34162(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 34162  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                      

Magistrado Ponente  

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Aprobado Acta No. 340-  

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011)   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  del  procesado  Mauricio     Castañeda     Barrera    contra  la  sentencia  dictada  el  18  de  diciembre de 2009 por el  Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante  la cual confirmó el fallo condenatorio  proferido  el 23 de enero del mismo año por el Juzgado 17 Penal del Circuito de  ese  Distrito  Judicial,  que  condenó  al  enjuiciado  por el delito homicidio  agravado.   

HECHOS.  

El Tribunal relató los hechos de la siguiente  manera:   

“Se  conoce que ocurrieron el treinta y uno  de  julio  de  dos  mil cinco, cerca de las ocho de la mañana, cuando el señor  LUCIANO  BUENO CASTILLO se encontraba en la esquina de su casa siendo herido con  arma  de  fuego,  por dos sujetos que perpetuado el mortal ataque se dieron a la  huida,  siendo  trasladada  la  víctima al hospital donde al cabo de unos días  fallece.”      

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE.   

1. La Fiscalía inició investigación formal  por  estos  hechos,  vinculó  a  Mauricio  Castañeda  Barrera  al  proceso mediante indagatoria,  y  el  10  de marzo de 2008 calificó el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en su contra por  los  delitos  de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego1,  decisión que adquirió firmeza el 27 de mayo de 2008, cuando fue  resuelto  el  recurso  de  apelación  interpuesto  por  la  defensa2.   

2. El 23 de enero de 2009, el Juzgado 17 Penal  del  Circuito de Cali condenó al procesado por el punible de homicidio agravado  y  lo  absolvió por el delito de porte ilegal de armas de fuego. Impuso la pena  principal  privativa  de la libertad de 27 años de prisión, así como también  la  accesoria  de  inhabilidad de derechos y funciones públicas por el término  de  20  años. Igualmente le denegó la suspensión condicional de la ejecución  de la pena como también la prisión domiciliaria.   

Finalmente  compulsó copias con destino a la  Fiscalía  General de la Nación con el fin de investigar por el presunto delito  de   falso   testimonio   a  los  señores  Espíritu  Bueno  y  Alexánder  Bueno  Castillo,    padre   y   hermano   de   la   víctima  respectivamente3.   

3.  Apelado  el fallo por la defensa, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali  lo  confirmó  el  18  de diciembre de  20094.   

Inconforme  con  la decisión, el condenado a  través de apoderado recurre en casación.   

LA         DEMANDA.   

Con  fundamento en el artículo 207 de la Ley  600  de  2000, el defensor formula un cargo contra la sentencia proferida por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cali por violación indirecta de la ley  sustancial por error de hecho en la evaluación de las pruebas.   

Luego   de  realizar  una  extensa  reseña  jurisprudencial  respecto del ataque en casación por la vía indirecta, precisa  que   el   juez   colegiado  encontró  penalmente  responsable  a  Mauricio  Castañeda  Barrera  con base en  los  siguientes  hechos:  (i)  que  el  hermano  de  la  víctima,  Alexánder  Bueno  Castillo, reconoció al  procesado  como  una  de  las  personas  que  perpetraron  el  ataque  cuando un  investigador  de  la Policía Judicial le puso de presente una fotografía, (ii)  que    Espíritu    Bueno    Angulo,   padre   del   occiso,   señaló   al  encartado  en  diligencia  de  reconocimiento  en  fila de personas como coautor de los violentos hechos, (iii)  que  la  retractación  de  los  citados  señores  en  audiencia pública no es  válida  por  haber  sido  producto de las amenazas de muerte recibidas luego de  los    señalamientos    hacia   el   recurrente   como   el   agresor   de   la  víctima.   

El  censor  para demostrar que no se trata de  una  retractación  viciada,  transcribe sendos apartes de los interrogatorios a  los  que  fueron  sometidos el hermano y padre del occiso en audiencia pública,  con  la intensión de señalar dos aspectos que favorecen al señor Castañeda Barrera.   

Primero,  que  la  descripción  física  que  realizaron   los   parientes   del   difunto   en   las  primeras  declaraciones  rendidas   ante  la  Fiscalía  sobre  la  persona  que  identificaron como  “Mauricio” no  corresponde a la del implicado, pues coinciden en resaltar, como  característica  física  particular,  que  el  agresor  tenía  dos  ostensible  lunares  negros  en  el rostro y el Mauricio Castañeda  Barrera no tiene esa señal en su cara.   

Segundo,      que      Alexánder       y      Espíritu  afirmaron  que no reconocen al  señor  Castañeda  Barrera,  quien  se  encuentra  en  el  estrado  en calidad de acusado, tanto así, que el  primero   de   los  nombrados  aseveró  que  Mauricio  Castañeda   Barrera,   no  es  la  persona  que  identificó  en  la  foto,  ni  es  el causante de la muerte de su hermano, y el  segundo  señaló  que  la persona que observa no es la misma que identificó en  la diligencia de reconocimiento en fila de personas.   

Para  fortalecer su tesis, hace referencia al  testimonio    de    la    madre    de    la   víctima,   señora   Evangelina   Castillo,   para  poner  de  presente  que  las  amenazas  recibidas,  estaban  dirigidas hacia dos muchachos  llamados  Diego  Libardo  y  Jhon Jairo Cabuyales quienes  vivían  con  ella pero que no eran sus hijos, sin embargo, el fallador dice que  esas     amenazas     motivaron     la     retractación     de     Alexánder       y      Espíritu  porque  también fueron objeto  de ellas.   

Concreta  su  reparo  en  referir  que  los  falladores  erraron al darle plena credibilidad a las primeras declaraciones del  hermano  y  padre del occiso y no a lo manifestado por ellos en la retractación  al  interior  de  la  audiencia  pública,  pues concluye equivocadamente que la  misma es mentirosa.   

Estima  que  se  evidencia  un  error  en  el  raciocinio  que  viola  las reglas de la ciencia, la máxima de la experiencia y  la  lógica,  cuando  el  Tribunal  concluye  que  la  descripción  física del  homicida   realizada   en   la   audiencia  pública  por  los  testigos  no  es  trascendental para su identificación.   

Dice  que se deben tener en cuenta las reglas  de  la  ciencia:  “cuando  se afirma que la base del  reconocimiento  es  el  rostro  en su conjunto y no las señales específicas de  los  lunares   negros  grandes  y  ostensibles  en  el  pómulo  y cara del  atacante,  contradice  los  principios de la MORFOLOGÍA DE IDENTIFICACIÓN, que  dice  que  el  reconocimiento  de (sic) realiza primero por los rasgos generales  (contextura,  etnia  o raza, altura, pelo, etc.), lo que determina a un parte de  la  población  y luego se estudia o determina los rasgos específicos (forma de  la  cabeza,  forma  del  rostro,  nariz, orejas, ojos,) limita la búsqueda a un  conjunto  más pequeño de la población y por último los determinantes (señas  particulares)   que   son  las  que  determinan  que  sean  unas  persona  (sic)  determinadas  la  identificadas  (sic)  y  que por dichas características pueda  llegarse  a  una plena individualización, información obtenida en los manuales  de la Fiscalía para la investigación criminal del C.T.I.”   

Agrega  que  la  lógica  y  la  experiencia  señalan  que  las  características  específicas son las que permiten concluir  que  una  cosa  es única y no otra, que ciertas características no llevan a la  certeza  pero  sí  pueden  llevar a la exclusión, como en el presente caso los  dos  lunares  negros  en el rostro, pues “por lógica  si  MAURICIO  CASTAÑEDA  BARRERA,  no  tiene  dichos  lunares que es una señal  particular  muy  específica  y  que  siempre la han mencionado tanto ALEXÁNDER  BUENO   como   ESPÍRITU   BUENO,  en  todas  sus  declaraciones  como  testigos  presenciales  de  los hechos, aún desde antes que se conociera la existencia de  mi  defendido,  necesariamente  lo descarta como la persona que participó en la  muerte de LUCIANO BUENO CASTILLO.”   

Hace consistir la trascendencia de los errores  denunciados,  en  el  hecho de que no está probado que el procesado haya tomado  parte  en  el  homicidio, pues como se vio, los testigos enmiendan o corrigen su  error  frente  al  fallador  en  audiencia  pública, cuando se percatan a corta  distancia  que  la  persona  que  señalaron  como  el  autor de la muerte de su  hermano  e  hijo  no es el acusado, lo que refulge nítidamente la existencia de  una  duda  probatoria  que  debe  ser  resuelta  a favor del señor Castañeda Barrera.   

Considera como normas violadas los artículos  31,  103  y 104 de la Ley 599 de 2000, por aplicación indebida, y el inciso 2°  del artículo 7° de la Ley 600 de 2000, por falta de aplicación.   

En  consecuencia, solicita casar la sentencia  impugnada   y   proferir   en   su  reemplazo  fallo  absolutorio  a  favor  del  procesado.   

CONSIDERACIONES  

1. Admisibilidad de la demanda.  

1.1.  La  Corte  reitera  que  la  demanda de  casación  no  es  un  escrito  de  libre  factura en la que sea viable realizar  cualquier  clase  de cuestionamientos con el fin de continuar el debate fáctico  y jurídico que se surtió durante las instancias.   

1.2.  Su naturaleza extraordinaria, exige que  contenga  una  argumentación  sólida,  dialéctica  y coherente en la que, con  fundamento  en los motivos expresamente señalados por el legislador, se esbocen  en  forma  ordenada  y  clara  los  errores de juicio o de actividad en que pudo  incurrir   el   fallador  de  segundo  grado  y  se  resalte  su  trascendencia.   

1.3.  Su propósito no es el de instituir una  instancia  adicional  a  las ordinarias para continuar con el debate probatorio,  sino  el  de  realizar un control jurídico sobre la sentencia que puso fin a la  actuación,  a  efectos  de  verificar  si  se ajusta o no al ordenamiento y, en  consecuencia,  hacer  efectivo el derecho material, el respeto de las garantías  de los intervinientes y la reparación de los agravios inferidos.   

1.4.  El  censor debe postular sus argumentos  con   claridad,  precisión  y  contundencia.  Su  discurso  debe  ser  lógico,  jurídico  y suficientemente sustentado, de modo que demuestre la afectación de  derechos  o garantías fundamentales, la configuración de la causal o motivo de  casación  que  invoca  y  la  necesidad  de  intervención  de  la Corte por la  realización de los fines del recurso.   

         

2.    El    caso    concreto   –   cargo  único.   

La Sala Inadmitirá la demanda presentada por  el    defensor   de   Mauricio   Castañeda   Barrera  por las siguientes razones:   

Se  advierte  que  la  demanda acierta en la  identificación  de  los  sujetos  procesales,  el señalamiento de la sentencia  objeto  de  impugnación,  la  síntesis  de  los  hechos materia del juicio, el  resumen  parcial  de  la actuación del proceso y en la escogencia de la causal,  pero  no en el agotamiento argumentativo del cargo, porque si bien lo apoyó por  la   vía   indirecta,  en  su  desarrollo  se  incumplen  los  presupuestos  de  precisión,   claridad   y   trascendencia,   requeridos   por  la  lógica  del  recurso.   

Las argumentaciones que presenta en procura de  acreditar    la   existencia   de   un   error   de   hecho   por   falso  raciocinio  que  en su criterio se  presentó  en  la  apreciación  de las declaraciones ofrecidas por el hermano y  padre  de  la  víctima  como testigos directos de los hechos y que sirvieron de  fundamento   para   afirmar   la   responsabilidad  del  procesado  Castañeda   Barrera   en  el  delito  de  homicidio  agravado,  no se  avienen   con   la   noción   del  error  propuesto,  ni con su forma de demostración.   

Insistentemente  la Corte ha sostenido que el  error  de  raciocinio  se  presenta cuando el juzgador se aparta abiertamente de  las  reglas  de  la sana crítica en la determinación del mérito probatorio de  un  medio  específico,  o  en  la construcción de inferencias lógicas en este  campo,  y  por tanto, que cuando se plantea esta clase de error en casación, la  demanda debe satisfacer, al menos, los siguientes contenidos:   

“Uno,  el  señalamiento específico de la  prueba  o de la inferencia lógica en la cual se presentó el error, con el plus  de  que  si  lo  denunciado es un error en la  construcción de un indicio,  deberá  precisarse  en  qué  fase  del proceso intelectual de su construcción  tuvo  lugar:  si  en  el  análisis  de  la  prueba  del hecho indicador o en la  obtención de la inferencia lógica.   

Dos, la indicación precisa de la regla de la  sana  crítica  que  fue  quebrantada por los juzgadores de instancia, exigencia  que  implica  identificar  a  su turno el postulado de la lógica, la máxima de  experiencia,  o el principio de la ciencia que los juzgadores dejaron de aplicar  o    aplicaron   indebidamente   en   el   proceso   de   apreciación   de   la  prueba.     

Tres,  la  acreditación de la trascendencia  del  error,  que  comporta tener que valorar de nuevo el conjunto probatorio que  sirvió  de  fundamento a los juzgadores de instancia para llegar a la decisión  cuestionada,   con   exclusión  del  error  denunciado,  para  mostrar  que  la  conclusión  habría  sido  distinta de no haberse presentado el atentado contra  las     reglas     de     la     sana    crítica5”.   

Estas  exigencias mínimas de fundamentación  del   error   no   fueron   cumplidas  por  el  casacionista,  quien  reduce  la  argumentación  del  ataque a la presentación de cuestionamientos personales de  valoración   probatoria,   que   no   encuentran   sustento   en   la  realidad  procesal.   

Toda  la  argumentación  de  la demanda gira  alrededor  de  tres  premisas  reiterativas: (i) que la descripción física del  atacante         realizada         por         los         familiares        del  occiso                       como  testigos  presenciales  de los hechos -específicamente los lunares negros  en  la  cara-  no corresponde al sentenciado, (ii) que el Tribunal sólo asignó  valor  probatorio  a  las  declaraciones que inicialmente rindieron Alexánder  Bueno  Castillo y Espíritu            Bueno           Angulo,           -hermano y padre  respectivamente  del  fallecido-  ante  la Fiscalía, y no, a lo manifestado por  ellos  en  el  interrogatorio  a  que  fueron sometidos en audiencia pública y,  (iii)  que los testigos se retractaron de los señalamientos contra Mauricio Castañeda Barrera.   

Estos  planteamientos,  de  suyo,  no  logran  desvirtuar  las  valoraciones  de los falladores, pues como ya se dijo, se trata  de  criterios  personales,  que  nada demuestran, pues el error de raciocinio no  surge  de  postular  eventuales discrepancias entre la valoración realizada por  el  juez  y la que los sujetos procesales consideran que es la correcta, sino de  la  falta  de  conformidad  entre  la valoración que el juzgador efectúa en la  sentencia  y  la  que  corresponde  cumplir  frente  a  las  reglas  de  la sana  crítica.   

Si bien  hizo  mención  a una particular regla de la ciencia cuando afirma  que:  “la base del reconocimiento es el rostro en su  conjunto  y no las señales específicas como los lunares  negros grandes y  ostensibles  en el pómulo y cara del atacante, que se contradice los principios  de  la  morfología  de  la identificación”, y aduce  como    regla   de   la   experiencia   que:   “las  características  específicas  son  las  que  permiten concluir que una cosa es  única  y  no  otra, que ciertas características no conllevan a la certeza pero  si  pueden dar exclusión, como en el presente caso los dos lunares negros en el  rostro”,  lo cierto es que  el  argumento  se  quedó  en la simple enunciación, toda vez que, en relación  con   la  regla  científica,  no  constató  la  vigencia  de  la  misma  y  su  aplicabilidad  en  las  circunstancias  del  caso  concreto,  pues  los  aportes  científicos  no  funcionan  para todos los casos de igual manera como si fueran  “leyes”  inexorables  de  la  ciencia”,  dada  la  interferencia de factores que  condicionan  la  mayoría  de  los  fenómenos a la relatividad; y respecto a la  máxima  de la experiencia, no especificó cuál fue la enseñanza adquirida por  el  uso,  la  práctica  o el vivir desatendida por el Tribunal, si es una regla  construida  con  criterio absoluto e inmutable con pretensiones de generalidad y  universalidad.   

Aparte  de  que  estas  manifestaciones  no  demuestran  la  existencia  del  error denunciado, es necesario advertir que los  juzgadores  de primera y segunda instancia abundaron en sólidos argumentos para  concluir,   con  base  en  el  acervo  probatorio,  no  sólo  la  presencia  de  Castañeda  Barrera  en  el  lugar  de  los  hechos,  sino  su participación en el homicidio de Luciano Bueno Castillo.   

Tampoco   es   cierto   que   la  sentencia  condenatoria  se  haya  fundado  exclusivamente en los testimonios del hermano y  padre  de  la  víctima,  si  bien  fueron  orientadores  por  haber presenciado  directamente  los  hechos,  la  verdad  es  que los jueces de instancia también  valoraron:  (i) el reconocimiento en fila de personas realizado por Espíritu  Bueno  Angulo,  (ii) el informe  del  investigador  judicial,  Freddy Arguello Árcala  y   su  posterior  declaración,  en  las  cuales  se  registró    que    Alexander   Castillo      reconoció      a      Castañeda  Barrera  como  el  agresor de su hermano al ponerle de  presente  una  fotografía suya previamente suministrada por la Policía y (iii)  la  declaración  ofrecida  por  la  madre  del  difunto,  señora  Evangelina Castillo Meza.   

También  fueron  valoradas  las  respuestas  ofrecidas      por      los      dos     testigos     directos     (Alexánder       y      Espíritu)  en  el interrogatorio al cual  fueron  sometidos  en  la  audiencia  pública,  solo  que  no de la manera como  esperaba  el censor, pues para los falladores la retractación era mentirosa por  haber  sido  resultado  de  las  amenazas  de  muerte;  además,  que ordenó la  compulsa  de  copias para que los declarantes sean investigados por el delito de  falso testimonio.   

De  lo  anterior  surge  que no presentó ni  demostró  error alguno, sino que acudió a la casación con el anhelo de que la  Corte  actúe  como  una tercera instancia, olvidando que en esta sede se impone  la  acreditación de la ilegalidad del fallo, en cuanto de manera flagrante haya  desconocido  la  Constitución  o  la  ley, sin que un modo diferente de ver las  pruebas   cumpla  ese  cometido,  que  sólo  aspira  a  reabrir  un  debate  ya  superado.   

En   síntesis,  la  demanda  estudiada  no  satisface   las   exigencias   mínimas   de   claridad,  concreción  y  debida  fundamentación  requeridas  por  el  artículo  212  de la Ley 600 de 2000 y la  lógica  de  la causal invocada para su estudio de fondo. Por tanto, la Corte la  inadmitirá  y  ordenará  devolver  el  proceso  a  la  oficina  de  origen, no  advirtiendo  violación  de  garantías  fundamentales  que esté en el deber de  proteger de manera oficiosa.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   apoderado   del   señor   Mauricio Castañeda Barrera.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                               JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                                                         

FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO                                                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE   LEMOS        

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                                     JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1  Folios 139-145 Cuaderno Original No 1.   

2 Folio  162-172Ídem.   

3  Folios 294-321 Cuaderno Original No 2.   

4  Folios 365-377 Ídem.   

5  Casación  29441 del 10 de julio de 2008.     

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