34195(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34195  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N°260  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la demanda de revisión presentada a través de apoderado por el sentenciado  Robert  Wagner  Navas  contra  el  fallo  proferido por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  por  cuyo  medio  confirmó  el dictado por el  Juzgado  Catorce Penal del Circuito de Descongestión de la misma ciudad, que lo  condenó  como  autor  de  la conducta punible de omisión de agente retenedor o  recaudador.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL:   

1. En cuanto a los  primeros,  el  fallo de segundo grado acogió los declarados por el a  quo,  el  cual  los  sintetizó  en los  siguientes términos:   

“En  cumplimiento  de su objeto social la  firma  Wagner’s Servicios  Médicos  Ltda.  realizó  en  los  años  de  1998,  1999,  2000,  2001  y 2002  operaciones  comerciales  que  generaron impuesto de retención en la fuente por  los  periodos  y  valores  que a continuación se discriminan y que no fueron ni  han sido cancelados en los términos que demanda la ley:   

Año 1998; períodos 9, 10, 11 y 12. Valores  $2.157.000,oo, $2.779.000,oo, $3.796.000,oo, $4.064.000,oo.   

Año 1999; períodos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,  9,   10,   11,   12.   Valores   $2.508.000,oo,   $3.347.000,oo,  $3.489.000,oo,  $3.855.000,oo,   $2.349,000,oo,   $2.322.000,oo,  $3,572,000,oo,  $2.399.000,oo,  $884.000,oo,       $2.020,000,oo,     $1.175.000,oo,    $3.365.000,oo.   

Año 2000; períodos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8,  9,   10,   11,   12.   Valores   $1.311.000,oo,   $1.230.000,oo,  $1.177.000,oo,  $1.622.000,oo,    $898.000,oo,    $2.588.000,oo,    $439.000,oo,    $419,000,oo,  $1.676.000,oo,    $1.209.000,oo,       $581.000,oo,       $667.000,oo.   

Año 2001; períodos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9,  10,  11,  12.  Valores  $721.000,oo,  $2.845,000,oo,  $475.000,oo,  $411.000,oo,  $584.000,oo,           $481.000,oo,           $720.000,oo,          $400.000,oo,  $649.000,oo,         $1.127.000,oo,       $259.000,oo.   

Año 2002; períodos 5, 10, 11, 12. Valores  $98.000,oo,  $107.000,oo,  $36.000,oo  y  86.000,001       (sic)”.   

2.  Respecto de lo  segundo,  el  23  de agosto de 2004 la Fiscalía Doscientos Seccional de Bogotá  de  la  Unidad  Primera  Especializada  en  Delitos  contra  la  Administración  Pública  y  de  Justicia profirió resolución acusatoria a Robert Wagner Navas  como  presunto  autor  responsable  de la conducta punible de omisión de agente  retenedor   o   recaudador,   cometida   en   concurso  homogéneo  y  sucesivo,  determinación que quedó ejecutoriada el 30 de enero de 2005.   

3.  Agotada la  etapa  de  la  causa,  el  20  de  octubre  de 2006 el Juzgado Catorce Penal del  Circuito  de  Descongestión  de Bogotá dictó sentencia condenatoria en contra  de  Robert  Wagner Navas al hallarlo autor responsable el delito por el cual fue  convocado  a  juicio  y  le  impuso  la pena principal de 54 meses de prisión y  multa  de  327,90  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, así como la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por   un   tiempo   igual   al   de   la   pena   privativa   de  la  libertad.   

Además, lo obligó a pagar, por concepto de  perjuicios  materiales,  el  equivalente  a  163,95  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  le negó la suspensión condicional de la ejecución de la  pena y le concedió la sustitutiva de la prisión domiciliaria.   

4.  La anterior  determinación  fue  apelada por el defensor de Robert Wagner Navas y la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Bogotá, con  fallo del 24 de noviembre de 2008, la confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA  

1.   Una   vez  identifica  la  providencia  impugnada,  narra los hechos, reseña la actuación  procesal  e  indica  la conducta punible por la cual se profirió condena contra  Robert  Wagner  Navas,  el  defensor  del citado señala que presenta acción de  revisión  contra  la sentencia proferida el 24 de noviembre de 2008 por la Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, que  confirmó  la  dictada el 20 de octubre de 2006 por el Juzgado Catorce Penal del  Circuito  de  Descongestión  de  la  misma  ciudad, con fundamento en la causal  prevista  en  el numeral 2º del artículo 220 de la Ley 600 de 2000, por cuanto  la   acción   penal  prescribió  antes  de  quedar  en  firme  la  resolución  acusatoria.   

2.  Sustenta la  causal  invocada en que si bien los hechos por los cuales fue investigado Robert  Wagner  Navas  ocurrieron  en  vigencia  del Decreto Ley 100 de 1980, en el caso  particular  se  aplicó por favorabilidad el artículo 402 de la Ley 599 de 2000  y   no   el   artículo   133   del   referido  decreto,  lo  cual  no  resultó  acertado.   

3.   En  este  sentido  expresa  que  el  delito  de  peculado  por apropiación previsto en el  artículo  1332  del  Decreto  Ley  100  de  1980  preveía  una escala de penas de  acuerdo  con  la  antijuridicidad de la conducta, de manera que en el inciso 1º  consagraba  una  pena  máxima  de  15  años  y  en  el  2º indicaba que si lo  apropiado  era  inferior a 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes, como  en   efecto  ocurrió  en  este  asunto,  se  disminuía  la  pena  “en  las  ¾  partes, es decir, 180 meses menos 135 meses, para un  total  de  45  meses,  esto  es  3,75  años,  que son inferiores a los seis del  artículo 402” de la Ley 599 de 2000.   

4.  Señala que  “Si  el Código Penal de 2000 empezó su vigencia el  25  de  julio  de 2001 es claro que el estatuto del ochenta la mantuvo hasta las  doce  de  la  noche  del  24  de junio. Y si la última omisión ocurrió con el  periodo  6  de  2001,  es  indudable  que  la  norma a aplicar es la del Código  derogado y no la del hoy vigente”.   

5.  Agrega que  de  acuerdo  con  el  “artículo 80 del Código Penal  derogado”, la acción penal prescribe en un término  igual  al máximo de la pena fijada en la Ley pero en no menos de 5 años y como  en  el  sub judice ésta es de  3,75  años,  la  prescripción  opera  en  un  lustro, por tanto, cuando quedó  ejecutoriada la resolución acusatoria ya estaba prescrita.   

6.  Una vez el  demandante  cuestiona  los argumentos de la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá para negar la prescripción de la  acción  penal,  el  cual  predicó  del  sentenciado  la condición de servidor  público  y,  por ende, le dedujo el aumento de la tercera parte del término de  prescripción  señalado  en  el artículo 83 de la Ley 599 de 2000, asegura que  como  el  delito  de  omisión  de  agente  retenedor  o recaudador no exige tal  condición  al  sujeto  activo, ahora no es posible pregonar el referido aumento  para  calcular  la  prescripción  en  relación  con  el delito de peculado por  apropiación.   

7.    Con  fundamento  en  lo  anterior  solicita  declarar  fundada la causal de revisión  invocada,  se  decrete  la prescripción de la acción penal y, en consecuencia,  se   profiera   cesación   de   procedimiento   a   favor   de   Robert  Wagner  Navas.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  La acción  de  revisión  está  instituida como un mecanismo excepcional para remover, con  fundamento  en los casos expresamente señalados en el artículo 220 del Código  de  Procedimiento  Penal,  el  carácter  definitivo  de las sentencias y demás  decisiones  ejecutoriadas  que  hacen  tránsito  a  cosa  juzgada, es decir, de  aquellas    que    por    voluntad    del    legislador    son    inmutables   e  irrevocables.   

2.  A  su  vez, el  artículo  222  ibídem prevé  para   su   procedencia   un  conjunto  de  requisitos  mínimos  de  ineludible  cumplimiento,  de  manera  que  sin  la  plena acreditación de los mismos no es  posible la admisión de la demanda.   

En  esa  medida,  corresponde  al demandante  identificar  la  actuación  cuya  revisión  se  reclama,  los  juzgadores  que  intervinieron  en  la  ella, las conductas punibles investigadas y juzgadas, las  decisiones  censuradas,  la  causal  invocada,  los  fundamentos  de  hecho y de  derecho  en que se funda la acción, así como la relación de pruebas aportadas  para    demostrar    los    supuestos    fácticos    en   que   se   apoya   la  petición.   

Adicionalmente,  el actor debe allegar copia  de  las  sentencias  de primera y segunda instancia con la respectiva constancia  de  ejecutoría  y  en  las  mismas  condiciones deberá hacerlo en punto de las  demás  decisiones  con  efectos  de  cosa  juzgada,  si son el fundamento de la  causal invocada.   

3.  Es oportuno  señalar  que  por  el  carácter  excepcional de la acción de revisión, no es  posible  acudir  a  ella  en orden a reeditar controversias probatorias o con el  propósito  de  discutir  la  adecuación  típica,  la  forma de culpabilidad o  participación,  las  circunstancias  del  hecho  o  cualquier otro elemento que  pueda   incidir   sobre   la  punibilidad  de  la  conducta  juzgada3.   

4.  En el caso  particular  la  demanda  se  inadmitirá  por  cuanto  se omite allegar tanto la  constancia  de  ejecutoria  de la sentencia condenatoria proferida contra Robert  Wagner  Navas  por  el  Juzgado  Catorce Penal del Circuito de Descongestión de  Bogotá,  como  la  relativa al fallo de la Sala de Decisión Penal del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  la  misma  ciudad  que  confirmó aquella  determinación,  amén  de que también se olvidó aportar ese tipo de documento  respecto  de  la  resolución  acusatoria  emitida  por  la Fiscalía Doscientos  Seccional   de   la   Unidad   Primera   Especializada   en  Delitos  contra  la  Administración Pública y de Justicia.   

Es de anotar que la constancia de ejecutoria  es  indispensable  por cuanto, de un lado, no debe perderse de vista que para la  procedencia  de  la  acción  de  revisión  es  necesario  estar  frente  a una  decisión  en  firme  con  efectos  de cosa juzgada y, de otra parte, por cuanto  únicamente  con  el  documento  en cita es posible establecer que no opera otra  alternativa procesal de defensa o medio ordinario de impugnación.   

Así  las  cosas,  esta  sola  falencia  es  suficiente para inadmitir la demanda.   

5.  No obstante,  como  la  causal  planteada en el presente caso es la prevista en el numeral 2º  del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000 y se la hace consistir en que para el  momento  de  proferirse  el  fallo  de  condena  el  Estado  había  perdido  la  oportunidad  para  ejercer  la  acción  penal,  dado  que previamente operó el  fenómeno  jurídico  de la prescripción, en concreto antes de la ejecutoria de  la  resolución  acusatoria,  es  preciso  recordar  que  una discusión con ese  alcance  debe  adelantarse de manera objetiva, clara y precisa, mas no acudiendo  a  una  realidad  material distinta a la demostrada y declarada en el fallo como  lo  hace  el  accionante,  quien  además  cuestiona  la  tipicidad  y  acoge un  contenido  de  las  normas  que  regulan  la  prescripción  ajeno  a  su  tenor  literal.   

6.   Conforme  quedó  consignado  inicialmente,  los  hechos  se contraen a que el sentenciado  Robert   Wagner   Navas,   en   su   condición   de   representante   legal  de  Wagner’s    Servicios  Médicos  Ltda.,  no consignó la retención en la fuente de los periodos 9 a 12  de  1998,  1  a  12  de  1999 y 2000, 1 a 6 y 8 a 12 de 2001 y 5, 10, 11 y 12 de  2002, mas no hasta el periodo 6 de 2001 como lo asegura el actor.   

7. Ahora, al margen  de  que  el  demandante cuestiona la tipicidad de la conducta punible por la que  se  procedió,  lo  cual,  como  se  dijo,  no es posible frente a la acción de  revisión,  es  oportuno  recordar  que  para  calcular  la  prescripción de la  acción  penal  en  la  etapa de la investigación, de acuerdo con lo consagrado  por    el   artículo   83   del   Código   Penal4,  se  debe  tener en cuenta un  tiempo  igual al máximo de la pena fijada en la ley, el cual en ningún caso ha  de ser inferior a 5 años.   

A su vez, resulta necesario mencionar, que de  conformidad  con  lo establecido en el numeral 5º del artículo 60 ibídem,  si  la  pena se desminuye en dos  proporciones,  la  mayor  se  aplicará  al  mínimo y la menor al máximo de la  infracción                  básica5.   

8.   Así las  cosas,   se   observa   que  si  el  artículo  1336  del  Decreto Ley 100 de 1980,  al  cual  se  refiere  el  demandante,  señalaba para el delito de peculado por  apropiación  una  pena máxima de 15 años, norma que también precisaba que si  lo  apropiado no era superior a 50 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  como  en efecto ocurrió en este asunto, la pena se disminuía de la mitad a las  tres  cuartas partes, entonces hipotéticamente, según la tipicidad alegada por  el  accionante,  la  pena  máxima  en este caso sería de 7 años y 6 meses, de  donde  se sigue que fue equivocada la cifra mencionada por éste de “3,75  años”,  la cual es fruto de su  particular interpretación.   

Además,  si  como  viene  de verse, la pena  máxima  para  el  peculado  por  apropiación  de menos de 50 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  es  de  7 años y 6 meses, es evidente que esta es  superior  a  la  fijada  en el artículo 402 del Código Penal para el delito de  omisión  de  agente  retenedor  o  recaudador,  pues  es de 6 años, por tanto,  además  de alegar el actor un aspecto como la tipicidad a través de la acción  de  revisión,  a  pesar  de  no  ser  posible,  los argumentos que esgrime para  hacerlo   no   encuentran   respaldo   en  las  normas  que  regularon  el  caso  concreto.   

9.  En lo que  sí  le  asiste  razón  al demandante es en que frente al delito de omisión de  agente  retenedor  o  recaudador  no es posible hacer el incremento en razón de  ser  el  sujeto  activo  servidor  público,  por  cuanto  la  Sala  precisó al  respecto:   

“2.  Naturaleza  del  agente  retenedor o  recaudador:   

Resuelto   lo   anterior,   es  necesario  determinar  si  los  agentes retenedores o recaudadores de impuestos tienen o no  la  condición  de  servidores públicos, pues, en caso de ostentar tal calidad,  el  término prescriptivo de la acción penal se incrementa en una tercera parte  en       la       etapa       del       juicio7,  según  lo  dispuesto en el  artículo 83 de la Ley 599 de 2000.   

Con el propósito de dilucidar el punto, la  evolución  histórica  del  ordenamiento jurídico respectivo permite constatar  que  la  responsabilidad  penal  de los agentes en mención por no consignar los  recaudos  de obligaciones tributarias aparece inicialmente de forma autónoma en  el  artículo  10º  de  la  Ley  38  de  1969, donde se establecía el deber de  cancelarlos  «dentro  de  los  primeros  quince  (15)  días calendario del mes  siguiente  a  aquél  en  que  se  haya hecho el correspondiente pago o abono en  cuenta»,  a  quienes,  por no hacerlo, se les aplicaba la pena prevista para el  delito  de  apropiación  indebida de dineros públicos (hoy denominado peculado  por  apropiación),  señalándose,  a su vez, que la responsabilidad recaía en  la  persona  natural encargada del recaudo o, en su defecto, en el representante  legal si se trataba de una entidad moral.   

Ahora, mediante el artículo 154 del Decreto  2503  de  1987 se derogó expresamente el artículo 4° de la Ley 38 de 1969, en  el  cual  establecía  la  oportunidad para que el agente retenedor o recaudador  consignara  los  valores  por  concepto  de  obligaciones tributarias so pena de  cometer  el  delito  de apropiación de dineros públicos, pues, en adelante, de  acuerdo  con el artículo 16 del decreto en cita, sería el Gobierno Nacional el  encargado de fijar los respectivos plazos.   

Así mismo, en el artículo 665 del Estatuto  Tributario  (Decreto  624  de  1989)  se incluyó un paratipo penal encaminado a  sancionar  con  la  pena  del  delito  de  «apropiación indebida de fondos del  Tesoro  Público»  a quienes no consignaran las retenciones, sin embargo, no se  precisó  el  momento  para cumplir tal cometido, precepto que por tal motivo se  declaró  inexequible  mediante  Sentencia  C-285  del  27  de junio de 1996, al  carecer  del  elemento  temporal  requerido en sede de tipicidad de la conducta,  oportunidad  en  la cual la Corte Constitucional exhortó al legislador para que  expidiera    una   norma   por   cuyo   medio   se   describiera   la   conducta  plenamente.   

Para  conjurar  esa falencia, la Ley 383 de  1997,  a  través  de  su  artículo  22,  incorporó al Estatuto Tributario una  adición  al  artículo 665 en el sentido de sancionar a los agentes retenedores  que  no consignaran las sumas retenidas «dentro de los dos (2) meses siguientes  a  aquel  en  que  se  efectuó  la respectiva retención» e, igualmente, a los  responsables  del  impuesto  sobre las ventas que «no  consignen  las  sumas  recaudadas por dicho concepto, dentro del mes siguiente a  la   finalización   del   bimestre   correspondiente»,   con  la  pena  prevista  para  «los servidores públicos que incurran en el  delito de peculado por apropiación».   

Finalmente,  con  el propósito de suprimir  los  paratipos  penales,  en  la exposición de motivos del  Proyecto   de   Ley  No.  40  de  1998  del  Senado  de  República, por cuyo medio se  discutió   el  texto  del  actual  Código  Penal,  el  cual  terminó  con  la  aprobación de la Ley 599 de 2000, se expresó:   

«Se  incluyeron  las  disposiciones  que  penalizan,  en  el  Decreto  624  de  1989, Estatuto Tributario, la omisión del  agente  retenedor de consignar oportunamente las sumas retenidas por concepto de  retención  en  la  fuente  o  recaudadas  por  el  impuesto  sobre  las ventas;  si  bien  en  la  actualidad  la  pena  a  imponer al  particular  es  la  misma  establecida para el servidor público en el delito de  peculado  por  apropiación,  en  el  proyecto  se propone una cuantitativamente  inferior,  teniendo  en  cuenta que el juicio de reproche debe ser menor para el  particular  que para el servidor público que tiene un especial deber de lealtad  con   la   administración»   (subraya   fuera   de  texto)8.   

Entonces,  a  partir  del anterior recuento  normativo  y  legislativo es claro que los agentes retenedores o recaudadores de  impuestos   no   tienen   la   calidad   de   servidores   públicos9,  motivo por  el  cual en el Estatuto Punitivo de 2000 se dispuso que no incurren en el delito  de  peculado  por  apropiación,  pues  se  incorporó  un  precepto  especial y  autónomo.   

Conviene  agregar  que  si  tales  agentes  contaran  con  la  condición  de servidores públicos, el legislador no habría  creado  un  tipo  penal  independiente,  como en efecto ocurrió, pese a que tal  proceder     vulnera     el     bien    jurídico    de    la    administración  pública”10.   

10.   Ahora,  como  la  resolución  acusatoria  quedó  en  firme el 30 de enero de 2005 y la  omisión  de  consignar  la retención en la fuente comenzó con el periodo 9 de  1998  y  concluyó  en  el  12  de  2002,  es  claro  que  la  acción  penal no  prescribió.   

En efecto, el artículo 402 del Código Penal  preceptúa:   

“El  agente  retenedor  o autorretenedor que no consigne las sumas retenidas o autorretenidas  por  concepto  de retención en la fuente dentro de los dos (2) meses siguientes  a  la  fecha  fijada por el Gobierno Nacional para la presentación y pago de la  respectiva  declaración  en  la  fuente… incurrirá en prisión de tres (3) a  seis (6) meses de prisión”.   

Igualmente,  se  tiene  que  el  Gobierno  Nacional  por  medio  del  Ministerio  de  Hacienda y  Crédito  Público  fijó  el  calendario  para  el  pago de la retención en la  fuente  para los años 1998, 1999, 2000, 2001 y 2002 a  través      de      los      Decretos  3049  de  1997, 2652 de 1998, 2588 de  1999,  2662  de  2000 y 1244  de       2001,       respectivamente.   

A  su  vez,  el  artículo  26  del  Código  Penal11  dispone  que  “La  conducta punible se  considera  realizada  en el tiempo de la ejecución de la acción o en aquél en  que  debió  tener  lugar  la  acción  omitida,  aun  cuando  sea  otro  el del  resultado”   y   el   artículo   84   ibídem  en  su  inciso  3º  prevé  que  “En  las conductas omisivas el término comenzará a  correr cuando haya cesado el deber de actuar”.   

Entonces,  de  conformidad  con los decretos  anotados,  las normas recién citadas y el término previsto en el artículo 402  del  Código  Penal  tanto  para  cumplir  con  la  obligación  de consignar la  retención  en  la  fuente  como  la  pena máxima allí fijada, es claro que la  acción  penal  no estaba prescrita al momento de quedar en firme la resolución  acusatoria.   

11.  Así las  cosas,  como  la  postulación  de  la causal segunda de revisión fundada en el  fenómeno  jurídico  de  la  prescripción  de  la  acción  penal debe emerger  diáfana  y  exclusivamente  de  los  hechos  y  pruebas  conocidos, estudiados,  controvertidos  y  valorados  en las instancias, mas no de la particular visión  del  demandante  respecto  de la ley en orden a realizar cómputos prescriptivos  sin fundamento serio, ello conduce a la inadmisión de la demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.   INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado del sentenciado  Robert  Wagner  Navas,  de conformidad con las razones  consignadas en esta determinación.   

2.   ADVERTIR  que  contra esta  providencia procede el recurso de reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  realidad esta cifra es de $82.000.   

2  Modificado por la Ley 190 de 1995.   

3  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  decisiones  del  1º  de diciembre de 2004, 1º de junio de 2005, 23 de enero de  2008,  26  de  marzo  de  2008  y 21 abril de 2010, radicaciones números 22501,  19447,  24447, 28995 y 33878, entre otras.   

4 Esta  regulación  tiene  el  mismo  alcance  que la estipulada en el artículo 80 del  Decreto Ley 100 de 1980.   

5  Este  criterio  fue  seguido por la Sala de Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia en vigencia del Decreto Ley 100 de 1980.  Así  lo sostuvo, entre otras, en las sentencias del 27 de octubre de 1987 y del  29    de    junio    de    1988,    radicaciones    números    1781   y   1514,  respectivamente.   

6  Con  la modificación introducida por el artículo 19  de la Ley 190 de 1995.   

7   Cfr.     Sentencia     del     30    de    agosto    de    2004,    radicación            N°  22227. En igual sentido fallo   del  10  de  octubre  de  2007,  radicación   N°  26973, entre otras decisiones.   

8  Gaceta   del   Congreso   N°  139  del  6  de  agosto  de  1998.  Pág. 17.   

9  En  igual   sentido   sentencia   del   13   de   febrero   de   2008,  radicación            N°      24065     y     auto  del  24  de  noviembre  de  2008,  radicación            N° 30486.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 11 de noviembre de 2009, radicación No.  32116.   

11  Esta  norma  recoge  una  preceptiva  similar  a  la  contenida en el artículo 20 del Decreto Ley 100 de 1980.     

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