34787(15-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 34787  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GOMEZ QUINTERO  Aprobado   acta  No.  293   

Bogotá     D.    C.,    quince  (15)  de  septiembre  de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

Decide  la  Sala  el  recurso de apelación  propuesto  por  la  apoderada del señor José  María  De  Vivero  Vergara,  reconocido como víctima en el  proceso, contra el auto del  4  de  agosto de   2010   que  aprobó  el  preacuerdo  celebrado     entre     el     fiscal     y     la     defensa,     proferido por  la  Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca en el  juicio  radicado  número  11001  60  00  717  2010  00020  00  que se           adelanta   contra   la   doctora  MONICA  PATRICIA GONZÁLEZ PÉREZ acusada  por el delito de prevaricato por acción.   

HECHOS  

En un proceso ejecutivo que se adelantó en  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Madrid  Cundinamarca,  el  señor Héctor  Rodríguez  pretendía  el  pago  de  un  crédito  por la suma de treinta y dos  millones   de   pesos,   y   en   el   curso  de  la  actuación          los          demandados  aportaron  un recibo de pago  falso que generó la investigación penal respectiva.   

El  proceso  penal (radicado con el número  16110    –    01)    estuvo    a    cargo    de    la    acusada,   Dra.   MÓNICA  PATRICIA  GONZÁLEZ PÉREZ, en su condición de Fiscal  Primera  Seccional  de  Funza;  en desarrollo de la investigación vinculó  mediante  indagatoria  al señor José María De Vivero Vergara, y por decisión  del  20  de  agosto  de  2009  le  impuso  medida de aseguramiento de detención  preventiva  sin derecho a libertad provisional como presunto cómplice de fraude  procesal y falsedad en documento privado.   

En  el  proceso  que se adelantó contra la  fiscal  GONZÁLEZ PÉREZ, la  fiscalía  encontró  que  la medida de aseguramiento contra el señor De Vivero  fue  un  acto  manifiestamente  contrario  a  la ley, porque impuso la medida de  aseguramiento  al  indagado  sin  que  se satisficieran los presupuestos legales  (recuérdese    que   la   medida   de   aseguramiento   requiere   –en  tema  probatorio- cuando menos de  dos  indicios graves de responsabilidad debidamente acreditados, conc. artículo  356  de  la  Ley  600  de  2000), al punto de la decisión fue revocada el 16 de  septiembre  siguiente  por  el  Fiscal  que  la sucedió en el cargo1.   

FILIACIÓN DE LA PROCESADA  

MONICA PATRICIA GONZÁLEZ PÉREZ,  identificada con la cédula de ciudadanía número 50 010 295 de  Bogotá,  hija de Luis Jaime y María Alicia, nacida el 31 de diciembre de 1970,  de  profesión abogada, con cargo de fiscal delegada ante los Jueces Penales del  Circuito,  de  1,51  mtrs.,  color  de la piel trigueño, de contextura delgada,  residente  en la Calle 45 A núm. 57 A – 82 de Bogotá, tel. 8 04 55 81.   

IMPUTACIÓN JURÍDICA  

El  Fiscal  46  Delegado  ante  el Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Bogotá formuló acusación por el delito de  prevaricato  por acción previsto en el artículo 413 del C.P. en los siguientes  términos:   

“ARTICULO   413.   PREVARICATO   POR   ACCION.  <Penas  aumentadas  por el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, a partir del 1o. de enero  de  2005.  El  texto  con  las penas aumentadas es el siguiente:> El servidor  público   que   profiera   resolución,  dictamen  o  concepto  manifiestamente  contrario  a  la  ley,  incurrirá  en prisión de cuarenta y ocho (48) a ciento  cuarenta  y  cuatro  (144)  meses,  multa de sesenta y seis punto sesenta y seis  (66.66)  a  trescientos  (300)  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas de ochenta  (80)    a    ciento    cuarenta   y   cuatro   (144)  meses”.   

ANTECEDENTES  

La  Fiscalía  46 Delegada ante el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  presentó  escrito de acusación  contra   la   fiscal   GONZÁLEZ   PÉREZ  el  9  de  marzo  de 2010, por tres hechos sucedidos en distintas  ciudades  del  país:  uno  en Bogotá, otro en Funza  (Cund.)2    y    otro    en   Pacho   (Cund.)3   (folios   1   –  21  /  1);   la  procesada fue  capturada el 9 de febrero de 2010 (folio 46 / 1).   

En  el  proceso por los hechos sucedidos en  Funza4,  el escrito de acusación se presentó el 9 de marzo de 2010, con  una  adición  (sin fecha de presentación) que aparece a folios 39 –  47  /  1;   la  audiencia  de  formulación  de  acusación  se  realizó  los días 19 de mayo y 24 de mayo de  2010   (fl.   49  –  54  /  1),  sin  que  a  tal  diligencia  concurrieran  los  representantes       de      las      víctimas5.   

El 9 de julio de 2010, con fundamento en el  artículo  352 del Código de Procedimiento Penal, el Fiscal 46 Delegado ante el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá y la acusada (debidamente  asistida  por  su  defensor  de confianza) suscribieron el acta de preacuerdo en  virtud   de   la   cual  la  sindicada  aceptó  el  cargo  de  prevaricato  por  acción6     (folios     58    – 67 / 1).   

En  el  texto  del  preacuerdo la fiscalía  tasó  la  pena de prisión en el límite inferior del cuarto medio punitivo (72  meses)  con  una  rebaja  de la tercera parte por virtud de la aceptación de la  acusación,     comprometiéndose    la    procesada    a…    “(iii)   que   dentro   del   proceso   radicado   con   el   número  11001600071720100023  que  se sigue en su contra ha rendido interrogatorio en el  que  ha  manifestado  su voluntad no solo de servir de testigo contra los demás  partícipes  en los hechos que le han sido imputados sino además de delatar una  organización  criminal…”,  y acordó conceder la  sustitución  de  la prisión intramural por la prisión domiciliaria (artículo  38  del  C.P.)7.   

De  conformidad  con  los  parámetros  del  artículo  131  del  C. de P.P., la audiencia de verificación del preacuerdo se  realizó  el  4 de agosto de 2010, y en ella el juez del conocimiento de primera  instancia   (Sala   Penal   del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Cundinamarca)  encontró  que  ante  la  aceptación de responsabilidad, la pena  acordada…  “hace  efectivo  el  valor justicia en  cuanto  a  la  verdad, dada la terminación prematura del proceso, que supera la  concreción  de  un  juicio  oral  y  público, se revela en un nivel razonable,  conforme  a  los elementos materiales probatorios y evidencias físicas, que son  de  conocimiento  de  las  partes  e  intervinientes…. Se consignan los hechos  jurídicamente      relevantes      y      la      procesada      expresa     su  arrepentimiento…”.   

El  juez  del conocimiento verificó que el  preacuerdo  fue  libre,  consciente,  voluntario,  debidamente  asesorado por la  defensa,  que  se  celebró  con conocimiento debidamente informado, que no hubo  vicio    de    consentimiento    alguno,    y    por    ello   le   impartió  aprobación  al  no  advertir  afectación    de    garantías    fundamentales    (folios    76   – 80 / 1).   

LA           APELACIÓN   

La representante del señor José María De  Vivero  Vergara apeló la decisión con fundamento en que el preacuerdo vulneró  los  derechos fundamentales, en la medida que la víctima necesita saber cuáles  fueron  los  motivos que tuvo la fiscal para privarlo de la libertad, y hasta la  fecha  lo que se ha escudriñado es que se cometió un delito de prevaricato por  acción          y         nada         más8.   

Recordó    que    el    señor  De Vivero Vergara fue indagado durante los días 10, 11, 12  y  13  de  agosto,  y que al finalizar la diligencia la hoy procesada dictaminó  –de      manera  arbitraria-   que   previo   a  resolver  situación  jurídica  tenía  que  irse a un establecimiento carcelario;  recordó que  la  fiscal  impuso  a  su  representado la medida de aseguramiento de detención  preventiva  sin  derecho a libertad provisional y que se privó a su familia del  derecho  de  visitarlo;   sin  embargo,  el  preacuerdo esquivó la verdad,  siendo  carga  insoslayable del proceso que la acusada revele con claridad y con  certeza  los motivos de su conducta, para hacerse acreedora a los beneficios del  preacuerdo  (rebaja  de  pena  y  otorgamiento de la sustitución de la prisión  efectiva por prisión domiciliaria).   

Alegó  que  no  se puede premiar el actuar  ilícito  de  la  funcionaria  con  un margen de impunidad que no dignifica a la  víctima, que requiere saber toda la verdad.   

Por  considerar  que la apelación cumplió  con  la  carga  argumentativa suficiente, el Tribunal concedió la apelación en  efecto  suspensivo  ante la Sala Penal de la Corte Suprema, como Juez de segunda  instancia.   

NO RECURRENTES  

El fiscal  

Pidió  confirmar  la  decisión  porque se  ajusta  a  derecho,  en la medida en que la       representante       de       la       víctima…   “no  logra  desvirtuar  o  controvertir  en sí las razones que tuvo el Tribunal para  aprobar        el        preacuerdo”,  recordó que la fiscalía  citó  a  la  representante  de las víctimas y quien  no  compareció a la audiencia de formulación de la  acusación,  y  que  no  puede  alegar  ahora  que  “los  hechos  se quedan  cortos”.   

La acusada  

Manifestó  que  la  aceptación  de  la  acusación fue honesta, que se ajusta a la legalidad.   

La Defensa técnica:  

Alegó  que  el  recurso  propuesto por la  representante  de la víctima se limitó a proponer que no estaba de acuerdo con  la  decisión, sin que ello constituya fundamento válido de impugnación;   consideró     que    debe    declararse  desierta  la  apelación.   En  lo  demás,  coadyuvó la  solicitud del fiscal y de la acusada.   

CONSIDERACIONES  

Es competente la Sala de Casación Penal de  la   Corte   para  resolver  la  apelación  contra  el  auto  del  4  de  agosto de 2010 que aprobó el preacuerdo celebrado entre el  fiscal   y   la   defensa,  de  conformidad  con  los  artículos  176 y 178 (modificado por el artículo 90 de la ley 1395 de 2010) de  la ley 906 de 2004.   

En  el  proceso  en  curso  se  le  dio  la  oportunidad  a la apoderarepresentante del señor De Vivero, de intervenir en el  proceso  penal  en  su  condición  de  representante  legal  de  quien se alega  perjudicado  con  la conducta de la funcionaria, y con legitimidad para impugnar  desde ese punto de vista.   

1.    El  preacuerdo  que  pone  fin a la investigación penal se contrae a la imputación  por  el  delito  de prevaricato por acción previsto en el Título XV, Capítulo  Séptimo,  artículo  413  del  C.P., y es claro que en este tipo de conducta el  sujeto  pasivo   (la  víctima)  es  la Administración Pública, porque se  trata  de  un  tipo penal de orden funcional, en el que el núcleo de la acción  es  proferir  resolución,  dictamen  o  concepto manifiestamente contrario a la  ley.   

Tal  comportamiento se estudia en  sí,  es  decir,  sin  relación  a  terceras  personas (perjudicados).  El análisis de la conducta, del juicio  de  reproche y de la culpabilidad se circunscribe a apreciar si con la atribuida  al       funcionario       se       afectó      tanto      la      credibilidad   como   la   integridad   de   la   administración  pública     y     el    funcionamiento     del    sistema    jurídico    –    administrativo9.   

Y si del acto manifiestamente contrario a la  ley   resultare   –por  derivación-  afectado un particular (en este caso el  señor  De  Vivero),  habrá  que  entender  que  él  es un perjudicado por una  conducta  que  se derivó de la acción prevaricadora que pudo afectar otro bien  jurídico,   mas  no  víctima  del  prevaricato  en  su  más  preciso  sentido  jurídico.   

Esa  fue  la razón por la cual se libraron  oficios  comunicatorios  tanto  a  la  Dirección  Ejecutiva  de Administración  Judicial,  como  a la Doctora Martha Lucía Fajardo Romero (apoderada del señor  De  Vivero)  con  la  finalidad  de  que,  tanto la víctima como el perjudicado  concurrieran  a  la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación  (cfr. nota  5).   

2.   Debe  insistir  la  Sala  en que el ideal del proceso penal se contrae a que, tanto la  investigación  como la imputación se ciñan a “HECHOS COMPLETOS”, esto es,  a   aquellos  que  “revistan  características  de  un  delito”,  es  decir,  a los hechos jurídicamente  relevantes    (artículos    114    –  1,  200  inc.  1,  288  –     2     del     C.    de    P.P.)10,  en  suma,  la  imputación  debe  ser  tanto  fáctica,  como  jurídica,  siendo el  contenido  de  imputación asunto de interés no sólo de la fiscalía que es el  órgano  constitucionalmente  encargado  de la función de acusar, sino de todas  las   partes  e  intervinientes  involucradas  en  el  proceso  penal:   el  Ministerio  Público, la defensa, las víctimas, los perjudicados, los terceros,  en  tanto  que  el  núcleo  del  proceso  penal  (que  es  la determinación de  responsabilidad   relativa   a   la   imputación)  les  concierne  –en  lealtad y por igual- a todos los actores del proceso.   

3.   La  apelante   (representante  legal  del  perjudicado,  reconocido    como  tal) alegó que contra la  funcionaria  acusada…  “sólo se habla del delito  de  prevaricato,  pero  se deja de lado el de privación ilegal de la libertad y  hasta  una  tentativa  de concusión, y más adelante hasta de un concierto para  delinquir…”  (fl. 77 / 1;  ib. nota 8),  comportamientos  que quizá se derivaron de la conducta prevaricadora objeto del  preacuerdo cuya aprobación cuestiona.   

Y  si  ello es  así,  lo  perceptible  es  que la procesada pudo haber incurrido en un concurso  heterogéneo      de      conductas      punibles      (jurídico     penalmente  relevantes),  una de ellas contra la administración  pública   (que   fue   objeto   de  preacuerdo),  y  otras       contra       diferentes      bienes  jurídicos.   

Si  alega  la  representante   del   perjudicado   (sr. De Vivero) que se omitió investigar  y  acusar  a la procesada por el delito heterogéneo,  concurrente de privación  ilegal     de     la     libertad    derivado  de la acción prevaricadora (artículo 174 del C.P.), lo  predicable  naturalmente  es  que  la  conducta  contra  el bien jurídico de la  libertad   individual   no   ha   sido   objeto  de  investigación   penal  como  lo  dijo  –con   total   claridad-   el  Juez  colectivo del conocimiento:   

“En  cuanto a que se dejó de investigar  el  delito  de  privación  ilegal  de la libertad (o  cualquier  otro  delito) que se derivó de la acción  prevaricadora,   no   constituye   factor  que  propicie  la  no  aprobación  o  invalidación  del  preacuerdo,  por  cuando  dicho delito no fue imputado, como  tampoco  se incluyó en el  escrito  de  acusación,  siendo  posible  que la fiscalía lo investigue   por   separado”       (fl.      78,      segundo  párrafo).   

Desde  esa óptica, lo natural es entender  que  si  la  procesada  pidió  perdón  a  las víctimas, el destinatario de la  indulgencia  no es otro que el Estado –   Administración   Pública  porque  MONICA   PATRICIA   GONZÁLEZ   PÉREZ…“aceptó   su   responsabilidad  frente    al    delito    de    prevaricato    por  acción,  de  manera libre, consciente, voluntaria y  debidamente   asesorada   por  su  defensor,  con  un  conocimiento  debidamente  informado,       descartándose       así       eventuales      vicios      del  consentimiento”   (Acta  de  aprobación  del  preacuerdo,  página 3,  cuarto párrafo).   

4.   En  el  proceso  penal  es  incuestionable  que  dentro  de  las estrategias  defensivas  está  la  de  fructificar,  capitalizar  los errores en los que pueda incurrir la contraparte  (la    fiscalía)   cuando   falla   en   la   adecuación   típica,   y  esas  falencias  eventualmente  pueden favorecer  al  procesado;  no obstante,  tales  posibilidades  se  ven  limitadas  cuando  existan hechos (jurídicamente  relevantes)    que   no   fueron   objeto   de   la   investigación;    el   preacuerdo   no   es,   ni   puede  ser  fuente  de  impunidad11.   

Cuando   esto   sucede   (vale  decir,  quedan delitos por fuera  de  la  acusación), lo perceptible es el rompimiento de la unidad procesal para  que  en un proceso diverso se instruya(n)  y se juzgue(n) la(s) conductas que no  fueron  materia de averiguación (art 53 –        4,       del     C.     de     P.P.)12,     y     en     aquel  proceso  se  harán parte las víctimas de  tales  comportamientos y alegarán  las     relaciones     efectivas   a   que  tienen  derecho  (artículos  102  –  108  del  C.  de  P.P).   

5.         Dígase,  finalmente,  que  son viables las aceptaciones parciales  de  la responsabilidad penal (artículo 353 del C. de  P.P.),  evento  en el que  los    beneficios    correlativos   se   extienden  exclusivamente  a las conductas objeto de preacuerdo, allanamiento, etc.   

No  encuentra  la  Sala  razón  alguna que  justifique  anular  el  proceso  cuando  la alegación de la representante de la  víctima   en   esta   actuación  en  nada  compromete  la  definición  de  la  responsabilidad  al  momento de proferir la sentencia de mérito por la conducta  punible objeto del preacuerdo.   

Si    los  mecanismos   de  procedimiento  abreviado  y  justicia  premial  (allanamientos,  preacuerdos,  negociaciones  con la fiscalía) en los  casos   de   aceptación   total   o   parcial  de  responsabilidad  no se ven  afectados,     sigue     siendo     garantía  optativa  de  la  defensa  (material  y técnica) la de  aceptar    la    responsabilidad   penal   en   aras   de   obtener   beneficios  penológicos,     porque     la     aceptación       –total   o   parcial-  de  la  responsabilidad  es una estrategia  defensiva                válida  que  incumbe al ámbito de la  autonomía         de        parte…            “definir    su   propia   conducta  procesal”13.   

Ahora, si lo que se entendiera que persigue  el  perjudicado  es  la obtención de verdad, no hay duda que ésta se satisface  con  la  emisión  del  fallo  condenatorio, desde luego que en relación con el  delito  materia  de  acusación,  pues de cara a las demás eventuales conductas  punibles  ese  contenido  de verdad (al igual que los de justicia y reparación)  habrán de perseguirse en las respectivas causas.   

Por   las  anteriores  razones,  la  Sala  CONFIRMARÁ la decisión apelada.   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)          CONFIRMAR  la  decisión  que  aprobó el  preacuerdo  celebrado  el 9 de julio de 2010 entre el Fiscal 46 Delegado ante el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Bogotá y la acusada   MONICA  PATRICIA  GONZÁLEZ  PÉREZ,  procesada  por  el  delito  de  prevaricato  por acción (folios 76 – 80 / 1).   

2)  Contra  este auto no procede recurso alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal             de            origen14,   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ     LEONIDAS    BUSTOS    MARTÍNEZ                            SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

          ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO                         AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                             

JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANÉS                          YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                        

              

JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA                               JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1Escrito   de   acusación   del  9  de  marzo  de  2010  (folios  1  – 21 / 1);  ib. Acta  de   preacuerdo   del   9   de   julio   de   2010   (folios   58   – 67).   

2El  fiscal   presentó  un  documento  de  adición  y  aclaración  al  escrito  de  acusación  (folios  39  –  47).   

3El 11  de  marzo de 2010, el Tribunal de Bogotá se declaró incompetente para tramitar  el   juicio   en   atención  a  que  dos  hechos  ocurrieron  en  municipios diversos de Bogotá (folios 23  –  25  /  c.  de  copias  1);   el  trámite  de  definición de competencias se surtió ante la Sala  Penal  de  la  Corte (rad. 33766).  Mediante providencia del 17 de marzo de  2010,  la Sala definió que los hechos no conexos sucedidos en los municipios de  Funza  y  Pacho  deben tramitarse en procesos diferentes al de Bogotá (folios 1  – 12 / c. definición de  competencias).   

4Se les  dio  radicación en la fiscalía con el núm. 110016000717201000020;  en el  juicio  ante  el  Tribunal  de  Cundinamarca  correspondió  el radicado número  11001  60  00 717 2010 00020 00, y en la Corte con el  número  34429  (cfr.  folio  24  /  1) y finalmente con el número 34787.   

5“Se  deja  constancia  que  por parte de la fiscalía General de la Nación se libró  el  oficio  1193  del  29  de  junio  de  2010,  a  la  Dirección  Ejecutiva de  Administración   Judicial   a  quien  se  considera  como  potencial  víctima,  al igual que el oficio 1194 del 29 de junio de 2010 a  la  doctora  MARTHA  LUCÍA  FAJARDO  ROMERO,  reconocida  como apoderada de las  víctimas,  en  audiencia  de acusación celebrada el  día  19  de  mayo  de  2010,  ante  el Honorable Tribunal superior del distrito  Judicial  de  Cundinamarca,  sin que aquella ni esta se hayan hecho presentes”  (se destaca;  folio 66 / 1).   

En  la  audiencia  de  verificación  del  preacuerdo,  la  Sala  dejó  constancia  igualmente,  en  el  sentido de que…  “a las víctimas les asiste el derecho a participar  en  el  desarrollo de la celebración del preacuerdo;  no se discute que el  fiscal  delegado,  citó  en su oportunidad a la representante de las víctimas,  con  tan  particular  cometido,  pero,  por  razones  no  acreditadas, la citada  profesional   del   derecho  no  concurrió”  (fol.  77).   

6Artículo   413   del   C.P.,  expresando  la  concurrencia  de  la  circunstancia  de  menor  punibilidad  prevista en el numeral 1 del artículo 55  del  C.P.,  correspondiente  a la carencia de antecedentes penales, así como la  concurrencia  de  circunstancias genéricas de mayor punibilidad previstas en el  los  numerales  7  y  10  ib.  “Ejecutar la conducta  punible  con  quebrantamiento  de  los  deberes que las relaciones sociales o de  parentesco  impongan  al  sentenciado  respecto  de la víctima” y “obrar en  participación  criminal”.   “Esto  en  atención a que la dignidad del  cargo  de  fiscal delegado impone deberes que indudablemente se quebrantaron con  la   conducta   por  la  que  se  acusa,  y  la  conducta  se  ejecutó  con  la  participación  de  otras personas”  (folios 63  y 64 acta del preacuerdo).   

Los  límites  punitivos  para  la conducta  punible  van de 48 a 144 meses de prisión, con un ámbito punitivo de movilidad  de  96  meses y factores individuales (cuartos) de 24 meses.  De manera que  el  primer  cuarto punitivo va de 48 a 72 meses;  los cuartos medios van de  72  a  120  meses  y  el  cuarto  superior  va de este límite al máximo de 144  meses.   La  pena de prisión se fijó en 72 meses, y a este guarismo se le  rebajó   la   tercera   parte   por   virtud  del  preacuerdo  posterior  a  la  acusación.   

7Como  nada  se  preacordó  en relación con la determinación de la pena de multa, en  la  audiencia de verificación del preacuerdo… “el  fiscal,  la  acusada  y  el  defensor,  oralmente  coincidieron  en señalar que  la  multa  sería impuesta  bajo   los   mismos   parámetros   acordados  para  la  pena  privativa  de  la  libertad”    (Acta   de   verificación   del  preacuerdo, fl. 78).   

Hace  notar  la  Sala  que, en el texto del  preacuerdo  (aceptación  de  la  acusación),  se  dijo  en  relación  con  la  pena  principal  de inhabilitación para el ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  que la acusada  “(i)  con  la condena que se impondrá no podrá desempeñar cargos en la rama  judicial”  (fol.  65  / 1), conc. artículos 44, 413  del   C.P.   conc.   artículo   150  – 6 de la ley 270 de 1996.   

8En su  intervención  en la audiencia, al finalizar la lectura del acta del preacuerdo,  la   representante   del   señor   DE  VIVERO,  alegó  que  en  el  escrito…  “de  manera  rápida  se  habla  de  la  forma como  operaba  la  procesada,  por lo que a su humilde apreciación, considera que los  hechos  deben  plasmarse  tal  como ocurrieron, en el proceso sólo se habla del  delito  de  prevaricato,  pero  se  deja  de  lado el de privación ilegal de la  libertad  y  hasta  una  tentativa  de  concusión,  y más adelante hasta de un  concierto     para    delinquir…”     (fl.  77).   

9CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, Sentencia del 18 de junio de 2008, rad. núm. 23051;   ib. sentencia del 10 de agosto de 2009, rad. núm. 32090.   

10“…  los  preacuerdos, además de constituir un acto consensuado  entre  la  fiscalía y el imputado o acusado, según el caso, éste puede recaer  sobre  la  eliminación de su acusación alguna causal de agravación punitiva o  algún  cargo  especifico  y  la  tipificación  de  una  conducta  dentro de su  alegación  conclusiva  con el fin de disminuir la pena, según lo reglado en el  artículo  350,  incisos  1°  y  2°,  de  la  Ley 906 de 2004,  y acordar  también  lo  referente  a los hechos y sus consecuencias y el quantum a imponer  en  la  determinación  de  la  pena  (artículo  351,  inciso 2°, de la citada  Ley).   CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala Penal, sentencia del 08 de julio de  2009, rad. núm. 31063.   

11“3.  En  materia de preacuerdos y negociaciones la jurisprudencia  de  la  Sala  viene  enseñando  que no se refieren únicamente a la cantidad de  pena  imponible,  sino  a los hechos imputados y sus consecuencias, acuerdos que  obligan  al juez de conocimiento, salvo que ellos desconozcan o quebranten   garantías fundamentales.   

De   manera  que  la  negociación  puede  extenderse  a  las  consecuencias  de la conducta punible imputada, significando  que  también  se  podrá  preacordar  la  ejecución  de  la  pena (suspensión  condicional  o  prisión domiciliaria) y sobre las reparaciones a las víctimas,  caso  en  el  cual  éstas  podrán rehusar los preacuerdos y acudir a las vías  judiciales  pertinentes,  según  lo prevé el inciso final del artículo 351 de  la ley 906 de 2004(1).   

4.   Los   preacuerdos   y  negociaciones  celebrados  entre  la  fiscalía  y el imputado -también ha precisado la Corte-  deben  regirse por los principios de lealtad y buena fe, por lo que todo aquello  que  constituya  su  objeto que no viole garantías fundamentales o se encuentre  el  margen  de  la  ley  ha  de  ser  incorporado  de  manera  integral  al acta  correspondiente,  lo  más  completa,  clara  y  precisa posible, a efecto de no  generar  falsas expectativas, pues dichos acuerdos, como lo pregona un sector de  la  doctrina,  mal  pueden  servir  de instrumento para sorprender o engañar al  imputado  o  acusado,  y  menos para colocarlo en situación de inferioridad. De  ahí  que  la  propuesta  fiscal  deba  ser  seria,  concreta, inteligible y con  vocación  de aceptación como diáfanamente lo prevé el art. 369 en el caso de  manifestaciones  de  culpabilidad  preacordada(2)”. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA,  Sala  Penal,  auto  del  03  de  octubre  de  2007,  rad. núm. 28381;  ib.  sentencia del 1º de junio de 2006, rad. núm. 24764.   

12“El  principio  de  unidad procesal, investigación y juzgamiento  de  delitos conexos es la regla general pero admite excepciones… la ruptura de  la  unidad  procesal  no  genera  nulidad  siempre  que no afecte las garantías  constitucionales.   

En  reiterada  jurisprudencia  la  Corte ha  sostenido:   

“…1. Dentro de las pautas definidas por el  legislador  para  el  ejercicio  de la acción penal, prevé el artículo 89 del  estatuto  procesal  penal,  como regla general, que por cada conducta punible se  adelante  una  sola   actuación  procesal cualquiera que sea el número de  autores  o  partícipes que concurran a su realización, instituto conocido bajo  la  denominación  de  “unidad procesal”, el cual admite como válida excepción  la   relativa   al  procesamiento  de  delitos  conexos  cuya  investigación  y  juzgamiento ha de procurarse conjuntamente.   

A su turno, prescribe la misma disposición  que  la  ruptura  de  la  unidad procesal, y paralelo a ella la de su excepción  referida  a  la  investigación  y  juzgamiento  de  delitos  conexos, no genera  nulidad,  al  punto  que  es  la  propia  ley  la  que  contempla toda suerte de  posibilidades  a  las  que  válidamente  puede  acudirse  para  remediar  tales  defectos,  v.gr.  el  procedimiento de acumulación de penas o la posibilidad de  compulsar  copias para que por separado se investigue alguna conducta punible no  cobijada  en  la acusación, reservándose aquél remedio extremo sólo para los  eventos    en    que    la    ruptura   comporta   afectación   de   garantías  constitucionales…   

Aun  cuando  puedan ser ciertos sus reparos  porque  evidentemente  la  duplicidad  de  actuaciones  en  nada  colabora  a la  realización  del  postulado de economía procesal, ello por si sólo no conduce  a  que  se  tenga  por  estructurado  un  vicio  que deba remediarse mediante el  decreto  de  la  nulidad…”.   CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal,  sentencia del: 23 de octubre de 2006, rad. núm. 24904.   

13CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal,  sentencia  del  30  de  septiembre de 2009, rad. núm. 31628.   

14Artículo 351 inc. 5, 447 del C. de P.P.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *