el Estado tiene participación, consideró que no se probó  la  intención  de  favorecerlos  en  tal  apropiación y por consiguiente al no  existir certeza, la duda debe resolverse en su favor.   

2. Precisó que, aunque objetivamente la juez  en  su  condición  de  servidora  pública  en el ejercicio de sus competencias  tenía   relación   funcional   como  los  recursos  del  Estado  y  por  tanto  disponibilidad  jurídica sobre tales bienes, no se logró demostrar el elemento  subjetivo  del  injusto  relacionado  con la voluntad de la procesada dirigida a  “establecer relaciones de  apropiación  y  disponibilidad  plena  de  los  dineros del Instituto de Seguro  Social  a  favor  de  los  terceros  que  realizaron  o  fabricaron las facturas  espurias…”   

3.  Igual, no se probó que la ex funcionaria  haya  mantenido  vinculación  con  los  demás  intervinientes para realizar la  empresa  criminal  y  la  prueba  recaudada  no  dio  cuenta de los vínculos de  aquella  con  el  resto  de  personas  que  participaron en la defraudación del  Instituto del Seguro Social.   

4.  La temática relacionada con la celeridad  en  los  trámites,  el  cobro  máximo  de  las agencias en derecho, o el haber  autorizado  el cobro ejecutivo de dos histerectomías practicadas a dos hombres,  no  pueden considerarse indicios que la vinculen con la ilícita apropiación de  dineros a favor de terceros.   

5.  El  argumento  adicional utilizado por la  Fiscalía  en  el  que  advierte que por los mismos hechos fue condenado el Juez  Vives  Cervantes por el delito de peculado por apropiación a favor de terceros,  no  resulta  de recibo en este proceso por cuanto aquél, se acogió a sentencia  anticipada y aceptó su responsabilidad por tal comportamiento.   

6.  Al  encontrar  que sólo se probó que la  conducta   o  representación  final  de  la  acusada  se  dirigió  a  proferir  decisiones   manifiestamente  ilegales,  la  absolvió  por  duda  frente  a  la  comisión    del    delito   de   peculado   por   apropiación   a   favor   de  terceros.   

IV. LOS MOTIVOS DE IMPUGNACIÓN  

A cargo de la defensa:  

i)  Para librar los distintos mandamientos de  pago  sólo  bastaba  que  se adjuntara a la demanda un documento que proviniera  del  deudor  y  que  conllevara  una  obligación  clara,  expresa y actualmente  exigible11  sin que le fuera dable a la funcionaria cuestionar la autenticidad  de los mismos.   

ii)  Olvidó  el  A  quo que la justicia civil es rogada y no puede el Juez  proceder  de  manera  oficiosa  si  no  se tiene prueba de la inidoneidad de los  documentos.   

iii) No es posible que la funcionaria judicial  responda  por  las  actuaciones  de  la  Secretaría de su Juzgado en las que se  realizaron         las         liquidaciones12.   

iv)  La  Juez  no  era  la llamada a decretar  excepciones  de  oficio  o  nulidades, cuando su obligación era la de librar el  mandamiento  de  pago,  pues  no  es  ella  una perito en ciencias forenses para  “hurgar”  los documentos  presentados.   

v)  El  delito  de  prevaricato  exige que la  contrariedad  con  la  ley  sea  manifiesta, pero en los trámites que tuvo a su  cargo  la  funcionaria  judicial  acusada  se  estaba  en  presencia de títulos  ejecutivos   complejos,   siendo  responsabilidad  del  apoderado  de  la  parte  demandada  oponerse mediante la presentación de excepciones o alegando la falta  de   jurisdicción   y   competencia,   lo   que  escapa  a  las  funciones  del  Juez.   

vi) La condena se impuso con fundamento en la  responsabilidad  objetiva  pues  no  se  probó  el dolo en la conducta de la ex  funcionaria.   

Estas  razones  lo  llevaron  a  solicitar la  revocatoria  de  la  sentencia  impugnada  para  que en su lugar, se profiera un  fallo absolutorio.   

El Ministerio Público.  

A  su turno, invocó la revocatoria del fallo  absolutorio  por el delito de peculado por apropiación a favor de terceros. Sus  argumentos:   

i)   Luego   de   realizar  extensas  citas  jurisprudenciales  sobre  el  alcance  del delito de peculado por apropiación a  favor  de terceros, sostuvo que la conducta por la que fue condenada la ex juez,  no  constituyó  un fin en sí mismo, sino que hizo parte de un proceso criminal  “estandarizado” del que  en esta ocasión hizo parte el poder judicial.   

ii) El dolo del prevaricato y del peculado se  encuentran  diáfanamente  comprobados  y  así  lo  reconoce el tribunal cuando  sostuvo:   “la  Doctora  SUAREZ  ARIZA,  PROFIRIÓ  DECISIONES  MANIFIESTAMENTE  ILEGALES  EN  LAS  QUE ORDENÓ EL PAGO DE DINEROS A  TERCEROS13…”   

iii) No puede concluirse que lo único probado  es  la  materialidad  de  la  conducta, pues ello es tanto como reconocer que un  Juez  con  15  años  de  experiencia   prevarica en 10 procesos ejecutivos  contra  la  misma  entidad  por  el “simple goce que  produce                   delinquir14”.   

iv) Pese a la dificultad que significa probar  la  intención  en este tipo de comportamientos, la prueba del dolo se encuentra  en  las  manifestaciones externas de la conducta y en este evento la funcionaria  no  era ninguna “amateur”  del  derecho, pues era ella quien directamente revisaba las demandas ejecutivas,  cometiendo        una       “plétora       de  irregularidades” con la finalidad de emitir condenas  en contra del Instituto de Seguro Social.   

v)  No  se  puede soslayar que al admitir las  demandas  desconoció la competencia territorial, circunstancia a la que se suma  que  todos  los abogados radicaron sus demandas en ése despacho, no obstante el  domicilio  de la entidad demandada era la ciudad de Santa Marta, sin que ninguno  de  los  apoderados  del  ISS  alegaran  una  excepción  previa  por  falta  de  competencia,  ni  la  funcionaria  las  inadmitiera o declarara la nulidad de la  actuación  por  su  falta de competencia territorial, o revisara los anexos que  se presentaban incompletos.   

vi).Tales circunstancias facilitaron el hecho  de  que  los  procesos  se adelantaran en lapsos muy cortos lo que permitió que  con  esa  misma  brevedad se materializaran los pagos en contra del ISS; de ahí  que  la finalidad perseguida no fuera simplemente prevaricar, sino participar en  la  indebida  apropiación de dineros del Instituto del Seguro Social a favor de  terceros,  en  donde  el  prevaricato  fue  sólo  un  mecanismo  necesario para  “llevar    a    cabo    la    tamaña    empresa  criminal15”,  por  lo que reitera su petición de  condena por este delito.   

CONSIDERACIONES   

I. La competencia.  

Es competente la Sala de Casación Penal de la  Corte  Suprema  de  Justicia para desatar el recurso de apelación conforme a lo  reglado  por  los artículos 75.3 y 76.2 del Código de Procedimiento Penal, Ley  600  de  2000,  por tratarse de una decisión proferida en primera instancia por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Santa  Marta, en un proceso  adelantado  contra  una  Juez  de  la  República,  por  conductas realizadas en  ejercicio de sus funciones.   

Ab  initio la Sala  anuncia   que   revocará   parcialmente  la  sentencia  recurrida  con  estricto  apego  a los lineamientos  trazados  por  el  artículo  204  del  Código de Procedimiento Penal del 2000,  conforme con el cual:   

“En  la  apelación,  la  decisión  del  superior  se  extenderá a los asuntos que resulten inescindiblemente vinculados  al objeto de impugnación.   

Cuando se trate de sentencia condenatoria el  juez  no  podrá  en  ningún caso agravar la sanción, salvo que el fiscal o el  agente  del  Ministerio  Público o la parte civil, teniendo interés para ello,  la hubieren recurrido”.   

II. Del prevaricato por acción.  

Como  claramente  se advierte, los motivos de  inconformidad  de  la  defensa apuntan inequívocamente a pregonar la licitud de  la  actuación  a  cargo  de  su asistida y por tanto, la ausencia de dolo en la  ejecución  de  la conducta que se tacha de prevaricadora, o lo que es lo mismo,  ausencia de los elementos del tipo subjetivo del injusto penal.   

La acusación.  

La imputación fáctica.  

La Fiscalía General de la Nación, a través  de  su  Fiscal  61  Delegado  ante el Tribunal Superior de Bogotá adscrito a la  Unidad    Nacional    de   Delitos   contra   la   Administración,   así   los  refirió:   

“Las actuaciones de la Juez en el trámite  de  cada  demanda  ejecutiva  en  contra del ISS ya fueron analizadas en extenso  detalle,  pero  haciendo  una  síntesis de las mismas puede afirmarse que tales  irregularidades   que   resultan  ostensible  se  concretan  en  las  siguientes  actuaciones (…)   

    

* Dar  trámite  y  librar   mandamiento   de   pago   en   procesos   en   los   que   carecía  de  jurisdicción.   

* Dar trámite y libar  mandamiento    de    pago    en    procesos    en    los    que    carecía   de  competencia.   

* Dar  trámite  y  librar  mandamiento  de  pago en procesos ejecutivos en los que las obligaciones  supuestamente  reflejadas  en  cuentas  de  cobro  no  eran  claras,  expresas y  exigibles.   

* Aprobar  liquidaciones  contrarias  a la ley, contradiciendo lo señalado en el artículo  37 del Código de Procedimiento Civil.   

* Establecer agencias  en  derecho  en palmario desconocimiento de los artículos 392 y 393 del Código  de   Procedimiento   Civil   y   los   acuerdos   del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.   

* Falta de congruencia  entre  las  pretensiones,  el  mandamiento  de  pago,  la sentencia y el título  judicial, expresadas en cada decisión.     

Los actos aquí descritos, todos desplegados  por  la Juez, están comprendidos en el concepto de resolución de que da cuenta  la  descripción  del  tipo  de Prevaricato por acción; y como se ha analizado,  estas  resoluciones  fueron  manifiestamente contrarias a la ley”.16   

La imputación jurídica.  

Por  los  hechos  relatados,  acusó  a  la  doctora  Magaly  Esther  Suárez  Ariza  en  su  condición  de  Juez Segundo Civil del Circuito de Ciénaga,  Magdalena,  como  autora  del  delito  de  prevaricato  por acción, en concurso  homogéneo  y  sucesivo,  previsto  en  el  Código Penal, libro II, título XV,  delitos  contra  la administración pública, capítulo séptimo, artículo 413,  definido así:   

Artículo    413.    Prevaricato    por  acción.   El   servidor   público   que   profiera  resolución,  dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley, incurrirá  en  prisión  de tres (3) a ocho (8) años, multa de cincuenta (50) a doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el  ejercicio   de   derechos  y  funciones  públicas  de  cinco  (5)  a  ocho  (8)  años.   

Sobre el aspecto objetivo.  

Considerado   un   ilícito  de  resultado,  eminentemente  doloso  en  el  que  la  descripción  típica tiene la siguiente  estructura básica:   

i)  Tipo  penal  de sujeto activo calificado,  para  cuya  comisión  se  requiere la calidad de servidor público en el autor,  aspecto que no ofreció ningún tipo de controversia y,   

ii) Que se profiera una resolución, dictamen  o  concepto  contrario a la ley, es decir que exista una contradicción evidente  e  inequívoca  entre  lo  resuelto  por  el  funcionario  y  lo  mandado por la  norma.   

La   adecuación   típica  del  delito  de  prevaricato  en  su  aspecto  objetivo  debe  surgir  de un simple cotejo de las  determinaciones  adoptadas  y  la  ley, sin que se requiera acudir a   “complejas   elucubraciones   o  a  elocuentes     y    refinadas    interpretaciones17”       pues  tener como válido para su estructuración opiniones distintas  no podría ser considerado como manifiestamente contrario a la ley.   

Frente    a   este   comportamiento   la  jurisprudencia de la Sala tiene dicho:   

“…dicha  conducta prohibida se realiza,  desde  su  aspecto  objetivo,  cuando  se presenta un ostensible distanciamiento  entre  la  decisión  adoptada  por el servidor público y las normas de derecho  llamadas    a    gobernar    la    solución    del   asunto   sometido   a   su  conocimiento.   

También ha señalado la Sala que al incluir  el  legislador en la referida descripción un elemento normativo que califica la  conducta,  el  juicio  de  tipicidad  correspondiente no se limita a la simple y  llana  constatación  objetiva entre lo que la ley manda o prohíbe y lo que con  base  en  ella se decidió, sino que involucra una labor más compleja, en tanto  supone  efectuar  un  juicio de valor a partir del cual ha de establecerse si la  ilegalidad  denunciada  resiste  el calificativo de ostensible por lo cual, como  es  apenas  natural,  quedan excluidas de esta tipicidad aquellas decisiones que  puedan  ofrecerse  discutibles  en  sus fundamentos pero en todo caso razonadas,  como  también  las  que por versar sobre preceptos legales complejos, oscuros o  ambiguos,  admiten  diversas  posibilidades interpretativas por manera que no se  revelan  como  manifiestamente  contrarias  a la ley18”.   

Las  presuntas  conductas  ilegales tuvieron  ocurrencia  en  el trámite de 10 procesos ejecutivos en los que se evidenciaron  irregularidades tales como:   

1. Radicado  0110/06   

Demandante:  

Yenis María Rosado  

            

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  El  título no reunía los requisitos de  ley  y  por  tanto  era  inexistente.  En  él se reclamó $ 85.804.800, pero se  liquidó con base en una suma mayor.   

3.  Se  demandó  el  reembolso  de dineros,  pretensión que escapa a la naturaleza del proceso ejecutivo.   

4. Se aprueban liquidaciones por la renuncia  a los traslados, lo que no se acreditó  

2.  Radicado  00173 de 2006   

Demandante:  

Nova Médica Ltda.            

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  Se   liquidó   por   una   suma   mayor  a  la  consignada  en  el  título.   

3.  No  reunía  los  requisitos  de ley por  tratarse de un título complejo.  

3. Radicado:  001 de 2007   

Demandante:      Catalina     Ferrer  Imitola             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.El título no reunía los requisitos de ley   

3.  Se  demanda  el  reembolso  de  dineros,  pretensión que escapa a la naturaleza del proceso ejecutivo.   

4.  Se  aprueba liquidación exorbitante, no  obstante la falta de complejidad de la gestión.  

4. Radicado:  007 de 2007   

Demandante:    Belia   Aurora   Jiménez  Granados   

            

1. Se avocó  sin competencia.   

2.El título no reunía los requisitos de ley   

3. La obligación era inexistente.  

2.  La  sumatoria  del  título arrojaba una  cuantía   de   $   2384.626.000,   pero   se   liquidó   por   un   valor   de  $99.790.000.   

4.  No se acreditó la representación legal  de la entidad demandada.   

5.  No  obra  la  debida  notificación  al  demandado.   

6.  Se  demanda  el  reembolso  de  dineros  pretensión que escapa a la naturaleza del proceso ejecutivo.   

7. Se aprueban liquidaciones por la renuncia  a los traslados, circunstancia no acreditada.  

5. Radicado:  008 de 2007.   

Demandante: Silfredo Rada Velilla.  

            

1. Se avocó  sin competencia.   

2.El título no reunía los requisitos de ley   

3.  El  título  presentado  para  el  cobro  corresponde  a  un  procedimiento  quirúrgico imposible de realizar19   

.  

4.  No se acreditó la representación legal  de la entidad demandada.   

5.  No  se probó la debida notificación al  demandado.   

6.  Se  demandó  el  reembolso  de dineros,  pretensión que escapa a la naturaleza del proceso ejecutivo.   

7. Se aprueban liquidaciones por la renuncia  a los traslados, lo que no se acreditó.  

6. Radicado:  0019 de 2007   

Demandante:  Ana  Lucia  de  la  Hoz  de  la  Hoz.             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.El título no reunía los requisitos de ley   

3. La obligación era inexistente.  

4.  Se  liquidó  por  un  valor  mayor  al  reclamado.   

5.  No  obra  la  debida  notificación  al  demandado.   

6.  Se  demandó  el  reembolso  de  dineros  pretensión que escapa a la naturaleza del proceso ejecutivo.  

7. Radicado:  020 de 2007.   

Demandante:    Belinda    Maria   Jimeno  Padilla.             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  No  se  acreditó  la  presentación  de  demanda,  únicamente  existe el mandamiento de pago del 8 de Febrero de 2007, y  el título cancelado el 26 del mismo mes y año.  

8. Radicado:  0021 de 2007   

Demandante: Wilfredo Antonio de la Hoz de la  Hoz             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  El  título no reunía los requisitos de  ley   

3.  Existió  falta  de  legitimación  por  pasiva.   

4.  El  título  presentado  para  el  cobro  corresponde  a  un  procedimiento  quirúrgico imposible de realizar20.   

5. Se aprueban liquidaciones por la renuncia  a los traslados, lo que no se acreditó.  

9. Radicado:  022 de 2007.   

Demandante:   Richard   Borely   Aicardy.  EMPRESA NOVAMÉDICA             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  El  título no reunía los requisitos de  ley por tratarse de un título complejo.  

10. Radicado:  0149 de 2006.   

Demandante21:             

1. Se avocó  sin competencia.   

2.  No  se  encontró el proceso únicamente  consta  el  título  judicial cancelado el 30 de enero de 2007, siendo demandado  el I.S.S.  

De  la  reseña fáctica atrás expuesta, se  debe   tener   por   demostrado   que   en  los  distintos  procesos  ejecutivos  adelantados:   

a) Se profirieron mandamientos de pago cuando  las  demandas  no  reunían  los  requisitos  formales  y la acusada carecía de  competencia.   

b) En algunos casos, los títulos valores que  sirvieron  de  base  para  el cobro compulsivo, no cumplían los requisitos para  ser   tenidos   como  tales,  o  su  deudor  no  era  el  Instituto  de  Seguros  Sociales.   

c)  Se  admitió la indebida acumulación de  pretensiones.   

d) Se libraron mandamientos de pago por sumas  que  no  corresponden  a los valores consignados en los títulos ejecutivos, que  resultaron espurios.   

e)  Se  dictó sentencia, sin que se hubiese  notificado en debida forma a la entidad demandada.   

f)  En algunos procesos se presenta falta de  congruencia entre lo solicitado y lo concedido.   

Para  la  Sala  todas  y  cada  una  de  las  decisiones  adoptadas  por  la   ex funcionaria se ofrecen contrarias a los  preceptos    contenidos    en   el   Código   de   Procedimiento   Civil,   que  señalan:   

    

* ARTÍCULO      23.      REGLAS     GENERALES.   La   competencia   territorial   se  determina por las siguientes reglas:     

1.  En  los  procesos  contenciosos,  salvo  disposición  legal  en  contrario,  es  competente  el  juez  del domicilio del  demandado; si éste tiene varios, el de cualquiera de  ellos  a  elección  del  demandante, a menos que se trate de asuntos vinculados  exclusivamente  a  uno de dichos domicilios, caso en el cual será competente el  juez de éste.   

    

* ARTÍCULO 77. ANEXOS  DE LA DEMANDA. A la demanda debe acompañarse:     

1. El poder para iniciar el proceso, cuando  se actúe por medio de apoderado.   

2. La prueba de la representación legal del  demandante  y  del  demandado,  si  se trata de personas naturales que no pueden  comparecer por sí mismas…”   

    

* ARTÍCULO  85.  INADMISIBILIDAD   Y  RECHAZO  DE  PLANO  DE  LA  DEMANDA.:  El  juez  declarará  inadmisible la demanda:     

1.   Cuando   no  reúna  los  requisitos  formales.   

2.  Cuando  no  se  acompañen  los  anexos  ordenados por la ley.   

3. Cuando la acumulación de pretensiones en  ella  contenida  no  reúna  los  requisitos exigidos por los tres numerales del  primer  inciso  del  artículo 82.   

(…)  

El  juez  rechazará  de  plano  la demanda  cuando  carezca  de  jurisdicción o de competencia, o  exista  término  de  caducidad  para  instaurarla,  si  de aquella o sus anexos  aparece que el término está vencido.   

Si el rechazo se debe a falta de competencia  o   jurisdicción,  el  juez  la  enviará  con  sus  anexos  al  que  considere  competente;  en  los  demás  casos,  al  rechazar la  demanda se ordenará devolver los anexos, sin necesidad de desglose   

    

* ARTÍCULO    140.    CAUSALES    DE    NULIDAD.  El proceso es nulo en todo o en parte,  solamente en los siguientes  casos:     

(…)  

2. Cuando el juez  carece de competencia.   

    

* ARTÍCULO  488.  TÍTULOS  EJECUTIVOS. Pueden  demandarse  ejecutivamente  las  obligaciones  expresas,  claras y exigibles que  consten  en  documentos  que provengan del deudor o de su causante y constituyan  plena prueba contra él…   ” Subraya fuera de texto.    

Como  se  puede  anticipar,  el  cúmulo  de  decisiones   inexplicables   tomadas   por   la   Juez  resultaron  abiertamente  improcedentes  y  tornan  su  actuación manifiestamente contraria a la ley, sin  que  resulten  admisibles  las  explicaciones brindadas por la acusada en cuanto  pretendió       justificar       –sin  conseguirlo-  su  comportamiento  en  que:   no   era   su  responsabilidad  revisar  la  idoneidad  de  los  títulos  presentados,  ni  cuestionar la actuación de los demandados que no se opusieron  a  las  pretensiones  de  las  demandas,  así  como  tampoco  detectar  que  la  documentación presentada no fuera auténtica.   

Ahora bien, frente a la tesis del defensor en  la  que  precisa  que  al ser la justicia civil de naturaleza rogada, recaía en  los  apoderados de la parte demandada en forma exclusiva la carga de enervar las  pretensiones  ilegítimas,  es  postura  que  desquicia  el  rol del funcionario  judicial  quien  desde  la  presentación de la demanda y a lo largo del proceso  tiene   las   facultades   y   el   deber  de  velar  por  la  legalidad  de  la  actuación.   

La Sala recuerda al defensor que el hecho de  que  la  justicia  civil  sea “rogada”    no   habilita   per   se  a  los  funcionarios  para  que  permanezcan  pasivos frente a las  irregularidades  que  se  adviertan  con  la  interposición de las demandas, al  punto  que  la  misma normatividad dispone de herramientas para subsanar algunas  de  aquellas falencias tales como la inadmisión de la demanda, la remisión del  proceso  al  funcionario competente, el rechazo de la demanda, decisiones que en  ningún  momento  tomó  la  acusada,  contrario  a  ello,  cohonestó todas las  irregularidades  lo  que  válidamente  le permite a la Sala concluir la abierta  contradicción  con  la  normatividad  que estaba obligada a cumplir.   

Y  que  no  decir  de  lo relacionado con la  indebida  acumulación  de  pretensiones,  la  admisión de demandas incompletas  (anexos),  la falta de congruencia entre lo pedido y lo ordenado que la llevó a  aprobar  liquidaciones  por  sumas  de dinero diferentes a las contenidos en los  títulos  que  sirvieron  de  base  para el cobro compulsivo, de donde se ofrece  plenamente  probado  que  el  aspecto objetivo del tipo penal de prevaricato por  acción se encuentra debidamente satisfecho.   

El  aspecto  subjetivo  del  delito  de  prevaricato por acción.   

El  delito  de  prevaricato  por  acción es  eminentemente  doloso,  es decir, no admite la modalidad culposa. Por ello, para  proferir  un  fallo  de  naturaleza  condenatoria  por esta modalidad delictiva,  resulta  imprescindible  comprobar que el autor sabía que actuaba en contra del  derecho  y  que,  tras  ese  conocimiento,  voluntariamente decidió vulnerarlo.   

Sobre  este  aspecto la jurisprudencia de la  Sala ha dicho:   

“El  aspecto  subjetivo  de las conductas  punibles  como el prevaricato por acción, lo constituye el dolo, que se predica  cuando  el  agente  conoce  los  hechos  constitutivos  de  la infracción penal  –elemento cognoscitivo- y  quiere     su     realización     –elemento          volitivo-“22.   

Significa entonces, que el dolo prevaricador  se  configura  con  la  conciencia y el querer proceder en contra de la ley, sin  más  aditamentos.  Por  eso  la  jurisprudencia  de la Sala ha señalado que es  fundamental  que  las resoluciones y dictámenes sean injustos, en el sentido de  que  se  aparten  protuberantemente  del  derecho,  sin  que  sea  necesaria  la  concurrencia   de   los   motivos   que   orientaron   al  servidor  público  a  adoptarlas.   

En este evento las inquietudes del impugnante  se  dirigen  a  cuestionar la concurrencia del ánimo consciente y voluntario de  transgredir  la  ley  por  parte  de  la  acusada,  sin  embargo, no consigue su  propósito  pues  lejos  de  cualquier  discusión  sobre  la  multiplicidad  de  irregularidades  advertidas,  lo  cierto es que la legislación procesal civil de manera simple y llana prevé  cual  debe  ser  la  actuación  de  un  juez  cuando  le  presentan una demanda  ejecutiva,  normatividad  que  no  exigía  ningún tipo de valoración sino una  mera  constatación  entre  los  documentos  presentados y las disposiciones que  regulan    la    materia,    revisión   que   la   juez   en   forma   evidente  desconoció.   

Cómo desatender el comportamiento consciente  y  voluntario  a  cargo  de  la acusada, cuando a pesar de la simplicidad de los  temas  relativos:  al  i)  factor competencia en la presentación de una demanda  ejecutiva;  ii)  la  acreditación  de  los requisitos formales de toda demanda;  iii)  las  exigencias para colegir la existencia de cualquier título valor, iv)  la  indebida notificación de los mandamientos de pago y, v) la imposibilidad de  dictar  sentencia  en todos estos procesos, con plena voluntad hizo caso omiso a  tales  requerimientos  y  prefirió  declarar  probada  la  existencia  de  unas  obligaciones   económicas   inexistentes  a  cargo  del  Instituto  del  Seguro  Social.   

Y como si lo anterior resultara insuficiente,  una  vez  proferidas  las  ilegales  sentencias,  en  forma caprichosa optó por  aprobar  las  exorbitantes  liquidaciones de los créditos, a las que sumó unas  muy  cuestionables  agencias  en  derecho, todo lo cual acredita el conocimiento  que tuvo sobre la ilicitud de su proceder.   

Para  la  Corte,  no  resultan  de recibo los  planteamientos  elevados  por  el  defensor al argumentar que su representada no  era  la  llamada a decretar excepciones de oficio o nulidades, pues no es perito  en ciencias forenses para cuestionar los títulos presentados.   

         

De cara a tan inusitado planteamiento resulta  necesario  recordar,  que  la  inadmisión,  o  el  rechazo de la demanda no son  actuaciones  discrecionales  de  los  funcionarios judiciales, pues justamente a  través  de  tales  facultades  direccionan  la  idoneidad  de las controversias  planteadas   en  la  jurisdicción  civil,  sin  que  se  requiera  la  especial  condición  de  “perito”  para  analizar  el cumplimiento de los requisitos mínimos de toda demanda, o la  condición  del  título  valor  presentado para el cobro, o la existencia de un  título   complejo,  o  la  indebida  acumulación  de  pretensiones23, pues todas  ellas  constituyen  obligaciones  inherentes  al  desempeño de su labor, que no  requieren  como  lo  sugiere  el apelante de ciencia distinta a la que impone el  ordenamiento jurídico.   

De   allí   que  resulte  inadmisible  el  planteamiento  defensivo  en  cuanto a pregonar que a su asistida se le condenó  con  fundamento  en la responsabilidad objetiva al no haberse probado el dolo en  su  actuar.  Y  es  que  sin  acudir  a artificiosas interpretaciones, basta con  analizar  su  indagatoria  y  las declaraciones de Luisa Moreno Díaz y Luz Dary  Martínez24  para  concluir  que  era  ella  quien  revisaba las demandas y los  documentos  presentados  e  indicaba  cuales  eran  las  que se iban a admitir o  rechazar,  para  darse  cuenta  que  el  reproche  penal se hizo consistir en la  infinidad    de    irregularidades    que   ejecutó  para    el    proferimiento    de    las    ilegales  sentencias.   

Es  bajo  tal  entendimiento  que  la  Corte  encuentra  debidamente  acreditados  los  presupuestos  subjetivos  que exige el  delito  de  prevaricato  por acción pues plenamente demostrado se encuentra que  la  doctora  Magaly  Esther Suárez Ariza actúo  con  el  conocimiento y la voluntad dirigidos a infringir la  ley  procesal  y  civil,  al  librar  plurales  mandamientos de pago, y proferir  sentencias  contrariando  los  requisitos exigidos, sin que concurra en su favor  ningún  tipo  de  circunstancia que legitime su actuar doloso, pues contrario a  lo  sugerido  por su defensor las calidades profesionales de la ex funcionaria y  el  cargo  que  ostentaba  la  acreditaban  plenamente  para  actuar  conforme a  derecho.   

La acusada es persona imputable, en cuanto su  misma  posición  acredita que para el momento de realizar la conducta típica y  antijurídica   tenía   plena   capacidad  de  comprender  la  ilicitud  de  su  comportamiento y de determinarse de acuerdo con esa comprensión.   

Por  las  razones  expuestas,  las  que  se  incorporan  a las presentadas por el A quo  frente  a  este  punto,  la Sala ratificará el fallo impugnado en  cuanto   se   declara   penalmente   responsable   a   la  doctora  Suárez  Ariza  del delito de prevaricato   por   acción   en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  conforme  a  los  cargos  que  se  le  elevaron  en la  acusación, apartándose así de los planteamientos de la defensa.   

III.  Del peculado por apropiación a favor  de terceros.   

Frente a esta conducta delictiva, los motivos  de  inconformidad del Representante del Ministerio Público apuntan a cuestionar  la  sentencia  absolutoria proferida a favor de la acusada por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta al declarar la existencia de duda frente al  dolo  que  se  exige  para  su ejecución, o lo que es lo mismo, ausencia de los  elementos del tipo subjetivo del injusto penal.   

La acusación.  

La imputación fáctica.  

La  Fiscalía  General  de la Nación, en la  resolución de acusación  así los refirió:   

“MAGALY  ESTHER  SUAREZ ARIZA  como  Juez Civil del Circuito profirió múltiples mandamiento de  pago  en  contra  del  ISS y  expidió  los  títulos  judiciales  que  le  fueron  puestos  de presente en su  diligencia  de  indagatoria.  Consecuentemente  el  Instituto  del Seguro Social  pagó  el  valor  de  lo  liquidado por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de  Ciénaga con cargo a recursos del erario.   

Con  la  expedición de cada mandamiento de  pago,  de  cada  sentencia, con la respectiva aprobación de las liquidaciones y  en  general  con  el  trámite  procesal de cada proceso ejecutivo se allanó el  camino  que  permitió  la expedición de los títulos judiciales, obteniéndose  así  el  provecho  patrimonial  indebido,  en  perjuicio  de  los intereses del  ISS.25”   

La imputación jurídica.  

En  estricta  correspondencia  con los hechos  relatados,  acusó  a  la doctora Magaly Esther Suárez  Ariza,  en  su  condición  de  Juez Segundo Civil del  Circuito  de  Cienaga,  como  autora  del  delito de peculado por apropiación a  favor  de  terceros, previsto en el Código Penal, libro II, título XV, delitos  contra  la  administración pública, capítulo primero, artículo 397, definido  así:   

“ARTICULO  397.  PECULADO  POR  APROPIACION.  El  servidor  público  que se apropie en provecho suyo o de un tercero de bienes del Estado o  de  empresas  o  instituciones  en  que  éste  tenga parte o de bienes o fondos  parafiscales,  o  de  bienes  de  particulares  cuya administración, tenencia o  custodia  se  le  haya  confiado  por  razón  o  con ocasión de sus funciones,  incurrirá  en  prisión  de  seis (6) a quince (15) años, multa equivalente al  valor  de  lo  apropiado  sin que supere el equivalente a cincuenta mil (50.000)  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por el  mismo término.   

Si   lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, dicha   pena   se   aumentará   hasta   en   la  mitad.  La  pena  de  multa  no  superará  los  cincuenta  mil salarios  mínimos legales mensuales vigentes…”   

Se   precisó   además  que  “se  procede  por  el  Delito  de Peculado por apropiación en la  modalidad   de   delito   continuado,   agravado   por  la  cuantía26”.   

Sobre el aspecto objetivo.  

Considerado   un   ilícito  de  resultado,  eminentemente  doloso  cuya  descripción  típica tiene la siguiente estructura  básica:   

i)  Tipo  penal  de sujeto activo calificado,  para  cuya  comisión  se  requiere la calidad de servidor público en el autor,  aspecto que no ofrece ningún tipo de controversia y,   

ii)  Que se abuse del cargo o de la función  apropiándose  o  permitiendo  que  otro lo haga de de  bienes  del  Estado  o de empresas o instituciones en que éste tenga parte o de  bienes   o   fondos   parafiscales,  o  de  bienes  de  particulares  cuya  tenencia  o  custodia  se  le haya confiado por razón o con  ocasión de sus funciones.   

La  adecuación  típica  del  delito  del  peculado  por  apropiación  a favor de terceros en su aspecto objetivo surge en  razón  a  que  en  su  condición  de Juez Civil del  Circuito,   la   acusada  desarrolló   actos   de   disposición  jurídica  sobre  bienes  del  Estado  en  el  trámite de procesos  sometidos  a  su  jurisdicción,  que  le  implicaron  adoptar decisiones dirigidas  a disponer de tales bienes o recursos estatales.   

Sobre el alcance de la disposición jurídica  que se exige en tal conducta delictiva, la Corte ha señalado:   

“En el entendido de que la relación que  debe  existir  entre  el  funcionario  que  es  sujeto  activo de la conducta de  peculado  por  apropiación  y  los  bienes oficiales puede no ser material sino  jurídica  y  que esa disponibilidad no necesariamente deriva de una asignación  de  competencias,  sino  que  basta que esté vinculada al ejercicio de un deber  funcional,  forzoso  es  concluir  que  ese  vínculo  surge entre un juez y los  bienes  oficiales  respecto de los cuales adopta decisiones, en la medida en que  con  ese  proceder  también  está  administrándolos.  Tanto  es  así  que en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por  el implicado en los procesos  laborales  que  tramitó  ilegalmente,  dispuso de su titularidad, de manera que  sumas  de  dinero que estaban en cabeza de la Nación (FONCOLPUERTOS–Ministerio  de  Hacienda  y  Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio de los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y del abogado que los representó, siendo indiscutible que el acto  de  administración  de  mayor  envergadura  es  aquel  con el cual se afecta el  derecho  de  dominio.”27.   

Con las labores de investigación adelantadas  por  de la Fiscalía General de la Nación se logró obtener la relación de los  títulos  de deposito judicial que por mandato expreso del Juzgado Segundo Civil  del         Circuito        de        Cienaga28   cuya   titular   era   la  funcionaria  acusada,  fueron  cancelados  por  el  Banco Agrario mediando orden  judicial:   

PROCESO             

NO.  TITULO             

FECHA  DE  PAGO             

VALOR  

00110/0629             

442090000046314             

13 DICIEMBRE  2006             

$  99.227.520.00  

00149/0630             

442090000047397             

30 DE ENERO  2007             

$  99.543.425.00  

00173/0631             

442090000048630             

30 DE ENERO  2007             

$  18.285.020.95  

00173/06             

442090000048678             

6 DE FEBRERO  DE 2007             

$121.305.600.00  

00173/06             

442090000048631             

6 DE FEBRERO  DE 2007             

$  11.260.254.00  

00173/06             

442090000048713             

6 DE FEBRERO  DE 2007             

$  52.916.938.91  

00001/0732             

442090000048857             

5 DE FEBRERO  DE 2007             

$  99.700.000.00  

00007/0733             

442090000048856             

8 DE FEBRERO  DE 2007             

$  99.700.000.00  

00008/0834             

442090000048858             

5 DE FEBRERO  DE 2007             

$  99.700.000.00  

00019/0735             

442090000049400             

26 FEBRERO DE  2007             

$  99.790.000.00  

00020/0736             

442090000049399             

26 FEBRERO DE  2007             

$  99.690.000.00  

00021/0737             

442090000049401             

26 FEBRERO DE  2007             

$  99.870.000.00  

00022/0738             

442090000049452             

28 FEBRERO DE  2007             

$  24.786.734.29  

00021/07             

442090000049488             

1 DE MARZO DE  2007             

$  103.764.734.00  

TOTAL             

$1.129.540.227.15  

Luego    la    suma   de   $1.129.540.227.15       pesos,   corresponde  a  los  dineros  que  estaban  en  cabeza  del  Instituto  del Seguro Social y pasaron en forma indebida a manos de terceros con  total menoscabo de las arcas públicas.   

Ahora bien, el primer presupuesto, esto es,  el  relacionado  con  la  condición  de  servidora  pública  de  la acusada se  encuentra plenamente satisfecho.   

Frente  al  abuso  del cargo que permite la  disponibilidad  de  los  dineros  la  Sala  en  forma  pacifica ha entendido que  ocurre           “      cuando       el   funcionario,   por   razón   de  sus  funciones,   interviene  en  la  administración  del  bien  y   esa     relación     jurídica     lo     ubica     en  situación     de    ejercer    un    poder    de   disposición   sobre   el   mismo,  empleándolo  para   su    apropiación,    sin    duda   incurre   en   el       delito       de      peculado39”.  En  este  evento  como con acierto lo  destacó   el   Representante   del  Ministerio  Público,  los  comportamientos  realizados  por  la  acusada  estuvieron  todos  destinados a la apropiación de  dineros  públicos y con tal fin aprovechando su poder  de  disposición  jurídica sobre aquellos,     profirió     las    decisiones  manifiestamente  contrarias  a la ley, que permitieron  la  apropiación de tales sumas de dinero.   

En conclusión la Sala encuentra satisfechos  los   elementos   que   estructuran   esta   conducta  penal  pues  i)  la  condición de servidora pública  de  la  ex  juez  resulta  evidente;  ii)   abusó   del   cargo   y   entró  en  relación de disponibilidad  jurídica  sobre  bienes  del  Estado;  iii)    dispuso   de   tales   bienes;  iv)   logrando   con  su  comportamiento   un   provecho   ilícito   a   favor   de  terceros40.   

De ahí que resulte incuestionable que la ex  funcionaria  instrumentalizando  su  función  judicial  dispuso  el desfalco de  bienes  en  los que tiene participación el Estado al adelantar de manera ilegal  procesos  judiciales con documentos que soportaban obligaciones inexistentes los  que  produjeron  un considerable detrimento patrimonial del Instituto del Seguro  Social.   

El aspecto subjetivo.  

Está  determinado  por el provecho ilícito  que  persigue el servidor público en su propio beneficio o en el de un tercero,  temática  en  la  que  se  concentra  el  disenso  del señor Representante del  Ministerio  Público,  al  discrepar  de  las  razones  que tuvo el A  quo  para  no  encontrar acreditado el  dolo que se predica de este comportamiento delictivo.   

La Sala anuncia que atenderá el reclamo del  recurrente  al considerar equivocada la valoración del Tribunal, que consintió  la  presencia  de  la duda en el actuar de la acusada bajo el supuesto de que no  se     probó     que    aquella    “pretendió   establecer   relaciones   de   disponibilidad  de  los  dineros     a    favor    de   terceros   que   fabricaron   las   facturas  espurias”.   

Y ello es así pues con independencia de las  exiguas  consideraciones  del  Tribunal  dirigidas  a  convalidar  la duda en el  comportamiento  de  la  acusada,  su  participación en la defraudación resulta  evidente  sin  que  sea  menester  probar  que fue ella quien realizó todas las  acciones  o  su relación con las demás personas que participaron en el fraude.  Sobre esta temática la Sala ha dicho:   

“…cuando  el  proceso de ejecución de  conductas  punibles  contra  la  administración  pública  como la que aquí se  trata,  exigen  una  serie de comportamientos todos destinados a la apropiación  de    dineros   públicos,   no   es   menester   que   la   persona   vinculada  institucionalmente  realice  todas  las  acciones  que  supone la ejecución del  delito,  sino  que  basta,  para  ser  autor,  poner al servicio del presupuesto  fáctico  la  vinculación  institucional y la disponibilidad jurídica sobre el  bien,    independientemente    del    aporte   material   en   el   proceso   de  consumación41”   

Cierto  es  que  se trataba de una verdadera  empresa  criminal  en donde los abogados cumplieron en buena medida con la farsa  previamente   definida   de  aportar  documentos  espurios,  presentar  demandas  inverosímiles,  invocar liquidaciones exorbitantes; sin embargo el aporte de la  funcionario  fue  vital,  pues  por  tener  la  disponibilidad  jurídica de los  dineros,  fue quien ordenó en cada uno de los procesos el pago de las distintas  sumas  de  dinero en contra del Instituto del Seguro Social, lo que facilitó el  cobro     de     $1.129.540.227.15     pesos.   

De allí que la mera circunstancia de que no  haya  logrado  probarse  la  vinculación  de  la  ex funcionaria con los demás  partícipes,   no   la   releva   de  su  compromiso  penal  en  su  calidad  de  autora.   

La  Sala no pretende soslayar la complejidad  en  los temas que en muchas oportunidades los Jueces de la República tienen que  sortear   en   su   labor  de  administrar  justicia,  así  como  que  ante  la  multiplicidad  de  asuntos y las cargas laborales extremas que deben soportar se  disponga  al  interior  de  los  despachos  judiciales la división de funciones  entre  las  distintas personas que conforman el grupo de trabajo, sin embargo en  el  presente asunto, además del cúmulo de irregularidades cometidas, basta con  confrontar   los   testimonios   de   las   empleadas   del  juzgado42    para  concluir  que  la  doctora  Suárez  Ariza   fue  quien  decidió  llanamente  la  suerte  de  todas  las  demandas que a la postre resultaron fraudulentas.   

Es por ello que desde el mismo inicio de los  distintos   procesos   ejecutivos,   al   abrogarse   una   competencia  que  no  detentaba43,  tuvo  la representación sobre la consecuencia de sus decisiones,  la  que  para  el  caso  del  delito  de  peculado por apropiación  estuvo  dirigida  a  defraudar  al  Instituto  del Seguro Social al imponerle el pago de  copiosas  sumas  de  dinero  en  favor  de  terceros  por  fuera del marco legal  permitido.   

La  administración pública (bien protegido  por  el  legislador)  sufrió  un  grave  quebranto  con  la  actividad judicial  grotesca  realizada  por  la  ex juez quien en una clara muestra de un ejercicio  abusivo  del  poder  que  le  otorgaba  el  cargo  y  las funciones a ella   discernidas,  dispuso  en  forma  ilícita de los dineros de una entidad como el  Instituto  de  Seguro  Social,  sin  que  en  la ejecución de su comportamiento  –insiste la Sala- resulte  relevante  su  vinculación  con los demás intervinientes pues es indudable que  con  su  proceder  irregular  conminó  a  pagar  fuertes  cantidades  de dinero  provenientes   de  recursos estatales  con el propósito de beneficiar  a  terceros,  siendo estas las razones por las que la Corte comparte el sustento  de  la  impugnación  presentada  por  el  señor  Representante  del Ministerio  Público.   

El     A  quo  equivocó  su  análisis  al  considerar  que  la  conducta  no  le  podía  ser  imputada  a  la  acusada al no encontrar probadas  “las  relaciones  de  apropiación y disponibilidad  plena  de los dineros” pues  de  haberse  acreditado  tal  relación,  sólo  mudaría  la  calificación  de  peculado  “en  provecho  de terceros”     a    peculado    “en    provecho  propio”.   

En  tales condiciones las pruebas recaudadas  permiten    concluir    que    la   doctora   Suárez  Ariza con pleno conocimiento y voluntad de su ilícito  proceder,  realizó las conductas por las que fue acusada, comportamientos   dolosos   que  se  advierten  en la forma como los  realizó al fallar  los  distintos  procesos ejecutivos con un injustificable desconocimiento de las  disposiciones  procesales que regulan la materia y su función, lo que prueba el  elemento    subjetivo   del   injusto   que   el   A  quo ignoró.   

La Corte advierte además, que la conducta se  tipificó    bajo    la    modalidad    de    delito  continuado,  como  con  acierto  le  fue elevado en la  acusación,  pues  pese  a  la  complejidad  de los hechos, resulta evidente que  aquellos  comportamientos  se  prolongaron  en  el  tiempo  y  obedecieron a una  idéntica  estrategia,  en  donde se encuentran plenamente identificados autor y  víctima,  lo  que  permite  concluir que el propósito de todas sus actuaciones  estuvo  encaminado  a  atentar contra el patrimonio económico del Instituto del  Seguro Social y beneficiar así a unos terceros.   

Finalmente  se  concluye  que  la  acusada  ostentaba  la  posición  de  garante  frente a los dineros públicos y obró de  manera  consciente  y  voluntaria para generar el provecho en favor de terceros.  Para  la  Sala en el en el expediente existe la certeza que reclama el artículo  232  del Código de Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000, para imponer sentencia  condenatoria   en   contra   de   la  doctora  Suárez  Ariza  como  autora responsable del delito de peculado  por  apropiación  a favor de terceros en la modalidad de continuado, motivo por  el cual se revocará en lo pertinente el fallo recurrido.   

V.   LAS   CONSECUENCIAS   PUNITIVAS   DEL  DELITO.   

Ante  la  certeza de la responsabilidad de la  acusada  en  la  comisión  del  delito  de peculado por apropiación a favor de  terceros,  agravado  en la modalidad de continuado y el concurso de tal conducta  con  los delitos de prevaricato por acción por los que fue condenada, a la Sala  se le impone redosificar la pena impuesta.   

Del  concurso  heterogéneo  de  conductas  punibles.   

De conformidad con el artículo 31 del Código  Penal,    cuando    se    trate   del   concurso   de   conductas   punibles  se  aplicará  la  sanción más  grave  según su naturaleza, aumentada hasta en otro tanto, sin que sea superior  a  la  suma  aritmética  de  las  que  correspondan  a  las  respectivas  penas  individualmente  dosificadas.  Con  ese propósito, resulta imperioso establecer  cuál  es  la  sanción  más  drástica,  entre  el  prevaricato por acción en  concurso  homogéneo  y  sucesivo  y  el  peculado  por  apropiación a favor de  terceros, agravado en la modalidad de delito continuado.   

Delito  de  prevaricato  por  acción  en  concurso homogéneo y sucesivo   

En  relación  con  estas conductas, la Corte  respetará   las   consideraciones   que   el   Tribunal  hizo  en  torno  a  la  individualización  de  la  sanción,  cuando  impuso  la  pena  de 66  meses  de  prisión,  multa  de  60  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  publicas  por  cinco  (5)  años,  pues además de que  acató  el  principio de legalidad, igual el señor Representante del Ministerio  Público  en  esta  sede,  no  manifestó  inconformidad alguna lo que impone su  acatamiento.   

Delito de peculado por apropiación agravado  en la modalidad de delito continuado   

El  marco  punitivo  para  esta  conducta  lo  consagra  el artículo 397 de la Ley 599 de 2000, que establece entre seis (6) y  quince  (15) años de prisión, y multa equivalente al valor de lo apropiado sin  que  supere  el  equivalente  a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el mismo término, sanción que se incrementa hasta en la mitad,  por  la  concurrencia de la agravante punitiva específica prevista en el inciso  segundo  de la norma en cita, por cuanto el valor de lo apropiado supera los 200  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, lo que arroja unos límites de  pena  a  imponer que oscilan entre seis (6) años y veintidós (22) años y seis  (6) meses de prisión.   

En   tales   condiciones  el  ámbito  de  punibilidad para la pena de prisión es el siguiente:   

PECULADO    POR  APROPIACIÓN A FAVOR DE TERCEROS AGRAVADO POR LA CUANTÍA             

ARTÍCULO  397  DEL  CÓDIGO PENAL  

Límites punitivos             

72   meses  a  270  meses  

AMBITO DE MOVILIDAD             

198 meses  

FACTOR             

49.5 meses  

Efectuado lo anterior, los cuartos punitivos  serán:   

      

PRIMER CUARTO            

   

SEGUNDO CUARTO            

   

TERCER    CUARTO             

   

CUARTO MÁXIMO  

72  meses a  121.5 meses             

121.5, 1 día  a 170 meses             

   170  meses 1 día a 219.5 meses             

219.5 meses 1  día a 270 meses  

Como  la  acusación no dedujo ninguna otra  circunstancia  que  modifique  el  cuarto  en  el  que  la Sala debe moverse, la  ubicación  ha  de ser en el primer cuarto, esto es de 72 a 121 meses y 15 días  de  prisión, luego teniendo en cuenta la entidad de la conducta se impondrá en  razón  a  este  comportamiento,  una  pena  de  ciento  catorce  (114) meses de  prisión  atendiendo  la forma sistemática en que se realizó el comportamiento  y   abusó   de   la   función   pública  en  detrimento  de  la  credibilidad  institucional.   

La  Sala  destaca que el hecho reviste suma  gravedad  pues recayó sobre una elevada suma del patrimonio público lo que sin  duda  alguna  traduce  una  grave  afectación  del  interés  jurídico  de  la  administración  pública  y  permite  predicar  la  mayor  intensidad del daño  ocasionado que trae como consecuencia una mayor sanción punitiva.   

Ahora  bien,  como  quiera que la conducta se  realizó   en   la  modalidad  de  delito  continuado,  de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  parágrafo  del  artículo 31 del Código Penal44,  la  pena  impuesta se aumentará en una tercera parte.   

De  cara  a este incremento punitivo, la Sala  debe  precisar que el fenómeno del delito continuado se debe concebir dentro de  la  sistemática  de  la  dosificación  punitiva  de  acuerdo  con su verdadera  naturaleza,  esto  es,  no  como  un modificador de los límites punitivos, sino  como  instrumento  apto  para  tasar  la  pena  de  manera proporcional al daño  causado         con        la        conducta45,  buscando en todo caso, una  mayor   severidad  de  la  sanción,  sin  que  su  acreditación  modifique  la  descripción  típica,  con  la  virtualidad  de  ampliar  su contenido, pues la  modalidad  del  delito continuado además de ser común para distintas conductas  punibles,   en   su  estructura  normativa  no  da  lugar  a  la  afectación  o  modificación  de  la  forma  como  cada  tipo  penal  específico  describe  un  comportamiento.   

Efectuada  la anterior precisión y una vez  determinado  que  lo  que  se  aumenta  es la pena correspondiente al tipo penal  respectivo,  el  que  fue  tasado  en  ciento catorce (114) meses, la sanción a  imponer   con   el  incremento  punitivo  por  la  comisión  del  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros agravado en la modalidad de continuado será  de  38  meses,  lo  que  arroja un quantum  definitivo  de  ciento  cincuenta  y  dos (152) meses de prisión.   

De otro lado, como la multa hace parte de la  pena  principal, se impone establecer el ámbito punitivo de movilidad. Para tal  efecto   el   inciso   segundo   del   artículo   397   del  Código  del  2000  enseña: “Si lo apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  dicha  pena  se  aumentará  hasta  en  la  mitad.  La  pena  de multa no superará los cincuenta  mil salarios mínimos legales mensuales vigentes”   

En  tales  condiciones  y atendiendo que la  multa  equivale  al “valor  de  lo apropiado sin que supere el equivalente a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes”  en  cumplimiento  de  las  reglas  contenidas  en  el artículo 60  numeral      2      del      mismo      estatuto46,  hemos  de  entender que el  mínimo  de  la  pena  por  tratarse de un peculado es el valor de lo apropiado,  esto  es,  la  suma  de  1.129.540.227  y el máximo, corresponde al mismo valor  aumentado    hasta    la    mitad   lo   que   nos   arroja   una   quantum  de       $ 1.694.310.342.22.   

Para   establecer  los  cuartos  tenemos:   

PECULADO    POR  APROPIACION A FAVOR DE TERCEROS AGRAVADO POR LA CUANTÍA             

ARTÍCULO 297, INCISO  2  DEL CÓDIGO PENAL  

LÍMITES PUNITIVOS             

Mínimo:    $  1.129.540.228.15   

Máximo:  $ 1.694.310.342.22  

AMBITO     DE  PUNIBILIDAD             

$  564.770.114.07  

FACTOR  EN  EL  QUE  SE  INCREMENTA CADA CUARTO.             

$  141.192.528.5  

Efectuado lo anterior, los cuartos punitivos  serán:   

      

PRIMER CUARTO            

   

SEGUNDO CUARTO            

   

TERCER    CUARTO             

   

CUARTO MÁXIMO  

De  $1.129.540.228.15   

a  

$1.270.732.757            

De   

$ 1.270.732.758  

a  

$ 1.411.925.285            

De   

$ 1.411.952.286  

a  

$ 1.553.117.813            

De   

$ 1.553.117.814  

a  

$ 1.694.310.342.22  

Una       vez       delimitados  y,  atendiendo  las  mismas  razones que obligaron a fijar la pena dentro del cuarto  mínimo  (al  no  concurrir  circunstancias  de mayor punibilidad), la Sala, con  apego  a  idénticas  razones,  impondrá  una  pena de multa en una suma de mil  doscientos  millones  de  pesos  ($  1.200.000.000.oo)47.   

De  otro lado, como la conducta se realizó  en la modalidad de delito continuado, de conformidad  con  lo establecido en el parágrafo del artículo 31 del código penal, la pena  impuesta  se  aumentará  en  una  tercera  parte  lo que arroja una suma de mil  seiscientos  millones de  pesos    ($    1.600.  000.000), por concepto de  multa.   

La  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas.   

El inciso 5º del artículo 12248   

de la Constitución Política, establece la  inhabilitación  permanente  para  el ejercicio de funciones públicas a quienes  hayan  sido condenados en cualquier tiempo por delitos que afecten el patrimonio  del   Estado,   motivo   por   el  cual  se  impone  su  aplicación.   

De  cara a la interdicción de derechos   públicos   se  mantendrá  la  sanción  prevista  en  el  artículo 397 del Código Penal de 2000, esto es una  pena igual a la de prisión equivalente a 152 meses.   

En  consecuencia,  y  por  cuenta  de  este  delito,   se   impone   a   Magaly   Esther   Suárez  Ariza,  una pena principal de  ciento   cincuenta   y   dos  (152)  meses  de  prisión,  el  mismo  tiempo  de  interdicción  en  el  ejercicio de derechos públicos, e inhabilidad permanente  para  el  desempeño  de  funciones  públicas  y  multa de $ 1.600.000.oo, como  autora  responsable del delito de peculado por apropiación a favor de terceros,  agravado y continuado.   

Dosificadas  las  penas  impuestas  para cada  delito  es  necesario,  establecer cuál es la de mayor sanción con miras a dar  aplicación a las reglas del concurso. En tal sentido, tenemos:   

DELITOS            

   

PRISIÓN            

INHABILIDADES   E  INCOMPATIBILIDADES             

   

MULTA  

Prevaricato por acción            

   

66 meses            

   

5  años  de  interdicción  de  derechos  y  funciones públicas             

60  salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  en  la  época  de los hechos (433.70049)   que  equivalen a $ 260.220.000 millones  

Peculado  por  apropiación  agravado  en la  modalidad de continuado             

   

152 meses            

152   meses   de  interdicción  de derechos públicos e inhabilidad permanente para el desempeño  de funciones públicas             

   

$ 1.600.000.000.oo  

En consecuencia, la  pena  de  prisión se impondrá a partir de la conducta  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros agravado y continuado, es  decir  se  parte  de  152  meses  la  que podría aumentarse hasta en otro tanto  siempre  y cuando no supere la suma aritmética de las dos penas individualmente  dosificadas  (218  meses);  no  obstante  y dentro del marco de discrecionalidad  otorgado  por  las  reglas  del  concurso,  la  Sala  impondrá  a  Magaly   Esther  Suárez  Ariza  una  pena  definitiva  de   ciento  ochenta  (180)  meses de  prisión,  que  equivalen  a  quince (15) años, en su  calidad  de  autora  responsable  de  los  delitos  de peculado por apropiación  agravado  y  continuado,  en  concurso  material  heterogéneo  con el delito de  prevaricato   por   acción   en   concurso  homogéneo  y  sucesivo.   

Frente   a   la   pena   de   inhabilitación  en  el ejercicio de funciones públicas,     será     permanente  según se precisó, por tratarse de un delito contra el patrimonio  estatal   y  respecto  de  la  inhabilitación  en  el  ejercicio  de derechos públicos, la sanción más alta  corresponde  a  la  irrogada  para  el  peculado  es  decir,  152  meses, que se  incrementa         en         28        meses50,  por  lo  que  la  pena  a  imponer será de 180 meses en el ejercicio de derechos públicos.   

Finalmente,    frente    a   la  multa  como  acompañante  de  la  pena de prisión, la más elevada  corresponde  igualmente  al  delito  de  peculado  por  apropiación  a favor de  terceros fijada  en                $   1.600.000.000.oo   millones,  la  que  se  aumenta  en  doscientos  millones  ($200.000.000)    por    razón   del   concurso   de   prevaricatos51,  para  una  sanción  definitiva  de  mil ochocientos millones de pesos ($1.800.000.000.oo),  que   deberá   cancelar   a  favor  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.   

La indemnización de perjuicios  

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  94  de la Ley 599 de 2000, la conducta punible origina obligación de  reparar  los  daños  materiales  y  morales  causados  con ocasión de aquella.   

Por su parte el artículo 56 de la Ley 600 de  2000 establece que:   

En  todo  proceso  penal  en  que  se haya  demostrado  la  existencia  de perjuicios provenientes del hecho investigado, el  juez  procederá  a liquidarlos de acuerdo a lo acreditado en la actuación y en  la  sentencia  condenará  al responsable de los daños causados con la conducta  punible.   

De  acuerdo  con dicha preceptiva legal, toda  sentencia  condenatoria  penal  debe  imponer  el  pago  de la indemnización de  perjuicios acorde con lo que se acredite en la actuación.   

Cuando se adelante la acción civil dentro del  proceso  penal,  quien la invoque, tendrá que regirse por la legislación civil  y  en  tal caso, es a aquél sujeto procesal a quien le corresponde establecer y  acreditar el monto de sus pretensiones:   

Sobre el alcance de tales facultades, la Sala  ha  indicado52:   

El  artículo  54  de  la Ley 600 de 2000,  regula  que en el evento en que la acción civil se ejerza de manera simultánea  con  la  penal, “se adelantará en cuaderno separado  en  el  que  se  allegarán  todas las pruebas y actuaciones relacionadas con la  pretensión  patrimonial,  y  se regulará por las normas aquí señaladas y las  de  los  Códigos  Civil  y de Procedimiento Civil, en cuanto no se opongan a la  naturaleza del proceso penal”.   

Por  consiguiente,  resulta  claro  que la  naturaleza  de  la  pretensión  indemnizatoria  se  regula  de  acuerdo con los  principios  generales  en  que  se  sustenta  el derecho privado. De ahí que el  artículo  48  de  la citada Ley 600 de 2000 contemple los presupuestos que debe  contener  la  demanda  de  constitución  de  parte civil, encontrándose, entre  ellas,  “Los daños y perjuicios de orden material y  moral   que   se   le  hubieren  causado,  la  cuantía  en  que  se  estima  la  indemnización de los mismos…”.   

Es  decir,  corresponde  una carga para el  accionante  en  materia  civil  establecer la pretensión indemnizatoria, puesto  que  a  partir  del  monto  que  allí se fije se determina la congruencia de la  condena   civil,   en   el   supuesto  que  se  profiera  fallo  declarativo  de  responsabilidad                 penal53.        (subraya fuera de texto)   

El  Instituto del Seguro Social54,  designó  apoderada  de parte civil para que lo representara dentro del proceso, quien fue  reconocida  por  auto  del  12  de  marzo  de  200855.  Los  perjuicios  de  orden  material  los  tasó  en  la  suma  de  CIENTO  VEINTIOCHO  MILLONES  QUINIENTOS  CINCUENTA  Y  CINCO  MIL  CUATROCIENTOS SESENTA Y SEIS PESOS ($ 128.555.466) por  concepto  de  daño  emergente  y,  por lucro cesante solicitó la tasación del  interés  bancario  corriente  sobre la anterior suma de dinero desde el momento  en  que “se llevo a cabo el  delito   hasta   cuando   se  lleve  a  cabo  el  pago  efectivo  del  perjuicio  ocasionado56”.   

Por su parte, el Tribunal los valoró en la  suma  de                         $     595.490.224.3     millones     de     pesos57.  Tal  liquidación a simple  vista  permite  concluir  que  el  fallador  incumplió  lo  establecido  en  el  artículo  305 del Código de Procedimiento Civil, que establece que  “No  podrá condenarse al demandado  por  cantidad  superior  o  por objeto distinto del pretendido en la demanda, ni  por     causa     diferente     a     la     invocada    en    ésta”.   

De manera que las consideraciones anteriores  llevan  a  colegir  que  la  condena  impuesta  no  está en consonancia con las  pretensiones  de  la demanda de constitución de parte civil, motivo por el cual  al  encontrarse  acreditada en el proceso la existencia de perjuicios con fuente  directa  en  la conducta punible, se condenará a la procesada al pago de CIENTO  VEINTIOCHO  MILLONES  QUINIENTOS  CINCUENTA  Y CINCO MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y  SEIS  PESOS  (  $  128.555.466), por concepto de perjuicios materiales, cantidad  que  deberá  ser  indexada  para  el  momento  del pago, de conformidad con los  valores  que  para  tal  efecto  determine  el  Banco  de la República  y,  atendiendo   las   pretensiones   de   la  demanda  de  constitución  de  parte  civil.   

En  conclusión,  se impondrá a MAGALY  ESTHER  SUAREZ  ARIZA  la pena  principal   de  quince  (15)  años de prisión, y el mismo  tiempo  de  inhabilitación en el ejercicio de derechos  públicos,  inhabilidad  permanente  para  el desempeño de funciones públicas,  multa  de  mil  ochocientos millones de ($1.800.000.000.oo) y, el pago de ciento  veintiocho  millones  quinientos  cincuenta  y cinco mil cuatrocientos sesenta y  seis  pesos  ($  128.555.466),  indexados  al  momento  del  pago,  como  autora  responsable de los delitos de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros,  agravado  y  continuado en  concurso  material  heterogéneo  con  el  delito de prevaricato por acción, en  concurso homogéneo y sucesivo.   

VI:  CUESTIÓN FINAL. DE LA SUSTITUCIÓN DE  LA DETENCIÓN PREVENTIVA INTRAMURAL POR DOMICILIARIA.   

Encontrándose  el  proceso  en la Corte para  decidir  la alzada, la acusada, su hijo y el apoderado hicieron llegar distintos  escritos  a  la  Sala  en  los  que se solicitó la prelación en el estudio del  recurso  de  apelación  interpuesto  y la valoración de la procesada por parte  del  Instituto  de Medicina Legal, para establecer la existencia de un estado de  “grave enfermedad” y, de  encontrarlo  establecido,  estudiar  la posibilidad de otorgarle la sustitución  de  la  detención  preventiva  intramural  por domiciliaria  en aplicación del artículo 314 de la Ley 906 de 2004.   

Con  tal  propósito  y  a  solicitud de esta  Corporación58,  el  Instituto  de  Medicina  Legal  y  Ciencias Forenses de Santa  Marta59,  rindió  dictamen  médico  legal,  en  el  que  se describió la  impresión  diagnóstica  así:  1) Vasculopatía; 2)  Dermatitis  atópica  y,  ante  tales  hallazgos   concluyó el legista:   

“Al momento  del  examen, MAGALY ESTHER  SUAREZ   ARIZA  presenta  los  diagnósticos  arriba  citados  por  lo cual requiere tratamiento y control medico frecuente, que puede  realizarse  de  manera  ambulatoria,  con  la  periodicidad  que  determine  el médico tratante. En sus  actuales       condiciones,       siempre       y       cuando      estén garantizadas las condiciones de  tratamiento  y  control  médico  ya  mencionadas, no  es      posible  fundamentar  un  estado  grave  por  enfermedad (o enfermedad muy grave con la  vida  en  reclusión  formal); se debe evaluar si es  posible  garantizar  dicho  tratamiento  en  el sitio de reclusión actual  o  de  lo  contrario  tomar las medidas necesarias para su  completa  garantía.  Debe  solicitarse  una  nueva  evaluación medico legal en  cualquier   momento   se   si  produce  algún  cambio  en  sus  condiciones  de  salud.” (subraya fuera  de texto)   

Determinado entonces mediante dictamen idóneo  que   el   estado  de  salud  de  la  señora  Suárez  Ariza,   no  constituye  un  estado  de  “grave  enfermedad” la Corte niega la  solicitud  de  sustitución  invocada,  ante la inexistencia del presupuesto que  torne procedente su análisis en esta instancia.   

La Sala destaca que de concurrir en el futuro  alguna  circunstancia imprevista que altere su estado de salud o sus condiciones  en  reclusión, la petición se ha de elevar al Juez que vigile la ejecución de  la pena quien será el competente para resolverla.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

Primero:  CONFIRMAR parcialmente el  numeral    primero    de    la    sentencia     impugnada,    en    cuanto  condenó  a MAGALY ESTHER  SUAREZ  ARIZA  como autora del delito de prevaricato  por    acción    en    concurso    homogéneo   y  sucesivo.   

Segundo:  REVOCAR   el  numeral  segundo  de  la sentencia  absolutoria  dictada en favor de MAGALY ESTHER SUAREZ  ARIZA    por   el   delito   de  peculado  por  apropiación    a    favor    de    terceros    y    en   su   lugar,             condenarla  a la pena principal de quince  (15)  años de prisión, y el mismo tiempo de inhabilitación en el ejercicio de  derechos  públicos,  inhabilidad  permanente  para  el  desempeño de funciones  públicas  y,  multa  de  mil  ochocientos millones de pesos ($1.800.000.000.oo)  como  autora  responsable de los delitos de peculado por apropiación a favor de  terceros  agravado y continuado, en concurso material heterogéneo con el delito  de prevaricato por acción en concurso homogéneo y sucesivo.   

Tercero: MODIFICAR  el  numeral  cuarto  en el sentido de condenar a MAGALY  ESTHER   SUAREZ   ARIZA   al   pago  de  ciento veintiocho  millones  quinientos cincuenta y cinco mil cuatrocientos sesenta y seis pesos ($  128.555.466),   por  concepto  de  indemnización  de  perjuicios  materiales,  cantidad  que  deberá ser indexada para el momento del  pago,  de  conformidad con los valores que para tal efecto determine el Banco de  la República.   

Cuarto:  Negar  la solicitud de sustitución de la detención  intramural    por    domiciliaria,    de    conformidad   con   la   motivación  expuesta.   

Quinto:  Confirmar  en  todo  lo  demás  la  sentencia  objeto  de  impugnación,  en  razón a los  argumentos atrás expuestos.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ   LUIS   BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

            

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS  

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1 Cfr.  fl 271 y 272 cuaderno del Tribunal.   

2 En la  comunicación  se anunciaban irregularidades en el trámite del proceso radicado  al  numero  47189-3103-002  adelantado  en  el  Juzgado  2 Civil del Circuito de  Cienaga   

3 Cfr  fl 163  y 164 del cuaderno original 1.   

4 Cfr  fl f 223 a 235 ibidem   

5 Cfr  fl 28 a 53   

6  Folios 3 a 23 cuaderno de segunda instancia.   

7 Las  facturas  no  cumplían con la totalidad de los requisitos para ser considerados  como      títulos      ejecutivos.     Artículo.  774.-  La  factura  cambiaria  de compraventa deberá  contener  además  de  los  requisitos  que  establece  el  artículo  621,  los  siguientes:  1. La mención  de      ser     “factura     cambiaria     de     compraventa”;     2.  El  número  de  orden  del título;  3.  El  nombre y domicilio  del   comprador;   4.  La  denominación  y  características  que identifiquen las mercaderías vendidas y  la    constancia    de    su    entrega    real    y    material;   5.  El  precio unitario y el valor total  de  las  mismas,  y  6. La  expresión  en  letras  y  sitios visibles de que se asimila en sus efectos a la  letra  de  cambio. La omisión de cualquiera de estos requisitos no afectará la  validez  del negocio jurídico que dio origen a la factura cambiaria, pero ésta  perderá su calidad de título valor.   

8  No  provenientes del deudor   

9 Cfr.  fl  332  cuaderno del Tribunal. El A quo sobre este punto consideró: “repugna  a  la lógica pensar que un usuario del servicio de salud cobre ejecutivamente a  la  entidad  a  la cual esta afiliado, un procedimiento que se ha practicado por  parte   de  un  tercero  sin  que  medie  su  consentimiento  o  aceptación”.   

10  Artículos  315  a  320  del Código de Procedimiento  Civil.   

11  Artículo   488   del   Código   de   Procedimiento  Civil.   

12  Invoca  la  aplicación  del  principio  de igualdad pues no es posible que a un  juez  en  igualdad  de  condiciones se le precluya y a su asistida se le condene  por el delito de prevaricato.   

13  Cfr. fl 385 cuaderno 28   

14  Ibidem   

15  Cfr. fl 398 cuaderno 28   

16  Cfr. fl 171 y 172 cuaderno original número 4.   

17  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de casación Penal,  sentencia de 4 de febrero de 2009, radicado 30542.   

18  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia de 13 de julio de  2006, radicado  25627.   

19 Una  histerectomía    practicada   en   persona   del   sexo   masculino.   

20 Una  histerectomía practicada en persona del sexo masculino.   

21 En  la    inspección    judicial   se   constató   que   se   sustrajeron   piezas  procesales.   

22  Sentencia,   radicado  30847  del  26  de  enero  de  2009   

23  Pues  en  algunos  de  tales  procesos  se  pide además del cobro ejecutivo, el  reintegro  de  dineros,  pretensión  que  riñe con el carácter compulsivo del  proceso  ejecutivo  y  que  imponía la obligación de inadmitir la demanda para  que se aclararan los hechos y las pretensiones.   

24  Secretaria y escribiente del Juzgado   

25 Cfr  fl 173 cuaderno original 4.   

26  Folio    181    cuaderno   4,   así   se   destaca   en   la   resolución   de  acusación.   

27  Sentencia del 6 de marzo de 2003, Radicado 18.021.   

28  Cfr. fl 178 cuaderno original numero 4   

29  Folio  32  y  33  cuaderno  anexo  14  se dictó  sentencia ordenando seguir adelante la ejecución.   

30  Folio  42 cuaderno anexo 6, aparece copia del auto en  donde  da  por  terminado  el  proceso  por  el  pago de la suma ordenada (no se  encontró    en    la    inspección    judicial    la    copia   completa   del  proceso).   

31  Folio  153  cuaderno  anexo  9, se dictó sentencia ordenando seguir adelante la  ejecución.   

32  Folio  46  y  47cuaderno anexo 9, se dictó sentencia  ordenando seguir adelante la ejecución   

33  Folios  10  y  11  cuaderno  anexo  15,  se     dictó    sentencia    ordenando    seguir    adelante    la  ejecución.   

34  Folio  10 y 11 cuaderno anexo 10, se dictó sentencia  ordenando seguir adelante la ejecución   

35  Folio  10  y 11 cuaderno anexo 10, se dictó sentencia ordenando seguir adelante  la ejecución.   

36  Folio  111 y 112 cuaderno anexo 9, se dictó sentencia ordenando seguir adelante  la ejecución   

37  Folio  15 y 16 cuaderno anexo 12, se dictó sentencia  ordenando seguir adelante la ejecución   

38  Folio  36  cuaderno  anexo  1,  se dictó sentencia ordenando seguir adelante la  ejecución.   

39  Sentencia 23 de marzo de 2006, radicado 19934.   

40  Contrario  sensu,  el  delito  no  habría  encontrado  estructuración,  si por  ejemplo,  no  hubiese  tenido la disponibilidad jurídica sobre los bienes, esto  es,  que  a pesar de ejecutar maniobras tendientes a la apropiación no radicase  en  cabeza  de  la servidora pública la posibilidad de disposición, vale decir  la  facultad para acceder en su provecho a los dineros o para disponer u ordenar  la  entrega  de  los  mismos  a  los terceros, en el evento de esta modalidad de  peculado.  Sin  embargo,  en  el caso presente, tal elemento sustancial del tipo  sí    tuvo    materialización,   conforme   se   dejó   precisado.   

41  Sentencia 9 de mayo de 2003, radicado 16569.   

42  Luisa  Moreno  Díaz  y  Luz Dary Martínez Secretaria y escribiente del Juzgado  respectivamente.   

43 La  entidad  demandada  tiene  como  domicilio  la  ciudad  de  Santa  Marta y no el  municipio de Ciénaga.   

44  ARTÍCULO  31:  (…) PARAGRAFO. En los eventos de los  delitos  continuados  y  masa  se  impondrá  la  pena  correspondiente  al tipo  respectivo aumentada en una tercera parte.   

45  Gaceta  del  Congreso  No.  432  (11  de noviembre de  1999),  pág. 8. “Ponencia para primer debate y pliego de modificaciones” al  proyecto  de  ley por el cual se expide el Código Penal, se indicó: Se incluye  expresamente  el  tratamiento  de  los  delitos continuado y masa, excluyendo la  posibilidad  del  concurso,  empero, agravando la pena  por    cuanto    los   mismos   implican   un   mayor   grado   de   injusto   y  culpabilidad.’   

46  ARTÍCULO  60: (…) 2. Si la pena se aumenta hasta en una proporción, ésta se  aplicará     al     máximo     de     la    infracción    básica.   

47  Suma  que no supera el límite de los 50.000 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  y que corresponde a un incremento aproximado del 95% del monto mínimo  que  fue  la  proporción  en  la  que se aumentó la pena de prisión dentro de  idéntico cuarto.   

48  Norma  vigente  al momento de la comisión  de la conducta punible enseña:  Texto  modificado  por  el  Acto  Legislativo  1  de  2004   INCISO   5:  Sin  perjuicio  de  las  demás  sanciones  que  establezca  la  ley,  no podrán ser  inscritos  como  candidatos  a  cargos  de  elección  popular,  ni elegidos, ni  designados   como   servidores  públicos,  ni  celebrar  personalmente,  o  por  interpuesta  persona, contratos con el Estado, quienes hayan sido condenados, en  cualquier  tiempo,  por  la  Comisión  de Delitos que afecten el patrimonio del  Estado.  Tampoco  quien haya dado lugar, como servidor público, con su conducta  dolosa   o   gravemente   culposa,   así   calificada  por  sentencia  judicial  ejecutoriada,  a  que  el  Estado  sea  condenado a una reparación patrimonial,  salvo  que  asuma  con  cargo  a  su  patrimonio  el valor del daño.  Este  texto  fue modificado nuevamente por el acto legislativo 1  de 2009.   

49  Año 2007   

50 La  misma proporción en que se incrementó la pena de prisión.   

51  Seria  del  caso  imponer  la misma proporción en que se incrementó la pena de  prisión,  sino  fuera  porque  el  artículo  31  del  Código  Penal  prohíbe  expresamente  que la sanción definitiva supere la suma aritmética de las penas  individualmente consideradas.   

52  Sentencia    29552    del    21   de   octubre   de  2009.   

53  Auto de 9 de febrero de 2006. Rad. 20201..   

54 En  el mes de febrero de 2008   

55  Folios 14 a 25 cuaderno de parte civil.   

56  Folio 15 cuaderno de parte civil.   

57  Folio 362 cuaderno 5 original.   

58  Auto del 20 de mayo de 2011.   

59  Ciudad   donde   se  encuentra  recluida  la  procesada  en  el  Establecimiento  Penitenciario y Carcelario EPMSC de Santa Marta.     

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