33053(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33053  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado acta N° 260  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011)   

ASUNTO  

Una vez especificado el tema de la competencia  para  continuar conociendo de la presente actuación adelantada en contra del ex  congresista       JAIRO      ENRIQUE      MERLANO  FERNÁNDEZ,  determinado que, en este caso, procedente  se  ofrece  resolver  el  recurso  de apelación activado por el Fiscal Séptimo  Delegado  ante  esta Corporación respecto de la sentencia absolutoria proferida  el  18  de  junio  de  2008  por  parte  del  Juzgado Tercero Penal del Circuito  Especializado  de  Bogotá,  solicitados  los  elementos de registro faltantes y  resueltos  un impedimento y un incidente de recusación, la Sala se pronuncia en  torno  a  los  argumentos  concretados  por  dicho sujeto procesal a través del  referido medio de impugnación.   

PROVIDENCIA CONTROVERTIDA  

El  18  de  junio de 2008, el Juzgado Tercero  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá profirió sentencia absolutoria en  favor  del  ex  Senador  de la República JAIRO ENRIQUE  MERLANO                   FERNÁNDEZ1,  por  las  infracciones  por  las  cuales  había  sido  llamado  a  responder  en  juicio  el  29  de  mayo de 2007 por parte del Fiscal  Séptimo    Delegado    ante    esta   Corporación2,  vale  decir,  concierto para  delinquir   agravado,  en  la  modalidad  de   promocionar  grupos  armados  ilegales, y constreñimiento al sufragante.   

Así, luego de referirse al contexto fáctico  objeto  de  análisis,  efectuar  una  minuciosa  reseña  de  los  elementos de  convicción,  de  la  indagatoria  del  procesado y de las intervenciones de los  sujetos  procesales  en  la audiencia de juzgamiento; y destacar la trascendente  “función  jurídica  que cumple el Juez dentro del  Estado  Social  de  Derecho”, la funcionaria titular  del  despacho  aludido precisó que las declaraciones de SANTANDER BLANCO BELLO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ,  EVELIO  FRANCISCO  BLANCO  JULIO,  VICENTE  JULIO  BLANCO,  LUIS  MARIANO  GUERRERO  JULIO, JESÚS MARIANO GUERRERO, VÍCTOR MANUEL  ESTREMOR   BERRÍO  y  DOMINGO  CASTILLO  BERRÍO  se  recaudaron  en  la  etapa  “preliminar”  sin  la  presencia  de  la  defensa  y  que  cuando  algunos  de dichos ciudadanos fueron  llamados  a  ratificar  su  testimonio  para efectos de garantizar el derecho de  contradicción,  se  “retractaron de lo inicialmente  afirmado  en  relación con los supuestos vínculos que tenía JAIRO MERLANO con  los paramilitares.”   

Estima  que  la  Fiscalía  estructuró  el  llamamiento  a juicio sobre elementos de convencimiento que aún cuando tuvieron  eficacia demostrativa,   

“dado   lo  incipiente  de  la  investigación  para  el momento en el que fueron recaudadas  (investigación  preliminar)  no  significaba  ello, que tales efectos deberían  perpetuarse  durante  todo  el  desarrollo  del  proceso,  pues  el principio de  legalidad  a  que  está sujeto todo servidor judicial, demanda constitucional y  legalmente  que  las  mismas deban ser sometidas al principio de contradicción,  siendo  una  carga de los representantes del Estado posibilitar que el mismo sea  real  y  efectivo,  por  ende  era  obligación del ente acusador, hacer todo lo  posible  para  recaudar  las  pruebas decretadas, y sucedió, que en el caso del  señor  SANTANDER BLANCO BELLO no se cumplió con esa ritualidad y la defensa se  quedó  sin  poder  ejercer la contradicción de lo que éste señor afirmaba en  contra de los intereses del procesado.”   

Considera  que  los  testigos  traídos  para  demostrar los hechos que originaron la investigación,   

“eran   los  llamados  de primera mano a tener un conocimiento de lo acontecido, pero ante la  cantidad  de  imprecisiones, de contradicciones, de retractaciones, de conceptos  inverosímiles,  a  esta Juzgadora no le queda otro camino distinto que restarle  credibilidad a lo por ellos narrado.”   

Aunque no desconoce la presencia de grupos de  autodefensas  en el departamento de Sucre, agrega que los confesos paramilitares  que  declararon  no  indicaron  que  para  las  elecciones  al  Congreso  de  la  República  del  año  2002  prestaron  apoyo a MERLANO  FERNÁNDEZ con el propósito que pudiera acceder a una  curul  en  el  Senado  o que el mencionado pertenecía a la estructura que ellos  integraban o que tenía el compromiso de promover su causa.   

Afirma  que la declaración de LIBARDO DUARTE  no  puede  tener  ningún  grado de credibilidad, al apreciarse contradictoria y  haberse documentado su fármaco dependencia.   

Concluye que en un  

“escenario jurídico como éstos que está  impregnado  del  deseo  de  mentir  de  unos  y  otros, no puede generar en esta  Juzgadora  sino  una  duda  inmensa  de  lo  que  verdaderamente  aconteció  en  relación  con los hechos que ocupan esta causa penal, circunscrito claro está,  a  la  conducta  o  comportamiento  o  compromiso  de  JAIRO  MERLANO y no de su  fórmula  a  la  Cámara  porque  ello NO es materia que ocupe en estos momentos  nuestra   atención,   más  aún  cuando  se  sabe  que  ya  fue  condenada.”   

Señala  que  por  gestión  de la defensa se  escucharon  en  declaración  un  sinnúmero de personas que fueron contestes en  afirmar  que  no  tenían  conocimiento que el procesado tuviese compromisos con  paramilitares.  Sin  embargo,  añade que el interés en declarar en ese sentido  derivado      de      los      nexos     de     amistad     con     MERLANO            FERNÁNDEZ  y  de los intereses políticos  comunes, tornaban sospechosos sus dichos.   

Precisa  que  no  ocurría  lo  mismo con los  testimonios  de  los candidatos al Senado de la República en el año 2002 ROGER  RAMÍREZ  BUSTAMANTE y VÍCTOR JOSÉ HERNÁNDEZ MERCADO al apreciarse reposados,  objetivos,  imparciales  y  sustentados  en  particularidades  de tiempo, modo y  lugar.  Agrega  que  dichos  ciudadanos  indicaron  que el certamen democrático  aludido  no  tuvo  ninguna suerte de complicación en el municipio de San Onofre  – Sucre.   

Aclara   que   ÁLVARO   CONTRERAS   OTERO,  colaborador  de  la sociedad Hermanos Merlano y Compañía Ltda., reconoció que  hizo  los  pagos  que  aparecen  reseñados en las unidades de almacenamiento de  información  extraíbles  –  memorias  USB  y  discos  compactos – y en los dos  computadores  personales  decomisados  a  ÉDGAR  IGNACIO  FIERRO FLÓREZ, alias  “Antonio”,   como  si  hubieran sido efectuados por MERLANO FERNÁNDEZ y por su hermano.   

Cuestiona  que  se  dejaron  de  decretar  y  practicar  “muchas pruebas, luego de haber escuchado  a  los testigos de cargo” y manifiesta que no concibe  “cómo   el  Estado  teniendo  a  su  disposición  físicamente  a  alias el OSO desde el 2005, no hubiese hecho absolutamente nada  por  traerlo  a  este proceso para abordar en concreto lo sucedido en Plamparejo  (sic),  a  sabiendas  de  que  según lo declarado por algunos residentes de San  Onofre,     éste     fue     quien     los    obligó    a    votar.”   

Precisa que  

“después  de este extenso y arduo debate  probatorio,  este  Despacho  concluye que los hechos objeto de investigación se  quedaron        en        el        campo        de       las       probabilidades, pues de verdad no existe  una  prueba  directa  que  involucre  al  aquí  enjuiciado  y  las  indirectas,  no reúnen esas exigencias  probatorias  que  llevan  a  la convicción de certeza  que demanda el Legislador para proferir una sentencia  condenatoria,  pues  se  insiste,  indiciariamente  es  imposible  llegar a ella  porque   no  se  probaron  fehacientemente  los  hechos  conocidos  como  indicadores  para establecer unos  desconocidos,  conforme  a  la  amplia  exposición  realizada a través de este  discurso     judicial”    (negrita    del    texto  original).    

Agrega que no se demostró el  

“constreñimiento  del acusado o siquiera  de  estos  grupos paramilitares a los electores, porque no solamente respecto de  quienes  así  lo  afirmaron  o  dijeron  haberlo  padecido,  se estableció que  no   votaron,   y   que  otros   no   tenían  la  posibilidad   de   hacerlo  ya  que  no  estaban  en  el  censo electoral y por el contrario, salió a flote  que  finalmente  hubo  participación de pluralidad de movimientos políticos en  el  municipio  de  San  Onofre,  en  donde  se  votó por el partido liberal, el  conservador,  los  cristianos  y  demás alianzas partidistas, demostrándose en  consecuencia,  así en alto grado, que lo afirmado en este aspecto por muchos de  los   declarantes   que   vinieron   al  proceso,  no  corresponde  a  la  realidad  política de los hechos  para  las  elecciones del 2002 en el municipio de San Onofre, y en cambio sí se  pudo  ver en estos declarantes un interés marcado en sus exposiciones, donde la  justicia  no puede hacerles  juego” (negrita del texto original).   

RECURSO DE APELACIÓN INTERPUESTO Y SUSTENTADO  OPORTUNAMENTE POR EL FISCAL DE LA CAUSA   

El representante del ente acusador estima que  la  lectura  detallada  y  desprevenida  de  la sentencia cuestionada le permite  solicitar  su  revocatoria  y,  en consecuencia, el proferimiento de un fallo de  carácter  condenatorio  en  contra del ex senador de la República JAIRO  ENRIQUE  MERLANO  FERNÁNDEZ, quien,  en   su   criterio,  es  responsable  de  haberse  concertado  de  forma  libre,  intencional  y  dolosa  con los grupos de autodefensa del departamento de Sucre,  “favoreciendo particularmente su interés electoral  para las elecciones del año 2002”.   

En  ese enfoque argumentativo, señala que la  funcionaria  a  quo valoró  los  elementos  de  convicción  de forma “insular y  aislada”  y  motivó  su  fallo mediante la absoluta  descalificación  de la totalidad de las pruebas testimoniales y documentales y,  por  consiguiente,  de  las  inferencias  indiciarias  que sustentaron el pliego  enjuiciatorio  y  su  consecuente  intervención en la audiencia de juzgamiento.   

Critica que en la providencia confutada no se  hubiera  hecho mención de las sentencias proferidas por esta Sala en torno a la  llamada  “parapolítica”,  desconociendo       así      su      “doctrina  judicial”.  Para  sustentar  tal  comentario trae en  cita   dos   providencias   proferidas  por  la  Corte  en  el  radicado  26970.   

En  relación  con  el testigo LIBARDO DUARTE  precisa    que    de    su   dicho   es   posible   establecer   “aproximaciones  de  verdad”, a partir de  su  confrontación  con  los  relatos  de  otros  declarantes y que no es viable  desestimar  la  información que suministró por haberse referido a innumerables  circunstancias,  evidenciar  falta  de  conocimiento  exacto  de  la  jerarquía  paramilitar,   perseguir   beneficios   por  colaboración,  haber  recibido  un  tratamiento  para  rehabilitación  por  adicción  y  exigir los beneficios que  legalmente     le     resulten     aplicables     en     su     condición    de  desmovilizado.   

Estima que aunque  

“el epicentro de  la   investigación   surge   con  ocasión  de  la  reunión  celebrada  en  el  corregimiento  de  PLAMPAREJO  (sic),  no  puede  descontextualizarse  cualquier  conocimiento  que  derive  de  las  circunstancias antecedentes, concomitantes o  posteriores  a  la  misma, de hecho interesa saber desde cuándo se pudieron dar  los  contactos del señor, Merlano Fernández con la organización paramilitar y  como  se verá más adelante, de acuerdo a una prueba documental no valorada por  la  señora  Juez, más allá del episodio relatado, hubo otros que lo ubican en  escenarios con la organización paramilitar.”   

No está de acuerdo con que en la sentencia se  hubiera  sostenido  que  las  declaraciones  ordenadas  por la Sala, en la etapa  previa,  y  recibidas  en  comisión  por un fiscal delegado, sean ineficaces en  cuanto  no  contaron  con  la  presencia  de  la defensa. Además, estima que la  providencia  cuestionada  es  contradictoria  cuando  a  pesar  de  señalar  lo  referido  en  torno a las pruebas aludidas las tiene en cuenta para sustentar la  retractación de los testigos.   

Así,  considera  que  las  declaraciones  de  SANTANDER  BLANCO  BELLO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ, EVELIO FRANCISCO BLANCO  JULIO,  VICENTE  JULIO  BLANCO,  LUIS  MARIANO  GUERRERO  JULIO,  JESÚS MARIANO  GUERRERO,  VÍCTOR  MANUEL  ESTREMOR  BERRÍO  y DOMINGO CASTILLO BERRÍO fueron  legal  y  válidamente  recepcionadas entre el 24 y el 26 de mayo de 2006 y, por  ende, deben ser valoradas.   

Señala que el ciudadano  

“Santander   Blanco  sí  fue  testigo,  víctima  directa  de  la violencia de los paramilitares, concretamente de alias  ‘El   Oso’  quien  acudió  a  su residencia en  Pajonal,  corregimiento  de  San  Onofre para obligarlo a ir a la reunión en la  cual  se presentarían los candidatos de ellos, de la organización, vale decir,  Muriel  y  Jairo  Merlano. Directamente vivió la presión, fue constreñido con  fines  electorales  en  un  episodio  que  sirvió  de antesala a la reunión de  Plamparejo  (sic)  y  cuya  convocatoria y fines como destacaremos más adelante  fue  confirmada  por  el testigo directo señor Jesús Mariano Guerrero Guerrero  de    quien    ninguna    mención    hizo    la    señora    Juez.”    

Resalta    que    las    “nuevas  manifestaciones”  de algunos de  los  testigos  escuchados  en  la fase preliminar no se aprecian espontáneas ni  sinceras y no cuentan con asidero ni fundamento creíble.   

Precisa  que  la  funcionaria  a  quo se inventó dos tarifas probatorias  inexistentes  en  la ley, la primera relacionada con la omisión del funcionario  comisionado  en  punto  de  interrogar a los testigos sobre el fundamento de sus  aseveraciones  y,  la  segunda,  descalificar  de entrada a los declarantes, sin  ninguna  valoración  científica  o derivada de la sana crítica, destacando su  condición   de   analfabetas,   así   como   su   avanzada   edad.   

Además,   advirtiendo   acerca   de   la  individualidad  en  la  ponderación y valoración de las pruebas, cuestiona que  en el fallo absolutorio se hubiera precisado:   

i)   Que   las  declaraciones    de    SALVATORE   MANCUSO   GÓMEZ   no   aportaron   nada   al  proceso.   

ii)   Que   lo  manifestado  por  EDWARD COBOS TÉLLEZ, alias “Diego  Vecino”,  no  revela de manera directa los vínculos  del procesado con la organización.   

iii) Que el documento  “encontrado  en  diligencia  de  allanamiento  a la  residencia      de      Edgar      Fierro     Flórez     alias     ‘Antonio’,   concretamente   su   computador,  ‘donde   aparece   el  procesado  en  un  listado  de  las  denominadas  vacunas,  aportando un millón  quinientos   mil  pesos  en  dos  ocasiones  y  su  hermano,  tres  millones  de  pesos’ no es determinante  dado   el  quantum  y  porque  además  para  nadie  es  un  secreto”  que  los  grupos  armados ilegales efectúan dichos cobros a la  comunidad.   

iv) Que la grabación  de  una  conversación  de  MARÍA  DUSLEY AGUDELO ZULETA, alias “La     Mona”    o    “Julieth”,  con  otra  persona, obtenida  dentro  de  una investigación adelantada en la Unidad Nacional de Fiscalías de  Derechos   Humanos   y   Derecho   Internacional   Humanitario,  “por   sí  sola  nada  dice  del  compromiso  del  acusado  con  el  grupo”.   

v)  Que  no se hizo  nada   para  que  MARCO  TULIO  PÉREZ,  alias  “El  Oso”, rindiera testimonio. Y,   

vi)  Que  todos los  testigos   escuchados   por   solicitud   de   la  defensa  son  espontáneos  y  creíbles.   

Se queja porque existen pruebas que a pesar de  haber  sido  válidamente  ordenadas y recaudadas no fueron valoradas. De manera  específica,  se  refiere a ocho declaraciones que fueron practicadas el día 11  de  marzo  en  el  corregimiento  de  Plan  Parejo,  indicativas de la presencia  paramilitar  en el departamento de Sucre y en las que se aprecia “ausencia  de  total  libertad”  en  las  manifestaciones.   

En  relación con la segunda mención, agrega  que  el  hijo  del  procesado se hizo presente en la fecha y lugar referido para  efectuar     “comentarios     desobligantes    y  cuestionamientos   hacia   el  personal  de  investigadores  que  acompañó  la  comisión.”   

Además, estima que la declaración de JESÚS  MARIANO   GUERRERO  GUERRERO,  no  valorada  en  la  sentencia,  respaldaba  las  afirmaciones  de  SANTANDER BLANCO BELLO, que aunque SADYS ENRIQUE RÍOS PÉREZ,  al   parecer,   confundió  a  JAIRO  ENRIQUE  MERLANO  FERNÁNDEZ  con  otro  congresista del departamento de  Sucre,  ello  no descartaba todo aporte demostrativo de su dicho relacionado con  la  presión  paramilitar  que  se  ejerció en época preelectoral.     

De  otro lado, precisa que la declaración de  SAMIR  ANTONIO OTERO DE LA OSSA es “indicativa de la  probable  presencia  del  doctor  Merlano  en  reuniones  con los paramilitares,  concretamente     con     alias     ‘CADENA’”,  que  FREDY  RAMÍREZ  BUSTAMANTE  y  VÍCTOR  JOSÉ HERNÁNDEZ MERCADO no dieron  cuenta  de  las  condiciones  de  orden  público del departamento de Sucre, que  MARIO  CONTRERAS  DÍAZ  y  ARISTÍDES  BUELVAS TORRES manifestaron que debieron  renunciar    forzosamente    a    sus    “derechos  electorales”  en  el año 2002, y que LIBARDO DUARTE  nunca   fue   presentado   como   “el  testigo  de  cargo”.   

Para finalizar, manifiesta que “no  debe  considerarse si el compelido por la fuerza sufragó o no,  debe  reprocharse y hace parte de la conducta de constreñimiento al sufragante,  la  conducción  violenta,  intimidante  ejercida sobre esas poblaciones por los  denominados  paramilitares para respaldar la candidatura de los señores Merlano  y  Benitorebollo”  y  que no resulta creíble que el  procesado   pretenda   señalar  que  el  origen  de  este  trámite  atiende  a  retaliaciones      políticas      entre      las     familias     SILGADO     y  BENITOREBOLLO.   

ARGUMENTOS DEL SUJETO PROCESAL NO RECURRENTE   

En  principio, el representante de la defensa  técnica  destaca  “la justicia de la sentencia y la  valentía  del  Despacho  para  tomarla”  y se queja  porque la Fiscalía evitó la confrontación de sus demostraciones.   

Luego,  partiendo  de permanentes reseñas de  índole  jurisprudencial,  doctrinarias  y  literarias, así como de aforismos y  peroratas  populares,  comienza a cuestionar los raciocinios del sujeto procesal  recurrente.   

Así,  indica  que  el  grupo  de testimonios  recibidos  inicialmente sin garantías es inexistente, por violación al derecho  fundamental  al  debido  proceso  y  a la contradicción; que aún aceptando que  dichos  declarantes  dicen  la  verdad,  ello no prueba la responsabilidad de su  defendido,  y  que en la campaña del año 2002 se presentó una “alianza   estratégica”   y   no   una  “fórmula   política”  entre  éste  y  MURIEL  DE  JESÚS  BENITOREBOLLO  BALSEIRO, la cual no implica  afinidad  ideológica  sino  una  simple  unidad  coyuntural sin ningún tipo de  identidad.   

Agrega que si se sostiene que su representado  hacía  parte  de  la estructura paramilitar, ¿por qué razón tenía que pagar  una  vacuna  como  la  que  se  registra  en  el  computador  de “Antonio”?, y que si dicha contribución  se  hacía  de  manera  voluntaria,  ¿por  qué  no se investigaron a las otras  personas que aparecen mencionadas en dicho elemento electrónico?   

Por  otro  lado,  resalta  que  EDWARD  COBOS  TÉLLEZ   negó   de   manera   expresa   que  MERLANO  FERNÁNDEZ  hubiera  hecho  parte de las autodefensas,  que  SALVATORE  MANCUSO  GÓMEZ  no tenía ningún conocimiento en torno a dicho  tema,  que  varios de los líderes comunitarios que apoyaron al procesado fueron  perseguidos  por  los  paramilitares,  que  los  miembros  de  la  policía  que  acompañaron  al acusado a la reunión de Plan Parejo como escoltas dieron aviso  a  la  comandancia  de  tal  lugar y que dicho aviso contradice la pertenencia a  grupos armados al margen de la ley que la Fiscalía predica.   

Adicionalmente,   señala   que   resulta  desacertado  pretender  aplicar  en  este  evento los planteamientos que tuvo en  cuenta  la  Sala  en  casos  diversos,  en  la  medida en que el “proceso  es  un  método para llegar a la verdad y exige un orden y  no    soporta    el    desbarajuste    que    implica    la   introducción   de  elementos” de otros trámites, que LIBARDO DUARTE no  sólo   es   un   testigo   de  oídas  sino  un  drogadicto  y  “mentiroso    que    es   consciente   de   su   mentira”;  y  que en diligenciamientos diversos la Fiscalía ha sostenido  que  la  credibilidad  de  la declaración del ciudadano mencionado se encuentra  seriamente cuestionada.   

Resalta  que  al  Fiscal  no  le  gustan  los  testigos  de San Onofre “porque se retractan; empero  la  consideración  es simple: si los testimonios practicados sin garantías son  inexistentes,   nos   tenemos   que   atener   a   lo   que  dijeron”  en  dicho lugar, en la medida en que declararon con plenitud de  formas.   

Agrega    que    aunque   tales   pruebas  “den cuenta de la existencia de paramilitares en la  zona  y  aún  de  presiones,  no  señalan como responsable de ello” a su defendido.   

Comparó  la  recepción de las declaraciones  referidas  con  una  pesca, en la medida en que 10 o 12 investigadores del C. T.  I.  se  desplazaron  “por  el  villorrio  y por los  campos  (.  .  .)  preguntando  a la gente qué saben de las AUC, qué saben del  doctor   Merlano:   los   testigos   iban   apareciendo   y  se  les  tomaba  la  declaración.”   

Además,  acepta  que el hijo de su defendido  hizo  un  comentario el día de la práctica de los testimonios que calificó de  “destemplado,        pero        humanamente  explicable” y que de ningún modo ello podía llevar  a   concluir   en   la   “manipulación   de   los  declarantes”.   

Precisa que si “el  señor  Santander  Blanco fue constreñido antes del episodio de Plan Parejo, no  consta  que  lo  hubiera sido por mi defendido; y en el constreñimiento que, se  afirma,  existió  en  el  corregimiento mencionado tampoco tuvo parte el doctor  Merlano”    y    que  “el  hecho  de  que  una  persona  demuestre  satisfacción  por  el  triunfo  electoral del procesado, no  significa  que  éste estuviese vinculado en la financiación, en la promoción,  en  el  sostenimiento del grupo al margen de la ley”.   

Adicionalmente,  destaca que la trascripción  de  un  audio  relacionado  con  la  realización  de  una  reunión de personas  integrantes  de un grupo de autodefensas, en enero de 2006 en la ciudad de Santa  Marta,  no se encuentra “circunstanciada”  en  relación  con  su  defendido;  que  no  se  demostró qué  “tuvo    que    ver   él   en   ella”  ni  si  “aceptó  lo  que allí se  acordó”.   

Resalta   que   de   las  declaraciones  de  “El  Oso”, SADYS ENRIQUE  RÍOS  PÉREZ  y  SAMIR  ANTONIO  OTERO DE LA OSSA no es posible inferir nada en  contra de su defendido.   

Señala   que   la   Fiscalía   acudió  a  argumentaciones   sofísticas   y   no   tuvo   en  cuenta  los  “contraindicios  aducidos  por  la  defensa, como era su obligación  legal”,  y  reclama  que  el  Fiscal no hubiera dado  respuesta  a  los  siguientes  interrogantes  en  el  marco  de  la audiencia de  juzgamiento:   

Si   su   representado  pertenecía  a  los  autodefensas,    ¿por    qué    les    tenía    que   pagar   “vacuna”?,  ¿por  qué dicha estructura  perseguía     a     “sus    líderes”?,  ¿por qué denunciaba ante las autoridades sus abusos?, ¿por  qué   “necesitaba  de  escoltas  en  una  región  dominada”   por  dicha  estructura?  y  ¿por  qué  “a  cada  pueblo  al  que  llegaba daba aviso a las  autoridades”?   

De  esta  manera,  termina  solicitando  la  confirmación de la sentencia absolutoria.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  reseña  que viene de efectuarse permite  precisar  que  el  Fiscal  Séptimo  Delegado  ante esta Corporación se muestra  inconforme  con la sentencia absolutoria proferida respecto del ex senador de la  República       JAIRO       ENRIQUE      MERLANO  FERNÁNDEZ,    de    manera    esencial,  porque no se tuvieron en cuenta varias de  las   pruebas   allegadas   a   la  actuación  que  evidenciarían,  con  plena  convicción,  que  el  procesado  se  involucró con grupos de autodefensa en el  departamento  de  Sucre,  obteniendo  beneficios  de índole electoral por dicha  proximidad.  Además,  cuestiona  la  desestimación de elementos de convicción  que permiten arribar a dicha conclusión.   

En  contraposición,  el representante de la  defensa  técnica  predica,  de  forma  genérica,  que  el estudio del conjunto  probatorio   permite  especificar  que  su  prohijado  es  ajeno  a  los  cargos  concretados   por   la   Fiscalía   en   el   pliego  enjuiciatorio.   

Así,  de  entrada,  se  advierte  que  las  críticas  al  fallo absolutorio comprenden las valoraciones efectuadas en dicha  providencia  para  concluir  en  la  falta  de certeza en torno al compromiso de  responsabilidad    penal    del   procesado   MERLANO  FERNÁNDEZ  o, lo que resulta equivalente, en el pleno  convencimiento respecto a la configuración del injusto subjetivo.   

Es  preciso  señalar que, en atención a lo  normado  en el artículo 204 de la Ley 600 de 2000, la Sala desatará el recurso  interpuesto  atendiendo  la  limitación  del  ad quem  de  conocer únicamente los aspectos objeto de disenso  y los vinculados de manera inescindible a éstos.   

Aunque en el presente diligenciamiento no se  desconoce  –  incluso  se  acepta  en  la  sentencia  confutada y lo admite el propio defensor –  que  en  el  departamento  de  Sucre  operaron   grupos  de  autodefensa,  previo  a  iniciar  el  estudio  anunciado,  imperioso  se  ofrece fijar los contextos geográfico e histórico inherentes al  surgimiento   y   operación  de  tales  estructuras  para  vincularlos  con  la  manifestación   política  de  la  realidad  marginal  paramilitar,  de  manera  particular,  del  grupo  que  hizo presencia en los corregimientos y veredas del  municipio  de San Onofre y, finalmente, especificar si el procesado JAIRO       ENRIQUE      MERLANO  FERNÁNDEZ,  conforme al conjunto  probatorio   propio   y   trasladado,   tuvo  o  no  alguna  figuración  en  la  misma.   

I. De los referentes geográfico e histórico  relativos  al  surgimiento  y  operación  de  los  grupos  paramilitares  en el  departamento de Sucre.   

Desde   el  mes  de  agosto  de  2003,  el  Observatorio   del   Programa   Presidencial   de  Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional               Humanitario3   logró  concretar  que  los  grupos  armados  ilegales  se  establecieron  desde los años ochenta en el ente  territorial referido.   

Precísese  que  el  departamento aludido se  divide  en  cinco subregiones, a las que corresponde una segmentación político  –   administrativa   de  veinticinco  municipios,  la  que, por supuesto, incluye la capital (Sincelejo).  Éstas son:   

i)           Morrosquillo.   

ii)           Sabanas.   

iii)  Montes  de  María.   

iv)  San  Jorge.  Y,   

v)           Mojana.   

Ahora  bien, la presencia de las estructuras  delincuenciales  referidas,  fueran  rebeldes o de extrema derecha, se verificó  en  la  medida  en  que  Sucre,  dada  la  composición geográfica que viene de  destacarse,  presenta  franjas de movilización, resguardo y ofensiva naturales,  así  como  epicentros de actividades ilegales que viabilizan con suficiencia el  sostenimiento económico de los grupos.   

Para lo que concita el interés de la Corte,  entre  1985 y 1996 se desarrollaron múltiples estructuras de autodefensa de muy  variados  orígenes  e  intereses,  algunas fomentadas por narcotraficantes (las  primeras  en  surgir) y otras reproduciendo el modelo propio del departamento de  Córdoba  y  la región de Urabá (las últimas en hacerlo), unas de las cuales,  a  la postre, se articularían al Bloque Norte regentado por RODRIGO TOVAR PUPO,  conocido  como  “Papá”,  “Jorge    40”    o  “Papá   Tovar”.    

En  dicho  escenario y aproximadamente en el  año  de  1997,  hizo su aparición la Fuerza Especial del Golfo de Morrosquillo  de   las   Autodefensas   Campesinas   de   Córdoba   y   Urabá   –    A.   C.   C.   U.   –  al  mando de RODRIGO ANTONIO MERCADO  PELUFO,  alias  “Cadena”,  “El     Alacrán”,  “Rodrigo”,  “El    Patrón”   o  “Rodrigo    Cadena”,  conformada  por  aproximadamente 240 individuos distribuidos en grupos urbanos y  cinco  unidades  de  contraguerrilla  integradas,  cada  una,  por 36 hombres, y  llamadas   Fuerza   Delta,   Héroes   del   Cerro,   La   Cobra,   La  Furia  y  Escorpión4.   

Luego,  dicha estructura se denominaría  bloque  Héroes  de  los  Montes  de  María  y a ella se ligarían EDWARD COBOS  TÉLLEZ   y  MARCO  TULIO  PÉREZ  GUZMÁN,  conocidos  con  los  remoquetes  de  “Diego   Vecino”   y  “El      Oso”,  respectivamente5.   

Imperioso  se  ofrece  señalar  que  COBOS  TÉLLEZ,  quien  se  desempeñó  como  ideólogo de tal grupo, informó que con  anterioridad   a  dicho  ejercicio,  fungió  como  administrador  de  un  fundo  denominado       “Las      Melenas”6,  ubicado  en el municipio de San Onofre7,  en  el que el 4 de diciembre  de   2001,   al   parecer,   por   poco  resulta  capturado  o  abatido  MERCADO  PELUFO8,  y  que  la estructura aludida, desmovilizada bajo la potestad del  primero  de  tales  ciudadanos  el 14 de julio de 2005, logró controlar el paso  por  el  Canal del Dique y, por ende, la comunicación entre el río Magdalena y  el Golfo de Morrosquillo.   

Por lo demás, el acervo demostrativo resulta  útil  para  concretar  que  el  municipio  de  San  Onofre se constituyó en el  epicentro  de  la actividad delincuencial desarrollada por MERCADO PELUFO, COBOS  TÉLLEZ y PÉREZ GUZMÁN.   

Precisamente  por eso, no es casual que luego  de        la       misteriosa       desaparición       de       “Cadena”,   verificada   en   el   año  20059    durante    las   conversaciones   del   proceso de paz  con  los  paramilitares  que  adelantó  el  gobierno  de  ÁLVARO   URIBE   VÉLEZ   en  Santa Fe de Ralito  –  Córdoba  –,  cuando  el  vehículo  en  el  que  viajaba       fue       hallado       incinerado10  y  tras  la desmovilización  del  bloque Héroes de los Montes de María, específicamente el 28 de noviembre  de   2006,   se   realizara   en  San  Onofre  un  encuentro  que  se  denominó  “Audiencia  Ciudadana  por  la  Verdad”,  el cual contó con la participación de miembros del Congreso,  diplomáticos,  invitados  internacionales y representantes de organizaciones no  gubernamentales, entre otros.   

En el documento de la fecha aludida, suscrito  por  el  Fiscal  ARMANDO  CASTILLO  STERENTAL,  dirigido al Fiscal General de la  Nación    y    referido    a    dicha    reunión11,  de  manera particular a la  presentación  de  los  informes  (denuncias)  de las víctimas efectuado por el  Director   de  la  Fundación  Manuel   Cepeda   Vargas   y   miembro    del   Movimiento   Nacional   de  Víctimas   de    Crímenes    de    Estado    IVÁN   CEPEDA   CASTRO,   se   precisó  que   el   grupo  armado   ilegal   referido   tuvo  su  origen  en  el   arribo    de    las    Convivir   a   San  Onofre   cuando   YAMIL   BLANCO,   reconocido   jefe   de   la   organización   delincuencial   liderada  por   VÍCTOR  CARRANZA  NIÑO,  se  desempeñaba  como  Alcalde  y  que  las  primeras  tropas  irregulares  se  acantonaron  en  la hacienda que COBOS TÉLLEZ administraba, es  decir,      en      “Las     Melenas”.     

Resáltese  que en dicho encuentro se sostuvo  que  el  departamento  de  Sucre y “en particular el  municipio  de  San Onofre y sus corregimientos, han sido escenarios de hechos de  violencia  múltiple  que,  sin  lugar  a  dudas,  pueden  ser  catalogados como  crímenes    contra    la   humanidad.”12   

Para sustentar tal aserto se socializaron unas  aterradoras  cifras  y  unos  lamentables  datos,  todos  ellos  indicativos del  accionar delincuencial del bloque Héroes de los Montes de María:   

    

* 3.000 desapariciones  forzadas y homicidios.     

    

* 75  masacres  que  arrojaron 329 víctimas.     

    

* 2.162 familias de San Onofre desplazadas forzadamente.     

    

* 70.000     familias     desplazadas     forzadamente     a     nivel  departamental.     

    

* 90  miembros de la  Unión Patriótica ultimados.     

    

* Torturas  y tratos  inhumanos y degradantes.     

    

* Aniquilación  de  organizaciones agrarias como la ANUC.     

    

* Usurpación  de  tierras y bienes a la población.     

    

* Sometimiento    a    formas    de    esclavitud    y    de   control  político.     

    

* Saqueos de las arcas  públicas.     

    

* Control del 90% del  territorio.  Según  un  estudio  llevado a cabo por el Programa de las Naciones  Unidas    para    el    Desarrollo   –  P. N. U. D. –  en el año 2005.     

En la intervención del Movimiento Nacional de  Víctimas  de  Crímenes  de  Estado  se  señaló que algunos políticos (ya se  especificará  quiénes)  y ganaderos se sirvieron de la actividad delincuencial  desarrollada       por      “Cadena”     y     “El    Oso” y que la   

“plaza central de  San  Onofre  se destinó solo para oír las órdenes de los jefes paramilitares.  El   municipio   y   sus   corregimientos   se   convirtieron  en  un  campo  de  concentración.  Se  decretó  el  toque  de  queda y a partir de las seis de la  tarde  nadie podía circular ni pescar, pues era la hora en que los delincuentes  activaban  la  ruta  marítima del narcotráfico. Se perpetraron abusos sexuales  contra  las mujeres, y se asesinaban en la plaza pública. La autoridad detenía  arbitrariamente  a  ciudadanos  y  los entregaba a paramilitares para que fueran  ejecutados.  En los diferentes municipios del departamento así como también en  San  Onofre, los funcionarios estatales debían dar un aporte de su salario para  el  mantenimiento  de  las  tropas  de  las  AUC.  En  fin,  política corrupta,  paramilitarismo  y  narcotráfico  se  convirtieron  en  tres caras de una misma  realidad.”   

Además, se precisó que  

“Cadena  convirtió  varias  fincas  de  la  región  en centros de tortura y exterminio,  entre  las  cuales  es  tristemente célebre la finca El Palmar. Allí existe un  árbol  de caucho donde se amarraba a los detenidos, una cámara de torturas, un  polígono   donde   se  los  fusilaba,  y  el  cuarto  llamado  de  ‘última      lágrima’  (la habitación en la que esperaban  con  angustia  la última hora), en otros sitios de El Palmar se incineraban los  cuerpos.  En  los potreros de éste y muchos otros predios existen fosas comunes  que  eran  usualmente  cavadas  por  los propios condenados a muerte.”   

Que  durante  la  campaña electoral del año  2002, MERCADO PELUFO   

“reunió  a  la  población,  colocó  en una bolsa los nombres de los concejales de la localidad  y  sacó  dos  de  ellos.  Advirtió  que  si no era elegida la candidata Benito  Rebollo,  mataría  a  los  dos  ediles  y  a  otras  personas  que la comunidad  designara al azar.”   

Y, que no era posible  

“acudir a ninguna  autoridad,  pues  todas  se beneficiaban del sistema de corrupción.”   

En  este  punto, imperioso se ofrece resaltar  que  la  reseña de la espantosa realidad no fue producto de la inventiva de los  expositores   del   encuentro   ni   de   los  relatores  del  mismo13.  Todo  lo  contrario,  tuvo  como  fundamento  las  denuncias formuladas por las múltiples  víctimas  de los diversos sucesos, entre ellos, SANTANDER BLANCO BELLO, VÍCTOR  BERRÍO FERNÁNDEZ y VICENTE JULIO BLANCO.   

Lo que viene de anotarse, particularmente, lo  relativo  a  la  extrema  crueldad  y  consecuente insensibilidad moral y humana  evidenciada  por MERCADO PELUFO, concuerda con el dicho de un ciudadano que tuvo  alguna     proximidad     personal     con     él14,  vale  decir, SADYS ENRIQUE  RÍOS  PÉREZ,  quien en declaración rendida el 15 de marzo de 200715,  concretó  que  en una reunión que sostuvo “Cadena”  con  políticos  en  la  finca  “El  Caucho”,   presenció  como  éste  ejecutó  a  un  supuesto  guerrillero  o auxiliador de la subversión propinándole dos disparos  en la cabeza.   

De  una  vez,  resáltese  que  RÍOS  PÉREZ  confundió   a    MERLANO  FERNÁNDEZ  con  JAIRO  ALFREDO  FERNÁNDEZ  QUESSEP,  primo hermano de éste,  ubicándolo  como  asistente  a  dicho  encuentro.  Eso  es justamente lo que se  extrae   de   los   certificados   del   registro   civil   de   nacimiento  del  procesado16  y  de  la  Cámara  de  Comercio  de  Sincelejo relacionado con el  establecimiento     de     comercio    denominado    Almacén    “Carmencita”    ubicado    en    dicha  ciudad.    

Por   lo   demás,  en  la  “Audiencia  Ciudadana  por  la Verdad” se  precisó  que  a  JORGE  BLANCO  FUENTES, quien para ese momento se desempeñaba  como  Alcalde  de  San  Onofre,  le  cabía  una responsabilidad “de  primer  orden” en todo lo que allí  se  expuso,  en  tanto  había  sido candidato único a dicho cargo de elección  popular,    al    parecer,   por   presiones   ejercidas   por   “Cadena” y, supuestamente:   

    

* Concretó   su  aspiración  en  un  acto  público convocado por dicho comandante en la gallera  “19   de   marzo”  de  Verrugas a mediados de 2002.   

* Participó en actos  públicos con los paramilitares.     

    

* Destituyó, de manera  ilegal,  a  todos  los  funcionarios  de  carrera  administrativa del municipio,  nombrando  en  los cargos vacantes a las cuotas políticas de los paramilitares,  quienes también controlaban el Concejo Municipal.     

    

* Y,  asistió a una  reunión  realizada  el  16  de  julio  de  2006  en la residencia de ESTEFANÍA  BALSEIRO,  madre  de  la ex congresista MURIEL DE JESÚS BENITOREBOLLO BALSEIRO,  en  la  que  también  participaron  ésta,  “Diego  Vecino”  y varios concejales, con el fin de concebir  la  forma  en que se iba a presionar a la población para que el hermano de esta  última,  ÉDGAR  EDUARDO  BENITOREBOLLO  BALSEIRO,  fuera  elegido  alcalde del  municipio.  Con  ello se pretendía continuar asegurando el control del gobierno  local.     

Por  todo lo expuesto, el Movimiento Nacional  de  Víctimas  de  Crímenes  de Estado le exigió a BLANCO FUENTES, así como a  todos   los   funcionarios  de  su  administración,  la  renuncia  inmediata  e  irrevocable   a  sus  cargos.  Además,  pidió  la  convocatoria  a  elecciones  anticipadas  para  la  Alcaldía  y  el  Concejo  municipal, que contaran con la  presencia   de   misiones  nacionales  e  internacionales  de  observación  que  garantizaran  un “debate electoral libre”.   

Ya  con posterioridad a la realización de la  “Audiencia  Ciudadana  por  la  Verdad”,  vale  decir,  el  5  de  diciembre de 2006, varios ciudadanos,  entre  ellos  el  Senador  de  la  República  ÁLEXANDER  LÓPEZ MAYA, para ese  momento  Vicepresidente  de  la  Comisión  de Derechos Humanos y Audiencias del  Senado  de  la  República,  LUZ  MARINA  HACHE,  en  representación  de Asonal  Judicial  e  IVÁN  CEPEDA  CASTRO,  formularon  denuncia  penal  ante el Fiscal  General   de   la  Nación  respecto  del  “Alcalde  municipal  de San Onofre, Policía Nacional y Ejército Nacional y Fiscalías de  Sincelejo  y  otras  autoridades por su presunta responsabilidad por acción y/o  por  omisión en la violación a los derechos Humanos y el derecho internacional  humanitario,   cometidos  en  el  municipio  de  San  Onofre  y  otros  sectores  cercanos”.   

Lo  reseñado resulta útil para concluir que  en  el  núcleo  de  la  actividad  marginal del bloque Héroes de los Montes de  María,  vale  decir,  en  el  municipio  de  San  Onofre y sus corregimientos y  veredas,  fue  implantado un verdadero ambiente de zozobra y angustia colectivas  por  parte  de  los paramilitares comandados por MERCADO PELUFO, COBOS TÉLLEZ y  PÉREZ  GUZMÁN,  en  el  que  todos  los estamentos institucionales y sociales,  incluyendo  la fuerza pública, se mostraban complacientes (de manera implícita  o   explícita,  voluntaria  o  coaccionada,  según  la  posición)  con  dicha  realidad.   

De  una  vez, dígase que en esas condiciones  resulta  contraevidente  sostener  que los certámenes electorales desarrollados  en  la  citada  municipalidad  entre los años 1997 y 2005, vale decir, en plena  hegemonía  paramilitar,  incluyendo  los del 2002 al Congreso de la República,  observaron la libre dinámica democrática.   

Por   lo   demás,   si   la  problemática  delincuencial  a la que se viene refiriendo la Sala, en realidad, no contara con  las  dimensiones  que se destacan, el 18 de mayo de 2005 no se hubiera llevado a  cabo  un  agitado  debate sobre el fenómeno marginal paramilitar que tuvo lugar  en   la   Cámara   de   Representantes   por   citación   de   GUSTAVO   PETRO  URREGO17  y  que se centró en las circunstancias inherentes al departamento  de Sucre.   

II.   Del   semblante   político   de  las  autodefensas  y  del  bloque  Héroes de los Montes de María.   

Al  respecto, SALVATORE MANCUSO GÓMEZ, alias  “El   Mono   Mancuso”,  “Santander  Lozada”  o  “Triple  Cero”, informó  en  declaración  rendida  el  4  de  agosto de 2005,18 que:   

“Cuando asumimos  las  funciones  que  debían  cumplir  las instituciones del gobierno la primera  función  de  estas que asumimos fue la de brindarle seguridad a las poblaciones  que  estaban siendo afectadas por la guerrilla y donde el Estado no cumplía con  su  responsabilidad. Cumplida estas labor de seguridad, la población nos pedía  más  y  nos fuimos convirtiendo en un poder de facto,  fuimos  usurpando  las funciones del gobierno (. . .).  Así  fuimos  creando  una  conciencia  en  todas estas poblaciones, organizamos  juntas  de  acciones  comunales,  federaciones  y  confederaciones  de juntas de  acciones   comunales,   les   enseñamos   a   estas  poblaciones   como  se  organizaban,  cómo  podían  vincularse  dentro  de  la  democracia  y  participar en el campo político, en la elección de las personas  que  ellos  como  población  identificaran  como  personas comprometidas con la  solución   de   los   problemas   que   siempre  los  han  aquejado” (negrilla y subrayas de la Sala).   

Por  su  parte,  el confeso paramilitar JOSÉ  VICENTE  CASTAÑO  GIL,  alias “El Profe”,   en   testimonio   que   rindió   el  mismo  día19,  señaló  que:    

“El  hecho  más palpable se conoce en el  (sic)  época  antes de iniciar la seguridad democrática donde las autodefensas  eran   la  única  fuerza  militar  en  más  de  130  municipios  en  el  país  la  población  civil le preguntaba a los comandantes  en   tiempo   (sic)   electorales   sobre   qué  candidatos  apoyar,  los  comandantes  les  sugerían  apoyar  las  personas que más  comprometidas  estuvieran  con  la  región  y  les  sugerían hacer compromisos  directos  y  claros  sobre obras beneficiosas para la región, por ejemplo hacer  nuevas  carreteras,  construir puentes, construir escuelas, construir centros de  salud,   etc.   Posterior,   cuando   llegaban   las  candidaturas  a  los cuerpos colegiados se daban instrucciones a estos amigos de  las  autodefensas  que  comprometieran  a los alcaldes elegidos a hacer acuerdos  con    todos    los    candidatos    que   hicieran   proselitismo   en   dichas  regiones”  (negrilla  y  subrayas para llamar la atención).   

Bastante   más  explícito  y,  por  ende,  demostrativo,  fue EDWARD COBOS TÉLLEZ, quien en declaración del 28 de febrero  de  2007  manifestó  que  el  paramilitarismo  se  constituyó  en un fenómeno  político sin precedentes en la historia nacional.   

En  la  misma  oportunidad  indicó que desde  finales   del  año  1998  comenzó  a  dar  a  conocer  el  proyecto  político  “democrático” del grupo  de  autodefensa  que  operaba  en  la  región  de los Montes de María y que la  organización   a   la   que   perteneció   se   convirtió   en  un  verdadero  “Estado   de   facto   o   de   hecho”  cuya  consolidación requería la construcción “de   poderes   locales,   regionales  y  de  ahí  apuntarle  a  lo  nacional.”   

Además, explicó que:  

“(. . .) en estas  regiones  en  que nosotros éramos el Estado no había dirigente alguno que para  ejercer  su  libre ejercicio y derecho de la política no tuviera que hablar con  los  diferentes  líderes  locales  con  los  cuales nosotros teníamos una alta  injerencia      e     incluso     habíamos     hecho     un     adoctrinamiento  político.”   

Luego, en testimonios rendidos el 11 de abril  de    200720   y   en   la  sesión  de  audiencia  de  juzgamiento   del   14   de   noviembre   de   200721,   confirmó  el  tema  del  adoctrinamiento  político  de  las  comunidades  y señaló que “en  las  zonas en donde fundamos nuestros  propios  estados  no  se  movía  una sola hoja sin que la organización tuviese  conocimiento de ello”.   

Adicionalmente,  en  la  primera  oportunidad  reconoció   que   participó  en  todos  los  certámenes  electorales  que  se  verificaron   hasta   el  día  de  la  desmovilización  del  grupo22, es decir, el  14  de  julio de 2005, entre los que, por supuesto, se encuentra incluido el del  orden  nacional  al Congreso de la República del año 2002, y reconoció que si  existió  coacción electoral, ésta no fue consecuencia del ejercicio político  de  la  organización sino por la naturaleza propia de quienes representaban una  estructura armada ilegal.   

Y, en la segunda, expresó que el conocimiento  integral  que  tenía la organización delincuencial de los asuntos inherentes a  las  zonas  geográficas  de  influencia  se debía no sólo al monopolio de las  armas  que  detentaba,  sino  también  al cobro de impuestos y al desarrollo de  actividades inherentes a la Rama Judicial.   

Antes de continuar con el estudio anunciado es  preciso  que la Sala concrete dos conclusiones que se acoplan argumentativamente  con  el  contexto  histórico inherente al paramilitarismo en el departamento de  Sucre:   

i)  No  es  viable  desvincular,  desde  el  punto de vista analítico, el desempeño militar de las  autodefensas    de    su    denominado    proyecto   político   “democrático”,   en   tanto,   aquél  determinó la implantación de éste.   

Planteado  de  otra  manera,  la  irrefutable  manifestación  política del paramilitarismo se vio seriamente influenciada por  la  militar.  Más  aún cuando lo que se implantó fue un verdadero régimen de  terror, como ocurrió en el municipio de San Onofre. Y,   

ii)   Si   las  colectividades  de  las  zonas de influencia paramilitar fueron adoctrinadas por  los  ideólogos  de  las  diversas  estructuras  mediante  el  despliegue de una  gestión      local     “de     base”,   tal   como  lo  informó  “Diego  Vecino”,  dable  es  precisar  que  los  dirigentes  comunitarios  no sólo representaban a la sociedad, sino también a los aparatos  organizados de poder y se identificaban con ambas como unidad.   

Ahora  bien, en el informe número 299588 del  10  de  agosto  de 2006, referido a la gestión analítica llevada a cabo por el  Cuerpo  Técnico  de  Investigación  –  C. T. I. – de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación en relación con los datos electrónicos  relacionados  con  el  denominado  Bloque Norte de las Autodefensas, hallados en  las   unidades   de  almacenamiento  de  información  extraíbles  –  memorias  USB  y  discos  compactos  –   y   en   los   dos  computadores  personales  decomisados  a  ÉDGAR  IGNACIO  FIERRO FLÓREZ, alias  “Antonio”23,   en   un  allanamiento  verificado  en la ciudad de Santa Marta24,  se  dejó constancia de la  existencia  de  un archivo de audio que fue trascrito25,   el   cual  evidencia  la  presencia    de    una   estructura   paramilitar   denominada   “Frente  Social  por  la  Paz  de Sucre”,  creada  bajo  el  auspicio  de “Jorge 40”  con el propósito de mantener el dominio no sólo militar, sino  también  político,  de  las  zonas que habían quedado expuestas y disponibles  por   razón   del   proceso   de   desmovilización   del  grupo  liderado  por  “Diego  Vecino” y, así,  evitar  que  las  organizaciones  rebeldes  ocuparan  de  nuevo  dichos espacios  físicos.   

Por  lo  demás  y  para  lo  que  resulta de  interés  para la Sala, en algunas grabaciones se alude de manera clara al apoyo  que  la nueva organización brindaría a miembros de la clase política de Sucre  en las elecciones de marzo de 2006.   

El  hecho  consistente  en  que  luego  de la  desmovilización  del  bloque  Héroes de los Montes de María, verificada el 14  de  julio  de  2005  bajo  la  regencia  de COBOS TÉLLEZ, tal como se fijó, se  hubiera  organizado  otra  estructura de la misma clase para asegurar el control  político,  evidencia  que aquélla tenía una expresión de la índole referida  que  ya  se  encontraba  arraigada  y que había rendido unos nada despreciables  réditos para la realidad delincuencial analizada.   

Con    el    propósito    de   reforzar  demostrativamente  la  primera de tales conclusiones, es preciso señalar que en  el     expediente     obra     la    trascripción    de    una    conversación  telefónica26  interceptada  legalmente  del abonado telefónico 2824565, ubicado  en    San   Antonio   de   Palmito   –  Sucre,  sostenida  el  11  de  marzo  de 2002, vale decir, un día  después  de  la  realización de las elecciones al Congreso de la República en  dicha                    anualidad27, concretamente a las 9:00 p.  m.,  entre la cabecilla del bloque Héroes de los Montes de María en tal sitio,  MARÍA  DUSLEY  AGUDELO  ZULETA,  conocida con los remoquetes de “Julieth”    y    la   “Mona”  y  un  líder paramilitar que se  encontraba      en      el      municipio      de      Ciénaga     –  Magdalena  llamado  “Cumba”,  en  la  que  se  evidencia que  aquélla  le  hizo  proselitismo  político  a  MURIEL  DE  JESÚS BENITOREBOLLO  BALSEIRO  y  al acusado MERLANO FERNÁNDEZ y,  por  ende,  que  se sentía bastante entusiasmada con el triunfo  electoral.   

En  los  siguientes  términos se sostuvo la  fracción de conversación que ahora interesa a la Corte.   

“CUMBA:   ¿Y   que   mi   vida  dónde  estás?   

MONA: En la misma parte viejo.  

CUMBA:    Si   como   esta   trabajando  bien.   

MONA:  Con  un  triunfo  excelente, por que  ganaron los dos candidatos a los cuales le (sic) hice campaña.   

CUMBA: Hay esta bien.  

MONA:     Si     gano    MERLANO     y    gano    MURIEL,  ósea  que  es  una bueno (sic)  excelente opción para nosotros.   

CUMBA: Claro.  

MONA:   Trabajando   con   más   moral  todavía.   

CUMBA:  Claro, claro, claro.”    (Negrilla   del   texto   original).   

Es  claro que dicho hallazgo debe integrarse  más  adelante  al  análisis  de  la  posición  del  acusado frente al esquema  delincuencial  que  se  viene  revelando, no obstante, por ahora, resáltese que  tal  información aunada a lo concretado hasta el momento conduce a precisar que  el  bloque  Héroes  de  los  Montes de María verdaderamente se interesó en la  actividad   política   para   amparar  sus  lóbregos  e  ilícitos  intereses.   

Para la Sala, el conjunto probatorio permite  especificar  que  el aparato organizado de poder aludido desarrolló un proyecto  de  toma  gradual  de las instituciones que partió de lo local para culminar en  lo  nacional,  aplicándose,  en  primera instancia, a usurpar el control de las  administraciones  municipales  y  departamentales  para, de forma coetánea a la  consolidación  de  dicha hegemonía, pretender incidir en la configuración del  Congreso de la República.   

Es  que la existencia de dichos designios se  exterioriza  en el encuentro que miembros de la organización paramilitar, entre  ellos,  ÉDGAR  IGNACIO  FIERRO  FLÓREZ  y  CARLOS  MARIO GARCÍA ÁVILA, alias  “Gonzalo”,  sostuvieron  con  dirigentes políticos del departamento de Sucre en el mes de enero de 2006,  “en   un  lugar  de  la  Sierra  Nevada  de  Santa  Marta”28,  oportunidad  en la que uno  de  aquéllos  – según los  registros   incautados   en   el   momento  de  la  captura  de  “Antonio”  que  ya  fueron  mencionados  —  puso  de presente como  sustento  y ambientación de la creación del Frente Social por la Paz de Sucre,  que   el  Bloque  Norte  ya  se  encontraba  consolidado  en  Cesar,  Magdalena,  Atlántico y La Guajira.   

Tal  sería  la  influencia  política  del  paramilitarismo  que  MANCUSO  GÓMEZ  y  COBOS  TÉLLEZ  reconocieron  que  las  autodefensas  fueron  un  Estado  o  un  poder  de facto o de hecho en las zonas  geográficas    de    influencia,    tal   como   ya   se   reseñó.   

Por lo que viene de plantearse es que la Sala  estima  que  cuando los paramilitares optan por beneficiar la candidatura de una  persona  a  cualquier  cargo  de elección popular, incluyendo al Congreso de la  República,  o  si  definen  una  nominación en la administración pública (de  carrera  o  de  libre nombramiento y remoción), dichas alternativas de acceso a  la      posición      oficial      implican      que     el     “favorecido”  se  sujeta a los intereses  delincuenciales  y,  por  ende,  se  incorpora  al andamiaje de la organización  armada  ilegal,  la  cual, por dicha vía, extiende su hegemonía y robustece su  accionar   criminal,   así   como  su  potencialidad  de  causar  daño  a  las  instituciones   constituidas   de  manera  legítima29.   

Ello  equivale  a  sostener  que  cuando  un  individuo  logra  situarse  en  lo  público  gracias  a la capacidad corrupta y  amenazadora  del  paramilitarismo  o  siquiera  lo  procura, es considerado como  miembro  de  la  estructura  que lo ayudó en su aspiración y, así, participa,  desde  su  propia  posición, en el desarrollo del proyecto delincuencial que le  resulta  inherente,  asumiendo  el rol que le corresponde (desempeño político)  en  el  marco de la empresa criminal integrada por un número plural de personas  articuladas   jerárquica  y  subordinadamente,  quienes  mediante  órdenes  en  secuencia  y  descendentes,  división  de  tareas  y  concurrencia  de  aportes  ejecutan comportamientos punibles.   

Así,  el  acceso  o  la  permanencia  de la  persona  al  desempeño  oficial,  en las condiciones especificadas, conlleva al  fortalecimiento  y  afianzamiento  de  la  organización  delincuencial, máxime  cuando  el  nivel  de  la  posición  es  prominente  en  la estructura social y  estatal.   

Por lo demás, es preciso señalar que no en  pocas  ocasiones  la  práctica  judicial  ha  evidenciado  que el discurrir del  proyecto  político  paramilitar  implicó  afectación  de  los  mecanismos  de  participación  que,  en el ámbito teórico, deben resultar útiles para erigir  democracias  modernas,  legitimar  el  poder,  y edificar y mantener la paz y la  armonía social sobre bases de convivencia civilizada.   

En  este  punto,  es  preciso  retomar  las  informaciones socializadas en la   

“Audiencia  Ciudadana  por  la Verdad”, realizada en el municipio  de San Onofre, particularmente, las que se refieren a:   

    

* La forma amenazadora  como  MERCADO  PELUFO  realizó  proselitismo  político  en nombre de MURIEL DE  JESÚS   BENITOREBOLLO  BALSEIRO  durante  las  elecciones  al  Congreso  de  la  República del año 2002.     

    

* La candidatura única  de  JORGE  BLANCO  FUENTES  a la Alcaldía de la municipalidad referida, por las  gestiones intimidantes desarrolladas por el mismo comandante.     

    

* La  ideación  de  cursos    de   acción   por   parte   de   “Diego  Vecino”  para  presionar a la población y lograr la  elección  de  ÉDGAR  EDUARDO BENITOREBOLLO BALSEIRO como Alcalde de San Onofre  en reemplazo de BLANCO FUENTES.  Y,     

    

* La  solicitud  de  convocatoria  a elecciones anticipadas para la Alcaldía y el Concejo municipal,  que  contaran  con  la  presencia  de  misiones  nacionales e internacionales de  observación  que  garantizaran un “debate electoral  libre”,  efectuada  por  el  Movimiento  Nacional de  Víctimas de Crímenes de Estado.     

Ello para evidenciar que en el municipio de  San  Onofre, la coacción, la intimidación armada y otras expresiones de fuerza  se  constituyeron  en instrumentos destinados a la consolidación de propósitos  de  índole  político  –  electoral.   

Tal  realidad  es  reconocida por el sujeto  procesal  recurrente  cuando  afirma  que en el expediente obran pruebas que dan  “cuenta  de  la  existencia  de paramilitares en la  zona y aún de presiones.”   

III. De la posición personal del ex senador  JAIRO   ENRIQUE   MERLANO   FERNÁNDEZ   frente   al   andamiaje   delincuencial  revelado.   

1.  En  una  etapa  inaugural  del  presente  diligenciamiento,  vale decir, para el mes de enero de  2006,   cuando  se  averiguaba  acerca  de  los  presuntos  responsables  de  la  infiltración  paramilitar  del  Congreso  de  la  República  bajo  un radicado  tramitado  por  un  Magistrado  Ponente y no por la Sala Penal en pleno (23867),  investigadores    del    Cuerpo    Técnico   de   Investigación   –     C.    T.    I.    –   de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación30  entraron  en  contacto  con  una  fuente  anónima en la ciudad de  Medellín, quien les informó que un   

“grupo  paramilitar  al  mando  de  RODRIGO  ANTONIO  MERCADO  PELUFO,  para las pasadas  elecciones  de Senado y Cámara de Representantes, ejercieron presión armada en  contra  de  la  población civil en los municipios del norte del departamento de  Sucre  obligando a las personas a votar por la fórmula de JAIRO ENRIQUE MERLANO  al  Senado  y  MURIEL BENITO REBOLLO a la Cámara de Representantes.”31   

Además,   tales  servidores  desarrollaron  labores  de  vecindario  en  el  municipio  de  San  Onofre,  por  cuyo medio se  entrevistó   

“un  número  grande  de  personas  en  la  zona  Urbana,  quienes confirmaron la presión que  existió  en  las  elecciones  del  año  2002  de parte de personas que hoy son  congresistas  con  el  fin  que  se  sufragara  por  ellos  para  la  Cámara de  Representantes  y el Senado, presión que se dio a través del grupo paramilitar  que  operaba  en  esa  zona,  que  para  ese entonces se encontraba al mando del  Paramilitar   alias  ‘el  oso’,  pero expresan los  entrevistados  que  a  pesar  que  este señor fue capturado, en el casco urbano  todavía  hay  algunas  personas leales a este grupo ilegal y por esta razón no  están  dispuestos  a  suministrar  sus  nombres  y  menos  a declarar dentro de  proceso    alguno.”   32   

Finalmente,  los  investigadores comisionados  dejaron  constancia  en  uno de los informes de la realización de un trabajo de  campo  en  las  áreas  rurales pertenecientes a la municipalidad referida en el  que  más  de  una  veintena  de  entrevistados,  entre  ellos,  TEÓFILO RÍOS,  SANTANDER  BLANCO  BELLO,  PEDRO TORO BLANCO, LUIS ENRIQUE BLANCO BELLO, VÍCTOR  MANUEL  ESTREMOR BERRÍO, EVELIO BLANCO JULIO, CARLOS BLANCO GARCÍA y ANASTACIO  TORO  BLANCO,  señalaron  que  días  antes de las elecciones al Congreso de la  República   del   año   2002   MARCO   TULIO   PÉREZ,  alias  “El  Oso”,  y  los  hombres  a  su mando  pasaron    por    “todas    las   casas   de   la  región”  informando  que  se  llevaría  a  cabo un  encuentro  político  en  el corregimiento de Plan Parejo y que llegada la fecha  de   dicha  reunión  un  camión  pasaría  por  cada  casa  recogiendo  a  los  pobladores,  lo  que en efecto ocurrió en Pajonal, El Cerro, Libertad, Pisisí,  Barranca,  Palacio,  Barce, San Antonio, Boca Cerro, Sabanetica, Alto Julio y La  Brisa.   

Según  el  informe referido, los consultados  agregaron  que  en  dicha  oportunidad  se  congregaron  aproximadamente dos mil  personas,  que  en  la tarima del evento intercambiaban impresiones políticos y  “El  Oso” y que estaban  dispuestos  a  declarar  porque  en  los  últimos  meses,  tras  la captura del  paramilitar  mencionado, existía una significativa presencia de efectivos de la  Infantería  de  Marina  y  esto  “les generaba buen  grado de confianza”.   

2.  De  tal manera,  consultando  dichos  criterios orientadores, mediante Resolución 0 –  1341  del  4  de  mayo  de 2006 y en  observancia  de lo ordenado por el entonces Magistrado Ponente, se comisionó al  Fiscal  Ciento  Noventa  y  Dos  Seccional  de Bogotá para que se desplazara al  municipio  referido  (San  Onofre) y escuchara en testimonio a varios habitantes  de  los corregimientos del Cerro de las Casas y Pajonal, quienes se refirieron a  la   clara   intrusión   que   tuvo  el  grupo  comandado  por  “Cadena” en las elecciones para Congreso  de la República del año 2002.   

2.1. De una vez, en  atención  a  que  en la sentencia recurrida se señaló que con la práctica de  los  testimonios de VÍCTOR BERRÍO FERNÁNDEZ, VÍCTOR MANUEL ESTREMOR BERRÍO,  SANTANDER  BLANCO  BELLO,  EVELIO  FRANCISCO BLANCO JULIO, VICENTE JULIO BLANCO,  LUIS  MARIANO  GUERRERO  JULIO  y  DOMINGO  CASTILLO  BERRÍO  se  desconocieron  garantías  fundamentales,  y  a  que el sujeto procesal no recurrente aprovecha  argumentativamente   dicha   indicación,  es  preciso  señalar  lo  siguiente:   

En el incipiente estado de la actuación en la  cual  se recaudaron tales declaraciones no podía estar presente el defensor del  ex     senador     MERLANO    FERNÁNDEZ,  por  la  potísima  y  lógica  razón  que  aún  no existía un  presunto  responsable  identificado  e individualizado. Esto equivale a sostener  que  fue a partir de la práctica de dichos testimonios que se evidenció que la  responsabilidad  personal  del  ex  congresista  mencionado,  supuestamente,  se  encontraba comprometida en el lamentable episodio analizado.   

Además,  las  ampliaciones  de testimonio de  VÍCTOR  MANUEL  ESTREMOR  BERRÍO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ, VICENTE JULIO  BLANCO,  EVELIO FRANCISCO BLANCO JULIO y LUIS MARIANO GUERRERO JULIO33 se recaudaron  con  la  presencia del defensor de confianza del procesado. Cosa distinta es que  dicho   sujeto   procesal   hubiera   optado   por  no  contrainterrogar  a  los  declarantes.   

Así,  las  críticas  estructuradas  en  tal  sentido en el fallo recurrido carecen de asidero.   

Adicionalmente,  conforme  al contenido, así  como    a    las    proyecciones    de   orden   material   del   principio   de  contradicción34,  también  llamado  de  bilateralidad  o contradictorio, el sujeto  pasivo  del  procedimiento  cuenta  con la opción real de debatir los medios de  prueba que sean presentados en su contra.   

Y,   sólo   en  la  medida  en  que  dicha  manifestación  del  axioma  referido  se  observe (junto con otras de contenido  general   como   el   acceso  a  la  justicia),  resulta  viable  configurar  la  concordancia    dialéctica   propia   del   diligenciamiento   o   el   llamado  “debate  antitético  o  de  oposición”.   

Sin   embargo,   en   tratándose   de  los  declarantes,  dicho  principio  se condiciona cuando se está frente a un evento  de imposibilidad legal o material.   

En  torno  a  dicho  particular,  la  Sala ha  señalado  en  sentencia  del  2  de  octubre  de 2001, proferida en el radicado  15286, lo siguiente:   

“c)  En  materia  de prueba de testigos,  también  opera  la  contradicción  y  lo  deseable  sería que en todo caso se  tuviera  la  certeza  de  poder contrainterrogarlos personal y directamente, por  parte  tanto  del  imputado  como  de  su defensor, todo en aras de la más fina  protección  material  y técnica. Sin embargo, como también lo tienen dicho la  doctrina  y  la  jurisprudencia,  ese anhelo choca en veces con la realidad, que  enseña  muchas excepciones, por ejemplo cuando el testigo desaparece, cambia de  lugar  de  residencia,  está  enfermo, muere o se halla en el extranjero o, por  cualquier   razón,   le   es   imposible   concurrir   al   debate   directo  y  personal35.  Por ello se ha dicho que también se conserva en altísimo grado  la  controversia  si  los  sujetos  procesales gozan de la probabilidad llana de  problematizar  la  declaración  con base en el acta de testimonio levantada con  toda  la  legalidad,  de  analizarla  como  integrante y a la luz de todo el haz  probatorio,  de hacer ver al funcionario judicial el criterio de la ‘parte’  sin  cortapisa alguna y de acudir a  las impugnaciones en pos de insistir en la propia opinión.   

Este  punto  de vista, acoplado sin duda a  las  tesis  dominantes  ecuménicamente,  es  el  seguido  por  la Sala que, con  criterio     real     y     de     verdad,    ha    dicho    que    ‘…el derecho de contradicción no se  reduce  a  la  intervención  de la defensa en la práctica de pruebas, sino que  también  se  ejerce  cuando  se piden pruebas, cuando éstas se critican en sí  mismas  y con relación al resto del material probatorio, cuando se impugnan las  decisiones,   cuando   se  alega,  etc’36;  que  el  derecho  citado  ‘…no se  circunscribe  al  contrainterrogatorio  de  los testigos…, pues ésta es sólo  una  de  las  distintas  formas de poner en práctica la dialéctica probatoria,  toda  vez  que  con  tal derecho lo que en esencia se busca es la participación  efectiva  de los sujetos procesales en la postulación o aducción de la prueba,  en  el  diligenciamiento  de la misma y posteriormente en su análisis crítico,  oportunidades   todas   ellas   para  ejercer  el  contradictorio…’37;     que    ‘…el derecho de contradicción no es  reductivo  y  que,  por  lo  mismo,  la  única  manera  de  efectivizarlo no es  repreguntando  al testigo, sino que existen otras, entre las cuales, criticar la  declaración,  no sólo aisladamente considerada sino con relación al resto del  material  probatorio…’38;   y   que   ‘…las pruebas que el Estado está en  la  obligación  de practicar son únicamente aquellas que legal y materialmente  puedan  llevarse  a  efecto  y  no  las de imposible cumplimiento…’39.”   

Contextualizando  dichas  apreciaciones,  se  tiene  que  mediante  oficio  0011 del 1° de febrero de 2007, el Fiscal Tercero  Local  de San Onofre, comisionado para escuchar en ampliación de declaración a  los  ciudadanos  mencionados,  entre  ellos,  a SANTANDER BLANCO BELLO y DOMINGO  CASTILLO  BERRÍO,  informó que “no comparecieron a  la  diligencia  y  no se tuvo información si la Inspección Central de Policía  les   haya   comunicado”40.   

Es    preciso    resaltar   que   el   hecho  consistente  en que desde la diligencia de  indagatoria  y  hasta  la  intervención  del  defensor  como  no recurrente, se  hubieran   incorporado   críticas   que  comprometen  la  veracidad  de  dichos  testimonios,  incluso  su existencia, como ya quedó fijado, y que la Sala entre  a      considerarlas,      permiten      predicar     la     observancia     del  contradictorio.   

Adicionalmente,  es  claro  que  la  falta de  comparecencia  de  los declarantes BLANCO BELLO y CASTILLO BERRÍO consolidó un  evento  de  imposibilidad material de práctica de los elementos de convicción.   

Así, viable es concluir que no existe ningún  defecto de aducción que impida analizar los testimonios referidos.   

2.2. En este punto,  es  preciso  destacar  que el sujeto procesal no recurrente incurre en una grave  inconsistencia  argumentativa  al sostener que el grupo de testimonios recibidos  inicialmente   sin   garantías   es  inexistente,  por  violación  al  derecho  fundamental  al  debido  proceso  y a la contradicción, para luego sostener que  aún  aceptando  que  dichos  declarantes  dicen  la  verdad, ello no probaba la  responsabilidad de su defendido.   

En  efecto,  si  una  prueba  es inexistente,  simple  y  llanamente  no  puede  ser  apreciada o valorada al no haber emergido  frente  al  derecho  y,  por  ende,  no  producir  efectos  jurídicos  (sin que  necesaria se ofrezca la declaratoria judicial en tal sentido).   

Así,  el artículo 29 Superior prevé que la  prueba  obtenida  con  desconocimiento del derecho fundamental al debido proceso  es    “nula,    de    pleno   derecho”,   lo  que  en  la  práctica  implica  que  dicho  elemento  de  convicción  no  puede  ser  tomado en cuenta, vale decir, que debe ser separado  ideológicamente del conjunto probatorio.   

2.3.  Ahora  bien,  VÍCTOR          BERRÍO          FERNÁNDEZ41,  VÍCTOR  MANUEL  ESTREMOR  BERRÍO42,      SANTANDER     BLANCO     BELLO43,  EVELIO  FRANCISCO  BLANCO  JULIO44,      VICENTE      JULIO      BLANCO45,   LUIS   MARIANO  GUERRERO  JULIO46    y    DOMINGO    CASTILLO    BERRÍO47   señalaron,   de   manera  genérica,  en  la primera salida procesal (para BLANCO BELLO y CASTILLO BERRÍO  la  única),  que  ellos  y  los  vecinos  de  otros  corregimientos de la misma  municipalidad  (San  Onofre) fueron intimidados por los paramilitares comandados  por     “Cadena”,  “Diego   Vecino”   y  “El  Oso”  para  que en  dichos   comicios   apoyaran  las  aspiraciones  de  los  doctores  JAIRO  ENRIQUE  MERLANO FERNÁNDEZ y MURIEL  DE  JESÚS  BENITOREBOLLO BALSEIRO, al Senado de la República y a la Cámara de  Representantes, respectivamente.   

Evocaron que los jefes paramilitares referidos  los  obligaron a asistir a una manifestación realizada en el corregimiento Plan  Parejo   del   municipio   de   San  Onofre  que  contó  con  la  presencia  de  “Cadena”      y  “El   Oso”  y  con  la  asistencia   de  los  candidatos  al  Congreso  de  la  República  MERLANO    FERNÁNDEZ   y   BENITOREBOLLO  BALSEIRO.   

De manera particular, BERRÍO FERNÁNDEZ, dijo  que:   

“en   lo  relacionado  con  las campañas políticas tuvo la idea de realizar una reunión  en  el  pueblo de plan parejo, yo me enteré porque un día antes el OSO mandaba  a  decir  que  al  día  siguiente  había  una  reunión en plan parejo y todos  teníamos     que     estar    allí”.   

A   su  turno,  ESTREMOR  BERRÍO,  indicó  que:   

“en   las  elecciones  de  2002  para  cámara y senado fue una presión donde los señores  Alias  CADENA  y  Alias el OSO y sus subalternos dijeron que teníamos que votar  por    la    doctora    muriel    y    el   doctor   JAIRO   MERLANO”.   

Y,   BLANCO   BELLO   señaló   de  manera  verdaderamente   reveladora   que   a   dicho   encuentro   la   población  fue  llevada   

“a  punta  de  cañón”.   

Igualmente, los declarantes se refirieron a la  manera  planeada  y  coordinada  como fue conducida la gente a la concentración  política,  que  la  subieron  en  camiones y vehículos para transportarla y le  ofrecieron comida y bebida.   

Pese  a  que  BLANCO BELLO y CASTILLO BERRÍO  manifestaron  que  no  asistieron  a la reunión aludida, todos los testigos que  vienen  de mencionarse, incluyendo los citados, refieren su existencia, unos por  lo  que  supieron  y  conocieron antes de que ésta se llevara a cabo y, los que  asistieron, por su directa percepción.   

Destáquese  que BERRÍO FERNÁNDEZ, ESTREMOR  BERRÍO,  BLANCO  JULIO,  JULIO  BLANCO  y GUERRERO JULIO, asistentes todos a la  concentración  electoral,  de  manera  conteste  y  coherente  corroboraron  su  realización y se refirieron a las particularidades de la misma.   

Concretamente,  indicaron  que, conducidos al  corregimiento,  fueron  agrupados  en  la  plaza  principal  frente a una tarima  improvisada        en       la       que       conversaban       “Cadena”      y      “El  Oso”  con  MERLANO       FERNÁNDEZ      y      BENITOREBOLLO  BALSEIRO.     

En  desarrollo de la reunión se pronunciaron  discursos  políticos,  entre  otros,  el  de  MERLANO  FERNÁNDEZ,   así  como  también  participaron  los  señalados  jefes  paramilitares manifestando que la población tenía que votar  por los candidatos que allí se encontraban presentes.   

En  punto de la convocatoria y concentración  de  lugareños  en  el acto político, así como de los asistentes al encuentro,  sus    moderadores    y    expositores,    BERRÍO    FERNÁNDEZ   señaló   lo  siguiente:   

“En  la tarima  cuando  estaba  MURIEL  y MERLANO dando el discurso el OSO también se trepó al  lado  de  ellos  y  después  de  que  los  candidatos  hablaron  éste tomó el  micrófono  y  dijo  que  ya  habíamos  conocido  los  candidatos  por  los que  teníamos  que  votar  y  después  las  personas  se  subieron nuevamente a los  camiones     y     los     regresaron     a    sus    corregimientos”.   

A    su    turno,    ESTREMOR   BERRÍO  precisó:   

“Esa reunión se  llevó  a  cabo  y  para eso invitaron a todos los corregimientos y escogieron a  Plan  Parejo  como  epicentro para esa reunión, en esa reunión estuvo presente  el  alias  CADENA  con  toda  su gente incluido el OSO; pusieron el transporte y  allá  nos  dijeron  que  cada quien tenía que votar por la doctora MURIEL y el  doctor   JAIRO  MERLANO.”   

Y,  BLANCO  JULIO,  JULIO  BLANCO  y GUERRERO  JULIO, indicaron, en ese mismo orden de figuración, que:   

“Aquí el OSO nos dijo que teníamos que  ir  a  una reunión a Plan Parejo, nos mandaron carros y nosotros fuimos (. . .)  ahí  intervinieron  los  candidatos  MERLANO  al  Senado y MURIEL a la cámara,  ellos  pidieron  que  votáramos  por  ellos  para  poder  sacar  estos  pueblos  adelante,   luego   nos   dieron   de  comer  y  luego  nos  vinimos”.   

“nos recogieron  entre  las  diez u once de la mañana en un camión que iba lleno y no le cabía  mas  gente, nos llevaron para plan parejo y nos dejaron en la plaza al pie de la  gallera,  la  plaza  estaba  llena  de  gente de todos los corregimientos de San  Onofre,  cuando  llegamos  era una reunión política donde estaba MURIEL, JAIRO  MERLANO,   EDGAR   REBOLLO   y   otro”. (Vicente Julio Blanco)   

“el  OSO  quien  era  el  jefe  de  las  autodefensas,  aquí nos hizo una reunión para que fuéramos a Plan Parejo, eso  fue  en  el  año 2002, un poquito antes de la votación (. . .) el Oso dijo que  venían  camiones  a  recoger a la gente (. . .) la gente de todos estos pueblos  llegamos  a Plan Parejo ese día, ahí estaban todos los paracos, la gente de su  grupo,  estaba el jefe del OSO que era CADENA, estaba unos muchachos de su grupo  pero  no se como se llaman (. . .) Estaban también los candidatos MURIEL BENITO  REBOLLO  y  JAIRO  MERLANO,  había  como  dos  mil personas mas o menos. Cuando  llegamos  a esa reunión hablaron primero los candidatos y después hablaron los  paras  CADENA  y  el OSO que teníamos que votar por esos dos candidatos dijeron  que  votáramos  por ellos (. . .) eso hicieron como un corral en teja de zinc y  ahí  en  la  tarima  estaban  todos  juntos MURIEL, MERLANO, el OSO, CADENA”.   

Concretamente,   los  testigos  mencionados  sostuvieron   que   existió  presión  por  la  imposición  electoral  de  los  paramilitares  a  través  de amenazas y que percibieron en el ambiente un claro  constreñimiento   dirigido  a  impulsar  las  aspiraciones  electorales  de  la  fórmula  compuesta por MERLANO FERNÁNDEZ y  BENITOREBOLLO  BALSEIRO,  vale decir, que si no votaban por ellos  se  les  daba  muerte.  En  torno  a  dichos  particulares,  BERRÍO FERNÁNDEZ,  ESTREMOR  BERRÍO, BLANCO JULIO, JULIO BLANCO y GUERRERO JULIO indicaron, en ese  orden, que:   

   

“el día de las  elecciones  no  mostraban  las  armas, lo que pasaba era que uno ya los conocía  porque  ellos siempre acompañaban al OSO y a la voz de emisarios del OSO tocaba  bajar  la  cabeza  y si alguien hacía alguna resistencia sabía que fracasaba y  lo mataban”.   

“todo  el  pueblo sentía esta presión.  PREGUNTADO:  si  no  hubiera  votado  usted por los candidatos indicados por los  paramilitares    que    le    hubiera    pasado?    CONTESTÓ:    me    hubieran  desaparecido”.   

“Nos dijo el OSO  que  ajá, ojalá fuera a salir un voto por otro candidato, si no votábamos por  los  que  él  decía  pues  sencillamente  nos  mataba  o  nos  desplazaba, nos  desaparece.”     

“nos amenazaron y lo mas posible era que  nos  quebraran  el  día  de  las elecciones nos tenían vigilados en la escuela  donde  nos  tocaba votar, pero antes ellos pusieron los carros de aquí para que  nos  llevaran  a  San  Onofre  a la escuela llamada ANTONIO NARIÑO allí estaba  hombres  de  las  AUC  los  cuales  cuidaban que uno entrara a votar”.   

“Ellos dijeron  que  teníamos  que  votar  por  esos  dos  candidatos  o si no que el que no lo  hiciera         se         moría”.   

2.4. Para la Corte,  es  claro  que  desde  un  momento  incipiente de la presente actuación, cuando  apenas  se  comenzaban  a ventilar en el ámbito judicial los primeros episodios  de   infiltración  de  las  instituciones  por  parte  del  fenómeno  marginal  paramilitar,  se  logró  acreditar que un grupo armado ilegal, particularmente,  el  bloque  Héroes  de  los  Montes  de  María,  desplegó, por lo menos en el  municipio  de  San  Onofre,  perteneciente  al  departamento de Sucre, una real,  grotesca  y  desvergonzada  gestión  de  proselitismo político a través de la  intimidación,  la  amenaza  y el constreñimiento a la población, para imponer  sus   propios   candidatos   al   Senado  de  la  República  y  la  Cámara  de  Representantes,   a   quienes   señalaban   sin  hesitación  alguna  como  los  destinatarios    de    la    votación   y   les   organizaban   multitudinarios  encuentros.   

Lo    anterior    permite   traer   en   cita  al  presente  evento  una   pauta     de     la    experiencia     inherente     a   las         prácticas        políticas        non    sanctas   conforme   a   la   cual,   si   alguien,  específicamente,   unos     comandantes     paramilitares    como    “Cadena”   y   “El   Oso”,  se  aplican   al   amenazador   impulso   electoral   de   unos   candidatos,    ello    no    se    percibe   como   una      simple     manifestación     de     complacencia,   consideración    o    idealismo,    sino    como  una   clara   estratagema   dirigida   a  obtener  unos   precisos  y  muy  bien concebidos  beneficios.   

Por  ello,  MARÍA  DUSLEY  AGUDELO ZULETA,  cabecilla  del  bloque Héroes de los Montes de María en San Antonio de Palmito  –  Sucre,   conocida  con    los    alias    de    “Julieth”     y     la    “Mona”,   en  conversación  telefónica  interceptada  legalmente  del  abonado  telefónico  2824565,  ubicado  en dicho municipio y sostenida el 11 de  marzo  de  2002,  vale  decir,  un  día  después  de  la  realización  de las  elecciones  al Congreso de la República en dicha anualidad, concretamente a las  9:00  p.  m.,  con  un  líder  paramilitar que se encontraba en el municipio de  Ciénaga   –  Magdalena  llamado    “Cumba”,  expresó  su agrado por el triunfo electoral de MERLANO  FERNÁNDEZ, tal como ya se especificó.   

De  una vez, dígase que el 19 de noviembre  de    200248,  la Fiscalía le formuló cargos a AGUDELO ZULETA en su condición  de   

“autor  de  la  hipótesis  delictiva  prevista  en  el artículo 340 del Código Penal, incisos  segundo  y  tercero,  catalogado  jurídicamente  como concierto para delinquir,  conducta  que  se  atribuye por promover y organizar grupos armados al margen de  la  ley,  agravada  por  dirigir,  encabezar  y  organizar dicho concierto en la  jurisdicción     de     San     Antonio    de    Palmito    (Sucre)”.   

Y que, la ciudadana mencionada, aceptó libre  y  voluntariamente  dicho  señalamiento. Ello dota de contundencia demostrativa  la  referida  conversación  dada  la  intervención  de  una  confesa cabecilla  paramilitar.   

Por  lo  demás, para que los provechos a los  que  se  refirió  la  Sala  en  realidad  se  obtengan,  los favorecidos con la  actividad  de impulso electoral deben conocer en toda su integridad y dimensión  dicha   gestión,   pues,   de   no   hacerlo,   la  labor  de  proselitismo  se  desaprovecharía.  Allí  se  configura  otra  regla de la experiencia que cobra  plena aplicación en el caso que concita la atención de la Sala.   

2.5. Adicionalmente,  en  criterio  de  la  Corte,  los dichos de los declarantes mencionados permiten  inferir  que  el  vínculo  existente  entre  los  candidatos  referidos  y  los  paramilitares  distaba  de  ser  lejano, aislado u ocasional. Todo lo contrario,  los  testigos presentes en el acto político aludido pusieron de presente que el  ex  senador MERLANO FERNÁNDEZ  se  reveló  como  una persona cercana a los comandantes paramilitares presentes  en   el   encuentro,  tanto  así  que  uno  de  ellos  señaló  que  parecían  “amigos”.   

2.6.  Cambiando  de  óptica,  el  procesado  ha  sostenido  desde  su  injurada  y  a  lo  largo del  diligenciamiento   que   varios   de   los  declarantes  que  lo  ubican  en  el  corregimiento  de  Plan  Parejo  junto  con jefes paramilitares no ejercieron su  derecho  al  voto,  según  lo  acredita una certificación de la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  en  la  cual  consta  que  de  los siete testigos  solamente  sufragaron tres (GUERRERO JULIO, BLANCO JULIO y BERRÍO FERNÁNDEZ) y  los  otros  no  depositaron  el  voto  (BLANCO  BELLO  y  ESTREMOR BERRÍO) o no  aparecen  registrados  en  el  censo electoral del año 2002 (CASTILLO BERRÍO y  JULIO  BLANCO)49.   

Tal  circunstancia,  considerada  de  manera  aislada,  no  cuenta  con  la  potencialidad  suficiente para desacreditar a los  testigos  de  cargo  como quiera que, al margen que hubieran sufragado o no, sus  dichos, en principio, resultan útiles para demostrar:   

    

* Que  fue el bloque  Héroes   de   los   Montes   de   María  el  que  convocó  e  “invitó”  a  la multitudinaria reunión  de Plan Parejo que se llevó a cabo en la plaza principal.     

En este punto, es preciso señalar que luego  de  la  recepción  de  las  declaraciones  que  vienen de analizarse, el Cuerpo  Técnico    de    Investigación    –  C. T. I. – de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  fijó  fotográficamente  cuatro puntos  diversos    del    lugar   de   la   concentración50.   

    

* Que dicho encuentro  tuvo un propósito político evidente.     

    

* Quiénes participaron  en la reunión y cuál fue su discurrir. Y,     

    

* Cuáles fueron las  labores   de   intimidación  dirigidas  inequívocamente  a  favorecer  a  unos  candidatos  determinados,  quienes,  dicho  sea  de  paso, fueron reconocidos de  manera plena.     

Además,  como  tres  de  los  declarantes si  ejercieron  su  derecho al voto, sus dichos resultarían creíbles conforme a la  lógica  argumentativa  prohijada  por  el  ex  senador  MERLANO  FERNÁNDEZ  y  por  la juzgadora a quo.   

2.7. A propósito del  tema  de  la  votación,  destáquese  que  el  delito  de  constreñimiento  al  sufragante  previsto  en  el  artículo  387 del Código Penal, atenta contra un  mecanismo  de participación democrática como lo es el sufragio, vale decir, la  libertad   de  opción  política  en  el  marco  de  un  sistema  democrático.   

Además,  con la criminalización primaria de  dicho comportamiento se busca garantizar que   

“la  decisión  contenida  en  el voto sea una genuina expresión de la voluntad individual y no  el   producto   del   ejercicio  de  poderes  sobre  la  persona.”51   

Y   es   que  el  despliegue  de  poderíos  amenazadores  no  tiene  que  revelarse  de  manera  imperiosa  en  los comicios  propiamente  dichos,  en  la  medida en que el fin de protección de la norma se  vería  limitado al excluir del ámbito de reproche las intimidaciones previas a  las  votaciones que, por supuesto, pretenden consolidar el ingrediente subjetivo  previsto  en el tipo penal, vale decir, alterar y afectar la libertad de opción  política   mediante  el  “apoyo  o  votación  por  determinado      candidato      o      lista      de      candidatos”.   

En  torno  a  la infracción aludida, la Sala  sostuvo,  en  sentencia  del  16  de  marzo  de  200852, que   

“La concepción  del  constreñimiento como figura típica es mucho más amplia, pues se trata de  preservar      tanto      el      ‘apoyo’ o la  ‘votación’  por  determinado  candidato,  en el  marco  de  una  conducta  alternativa  que  se  diferencia  nítidamente  de  la  destinada  a  ‘impedir por  los      mismos      medios      el      derecho     al     sufragio’,    que    es    una    situación  distinta.”53   

En consecuencia, no es posible admitir que la  abstención  electoral  desdibuje  el  constreñimiento  al sufragante, pues, de  cara  a  la  configuración  del  injusto  objetivo,  bastaría  con que un solo  elector  en  un municipio con muchas  personas  aptas  para   elegir,   ejerciera   su   derecho   al   voto  en  un     ambiente    intimidatorio    configurado    por   una   estructura  armada  ilegal. Aún  más,  la   contención  podría  ser muestra y directa consecuencia, incluso no pretendida,  del despliegue de coacción y amenazas contra los electores.   

2.8. Por otro lado,  desde  la  diligencia  de indagatoria se ha buscado minar la credibilidad de los  testimonios  mencionados  manifestando  que efectuadas algunas averiguaciones se  logró  especificar  que  todos  ellos  provenían  de activistas del movimiento  político  encabezado por MARIO SILGADO, y que debido a las insalvables y serias  discrepancias  políticas  que  éste  ha  tenido  con  la familia BENITOREBOLLO  BALSEIRO,  seguramente  los  testigos creen que haciéndole daño a ésta logran  afectar  también  la  posición  del  ex senador JAIRO  ENRIQUE MERLANO FERNÁNDEZ.   

Pese  a  que los declarantes BOLÍVAR SEGUNDO  VERBEL  HERNÁNDEZ y ROBIN LOBO GARRIDO se refirieron en la sesión de audiencia  de  juzgamiento  del  15  de  noviembre  de 2007 a las desacuerdos referidos, la  teoría  conspirativa,  al  fundamentarse  en  suposiciones y especulaciones, se  constituye  en una escueta coartada que no cuenta con contundencia argumentativa  ni  con  demostración  probatoria  y  que,  por  ende, no permite variar lo que  revelan los testimonios analizados.   

2.9.  De otra parte,  la  existencia  de  una  denuncia  formulada  por MURIEL DE JESÚS BENITOREBOLLO  BALSEIRO  contra  SANTANDER  BLANCO BELLO porque éste la señaló públicamente  de       “paramilitar      asesina”,  no  es un hecho que resulte relevante para restarle crédito a  su  declaración,  incluso,  surte  el  efecto  inverso  por  la correspondencia  existente   entre   su   declaración   y   la   imputación  delincuencial  que  presuntamente    le    dirigió   a   la   ex   representante   a   la   Cámara  mencionada.   

Por  lo  demás,  según  lo  informó  LOBO  GARRIDO,  MARIO  SILGADO dijo que MURIEL DE JESÚS BENITOREBOLLO BALSEIRO era la  candidata de los paramilitares.   

2.10. Aunque desde la  providencia  de  definición  de  situación  jurídica  la  Sala  reconoció la  existencia  de contradicciones entre los testigos mencionados y admitió que con  las  probanzas  aportadas  en  la  indagatoria  por  el  ex senador MERLANO  FERNÁNDEZ se desvirtuaban algunas  de  las  afirmaciones de unos de ellos, también indicó que tales discordancias  no  eran esenciales ni demeritaban los dichos de los declarantes, al encontrarse  relacionadas  con hechos circunstanciales, accesorios o secundarios, vale decir,  no   sustanciales   o   irrelevantes.   Ahora   se   reafirma   tal  percepción  analítica.   

Frente al principio lógico de “no  contradicción”  en  el marco de la  estimación  testimonial  conforme a las reglas de la sana crítica, la Corte ha  sostenido lo siguiente:   

“2.3.-   El  libelista  en  las  conclusiones de éste primer cargo subsidiario, enunció que  si  el  Tribunal  hubiera  aplicado  de  manera  correcta  las reglas de la sana  crítica,  había  concluido  que  su  defendido  fue  víctima  de  un  montaje  ‘direccionado’  por  el  DAS,  por lo que solicitó  declarar  la  falta de certeza y aplicar a favor de Mendoza Barraza el principio  de  in dubio pro reo, petición que de igual formuló de manera enunciativa, sin  detenerse  en  su demostración jurídico sustancial como corresponde hacerlo en  esta sede extraordinaria.   

Al  respecto  debe  recordarse  que  este  apotegma  es un estadio cognoscitivo en el que en la aprehensión de la realidad  objetiva  concurren  circunstancias  que afirman y a la vez niegan la existencia  del  objeto  de  conocimiento de que se trate. En esa medida en los supuestos de  duda  se plantea una relación probatoria de contradicciones en la que concurren  pruebas  a  favor y en contra, de cargo y descargo, de afirmaciones y negaciones  las  cuales  como  fenómenos proyectan sus efectos de incertidumbre respecto de  alguna  o  algunas  categorías  jurídico-sustanciales en discusión dentro del  singular proceso penal objeto de examen.   

En  igual  sentido  se  integran  aspectos  objetivos  y  subjetivos,  desde los cuales se puede inferir que el in dubio pro  reo  no  se  materializa  por  los  simples  efectos unilaterales de los dilemas  relacionados  con  lo  subjetivo  o  con  lo objetivo dados en los fenómenos en  contradicción.   

Con lo anterior se significa que en orden a  la  consolidación  de  este  instituto  y  su correlativa aplicación, la labor  fundamental  no  está  dada  ni  puede  quedarse simplemente en identificar las  circunstancias  de perplejidad o para el caso de lo acusado en la denotación de  las  contradicciones  secundarias  mas  no  principales dadas en los testimonios  censurados  de haberse valorado con menoscabo de postulados de la sana crítica,  sino  que  por el contrario se debe proceder a discernir hacia dónde se inclina  la  balanza  de  exclusiones,  es  decir,  se  deberá  formular  la  pregunta y  resolverla  determinando  si  los  contenidos  probatorios  de  cargo  tienen la  capacidad  de  excluir de manera total o parcial a los descargos o a la inversa,  bajo  el  entendido  que  el  in  dubio  pro  reo  se consolida cuando las dudas  surgidas  de  los elementos fácticos divergentes no se pueden disolver, en cuyo  evento   por   principio   universal   corresponde   por   imperativo   legal  y  constitucional  resolverlas  en  todo  evento  a  favor rei en salvaguarda de la  presunción  de inocencia, aspectos de los cuales no se ocupó el impugnante, en  orden  a  demostrar  dudas  respecto  de  la  materialidad  de  la  conducta  de  concusión  atribuida, es decir, acerca de la inexistencia del comportamiento de  constreñimiento  o  inducción  a los denunciantes para que le dieran dineros a  cambio  de  devolverles unas armas, de ‘bajarles       unas       órdenes      de      captura’  y  de  no  involucrarlos  con  unos  homicidios  ocurridos  en  esa ciudad, ni desde la prevalencia del derecho de lo  debido  sustancial  se  observan  lagunas  en  orden  a  su aplicación oficiosa  respecto     del    delito    objeto    del    presente    control    legal    y  constitucional.   

(. . .)  

Tratándose  del  principio  lógico  de  ‘no  contradicción’,  postulado  que  rige  los  ejercicios  de verificabilidad de la sana crítica en  orden  a  la  valoración  de  la credibilidad o su ausencia que debe darse a la  prueba  testimonial, se comprende por la lógica material, para el caso referida  a  los  aspectos  jurídico sustanciales en discusión, que los juzgadores, como  es  de  suyo,  no pueden valorar de manera positiva contenidos testimoniales que  en  sus  expresiones  fácticas  se  nieguen,  se  contradigan  en  sus aspectos  principales  o  que por virtud de las contradicciones  excluyan  o terminen haciendo invisible o inexistente la conducta punible objeto  de atribución.   

Para   que  el  referido  principio  sea  aplicable  como  ley  de la lógica en la valoración de los testimonios y otros  medios  de  convicción,  debe  tratarse  de contradicciones principales más no  accesorias  o  secundarias, ni que se trate de matices  o  variaciones  que  antes  que  excluir  el aspecto o aspectos esenciales de la  conducta  material  objeto  de  investigación,  lo  que  en  últimas  hacen es  reafirmarla en sus variantes.   

(. . .)  

Lo que destruye el valor y la credibilidad  de  los testimonios vistos en su unidad o en relación con otros es la verdadera  contradicción  sobre  aspectos  esenciales relevantes y esa depreciación será  mayor  cuando  sea menos explicable la contradicción.  En  esa  medida  cuando  aquella  recae  sobre  el  hecho  principal  o aspectos  esenciales  en  los  cuales  exista un cambio de visión de extremos como pueden  ser  por ejemplo de afirmación o negación, de existencia o inexistencia, etc.,  deberá  entenderse  y  valorarse  que  esos  giros  por  decirlo así de ciento  ochenta  grados  y  que  el  error casual por desatención o por olvido no puede  sostenerse.   

Es cierto que uno de los presupuestos para  la  eficacia probatoria del testimonio es su claridad, precisión y conformidad,  es  decir, que no comporten contradicciones internas en sus propias expresiones,  ni externas en relación a otros medios de convicción.   

Puede  afirmarse  que  el  testimonio  en  general  incluido  el  testimonio  del  ofendido,  se  puede  ver afectado en su  credibilidad  por  ser  contradictorio,  excluyente (en lo interno o externo) en  sus  referencias fácticas a los aspectos principales, esenciales de la conducta  punible  materia de investigación o juzgamiento, por obstáculos o minusvalías  en   su   capacidad   intelectiva,  sensorial,  visual  o  auditiva,  o  por  la  imposibilidad  de  registros,  o en circunstancias en que hubiese tenido motivos  que  le  generaran  una intención de engañar, aspectos que en manera alguna se  reportan  ni  evidencian  en  los testimonios objeto de cuestionamiento, pero lo  menos  y  que  en  manera  alguna  puede  argumentarse  en  orden a unos errores  derivados  de  falso  raciocinio,  es  demandar  su invisibilidad como medios de  prueba.   

Ahora  bien,  las  exigencias de claridad,  precisión  y  uniformidad  no  pueden  elevarse  a los extremos absolutos de la  milimétrica. Pueden darse como en efecto ocurrió en  los   testimonios   cuestionados  por  el  censor,  cambios  en  sus  contenidos  fácticos,  los que antes que contradicciones insístase principales excluyentes  de  lo  esencial  investigado,  se proyectan es como variaciones, es decir, como  “contradicciones  relativas”  sin  que  al  interior de esas versiones pueda  afirmarse  o  concluirse  la  inexistencia material de la conducta de concusión  atribuida.  Por  el contrario, todas esas expresiones fácticas testimoniales de  Jorge  Palacio  Salas,  Ruby Esther Geraldino y Jhon Freddy Rojas, incluidos sus  matices,  antes  que aminorar la credibilidad o verosimilitud de sus asertos, lo  único  que  hacen  es  reafirmar  que ese comportamiento punible consistente en  exigencias  de  dinero  se  materializó  en  plurales  ocasiones  y,  desde  la  prevalencia  del  derecho sustancial, ni de las facultades oficiosas, se deducen  razones  suficientes  para proferir una sentencia sustitutiva de absolución por  inexistencia  del  punible deducido, ni para inferir que se trató de un montaje  ‘direccionado’  por  el  DAS  en  contra  del aquí  procesado,    en    los   términos   planteados   por   el   censor.” (Negrilla para llamar la atención).   

Para  la Sala, lo que en realidad indican las  contradicciones  es  que  ninguna  uniformidad  existe  en  los  dichos  de  los  declarantes  para  tenerlos  como  sospechosos.  Planteado  de  otra  forma,  la  ausencia  de similitud en los testimonios analizados descarta la preparación de  los   mismos   o,   lo   que   resulta   equivalente,   la   maquinación  y  su  direccionamiento.   

Destáquese   que  SANTANDER  BLANCO  BELLO  admitió  que  no  estuvo  en  la  reunión  de  Plan  Parejo  y  que uno de los  declarantes  que  votó  indique  que  sí  sentía la presión y otro que no se  percató  de  la  presencia de personal armado, lo que pone de manifiesto es que  no  existió  acuerdo  para  declarar tal como se ha sostenido desde antes de la  definición  de  la  situación  jurídica  por  parte  del  representante de la  defensa   técnica,   quien   en  esta  sede  figura  como  sujeto  procesal  no  recurrente.   

Además, los eventos discordantes se explican  en  la  medida  en  que  los  declarantes  no  recordaron  sucesos actuales sino  distantes  desde  el  punto de vista temporal (vivencias del 2002 evocadas en el  año  2006),  acaecidos  en  un  ambiente  violento de marginalidad, en una zona  geográfica influenciada por una estructura armada ilegal.    

2.11. Resáltese que  nunca  se  trajo  al  expediente  un  elemento  de convicción que indicara, con  contundencia,  que los testigos mencionados pertenecieran a la familia SILGADO y  que  por  ello  estarían  interesados en querer perjudicar a sus contradictores  políticos.  Además, no se pierda de vista que aquél grupo, en algún momento,  apoyó   electoralmente   al   ex   senador   MERLANO  FERNÁNDEZ.   

3. Imperioso resulta  precisar  que  la  Sala  debe efectuar una exploración diferencial en lo que se  refiere  a  los  elementos  de  convencimiento  incorporados a la actuación, en  tanto  uno  era  el  escenario  vigente  para  cuando  se definió la situación  jurídica  y  otro,  bien  diverso,  el  de  ahora, cuando la Sala debe proferir  sentencia de segundo grado.   

Así las cosas, con el propósito de continuar  abordando  adecuadamente el análisis de las tomas de postura evidenciadas en el  recurso  de  apelación y en la intervención del sujeto procesal no recurrente,  deberá  efectuarse  una  verificación  de  las  conclusiones  derivadas de las  pruebas  testimoniales que vienen de estudiarse, contrastándolas con las que se  desprenden  de  las  probanzas  allegadas  con posterioridad a la definición de  situación jurídica.   

En otras oportunidades, la Sala se ha referido  a     la     prueba     “con     vocación    de  permanencia”54   como  referente  para  el  estudio   de   los  elementos  de  convicción  incorporados  durante  la  etapa  probatoria   del   juicio.   Ello   en   aras   del   hallazgo   de   la  verdad  material.   

4.  En el evento que  concita  la  atención  de  la  Sala  ocurrió que los ciudadanos VÍCTOR MANUEL  ESTREMOR  BERRÍO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ,  VICENTE  JULIO BLANCO, EVELIO  FRANCISCO  BLANCO  JULIO  y  LUIS  MARIANO  GUERRERO  JULIO,  en  ampliación de  declaración  rendida  luego  de  definida  la  situación jurídica55,    se  retractaron  de los señalamientos iniciales por cuyo medio ubicaron a MURIEL DE  JESÚS  BENITOREBOLLO  BALSEIRO  y  al  acusado MERLANO  FERNÁNDEZ  en  la  reunión  con paramilitares que ha  sido  analizada, y precisaron que éstos realizaron labores de fomento electoral  en  beneficio  de aquéllos para las elecciones al Congreso de la República del  año 2002.   

Por  ello, es preciso señalar que la escueta  retractación   de   un   declarante   de   cargo   no  conduce,  irreflexiva  y  automáticamente,  a  descartar  o  desvirtuar sus aseveraciones iniciales en la  medida  en  que  la  credibilidad  del  testimonio no se encuentra limitada a la  información  suministrada  en la última salida procesal. En este escenario, la  necesidad  de  estimación  conjunta  de  las  condiciones  del  testigo,  de su  coherencia  narrativa (valor intrínseco) y de la correspondencia entre su dicho  y  los  restantes  elementos de convencimiento (valía extrínseca), se acentúa  de manera evidente.   

En torno al tema referido, la Sala ha indicado  que:   

“La  retractación,  ha  sido  dicho por la Corte, no destruye per se lo afirmado por  el  testigo  arrepentido  en  sus  declaraciones  precedentes,  ni  torna verdad  apodíctica    lo    dicho    en   sus   nuevas   intervenciones.   ‘En  esta materia, como en todo lo que  atañe   a  la  credibilidad  del  testimonio,  hay  que  emprender  un  trabajo  analítico  de  comparación  y  nunca  de  eliminación, a fin de establecer en  cuáles  de las distintas y opuestas versiones, el testigo dijo la verdad. Quien  se  retracta  de  su  dicho  ha  de tener un motivo para hacerlo, el cual podrá  consistir  ordinariamente en un reato de conciencia, que lo induce a relatar las  cosas  como  sucedieron, o en un interés propio o ajeno que lo lleva a negar lo  que  sí  percibió. De suerte que la retractación solo podrá admitirse cuando  obedece  a  un  acto  espontáneo  y  sincero  de quien lo hace y siempre que lo  expuesto  a  última  hora  por el sujeto sea verosímil y acorde con las demás  comprobaciones      del     proceso’   (Cfr.   Casación   de  abril  21/55  y  noviembre  9/93,  entre  otras)”56.   

Como la retractación de los declarantes no es  una  situación  inusual o rara en la dinámica procesal penal, tal posición ha  sido  reiterada  por  la  Corte  en múltiples oportunidades, entre ellas en las  sentencias  proferidas  el  15  de  diciembre de 1999, 16 de julio de 2001, 7 de  noviembre  de  2002, 4 de abril de 2003, 11 de diciembre de 2003, 17 de marzo de  2004,  23  de  agosto de 2006, 2 de julio de 2008, 16 de septiembre de 2008 y 11  de  marzo  de  2009,  en  su orden, en los radicados 11429, 14223, 10585, 14636,  17005, 21581, 22240, 27964, 30186 y 21703.   

Además,  teniendo  en  cuenta  que  en  la  sentencia  apelada  se  le otorgó valor demostrativo a la segunda intervención  de  los  declarantes referidos y, en consecuencia, se descartó la primera, dada  su  condición de analfabetas y su avanzada edad, es necesario indicar que no es  acertado  imponer un importe probatorio que permita desatender un testimonio por  las calidades o cualidades del deponente o que   

“por  circunstancias  indeterminadas  o  de  apreciación subjetiva, compelen en forma  intempestiva  a la variación de su dicho, cuando la apreciación sistemática e  integral  de los factores que motivaron su intervención, se ofrecen coherentes,  aún,  a  instancia  de  otros  medios  de  prueba,  que  lejos de establecer la  ausencia  de  fundamento  y  verosimilitud  de  lo  narrado  por  un  deponente,  refuerzan  argumentativamente  las conclusiones que el mismo arroja.”57   

Pues bien, el hecho circunstancial consistente  en  que  los  declarantes  ESTREMOR  BERRÍO,  BERRÍO FERNÁNDEZ, JULIO BLANCO,  BLANCO  JULIO  y GUERRERO JULIO intenten desmentir lo que dijeron en una primera  oportunidad,  permite  apreciar  la  manera  como ellos observaron, recordaron y  reseñaron  unos  sucesos  de  gravedad.  Y  fue  justamente  la  entidad de los  acontecimientos  la  que,  en  criterio  de  la  Sala,  determinó el proceso de  retentiva   de  la  convocatoria  a  la  reunión  en  la  plaza  principal  del  corregimiento  de Plan Parejo y de su realización, así como la especificación  de los asistentes a la misma (moderadores y expositores).   

En  este  punto, imperioso se ofrece señalar  que  la reseña de la espantosa realidad efectuada el 28 de noviembre de 2006 en  el  municipio  de  San  Onofre,  en  el  marco  de un encuentro que se denominó  “Audiencia  Ciudadana  por  la  Verdad”,  no  fue  producto  de  la  fantasía  de  los  expositores del  encuentro  ni  de  los  relatores  del  mismo.  Todo  lo  contrario,  tuvo  como  fundamento  las  denuncias  formuladas  por  las  múltiples  víctimas  de  los  diversos   sucesos,   entre  ellos,  SANTANDER  BLANCO  BELLO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ y VICENTE JULIO BLANCO.   

Si la segunda salida procesal de los testigos  ESTREMOR  BERRÍO,  BERRÍO  FERNÁNDEZ,  JULIO  BLANCO, BLANCO JULIO y GUERRERO  JULIO  no  resiste  ser  contrastada con los restantes elementos integrantes del  conjunto  probatorio  ni  con  el  contexto  histórico  y geográfico en el que  tuvieron  ocurrencia  los  hechos  juzgados, como en efecto ocurre, ello permite  evidenciar  la  intención  deliberada y falaz de los declarantes de tergiversar  la  exactitud  y,  por  ende, de presentar una realidad simulada en la que no se  percataron  de  la  existencia  de encuentros entre políticos, particularmente,  MURIEL   DE  JESÚS  BENITOREBOLLO  BALSEIRO  y  JAIRO  ENRIQUE      MERLANO  FERNÁNDEZ, y los comandantes paramilitares del bloque  Héroes  de  los  Montes de María, ni del desarrollo de gestiones de promoción  electoral por parte de éstos en favor de aquéllos.   

Contrario  sensu,  las  salidas  procesales primigenias se pueden  armonizar  deductivamente  con  el conjunto probatorio restante y con el entorno  inherente   al   episodio   delincuencial  analizado.   

5.  Habiéndose  precisado  desde  el  punto  de  vista  valorativo  cuál  de  las  dos  salidas  procesales  resulta  atendible,  necesario  resulta  especificar el motivo de la  retractación.   

Y, para dicho efecto, la actuación cuenta con  un  vergonzoso  incidente  verificado el 11 de marzo de 2007, en el municipio de  San  Onofre,  cuando una fiscal auxiliar ante la Corte daba cumplimiento parcial  a  lo  dispuesto  por  el  fiscal  instructor  mediante  resolución  del día 5  anterior58, esto es,   

“obtener  las  declaraciones  de  las  personas  que  estarían  en  capacidad  de  suministrar  información  con  ocasión de la reunión política en el corregimiento de Plan  Parejo.”   

Pues  bien,  la  funcionaria  comisionada  rindió             un             informe59  en  el cual precisó que el  hijo  del  ex  senador  MERLANO FERNÁNDEZ60,   quien  acompañó  al  defensor en su desplazamiento al municipio referido, tuvo algún  tipo  de  tensión  con  el  investigador  que había logrado la comparencia del  declarante  JESÚS  MARIANO  GUERRERO  GUERRERO  y  que, por ende, al cierre del  testimonio   del  ciudadano  mencionado  le  había  tenido  que  manifestar  al  apoderado   que   le   exigiera   al   familiar  del  procesado  “no    intervenir    o    abordar    a   los   testigos.”   

Y, acontece que GUERRERO GUERRERO61 fue el único  de  los  que declaró en dicha oportunidad que, de manera lacónica, se refirió  al   tema   de   la  reunión  en  el  corregimiento  de  Plan  Parejo  con  las  particularidades  que  ya han sido analizadas (convocatoria amenazante por parte  de  “El  Oso”)  y  a la  presión  ejercida  por los paramilitares para que los lugareños votaran por la  fórmula     MERLANO     FERNÁNDEZ    – BENITOREBOLLO BALSEIRO.   

Además,  si  bien  el  testigo mencionado no  ubicó   en  la  concentración  política  a  MERLANO  FERNÁNDEZ   ni   a  “El  Oso”,  ello  ocurrió,  en  su  orden,  porque no lo  conocía  y por el ambiente de sobresalto que prevalecía en dicho lugar para el  momento  del encuentro en el que, según lo informó el testigo, “uno  no  podía   mirarse   el   uno   al   otro”.  Tales   justificaciones   se   perciben  lógicas  y  plausibles  al  acompasarse  con  las  reglas  del  probo  entendimiento humano.   

Adicionalmente,  la  declaración  de  IRENE  BLANCO              DE             BLANCO62  permite  advertir  que  el  contexto  de  miedo  persistió  en el municipio de San Onofre, incluso hasta el  momento  de recepción de su testimonio (11 de marzo de 2007), en tanto, a pesar  de  ser  natural  y habitante del corregimiento de Plan Parejo e informar que al  frente  de  su  casa se realizó una reunión política, no sabía absolutamente  “nada”  acerca  de  tal  encuentro.  Es  evidente  que  en dicha negación absoluta subyace la siniestra,  perjudicial     y     corruptora     “ley    del  silencio”.   

Ahora  bien, si el dicho de GUERRERO GUERRERO  viene  a  confirmar  el  andamiaje  delincuencial  revelado  desde el inicio del  trámite,  lógico  resulta  que  su  presencia  ante la fiscal auxiliar ante la  Corte,  no así la de los otros declarantes, incomodara al hijo del procesado al  afectar la posición personal de su progenitor.   

Por   lo   demás,   el   dispendioso   ejercicio  de  aproximación  a  la   verdad  que  se  llevó  a  cabo  por  parte   de   la  Fiscalía  en  el  municipio  San Onofre,  el  cual  fue  tildado  caricaturesca  y despreciativamente por la defensa   como   una   pesca,   al   interior  de  los   alegatos    como    sujeto  procesal   no   recurrente   (sin   que  antes  hubiera  manifestado  su  descuerdo  con dicha actividad  probatoria),  demuestra  que  todos  los  declarantes, salvo GUERRERO GUERRERO y  BLANCO  DE  BLANCO,  hicieron un esfuerzo por ajustarse a la posición defensiva  del  procesado,  refiriéndose  a  una reunión política en el corregimiento de  Plan Parejo diversa a la que se ha mencionado en este acápite.   

En  efecto,  en  indagatoria rendida el 24 de  octubre              de              200663,  el ex senador MERLANO  FERNÁNDEZ simplemente reconoció  que  participó  en un encuentro en el corregimiento referido que fue organizado  por  MURIEL DE JESÚS BENITOREBOLLO BALSEIRO, al que asistió acompañado por su  esquema  de  seguridad  y  que  contó  con la participación de aproximadamente  trescientas personas.   

A su turno, los declarantes CONSTANTINO GÓMEZ  BLANCO64,   PABLO   ANTONIO   ESTREMOR   BLANCO65    y   SEBASTIÁN   ORTEGA  JULIO66  señalaron  el  11 de marzo de 2007 que la reunión se realizó en  un  “estadero” y no en la  plaza  principal  como  quedó  evidenciado  desde  un  momento  inaugural de la  actuación    en   testimonios   verosímiles   e,   incluso,   en   un   álbum  fotográfico.   

Acorde  con  lo  que  se viene revelando, los  restantes    deponentes,   vale   decir,   LUÍS   CONTRERAS   DIMAS67,   RAFAEL  ARTURO            BLANCO            BLANCO68    y    FLORENTINO   RÍOS  JULIO69  no  precisaron el lugar del encuentro pero si negaron la presencia  de personal paramilitar en el mismo.    

En concordancia con ello, sólo hasta el 27 de  marzo   de   2008,  en  el  marco  de  la  ampliación  de  injurada70  y  luego de  que  se  evacuaran las declaraciones que vienen de analizarse, el procesado vino  a  especificar que la reunión se llevó a cabo en un patio cercado con láminas  de zinc.   

Lo   anterior   permite  concluir  que  los  declarantes  del  11  de  marzo  de  2007  y  el  propio ex senador MERLANO  FERNÁNDEZ  se  refirieron  a  un  encuentro  distinto,  mucho  más  reducido  en  dimensiones, al que originó el  reproche  delincuencial  respecto  de éste, es decir, el que se realizó con la  congregación  de aproximadamente dos mil personas en la plaza principal de Plan  Parejo   y  no  el  que  se  llevó  a  cabo  con  trescientas  personas  en  un  “estadero”  de  dicho  corregimiento.   

Lo  propio  hicieron  los  integrantes  de su  equipo  de  campaña  del año 2002, incluyendo el Coordinador Político OMAR DE  JESÚS            QUESSEP            FERIA71,  la  Jefe  de  Prensa  LUZ  MARÍA  ZAMUDIO72    y    RODOLFO    VARGAS    DE   LIMA73.    

Por  ello,  todos los testigos referidos nada  aportan  para desvanecer el señalamiento criminal y, en consecuencia, lo único  que  obtuvieron, desde el punto de vista demostrativo, fue evidenciar un intento  ansioso y fallido de distorsión de la indicación.   

En  últimas,  lo  que deja en evidencia la  destemplada         “pero        humanamente  explicable”  intervención  del  hijo del ex senador  MERLANO     FERNÁNDEZ  (reconocida  por  el  defensor  en  las  alegaciones  como  no recurrente), así  como  la realidad probatoria  derivada  de  los testimonios recibidos el 11 de marzo de 2007 en San Onofre, es  que  se  pretendió  la  variación  del contexto probatorio que comprometía al  procesado  en  los  delitos de concierto para promover grupos armados ilegales y  constreñimiento al sufragante, sin conseguirlo.   

Por lo demás, dicho ejercicio perfectamente  pudo  haberse  reproducido  en  relación  con  los  testigos  ESTREMOR BERRÍO,  BERRÍO   FERNÁNDEZ,  JULIO  BLANCO,  BLANCO  JULIO  y  GUERRERO  JULIO.  Allí  justamente se aprecia la probable causa de la retractación.   

6.  Cambiando  de  óptica,  la  Sala advierte que en las diversas pruebas de descargo que han sido  incorporadas   a   lo   largo   del   diligenciamiento,   especialmente  en  las  testimoniales,  prevalece una aspiración consistente en favorecer la situación  del  procesado,  en  cuanto  que  de  sus  dichos  se  desprende que se trata de  personas  conocidas  o  cercanas, en el ámbito personal, social o político, al  ex     senador     MERLANO    FERNÁNDEZ,  de  varios años atrás. Tal aprensión se hizo evidente desde el  inicio  del  trámite,  tanto  así  que  se  reconoció  en  la  providencia de  definición de situación jurídica.   

Adicionalmente,  el  hecho consistente en que  las   personas   próximas   al   ex  senador  MERLANO  FERNÁNDEZ  e  incluso  los  contendores políticos de  éste  durante  los  comicios  al  Congreso de la República del año 2002 ROGER  FREDY           RAMÍREZ          BUSTAMANTE74  y  VÍCTOR JOSÉ HERNÁNDEZ  MERCADO75,  hubieran  sostenido  expresamente  que  no  se  percataron  de la  existencia  de  vínculos  entre el procesado y personal paramilitar o no dieran  cuenta  de  ello,  no  conduce  a  colegir, de manera automática y aislada, que  tales  relaciones  no  existieron,  en la medida en que la práctica judicial ha  evidenciado  que  dicho  esquema, dada su marginalidad, permanece oculto incluso  para   los   familiares   de   los   involucrados   hasta  que  éstos  resultan  judicializados.  Por lo demás, las referidas negaciones contrarían el conjunto  demostrativo.   

7. De otro lado, no  se  acreditó con contundencia que el propio ex senador o sus allegados hubieran  sido  objeto  de  amenazas o persecuciones por parte de grupos armados ilegales,  incluyendo  los  paramilitares.  Lo único con lo que se cuenta en dicho sentido  es  con  sus  propias  manifestaciones  que  se  quedan  sin sustento probatorio  consistente.   

La  declaración rendida por el administrador  de  empresas  MUNIR ELÍAS SAAB FAOUR en sesión de audiencia de juzgamiento del  14   de  noviembre  de  2007,  así  como  la  documentación  aportada  por  el  declarante76,  no  cuentan  con la potencialidad de variar dicha conclusión, en  la  medida  en  que  lo  único  que  indican es la existencia de una extorsión  vinculada  a  un  contrato  de perforación de pozos para la extracción de agua  para    al    abastecimiento    del    municipio    de    Corozal   –   Sucre,  llevada  a  cabo  por  una  estructura  paramilitar y que, al parecer, afectaba a la empresa Independence S.  A.;  y  no que dicho ciudadano hubiera sido presionado por las autodefensas ante  su  proximidad  personal  con  el  ex  senador  MERLANO  FERNÁNDEZ.   

Adicionalmente, al señalar SAAB FAOUR que la  intervención  rogada  del procesado en la situación referida comportó que los  equipos  de  perforación  no  tuvieran  que  retirarse,  indica  que  éste, en  realidad,  era  una  persona  próxima  a las autodefensas, así, paralelamente,  hubiera  puesto  en contacto al declarante con los regentes de los organismos de  seguridad en el departamento de Sucre.    

Además,  para la Corte, resulta extraño que  el  ex  senador  pretexte  amparar  a  unos  soldados  profesionales  antes  que  denunciar  ante  las  autoridades hechos con relevancia en el ámbito penal como  el   secuestro   de   los   mismos,   si   éste,   en   realidad,   se  hubiere  verificado.   

8.  En  aras  de la  puntualidad  procesal  y como quiera que en la sentencia confutada, así como en  el  recurso  y  en las alegaciones del sujeto procesal no recurrente, se señala  que     las     supuestas    contribuciones    económicas    de    MERLANO   FERNÁNDEZ   y  de  su  hermano  JAIME  al  grupo paramilitar  comandado   por   MERCADO   PELUFO  aparecen  registradas  en  los  computadores  personales  decomisados  a  ÉDGAR IGNACIO FIERRO FLÓREZ, alias “Antonio”,   es  preciso  señalar  que  éstas,  en  realidad,  figuran en los libros de contabilidad incautados el 4 de  diciembre  de  2001  por la Primera Brigada de Infantería de Marina en el fundo  “Las   Melenas”   del  municipio         de         San        Onofre77.   

Por  lo  demás, tales hallazgos no cuentan  con  relevancia  demostrativa  en  esta sede, como quiera que la responsabilidad  penal  es  individual y no colectiva y al procesado jamás se le enrostró dicho  aporte financiero.   

Por  la  segunda  razón,  no  se  ofrece  imperioso  hacer  referencia  al principio de insignificancia o a la tesis de la  adecuación  social,  construcciones  dogmáticas  que, en el ámbito abstracto,  excluirían  el tipo penal en aquéllos eventos en los que resulta viable ubicar  un  comportamiento  en  un orden social e histórico habitual en el discurrir de  una  colectividad  y  que,  en  la  práctica  judicial,  limitarían  el fin de  protección  de  la  norma,  excluyendo aquéllas conductas peligrosas o lesivas  que,  ante  su  tolerancia  comunitaria,  se  estiman  jurídicas  y,  por ende,  entrarían  a  validar  en el campo del derecho penal actos de esa índole en un  violento  y  extremo  contexto de marginalidad como el que ha analizado la Corte  en el marco de esta providencia.   

No  obstante, la Sala no puede inobservar que  en  la  sentencia  apelada se incurrió en una grave inconsistencia deductiva al  reconocer  que los testigos de descargo se tornaban sospechosos por su cercanía  en  diversos niveles con el procesado, para luego señalar que debía creérsele  a  ÁLVARO  CONTRERAS  OTERO,  colaborador  de  la  sociedad  Hermanos Merlano y  Compañía  Ltda.,  cuando  reconoció  que  hizo  los pagos reseñados, como si  hubieran     sido     efectuados     por     MERLANO  FERNÁNDEZ y por su hermano.   

Curioso  resulta  que  los  declarantes  de  descargo  resulten  equívocos  para  la  juzgadora  a  quo  ante  su  proximidad  con  el  procesado, no así  CONTRERAS  OTERO,  de  quien  resulta viable predicar dependencia laboral y, por  ende, económica en relación con la misma persona.   

9.  Además,  en el  contexto  del juicio de reproche que viene de hacerse  frente al ex senador  MERLANO   FERNÁNDEZ,   es  preciso indicar que:   

i)  SAMIR  ANTONIO  OTERO  DE  LA OSSA, alias “El Computador”       ubicó       a       MERLANO  FERNÁNDEZ en un encuentro con RODRIGO ANTONIO MERCADO  PELUFO   en   la   finca   “El  Palmar”78.   

ii)  El  médico  ARISTÍDES           BUELVAS          TORRES79,  quien  se desempeñó como  Secretario  de  Salud  de  Santiago  de  Tolú  y  en  el  año 2003 declinó su  precandidatura  a  la  alcaldía  de dicho municipio por presión desplegada por  parte    del    grupo    de    autodefensa    comandado    por   “Cadena”,    señaló   que   escuchó  comentarios  que  fueron  ampliamente  difundidos  referidos  a los vínculos de  MERLANO   FERNÁNDEZ   con  personal paramilitar.   

iii)  El  testigo  MELQUÍADES          ATENCIA          GÓMEZ80  se  esforzó por evidenciar  que      fue     presionado     por     “fuerzas  extrañas”  para  que  no  votara  por el ex senador  MERLANO  FERNÁNDEZ  en  las  elecciones  al  Congreso  de la República del año 2002, en la medida en que no  era el candidato del paramilitarismo.   

Sin  embargo,  ello se contrapone a lo que se  deriva  del  conjunto  probatorio analizado y, en dicha medida, no cuenta con la  contundencia  necesaria para enervar las conclusiones precedentes indicativas de  una realidad totalmente antitética.   

iv)  El  procesado  MERLANO  FERNÁNDEZ  trató,  vana  y  artificialmente,  de demeritar o desvanecer el trascendente impulso que  le  brindó  a  su  aspiración electoral del año 2002 la votación obtenida en  San  Onofre,  municipalidad  que  como  ya quedó acreditado fue el núcleo y el  fortín de la estructura paramilitar comandada por MERCADO PELUFO.   

En  efecto,  su  lista  al  Senado  de  la República respaldada por el movimiento Cambio Radical  obtuvo  4.490  votos  que corresponden al 35% del total de sufragios depositados  en  dicho  lugar,  proporción  que  no  se  logró  en  ningún  otro sitio del  departamento de Sucre (27,96 fue el máximo porcentaje alcanzado).   

En   esa   misma   línea   de   postura,  sobredimensionó  el resultado obtenido en la capital de dicho ente territorial,  es  decir,  Sincelejo, que representó el 26,27% del total de los votos de dicha  ciudad81.    

v)  No  es  posible  separar  la  posición  política  del  procesado  de  la  de  MURIEL  DE JESÚS  BENITOREBOLLO  BALSEIRO durante la campaña política al Congreso del año 2002,  en  la  medida  en  que  la  gestión de proselitismo fue desarrollada de manera  conjunta,  vale decir, en fórmula, en las coercitivas condiciones que ya fueron  especificadas.   

A este respecto, no se pierda de vista que el  propio  procesado reconoció que la ex representante a la Cámara mencionada fue  la  responsable  de  dicha actividad en la subregión del Golfo de Morrosquillo,  al    interior   de   la   “coalición”  o “alianza estratégica”  que  se  configuró  con  ella  ante el potencial electoral que  tenía  su  familia, especialmente, en el municipio de San Onofre y que, como se  sabe,  BENITOREBOLLO  BALSEIRO  fue condenada anticipadamente por sus relaciones  con personal paramilitar.   

Además,  el Coronel de Infantería de Marina  RAFAEL        ALFREDO       COLÓN       TORRES82  señaló  que  informes  de  inteligencia  y  la  misma  población  civil  en el departamento de Sucre daban  cuenta  que  la  ex  congresista  mencionada tenía una directa relación con el  grupo  paramilitar comandado por “Cadena”.   

Resáltese  que  dicho  sentir  colectivo  se  concretó  en  el  presente  diligenciamiento  a través de testimonios rendidos  bajo  el  apremio  del juramento, que, en principio, la ex congresista atribuyó  los  señalamientos  en  contra  suya y de su familia, incluyendo ÉDGAR EDUARDO  BENITOREBOLLO  BALSEIRO,  a  una  persecución y hasta a un afán de figurar por  parte  de  sus  contradictores  personales  y políticos; y que, finalmente, los  acontecimientos  registrados  judicialmente  indicaron  que  tales  indicaciones  resultaron ser verídicas. Y,   

vi)  No se mencionó  al    declarante   LIBARDO   DUARTE,   alias   “El  Paisa”,                “Maicol”,         “Mono     Maicol”,    “El     Tigre”    o    “Bam    Bam”,    por   una   elemental  consideración:  pese  a  que  no  se  pone  en  duda  que  fue  miembro  de las  autodefensas,  su  presencia  en  Sucre  en  las  fechas  a  las  que  asocia el  conocimiento  que  dijo  tener  sobre  vínculos  del  ex  senador  MERLANO  FERNÁNDEZ  con los paramilitares  no fue objeto de acreditación.   

Así  las  cosas,  ante la duda razonable que  genera  dicha  situación, la Sala opta por descartarlo como elemento probatorio  demostrativo    de    la    responsabilidad    penal    del    ex    congresista  mencionado.   

No  obstante, al no haber sido mencionado por  alguno  de los intervinientes, no puede la Sala dejar de referirse al desatinado  planteamiento   efectuado   por   la   funcionaria  a  quo,  conforme  al  cual,  la  declaración de LIBARDO  DUARTE  no  puede tener ningún grado de credibilidad, al haberse documentado su  fármaco dependencia.   

Admitir  dicha  perspectiva  de  valoración  probatoria  conllevaría,  ni más ni menos, al reconocimiento de un contexto de  apreciación tarifado.   

En efecto, la juez de primera instancia olvida  o  desconoce que la Corte, como supremo órgano de interpretación normativa, ha  perfilado  una  insistida, estable y apacible línea jurisprudencial83,  conforme a  la  cual  el  sistema  de  estimación  de  orden  probatorio  libre  y racional  imperante descarta la tarifa legal.   

De  manera  que  no  es  la calidad misma del  declarante   sino   su   situación   personal,  sus  facultades  superiores  de  percepción,  retentiva  y recordación, la ausencia de intereses en el trámite  o   de   circunstancias   que   afecten   su   imparcialidad,  y  las  restantes  peculiaridades  de las cuales pueda precisarse la correspondencia y credibilidad  de  su  dicho,  las que resultan relevantes para determinar la ocurrencia de una  determinada situación desde el punto de vista probatorio.   

Adicionalmente,   validar   la   posición  de  la  juez  equivaldría a  especificar  que  los  cuestionamientos  relacionados  con la personalidad de un  testigo  resultarían  eficaces  y  suficientes para negarle valor demostrativo,  que  la  sospecha  sobre la declaración de un desmovilizado inhibiría de forma  automática  todo efecto probatorio, que debe presumirse la falsedad en el dicho  de  un  confeso  paramilitar  en  atención  a su prontuario delictivo o que, en  cualquier  caso,  la  retractación  conllevaría a restarle toda credibilidad a  los  datos  objetivos  comprobables  que  se  desprenden  de la salida procesal,  contingencias   que  ya  han  sido  expresamente  descartadas  por  la  Sala  en  oportunidades                anteriores84.      

10.  En síntesis,  para   la   Corte  es  un  hecho  cierto  que  el  ex  congresista  JAIRO  ENRIQUE  MERLANO FERNÁNDEZ, dada su  proximidad  de  índole  personal  con los comandantes del bloque Héroes de los  Montes  de María, en realidad se favoreció, desde el punto de vista electoral,  del  poder intimidatorio desplegado por dicha estructura delincuencial y que, en  consecuencia,  formó  parte  de su proyecto político del año 2002 revelado en  la  multitudinaria  congregación llevada a cabo en la plaza principal, no en un  “estadero”,    del  corregimiento de Plan Parejo.   

Planteado  de  otra  manera, la visión que  brinda  en  este  caso  el  conjunto  probatorio estudiado, como ya se anunció,  evidencia  con certeza la connivencia surgida entre el procesado y la estructura  armada  ilegal referida, con los claros e indiscutibles propósitos consistentes  en  que  éste  alcanzara  una  curul  en  el Congreso de la República y en que  aquélla  atizara  su  expansión y respaldo en las altas esferas de la Nación;  configurándose  así  el  concierto para delinquir agravado que le fue imputado  al    ex   senador   MERLANO   FERNÁNDEZ en la resolución de acusación, en calidad de autor.   

Además, teniendo en cuenta que la ejecución  del  tipo  penal  de  constreñimiento al sufragante admite la participación de  personas,   específicamente,   la   determinación85,  por  esta  condición  se  condenará  al  ex  congresista mencionado y   no   como   autor   conforme   a  lo  consignado  en  el  pliego  enjuiciatorio.   

Ello en atención a que no se acreditó que el  condenado  realizó  materialmente  la  acción, pero sí que con ocasión de la  alianza  ilegal éste ingresó en el ámbito de dominio de un aparato organizado  de  poder  que requería consolidar su influencia en los asuntos públicos, para  lo   cual  resultaba  indispensable  garantizar  que  personas  de  algún  modo  vinculadas  con  la  organización  alcanzaran  importantes posiciones de poder.   

Para la Corte, es incontrovertible el interés  del  procesado  en lograr unos resultados electorales favorables, hasta el punto  que  de  allí  se  puede  inferir  que  estuvo  de  acuerdo  y  en ese grado de  aprobación, determinó el comportamiento ilícito referido.   

11. De esta manera,  la  Sala  descarta, por un lado, lo que se sostiene en la sentencia recurrida en  el  sentido que “los hechos objeto de investigación  se       quedaron       en      el      campo      de      las      probabilidades, pues de verdad no existe  una  prueba  directa  que  involucre  al  aquí  enjuiciado  y  las  indirectas,  no reúnen esas exigencias  probatorias  que  llevan  a  la convicción de certeza  que demanda el Legislador para proferir una sentencia  condenatoria,  pues  se  insiste,  indiciariamente  es  imposible  llegar a ella  porque   no  se  probaron  fehacientemente  los  hechos  conocidos  como  indicadores  para establecer unos  desconocidos”      (negrilla      del      texto  original).   

Y,  por  otro,  lo que destaca el defensor no  recurrente   en   punto   de  “la  justicia  de  la  sentencia” confutada.   

Si  ello  es  así,  entra  a  respaldar  la  posición  evidenciada  por  el  representante  de  la  Fiscalía  General de la  Nación.   

12.  Se enfatiza en  que  el  coercitivo  proyecto  político  paramilitar  al  que  se  vinculó  el  procesado  MERLANO FERNÁNDEZ  pretendía  que  las autodefensas, incluyendo el bloque Héroes de los Montes de  María,   se  consolidaran  a  dicho  nivel  a  través  del  reconocimiento  de  interlocución,     al     margen     que    ello    se    hubiera    verificado  efectivamente.   

De  manera  que los comportamientos que se le  enrostraron  al ex senador resultarían ser no sólo injustos y típicos en toda  su dimensión, sino también culpables.   

Ello  en  atención  a  que  a través de los  mismos  se  habría  vulnerado,  sin razón atendible alguna, la seguridad de la  colectividad   y   los  mecanismos  de  participación  democrática,  y  porque  encontrándose  el procesado en posibilidades reales de obrar en consonancia con  el  marco  jurídico,  optó  por  ejecutar  el comportamiento delincuencial con  conciencia plena de su tipicidad y antijuridicidad.   

Por   otro  lado,  la  Sala  ha  tenido  la  oportunidad  de precisar en varios trámites que se adelantaron por las especies  delictivas  analizadas,  es  decir,  el concierto para delinquir agravado, en la  modalidad  de  promocionar  grupos al margen de la ley, y el constreñimiento al  sufragante,  que éstas revisten una destacada trascendencia y connotación, por  la  repercusión  nacional  e  internacional,  por  la generación de un impacto  desestabilizador  al interior de las instituciones legítimamente constituidas y  porque  tales factores, conjugados, se concretaron en el desprestigio insalvable  del  sistema  democrático  nacional.  En  el  presente  evento  se  valida  tal  precisión.   

IV.  De  las  decisiones  consecuentes con la  revocatoria de la sentencia de primer grado.   

1. Acreditada como  se  encuentra  la  responsabilidad  del procesado JAIRO  ENRIQUE   MERLANO   FERNÁNDEZ  en  la  comisión  del  concurso  heterogéneo  de  conductas  punibles a él atribuidas por parte de la  Fiscalía  General de la Nación, en virtud de la certeza que al respecto brinda  el  conjunto probatorio estimado de forma conjunta, necesario se ofrece precisar  la   respuesta  punitiva  por  parte  del  Estado  que  legalmente  corresponda.   

Atendiendo  el  contenido,  así  como  las  proyecciones  de  orden material del artículo 31 de la Ley 599 de 2000, la Sala  procederá  a  ello  de  manera  independiente  para  cada  uno de los dos tipos  penales  por  los  cuales  se  profiere  la  presente sentencia y, seguidamente,  impondrá  la  sanción  definitiva  que  debe purgar el ex funcionario aforado,  teniendo  en  cuenta  la  que resulte más grave, para aumentarla en otro tanto,  sin  superar  la  suma  aritmética  de  las  que corresponden a cada una de las  conducta punibles debidamente dosificadas.   

El delito de concierto para delinquir en su  modalidad  agravada  tiene prevista en el inciso 2º del artículo 340 de la Ley  599  de  2000, pena de prisión de seis (6) a doce (12) años y multa de dos mil  (2.000)  hasta veinte mil (20.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Por  su  parte,  el  constreñimiento  al  sufragante  de  que  trata  el  artículo  387  íbidem,  consagra  una sanción  privativa  de  la  libertad  que  oscila  entre  tres  (3)  y  seis (6) años de  prisión.   

Es preciso señalar que en la resolución de  acusación  no  se  dedujeron  para  ninguno  de  los  comportamientos referidos  circunstancias de mayor ni de menor punibilidad.   

De esta manera, en lo que al concierto para  delinquir  agravado  se  refiere,  los  límites  determinados  en el tipo penal  –  seis  a  doce años de  prisión  –,  vale decir,  entre  setenta  y  dos  (72)  y  ciento  cuarenta  y  cuatro (144) meses, han de  dividirse  en  cuartos.  Así  quedarían:  el  primero  de  ellos, oscila entre  setenta  y dos (72) y noventa (90) meses; los cuartos medios se encuentran entre  noventa  (90)  meses  un (1) día a ciento veintiséis (126) meses; y el último  cuarto  será  de ciento veintiséis (126) meses un (1) día a ciento cuarenta y  cuatro (144) meses.   

En  tal virtud, la pena a imponer oscilará  entre  los  parámetros  de  los  setenta y dos (72) a los noventa (90) meses de  prisión,  que,  como  se  puede  apreciar  con  facilidad,  corresponden  a los  límites del primer cuarto punitivo.   

La Sala, ubicándose en el ámbito referido  y  consultando  el  artículo 61 del Código Penal, estima que la pena a imponer  será  el  máximo  establecido  para  el cuarto mínimo, es decir, NOVENTA        (90)        MESES       DE       PRISIÓN.   

Ello  en  consideración  a  la  gravedad  manifiesta  de  esta conducta punible, no sólo por su expresión objetiva, sino  por  la intensidad del dolo que se refleja en el hecho de pactar voluntariamente  con  grupos  armados  que  están  por  fuera  de  la institucionalidad, lo cual  configura  un  ataque  frontal al bien jurídico de la seguridad pública, en su  más   alto   significado,   encarnado  en  tan  alto  representante  del  poder  legislativo.   

La  lesión  ocasionada  se  traduce  en un  menoscabo  evidente a los valores que inspiran un modelo de Estado democrático,  que  por  esencia  y  definición,  debe estar inspirado en los principios de la  probidad   y   la  transparencia  de  quienes  son  convocados  a  realizar  sus  encumbrados y nobles fines.   

Y,  como  el  delito de constreñimiento al  sufragante  prevé  una  pena  en  abstracto  de  tres  (3)  a seis (6) años de  prisión,  el  ámbito  punitivo  será  de  treinta y seis (36) meses, el cual,  dividido  en  cuartos  iguales,  corresponden  a uno inicial que va de treinta y  seis  (36)  a  cuarenta  y cinco (45) meses; el segundo de cuarenta y cinco (45)  meses  y  un (1) día a cincuenta y cuatro (54) meses; el tercero de cincuenta y  cuatro  (54)  meses  y  un  (1) día a sesenta y tres (63) meses y, el cuarto de  sesenta  y tres (63) meses y un (1) día a setenta y dos (72) meses de prisión.   

Al no haber sido enrostradas circunstancias  de  mayor  punibilidad,  la  pena  privativa  de  la libertad imponible por este  delito  estaría  comprendida  entre  los  treinta  y seis (36) y los cuarenta y  cinco  (45)  meses, pudiendo ser la del máximo referido, es decir, CUARENTA    Y    CINCO    (45)    MESES    DE   PRISIÓN.   

Así, al guarismo indicado como pena por el  delito  de  concierto  para  delinquir  agravado  se incrementarán DIEZ   (10)   MESES   más   –  por el delito de constreñimiento al  sufragante    –    en  observancia  de  lo  previsto en el artículo 31 ejusdem, en tanto la expresión  de  la modalidad activa de constreñimiento al elector incide de manera negativa  en  la construcción de la voluntad popular, seriamente afectada por la presión  ejercida  contra  la  libertad  ciudadana  en  la conformación de instituciones  democráticas.   

De  todo  lo  anterior  emerge  que la pena  privativa  de la libertad a imponer será de CIEN (100)  MESES DE PRISIÓN.   

En  consecuencia,  con tales definiciones y  para  preservar  la  igualdad  punitiva,  la  pena de multa será de  SEIS  MIL  QUINIENTOS  (6.500) SALARIOS MÍNIMOS LEGALES MENSUALES  VIGENTES,   teniendo  en  cuenta  que  el  delito  de  constreñimiento  al  sufragante  no  prevé  una  sanción  acompañante de tal  especie.   

Por último, de conformidad con el artículo  52  del Código Penal, la Sala condenará al ex Senador  MERLANO   FERNÁNDEZ   a   la   pena   accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  tiempo igual al de la pena principal.   

2. Para la Corte,  es  claro que de acuerdo con el artículo 56 del Código de Procedimiento Penal,  al  no  haberse probado que se hubiesen causado perjuicios materiales y morales,  no procede la condena por dicho aspecto.   

3.  Tampoco  hay  lugar  a  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la sanción ni a su  sustitución  por la prisión domiciliaria, por impedirlo un requisito objetivo;  en  el  primer  caso  porque  la  ley  sólo  autoriza  el subrogado frente a la  imposición  de  una  pena  de  prisión no superior a 3 años y, en el segundo,  porque   sólo  es  viable  la  consideración  de  dicho  reemplazo  cuando  la  consecuencia  jurídica  mínima  prevista en la ley para el delito objeto de la  condena  sea  de  5 años o menos, en su orden, acorde con lo establecido en los  artículos  63  (numeral  1º)  y  38  del  Código Penal; condiciones que no se  cumplen en el presente evento.   

Dichas  razones,  de  índole  objetivo,  le  permitirían  a  la  Sala  eximirse  de  realizar consideraciones adicionales en  torno al otorgamiento de los beneficios referidos.   

No  obstante,  teniendo  en  cuenta  que  los  mecanismos  sustitutivos  aludidos  prevén  exigencias  de carácter subjetivo,  relacionadas  no  sólo  con el destinatario de la sanción penal, sino también  con  las  modalidades  y  gravedad de la conducta punible (suspensión) y con el  peligro  a  la  comunidad  (prisión  domiciliaria),  la  Corte hace propicia la  oportunidad  para  señalar que desde la visión personal de los comportamientos  desvalorados,  considera  improcedentes  dichas prerrogativas por considerar que  se  está  en  presencia  de  unos  acontecimientos  complicados, verificados en  circunstancias  que  representaron un riesgo permanente y agobiante para grandes  núcleos  sociales, los cuales vieron restringido el ejercicio de las libertades  públicas  y  afectados  los  mecanismos  de  participación democrática, desde  organizaciones  criminales  promovidas  por  quienes  aspiraban a ser servidores  públicos y a asumir un mandato popular.   

Surgen así razones adicionales para sustentar  las negativas.   

V. De las cuestiones concluyentes.  

1.  Al ex senador  JAIRO  ENRIQUE  MERLANO  FERNÁNDEZ  se  le abonará, como  parte  cumplida  de  la  pena  privativa  de la libertad impuesta, el tiempo que  permaneció  detenido  carcelariamente  por razón de esta actuación, es decir,  desde  el  17  de  noviembre  de  2006 (fecha de su entrega voluntaria luego del  proferimiento   de   la   medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva)  hasta  el  20  de  junio  de  2008 (cuando se expidió la boleta de  libertad por razón de la emisión de la sentencia absolutoria).   

2.  Por  otro lado,  aunque  en  otras  ocasiones  la  Sala  ha  dispuesto expedir copias para que en  procedimiento  independiente  se  investigue  la  presunta  responsabilidad  del  condenado  en  sucesos  en  los  cuales la estructura de la que hacía parte, en  ejercicio  del  designio  criminal,  hubiera  consolidado  ataques a la dignidad  humana  y  a  la vida, en este caso en particular se abstendrá de hacerlo, como  quiera  que  no  ha  emergido  indicio  que  sugiera dicha posibilidad y, por el  contrario,  lo  que  se  conoció  a  lo  largo  del trámite es que el pacto se  orientó  de  manera  exclusiva  a  obtener  ventajas  electorales  y, por ende,  provechos  económicos,  materializados desde los componentes social y político  del bloque Héroes de los Montes de María.   

3.  Cambiando  de  óptica,  la  Corte  ha  contado  con  la  opción  real de precisar86   que  las  normas  instrumentales que se refieren a los mecanismos de contradicción de las  providencias   judiciales   contemplan  irrefutables  consecuencias  de  índole  sustancial,    si    se    tiene    en    cuenta    que    la    “limitación,  ampliación,  consagración, eliminación”   de   aquéllos   puede   implicar   afectación   de  derechos  fundamentales.   

También     ha    indicado87  que  cuando  una  cláusula normativa procesal con efectos sustantivos viabiliza o posibilita  un   mayor   acceso   a  la  administración  de  justicia  puede  ser  aplicada  retroactivamente88 en observancia del principio  de  favorabilidad,  conforme  al  cual,  en el ámbito penal, la ley permisiva o  benévola,  “aún  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a la  restrictiva      o     desfavorable.”89   

Y,  en  torno a la posibilidad de aplicación  favorable  de  las  normas propias de la dinámica acusatoria inherente a la Ley  906  de  2004 a los casos regidos por el estatuto de enjuiciamiento criminal del  año  2000 (Ley 600), ha señalado que ello se tornará viable siempre que tales  previsiones  no  se  refieran  a  instituciones  exclusivas  de  dicho arquetipo  procesal  y  que  exista  identidad  entre  los  referentes  fácticos  de ambos  trámites90.   

Ahora  bien, como resulta indiscutible que el  tema  de  la vigilancia de la ejecución de la sanción no es representativo del  sistema  acusatorio  y  que  el supuesto de hecho, en los dos trámites, resulta  equivalente,    la   Sala,   reafirmando   lo   que   ha   decidido   en   otras  ocasiones91,   estima   que   en  este  asunto,  en  el  cual  la  sentencia    condenatoria    adquirirá    ejecutoria    formal   y  material,  también  es  viable  aplicar el parágrafo  primero   del   artículo   38  de  la  Ley  906  de  2004,  cuyo  texto  es  el  siguiente:   

“Cuando se trate de condenados que gocen  de  fuero  constitucional  y  legal,  la  competencia  para la ejecución de las  sanciones  penales  corresponderá,  en  primera  instancia,  a  los  jueces  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  del  lugar  donde se encuentre  cumpliendo  la  pena.  La segunda instancia corresponderá al respectivo juez de  conocimiento.”   

Lo anunciado es lo que se advierte procedente  en  la  medida en que dicha previsión normativa resulta ser más favorable para  los   intereses   del   condenado  MERLANO  FERNÁNDEZ  –   judicializado  como  aforado  constitucional  –,  al  contemplar  la  posibilidad  de contradicción de las determinaciones que se  profieran  en  el  ámbito  del  cumplimiento  de la pena mediante el recurso de  apelación.   

Es  preciso  señalar  que  respecto  a  la  concreción  de  acierto  y  legalidad  de  las  decisiones que se adopten en el  escenario  de  la  ejecución  de la sanción resulta más eficaz un trámite de  dos instancias que un diligenciamiento de único grado.   

En este punto, no se pierda de vista que en la  providencia  del  2  de  marzo  de  2011, por cuyo medio la Sala especificó que  resultaba   procedente   pronunciarse   respecto   del   recurso  de  apelación  interpuesto  y  sustentado  por la Fiscalía contra la sentencia absolutoria, se  precisó  que  no resultaba posible desconocer que en los casos de variación de  competencia  por razón del fuero de investigación y juzgamiento, en los que el  asunto  trasciende  de  las  sedes  ordinarias  a  la Corte Suprema de Justicia,  resultaba  preciso efectuar un ajuste o adecuación del trámite. Ello, en tanto  dicha  conversión  conllevaba  a  considerar el diligenciamiento como de único  grado y no como de doble instancia.   

Por  lo  que  viene  de  especificarse,  la  aplicación retroactiva de la norma referida se torna viable.   

Lo  anterior,  pese  a  que el parágrafo del  artículo  20  de  la  Ley  1285  del  22  de  enero  de 2009, modificatorio del  artículo 203 de la Ley 270 de 1996, prevé lo siguiente:   

“Facúltese al Juez de la causa para que  a  través  del trámite incidental ejecute la multa o caución dentro del mismo  proceso”.   

Ya   se   ha   tenido   la  oportunidad  de  especificar92  que  dicha  disposición no implica que la competencia del juez de  la  causa  comprenda  la  ejecución  de  la  sanción pecuniaria de multa, como  podría considerarse inicial y desprevenidamente.   

En  efecto,  esta  Corporación, a través de  providencias     del     23     de     septiembre93  y  2 de octubre94,  ambas  de  2009,  expuso  el  criterio  acerca  de  la interpretación de la norma aludida,  modulándola  en  la judicialización de altos funcionarios del Estado que gozan  de fuero constitucional.   

         

Recuérdese  que,  según  el numeral 3° del  artículo  235 de la Constitución Política, la Corte Suprema de Justicia tiene  la atribución de:   

         

“Investigar  y  juzgar a los miembros del Congreso.”   

         

El  alcance de tal precepto superior, como lo  ha  indicado  la  Sala,  se  circunscribe  exclusivamente a dichos cometidos (de  instrucción  y juzgamiento), en tanto el fuero es una prerrogativa que la Carta  Fundamental  establece  respecto  de  los  altos funcionarios del Estado dada su  jerarquía,  la  importancia  de  la  institución  a  la  cual  pertenecen, sus  responsabilidades públicas y la trascendencia de su investidura.   

Así,   si   irrebatible   resulta  que  la  competencia  de la Corte radica, única y exclusivamente, para la investigación  y  juzgamiento  de congresistas, como sucedió en el presente evento, lógico es  colegir  que  el fuero se extingue una vez concluye el proceso penal, pues, como  se  advirtió,  la  cláusula  constitucional  no contempla el adelantamiento de  otras  actuaciones,  extra  o  ultra  procesales,  como es la relacionada con la  ejecución  de  las  sanciones  impuestas  en  la  sentencia  que  ya ha cobrado  ejecutoria o que va a hacerlo.   

De  manera  que  el  trámite  propio  de  la  ejecución  de  la  sanción penal impuesta mediante providencia en firme que ha  hecho  tránsito  a cosa juzgada no radica en la Corte Suprema de Justicia, toda  vez  que  el juicio concluye con la sentencia debidamente notificada y, así las  cosas,  el  trámite subsiguiente de la ejecución y verificación de las penas,  el  cual  no  fue  encomendado  ni  por  la  Constitución  ni por la ley a esta  Corporación,  recae  de manera exclusiva en los jueces de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad,  según lo establece el parágrafo primero del artículo  38 de la Ley 906 de 2004.   

Sin desconocer lo expuesto precedentemente, es  necesario  considerar  la  naturaleza  del  procedimiento  penal,  por lo que no  resulta  atendible  que una vez la sentencia se encuentre ejecutoriada se inicie  un  incidente  con  miras a obtener el pago de la pena pecuniaria de multa, dado  que   ésta   es  una  actuación  típica  del  proceso  civil,  al  involucrar  procedimientos  tales  como  la  práctica de medidas cautelares, entre ellas el  embargo  y secuestro de bienes, e incluso la iniciación de un proceso ejecutivo  si hubiere lugar a ello.   

Por tanto, resulta apropiado no desdibujar el  procedimiento  penal  para incluir trámites que hacen parte de la naturaleza de  otras especialidades del Derecho.   

Frente al tema analizado, la Sala señaló, en  auto  del 23 de septiembre de 2009, proferido en el marco del radicado 28745, lo  que sigue:   

“El correcto entendimiento del parágrafo  transcrito  conduce a señalar que la facultad que allí se otorga al juez de la  causa  dice  relación  a  situaciones  en las que, hallándose en la actuación  procesal,  principalmente  en materia civil, laboral o administrativa, se impone  sanción  de  multa  por  razones  distintas  a la declaración o reconocimiento  final del derecho controvertido.”   

Así  las  cosas, el proceso penal, cuando la  sentencia  está  ejecutoriada, llega a su fin, y por ello el juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  es  el  facultado  para la observancia del  cumplimiento  de  las  sanciones  impuestas.  De manera que el funcionario de la  causa  penal  no  podrá  entonces, por medio de trámite incidental, iniciar la  ejecución de la multa.   

Ahora  bien,  podría pensarse, en principio,  que  la  Ley  1285 de 2009, por su carácter estatutario, habría modificado las  reglas de competencia en materia penal.   

No obstante, lo cierto es que el recaudo de la  “pena  de  multa”, es un  asunto  vinculado  con  la ejecución de la sanción, que le corresponde al juez  encargado de hacerla efectiva desde el punto de vista material.   

En cambio, las multas a que se refiere la Ley  1285  de  2009  son  aquéllas  que  se  imponen en el marco de un trámite y en  ejercicio  de  las  potestades  disciplinarias  con  que  cuenta  el juez. Ello,  entendiendo  que  fue ese el tema de reforma normativa y no la competencia en lo  penal.   

Para validar tal aserto basta con revisar los  antecedentes  del  proyecto  de  ley  número  23  de  2006  (del  Senado  de la  República),  los cuales dieron origen al mencionado cuerpo normativo y por cuyo  medio  se  pretendía  “adoptar medidas que permitan  superar  de manera sostenible la congestión judicial y propiciar condiciones de  eficacia   y   celeridad   en   la   administración   de   justicia”.   

Por  lo  que viene de mencionarse, en el acta  del  2  de  febrero  de  2007,  correspondiente al primer debate en la Comisión  Primera   Constitucional   del   Senado,   se   propuso   precisar  los  poderes  disciplinarios  del  juez,  de  la  forma  que  a  continuación  es  objeto  de  trascripción:   

“Poderes  del juez. Además de los casos  previstos  en  los  artículos anteriores, el Juez podrá sancionar con multa de  dos  a  cinco  salarios  mínimos  mensuales,  a las partes del proceso, o a sus  representantes o abogados, en los siguientes eventos:   

    

1. Cuando  sea  manifiesta  la  carencia  de  fundamento  legal  de la  demanda,  excepción,  recurso,  oposición,  incidente  o trámite especial que  haya sustituido a este.   

2. Cuando   a   sabiendas   se   aleguen   hechos   contrarios   a  la  realidad.   

3. Cuando  se  utilice  el  proceso,  incidente, trámite especial que  haya  sido  sustituido  a  este  o recurso, para fines claramente ilegales o con  propósitos dolosos o fraudulentos.   

4. Cuando  se  obstruya,  por  acción  u  omisión,  la  práctica de  pruebas  o injustificadamente no suministren oportunamente la información o los  documentos  que  estén  en  su  poder  y  les  fueren requeridos en inspección  judicial, o mediante oficio.   

5. Cuando  injustificadamente  no  presten  debida colaboración en la  práctica de las pruebas y diligencias.   

6. Cuando  adopten  una  persistente  conducta  procesal  tendiente  a  dilatar  el  proceso  o  por  cualquier  medio  se  entorpezca reiteradamente el  desarrollo normal del proceso.     

La  Corte Suprema de Justicia y el Consejo  de  Estado  podrán imponer multa hasta por el valor equivalente a cien salarios  mínimos  mensuales  a  la  parte  vencida en juicio, que ya lo hubiere sido, en  más  de  tres oportunidades, ante la misma corporación en procesos surgidos de  situaciones   de   hecho   similares   y  en  los  que  se  persigan  idénticas  pretensiones.   

La  sanción  se  impondrá  por  medio de  resolución  motivada  que  deberá  ser  notificada personalmente y sólo será  susceptible  del  recurso  de  reposición  y  a  favor de la cuenta que para el  efecto señale el Consejo Superior de la Judicatura.   

En  caso  de  reincidencia  la sanción de  arresto  inconmutable  hasta  por  cinco días, según la gravedad de la falta y  siempre  que  la  infracción se halla dentro del año siguiente a la ejecutoria  de  la  sanción  anterior.  Una  vez  ejecutoriada  la  sanción de arresto, se  remitirá  copia  al  correspondiente funcionario de la policía del lugar, para  efectos del cumplimiento inmediato”.   

En   el  texto  definitivo  de  la  ley  se  suprimieron,  entre  otros,  los  tres  apartes  finales,  relacionados  con las  atribuciones  conferidas  a la Corte Suprema de Justicia y al Consejo de Estado,  pero  se  incluyó  en  el  artículo  20 la posibilidad de que dentro del mismo  proceso se ejecuten las multas impuestas.   

Por  lo tanto, si el propósito de la ley era  adoptar  medidas  para  enfrentar  la  congestión judicial, así como brindarle  eficacia  y  celeridad  a  la  administración  de justicia, resulta lógico que  tales  designios  no se consolidan, en medida alguna, encargándole verbi  gratia a la Corte la ejecución de  la pena de multa.   

Además,   conforme  con  los  antecedentes  legislativos  referidos, la Sala es del criterio que el parágrafo del artículo  20  de  la Ley 1285 de 2009 se refiere a la competencia para el cobro forzado de  la  multa que se impone en virtud de las potestades disciplinarias del juez y no  a la facultad para efectivizar las sanciones penales.   

En  síntesis, como una vez ejecutoriada la  sentencia,  la Sala carece de competencia para lo relativo a la ejecución de la  sanción,  procedente  se  ofrece que, llegado ese momento, se remita al juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad el proceso que concluyó con la  imposición de la pena respecto del ex senador.   

4.  Por otro lado,  las  reflexiones  y  argumentos  que  la señora Juez Tercera Penal del Circuito  Especializada  de  Bogotá  exhibió  en  la  sentencia  absolutoria,  de manera  particular  los  que  han sido revaluados en la presente providencia, sobrepasan  –  en criterio de la Sala  –   la   libertad   de  apreciación  de  la  prueba,  pese  a  que  el propio legislador le ha impuesto  límites  como  la  valoración  conjunta,  las  reglas  de la sana crítica, la  prohibición  de  aplicación  de tarifas estimativas, así como la apreciación  razonada   y   observante  del  contenido  de  cada  uno  de  los  elementos  de  convencimiento que ingresaron al acervo.   

Para  la  Corte, razón le asiste al fiscal  recurrente   al   sostener   que   la  funcionaria  a  quo  valoró  los  elementos  de  convicción de forma  “insular  y  aislada” y  motivó  su  fallo  mediante la absoluta descalificación de la totalidad de las  pruebas testimoniales y documentales.   

Resáltese que cuando el ex senador renunció  a  su  cargo  y,  en  consecuencia,  al ser enviada la actuación a la Fiscalía  General  de  la  Nación  para  que  en  dicha  sede continuara su curso y fuera  resuelto  de  manera  definitiva  el asunto que fue puesto en conocimiento de la  autoridad,  la  expectativa  particular  de  la  judicatura  y  la general de la  sociedad  estaban  fundadas  en  que las determinaciones que se proferirían, al  margen  de  su  sentido  y  de  su  favorabilidad  para  el  sujeto  pasivo  del  procedimiento,   serían  el  producto  de  la  seria  y  proba  dirección  del  diligenciamiento  y  que  la  sentencia,  como  finalización  de  la  fase  del  juzgamiento,  reflejaría  el  análisis ponderado y cuidadoso de la prueba que,  en  el  ámbito  ideal,  debe  estar  presente  en  el  cometido oficial de todo  servidor público revestido de jurisdicción.   

Es  preciso  recordar  que  a  través de las  valoraciones  sustanciales  contenidas  en  las  providencias  del  1  y  15  de  septiembre,  ambas  de  2009,  proferidas,  en  su  orden,  en  el  marco de los  radicados  31653  y  27032,  se  consolidó  el referente jurisprudencial que le  permitió  a  la Corte reasumir las investigaciones de los miembros del Congreso  de  la  República  que,  en  observancia  de  una  revaluada posición, habían  perdido  el  fuero  constitucional por renuncia o por cualquier otra situación.   

Por lo demás, el nuevo enfoque viabilizó un  examen  y  una  valoración  en  esta  sede de los pronunciamientos que en otras  instancias fueron proferidos, como ocurrió en el presente evento.   

Así  las  cosas,  la  Sala  estima  que el  comportamiento  de  la entonces Juez Tercera Penal del Circuito Especializada de  Bogotá,  doctora  MARÍA  CLAUDIA  MERCHÁN  GUTIÉRREZ, puede tener relevancia  para  el  derecho  penal,  razón  por  la  cual  se  expedirán  copias  de  la  providencia  apelada  y de esta sentencia, con destino a la Fiscalía General de  la Nación, para lo de su competencia.   

En  últimas,  se aprecia que eventualmente  podría  verificarse  un  antagonismo  o una contradicción irrebatible entre la  sentencia  de primer grado proferida al interior del proceso tramitado en contra  del     ex    senador    JAIRO    ENRIQUE    MERLANO  FERNÁNDEZ  y  la  ley  a  cuyo  imperio se encontraba  sometida  la juzgadora a quo.   

Planteado  de  otra  manera, es posible que  dicha  funcionaria  no hubiera resuelto la problemática fáctica que fue puesta  en  su  conocimiento  de  forma  justa,  con  fundamento  en  las  normas  y los  precedentes jurisprudenciales aplicables.   

5.   De  otro  lado,  la Corte dispone que  se  expidan  copias  de  las  declaraciones  rendidas  durante la investigación  previa  por  VÍCTOR  MANUEL ESTREMOR BERRÍO, VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ,  VICENTE JULIO BLANCO, EVELIO FRANCISCO BLANCO JULIO y LUIS  MARIANO            GUERRERO           JULIO95,    así   como   de   las  correspondientes  ampliaciones  que  involucraron  a  tales  ciudadanos luego de  definida       la      situación      jurídica96,  con  el  objeto de que la  Fiscalía  General  de  la  Nación investigue el comportamiento en que pudieron  haber   incurrido   los   mencionados,  al  retractarse  de  los  señalamientos  iniciales.   

Respecto a ellos, la Sala se enfrenta a una  disyuntiva    entre   justificar   las   variaciones  evidenciadas   en   sus   declaraciones   u   ordenar  investigarlos  por  falso  testimonio, optando por lo segundo.   

Es  preciso  aclarar  que  el motivo de la  expedición  de copias que aquí se especifica frente a ESTREMOR BERRÍO es bien  diverso  al  concretado  en  el  fallo de primer grado, vale decir, por asegurar   

“que  había  votado      porque      estuvo      constreñido      para      ello”97.   

Tal      determinación         confirma           que            la    valoración    de   las    pruebas         concretada    en     la   providencia   apelada  y          ahora         revocada      resultó               ser      contradictoria  e individual.   

6.          Finalmente,       se           ordena      expedir      copia         con   destino   a   la             Fiscalía  General               de           la           Nación        de       los   documentos              relacionados      con   el  lamentable   incidente  verificado   el    11    de   marzo   de   2007,   en   el  municipio   de   San  Onofre,  el  cual,  al   parecer,   compromete   el  hijo  del ex  senador   MERLANO           FERNÁNDEZ,    vale    decir,    a   EDUARDO  CARLOS   MERLANO   MORALES,  cuando  una  fiscal  auxiliar   ante   la  Corte   daba  cumplimiento  parcial  a   lo     dispuesto    por   el   fiscal   instructor  mediante   resolución   del   día   5 anterior,  esto  es,   de  los  informes rendidos por la funcionaria comisionada98  y  por  un  investigador       del       C.       T.      I.99   

Ello con el propósito que se constate, en  el  escenario  natural,  si  el  comportamiento  del  ciudadano mencionado tiene  algún tipo de relevancia para el derecho penal.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte     Suprema    de    Justicia,  Sala  de Casación Penal,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la  ley,   

RESUELVE  

Primero.-  Revocar  los  numerales  primero  y  segundo  de  la  sentencia  apelada  y,  en  consecuencia, condenar a      JAIRO     ENRIQUE     MERLANO  FERNÁNDEZ,  cuyas anotaciones personales y civiles se  encuentran  consignadas  en  la providencia rescindida, a la pena de  CIEN  (100)  MESES  DE  PRISIÓN y multa  de  SEIS  MIL  QUINIENTOS  (6.500)  SALARIOS  MÍNIMOS  LEGALES   MENSUALES   VIGENTES,   como   autor    del    delito   de   concierto   para   promover   grupos   armados    al   margen    de    la    ley   de   que   trata   el   artículo   340,   inciso  segundo,   de  la   Ley      599      de      2000,   modificado   por   el  artículo  8°  de  la Ley   733   de   2002;  y determinador  del  punible  de  constreñimiento  al  sufragante, previsto en el  artículo   387   del   Código  Penal,  en  concurso  heterogéneo,    conforme    a    lo    considerado  precedentemente.   

Por       ello,       líbrese   la   orden   de   captura  correspondiente   ante   la   Dirección   Nacional   del   Cuerpo  Técnico  de  Investigación   de   la   Fiscalía   General  de  la  Nación  y  devuélvase   la  caución  prendaria  equivalente  a  veinte (20) salarios mínimos legales mensuales que el condenado  prestó  para  ser  dejado  en  libertad  provisional  como  consecuencia  de la  emisión de la sentencia de primer grado.   

Segundo.-  Imponer    al    ex  congresista     MERLANO     FERNÁNDEZ   la  pena  accesoria  de  inhabilitación  de  derechos  y funciones públicas por un tiempo  igual al especificado para la pena privativa de la libertad.   

Tercero.-     Declarar  que no hay  lugar   a   condena   por   el   pago   de   daños   y   perjuicios.   

Cuarto.-     Precisar  que  la  suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena ni la prisión domiciliaria  resultan  procedentes.  Se  le abona sí al condenado,  como  parte  cumplida  de  la sanción corporal, el tiempo que duró detenido en  razón de este proceso.   

         

Quinto.-  Ejecutoriada  la presente decisión se le suministrará la publicidad que la ley  establece  y  se  remitirá  el  cuaderno  de copias al Juzgado de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Reparto  que  corresponda,  para  lo de su  cargo.   

Sexto.-     Compulsar  copias  de  las  piezas  procesales reseñadas ante la Fiscalía  General  de  la  Nación,  para  que  se  investiguen los comportamientos en que  pudieron  haber  incurrido  la  juez  MARÍA  CLAUDIA  MERCHÁN  GUTIÉRREZ, los  testigos  VÍCTOR  MANUEL  ESTREMOR  BERRÍO,  VÍCTOR  BERRÍO  FERNÁNDEZ,  VICENTE JULIO BLANCO, EVELIO FRANCISCO BLANCO JULIO y LUIS  MARIANO   GUERRERO   JULIO   y  el  hijo  del  acusado  EDUARDO  CARLOS  MERLANO  MORALES, conforme a la motivación de esta sentencia  de segundo grado.   

Séptimo.-  Contra  este fallo no procede recurso alguno.   

Líbrense  las  comunicaciones  sobre  esta  sentencia a las autoridades correspondientes.   

CÓPIESE,  NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                         JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ                   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                          SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                         MARÍA              DEL             ROSARIO             GONZÁLEZ             DE  LEMOS                          

                                                                                                          

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                            JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Folios  90 a 233 del cuaderno original número 7.   

2 Folio  194     a     280     del     cuaderno     original     número    4.   

3  Confrontar anexo número 10.   

4 Folios  40 y siguientes del cuaderno anexo número 6.   

5 Juan  Carlos  Garzón,  “La  complejidad paramilitar: una  aproximación  estratégica”.  En  Rangel,  Alfredo  (Comp.)    “El    Poder   Paramilitar”.   Bogotá:   Fundación   Seguridad  y  Democracia,  Editorial  Planeta, 2005.   

6 Folios  87 y siguientes y 158 y siguientes del cuaderno original número 3.   

7 Aunque  COBOS  TÉLLEZ informó que la finca se ubica en el municipio de Tolú Viejo, en  el  oficio número 1446/CBRIM1-B2-SAYP-252 del 20 de diciembre de 2001, por cuyo  medio  el Comandante de la Primera Brigada de Infantería de Marina le informa a  una  Fiscal  de  la  Unidad Nacional de Derechos Humanos y Derecho Internacional  Humanitario  sobre  la  verificación de enfrentamientos con miembros del bloque  Héroes  de los Montes de María y la incautación de documentos de interés, se  especifica   que   ésta,   en   realidad,   se   encuentra   situada   en   San  Onofre.   

8 Folios  4 y siguientes del cuaderno anexo número 6.   

9 Según  lo registraron los diversos medios de comunicación.   

10 Por  ello se presume su muerte.   

11  Folios 262 a 266, ibídem.   

12  Folios 18 y siguientes del cuaderno anexo número 11.   

13  Folios 52 y siguientes, ibídem.   

14 Como  conductor   personal,   empleado   suyo   en  un  granero  ubicado  en  Verrugas  –    corregimiento  perteneciente      al      municipio      de     San     Onofre     –  o  transportando  víveres  a  los  campamentos paramilitares.   

15  Folios 241 y siguientes del cuaderno original número 2.   

16  Folios 248 y siguientes, ibídem.   

17  Confrontar  Gaceta del Congreso número 430 obrante en el cuaderno anexo número  9.   

18  Folios 39 y siguientes del cuaderno anexo número 1.   

19  Folios 44 y siguientes, ibídem.   

20  Folios 158 y siguientes del cuaderno original número 3.   

21  Registro número 2 del disco compacto correspondiente (I).   

22 No  explicó   de   manera   clara   la   forma   como  intervino  en  los  diversos  comicios.   

23  Comandante del frente José Pablo Díaz Aroca entre 2003 y 2006.   

24  Folios 31 (anverso) y siguientes del cuaderno anexo número 7.   

25  Folios 54 y siguientes del cuaderno anexo número 6.   

26  Folios 108 y siguientes del cuaderno original número 6.   

27 Los  documentos  en  los  que  se registran los resultados electorales dan cuenta que  dicho certamen se llevó a cabo el 10 de marzo de 2002.   

28  Según  lo  informado  por  FIERRO  FLÓREZ  en  declaración  rendida  el  7 de  diciembre  de  2006 ante una Fiscalía de la Unidad Nacional de Derechos Humanos  y  Derecho  Internacional Humanitario en el proceso 3506 (folios 46 y siguientes  del cuaderno original número 3).   

29  A  través de su infiltración.   

30 La  correspondiente  comisión  se  concretó  mediante auto del 19 de septiembre de  2005 (folio 49 del cuaderno anexo original número 1).   

31  Folio 57, ibídem.   

32  Folios 59 y siguientes, ibídem.   

33  Folios 248 y siguientes del cuaderno original número 1.   

34  Artículo 13 de la Ley 600 de 2000.   

35  Cfr.,  por  ejemplo,  Ricardo  Rodríguez Fernández, obra citada, especialmente  pág.   352;   Guja   Lo  Russo  y  Rocco  Pezzano  (a  cura  di).  Elementi  di  diritto processuale penale.  Napoli, Edizione Giuridiche Simone, X Edizione, 2000, pág. 30.   

36  Casación  del  18  de  julio de 2001. –Radicación No. 13.758.   

37  Casación  del  23  de  mayo  de 2001. –Radicación No. 13.704.   

38  Casación  del  25  de  abril de 2001. –Radicación No. 13.198.   

39  Casación  del  8  de octubre de 1999. –Radicación No. 11.612.   

40  Folio 244 del cuaderno original número 1.   

41  Folios 66 y siguientes del cuaderno anexo original número 1.   

42  Folios 67 (reverso) y siguientes, ibídem.   

43  Folios 69 y siguientes, ibídem.   

44  Folios 71 (reverso) y siguientes, ibídem.   

45  Folio 73, ibídem.   

46  Folios 74 (reverso) y siguientes, ibídem.   

47  Folios 76 y siguientes, ibídem.   

48  Folios 137 a 141 del cuaderno original número 6.   

49  Folio 117 reverso del cuaderno anexo original número 1.   

50  Folios 77 y siguientes, ibídem.   

51  Corte  Constitucional,  sentencia  C  – 142 de 2001.   

52  Proferida en el radicado 26470.   

53  Reiterado  en  la  sentencia  del  18  de marzo de 2010 proferida en el radicado  27032.   

54  Sentencia  del  14  de  diciembre  de 2009 proferida respecto de GONZALO GARCÍA  ANGARITA  – radicado 27941  –.   

55  Folios 248 y siguientes del cuaderno original número 1.   

56  Providencia del 15 de junio de 1999, radicado 10547.   

57  Sentencia   del   3   de   diciembre   de   2009   proferida   en   el  radicado  32672.   

58  Folios 134 a 136 del cuaderno original número 2.   

59  Folios 223 y 224, ibídem.   

60 En  un  informe  del C. T. I. referido a dicha situación se precisó que se trataba  de  EDUARDO  CARLOS  MERLANO  MORALES  (visible en dos ejemplares, el segundo de  ellos  poco legible, obrantes a folios 229 y 230 del cuaderno original número 2  y 7 y 8 del cuaderno siguiente).   

61  Folios 202 a 204 del cuaderno original número 2.   

62  Folios 194 y siguientes, ibídem.   

63  Folios 85 y siguientes del cuaderno anexo original número 1.   

64  Folios 197 y siguientes del cuaderno original número 2.   

65  Folios 205 y siguientes, ibídem.   

66  Folios 208 y siguientes, ibídem.   

67  Folios 200 y siguientes, ibídem.   

68  Folios 212 y siguientes, ibídem.   

69  Folios 215 y siguientes, ibídem.   

70  Folios 12 y siguientes del cuaderno original número 3.   

71  Folios 158 y siguientes del cuaderno original número 1.   

72  Folios 167 y siguientes, ibídem.   

73  Folios 179 y siguientes, ibídem.   

74  Folios 144 y siguientes del cuaderno original número 3.   

75  Folios 147 y siguientes, ibídem.   

76  Folios 220 y siguientes del cuaderno original número 6.   

77  Folios 4 y siguientes del cuaderno anexo número 6.   

78  Folios 123 y siguientes del cuaderno anexo original número 8.   

79  Folios 286 y siguientes del cuaderno original número 1.   

80  Folios 252 y siguientes, ibídem.   

81  Folios 44 y siguientes del cuaderno anexo original número 6.   

82  Folios 280 y siguientes, ibídem.   

83 Ver  sentencias  de  casación  de  12  de  julio  de  1989,  radicación 3159; 15 de  diciembre  del  2000,  radicación 13119; 8 de julio y 17 de septiembre de 2003,  radicaciones  18025  y  14905, respectivamente; 28 de abril de 2004, radicación  22122;  17  de  septiembre  y 27 de octubre de 2008, radicaciones 28541 y 26416,  respectivamente; entre otras.   

84  Sentencias  del  5  de  mayo,  17  de  agosto y 15 de septiembre, todas de 2010,  proferidas, en su orden, en los radicados 32712, 26585 y 28835.   

85  Sentencia del 18 de marzo de 2010 proferida en el radicado 27032.   

86  Providencia  del  16  de  febrero  de  2005  proferida  al interior del radicado  23006.   

87  Ibídem.   

88 Se  ha  reconocido  pacíficamente  en relación con las normas que se refieren a la  libertad y a la detención del procesado.   

89  Artículo 29 Superior.   

90 Auto  del 4 de mayo de 2005, radicado 19094   

91 En  el   marco   de   los   juicios   identificados   con   los   números  31943  y  27941.   

92 En  los mismos diligenciamientos que vienen de señalarse.   

93  Radicado 28745.   

94  Radicado 29640.   

95  Folios 11 y siguientes del cuaderno anexo original número 2.   

96  Folios 248 y siguientes del cuaderno original número 1.   

97  Página   143   de   la  sentencia  obrante  en  el  cuaderno  original  número  7.   

98  Folios 223 y 224 del cuaderno original número 2.   

99  Visible  en  dos ejemplares, el segundo de ellos poco legible, obrantes a folios  229   y   230   del   cuaderno   original  número  2  y  7  y  8  del  cuaderno  siguiente.     

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