33761(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33761  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado acta N° 120.  

Bogotá,  D.  C., veintiuno (21) de abril de  dos mil diez (2010).   

VISTOS  

          Define  la  Sala  la competencia para conocer de la actuación penal  seguida  contra  OVIDIO  CÁCERES CÁCERES,  contra  quien  la  Fiscalía Quinta Seccional de San Gil formuló  acusación  por  el  delito de homicidio simple, en concurso con porte ilegal de  armas de defensa personal.   

ANTECEDENTES  

          1.  El  12  de  enero  de  2010  la  Fiscalía  Seccional de San Gil  presentó  ante  el  Juzgado Primero Penal del Circuito de la misma sede escrito  de   acusación   en   contra   de   OVIDIO  CÁCERES  CÁCERES  por  el  delito  de  homicidio  simple en la  persona   de   Juvenal   Ochoa   Quintero,  en concurso con porte ilegal de armas de defensa personal. Según  se  reseñó  en  dicho  documento,  el  ilícito fue perpetrado por un grupo de  individuos  pertenecientes,  conforme  versión  de  algunos testigos, al frente  “Jacobo Arenas”   de  los  “elenos”,  contando  con  la participación de  CÁCERES CÁCERES.   

          2.  Con  fundamento en el mencionado escrito, el 22 de enero de 2010  se  realizó  la  respectiva  audiencia  de  acusación,  en  cuyo desarrollo la  Fiscalía ratificó los cargos formulados en contra del procesado.   

          3.   Para  el  2  de  marzo  siguiente  se  programó  la  audiencia  preparatoria.  Instalada la diligencia, el representante del Ministerio Público  impugnó  la  competencia  del  juez a cargo de la actuación, señalando que su  conocimiento  corresponde  realmente  a  los  jueces especializados porque en la  medida  en  que  la  muerte  se  atribuye  a  un  grupo guerrillero, ocurrida en  “un      contexto  bélico”,   los  hechos  tipifican el delito de homicidio en persona protegida.   

          Precisó  que esta situación aparecía de alguna forma insinuada en  la  acusación,  pero con la prueba recaudada con posterioridad por la Fiscalía  en  conjunto  con el Ministerio Público, se confirma dicha adecuación típica,  por  cuanto  entre  esos  elementos  de  juicio  se  encuentra  la  versión  de  Abdón  Manrique,  señalado  como  uno  de  los  intervinientes  materiales  de  la  muerte  de  Juvenal  Ochoa,  donde  aquél aceptó ser  integrante del Ejército de Liberación Nacional.   

         

          En  el  curso  de  la  misma  audiencia  preparatoria  la  Fiscalía  coadyuvó  la  propuesta  de la Procuraduría, refiriendo que, efectivamente, en  la  actuación  ese  organismo  investigativo  cuenta  con  elementos materiales  probatorios  demostrativos  de  que  el  delito pudo haberse cometido en persona  protegida.  Al  respecto  aludió a lo dicho por Abdón  Manrique  Manrique,  en cuanto aceptó pertenecer a un  grupo  guerrillero,  lo  cual  se  suma  a  lo  relatado  por  un  testigo quien  manifestó  que la muerte de Juvenal Ochoa obedeció  al  hecho  de  tener  éste  una deuda con los alzados en  armas,  en  cuanto  les  había  hecho  matar  unas  personas  del  grupo.    

          Concedida  la  palabra a la defensa, expuso este sujeto procesal que  atendidos  los  elementos  de  prueba  referidos por el Ministerio Público y la  Fiscalía,  de  continuarse la actuación se generaría una nulidad por falta de  competencia.   

          4.  El  juez  optó  entonces  por  remitir  el  proceso al Tribunal  Superior  de  San  Gil,  pero  esa Corporación lo envió a la Sala de Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia, en razón a que en ese Distrito Judicial  no  hay  jueces  especializados, siendo los funcionarios de dicha naturaleza con  sede  en  Bucaramanga  los  llamados  a conocer de la actuación de prosperar la  tesis  del  representante  de  la sociedad, despachos judiciales respecto de los  cuales el Tribunal de San Gil no es superior jerárquico.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

         

          Como  en este caso se pretende el traslado del proceso de un juzgado  de  San  Gil  a un juez de Bucaramanga, corresponde a la Sala de Casación Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia pronunciarse sobre el incidente de definición  de  competencia así suscitado, de acuerdo con lo establecido en el artículo 54  de  la  Ley  906  de  2004,  en  armonía  con lo previsto en el numeral 4º del  artículo  32  ibídem,  por cuanto los juzgados involucrados en el mismo están  situados en distintos distritos judiciales.   

          La  referida  pretensión  tiene  como  sustento el hecho de haberse  recaudado  con  posterioridad  a  la  celebración de la audiencia de acusación  elementos  probatorios  con  los  cuales  se  acredita  que  la  tipicidad de la  conducta  no  corresponde al delito de homicidio simple, como se consignó en la  acusación, sino al de homicidio en persona protegida.   

          Sobre  el  particular,  imperioso  ante  todo  se  hace  recordar la  jurisprudencia  reiterada  de  la  Sala,  conforme  a  la  cual al constituir la  acusación  el marco fáctico y jurídico que fija las reglas en cuyo ámbito se  desarrolla  el  debate  propio  de la fase de juzgamiento, tal pieza procesal se  erige  en  base estructural para determinar el juez a cargo de quien debe quedar  la  tramitación  de  dicha  etapa de la actuación, sin que sea pertinente para  ese  efecto  considerar aspectos no contemplados en el pliego de cargos, so pena  de  desconocer  el  principio  de  congruencia  que  en la Ley 906 de 2004 está  consagrado  en  el  artículo  448,  norma  al  amparo  de  la cual “el  acusado  no  podrá  ser declarado  culpable  por  hechos  que  no  consten en la acusación, ni por delitos por los  cuales  no  se  ha  solicitado  condena”.   

          En  ese sentido, con fundamento en el nuevo sistema penal acusatorio  la  Sala  ha hecho énfasis en la delicada labor del órgano investigador cuando  se  trata  de adecuar en el precepto penal correspondiente los hechos materia de  acusación,   pues   “la  tipificación  que  hace  la  Fiscalía  la  compromete de manera precisa con su  tarea  en  el  juicio,  por  lo  que  en su condición de parte tiene una enorme  responsabilidad,  que  surge,  de  manera  formal, al confeccionar el escrito de  acusación,  específicamente  al  consignar  en  él  los hechos jurídicamente  relevantes”1.   

Por  esa  razón,  en  la misma decisión la  Corte  concluyó  en  lo siguiente: “…so  pretexto  de  no  compartir  la adecuación de los hechos con el  nomen  iuris  que  provisionalmente  presenta la Fiscalía en la acusación para  efectos  de  definir  competencia y marcar los derroteros procesales del juicio,  no    puede   la   defensa,   ni   nadie,  discutir  en  la audiencia de formulación de acusación que esos  hechos   corresponden   a  otra  adecuación  típica,  y  anticipar  de  manera  improcedente  el  debate  en  torno  de  la  tipicidad,  propio del juicio, a un  momento  en  que  no  se cuenta con los elementos de convicción necesarios para  decidir  (Se  subraya,  en  esta ocasión).   

La  acusación  es  un  acto de parte, de la  Fiscalía,  y  por tanto el escoger qué delito se ha configurado con los hechos  jurídicamente  relevantes  consignados  en  el  escrito  de  acusación  supone  precisar  el  escenario  normativo  en que habrá de desarrollarse el juicio, el  cual  se  promueve  por  excitación  exclusiva  de  la  Fiscalía General de la  Nación  a  través  de  la radicación del escrito de acusación (razón por la  que  el único autorizado para tipificar la conducta punible es la Fiscalía, de  acuerdo  con  lo planteado por el artículo 443);  acto que como se dijo no  tiene  control  judicial,  y  en  cambio  sí  sustenta  todo el andamiaje de la  dinámica  y  la lógica argumentativa y probatoria que se debatirá en  el  juicio”.   

          Desde  luego,  lo  anterior  no significa que con posterioridad a la  formulación  de  acusación  no  pueda  variar  la tipicidad del comportamiento  atribuido  y  que  ese cambio conduzca a modificar la competencia. Precisamente,  esa  circunstancia  está  prevista  en el inciso segundo del artículo 55 de la  Ley  906  de  2004, evento en el cual tanto en la audiencia preparatoria como en  el  juicio  oral puede el juez o cualquiera de las partes promover el respectivo  incidente de definición de competencia.   

          Sin  embargo,  el  mencionado artículo 55 establece como condición  para  dar  trámite  a  dicho mecanismo que el cambio de competencia provenga de  una           causal          “sobreviniente”.  Es  decir,  debe tratarse de una situación nueva surgida, o bien  de  los  elementos  probatorios posteriormente recaudados, o como lo señaló la  Sala  en  la  sentencia  del  18  de  marzo  de 20092,  de  la  activación  de  los  mecanismos  de  sentencia  anticipada en caso de concurso de hechos punibles que  conduzca  a  la  ruptura  de  la  unidad procesal y al cambio de competencia con  respecto   al   delito   por  el  cual  debe  continuarse  la  actuación.    

          En  el caso objeto de examen, el incidente se sustenta en el aducido  recaudo  de  nuevos  elementos  materiales  probatorios.  Sin  embargo,  la Sala  observa  que  la  circunstancia  supuestamente  acreditada por esas “sobrevinientes” probanzas no  es  en manera alguna novedosa, pues en el escrito de acusación se registró que  el   homicidio   en   la   persona  de  Juvenal  Ochoa  Quintero,  según  versión  de  algunos testigos, fue  perpetrado  por  un  grupo  de  individuos pertenecientes al frente “Jacobo        Arenas”   de  los  “elenos”.   

          Si  para fundamentar que el homicidio ocurrió en persona protegida,  se  sostiene ahora por parte del Ministerio Público, en criterio avalado por la  Fiscalía,  que  el  delito fue obra de la mencionada organización guerrillera,  indiscutible  resulta  concluir  que  no  se  trata  de  circunstancia nueva que  habilite  cuestionar la competencia, por cuya razón no hay lugar en este caso a  la pretensión de variar el juez a cargo del presente juzgamiento.   

          En  consecuencia, se determinará que la competencia para conocer de  este   asunto   corresponde  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  San  Gil.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          DEFINIR  la  competencia, en el sentido de  determinar   que  el  conocimiento  de este asunto corresponde Juzgado   Primero   Penal   del   Circuito  de  San  Gil, a cuyo despacho se ordena remitir la actuación.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PÉREZ             

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                 

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                  JULIO                          ENRIQUE                          SOCHA   SALAMANCA                         

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

               Secretaria   

    

1  Auto   del   15   de   julio  de  2008,  radicación  29994.   

2  Radicación 30710.     

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