33571(30-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33571  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 206.  

Bogotá, D. C., treinta (30) de junio de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Procede  la  Sala  a  examinar  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  GUSTAVO ORTIZ ROJAS  para   determinar  si  satisface  los  requisitos  de  fundamentación   necesarios   para  su  admisión.  Mediante  dicho  libelo  el  mencionado  profesional  del  derecho  sustenta  el  recurso  de  casación  que  interpuso  contra  la  sentencia del 16 de octubre de 2009, a través de la cual  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  confirmó el fallo proferido el 30 de junio  anterior  por el Juzgado 21 Penal del Circuito de la misma sede, que condenó al  procesado  a  las  penas  principales  de  160  meses de prisión y 600 salarios  mínimos  legales  de multa, así como a las accesorias de inhabilitación   para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas y privación del derecho a  la  tenencia  y porte de armas por un tiempo igual al de la pena privativa de la  libertad,   como  coautor  de  los  delitos  de  secuestro  simple  en  concurso  homogéneo  y  heterogéneo con fabricación, tráfico y porte ilegal de armas o  municiones y hurto calificado y agravado.   

HECHOS  

          Los  condensó  el  Tribunal  en  el fallo impugnado de la siguiente  manera:   

          “A  eso  de  la una de la tarde del 4 de  julio  de  2008  salieron  de  la  zona  franca de Fontibón los señores Camilo  Andrés  Rivera  y  Edwin Alonso Henao a bordo de una camioneta que transportaba  mercancía  perteneciente a la empresa de telefonía celular COMCEL, avaluada en  ochenta  millones  de  pesos,  para ser distribuida en diferentes puntos de esta  capital.  A  unas  pocas  cuadras  del  sitio  de  partida les fue atravesado un  vehículo  Mazda  del  cual descendieron tres hombres, dos de ellos se acercaron  portando  armas  de  fuego  y  mediante intimidación ordenaron al conductor del  rodante  asaltado,  Camilo  Rivera,  que  subiera  al  automóvil, en el cual lo  condujeron  hacia  la  carrera  50 con avenida Américas y allí lo abandonaron;  mientras  que  otro  de  los delincuentes, que resultó ser Gustavo Ortiz Rojas,  tomó  el  volante  de  la camioneta y se dirigió hacia la calle 13 con carrera  69, llevando consigo a Edwin Henao.   

          La  Policía  fue advertida de lo ocurrido, de manera que inició la  búsqueda  del  rodante,  lo  ubicó  en  la  avenida  Boyacá con calle 23 y le  ordenó  detenerse,  sin  que fuera atendida tal instrucción, por lo que se vio  precisada  a  seguirlo  y finalmente lo inmovilizó, reteniendo al hoy procesado  en posesión de un arma de fuego”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 5 de  julio  de  2008  el  Juzgado  Noveno Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de  Bogotá  legalizó el procedimiento de captura y la incautación  del  arma  de  fuego e impuso medida de aseguramiento de detención preventiva a  ORTIZ  ROJAS  por los delitos  de  secuestro  simple,  fabricación,  tráfico  y porte ilegal de armas y hurto  calificado  y agravado, previa la formulación de imputación efectuada por esos  mismos punibles por parte de la Fiscalía.   

2.  El  4  de  agosto  del  citado  año  la  Fiscalía  presentó  escrito  de acusación, atribuyendo al imputado los mismos  delitos  considerados en la medida de aseguramiento. Estos cargos los aceptó el  aludido  en  audiencia  celebrada el 28 de octubre siguiente ante el juzgado del  conocimiento.   

3. El fallo lo profirió el Juez 21 Penal del  Circuito  el 30 de junio de 2009, contra el cual interpuso recurso de apelación  el  propio procesado, pero el Tribunal Superior de Bogotá lo confirmó mediante  la  sentencia  que  fue luego objeto del recurso extraordinario de casación por  la defensa.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula dos cargos contra la sentencia del Tribunal,  ambos  con  fundamento  en la causal segunda de casación prevista en la Ley 906  de 2004.   

En   el   primer  cargo   aduce  la  vulneración  del  debido  proceso  concretada  en  la  audiencia  de  imputación,  por  cuanto en su desarrollo el  fiscal  atribuyó  al  procesado  el  delito  de secuestro simple previsto en el  artículo  168  del  Código  Penal,  a  pesar  de  lo cual señaló que la pena  aplicable  para  el  mismo  era  la  prevista  en  el  inciso  segundo (sic) del  artículo  169 y, en ese sentido, refirió como sanciones las de prisión de 320  a  504 y multa de 2.666.66 a 6000.000 (sic) salarios mínimos legales mensuales,  cuando  en  realidad  el  secuestro  simple contiene prisión de 12 a 20 años y  multa de 600 a 1.000 salarios mínimos legales mensuales.   

Según  el  actor,  el  juez  de  control de  garantías  indebidamente  avaló dicho error, el cual, en su sentir, constituye  nulidad  de  carácter  sustancial,  decisión  que entonces solicita a la Corte  emitir.   

  En el segundo  cargo  denuncia  la violación del derecho de defensa,  surgida  también  en  la  audiencia  de imputación y materializada merced a la  inactividad  total  del  entonces  defensor  del  procesado,  en  cuanto guardó  completo  silencio  frente  a  la  indebida adecuación típica efectuada por la  Fiscalía y coadyuvada por el juez de control de garantías.   

Al  respecto, señala que el profesional del  derecho,  ante la indebida mención de las penas aplicables en este caso, debió  interponer  los  recursos  de  reposición  y  apelación contra la audiencia de  imputación.  En  criterio  del libelista, el defensor fue tan negligente que ni  siquiera  interpuso  el  recurso  de  apelación  contra  el  fallo, sin que esa  inactividad  pueda  en  el  presente  evento  considerarse  como  una estrategia  defensiva.   

Solicitó,  por ende, decretar la nulidad de  lo actuado desde la audiencia de imputación.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          En  el  modelo  de enjuiciamiento criminal regulado en la Ley 906 de  2004  la  admisión  de  una  demanda  de  casación, aparte de su presentación  oportuna,  supone que el actor ostente interés jurídico para recurrir, señale  la  causal  que  apoya  su  pretensión,  desarrolle adecuadamente los cargos de  sustentación  y  justifique  la  necesidad  del  fallo  de casación de cara al  cumplimiento  de  alguna  de  las  finalidades del recurso, según así lo tiene  establecido   el   inciso  segundo  del  artículo  184  de  dicha  disposición  legal.   

          En  el  caso  sometido a estudio, el libelista ostenta interés para  recurrir,  pues aunque la demanda la dirige contra un fallo obtenido mediante el  sistema  de  allanamiento,  en  los  dos  cargos  que  formula  propende  por la  protección  de  garantías fundamentales, siendo ese uno de los eventos en que,  de  acuerdo  con  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación,  se  legitiman  el  procesado  o  su defensor para interponer el recurso extraordinario de casación  cuando se trata de sentencias anticipadas.   

          En  los  dos  reproches  el  censor  también  señaló la causal de  casación,  coincidiendo  en  invocar  en  ambos casos la segunda, a cuyo amparo  entonces solicita la nulidad de la actuación.   

          No  obstante,  se  observa que el impugnante no satisfizo los demás  presupuestos  requeridos  para  la  admisión de la demanda, pues no fundamentó  adecuadamente  los cargos de sustentación y tampoco justificó la necesidad del  fallo.   

          En  efecto, en el primer cargo el  libelista  plantea que el juzgador vulneró el debido proceso al  avalar  la  actuación irregular de la Fiscalía en la audiencia de formulación  de  imputación, pues a pesar de atribuir a ORTIZ ROJAS  el  delito  de  secuestro  simple,  en  el curso de la  diligencia   mencionó   como   sanción   la   prevista   para   el   secuestro  extorsivo.   

          Sobre  el  particular, resulta pertinente recordar el criterio de la  Sala  acorde  con  el  cual  cuando  la  censura  se  finca  en la nulidad de la  actuación   es   deber   del   libelista   identificar   la   irregularidad   o  irregularidades,   expresar  claramente  sus  fundamentos,  sustentándolas  por  separado  cuando  se  aducen  varias  y  especificar  si se trata de un vicio de  estructura o garantía.   

De acuerdo con la jurisprudencia de la Corte,  también  compete al demandante indicar la norma o normas violadas, mencionar el  momento  procesal en donde se presentó la anomalía y las actuaciones afectadas  con  la misma, así como motivar su trascendencia, demostrando a la Corte que la  nulidad   se   erige   como  el  remedio  único  y  extremo  para  enmendar  la  incorrección procesal.   

          La  sustentación  de  la  trascendencia  de  la irregularidad debe,  además,  encaminarse a justificar la necesidad del fallo de casación, a partir  de  alguna  de  las  finalidades  del  recurso  extraordinario  previstas  en el  artículo  180 de la Ley 906 de 2004, de modo que será también carga del actor  acreditar  que  la  nulidad  pretende  la  efectividad  del derecho material, el  restablecimiento  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los  agravios inferidos a éstos o la unificación de la jurisprudencia.   

          En  el  presente  evento, el libelista omitió motivar la incidencia  de  la  anomalía  alegada,  pues  se  limitó  a esbozar su existencia, pero no  indicó  el  propósito  de la invalidación solicitada con respecto a alguna de  las  finalidades  de  la  casación. En ese sentido, se abstuvo de señalar qué  mejoría  le  reportaría el hecho de retrotraerse la actuación para repetir la  audiencia  de  imputación,  en  orden  a  que la Fiscalía esta vez mencione la  sanción  aplicable  para el delito de secuestro simple, cuando de todas maneras  el sentenciador le impuso en el fallo la pena correcta.   

          Aun  cuando  el  principio de limitación que gobierna el recurso de  casación   impide  a  la  Sala  completar  las  deficientes  postulaciones  del  demandante,  pareciera  que  lo  pretendido  con  la censura es demostrar que la  equivocada  mención  punitiva  efectuada  por  el  órgano  acusador  llevó al  procesado  a  no  allanarse a los cargos en la audiencia de imputación, lo cual  le  impidió  hacerse  acreedor  a  una  reducción  menor  a la que obtuvo como  consecuencia  de  optar  por  dicho  mecanismo  de  terminación  anticipada con  posterioridad a la presentación del escrito de acusación.   

          Sin  embargo,  tal  inferencia  constituye  apenas una especulación  porque  si ORTIZ ROJAS hubiera  tenido  en  ese  entonces  la  firme intención de acogerse a dicho mecanismo de  terminación  anticipada,  habría  podido  perfectamente  aceptar los cargos de  manera  parcial,  admitiendo  de  esa   forma  los delitos de fabricación,  tráfico  y  porte  ilegal  de armas o municiones y hurto calificado y agravado,  frente   a   los   cuales  no  existía  error  alguno  en  la  mención  de  la  punibilidad.   

          Dadas,  pues,  las falencias de sustentación que exhibe el reproche  analizado, la Sala lo inadmitirá.   

El   segundo  cargo  el  libelista  lo  edifica  sobre  la  base de  cuestionar   la  gestión  defensiva  de  su  antecesor,  señalando  que  éste  guardó   completo  silencio  frente  a  la  indebida  adecuación  típica  efectuada  por  la  Fiscalía  y coadyuvada por el juez de  control de garantías.   

          La  Sala  tiene  dicho  que  en  sede  de casación no resulta dable  juzgar  el  acierto  o desatino de la gestión profesional de los defensores que  precedieron  al actor, pues cada letrado tiene su particular forma para afrontar  la  labor  encomendada,  sin  que  sea  factible determinar en forma irrebatible  cuál  pudo  ser  la  mejor  y  más afortunada estrategia defensiva1.   

          Como  tal  es  la  pretensión  del casacionista, la censura resulta  per  se  deleznable, máxime  cuando  una de las críticas que le formula al anterior defensor la radica en el  hecho  de  no  interponer  los  recursos  de  reposición y apelación contra la  audiencia  de  formulación de imputación, reparo claramente infundado, pues se  trata  de  un  simple  acto  de  comunicación contra el cual no procede recurso  alguno,   como  lo  tiene  dicho  la  jurisprudencia  de  esta  Sala2.   

Como el segundo cargo está llamado a correr  la      misma      suerte     del     primero,     la     Corte     inadmitirá la  demanda  instaurada  por  el  defensor de GUSTAVO    ORTIZ    ROJAS,  sin  que se advierta la vulneración de  garantías  fundamentales  que  impongan  superar los desaciertos técnicos para  decidir de fondo.   

   

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la  Ley  906 de 2004, impera precisar que, como dicha legislación no regula  el  trámite  a  seguir  para  que se aplique el referido instituto procesal, la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación3, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   GUSTAVO ORTIZ ROJAS.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,  en  los  términos  referidos  en  el  acápite   final   de   esta  determinación,  contra  la    misma    procede  la insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ             

    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                           AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN                            

               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                       

JULIO  ENRIQUE   SOCHA   SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

              Secretaria     

1 Cfr.  Auto del 28 de septiembre de 2006, radicación 25247.   

2 Auto  del 29 de enero de 2009, radicación 31141.   

3 Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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