33549(10-02-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33549  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

                                    JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                Aprobado Acta No.  38   

Bogotá,  D.  C., diez (10) de febrero de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la manifestación de  impedimento  presentada  por  el  doctor EDGAR KURMEN GOMEZ, en su condición de  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Tunja  para  conocer  del proceso penal  adelantado  contra  NELSO  ABRIL RIVERA por el delito de secuestro simple, hurto  calificado y agravado y tráfico o porte de armas de fuego.   

HECHOS Y ACTUACION PROCESAL  

El   13 de enero de 2007 Germán Camacho  formuló  denuncia  en  la  cual  indicó  que  a su padre Julio Vicente Camacho  Obando,  en  la  noche  anterior,  le  había  sido hurtado el camión de placas  SEN-384,  por  parte  de  unos sujetos que le solicitaron realizarles un acarreo  por  el  municipio  de  Saboya,  luego  de  lo  cual  procedieron  a amarrarlo y  abandonarlo   en   la   vereda   denominada  el  Escobal  jurisdicción  de  esa  municipalidad.   

Indicó  igualmente que días antes un señor  de  nombre Belisario Castillo Sánchez le había comentado a su progenitor haber  escuchado  a  unos  individuos  que  decían  necesitaban  el  aludido  camión,  situación  que  corroboró  aquel  en  entrevista  al  precisar que los sujetos  correspondían a Nelso Abril y Geovanny Acosta.   

El  13  de  agosto  de  2008  ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal  con  Funciones  de  Control  de  Garantías  de  Saboya se  surtieron  las  audiencias  preliminares de legalización de la captura de NELSO  ABRIL  RIVERA,  formulación de imputación por el delito de secuestro simple en  concurso  con  hurto  calificado  y agravado, así como fabricación, tráfico y  porte  de  armas de fuego y municiones  contemplados en los Arts. 168, 240,  241  y  365  del  Código  Penal,  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento  consistente      en      detención      preventiva,      en     establecimiento  carcelario.   

Pese  a  que  el  29  de  agosto  de  2008 se  presentó  un  acta  de  preacuerdo  en  la  cual el imputado NELSO ABRIL RIVERA  aceptaba  su  responsabilidad  por  los punibles de secuestro simple en concurso  con  hurto  calificado  y  agravado   y la fiscalía retiraba el punible de  porte  ilegal  de armas de fuego, pactando una reducción de la mitad de la pena  por  imponer,  es  decir, a 9 años de prisión y multa de 400 salarios mínimos  legales  mensuales vigentes, el Juez Primero Penal del Circuito de Chiquinquirá  mediante  auto del 3 de septiembre de 2008 se declaró impedido para resolver el  asunto,  por  haber  conocido  de la actuación proseguida en contra de GEOVANNY  FORERO  ACOSTA  aunque  en  éste no se había realizado el juicio oral, el cual  fue  declarado  infundado  por  la  Sala  Cuarta de Decisión Penal del Tribunal  Superior de Tunja por auto de 5 de noviembre de 2008.   

Proseguido  el  diligenciamiento,  el  19  de  febrero  de  2009  se  surtió  la  audiencia  de  verificación de preacuerdo e  individualización  de  pena,  pero el imputado se retractó del preacuerdo y el  despacho aceptó esa rescisión.   

Por  lo  anterior,  el  2 de marzo de 2009 el  Fiscal  radicó  escrito  de  acusación,  y  el  1º   de  abril siguiente  nuevamente  el  Juez  Primero  Penal  del  Circuito de Chiquinquirá se declaró  impedido  con  base en el numeral 4º del Art. 56 de la ley 906 de 2004, el cual  le  fue  aceptado  por  el Tribunal a través de proveído de 4 de mayo de 2009,  remitiendo   la   actuación  al  Juzgado  Segundo  de  la  misma  categoría  y  ciudad.   

El  10  de  junio  de  2009  se  realizó  la  formulación  de acusación contra NELSO ABRIL RIVERA por las conductas punibles  de  secuestro  simple en concurso con hurto calificado y agravado y fabricación  y porte de armas de fuego o municiones.   

Posteriormente,  el  23  de julio de 2009, se  realizó  la audiencia preparatoria, en tanto que la audiencia de juicio oral se  surtió  durante  los  días  25  de  agosto,  17 y 25 de septiembre de la misma  anualidad.   

Cumplidos  los trámites inherentes al juicio  oral,  el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá,  el  10 de  noviembre  de  2009   profirió sentencia mediante la cual condenó a NELSO  ABRIL  RIVERA  como  autor  de  los  delitos de secuestro simple en concurso con  hurto  calificado y agravado, y porte ilegal de armas a la pena principal de 133  meses  de prisión, y multa de 400 salarios mínimos legales mensuales vigentes,  decisión   que  fue  objeto  de  apelación  por  parte  de  la  defensora  del  incriminado.   

Concedido  el  recurso  ante  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Tunja, integrada por los Magistrados  CANDIDA  ROSA  ARAQUE DE NAVAS, LUZ ANGELA MONCADA SUAREZ, y EDGAR KURMEN GOMEZ,  — éste último en uso de  permiso  al  momento  de  la  diligencia  de sustentación del mismo—,  al  disponerse  la  audiencia  de  lectura  de  fallo para el 27 de enero hogaño de manera inmediata manifestó su  impedimento  para  conocer  el asunto, conforme al numeral 4 º del artículo 56  de  la  Ley  906  de  2004,  bajo  el  argumento de haber participado dentro del  proceso  adelantado  en  contra  de  Jairo Geovanny Forero Acosta con las mismas  circunstancias fácticas.   

Expresa el doctor KURMEN, que en virtud de la  conformación  de  la  Sala  presidida  por  el  Magistrado José Alberto Pabón  Ordóñez,   le  correspondió  resolver  la  apelación  presentada  contra  la  absolución  de  la  cual  fue  beneficiario  Jairo  Geovanny  Forero  Acosta, y  que   mediante  decisión  de 3 de julio de 2009 se llevó a cabo audiencia  en  la cual se anunció sentido de fallo de carácter condenatorio, como coautor  de  secuestro  simple  y  hurto  calificado y agravado. disponiendo devolver las  diligencias  al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá  para  tramitar  audiencia  de individualización de pena y sentencia y el consiguiente  incidente   de   reparación,   al   tiempo   que  se  ordenó  la  captura  del  enjuiciado.   

Realizada esta actuación por el Juez Primero  Penal  del  Circuito, el 27 de enero de 2010, regresó el expediente al Tribunal  ingresando    al    Despacho    del   H.   Magistrado   José   Alberto   Pabón  Ordóñez.   

De  esta manera manifiesta que, a su juicio,  no  puede  conocer  la apelación de la sentencia interpuesta contra Nelso Abril  Rivera,   dictada   por   el   Juzgado   Segundo   Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá,  pues  ha  valorado  sobre  las  mismas pruebas que inciden en el  juicio   de  responsabilidad  de  éstos  procesados,  dentro  del  juicio  oral  adelantado   contra   Jairo   Geovanny   Forero   Acosta,   encontrándose  así  comprometida seriamente su objetividad e imparcialidad.   

Por  lo anterior, en virtud del artículo 57  de  la  Ley  906  de  2004  el expediente fue remitido a esta Corporación, para  resolver el impedimento planteado.   

                                              CONSIDERACIONES DE LA SALA:   

         

De conformidad con los artículos 57 y 341 de  la  Ley  906  de  2004  (Código de Procedimiento Penal), la Corte es competente  para  resolver el impedimento planteado por corresponder a un proceso adelantado  bajo   los   lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  y  tratarse  de  la  manifestación  hecha por uno de los Magistrados que integran la Primera Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior de Distrito Judicial de Tunja para  sustraerse al conocimiento de este asunto.   

En  relación con el procedimiento, establece  el  artículo 62 ibidem, la suspensión de la actuación desde la manifestación  del  motivo  por parte del funcionario judicial hasta su resolución definitiva.  Si  la  exteriorización del impedimento es aceptada se ordenará la separación  del  servidor  del conocimiento del asunto y la remisión a quien deba asumirlo,  en  tanto  que si es rechazada, se le devolverá para que continúe su trámite.   

La   consagración   de   las  causales  de  impedimento  y recusación se fundamenta en una misma razón jurídica que no es  otra   distinta  a  la  de  garantizar,  dentro  de  un  Estado  social  y   democrático  de  derecho,  que  el  funcionario  judicial llamado a resolver un  conflicto  jurídico,  sea  indiferente  a  cualquier  interés  distinto  al de  administrar  una  recta  justicia  y  que,  por  lo  tanto,  su  imparcialidad y  ponderación   no   se  encuentran  perturbadas  por  circunstancias  ajenas  al  proceso.   

Para tal propósito, es menester reiterar, en  primer  lugar,  que la jurisprudencia de esta Corporación ha señalado en forma  pacífica  y  reiterada  que  el ejercicio de la declaración de impedimento, en  tanto  constituye  un  mecanismo  para  garantizar  la  imparcialidad de quienes  administran  justicia,  no  puede  estar  sujeto al capricho de los funcionarios  judiciales,  sino que se encuentra ligado de manera inevitable a la taxatividad  de  sus  causales,  lo  que  significa  que  nadie  puede  acudir  a  la  analogía ni a la extensión de los  motivos   expresamente   señalados   por   la  ley  en  aras  de  sustentar  su  procedencia1.    

Como  en  este  caso  se  aduce  la  causal  consagrada  en  el  numeral  4°  del  artículo  56  de  aquella  normatividad,  específicamente  la  consistente  en que el funcionario que se declara impedido  “haya  sido  apoderado  o defensor de alguna de las  partes,   o  sea  o  haya  sido  contraparte  de  alguno  de  ellos,   o   haya   dado   su   opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso”  cuya  revisión  ahora  es  sometida a su  consideración,  se  torna  indispensable  evaluar  cuál  es  el  alcance de la  participación  cumplida  por  el  Magistrado  del  Tribunal  Superior del   Distrito  Judicial  de  Tunja  que  se  declara  impedido y estudiar sí con esa  actuación él  compromete su imparcialidad.   

La  jurisprudencia  de  la Corte2, en relación  con este tema reiteradamente ha señalado que:   

“En   desarrollo   del   principio   de  imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones judiciales, la legislación  procesal  ha previsto una serie de causales de orden objetivo y subjetivo en las  cuales  el  juez  debe  declararse  impedido  para  decidir,  garantizando a las  partes,   terceros   y   demás   intervinientes  las  formas  propias  de  cada  juicio.   

         

“Empero,  como  a los jueces no les está  permitido  separarse  por  su  propia voluntad de las funciones que les han sido  asignadas,  y  a  las partes no les está dado escoger libremente la persona del  juzgador,  las  causas  que  dan  lugar  a  separar  del conocimiento de un caso  determinado  a  un  juez  o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se  trata  de  reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por     un    tribunal    imparcial3”.   

También  respecto  de  la imparcialidad del  funcionario  judicial,   principio  contemplado por los artículos 29, 229,  230    y    250    de    la    Carta    Política4,  y  artículo  14  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos que reconoce a los acusados el  derecho  a  ser juzgados por un tribunal independiente e imparcial, desarrollado  con  mayor  énfasis  por  el  Código de Procedimiento Penal de 2004, debido al  sistema  acusatorio  adoptado para la investigación y juzgamiento, esta Sala de  Casación recientemente dijo:   

“La  imparcialidad,  en  términos  del  artículo  5º  de  la  Ley 906 de 2004, se traduce en que la actividad del juez  debe  estar  orientada por el imperativo de establecer con objetividad la verdad  y  la justicia, y se proyecta tanto al funcionario de control de garantías como  al de conocimiento.   

“Tiene  su fundamento en un proceso justo  para  proteger  el  derecho  de  los  ciudadanos  a  ser juzgados en Derecho y a  garantizar  la  credibilidad de las razones o argumentos jurídicos plasmados en  la decisión.   

“Ese   deber   de  imparcialidad  está  íntimamente  ligado  con los institutos de los impedimentos y las recusaciones.  Por  ello  se reprocha la actuación del funcionario judicial cuando aun a pesar  de  encontrarse inmerso en causal de impedimento, no lo declara, o no admite una  recusación  debidamente  fundada.  En  ese orden, el juez que esté resolviendo  sobre   un   determinado   caso  debe  acercarse  a  su  resolución  sin  estar  condicionado  por  apreciaciones  precedentes a raíz de su relación o contacto  previo  con el objeto del proceso. De manera que si en pretérita oportunidad ha  evaluado  y  emitido pronunciamiento sobre el fondo de un determinado asunto que  implique  identidad  de  situación  fáctica  y partes, le está vedado conocer  posteriormente   sobre   el   mismo,   so  pena  de  lesionar  el  principio  de  imparcialidad.   

“La  neutralidad  y ecuanimidad que deben  regir  sus  actuaciones  puede  quebrarse  tanto por motivos subjetivos como por  motivos  objetivos.  Los  primeros  que  nacen de la relación que tiene con las  partes  del  proceso,  y  los segundos que surgen del contacto con el objeto del  proceso.  Pero  no  cualquier  contacto  con  la situación fáctica o jurídica  conduce  a  comprometer  su  objetividad.  Una interpretación de esa naturaleza  entorpecería  la  labor  de  administración  de  justicia  y  terminaría  por  aniquilar  la  intervención  judicial.  Es  preciso  constatar que en efecto el  funcionario  ha  prefijado  conceptos en torno al fondo del asunto que examina o  ha  proferido  decisiones sustanciales sobre el mismo, que le impidan resolverlo  o    revisarlo    con    transparencia”5.   

Con  esta  perspectiva,  es evidente la doble  actuación  que  se  adelantado por los mismos hechos; una contra Jairo Geovanny  Forero   Acosta,  tramitado  por  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá  dentro del cual se dictó sentencia absolutoria el 19 de marzo de  2009,  (proceso  No.  2009-00327)   y  otra contra Nelso Abril Rivera en el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Chiquinquirá el que profirió fallo  condenatorio. (proceso No. 2009-01191) .   

En  ambos  casos,  la  sentencia  de  primera  instancia  fue  apelada  y  correspondió  resolver  lo pertinente a la Salas de  Decisión  del  Tribunal  Superior  de  Tunja  integradas  entre  otros  por  el  Magistrado  que  ahora  expresa  su  impedimento  para  revisar  precisamente la  actuación contra el procesado NELSO ABRIL RIVERA.   

En la primera oportunidad y dentro del asunto  seguido  contra  Jairo  Geovanny  Forero  Acosta,  los Magistrados, como estaban  obligados  por  su  deber  funcional,  hicieron  la  valoración de fondo de los  medios  probatorios,  evidencia  física  y  de todo el trámite cumplido por el  juzgado  de  instancia  en orden a confirmar o a revocar la decisión recurrida,  máxime  cuando  fue  necesario adoptar una sentencia condenatoria de acuerdo al  acervo probatorio obrante.    

Es   incontrastable   que  la  opinión  e  intervención  por parte de los jueces colegiados, no fue meramente accidental o  ajena  al fondo del asunto, sino que emitieron su concepto definitivo y esencial  dentro  del  mismo.  En  aquella oportunidad ponderaron y emitieron valoraciones  sustanciales  sobre los medios de convicción y la responsabilidad del implicado  Forero  Acosta, criterio que  redunda  inevitablemente  en  la  decisión  que  deba  tomarse  respecto  de la  sentencia  impuesta  a  NELSO  ABRIL  RIVERA,  y  que  ahora  es  sometida  a su  conocimiento.   

Si bien, la sentencia que ahora deben revisar  fue  dictada  por  un  funcionario distinto del Juez Primero Penal del Circuito,  pues  en  esta  oportunidad  quien  profirió el fallo condenatorio contra NELSO  ABRIL  RIVERA fue el Juez Segundo Penal del Circuito, sí se trata de los mismos  hechos,  luego  entonces,  no  es  equivocado  aseverar que el Magistrado que se  declara  impedido y que conforma otra Sala de Decisión del Tribunal Superior de  Tunja  tiene  ya  formado  un  preconcepto que, inclusive, le permitió tener un  conocimiento  más  allá  de  toda  duda, acerca del delito, la responsabilidad  penal  y  del  respeto  de las garantías fundamentales de uno de los procesados  quien  resultó  condenado  en segunda instancia, es decir, el sentenciado Jairo  Geovanny Forero Acosta.    

Por manera que, el impedimento manifestado se  encuentra  debidamente fundamentado, pues, la participación del funcionario del  Tribunal  dentro  de  la actuación, permite concluir de manera razonable que su  imparcialidad  se  halla  comprometida, por tanto se aceptará y en consecuencia  se   dispondrá  que  el  Magistrado  EDGAR  KURMEN  GOMEZ  sea  sustraído  del  conocimiento de este caso.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  DECLARAR     FUNDADO     el  impedimento  manifestado  por el Magistrado EDGAR KURMEN GOMEZ,  de  la  Primera  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Tunja,  por  tanto  se  le  declara  separado del conocimiento del  presente asunto.   

2. Contra ésta decisión no procede recurso  alguno,  por  expreso mandato del artículo 65 de la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento Penal).   

3. Remítase el expediente a la Secretaría  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Tunja,   para lo  pertinente.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                               AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Auto  de 29 de febrero de 2008, radicación 29189, entre otros.   

2 Auto  de 16 de marzo de 2005, radicación 23374.   

3 Auto  de 19 de octubre de 2006, radicación N° 26.246.   

4  Artículo 2º del Acto Legislativo Nº 3 de 2002.   

5  Sentencia de 18 de junio de 2008, radicación 29252.     

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