33712(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33712  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 73.  

Bogotá,  D.C.,  diez  de  marzo  de dos mil  diez.   

V I S T O S  

Conforme  a lo reglado en el numeral 4° del  artículo  32 de la Ley 906 de 2004, define la Corte la competencia para conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto contra la providencia proferida por el  Juzgado  Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Medellín, el 12 de noviembre  de  2009,  por  medio  de  la  cual  no  accedió  a la petición elevada por el  condenado  CARLO ALEXÁNDER RAMÍREZ CAÑAS, quien solicitó se le concediera el  beneficio sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  El Juzgado Quinto Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de Medellín, mediante sentencia proferida el 27 de  febrero  de  2006,  condenó  a  CARLO ALEXÁNDER RAMÍREZ CAÑAS como autor del  delito  de  fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego o municiones.   

En  razón  de  ello,  le  impuso  la  pena  principal  de  24  meses  de  prisión,  la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso, y le negó los  beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena y prisión domiciliaria.   

2. Ejecutoriada la sentencia condenatoria, se  remitió  la actuación a la oficina de reparto de los Juzgados de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Medellín, para la respectiva vigilancia y  ejecución  de las sanciones impuestas a RAMÍREZ CAÑAS, detenido en la Cárcel  Bellavista de ese Distrito Judicial.   

El asunto fue asignado al Juzgado 6° de esa  especialidad, el cual avocó conocimiento el 8 de mayo de 2006.   

Luego, mediante proveído del 12 de noviembre  de  2009,  la  citada  dependencia  judicial denegó la solicitud elevada por el  sentenciado  RAMÍREZ  CAÑAS,  en  el sentido de que se sustituyera la prisión  intramural por la domiciliaria.   

3.  Como el auto en mención fue apelado por  el  procesado,  el  Juzgado 6° de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Medellín  concedió  el  recurso  y  remitió  la  actuación,  para desatar la  alzada, al juzgado de conocimiento.   

Así  las  cosas,  el  Juzgado 5° Penal del  Circuito  con funciones de conocimiento de esa ciudad profirió proveído, el 15  de  enero  de 2010, en el que diciendo acatar las decisiones de la Sala en torno  al  competente  para  decidir  sobre  dicho  recurso1       -referido  el  mismo a la no concesión del beneficio sustitutivo de la prisión  domiciliaria-,  se  declaró incompetente para dirimir la impugnación y ordenó  remitir  la  actuación  a la Sala Penal del Tribunal Superior de Medellín, por  ser   el   superior   funcional   del   despacho   que   emitió   el  proveído  apelado.   

A  su  turno, la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior  de  Medellín  señaló  que  no  hubo  consenso  entre  sus  integrantes,  acerca  de quién era el competente para conocer de la apelación,  teniendo  en  cuenta  que  sobre  el tópico había decisiones encontradas de la  Corte,  es  decir,  a  lo  manifestado en la providencia de tutela citada por el  juzgado  de  conocimiento,  se oponía lo declarado en autos del 14 de diciembre  de  2009  y 20 de enero de 2010 (Radicados 33.225 y 33.145, respectivamente), en  los  que  se  afirma  lo contrario, es decir, que la competencia para conocer la  alzada en estos eventos radica en esos despachos judiciales.   

Dispuso,   por  consiguiente,  remitir  la  actuación      a      esta      Corporación      para     que     “destrabe   el   entuerto”   y   defina,   como  lo  indica  la  normatividad vigente, la competencia en este asunto.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

De  acuerdo  con lo regulado en el artículo  32-4  de  la Ley 906 de 2004, a la Corte le asiste atribución para pronunciarse  respecto  de  la  definición  de  la  competencia que con ocasión del presente  asunto  plantea  la  titular del Juzgado Quinto Penal del Circuito con funciones  de  conocimiento  de  Medellín, buscando apartarse del conocimiento del recurso  de  apelación  interpuesto  contra  un  auto del Juzgado Sexto de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de esa ciudad, pues, considera, del mismo debe  conocer  su superior funcional, es decir, la Sala Penal del Tribunal Superior de  ese Distrito Judicial.   

Por  lo  anterior,  entones,  conforme lo ha  señalado    la    jurisprudencia   de   la   Sala2,  es  de su resorte definir la  manifestación  de incompetencia proveniente de un juzgado, cuando éste señala  como  competente a un Tribunal, tal cual sucede en este evento, donde un Juzgado  Penal  del  Circuito de Medellín indicó que corresponde asumir el conocimiento  de la segunda instancia a un Tribunal.   

Ahora  bien,  es evidente que la competencia  para  resolver  la  segunda  instancia desatada en el presente asunto, radica en  cabeza  de  la  Jueza Quinta Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Medellín,  pues,  el  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas  y Medida de Seguridad  adoptó  en  primera  instancia,  una  decisión que se relaciona con uno de los  mecanismos  sustitutivos  de  la pena privativa de la libertad, en este caso, el  de la prisión domiciliaria.   

En efecto, el artículo 478 de la Ley 906 de  2004  -aplicable  en  este  caso,  por  haberse rituado bajo las preceptivas del  sistema    acusatorio    penal-,    expresamente    señala   que   “las  decisiones que adopte el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables   ante   el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera  o  única  instancia”.   

En anterior oportunidad, la Corte3  precisó que  el  precepto  transcrito  no  reñía  con  lo establecido en el numeral 6° del  artículo      34      Ibidem      –citado  en  este  evento  por  el  juez de conocimiento, quien omite  analizar  el aludido precepto 478-, el cual señala que las Salas Penales de los  Tribunales    Superiores    de    Distrito    Judicial    conocen   “del recurso de apelación interpuesto  contra      la      decisión     de     ejecución     de     penas”,   en  tanto  que,  la  “controversia   se   dirime   por  el  principio  de  especialidad  de  la norma procesal, a la que auxilia el criterio  del  precepto  posterior,  porque  el  artículo  478 ejusdem que se revisa hace  parte  del Libro IV, que desarrolla única y específicamente la temática de la  ejecución de la sentencia.   

“Adicionalmente  –  se  dijo  también-,  la  norma  examinada  en concreto escinde de la multiplicidad de materias de las que  conocen     los     jueces     de     ejecución     de    penas    –redención  de  penas,  acumulación  jurídica   de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad  vigilada,  extinción  de la condena, entre otros –  aquellas que deciden sobre los mecanismos sustitutivos privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad, estos temas  son   del   conocimiento   del   juez   que   profirió  la  condena”.   

En el mismo precedente, la Corte ratificó su  jurisprudencia,  en  el sentido de que la prisión domiciliaria constituye, a no  dudarlo, uno de los mecanismos sustitutivos de la pena.   

Efectivamente,    esto   dijo   en   esa  oportunidad:   

“No  obstante,  como  lo recuerda el Tribunal, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  a  partir de la sentencia del 26 de junio de 2008 proferido dentro del  radicado  22453,  varió  el  anterior  criterio,  en tanto que advirtió que la  “prisión  domiciliaria  está  concebida  en  la  Ley  599  de  2000 como un mecanismo sustitutivo de la  prisión,  tal  como  lo  regula  el  artículo 38 de la reseñada legislación,  incluyéndose  allí –como  se  vio-  una serie de exigencias de carácter objetivo (como el quantum de pena  prevista    para    el    delito)   como   subjetivo   (referidas   –   por  ejemplo-  al  análisis  del  desempeño  personal,  social,  laboral que fundadamente permitan deducir que no  se  colocará  en  peligro a la comunidad), condiciones unas y otras que dado su  carácter  de  concurrente  han  de comprobarse por el eventual beneficiario del  instituto en mención.   

“Pero a la par  con  la  anterior  figura, la Ley 750 de 2002 y específicamente lo previsto por  el  artículo  1,  añadió a aquella forma de ejecutar una pena otra especie de  prisión  domiciliaria,  esta vez con un destinatario específico: la mujer (y/o  el  hombre)  cabeza  de  familia,  siempre  y  cuando  se  cumplan  también los  requisitos   allí   mismos  señalados,  entre  los  cuales  cabe  destacar  la  inexistencia  de  antecedentes  penales  y el que el delito no esté excluido de  tal  beneficio,  así  como  la  valoración  de factores personales, laborales,  sociales  que  permitan  determinar  que  el condenado no podrá en peligro a la  comunidad     o     entre     otros-    a    los    hijos    menores”.   

En  tales condiciones,  necesariamente  la   pacífica  jurisprudencia  que  había  sentado  la  Sala  respecto  de  la  definiciones  de  competencia  consistente  en  que  el  recurso  de  apelación  interpuesto  contra  la  decisión  que dictaba el Juez de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad,  por  razón  de  la  negativa  de  conocer  la prisión  domiciliaria,  lo  conocía  el funcionario de segunda instancia de quien dictó  el  fallo de primera, puesto que dicho instituto no era un mecanismo sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad,  tiene  que recogerse por las razones  expuestas      en      precedencia”.   

Lo  anterior  fue  ratificado  en  los autos  citados  por  el Tribunal de Medellín, dictados el 14 de diciembre de 2009 y el  20  de  enero  de  2010  -radicados  33.225 y 33.146, respectivamente-, debiendo  resaltarse  que  el  primero  de  ellos  fue dictado mucho antes de que la jueza  penal  del  circuito,  diciendo acatar las decisiones de la Sala, manifestara su  incompetencia para conocer de la alzada.   

Así las cosas, es absolutamente claro que en  el  caso  que  ocupa  la  atención de la Sala, la declaración de incompetencia  tiene  génesis  sobre  quien  es el funcionario que debe conocer del recurso de  apelación  contra  una  decisión  dictada por un juez de ejecución de penas y  medidas  de  seguridad, referente a la negación del otorgamiento de la prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la sanción intramural, que constituye, sin  lugar   a   dudas   y  como  su  nombre  lo  indica,  uno  de  los  “mecanismos   sustitutivos   de   la  prisión”.   

Por  lo  tanto,  inobjetable  resulta que de  conformidad  con  el  citado artículo 478 de la Ley 906 de 2004, la competencia  para  desatar  la  alzada  radica  en  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento  de  Medellín,  despacho  judicial que profirió la  condena  en  primera  instancia, al cual se le asignará la competencia para que  conozca  del recurso de apelación interpuesto contra la providencia dictada por  el  Juzgado  Sexto  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de la misma  ciudad,  el  12 de noviembre de 2009, por medio de la cual negó la sustitución  de la pena de prisión por la prisión domiciliaria.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

         ASIGNAR  el conocimiento para conocer de la  apelación  del auto del 12 de noviembre de 2009, proferido por el Juzgado Sexto  de  Ejecución  de  Penas  y Seguridad de Medellín, al Juzgado Quinto Penal del  Circuito  con funciones de conocimiento de esa ciudad, despacho al que se ordena  remitir  inmediatamente  la  actuación, conforme con las motivaciones plasmadas  en el cuerpo del presente proveído.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Cúmplase   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                            JAVIER   DE   J.   ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria     

1  Al  efecto,   citó   fallo  de  tutela  del  10  de  diciembre  de  2009,  Radicado  45.302.   

2 Autos  del  30  de  mayo  y  30  de  noviembre  de  2006,  Radicados  24.964  y 26.517,  respectivamente.   

3 Auto  del 2 de diciembre de 2008, Radicado 30.763.     

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