35252(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n°  35252   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACION  PENAL   

                                                  Magistrado Ponente   

                            

                                                  ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

                            

                                                  Aprobado Acta No. 225   

Bogotá  D.C.,  seis  (6) de julio de dos mil  once (2011)   

Vistos  

Decide  la Sala sobre la viabilidad formal de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  Lucas  Antonio  Alzate  Isaza  contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal  Superior  de  Medellín  el  30 de junio de 2010, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia  por  el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Bello el 11 de  mayo  de  2009,  declarándose  la  responsabilidad  penal del procesado por los  delitos  de  fraude  procesal y estafa e imponiéndosele la pena principal de 48  meses  de  prisión  y  dos  semanas  de trabajo social no remunerado, así como  multa en el equivalente a 200 s.m.l.m.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

La  síntesis  del  episodio fáctico aparece  sintetizada de manera conveniente en el fallo impugnado, así:   

“La  génesis de esta investigación deriva  de  la  denuncia  al  respecto  instaurada por los señores José Ramiro Rendón  Hurtado  y Gloria Elcy García Rendón el día 27 de octubre del año 2004 en la  Fiscalía  Seccional  de  Copacabana, en la que dieron cuenta de la adquisición  de  un  inmueble  al  señor Omar Emilio Hernández Saldarriaga, ubicado en zona  rural  de  dicha  población.  Después  de  venir poseyendo de manera regular y  pacífica  el aludido bien, fueron demandados en proceso abreviado posesorio por  el  señor  Lizandro  Antonio  Carvajal, el que se radicó en el Juzgado Segundo  Civil del Circuito de Bello.   

Ante  el  surgimiento  del  litigio, la misma  persona  que  le  vendió  el  bien les presentó al señor Lucas Antonio Alzate  Isaza  como  un  excelente abogado ampliamente conocido en Copacabana, quien les  habló  con propiedad sobre la discusión jurídica planteada y por ello optaron  por   darle   confianza   para   que   los  representara  en  aquel  proceso,  y  posteriormente  los citó con el propósito de firmar el poder, para recibir los  documentos  relacionados  con  el  pleito  y  la  suma de un millón de pesos en  dinero efectivo.   

Posteriormente, el señor Lucas les confirmó  que  se  había  cumplido con el trámite de la contestación de la demanda y en  varias  oportunidades  compareció  con  ellos  al Despacho con el propósito de  revisar  el proceso, haciéndole saber que todo marchaba bien, y en los primeros  días  del  mes  de diciembre se había programado diligencia de conciliación a  la  cual  debían  comparecer  con  él,  siendo  este  el  último contacto que  tuvieron,  pues  la diligencia efectivamente se verificó en aquella fecha, pero  a  la  misma  no  asistió  el  presunto  representante  judicial  y  el proceso  continuó  el  trámite  culminando con fallo adverso a sus pretensiones ante la  falta de defensa técnica.   

Ante  esta circunstancia, pudieron establecer  que  la  persona  que fungía como su abogado no ostentaba tal calidad, y que el  poder  que  les  hizo  firmar  estaba  signado  por una supuesta profesional del  derecho  de  nombre  Dora Elena Jaramillo Estrada de la que no pudo esclarecerse  de  quién  se  trataba, pues el cupo numérico del documento de identidad allí  plasmado  no  ha  sido asignado por la Registraduría y el número de la Tarjeta  Profesional  corresponde a la Dra. Nubia Estella Martínez Rueda, a quien le fue  hurtada en aeropuerto de la ciudad de Cali”.   

Con  fundamento  en diversa prueba documental  aportada,  la  Fiscalía  218 Seccional de Bello dispuso apertura instructiva el  24  de  enero de 2007 (fl.98), vinculándose mediante indagatoria al incriminado  (fl.120)  y  resolviéndose  su  situación jurídica el 8 de febrero de 2008 en  decisión  que  le  impuso  medida  de  aseguramiento  consistente en detención  preventiva   por   los   delitos  de  fraude  procesal  y  estafa,  entre  otros  (fl.125).   

Ampliada la injurada al procesado y acopiados,  entre  otros  los  testimonios de José Ramiro Rendón Hurtado (fl.180) y Gloria  Elcy  García  Rincón  (fl.242),  una  vez  clausurado  el ciclo instructivo la  Fiscalía   223   Seccional  de  Bello  calificó  el  mérito  de  las  pruebas  profiriéndose  en contra del imputado resolución acusatoria por los delitos de  fraude  procesal,  falsedad  personal, estafa y falsedad en documento público y  uso de documento público falso (fl.366 cdno.2).   

Tramitada la fase del juicio se emitieron las  decisiones  falladoras  de primera y segunda instancia en los términos glosados  previamente.   

DEMANDA  

Con   respaldo  en  la  causal  tercera  de  casación,  un  reproche  es  presentado  por el defensor del procesado, bajo el  supuesto  de  haberse  proferido  la  sentencia  dentro de un proceso viciado de  nulidad.   

Sostiene  el  actor  que  la  diligencia  de  indagatoria  se  anticipó al día 4 de febrero de 2008, pese a estar programada  para  el  5  de  ese  mes,  pero  además,  que  el  término de instrucción se  encontraba  vencido para cuando la misma se cumplió dado que la denuncia estuvo  fechada en octubre de 2004.   

Por  demás,  el  incriminado  dio  a conocer  cuanto  concernía  al  inmueble materia del proceso civil y el hecho de que los  quejosos  fueran  testaferros  de  a.  “El  Cebollero”,  sin  que se hubiera  adelantado  investigación  sobre  este particular. Asegura que los Fiscales que  intervinieron  en  este  asunto  se  prestaron  a manipulaciones corruptas y los  sentenciadores  se  apresuraron a condenarlo, máxime cuando la defensa técnica  estuvo  ausente  pues  no  bastaba  la  presencia  de  un defensor formal, ni la  “mediocre” intervención en la audiencia pública.   

Solicita,  así,  casar  el fallo impugnado y  absolver al procesado.   

CONSIDERACIONES  

Sentados  en  la sentencia como referentes de  condena  los delitos de fraude procesal y estafa, para los que la ley sustantiva  penal  -en  relación  con  los supuestos de este caso- ha previsto una sanción  privativa  de  la  libertad  máxima  menor  de  ocho (8) años que como límite  establece  el  artículo  205  de la Ley 600 para que proceda la casación en su  modalidad  común a hechos que le resulta dicho ordenamiento procesal aplicable,  le  era  imperativo  al libelista precisar en orden a la justificación material  de  la  impugnación  promovida,  conforme de manera reiterada ha clarificado la  Corte  -así  fuese  en  forma  breve  o sintética pero suficientemente clara y  concreta-,  los  fundamentos  sustentadores  de  la viabilidad del recurso en la  alternativa  denominada  excepcional,  esto  es,  que era ineludible expresar en  forma  concisa  pero  con precisión a cuál de las dos posibilidades que prevé  la  ley  se acogía el actor dentro de los linderos de la casación discrecional  procedente,  con  miras al desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los  derechos fundamentales.   

Efectivamente, el libelista debió indicar si  tenía  la  impugnación  sustento  en la necesidad de encontrar por parte de la  Sala  un pronunciamiento a efecto de obtener el desarrollo jurisprudencial, o si  era  su  cometido  procurar la garantía de derechos fundamentales conculcados a  su representado.   

La  síntesis  del  contenido  de  la demanda  indica,  apenas  por  identidad temática y la causal aducida, que eventualmente  la  misma  propugna  por  vulneración  de garantías fundamentales, sin que, no  obstante,  cumpliera  el  actor  con  el imperativo de advertir en los términos  indicados,   la   pertinencia   para  que  la  Sala  encontrara  justificada  su  excepcional admisión.   

Al margen de lo señalado, que de suyo enerva  un  libelo en las condiciones destacadas de ser admitido, la falta de claridad y  precisión  y  debida  fundamentación del ataque conduce exactamente a la misma  conclusión,  pues  emerge  absolutamente  precario  aducir la causal tercera de  casación  como  si  la  vía  de  nulidad  fuera autosuficiente para excusar la  presentación   de  una  demanda  en  forma  o  como  si  aducir  enunciados  de  pretendidas  irregularidades  y  juicios  de valor sobre la intervención de las  autoridades judiciales supliera dicho imperativo.   

En efecto, diversos y recurrentes supuestos de  irregularidades  son  mencionados  por  el  actor  en  el  escrito  de  demanda.   

Alude  a la superación del lapso instructivo  como  enervante de la propia actuación procesal; o haberse precipitado la fecha  de  la  indagatoria de un día para otro; o no haberse sometido a investigación  los  hechos  aducidos  por  el  procesado  en la indagatoria; o sostener que las  autoridades  de  la  Fiscalía  actuaron  motivados  en  actos de corrupción; o  referirse  a situaciones fácticas que asume clarificadoras de los hechos objeto  de   juzgamiento;  o  destacar  que  el  imputado  atestó  dentro  del  proceso  adelantado    contra   Guillermo   León   Valencia   Cossio    y   rematar  genéricamente  sosteniendo  la  carencia de defensa técnica -como en todos los  demás  casos  sin  esfuerzo  alguno  por  llenar de contenidos y significado de  trascendencia  las  pretensas falencias procesales mencionadas- y concluir, para  mayor  perplejidad  solicitando  la  absolución  para el incriminado, son todas  expresiones  de  inconformidad  aglutinadas  dentro del marco de la nulidad pero  sin  sustento  suficiente  para  ser  admitidas  en  el  propósito  de provocar  motivadamente una decisión de fondo por parte de la Corte.   

En  razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado  Lucas Antonio Alzate Isaza.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno   

Cópiese,   devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                       JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                    

FERNANDO       ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                         SIGIFREDO ESPINOSA  PEREZ                                                       

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        MARIA              DEL              ROSARIO              GONZALEZ             DE  LEMOS                  

AUGUSTO           IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                       JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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