33947(17-11-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 33947  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  371   

Bogotá,  D.  C.,   diecisiete  (17) de  noviembre de dos mil diez (2010)   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte resuelve el recurso de reposición  interpuesto   por   el   defensor  del  solicitado  en  extradición,  ciudadano  JAVIER   MARÍN   ARBOLEDA,  contra  la  providencia  fechada el pasado 10 de agosto, por medio de la cual se  negaron  las  pruebas  solicitadas,  así como la nulidad últimamente impetrada  por el citado profesional del derecho.   

SÍNTESIS  DE   LA      IMPUGNACIÓN      Y      DE      LA    NULIDAD   PLANTEDA   

1.   El  defensor  del  requerido  en  extradición   considera   que  las  pruebas  negadas  deben  ser  decretadas  y  practicadas, por las siguientes razones:   

Dice   que   los   medios  de  convicción  relacionados  en  los numerales 1, 2 y 5 tienden a demostrar que en contra de su  representado  existen investigaciones judiciales preexistentes a la solicitud de  extradición  por  razón de los mismos acontecimientos. Por ello, considera que  es  “el ente jurisdiccional quien tiene la capacidad  de  determinar  ese  hecho  que  se  pide  probar, pues cuenta con los elementos  técnicos  y  logísticos  necesarios  para  verificarlo, luego es perfectamente  viable  que  la  Corte  acceda  a  esta  petición”,  librando los correspondientes oficios.   

Pese a ello, allega copia de la sentencia de  primera   instancia   dictada   por   el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cali,  fechada el 4 de diciembre de 2009, mediante la cual se  condenó  a Gerson Mosquera Carabalí por el delito tráfico de estupefacientes,  conducta  punible  que  tiene relación con los hechos ocurridos en dicha ciudad  el  29  de  agosto  de  2009 y que hacen parte “de la  acusación  formal  como  constitutivos  de extradición, lo que permite inferir  que  ya  fueron  juzgados  en  Colombia  y  que son preexistentes a la solicitud  misma”.   

De   Igual   forma,   aporta   copia   del  “acta  de  audiencia  llevada  a  cabo  ante el Juez  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado de Ibagué, donde se observa que el  señor  Luis  Alberto  Jiménez  Castañeda  fue  condenado  por  el  delito  de  narcotráfico,  por  hechos ocurridos el 16 de agosto de 2009 entre las ciudades  de  Cali  e  Ibagué,  los  cuales  también  se  encuentran referenciados en la  acusación  formal  como  motivo  de  extradición. Sobra acotar que en ellos no  figura   a   ningún   título   el   señor   MARÍN  ARBOLEDA,  pero  indudablemente  lo  que interesa para  estos  efectos  es que la investigación sea preexistente al requerimiento y que  verse    sobre    los    mismos    hechos   que   originan   la   solicitud   de  extradición”.   

En  consecuencia,  al  ser  procedentes  las  mencionadas    pruebas,    estima    que    la    Corte    debe    proceder    a  decretarlas.   

De  otra  parte,  luego  de  indicar  que su  inicial  petición  de  pruebas también esta dirigida a cuestionar el principio  de  “doble incriminación”  y  de  recordar  que el estado extranjero imputó a su defendido “un  presunto  concierto  para  importar  cinco  kilogramos o más de  cocaína,  lo  que  equivaldría  a  considerarlo similar al delito de concierto  para  delinquir  de  que  trata  el  artículo  340,  inciso  2°,  del  Código  Penal”,  sostiene  que más allá de “confrontar  la  existencia  típica  de  ambos  punibles”  a  efectos  de  acreditar  dicho  principio,  se hace necesario  verificar  “si por lo menos sumariamente esa presunta  organización  existe  y si efectivamente concurren en la persona que se predica  responsable   de   pertenecer   a   la   misma   indicios   o  sospecha  de  esa  pertenencia”.   

Es  por  tal  razón  que  en el memorial de  pruebas    solicitó    “lo    atinente    a   las  interceptaciones  telefónicas  y  su  análisis,  así  como  el  aporte de las  declaraciones  extra  proceso  para  demostrar  que  esa  presunta organización  dedicada   al  tráfico  de  drogas  no  existe  y  que  por  ende  Javier    Marín    no    pertenece   a  ella”.   

En  esas  condiciones,  pide  a  la  Sala la  reposición  de  la  providencia impugnada y, en su lugar, disponer la práctica  de las pruebas solicitadas.   

2.   Pocos días después de presentada  la  sustentación  del  recurso  de  reposición,  el  defensor del requerido en  extradición  allegó otro escrito, a través del cual solicita la nulidad de la  actuación, para lo cual plantea los siguientes argumentos:   

Asevera  que  conforme  a la declaración de  apoyo  a  la  petición  de  extradición rendida por el investigador de la DEA,  señor   Samuel   S.  Lujan,  se  “advierte  que  la  organización  criminal  que  el  detective  relaciona lleva aproximadamente dos  años  operando de manera ilegal en nuestro país, al punto que le han realizado  alrededor   de   8   incautaciones   en   ciudades  como  Medellín,  Cartagena,  Buenaventura, etc.”.   

Por  lo tanto, dice que si esa organización  delinque  desde  esa época en nuestro país, resulta claro, entonces, que tales  cargamentos  al  ser  decomisados  en  el  territorio  nacional  “tuvieron  y  tienen que ser indagados por la Fiscalía General de la  Nación  y no constituir el fundamento de una solicitud de extradición, máxime  cuando  se  advierte  que  no trascendieron las fronteras nacionales”,  situación que lleva a colegir que los delitos que fundamentan  la  solicitud no tuvieron ocurrencia en el exterior y, por ende, la extradición  de  Javier Marín Arboleda es  “totalmente         improcedente”.   

En consecuencia, refiere que “al  no  existir  delito en el país extranjero la actuación es nula  por  ausencia  de  ese requisito fundamental que contempla el artículo 35 de la  Constitución    Política”,   yerro   que   parte  “del   propio   país   extranjero  al  no  validar  probatoriamente  la  petición  y la misma no puede ser convalidada bajo ningún  aspecto,  pues  viola  la garantía fundamental del debido proceso al desconocer  reglas   propias   relativas   al   aporte  válido  de  la  pruebas”.   

De  igual  modo,  estima  que  el  principio  constitucional  que  condiciona  la  legalidad  y   validez de las pruebas,  previsto  en  el  artículo 29 de la Carta, también ha sido transgredido, pues,  en   su  criterio,  el  testigo  colaborador  con  la  DEA  que  “aparentemente  reconoció  a  mi representado en una fotografía que  se  le  puso  de  presente”, no tiene identidad, como  tampoco se sabe cómo se llevó a cabo ese reconocimiento.   

Afirma  que  los  testigos  “ocultos”  o con reserva de identidad son  inadmisibles  en  nuestro sistema judicial, por lo que una acusación fundada en  ese  tipo  de  pruebas  resulta  ilegal  e  improcedente,  sin  olvidar  que tal  situación  conlleva  también  a la ilegalidad de la mencionada declaración de  apoyo,  lo  que impone su “exclusión del trámite de  extradición”.   

Por  lo expuesto, reitera el memorialista su  solicitud de nulidad.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Teniendo  en cuenta que son dos los escritos  presentados  por  el  señor  defensor  del  ciudadano  colombiano  Javier   Marín  Arboleda  y  acatando  el  principio  de  prioridad,  procede  la Sala a resolver en primer término aquél  que  contiene  la petición de nulidad para, a continuación, desatar el recurso  de   reposición  interpuesto  contra  la  providencia  que  negó  las  pruebas  deprecadas en este trámite.   

1.   Desde ya debe indicar la Corte que  los  argumentos  que  sustenta  la  petición  de nulidad no tienen vocación de  prosperidad, conforme a los siguientes motivos:   

1.1.  Lo  relacionado con la afirmación del  memorialista,   esto   es,   que  los  hechos  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición  de  Javier  Marín Arboleda ocurrieron  en Colombia y no en el extranjero, situación que, en su  criterio,  conlleva  a  la  violación  del  artículo  35  de  la Constitución  Política  y,  por  ende,  al  “desconocimiento  del  debido  proceso”,  debe decirse, en primer término,  que  es  un  asunto  propio  del análisis que debe hacer la Corte al momento de  emitir  el  concepto,  momento en el cual se procede a establecer, conforme a la  documentación  remitida  por  el  país  requirente,  si  se  reúnen  o no las  exigencias que la citada preceptiva constitucional contempla.   

Por  ende, surge claro que la concurrencia o  no  de tales requisitos constitucionales conllevan a que la Corte emita concepto  favorable  o  desfavorable a la petición de extradición y no a la declaratoria  de  validez  o  invalidez  de  la  actuación  surtida  en  el  trámite  de  la  misma.   

En otros términos, que los hechos que apoyan  el  requerimiento  elevado  por  el  gobierno  extranjero hayan o no ocurrido en  Colombia,  en manera alguna se constituyen en condicionantes de la validez de la  actuación   procesal.  Por  el  contrario,  es  una  exigencia  sustantiva  que  condiciona  el  sentido  del  concepto que por disposición legal debe emitir la  Corte.   

En segundo lugar, no debe olvidarse que en el  pliego  acusatorio  en  que  se  sustenta  la solicitud de extradición y en las  declaraciones  que  se  acompañaron  en  apoyo  de  la mencionada petición, se  precisa  que  los hechos constitutivos de los delitos de concierto y tráfico de  estupefacientes    imputados    a    Javier   Marín  Arboleda,   se  llevaron  a  cabo  en  “laboratorios  ubicados   en  Colombia”,  para  posteriormente  ser  “transportada  la  droga en grandes cantidades a los  Estados  Unidos  a través de terceros países tales como México, la República  Dominicana,    Honduras,    Panamá,    Belice,    Costa   Rica,   Guatemala   y  Venezuela”.   

Por  ello,  en  cualquiera de las hipótesis  establecidas  por la jurisprudencia y la doctrina como criterios para determinar  el  sitio  de  ocurrencia  del  hecho, tales como el lugar de realización de la  acción,  según  el  cual  el  hecho  se entiende cometido en el lugar donde se  llevó  a  cabo  total o parcialmente la exteriorización de la voluntad; la del  resultado  que  estima  realizado  el  hecho  donde  se  produjo el efecto de la  conducta;  y, la teoría de la ubicuidad o mixta que considera cometido el hecho  donde  se  efectuó la acción de manera total o parcial, como en el sitio donde  se  produjo  o  debió  producirse  el  resultado,  la  Sala  encuentra  que las  conductas  atribuidas  por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito   del   Este   de   Texas,   División   de   Sherman,  a  Javier   Marín   Arboleda,  traspasaron las fronteras colombianas.   

Además,  no  sobra  recordar  que de tiempo  atrás  la  Sala ha venido sosteniendo que el presupuesto del artículo 35 de la  Constitución  Política  se  agota  cuando  los  hechos  han  ocurrido así sea  parcialmente   en   el   exterior,  pues  ello  obedece  a  una  interpretación  sistemática   con   el   principio   de  territorialidad  y  la  excepción  de  extraterritorialidad  de la ley penal (artículo 15 y 16 del Código Penal), por  funcionar  ésta  en  doble  sentido,  es  decir,  que  si  bien  legitima a las  autoridades  colombianas para aplicar el ordenamiento jurídico interno a hechos  o  situaciones  ocurridas  parcialmente  en  otro Estado, también permite a las  autoridades  extranjeras la persecución por los delitos ejecutados parcialmente  en           nuestro           territorio.1   

Por manera que el planteamiento de la defensa  no está llamado a prosperar.   

1.2.   En  lo  que  respecta al segundo  motivo  de  nulidad,  según  el  cual,  es  ilegal  la declaración del testigo  colaborador  con la DEA que “aparentemente reconoció  a  mi  representado  en  una  fotografía que se le puso de presente”,  por  cuanto  que  nuestra  legislación  penal “no    admite   a   los   testigos   ocultos   o   con   reserva   de  identidad”,  es  otro  argumento  que  tampoco tiene  vocación de éxito.   

En   efecto,   surge   evidente   que   el  planteamiento  de  la  defensa  está  exclusivamente  dirigido a cuestionar las  actividades  investigativas  que se han desarrollado al interior del proceso por  el  cual  se  solicita  en extradición a Javier Marín  Arboleda,  aspecto  sobre  el  cual  la  Sala no tiene  competencia,   ya   que   la   misma   recae   en   los   tribunales  del  país  requirente.   

Sobre  estos  cuestionamientos  es necesario  recordar  que,  en pretéritas oportunidades, con criterio reiterado, la Sala se  ha  pronunciado  en  el  sentido  de  que su labor se  centra,  exclusivamente, en emitir el respectivo concepto dentro de los precisos  parámetros  que  estatuye  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  sin   que   esté   contemplado   el   de   calificar  el  alcance  y legalidad de  los   medios  de  convicción  en  que  se  apoya  la  petición  de  extradición,  pues,  de hacerlo, se estaría entrometiendo en la  soberanía  y  en la jurisdicción de los tribunales del Estado solicitante, por  lo  que  dicho aspecto debe  discutirse al interior del proceso.   

En  síntesis,  ante la improsperidad de los  planteamientos    del    memorialista,    la    Corte    negará    la   nulidad  invocada.   

2.   Por  último,  es evidente que los  argumentos  expuestos  por el defensor del solicitado en extradición, ciudadano  colombiano    Javier   Marín   Arboleda,   no  logran  modificar  la  decisión  adoptada  en  la  providencia  objeto  del  recurso de  reposición, por lo que la Sala no la repondrá.   

De tiempo atrás ha sostenido la Corte que el  recurso  de  reposición  tiene  como finalidad permitir al funcionario judicial  corregir  los  errores  de  orden  fáctico  o  jurídico  en que hubiere podido  incurrir  en  la  decisión impugnada, otorgándole la posibilidad de reexaminar  la  situación  que  con  ella  se  resuelve  y,  si  hubiere  lugar, proceder a  revocarla,  reformarla, aclararla o adicionarla en los aspectos en los cuales la  inconformidad   encuentre  verificación,  por lo que es indispensable que la parte que acude a dicho medio  de  censura,  presente  los motivos de disenso en la oportunidad indicada por la  ley,   exponiendo   las   razones   de   hecho   y  de  derecho  que  funden  su  desacuerdo.   

Partiendo de dichos presupuestos, las razones  que   en   este   caso   expone   el   defensor   del   ciudadano   Javier  Marín Arboleda, con la insistencia  de  que  se reponga la providencia impugnada, por medio de la cual la Sala negó  la  petición  de  pruebas  (las  contenidas en los numerales 1°, 2° y 5°), a  través  de  las cuales solicita que se oficie a las autoridades colombianas con  el   fin   de   que   informen  si  en  contra  de  su  procurado  se  adelantan  investigaciones  judiciales  por los mismos hechos que motivaron la solicitud de  extradición,  o aceptó los cargos que se le imputaron, no hacen manifiesto que  esta  Corporación  hubiera  incurrido  en  desacierto fáctico o jurídico para  acceder  a lo pretendido, pues los argumentos presentados en nada son diferentes  a  la  reiteración  de  su  inicial  pedimento,  el  cual  no corresponde a las  finalidades  para  las cuales ha sido establecido el recurso de reposición, los  principios  que  gobiernan  la  práctica de pruebas y, menos, la naturaleza del  trámite aquí adelantado.   

En  efecto,  si  bien  es  cierto  que  el  memorialista  indica  que  los Juzgados Segundo Penal del Circuito Especializado  de  Cali  y  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué  dictaron  sentencias  condenatorias contra los ciudadanos Gerson Mosquera Carabalí y Luis  Alberto  Jiménez  Castañeda,  respectivamente,  por  el  mismo  acontecer  que  motivó  este trámite, para lo cual aportó dichas providencias, también lo es  que,  del  escrito  presentado por el defensor del requerido (tanto el petitorio  de  pruebas  como  el  que  sustenta  la  reposición),  se infiere con  claridad  que  en tales decisiones no  aparece  vinculado  Javier Marín Arboleda,     como     tampoco     aparece   información   seria   que   señale   que  en  su  contra  se    ha    proferido   fallo   que   se   encuentre  ejecutoriado,   sin  dejar  pasar  por  alto  que  el  propósito  del  memorialista  no  se  logra con el hecho de demostrar que otras  personas distintas a su poderdante fueron sentenciadas.   

Recuérdese  que,  como  lo  tiene  dicho la  jurisprudencia  de  la  Sala, es la sentencia proferida por autoridad competente  en  contra  del  requerido en extradición  que  se  encuentre  debidamente  ejecutoriada  la única decisión  judicial  de  la  que  se  puede  derivar  los  efectos  atinentes  al principio  non  bis  in  idem, siempre y  cuando  se haya dictado con antelación a la solicitud de detención provisional  con  fines  de extradición, situación que en este caso, como se indicó, no se  presenta,  dada  la  información  suministrada  por  el defensor de Marín Arboleda.   

De  otra  parte,  lo  relacionado  con  la  insistencia  de  la  práctica  de  las pruebas contenidas en los numerales 3°,  4°,   6°   y   7°,   las  cuales,  según  el  recurrente,  tienen  como  fin  “acreditar     el     principio     de     doble  incriminación”,  haciéndose necesario para ello la  verificación  de  “si por lo menos sumariamente esa  presunta  organización  delictiva  existe”, es otra  pretensión  que  resulta  ajena  a  las aspectos sobre los cuales la Corte debe  emitir su concepto.   

Ello es así, toda vez que, atendiendo que la  extradición  es  un instrumento de colaboración entre las naciones en la lucha  contra  la  impunidad  y a la naturaleza mixta de la gestión, la participación  de  la  Corte  no tiene carácter jurisdiccional, de modo que le está prohibido  comprobar  si  los  cargos  imputados  ocurrieron,  en  que  circunstancias y si  verdaderamente  son típicos, antijurídicos y culpables y si el solicitado es o  no  responsable,  aspectos  que  no  tienen  ninguna relación con el objeto del  concepto  y  cuyo  escenario natural para ser reivindicados por la defensa es en  el proceso penal base de la solicitud.   

Por consiguiente, debe reiterarse que fueron  estos  los motivos que llevaron a declarar impertinentes las pruebas demandadas,  pues  aducían  acontecimientos  ajenos  a la actuación, los cuales únicamente  atañen  resolver  a  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos  de  América, o al Gobierno Nacional.   

De todos modos, insiste la Sala que siendo el  Gobierno   de   los   Estados   Unidos   quien  está  juzgando  a  Javier  Marín  Arboleda, es allí donde se  pueden  reclamar los derechos presuntamente conculcados y no en el trámite ante  esta  Corporación,  que  por  disposición  legal  está  obligada  a verificar  formalmente la presencia de los elementos del concepto.   

En  consecuencia,  no  asistiendo  entonces  ninguna  razón  al  recurrente  para  que  la  Sala  modifique el sentido de la  decisión impugnada, la mantendrá incólume.   

Por  lo  mismo,  conforme  lo  dispone  el  artículo  500  del  Código de Procedimiento Penal, una vez cobre ejecutoria la  presente  providencia,  se correrá traslado por el término de 5 días para que  las    partes,    si    lo   estiman   a   bien,   presenten   las   alegaciones  respectivas.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.    NO  DECRETAR  LA  NULIDAD  solicitada por la defensa.    

2.    NO  REPONER  la providencia impugnada.   

3.   En  consecuencia,  ejecutoriada la  presente  decisión, conforme lo dispone el inciso último del artículo 500 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  córrase  traslado  de 5 días, para que las  partes, si lo estiman conveniente, presenten alegaciones.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

COMISIÓN DE SERVICIO  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

                  PERMISO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                        PERMISO   

ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO                                    AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                                

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

                                                                                                                               

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Ver,  entre  otros,  rad. 18544, concepto del 4 de junio de 2002; rad. 26032, concepto  del  2  de  diciembre  de 2008; rad. 30140, concepto del 2 de diciembre de 2008;  rad.  30506,  concepto  del  4 de febrero de 2009; rad. 31772, concepto de 22 de  julio de 2009; rad. 31283, concepto de 3 de diciembre de 2009.     

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