33558(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33558  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta Nº 120  

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de abril de dos  mil diez (2010).   

ASUNTO  

La  Sala se pronuncia sobre el desistimiento  que,  del  recurso de casación interpuesto, presentó el Fiscal Noveno Delegado  ante la Corte Suprema de Justicia.   

ANTECEDENTES  

Mediante sentencia del 28 de julio de 2009 el  Juzgado   Quinto  Penal  del  Circuito  de  Manizales  condenó  a  FÉLIX  ANTONIO  HERNÁNDEZ  ALCALDE  y  ARNEY ANTONIO TAPASCO REYES  como  coautores penalmente responsables del punible de  rebelión  y los condenó a las penas principales de 8 años de prisión y multa  equivalente  a  $61.533.179  y,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término.   

El fallo fue recurrido por la Fiscalía y los  defensores  de  los  procesados  y,  revocado  por  el  Tribunal Superior de ese  distrito judicial el 24 de septiembre del mismo año.   

El Fiscal 20 Seccional de esa ciudad acudió  a la casación, que fue concedida.   

Pese  a  los defectos lógico argumentativos  que  exhibe  el  libelo,  por  auto del 15 de marzo de 2010 la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia admitió la demanda correspondiente,  promovida  por  el  sendero  de  la violación indirecta de la ley sustancial, y  fijó  hora  y  fecha  para  la  audiencia  de  sustentación  oral (14 de abril  siguiente a las 2:30 de la tarde).   

No  obstante,  el  12  de abril anterior, es  decir,  antes de surtida la correspondiente audiencia, el Fiscal Noveno Delegado  ante  la  Corte, presentó memorial de desistimiento del recurso extraordinario.   

Por  su  parte, el señor Procurador Segundo  Delegado  para  la Casación Penal (e), el 13 de abril solicitó el aplazamiento  de  la  citada  diligencia, petición que fue despachada favorablemente mediante  auto de sustanciación del mismo día.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Sobre   la   manifestación   de   desistimiento   por   el  órgano  fiscal.     

Al  tenor del artículo 199 de la Ley 906 de  2004,   “[p]odrá  desistirse  del  recurso  de  casación  y  de la acción de  revisión     antes     de     que     la     Sala     las    decida”.   

En  uso  de  esa  facultad, el Fiscal Noveno  Delegado  ante  esta  Corporación,  manifestó  el desistimiento del recurso de  casación  promovido contra la sentencia del 24 de septiembre de 2009, proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Manizales, sin aducir ningún  argumento que lo soporte.   

Al  respecto,  pertinente se ofrece precisar  que  bajo la égida del sistema de enjuiciamiento penal regido por la Ley 906 de  2004,  la  Fiscalía  es  la  titular  de  la acción penal y en ese sentido, el  desistimiento  del  recurso  por  ella  presentado,  en  principio,  habría  de  extinguir  para  el  Estado  la potestad de seguir examinando los hechos materia  del proceso.   

No obstante, aunque es cierto que el órgano  investigador  goza  de  la potestad legal dispositiva de desistir del recurso de  casación  –artículo  199  ibídem-,  a  partir  de  una  interpretación  sistemática  de  las normas que  regulan  este  extraordinario  medio  de impugnación, es posible afirmar que el  interés  para  desistir  de  la parte concluye cuando se califica el libelo, en  este caso, el promovido por uno de sus delegados.   

En   efecto,  después  de  admitida la  demanda  por  la Corte, el interés particular de la parte recurrente debe ceder  para  garantizar el interés general, la efectivización de los fines esenciales  de  la  casación  previstos en el artículo 180 del ordenamiento procesal penal  vigente:  la  guarda  de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los   agravios,   la   unificación  de  la  jurisprudencia,  especialmente,  la  realización  del  derecho  material,  y  el  principio  de  prevalencia  de  lo  sustancial  sobre  las formas, postulados que rigen en provecho de la justicia y  del  conglomerado  social  y  por  supuesto, de los sujetos intervinientes en el  proceso penal.   

De lo anterior, se puede colegir que tal como  lo  ha señalado en reiteradas oportunidades la Corte Constitucional1,   si   el  desistimiento  en  sede  de  revisión  de tutela, sólo es viable cuando están  comprometidas  con  exclusividad  las  pretensiones  individuales  de uno de los  extremos  procesales,  la  manifestación  en  tal  sentido, una vez admitido el  recurso  carecería  de  eficacia, en tanto son el interés público y los fines  de  la  casación  los  que  rodean  el  asunto,  por  lo  que  se  decidirá de  fondo.   

Es  así  que  ante  la  verificación  de  eventuales  defectos que de manera evidente y protuberante tengan la virtualidad  de  violar  sustancialmente  la  ley,  conforme a la facultad oficiosa que le es  propia  a  la Corte, derivada de la competencia que le asiste para garantizar la  constitucionalidad   y   la   legalidad   del  fallo  impugnado,  se  impone  i)  aceptar  el  desistimiento  propuesto  por la Fiscalía, y ii) entrar a conocer de fondo el asunto objeto de  examen.   

Esta   posición,   pese  a  la  ineptitud  sustancial  de  la  demanda  de  casación,  resulta coherente con el sistema de  derecho  penal  colombiano,  pues  la  Corte  viene  haciendo uso de la cardinal  facultad   oficiosa   de   estudiar   de  fondo  la  actuación  sometida  a  su  consideración  para  conjurar  la  flagrante  transgresión  de  las garantías  fundamentales de cualquiera de los intervinientes.   

Sobre este tópico, se diría que si bien en  otro  ámbito,  ante  el desistimiento de la acción de tutela por el ciudadano,  el  inciso  2º  del artículo 26 del Decreto 2591 de 1991 dispone que ella debe  archivarse,     en    decantada    jurisprudencia2,  la  Corte  Constitucional ha  indicado  que  en  procura  de  salvaguardar  las  garantías  esenciales  de la  persona,  tal  petición  resulta  improcedente  en sede de revisión del amparo  ante       esa       Corporación,      justamente      porque      “(i)  esta  etapa  no  es una instancia  adicional  dentro del proceso de tutela, por tanto, el interés de las partes no  es  relevante  ni  para  adelantarla, ni para dejar de hacerlo; (ii) el objetivo  más  importante de esta etapa, es el análisis de fondo sobre la manera como se  ha  interpretado  y  aplicado  por  los  jueces  los  preceptos contenidos en el  ordenamiento  superior  y  la  doctrina  fijada  por  la Corte Constitucional en  asuntos  similares;  y  (iii)  la  revisión  es  una  etapa  que trasciende los  intereses  concretos de las partes, y por tanto lo que en ella se resuelva es un  asunto  de  interés  público  que  incumbe  a toda la colectividad”.   

En  nuestro  caso,  ante  un evento procesal  similar     al     que     hoy     nos     ocupa3, en pasada oportunidad la Sala  encontró  pertinente  admitir  el  desistimiento  formulado  por la Fiscalía y  solicitar  el  regreso  del expediente al despacho del ponente para proyectar de  oficio  el  fallo  casacional,  sin  que para tal efecto, se diera trámite a la  audiencia de sustentación oral. Dijo en esa oportunidad:   

“Una   vez  efectuado  el  anterior  breve recuento histórico del principio de limitación,  sin  dificultad  advierte  la Sala que el desistimiento del recurso de casación  presentado  por  la  Fiscalía  no  tiene la virtud de despojar a la Corte de su  medular  papel  funcional  como  guardiana  de  las finalidades de la mencionada  impugnación,   proceder   que   ya   ha   sido  reconocido  en  los  siguientes  términos:   

“El derecho a la  prerrogativa   que  tienen  los  sujetos  procesales  de  desistir  del  recurso  extraordinario  de  casación  no puede impedir a la Corte, como órgano límite  de  la  jurisdicción  ordinaria  y  guardiana  de  la  Constitución Política,  enmendar  las  irregularidades atentatorias contra los derechos fundamentales so  pretexto  de  la  finalización  o culminación de su competencia por razón del  desistimiento,  máxime  cuando  el  debido  proceso como máxima expresión del  principio   de  legalidad  se  erige  en  garantía  fundamental.  Lo  contrario  implicaría  una actitud permisiva e inadmisible frente a una decisión injusta,  sin   sustento   legal   y,   por   lo   mismo,  constitutiva  de  una  vía  de  hecho”4.   

Si dados los siguientes presupuestos: que se  trate  de sentencia de segunda instancia, que el recurso se haya interpuesto por  quien  tenga  interés  jurídico,  que  lo  haya presentado dentro del término  legal,  y  que  la  impugnación haya sido concedida por el ad quem, por ello la  Sala  de Casación adquiere competencia para dar trámite al ataque, bien porque  haya  admitido  la  demanda  por  llenar  las  exigencias  legales  o  porque no  cumpliéndolas  a cabalidad se hubieren superado los defectos del libelo (inciso  3º  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004),  ora porque oficiosamente  considera   necesario   proferir   fallo   de  fondo  para  proteger  garantías  fundamentales.   

Así  las  cosas, dado que la Sala advierte  oficiosamente  en  el fallo de segundo grado la eventual presencia de errores de  hecho  por  indebida apreciación de las pruebas que condujeron a la aplicación  del  principio  in  dubio  pro  reo, es claro que de conformidad con su función  constitucional  y  legal  está obligada a pronunciarse de fondo en este asunto,  con  mayor  razón  si  viene  precisado  que la facultad de casar de oficio las  sentencias  no  se encuentra subordinada a la admisión del libelo casacional ni  al  interés  del  recurrente, al punto que aún frente a demandas inadmitidas o  ausencia  de  interés del impugnante, la Sala tiene competencia para decidir de  fondo  en  salvaguarda de la Carta Política y de la ley, como órgano de cierre  de  la  jurisdicción  ordinaria  y  garante de la protección de los derechos y  garantías fundamentales.   

Finalmente es necesario dilucidar que si al  momento  de  examinar  los requisitos del libelo presentado por la Fiscalía, la  Sala  consideró  que  el  cargo  primero  se ajustaba a dichas exigencias, pero  ahora,  el  mismo  sujeto  procesal  desiste  del  recurso,  es  evidente que en  subsidio  de  tal  posición del ente acusador, asiste a la Corte la facultad de  pronunciarse        de        fondo.”   

Acogiendo  el  precedente jurisprudencial y,  como  quiera  que  i)  la sentencia demandada fue proferida en segunda instancia  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Manizales, ii) el recurso fue  interpuesto  dentro  del  término  legal  por  la Fiscalía -parte con interés  jurídico  para  recurrir en casación-,  iii) la impugnación se concedió  válidamente  por  la  Sala  Penal  de ese cuerpo colegiado y, iv) el libelo fue  admitido  por  esta Corporación pese a los defectos técnicos de que adolecía,  por  virtud  de su facultad oficiosa, la Sala de Casación adquirió competencia  para dar trámite a la censura.   

Con  ese  objeto,  la  demanda  de casación  constituye   el  marco  de  reflexión  frente  al  cual  se  ha  de  emitir  el  pronunciamiento  de  fondo, en tanto son múltiples las falencias demandadas que  ameritan  un  estudio de fondo por parte de la Sala a efecto de verificar si hay  lugar  a  casar  o  no,  el  fallo  impugnado  por vía indirecta, en procura de  salvaguardar las garantías esenciales de las partes.   

Así las cosas, se admitirá el desistimiento  postulado  por  el Fiscal Noveno Delegado ante esta Corporación y se retornará  el  expediente  al  despacho  del  Magistrado Ponente para la emisión del fallo  definitivo.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero. Aceptar el desistimiento  del  recurso de casación presentado por el Fiscal Noveno Delegado  ante la Corte Suprema de Justicia.   

Segundo. Retornar el  expediente  al  despacho  del magistrado Ponente a efecto de emitir la sentencia  respectiva.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                       Salvamento      de  voto   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                      AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                     

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                                         YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                                            

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                           JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

             TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Sobre  el particular, ver Auto A-235 de 2007.   

2 Ver  entre  otras  las  Sentencias T-550 de 1992, T-433 de 1993, T-260 y 297 de 1995,  T-360  de  1997  y  los  autos  286  de  2001, 313 de 2001, 171 de 2005 y 314 de  2006.   

3 Ver  auto del 20 de noviembre de 2007. Radicado 28432.   

4  Providencia  del 31 de agosto de 2005. Rad. 21862. En sentido similar proveídos  del  16  de  marzo  de  2005.  Rad.  21296  y  del  20  de octubre de 2004. Rad.  21302.     

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