33544(16-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33544  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado   acta  No.  187                                                     Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá, D. C., dieciséis de junio de dos mil  diez.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición   del   ciudadano   colombiano  Edilberto  Berrío  Ortiz, solicitada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Antecedentes.   

1.  Mediante  Nota Verbal No. 2079 de 23  de  septiembre de 2009, el Gobierno de los Estados Unidos de América, a través  de  su  embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con fines de  extradición   del   ciudadano   colombiano  Edilberto  Berrío  Ortiz, para  ser  juzgado por delitos de secuestro. El Fiscal General de la  Nación  libró  orden de captura en su contra, la cual se hizo efectiva el 3 de  diciembre  de  2009  por  agentes  del  Departamento Administrativo de Seguridad  (DAS).       

2.  Con Nota Verbal No.0171 de 27 de enero de  2010,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos de América formalizó la referida  solicitud   de   extradición  y  adjuntó  para  fundamentarla  los  siguientes  documentos, debidamente traducidos al idioma español:    

– Acusación formal de reemplazo No. S6 09-CR.  109,  dictada  el  12 de mayo de 2009  en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Sur  de  Nueva  York,  mediante  la  cual se acusa a  Edilberto  Berrío  Ortiz  de  los  delitos de concierto para participar en el delito  de  secuestro  y  secuestro.   

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas    bajo    juramento   por   Rebecca   Monck  Rigigliano,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos, y  Manuel   Ortega,   Agente  Especial   del   Bureau   Federal   de  Investigaciones  (FBI)  de  los  Estados  Unidos.   

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3.  El  28  de enero de 2010 el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el  expediente al Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  informando que por no existir convenio aplicable con  los  Estados  Unidos  de  América  se  imponía  obrar  de  conformidad  con el  ordenamiento  procesal  penal  colombiano.  Y  el 3 de febrero el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el  procedimiento   previsto   en   la   Ley   906   de   2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Hechos   que   motivan   la   solicitud  de  extradición.   

Se toman de la Nota Verbal 0171 de 27 de enero  de  2010,  mediante  la  cual  el  Gobierno de los Estados Unidos de América, a  través  de  su  Embajada en Colombia, solicitó formalmente la extradición del  ciudadano      colombiano     Edilberto     Berrío  Ortiz:   

“El  4 de abril de 2008, en las cercanías  de  Costa  del  Este, Panamá, intermediarios del secuestro y coasociados que no  aparecen  nombrados  como acusados en la acusación sustitutiva, trabajando bajo  la  dirección  del  liderazgo  del Frente 57 de las FARC y con la asistencia de  oficiales  de  la  policía panameña, secuestraron, con el objeto de obtener el  pago  de  un  rescate,  a CECILIO JUAN PADRON, ciudadano de los Estados Unidos y  empresario  que  vivía  en  Panamá,  luego  de  haber  realizado una parada de  tráfico  ficticia  al automóvil de PADRON utilizando un vehículo marcado como  de la policía de Panamá.   

“Luego  de  haber sido secuestrado, PADRON  fue  llevado en bote por la costa de Panamá hasta el área de Bahía Solano, en  las  afueras  de  la  Costa  de  la  Región del Darién, y trasladado a tierra.  Cuando  fue  trasladado a tierra, su custodia fue transferida a guerrilleros del  Frente  57  de las FARC, quienes lo custodiaron mientras se negociaba el pago de  un  rescate  por  su  liberación  en  una serie de llamadas telefónicas con su  familia  en  los Estados Unidos. Los acusados Edilberto  Berrío  Ortiz, Alejandro Palacios Rengifo, y Anderson  Chamapuro   Dogirama   hacían  parte  del  escuadrón  de  guardia  de  PADRON.  Berrío   Ortiz,  Palacios  Rengifo,  y  Chamapuro  Dogirama  eran miembros del Frente 57 de la guerrilla de  las FARC”.     

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

1.  La  Procuradora  Tercera Delegada para la  Casación  Penal  considera que los requisitos relacionados con la aportación y  validez  formal  de  los documentos que acompañan la solicitud de extradición,  la   demostración   plena   de  la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  concurrencia  del  principio  de la doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  con la resolución de acusación del  sistema  penal  colombiano,  que la Ley 906 de 2004 prevé como condiciones para  emitir  concepto  favorable,  se  cumplen  a  cabalidad  en  el caso en estudio.   

Pide,   en   consecuencia,   proceder   de  conformidad,  teniendo  en  cuenta,  además,  que las pruebas practicadas en el  trámite  de  la extradición acreditaron que Edilberto  Berrío  Ortiz  no se encuentra formalmente postulado a  la  Ley  de  Justicia  y Paz, como se insinuó por parte de la defensa, y que no  concurren  por  tanto  motivos  que  puedan enervar la entrega para proteger los  derechos  de las víctimas. Y adicionalmente a ello, que el delito por el que se  procede no es de naturaleza política, sino extorsiva.   

De  ser  el concepto favorable, solicita a la  Corte  exhortar  al Gobierno Nacional para que advierta al de los Estados Unidos  de  América  que Edilberto Berrío Ortiz no  puede  ser juzgado por conductas distintas de las que motivan la  solicitud  de extradición, ni sometido a pena de muerte, desaparición forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, confiscación, destierro, o  prisión  perpetua,  por  resultar contrarios a los postulados de los artículos  11, 12 y 34 de la Constitución Política.   

Pide, de igual manera, en orden a proteger los  derechos  fundamentales  de la persona requerida, exhortar al Gobierno para que,  si   lo   considera   pertinente,  exija  al  Estado  requirente  garantizar  su  permanencia  en ese país y el retorno al de origen en condiciones de dignidad y  respeto  en  el  evento  de  ser  sobreseída  o  absuelta, o liberada por haber  cumplido  la  condena,  al  igual  que  a tener un proceso justo, sin dilaciones  injustificadas,  a  gozar  de intérprete, a contar con un defensor, a presentar  pruebas,  a  disfrutar  de una reclusión digna, a impugnar la sentencia ante un  tribunal  superior  y  ofrecerle  posibilidades  reales  para  que  pueda  tener  contacto con sus familiares más cercanos.   

1.    El    defensor    de   Edilberto  Berrío  Ortiz  solicita  a  la  Corte  conceptuar  desfavorablemente  a  las  pretensiones del país requirente,  pues   considera,   en   primer  lugar,  que  los  cargos  que  las  autoridades  estadounidenses  le  imputan a su defendido son falsos, de toda falsedad, porque  éste  no hizo parte de su planeación, preparación, ni materialización, y que  la  única  función  que  cumplió  en  el iter criminis fue la de custodio del  plagiado,    como    guerrillero    “raza”   (sic),   por   orden   de   sus  superiores.   

Complementariamente   sostiene   que   las  prohibiciones   constitucionales   relacionadas   con  la  improcedencia  de  la  extradición  cuando  el delito que se juzga es de naturaleza política y cuando  los  hechos  han  sido  cometidos  en territorio colombiano, se consolidan en el  caso   analizado,   porque   Edilberto  Berrío  Ortiz  actuó  en condición de miembro de las FARC, es decir  de  delincuente  político, y los hechos por él ejecutados como simple custodio  no trascendieron el territorio nacional.     

SE        CONSIDERA:   

La Ley 906 de 2004, estatuto llamado a regular  el  caso  en  virtud  de  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de  convenio  aplicable  con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez  formal  de  la  documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la  identidad  del  solicitado,  (iii) el principio de la doble incriminación, (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v) el  cumplimiento   de   lo   previsto   en   los  tratados  públicos  cuando  fuere  necesario.1   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado, y seguidamente las que se derivan de la Constitución Nacional,  relacionadas  con  las  causas de improcedencia de la extradición por razón de  la  fecha  en  que  ocurrieron  los  hechos  por los que se procede, el lugar de  comisión  de  los delitos, su naturaleza común o política, y la existencia de  cosa juzgada.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables.2    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste por el cónsul colombiano.3      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía diplomática y adjunta a la misma aparece copia del escrito  de  acusación  formal de reemplazo No. S6 09- CR. 109, dictada el 12 de mayo de  2009  en  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Sur Nueva  York,  en  la  que  aparecen  relacionadas las conductas que la determinan y los  marcos temporales y espaciales de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  Edilberto    Berrío    Ortiz   por   las  autoridades  judiciales  de  los  Estados  Unidos;  la  declaración  jurada  de  Rebecca  Monck  Rigigliano,  Fiscal  Auxiliar,  quien  explica  el  procedimiento  del  Gran Jurado y hace un  recuento  de  los  hechos  y  los  cargos  imputados  a la persona solicitada en  extradición;    y    el    testimonio    de   Manuel  Ortega,   Agente   Especial  del  Bureau  Federal  de  Investigaciones (FBI).   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción   al   español  y  se  hallan   debidamente  autenticados.  La  acusación  aparece certificada por el Secretario de la Corte. Las declaraciones  de     la     Fiscal    Auxiliar    Rebecca    Monck  Rigigliano,   y   del  Agente  Especial  Manuel  Ortega  se  hallan refrendadas por  Thomas  C. Black,   Director  Asociado  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División de lo Penal del Departamento de Justicia de  los  Estados Unidos de Norteamérica, cuya firma fue certificada por  Eric  H. Holder,  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director Adjunto  de la Oficina de Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la    Secretaria    de    Estado    Hillary   Rodham  Clinton,  quien  en  prueba de ello ordenó imponer el  sello  del  Departamento  de Estado y solicitó al  Funcionario Auxiliar de  Autenticaciones   de  dicho  Departamento  Patrick  O.  Hatchett,   suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington   da   fe   de   la   autenticidad   de   la  firma  de  Patrick O. Hatchet.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita    la    entrega    de   Edilberto   Berrío  Ortiz,  también  conocido  como “El Gavilán”, de  nacionalidad  colombiana, nacido el 8 de mayo de 1984, portador de la cédula de  ciudadanía  colombiana No.1.025.656.109, según se establece de la información  que  aparece  consignada  en la solicitud de detención provisional con fines de  extradición,  en  la  petición  formal  de  extradición y en el testimonio de  apoyo del Agente Especial, entre otros documentos.   

Estos   datos   de   filiación   guardan  correspondencia  con  los  consignados  en el informe de captura y coinciden con  los  suministrados  por la persona privada de la libertad al ser enterada de los  derechos  del  capturado  y  de  los  motivos  de  su  aprehensión,  y  con los  resultados  de  los  cotejos   decadactilares, fotográficos y biográficos  realizados   por   el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (DAS).    

Toda esta información permite concluir que la  persona  detenida por las autoridades colombianas es la misma que el Gobierno de  los Estados Unidos pide en extradición.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

Edilberto   Berrío   Ortiz   es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio por los delitos de  concierto  para  participar en el delito de secuestro  y   secuestro.   

Estos  cargos se encuentran condensados en la  acusación  formal  de reemplazo No. S6 09 CR.109, de 12 de mayo de 2009, en los  siguientes términos:   

CARGO UNO  

“Desde el mes de marzo de 2008, o alrededor  de  esa  fecha,  hasta  e  incluso  la  fecha  de  radicación  de  este escrito  acusatorio  (acusación formal) o alrededor de la misma, en el Distrito Judicial  Sur  de  Nueva  York,  la  república  de Panamá y otros lugares…EDILBERTO     BERRIO    ORTIZ,    alias  ‘El Gavilán’…, los acusados, y otros individuos  conocidos  y  desconocidos  del  Gran  Jurado,  ilícita,  intencionalmente  y a  sabiendas    se   juntaron,   concertaron,   se   confederaron   y   concordaron  conjuntamente,  entre  sí  y con cada uno de los otros para violar las leyes de  los Estados Unidos que prohíben la toma de rehenes.   

“Fue  parte y el objeto del concierto para  delinquir  que  …EDILBERTO BERRIO ORTIZ alias   ‘El  Gavilán’…,    los  acusados,  y otros individuos conocidos y desconocidos del Gran Jurado, hicieran  un  concierto  para  capturar detener y amenazar con matar, lesionar y continuar  deteniendo  a  una  persona  de  nacionalidad estadounidense, a fin de obligar a  terceras  personas  a  que  realizaran  un  acto  como  condición  explícita e  implícita  para  la liberación de la persona detenida, es decir, los acusados,  y  otros individuos conocidos y desconocidos del Gran Jurado se concertaron para  tomar   como  rehén  a  una  persona  de  nacionalidad  estadounidense,  en  la  república  de  Panamá a fin de obligar a los familiares de la víctima a pagar  un rescate para garantizar la liberación de la víctima”.   

CARGO DOS  

“Desde  el 4 de abril de 2008, o alrededor  de  esa  fecha,  hasta  incluso  alrededor de la fecha de la radicación de este  escrito   acusatorio  (acusación  formal)…EDILBERTO  BERRIO       ORTIZ,      alias      ‘El        Gavilán’…los     acusados,     ilícita,  intencionalmente  y  a  sabiendas capturaron, detuvieron y amenazaron con matar,  lesionar  y  continuar deteniendo a una persona de nacionalidad estadounidense a  fin  de  obligar  a  terceras  personas  a  que  llevaran  a  cabo  un acto como  condición  explícita  e  implícita  para  la  liberación  de  la  persona de  nacionalidad  estadounidense,  a  saber…MORA  PESTANA autorizó la entrega del  dinero  para  financiar  el  secuestro,  OROBIO  LOBON  detuvo físicamente a la  víctima  en  contra  de  su  voluntad,  LEMOS  MORENO  y  CARLITOS de apellidos  desconocidos  hablaron  por  teléfono  acerca  del  secuestro y de la víctima,  ALEXIS  de  apellidos desconocidos y persona de nombres y apellidos desconocidos  alias       ‘El  Indio’  participaron  en  llamadas  telefónicas  a  los  familiares  de la víctima que se encontraban en  Miami,   Florida,   para   exigirles   el   pago   del  rescate  y  BERRIO   ORTIZ,   PALACIOS   RENGIFO   y  CHAMAPURO  DOGIRAMA  custodiaron  a  la  víctima,  evitando  así  su puesta en  libertad  (Título  18 del Código Federal de los Estados Unidos, Secciones 1203  y 2).”   

En  la  legislación  colombiana  la conducta  relacionada  en  el  cargo  primero   encuentra  equivalencia típica en el  artículo  340  inciso  segundo  del  Código  Penal,  modificado  por los   artículos  8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la Ley 1121 de 2006, que define el  concierto para delinquir, el  cual  adscribe  pena  principal privativa de la libertad de ocho (8) a dieciocho  (18)  años  de prisión y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000)    salarios    mínimos    legales    mensuales    vigentes.   Dice   la  norma,   

“Art.  340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°.  Concierto para delinquir. Cuando  varias  personas  se concierten con el fin de cometer delitos, cada una de ellas  será  penada,  por  esa  sola  conducta,  con  prisión  de tres (3) a seis (6)  años.   

“Modificado  Ley  1121  de  2006,  artículo 19. Cuando el concierto sea  para  cometer  delitos de genocidio, desaparición forzada de personas, tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico    de    drogas    tóxicas,  estupefacientes          o          sustancias         sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

Y  la  conducta  imputada en el cargo segundo  encuentra  correspondencia  típica  en  el  artículo  169  del  Código Penal,  modificado  por  el artículo 2° de la Ley 733 de 2002, que define el delito de  secuestro extorsivo, para el  cual  se  adscribe pena privativa de la libertad de 20 a 28 años prisión, más  los  incrementos  previstos en el artículo 14 de la Ley 890 de 20044.   Dice  la  disposición en cita:   

“ART.169.        Secuestro  extorsivo. Modificado. Ley 733  de  2002,  artículo  2°.  El  que  arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una  persona,  con  el  propósito  de exigir por su libertad un provecho o cualquier  utilidad,  o  para  que  se  haga  u  omita algo, o con fines publicitarios o de  carácter  político,  incurrirá  en  prisión de veinte (20) a veintiocho (28)  años  y  multa  de dos mil (2000) a cuatro mil (4000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio  de  la doble incriminación se hallan también reunidos, toda vez que  las  conductas delictivas imputadas a Edilberto Berrío  Ortiz  en el país requirente se encuentran tipificadas  igualmente   como   delitos   en  la  legislación  penal  colombiana,  bajo  la  denominación    de    concierto   para   delinquir  y   secuestro  extorsivo,  con  sanciones  privativas de la libertad cuyo mínimo  supera los cuatro (4) años.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada la acusación formal de reemplazo No.  S6  09  CR.109, de 12 de mayo de 2009, se establece que este documento, al igual  que  sucede con la acusación en el sistema procesal colombiano, contiene cargos  concretos  contra  personas  determinadas,  señala  los  fundamentos fácticos,  identifica  las  normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del  juicio,  particularidades  que  permiten  concluir  que se está en presencia de  actos procesales jurídicamente equivalentes.   

5.   Causas   de  improcedencia.   

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición  cuando, (i) el delito objeto de investigación o juzgamiento es de  naturaleza  política,  (ii)  cuando  los hechos que motivan la solicitud fueron  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997, y (iii) cuando el  solicitado  es  natural colombiano y el delito que se le imputa ha sido cometido  en           territorio           nacional.5 La Corte ha dicho también que  no  procede  cuando  el hecho ha sido juzgado en Colombia mediante decisión que  haya  hecho  tránsito  a  cosa  juzgada,  o  cuando  la  persona  solicitada se  encuentra  formalmente  postulada  al  trámite  de  justicia y paz y su entrega  puede vulnerar los derechos de las víctimas.   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  Los  delitos  de  concierto para  delinquir  y  de  secuestro  extorsivo  que la Corte Distrital de los Estados Unidos  para    el   Distrito   Sur   de   Nueva   York   le   imputa   a   Edilberto  Berrío  Ortiz  están definidos  en  el  ordenamiento  penal  colombiano como de naturaleza común, no política,  carácter  que  no  desaparece,  ni  se  muta,  por el hecho de que el procesado  perteneciera  al  Frente  57  de  las  FARC y que hubiese sido este grupo el que  direccionó el actuar delictivo.   

El  lugar de comisión de los delitos tampoco  se  erige en factor de improcedencia de la extradición, porque la prueba indica  que  los  hechos  trascendieron  el  territorio  patrio,  como  quiera  que  del  concierto  hicieron  parte  personas residentes en Colombia y Panamá, y que los  actos  de aprehensión y retención de la víctima también involucraron los dos  países,  cumpliéndose,  de  esta  manera,  el  condicionamiento constitucional  consistente  en  que  la conducta haya sido realizada total o parcialmente en el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar  de   comisión  del  ilícito  (de  la  acción,  del  resultado o de la ubicuidad).   

El argumento de la defensa, consistente en que  los  hechos  relacionados  con  el  cuidado  y  vigilancia  de  la  víctima  se  cumplieron   en   Colombia,   y  que  las  conductas  imputadas  a  Edilberto  Berrío  Ortiz se realizaron por  tanto  en territorio patrio, carece de sentido, porque quien tiene la condición  de  coautor  responde  no  sólo  por  los  actos que ejecuta en virtud del plan  preconcebido,  sino  de  los  que  realizan  los  demás   miembros  de  la  organización  delictiva  en  la realización del propósito común.     

Las  causas de improcedencia relacionadas con  la  existencia  de cosa juzgada y la vinculación formal al trámite de justicia  y   paz   tampoco  se  presentan,  pues  en  la  actuación  no  existe  ninguna  información  que  indique  que Edilberto Berrío Ortiz  ya  fue juzgado y condenado en Colombia por los mismos  hechos,   y   las  pruebas  ordenadas  en  el  período  probatorio  permitieron  establecer  que  tampoco  se  encuentra  formalmente  postulado  al  proceso  de  justicia y paz.    

Dígase, finalmente, que las alegaciones de la  defensa,  orientadas  a  cuestionar  la  validez  del proceso adelantado por las  autoridades  del  país  requirente  y  la  aptitud probatoria de las evidencias  recogidas  por  ellos,  no  tienen cabida en el trámite de extradición, por no  tener  nexo ninguno con los temas sobre los cuales debe pronunciarse la Corte, y  porque  un  debate  de  esta  índole  sólo  es susceptible de ser planteado al  interior  del  proceso  que  se  adelanta  en  el  Estado  requirente,  ante las  autoridades  judiciales  que  conocen  del  caso,  por  ser  ellas,  y  no  esta  corporación,  las  revestidas  de  jurisdicción  para hacerlo. En torno a este  específico punto, la Corte ha precisado:     

“…la  extradición  no  corresponde a la  noción  de proceso judicial en el que se juzgue la conducta de aquel a quien se  reclame  en  el  exterior,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o  Ley,  según cada caso particular), con la finalidad de evitar  la  evasión  de  la  acción  de  la  justicia  por parte de quien ha realizado  comportamientos  delictivos refugiándose en territorio sobre el cual carecen de  competencia  las  autoridades  jurisdiccionales  que  solicitan  su presencia, y  pueda  responder  personalmente  por  los  cargos que le son imputados y por los  cuales, cuando menos, haya sido convocado a juicio criminal”.   

“Por  razón  de  ello,  en su trámite no  tienen  cabida  cuestionamientos  relativos  a la validez o mérito de la prueba  recaudada  por  las  autoridades  extranjeras  sobre la ocurrencia del hecho, la  forma  de  participación  o  el  grado  de  responsabilidad  del  encausado; la  normatividad  que  prohíbe  y  sanciona la conducta delictiva; la calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano jurisdicente; la validez  del  trámite  en  el  cual se le acusa; o la pena que le correspondería purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable; pues tales aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades del país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  debe  hacerse  al  interior del  respectivo  proceso con recurso a los instrumentos de controversia que prevea la  legislación  del  Estado  que formula el pedido” 6.    

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  allegada,  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se  está frente a causas de improcedencia de la extradición, emitirá  concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Edilberto  Berrío Ortiz advierta al Estado  requirente   que   su   juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Edilberto  Berrío  Ortiz  ha  estado privado de la libertad con ocasión de este  trámite  de  extradición.  De  igual  modo,  lo  requerirá  para que frente a  situaciones   de   absolución,  retiro  de  cargos,  sobreseimiento  o  eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de  la  pena  por  los  cargos  que  motivan la  extradición  en  el  evento  de  ser  condenado,  garantice  la permanencia del  solicitado  en  ese  país  y su retorno a Colombia en condiciones de dignidad y  respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  al requerido para que pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la familia como núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su  honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza  con  la protección que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

Como  la  extradición  entre  los   Estados   Unidos  de  América  y  Colombia  se  rige  por las normas contenidas en la Constitución Política y en  el   Código   de   Procedimiento  Penal,  el  Gobierno  Nacional  debe  además  hacer  las exigencias que estime convenientes en orden  a  que  en el Estado reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  la persona del solicitado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos), en virtud del deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2º  ibídem.7   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  director  supremo de la política exterior y de las relaciones  internacionales,    deberá    también    realizar   el   seguimiento   a   los  condicionamientos  que  se  impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que se derivarán de su eventual incumplimiento,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en  el  numeral  2°  del  artículo  189  de  la  Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombiano    Edilberto   Berrío   Ortiz,  solicitada por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América a través de su embajada en  Colombia,  por  los  cargos  imputados  en  la  acusación formal S6 09 CR. 109,  dictada  el  12 de mayo de 2009 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el Distrito Sur de Nueva York.    

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al señor  Edilberto Berrío  Ortiz,    a  su defensor, al representante del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

Aclaración de voto  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ            SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                     AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMAN                      

                                                                                         

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES               YESID RAMIREZ BASTIDAS    

Permiso  

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                             

                                   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  El  artículo  14 de la Ley 890 de 2004 consagró un aumento de penas de una tercera  parte en el mínimo y de la mitad en el máximo.   

5  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

6 Cfr.  Extradición  16720  de  12  de  diciembre de 2000 y 25341 de 5 de septiembre de  2006, entre otros   

7 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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