34701(22-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 34701  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 209   

Bogotá  D. C., veintidós (22) de junio de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad  la  Sala califica el  aspecto  formal  de la demanda de casación presentada por el defensor de SILVIO  HERNANDO  JAMIOY  IMBAJOA  y  EDUARDO  DAZA  RODRÍGUEZ, contra el fallo de 9 de  abril  de  2010,  proferido  por  el Tribunal Superior de Pasto que confirmó la  sentencia  condenatoria de 30 de junio de 2009 del Juzgado Penal del Circuito de  Túquerres,   que   los   declaró   responsables  del  delito  de  homicidio     agravado     en    concurso    homogéneo.   

HECHOS  

El 9 de febrero de 2004, en la calle 15 con  la  carrera 4ª de la ciudad de Cali,  WILFER HOYOS COBO al mando de un bus  de  servicio  público  afiliado  a  la  empresa de Transporte Villanueva Belén  arrolló  a EFRAÍN LLANTEN MONTILLA, en el momento en que realizaba actividades  como  barrendero de la empresa EMSIRVA a quien el Instituto Nacional de Medicina  Legal  le  dictaminó  una  incapacidad  médico  legal  definitiva de 70 días;  secuelas   físicas   de   carácter   permanente   consistentes  en1:    (i)  deformidad  física,  (ii) perturbación funcional del órgano de la locomoción  y (iii) perturbación funcional del miembro inferior derecho.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

         1.  Con  base  en  los  anteriores  hechos,  el  18  de  febrero de  20042,  la  Fiscalía  dispuso  en  etapa  de indagación preliminar, la  práctica  de  diligencia  de  conciliación,  el  22  de  julio del mismo año,  decretó  la apertura de la investigación en la cual ordenó la vinculación al  proceso de WILFER HOYOS COBO.   

         2.  El  9  de  agosto  del  año  que  transcurría, se escuchó en  indagatoria a WILFER HOYOS COBO.   

         3.  En  resolución  de sustanciación de 11 de octubre de 2004, se  dispuso  el  cierre  de la investigación y el 14 de esa anualidad, calificó la  investigación  y  acusó  a  WILFER  HOYOS COBO, como autor del  delito de  lesiones personales culposas.   

         En   el  traslado  para  alegar  de  conclusión  la  defensora  de  confianza  de  HOYOS  COBO  presentó escrito donde con base en un análisis del  acervo  probatorio  y  al  considerar  acreditada la existencia de una causal de  inculpabilidad  y  en  aplicación  al  in  dubio pro  reo,  reclamó  la preclusión de la instrucción. No  se solicitaron nulidades.   

         Interpuesto  el recurso de apelación por la apoderada del acusado,  ante  la  ausencia  de  sustentación,  el  19 de enero de 2005 le fue declarado  desierto,  por  tanto,  el  pliego  de  cargos cobró  ejecutoria el 31 de los que cursaban.   

         4.  Remitido  el  expediente para adelantar la etapa del juicio, el  31  de  agosto de 2005, el Juzgado Veinticinco Penal Municipal de Cali, llevó a  cabo       la       audiencia      preparatoria3,    donde   se   pronunció  sobre:   

         (i)  la  inexistencia  de  vicios  invalidantes;  (ii)  las pruebas  solicitadas  por  la  defensora  de  WILFER  HOYOS  COBO,  entre  las  cuales se  encontraban:  a)  inspección  judicial  en el lugar de ocurrencia de los hechos  con  la  asistencia  de  perito físico forense, b) la remisión del lesionado a  Medicina  Legal para la actualización del dictamen sobre las condiciones de las  secuelas,  c)  recibido  el  resultado de la anterior, remitir el cuaderno de la  actuación   al   C.T.I.   para   la   evaluación  de  los  perjuicios,  d)  la  certificación  por  parte de las autoridades municipales sobre los requisitos a  cumplir  para  realizar  la actividad de recolección de basuras; (iii) otras de  procedencia   oficiosa;   y,   iv)  fijó  fecha  para  la  audiencia  pública.   

         5.  Repartido  por  descongestión  el asunto al Juzgado Veintidós  Penal  Municipal4,  el 11 de junio de 2008, se realizó el juicio, al cabo del cual,  el  14  de  agosto  de  la misma anualidad se profirió la sentencia5,  en la cual  WILFER   HOYOS  COBO  fue  condenado  como  autor  del  delito  de  lesiones  personales culposas a siete (7)  meses,  seis (6) días de prisión; multa de cinco punto dos (5.2) s.m.l.m.v; la  prohibición  por  un  (1)  año  para  ejercer  la  actividad de conducción de  vehículos  automotores;  la  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de la pena principal; al pago de  perjuicios  por  valor  de  dieciséis  millones trescientos dos mil trescientos  setenta  y  dos  pesos  ($16.302.372.oo)  por  daños  materiales  y quince (15)  s.m.l.m.v  por  los  morales;  y,  le concedió la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.   

         6.  Impugnada  la decisión por el apoderado de la parte civil y el  del  acusado,  el 20 de agosto de 2009, El Juzgado Diecisiete Penal del Circuito  de Cali la confirmó.   

         7.  Inconforme  con  el  fallo,  el  defensor  de WILFER HOYOS COBO  interpuso  el  recurso  extraordinario  de  casación,  cuya admisión, luego de  repartido el asunto el 10 de los cursantes, ahora se decide.   

LA  DEMANDA   

El defensor de WILFER HOYOS COBO presenta un  libelo  en  el  cual  de  manera  introductoria  propone  la  procedencia  de la  casación  discrecional,  como  necesaria  para  la  garantía  de  los derechos  fundamentales.   

Enuncia  y  transcribe  como normas base de  tales prerrogativas, los artículos:   

a.  1° (formas y  caracteres    del    Estado),    2°   (fines   esenciales   del   Estado),  13  (igualdad ante la ley y las autoridades),  15 (derecho a la intimidad),  21  (derecho  a la honra),   29   (debido  proceso),   228  (la  función  pública  de  administración  de  justicia),  230  (actividad  judicial)  de la Constitución  política,  para  expresar  que  considera  debe  haber un pronunciamiento de la  Corte  Suprema  de  Justicia al existir unos derecho fundamentales transgredidos  por  las instancias, como la dignidad humana y el buen nombre, pues “el  procesado  no fue la causa potencial del accidente y que los  hechos  ocurrieron  por  culpa exclusiva de la víctima, donde las instancias no  valoraron   las  pruebas  de  manera  individual  y  en  conjunto”.   

b.  14  (igualdad  ante  los  tribunales)  del  Pacto  Universal  de los  Derechos     Humanos     y     8°     (garantías  judiciales)  de  la Convención Americana de Derechos  Humanos.   

c.       6°       (legalidad),     7°     (igualdad),     9°     (conducta  punible),  y  12 (culpabilidad)      del      Código  Penal.   

d.       7°       (presunción    de    inocencia),   8°  (defensa),     10°  (acceso a la administración de justicia),   12   (autonomía   e  independencia  judicial),          13          (contradicción),    16   (finalidad   del   procedimiento),   20  (investigación  integral),  24   (prevalencia),  232  (necesidad probatoria), 238  (apreciación    de    las    pruebas),  306 (causales de nulidad) y  400  (apertura  a juicio) del Código de Procedimiento Penal.   

e.        55       (comportamiento   de  las  personas  en  el  tránsito)       ,       57      (circulación  peatonal)        y        58       (prohibición   a   los   peatones)  del  Código Nacional de Tránsito.   

f.    205    (procedencia    de    la  casación).   

Luego define los derechos allí consagrados  a  partir  de  sus propios conceptos y transcribe una sentencia de la Sala sobre  la  problemática  generada con ocasión a la concurrencia de los derechos de la  declaratoria  judicial de la prescripción de la acción y el fallo absolutorio,  para  pasar  a  proponer  tres cargos, los dos primeros, soportados en la causal  tercera  de  nulidad, y el restante en la primera por violación indirecta de la  ley sustancial.   

    

1. Primer cargo (principal)     

Al amparo del numeral tercero del artículo  207  del  Código  de  Procedimiento Penal, ataca la sentencia de segundo grado,  por  violación del derecho a la defensa ante la omisión de haber sido definida  la situación jurídica del procesado.   

         Considera   como   normas   violadas   los   artículos  29  de  la  Constitución  Nacional;  120  del  Código  Penal;  y, 354 y 357 del Código de  Procedimiento Penal.   

           Expresa, que no obstante haber dejado de alegar la nulidad en las  instancias  por  este motivo, la irregularidad genera el vicio y la única forma  de  subsanarla  es declarar la invalidez de lo actuado a partir de del cierre de  la  investigación,  pues  de haber conocido de manera anticipada el criterio de  la  fiscalía,  tal  aspecto  habría generado una orientación al ejercicio del  derecho  de  defensa,  conocer los indicios, los medios de prueba y el análisis  de  ellos  en  su  contra,  para  de este modo saber cuáles medios de prueba de  descargo debía solicitar.   

         A  partir  de  la  transcripción  de  apartes de la resolución de  acusación,  expone  que,  si  se  hubiera conocido tal concepto plasmado por la  Fiscalía  desde el momento en que se debió definir la situación jurídica del  procesado,  se habría generado una alerta a la defensa material y técnica para  llevar  a  cabo  una  estrategia defensiva, tal como el interrogar nuevamente al  lesionado  y  al guarda de tránsito y solicitar una inspección al lugar de los  hechos.   

Por  tanto  dice el censor, se violaron las  formas  propias  del  juicio  descritas  en  el artículo 29 de la Constitución  Política,  tema  sobre  el  cual  cita  a  dos  tratadistas  nacionales y evoca  jurisprudencia de esta sala para reafirmar el cargo postulado.   

         A  partir  de  la  enunciación  de  los  artículos  306 y 310 del  Código  de  Procedimiento  Penal, transcribe los principios orientadores de las  nulidades  descritos  en  los  numerales  2°  y 5° para sin más, expresar que  “Son   todos   estos   aspectos   que  la  defensa  resalta”,  como  motivos de la existencia del vicio  denunciado.   

Solicita la declaratoria de la nulidad de lo  actuado  a  partir  del cierre de la investigación y el envío del expediente a  la  fiscalía  46  Local  de  Cali  para  que  proceda  a  definir la situación  jurídica de WILFER HOYOS COBO.   

    

1. Segundo cargo (subsidiario)     

También bajo la égida de la causal tercera  de  casación  denuncia la nulidad parcial del fallo6  por violación al derecho de  defensa,  motivado  por  la  valoración  en las sentencias de instancias de una  prueba  que fue practicada de manera ilegal y en forma extemporánea, razón por  la   cual   solicita  la  exclusión  de  la  valoración  y  determinación  de  perjuicios; y,  la prueba de la junta calificadora.   

Como normas violadas denuncia los artículos  29,  229  230  de  la Constitución Política y 400 del Código de Procedimiento  Penal.   

         Precisa  que la nulidad fue solicitada desde la audiencia pública,  pues  las pruebas deben ser decretadas por el juez en la audiencia preparatoria,  al  no haberlo hecho de esa manera no podía enviar posteriormente y a solicitud  de  un  perito quien no es sujeto procesal, al lesionado a la junta calificadora  de   invalidez   del  Valle  del  Cauca,  la  cual  arrojó  como  resultado  la  disminución de la capacidad laboral en un 11.86%.   

         Considera  se debe decretar la nulidad parcial del proceso a partir  del  folio  108   a  112 del cuaderno original donde obra el dictamen de la  junta  médica  al  ser  la prueba ilegal por atentar contra el debido proceso y  las  formas  propias  del  juicio,  lo  cual  repercutió  en  el aumento de los  perjuicios materiales.   

3.  Tercer cargo  (subsidiario)   

Los jueces de instancia incurrieron en falso  raciocinio  al desconocer la aplicación de las reglas de la sana crítica en el  momento  de  la  valoración  de la diligencia de indagatoria rendida por WILFER  HOYOS COBO, bajo los siguientes argumentos:   

-.   El  procesado  no  incurrió  en  la  violación  de  normas  de  tránsito  tampoco  desconoció  el deber objetivo y  subjetivo  de  cuidado  para que el fallo se fundamentara en ello, motivo por el  cual  se  contradicen las reglas de la sana crítica al inexistir imprudencia en  la conducta del acusado.   

Solicita se case la sentencia recurrida y en  su  lugar  se  absuelva  a  HOYOS COBO, pues en su sentir, por el sólo hecho de  haber   visto  con  antelación  al  peatón,  no  se  genera  la  certeza  para  condenarlo.   

El  error de hecho denunciado se generó en  la  fuerza  conclusiva  otorgada a las manifestaciones del lesionado y el guarda  de tránsito.   

         

         Como  normas  violadas  denuncia  los artículos 232, 234 y 238 del  Código de Procedimiento Penal.   

Transcribe apartes de la declaración de la  víctima  y  de  los  fallos  de  instancias  para  afirmar  que  las instancias  ignoraron  el  principio  lógico  de  razón suficiente, pues éste existe para  eliminar  la  fuerza  conclusiva  del tema de la causa del accidente al dejar de  analizar  que  el  peatón y lesionado también debía cumplir con las normas de  admisión  y  comportamiento  en  el  tránsito;  el  fundamento de la sentencia  soportado  en  la  imprudencia  del  conductor  al  recoger  pasajeros  en sitio  prohibido  y en adelantar al escobita y orillarse de improviso no tiene respaldo  probatorio;  y  tampoco,  está  probado en el proceso que el escobita estuviera  pegado o empujando la carreta.   

         Además,  que  conforme  a la querella y ampliación de la denuncia  el  bus  no  podía  arrastrar  al  escobita, pues estaba barriendo “lo  que  quiere  decir  que la carreta no estaba sujetada por el  escobita,  de  allí  que son dos aspectos diferentes y no existe ninguna razón  para haber condenado al   

De esta  manera,  si  el  deseo del actor como en este caso es el de proponer el supuesto  del  debido  proceso, debió demostrar: ¿cómo se fracturaron las bases legales  del mismo ya sea en su aspecto formal o conceptual?.   

No  se  debe  olvidar,  como le ocurrió al  censor,  que  las  nulidades carecen de alcance en la sola manifestación legal;  no  constituyen  un  fin  en si mismo, como quiera que de existir formalmente el  vicio,  se  debe  acreditar  a  esta  Sala  en  forma clara y precisa, que éste  solamente  se  puede  superar al declarar la invalidación de lo actuado; que el  trámite  que  se  dice irregular de las formas propias, no cumplió el fin para  el  cual  se  encuentra  previsto;  y  que el yerro carece de superación en las  instancias.   

Al  tratarse  de  la  discusión  de vicios  invalidantes   motivados   en   deficiencias   de  estructura  en  la  etapa  de  investigación,  como se postula en la demanda, lo mínimo que debió abordar el  censor,  fue  la  carga  de  enseñarle a la Corte, acorde con los principios de  convalidación              –   los   actos   irregulares  pueden  convalidarse,  por  el  consentimiento  del perjudicado, siempre que se observen  las  garantías  constitucionales  ya  sea  de  manera  expresa  o tácita al no  alegarlos     en    los    momentos    procesales    oportunos-,    instrumentalidad       de       las       formas       –  no  se  decretará la invalidez del  acto  cuando  cumpla con la finalidad para la cual estaba destinado, siempre que  no  viole  el  derecho  a  la  defensa-  y  naturaleza  residual  – sólo se puede  decretar  la  nulidad,  cuando  no exista otro remedio procesal para subsanar la  irregularidad  sustancial-,  su  satisfacción  y  superación  en  el caso bajo  estudio,  encaminados al éxito de la censura, labor que no asumió, con lo cual  el  cargo  resulta  incompleto en desconocimiento de los principios de claridad,  precisión y razón suficiente.   

Si bien la causal de nulidad como motivo de  casación  aparentemente  no  exige  formas  específicas,  la  demanda no puede  confundirse  con  un alegato de libre confección como aquí ocurre, pues, igual  que  en  las otras, debe ajustarse a ciertos parámetros lógicos de modo que se  comprenda   con   claridad   y  precisión  las  razones  que  la  generan,  las  irregularidades   sustanciales  alegadas  y  la  manera  como  se  quebranta  la  estructura   del   proceso   o   se   afectan  las  garantías  de  los  sujetos  procesales.   

En  punto  de  esta  causal,  corresponde  también   al   recurrente  demostrar  que  la  anomalía  cometida  durante  el  desarrollo  del  proceso e inadvertida en el fallo incide de tal forma, que para  remediarla  no  queda ninguna alternativa distinta a invalidar las diligencias y  por  ello,  quien  así  alega debe indicar con exactitud el momento procesal al  que  ha  de retrotraerse la actuación, una vez excluidas las alcanzadas por los  vicios,  inobservada  por  el  recurrente,  pues  a  la Corte, dado el carácter  rogado, no le corresponde interpretar el escrito de impugnación.   

En   cumplimiento   del   principio   de  limitación  del  recurso  extraordinario,  no  le  es dable a la Corte suplir las omisiones argumentativas  del  escrito  de  sustentación. Por tanto, no puede corregir, complementar o de  cualquier  otra  manera  suplantar  al  casacionista  en  la construcción de la  demanda,  salvo,  cuando atendiendo los fines de la casación y en procura de la  defensa  de  las  garantías fundamentales deba hacerlo, como a continuación se  hace:   

CASACIÓN OFICIOSA  

No obstante haber sido rechazada la demanda  al  carecer  de  los presupuestos de técnica, lógica y argumentación exigidos  por  el  ordenamiento  adjetivo,  como  se  dejó  acotado en la providencia que  decidió  sobre su inadmisión, la Sala procederá a corregir el error en que se  incurrió  en la imposición de la sanción accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  en  procura de restablecer la  garantía de legalidad de la pena.   

En efecto, SILVIO HERNANDO JAMIOY IMBAJOA y  EDUARDO  DAZA  RODRÍGUEZ  fueron condenados por el juez de primer grado y luego  del  ejercicio  individualización  y  determinación de la sanción conforme al  sistema   de   cuartos   punitivos,   como  autor  del  delito  de  homicidio    agravado    en   concurso   homogéneo,   a trescientos cincuenta (350) meses de prisión.   

En   ese  momento  procesal  el  fallador  consideró  y dispuso también imponerles como accesoria, la inhabilidad para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  período  igual  a la  aflicción principal, esto es, el equivalente a 29 años y 2 meses.   

De  esta  manera  se  hace  ostensible  el  desconocimiento  del  principio  de  legalidad  de la pena, en consideración al  mandato   de   la   preceptiva  anunciada  por  el  a  quo,  conforme  a  la  que,  debía  interpretarla  y  aplicarla  en  forma  sistemática  y  en  armonía  con  los señalamientos del  artículo  51,  incisos  primero  y  segundo  de  la Ley 599 de 20007,    en  consonancia  a los cuales, el límite máximo fijado en la ley para esa clase de  sanciones  no  puede  superar  los  20 años, con excepción de lo normado en el  artículo  122,  inciso  5º de la Constitución Política en los eventos en los  que  los  servidores  públicos  son condenados por delitos contra el patrimonio  del Estado, circunstancia que aquí no acontece.   

Así,  la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas impuesta por el juez de primer  grado  por  un  término  de  350  meses  desborda el límite establecido por el  legislador.   

Advertido como ya lo fue, que el Tribunal al  conocer  de  la  alzada  de  la sentencia motivo de impugnación no corrigió el  yerro,  tampoco  lo  advirtió su defensor en las instancias y en la demanda, la  Sala  casará  oficiosa  y  parcialmente  el  fallo,  razón  por la cual y para  restaurar  el  agravio  a  la  garantía fundamental de legalidad de la pena, la  ajustará   a   su   tope   máximo   de   20  años,  como  está  previsto  el  legislador.   

En  todo  lo  demás,  la  decisión  del  ad  quem se mantendrá sin  modificaciones.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.  INADMITIR la  demanda  de  casación  presentada  por  el  abogado  de  SILVIO     HERNANDO     JAMIOY     IMBAJOA     y    EDUARDO    DAZA  RODRÍGUEZ,  conforme  a  lo  expuesto  en  la  parte  motiva.   

2.   CASAR  parcialmente  y  de  oficio  la sentencia de 9 de abril de 2010 proferida por el  Tribunal  Superior  de  Pasto en el sentido de imponer como pena accesoria a los  defensores  de  SILVIO  HERNANDO  JAMIOY  IMBAJOA  y  EDUARDO DAZA RODRÍGUEZ la  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas por 20 años, conforme a lo  expuesto en la parte considerativa.   

3.  Contra  la  presente providencia no procede recurso alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase  y  devuélvase al juzgado de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                                                   Comisión de servicio   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                           MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                                JULIO      ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cuaderno Original No. 1, folio 88.   

2  Cuaderno Original No. 1, folio 5.   

3  Cuaderno original No. 1, folio 76.   

4  Cuaderno original No. 1, folio 99.   

5  Cuaderno original No. 2, folio 406.   

6  El  cargo  se  dirige  sólo,  contra el numeral quinto de la sentencia que dispone:  “CONDENAR   a   WILFER  HOYOS  COBO  como  directo  responsable,  al  pago  de  DIECISÉIS  MILLONES TRESCIENTOS DOS MIL TRESCIENTOS  SETENTA   Y   DOS   PESOS  ($16.302.372.oo)  por   concepto  de  PERJUICIOS  MATERIALES  y  el  equivalente a QUINCE (15) SALARIOS MÍNIMOS LEGALES MENSUALES  VIGENTES,   por   concepto  de  perjuicios  MORALES,  los  cuales  deberán  ser  cancelados  en  el plazo máximo de seis (6) meses y en los términos señalados  en el acápite respectivo.”   

7  “   ARTICULO  52.  LAS PENAS ACCESORIAS. Las penas privativas de  otros  derechos,  que pueden imponerse como principales, serán accesorias y las  impondrá  el  Juez  cuando  tengan  relación directa con la realización de la  conducta  punible, por haber abusado de ellos o haber facilitado su comisión, o  cuando  la  restricción  del  derecho  contribuya a la prevención de conductas  similares a la que fue objeto de condena.   

En la imposición de las penas accesorias se  observará estrictamente lo dispuesto en el artículo 59.   

En   todo   caso,  la  pena  de  prisión  conllevará  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas, por un tiempo igual al de la pena a que accede y hasta por  una  tercera  parte más, sin exceder el máximo fijado en la Ley, sin perjuicio  de la excepción a que alude el inciso 2 del artículo 51”     

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