33904(02-09-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33904  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº   279   

         

Bogotá,    D.    C.,    dos  (2)  de  septiembre de dos mil diez  (2010)   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve la admisibilidad formal de  la   demanda   de   revisión   presentada   por  el  defensor  de  Jaime  Garay  Díaz  contra la sentencia  del  Tribunal  Superior  de  Sincelejo del 27 de marzo de 2009, que confirmó el  fallo  proferido  por  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de la misma  ciudad,  el  18  de julio de 2007, mediante el cual lo condenó, junto con otras  personas,  a  la  pena  principal  de  30  años de prisión y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por 20  años,  como  coautor de las conductas punibles de homicidio agravado, concierto  para delinquir, lesiones personales y daño en bien ajeno.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Al  medio día del 29 de noviembre del  2003,  el  señor  WILLIAM  DEL  CRISTO SERPA VERGARA en compañía de su esposa  MARTHA  CECILIA  MARTÍNEZ PÉREZ, sus hijos menores de edad DANIEL ARTURO SERPA  GARCÍA,  VERÓNICA  SERPA  PÉREZ  y  su hermano GUIDO DE JESÚS SERPA VERGARA,  abordaron  su  vehículo particular, un campero de placas OYE 339, con destino a  la     finca     ‘El  Cañito’,    de   su  propiedad,       ubicada       en       el       corregimiento      ‘La          Peña’,  municipio de Corozal (Sucre), y al  llegar  a la entrada del cementerio de dicho lugar, fueron emboscados y atacados  por  varios  hombres que  portaban armas de fuego, resultando todos heridos  con  excepción de GUIDO DE JESÚS SERPA VERGARA, quien perdió la vida en estos  hechos,  quedando  destruido  por  los  impactos  de  bala  el  vehículo en que  viajaban   y   el   inmueble   de   la   finca   donde   se  refugiaron  algunos  heridos.   

“La   señora  ILDA  ISABEL  VERGARA  VILLADIEGO,  madre,  suegra y abuela de los afectados, denunció los hechos ante  el Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía”.   

L  A      D  E  M A N D  A   

El  defensor  del  sentenciado Garay Díaz,  bajo  el  amparo  de la causal tercera de revisión, de acuerdo con el artículo  220 de la Ley 600 de 2000, sustenta el pedido de revisión, así:   

Luego de reseñar los hechos, la actuación  procesal  y  la  sentencia de segunda instancia, dice que acude a esta causal de  revisión.   

En el capítulo de los fundamentos de hecho  y  de  derecho,  agrega  que el postulado Emiro José Correa Viveros en versión  realizada   el   24  de  abril  de  2009  “confiesa  detalladamente  en  la  Fiscalía  Once  de  Justicia  y  Paz de Barranquilla su  autoría  de  los  delitos  que  aquí  se fallaron, lo cual tiene privado de su  libertad  a  mi  apadrinado judicial el señor Jaime Garay Díaz, lo cual quedó  recogido  en  un  CD  el  cual  se  anexa  con  este recurso (sic), junto con la  trascripción textual de su versión”.   

Comenta  que en el presente asunto opera la  causal  tercera  de  revisión,  en  la medida en que apareció prueba nueva que  “desvirtúa  y  desmiente  todas  las  afirmaciones  hechas  por  los  testigos  de  cargo,  que  fueron el soporte para la sentencia  condenatoria y su confirmación”.   

Como elementos de convicción allega copias  de  los  fallos  de  instancia,  disco  compacto  que  contiene  la versión del  postulado  Correa  Viveros,  copia  escrita  de  la misma y la certificación de  ejecutoria emitida por el fallador de primer grado.   

C  O              N              S              I              D              E              R              A   C   I  O  N  E  S     DE    L A    C O R T E   

1.  Como  lo  ha  reiterado  la  Sala  en  múltiples   ocasiones,   al  ser  probable  que  la  sentencia  condenatoria  o  absolutoria,  o las providencias de preclusión o cesación de procedimiento que  se  encuentran  ejecutoriadas  no  contengan  la  verdad  histórica  o,  cuando  posteriormente  se  advierta que la jurisprudencia en que se fundó la decisión  cambió  favorablemente,   originándose así una injusticia, el legislador  penal  instituyó la acción de revisión como mecanismo idóneo para remover la  cosa  juzgada  y  declarar  sin valor el fallo objeto de la acción, dictando la  providencia  que  corresponda o disponiendo tramitar nuevamente el proceso desde  el  momento  en  que  se  indique,  según  la  causal  invocada  y que la Corte  encuentre fundada.   

De  manera  que  la  remoción  de  la cosa  juzgada  sólo  es  posible  cuando  frente  a la demostración de alguna de las  causales  taxativamente  señaladas  en la ley, se evidencia que se cometió una  injusticia.   

2. Recuérdese que el escrito con el cual se  fundamenta  el  pedido  de  revisión  debe  ser  incoado  con  sujeción  a los  parámetros  legales  y  con  respeto  a  la causal en que se apoya, pues, no es  dable  que  la demanda se confeccione, como en el caso objeto de estudio, con el  propósito  de  que  se reexaminen los elementos de convicción que sirvieron de  fundamento  a  una  decisión  que ha hecho tránsito a cosa juzgada y que, como  tal,  tiene  el  carácter  de  definitiva  e  inmutable,  lo  que constituye un  desafuero al desnaturalizar los fines de la revisión.   

3.  Ahora  bien, aparte de lo anteriormente  expuesto,  cuando  la  acción  se funda bajo la causal tercera de revisión, es  decir,  la  aparición  de  hechos  o  pruebas  respecto  de  la   cuales   el   sentenciador  no tuvo oportunidad de pronunciarse por no  haberlas  conocido, y que de haberlo hecho habría  llevado definitivamente  a  la absolución o a la declaración de inimputabilidad del procesado frente al  acontecer  fáctico  por  el que fue  condenado,  es  deber   del   demandante  no  solo  relacionar  y  allegar  al  libelo  los medios de convicción en que funda su pretensión, sino también  demostrar  cómo  de  haber  sido  oportunamente  conocidas  en  el curso de los  debates  ordinarios  del  proceso,  la  solución  del  asunto  habría  sido la  absolución  o  la  declaración  de  inimputabilidad  del  sentenciado, dada la  contundencia demostrativa de tales pruebas.   

4.  Desde el punto formal de la demanda, el  actor  no  cumplió  con  el  deber de dar los fundamentos de hecho y de derecho  sustento  de  la causal de revisión, en tanto no demostró cómo el elemento de  juicio  que  califica  como prueba nueva, que al ser cotejado con los demás que  fueron  allegados  al  proceso,  tiene  la  fuerza  persuasiva para derrumbar el  juicio  de  responsabilidad  contenido  en  el  fallo,  advirtiéndose  así una  injusticia.   

El  discurso  argumentativo  del  accionante  consistió  simplemente en poner en conocimiento  que  el 24 de abril de 2009, el señor Emiro José Correa Viveros, en su calidad  de  postulado  y  ante  la  Fiscalía  Once  de  Justicia y Paz de Barranquilla,  confesó  haber  sido  el  autor de los hechos por los cuales se condenó, entre  otros,  al  señor Jaime Garay Díaz. Sin embargo, en el libelo no dedicó linea  alguna  en  demostrar  cómo  de  haberse  contado  con  esa  manifestación  de  culpabilidad   dentro   del   proceso   necesariamente  el  fallo  habría  sido  absolutorio,  acto  en  el  cual  debía  tener  como fuente de conocimiento los  demás  elementos  de  prueba en que se basaron los juzgadores de instancia para  inferir,  en  grado de certeza, la existencia del hecho y la responsabilidad del  sentenciado.   

El  demandante  pasa  por  alto  que en los  trámites  que  se  adelantan bajo la Ley de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) no  opera  la  tarifa legal de prueba respecto a que las manifestaciones que haga el  postulado  en  las  versiones  se  deben  tener  como una verdad incontrastable,  habida  cuenta  que  el  artículo 17, inciso 3°, de la mentada ley señala que  una  vez que se rinda versión libre y se confiesen unos hechos, las diligencias  “se  pondrán  en forma inmediata a disposición de  la  Unidad  Nacional de Fiscalías de Justicia y Paz con el fin de que el fiscal  delegado  y  la  Policía  Judicial  asignados al caso elaboren y desarrollen el  programa  metodológico  para  iniciar la investigación, comprobar la veracidad  de  la  información  suministrada  y esclarecer esos hechos y todos aquellos de  los     cuales    tengan    conocimiento    dentro    del    ámbito    de    su  competencia”.   

Es decir, las informaciones que suministren  los  postulados  dentro de este particular trámite, para hacerse acreedor a los  beneficios  punitivos  reglados en esta ley, deben ser objeto de verificación y  comprobación,  pues  en  el  evento  en  que se evidencie que éste faltó a la  verdad    necesariamente  debe  ser  excluido  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz.        

Como  quiera  que  en  este  asunto no obra  decisión  que  el  hecho  en  que  se  inculpa  el  postulado  fue verificado y  comprobado,  es decir, que él fue su autor, su narrativa no tiene la suficiente  fuerza persuasiva para concluir que se está ante una injusticia.   

Además  de  lo  anterior,  los  fallos  de  instancia  se  apoyaron  para  proferir  la  condena en contra de Garay Díaz en  prueba  directa.  Es  así que una de las víctimas señaló a éste como uno de  los  sujetos  que  llevaron  a  cabo  las  acciones que vulneraron su integridad  física,  las  de  sus  menores hijos, esposa y acabaron con la vida de  un  familiar colateral.   

Por ejemplo, como lo anotó el Tribunal, en  el  diligenciamiento  obran  las  versiones  de  William  Serpa Vergara y Martha  Martínez,  quienes  identificaron  a  Jaime  Garay  como  uno de sus agresores.  Precisamente  la  Corporación  y  respecto  de la deponente textualmente adujo:  “y de Jaime Garay dijo que lo vio cuando iba en una  de  las  motos  disparando,  indicando además, que lo pudo reconocer por que lo  conocía desde antes…”.      

Además, la citada Corporación también fue  enfática  en  sostener que Garay Díaz se hallaba, contrario a lo planteado por  la  defensa técnica, en el lugar de los hechos y que fue uno de los sujetos que  agredieron a las víctimas. Literalmente indicó:   

“No  ignora la Sala el esfuerzo que se ha  hecho  por  parte de la defensa, para demostrar que GARAY DÍAZ se encontraba en  otro   sitio   para  cuando  ocurrían  los  hechos,  y  para  ello  pidió  las  declaraciones  de  JOSÉ  DE  J.  GAMARRA  ARRIETA, JAIRO MIGUEL ROMERO BUELVAS,  ARMANDO  RAFAEL  URZOLA  MARTÍNEZ y ROGER DE J. HERAZO, sin embargo, el primero  al  asegurar que lo vio en el billar, dijo no recordar la fecha, el segundo, que  lo  vio  en ese lugar a finales de noviembre, el tercero, que no podía precisar  el  día  y  año  en  que el procesado estuvo en ese lugar, y el último de los  citados   –  administrador  del  establecimiento  comercial,  aseguró  que  eso  ocurrió,  el  día 6 de noviembre de 2003, luego de ninguno de esos testimonios  puede  concluirse  que  JAIME  GARAY no estuvo en el teatro de los hechos cuando  éstos  ocurrían,  pues  como era de esperarse, como en dichas declaraciones se  acudió  a  un  modelo  de  interrogatorio abierto, naufragaron en su intento de  favorecer la coartada del acusado.   

“De manera que como en el desarrollo de la  audiencia  pública, las víctimas del hecho punible señores WILLIAM DEL CRISTO  SERPA  VERGARA,  MARTHA  CECILIA MARTÍNEZ PÉREZ y el menor DANIEL ARTURO SERPA  GARCÍA  ratificaron  sin  apasionamiento  alguno  que  JOSÉ  HERIBERTO NAVARRO  MARTÍNEZ,  LUIS  FERNANDO BARRETO MARTÍNEZ y JAIME GARAY DÍAZ, fueron tres de  los  hombres que en la tarde deI 29 de noviembre de 2003, los atacaron con armas  de  fuego,  y  a  los dos primeros, los volvieron a identificar e individualizar  como  tales,  y  no  aparece prueba que los contradiga, ni motivos para dudar de  esa  incriminación que le hacen a éstos, encuentra la Sala que respecto de los  aquí  implicados,  se  satisfacen las exigencias que demanda la norma contenida  en  el  artículo  232  de  la Ley 600 de 2000, para que se hubiese proferido el  fallo   de  condena  revisado,  que  por  lo   mismo merece confirmación”.   

De tal manera que la versión del postulado  que  se  presenta  como  prueba  nueva no tiene la virtualidad de desquiciar las  conclusiones  probatorias a las que arribaron los funcionarios de instancia, con  fundamento  en  los  medios  de  convicción  de  carácter  testimonial  de las  personas  que sobrevivieron a las agresiones perpetradas, entre otros, por Jaime  Garay  Díaz.  Todo  lo  contrario,  la versión rendida por el postulado Correa  Viveros  no  encuentra armonía con los elementos de juicio que obran dentro del  proceso.  Además,  en  el  evento  que éste también hubiese participado en el  acontecer  fáctico tampoco diluye la responsabilidad del accionante, pues no se  puede perder de vista que fueron varios los agresores.   

En  virtud  que  del discurso que exhibe el  demandante  no  se  vislumbra  cómo  la  citada versión tiene la categoría de  prueba  nueva  y cómo de haberse conocido en el trámite del proceso se habría  variado  las  conclusiones  de  condena contenidas en la sentencia, se impone la  inadmisión del libelo.   

Y,  por último, se dispondrá que copia de  esta   providencia  se  remita  a  la  Fiscalía  Once  de  Justicia  y  Paz  de  Barranquilla  para  lo  de  su  cargo,  de  acuerdo con los fines reglados en el  artículo 17, inciso 3°, de la Ley 975 de 2005.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  revisión  contra  el  fallo  proferido por el Tribunal Superior de  Sincelejo,  el  27  de  marzo  de  2009,  mediante el cual  condenó, entre  otros,  a  Jaime Garay Díaz  por  los  delitos  de  homicidio  agravado,  concierto  para delinquir, lesiones  personales y daño en bien ajeno.   

2.  Expedir  copias  de  la decisión con  destino  a  la  Fiscalía  Once de Justicia y Paz de Barranquilla, conforme a lo  expuesto en la parte motiva de esta providencia.   

3. Contra esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

FRANCISCO   ACUÑA   VIZCAYA                             JUAN    CARLOS    FORERO  RAMÍREZ   

       CONJUEZ                                                           CONJUEZ-Excusa justificada   

RICARDO    CALVETE   RANGEL                          FERNANDO   ENRIQUE  ARBOLEDA  RIPOLL   

CONJUEZ-  Excusa  justificada                                           CONJUEZ- Excusa justificada   

LUIS  BERNARDO  ALZATE  GÓMEZ          JUAN CARLOS  PRÍAS BERNAL   

                 CONJUEZ                                     CONJUEZ- Excusa justificada   

WILLIAM   MONROY  VICTORIA                              ABEL   DARÍO   GONZÁLEZ  SALAZAR   

             CONJUEZ                                                                        CONJUEZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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