33364(09-12-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 33364  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

                                                            ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

                                                       Aprobado Acta No. 414   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de diciembre de dos  mil diez (2010)   

VISTOS  

La Sala se pronuncia sobre la viabilidad de la  demanda  sustento  del  recurso  de  casación  instaurado  por  el apoderado de  VÍCTOR   MUÑOZ   CABRERA  contra  el fallo del 17 de septiembre de 2009 proferido por el Tribunal Superior  de  Popayán, mediante el cual confirmó parcialmente la sentencia emitida el 11  de  abril  de  2008 por el Juzgado Quinto Penal del Circuito de la misma ciudad,  que  lo  condenó  a  la  pena  de  CIEN (100) MESES DE  PRISIÓN,  le  impuso la accesoria de interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  igual  lapso,  le  negó  la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y  el  sustituto  de  la prisión  domiciliaria,  al  hallarlo  autor  responsable del delito de actos sexuales con  menor de catorce años en la modalidad agravada.   

LOS HECHOS  

En  la  sentencia de primera instancia fueron  narrados de la siguiente manera:   

“Tuvieron  ocurrencia  en  esta  ciudad  [Popayán],   el  día  18  de  junio  de  2007,  en  la  urbanización  Pomona,  aproximadamente  a la una de la tarde, cuando la menor de 8 años ANM acude a la  casa  del  señor  VÍCTOR  MUÑOZ  CABRERA,  con  el  propósito de solicitarle  dinero,  llegando a aquel inmueble es invitada por el sujeto a ingresar; estando  en  el  primer  piso,  le  da un beso en la boca, luego la lleva al segundo piso  donde  tiene  la  habitación,  la vuelve a besar, la acuesta sobre la cama y se  coloca  encima de ella; le realiza tocamientos en la parte pectoral, en la parte  vaginal  y  en los glúteos por estos actos le da dinero, le decía nena linda y  que  la  quería  mucho  y  ante  tal  acontecimiento  la menor se asusta y sale  corriendo de dicho inmueble.”.   

El  23  de  junio  de  2007, el Juez Segundo  Promiscuo  Municipal  de  El Tambo (Cauca) en audiencia concentrada legalizó la  captura   de   VÍCTOR   MUÑOZ  CABRERA,  aceptó  la formulación de la imputación por el delito de actos  sexuales  con  menor  de  catorce  años  y  se  abstuvo  de imponerle medida de  aseguramiento.   

El  19  de  julio  de 2007, la Fiscal Quinta  Seccional    presentó   escrito   de   acusación1 y el 20 de febrero de 2008, el  Juez  Quinto  Penal  del  Circuito  de Popayán con funciones de conocimiento, a  quien  por  reparto le correspondió la actuación, dio inicio a la audiencia de  juicio oral.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Dos  son  los  cargos,  que en la demanda se  postulan  contra  la  sentencia de segunda instancia emitida el 17 de septiembre  de 2009 por el Tribunal Superior de Popayán.   

Cargo  Primero. Con  fundamento  en  el  numeral  2  del  artículo  181  de  la  ley 906 de 2004, el  impugnante   aduce   el  desconocimiento  del  debido  proceso  por  afectación  sustancial  de  la  garantía  debida  a  cualquiera de las partes, el cual hace  consistir  en  la  violación  del  derecho a la defensa técnica derivada de la  vulneración  de las normas del bloque de constitucionalidad y de los artículos  29,  250.4  de  la  Carta  Política;  8,  15,  344  y  457  de  la  ley  906 de  2004.   

Señala el demandante que la Fiscalía en el  escrito  de acusación relacionó unas entrevistas y declaraciones con el objeto  de  refrescar  memoria  a los testigos e impugnar su credibilidad, las cuales no  fueron  descubiertas  a  pesar  de  las  reiteradas  solicitudes  hechas  en las  oportunidades procesales debidas.   

Parte  del  presupuesto de que en un sistema  acusatorio  los  deberes  de garantía se concretan en múltiples principios que  tienen  como  fuente  el proceso de partes, entre los cuales se encuentran el de  la  igualdad  de armas y el respeto integral por la contradicción de la prueba,  que   tienen   carácter  obligatorio  y  prevalente,  siendo  al  mismo  tiempo  fundamento de interpretación.   

La  Fiscal en las audiencias de formulación  de  la  acusación,  preparatoria  y  de sustentación del recurso de apelación  contra  la  sentencia  de  primera  instancia,  admitió tener las entrevistas y  declaraciones  pero  se  negó a descubrirlas, aduciendo que son herramientas de  investigación.   

Luego   de  referir  las  características  relevantes  del  proceso  penal colombiano, manifiesta que la Fiscalía faltó a  su  deber constitucional y legal al ocultar las entrevistas que pretendía   hacer  valer  contra  el  acusado,  quebrantando  los  derechos  de  publicidad,  contradicción,   defensa   y   los   principios   de   legalidad,   lealtad   e  imparcialidad.   

Los elementos cognoscitivos que la Fiscal no  quiso  descubrir  fueron soporte fundamental de la acusación y de la sentencia.  En  ese  escenario  jurídico  de absoluto desequilibrio entre las partes, se le  privó  de  la  oportunidad  de  objetar  las  preguntas  capciosas y sugeridas,  impugnar  la  credibilidad  del  testimonio  de  las  menores  AMBL, ESM y LACL,  reorientar  los  contra  interrogatorios,  solicitar  la  práctica  de  algunas  pruebas y  fundamentar el alegato de conclusión de otro modo.   

A  juicio  del  demandante, lo anterior debe  conducir  a  declarar  la nulidad de lo actuado a partir incluso de la audiencia  de  formulación  oral  de  acusación,  a  fin  de  restablecer  las garantías  vulneradas.   

Cargo      Segundo      (Subsidiario).  Con sustento en el artículo 181 numeral 3 de la ley  906   de   2004,   postula   un   error   de   derecho   por   falso  juicio  de  legalidad.   

Señala el recurrente que los testimonios de  las  menores  Ana  María  Beltrán  León,  Elena  Sofía  Muñoz y Luz Ángela  Cortés  López, fueron incorporados al proceso desconociendo lo previsto en los  artículos  150  -en  el caso de la primera- y 194 de la ley 1098 de 2006 -en el  de dos últimas-.   

El  Tribunal no se pronunció respecto de la  exclusión  de esos testimonios como lo impone el artículo 360 de la ley 906 de  2004,   sin  darle  ninguna  trascendencia  al  hecho  que  las  menores  fueran  interrogadas  directamente  por  la  Fiscal, cuando debía hacerse a través del  defensor  de  familia  como  lo  exige  el  artículo  150  de  la  ley  1098 de  2006.   

Por  el  contrario,  el  Tribunal  motivó y  fundamentó  su  sentencia en los citados testimonios para confirmar el fallo de  primer  grado,  esto es, tuvo en cuenta cuando no podía la prueba reprochada de  ilegal.  Su  exclusión,  como  era  lo  debido,  no  soporta la declaración de  responsabilidad    penal    del    acusado    MUÑOZ  CABRERA,    pues   las   demás   pruebas   son   de  referencia.   

Las  exigencias  legales pretermitidas en el  proceso  de aducción de la prueba, que son de la esencia de su práctica cuando  se  trata  de  menores, desencadenó el resultado desfavorable para la defensa y  el  acusado,  razón  por  la  cual al quedar demostrado el error de derecho, la  sentencia  debe  ser casada para que en su lugar sea dictada una de reemplazo de  carácter absolutoria.   

CONSIDERACIONES  

Aun  cuando la demanda por su aspecto formal  cumple  con  las  exigencias  de  técnica  requeridas  en esta Sede, la Sala de  acuerdo  con  lo  previsto  en  el inciso 3º del artículo 184 de la ley 906 de  2004  no  la  selecciona,  en  razón  a  que  de su contexto advierte que no se  precisa  del  fallo  para  cumplir  con alguna de las finalidades del recurso de  casación.   

Las manifestaciones del recurrente de acuerdo  con  las  cuales  la vulneración de las garantías del acusado y la reparación  de  los  agravios  causados con la sentencia hacen necesaria la intervención de  la  Corte,  son  enunciados  genéricos  sin ninguna demostración en los cargos  propuestos en la demanda.   

En   la   postulación   del  Primer  Cargo  el  demandante parte de un  supuesto  equivocado,  cuando  señala que la fiscal en el escrito de acusación  “relacionó   unas   entrevistas  y  declaraciones  “para   efecto   de   refrescar   memoria   o  impugnar  la  credibilidad  del  testimonio”,     las    cuales    no    fueron    descubiertas,”2,  porque como  quedó  establecido  en  las  audiencias  de  formulación  de  la  acusación y  preparatoria3,  la  denuncia  o  noticia criminal fue el único elemento material  probatorio citado por esa funcionaria con esa finalidad.   

Por  su  parte,  el  Juez  manifestó que no  podía  exigir  a  la  Fiscal  la  entrega de las entrevistas solicitadas por la  defensa  porque  en el escrito de acusación no estaban relacionadas4,  agregando  ante  su  reiterada afirmación según la cual se hallaban incluidas en él, que  es  un  título  después  del  cual aparece únicamente citada la denuncia como  material  para  impugnar  o  refrescar  memoria.  Frente a esta aclaración, los  intervinientes mostraron conformidad.   

Vistas  así las cosas, la demanda carece de  sustento  al  afirmar  que  en  el escrito de acusación fueron relacionadas las  entrevistas  y  declaraciones  de  los  testigos  de  la  Fiscalía, que serían  escuchados en el juicio oral.   

Ahora bien, que en la audiencia preparatoria  a  la  observación  de  la  defensa  la  Fiscalía haya respondido “en  efecto,  estas  entrevistas  que  se  han  realizado  a  las  personas  que  pretendemos  presentar  como  testigos  son  un  material  que ha  realizado  por  parte  investigativa  la  Fiscalía,  pero no las incluyó en el  escrito  de  acusación como quiera que no va a hacer uso de ellas para impugnar  credibilidad  o  para  refrescar  memoria, yo me permito hacer la aclaración de  que  las  entrevistas  no  son  elementos  materiales probatorios sino elementos  investigativos   que   puede   tener   cualquiera   de   las  partes”    5,    no    se   derivan   las  consecuencias mencionadas por el impugnante.    

La Fiscalía sustentó su posición con apoyo  jurisprudencial,  la  cual  encuentra  respaldo  legal  en  la facultad de tomar  exposiciones  a los testigos entrevistados por la policía judicial y llamados a  juicio,  para  aducirlas  al  proceso  con  la  finalidad de refrescar memoria o  impugnar   su   credibilidad,  cuando  a  juicio  del  fiscal  que  adelanta  la  investigación  las  mismas  resultaren  convenientes  para  la preparación del  juicio oral.   

De  modo  que si la finalidad perseguida con  ellas  es  otra y no se agota el procedimiento previsto en el inciso primero del  artículo   347   de  la  ley  906  de  2004,  “las  exposiciones  previas  son  simples  actos  de  investigación  del delito y sus  autores,  que  no  constituyen en sí mismas prueba alguna, pues su finalidad es  la  de  preparar  el  juicio  oral, proporcionando los elementos necesarios a la  Fiscalía  y  a  la  defensa  para  la  dirección  de su debate ante el juez de  conocimiento,  por  lo  que  para  que  puedan  hacerse  valer en el juicio como  impugnación,  además  de  haberse  practicado  con  las  formalidades  que  el  ordenamiento    procesal    establece,    debe   observarse   el   procedimiento  explicado.”6.   

En la eventualidad que la razón estuviera de  parte  del  casacionista,   el  incumplimiento  del  deber  de  revelar las  entrevistas  o declaraciones impediría a la Fiscalía aducirlas en la audiencia  de  juicio oral y convertirlas en prueba al ser integradas a la declaración del  testigo.   

A la sanción que surge como consecuencia de  esa  omisión,  la  Sala  se  ha  referido  de  manera  pacífica  y  reiterada,  sosteniendo que   

“El  correcto  y  completo descubrimiento  probatorio  condiciona  la  admisibilidad de la prueba, pues, como lo dispone el  artículo  346  de  la Ley 906 de 2004, el Juez tiene la obligación de rechazar  todas  aquellas  evidencias  o  elementos  probatorios  sobre los cuales se haya  incumplido  el  deber  de  revelar  información  durante  el  procedimiento  de  descubrimiento.  Por  tanto,  las evidencias, medios y elementos no descubiertos  no  podrán  aducirse  al  proceso ni convertirse en prueba dentro del mismo, ni  practicarse    durante    el    juicio    oral.”7.   

Agregando que  

“Sobre el particular debe señalar la Sala  que,  en  efecto, la norma penal, Ley 906 de 2004, sólo contempla como sanción  para  la  parte  que  evita  dar a conocer a su contraparte un concreto elemento  material   probatorio,   evidencia   física  o  informe,  la  imposibilidad  de  utilizarlo  o  aducirlo  como  prueba en la audiencia de juicio oral”8.   

Desde  luego  no  pasa  inadvertido  que  el  descubrimiento  probatorio  es  un acto fundamental del sistema procesal que nos  rige  y  al  mismo  tiempo  erigido  en  aspecto  sustancial  de  la actuación,  vinculado  a  garantías  fundamentales como el debido proceso y el derecho a la  defensa;  de  ahí  que  un  descubrimiento  incompleto  que  desconozca  dichos  derechos puede conllevar la invalidación de lo actuado.   

Por lo demás, tampoco el actor demuestra la  existencia  del  vicio postulado, pues de un lado en el juicio oral la Fiscal no  utilizó  exposición o entrevista distinta a la denuncia o noticia criminal tal  como   lo   había   enunciado   y  del  otro,  sus  reflexiones  son  meramente  especulativas.   

La    imposibilidad    de   “objetar   las  preguntas  capciosas  y  sugeridas  que  hizo  la  Fiscalía”,     de     reorientar    “los  contrainterrogatorios de la defensa técnica”,  el obstáculo para “la consolidación  plena  y  eficaz  de  su  estrategia  de  defensa”, e  “invocar  la práctica de algunas pruebas, impugnar  credibilidad,  contrainterrogar  de  mejor  manera y por supuesto fundamentar el  alegato    de    conclusión    de    otro    modo   o   con   los   suficientes  argumentos”,     son    expresiones    totalmente  hipotéticas.   

Por  ejemplo,  ningún  esfuerzo  hace  por  mostrar  cuáles fueron las preguntas capciosas o sugeridas que no pudo objetar,  de  qué  manera  podía  reorientar  los  contrainterrogatorios  y  de  cuáles  testigos,  lo  que  además  de  incierto evidencia la intrascendencia del vicio  supuestamente  invalidante  de la actuación, sin que a ese fin sean suficientes  las  especulaciones  acerca  de  lo que pudo ser y no fue, pues tampoco es veraz  que   la   acusación   y   la   sentencia   tengan  como  soporte  “los   elementos   cognoscitivos”  no  descubiertos.   

Finalmente,   la   Sala  tiene  dicho  que  “la declaratoria de nulidad originada en el proceso  de  descubrimiento,  bien sea a solicitud de parte o de manera oficiosa, se rige  por  el  principio de trascendencia, de suerte que no cualquier suceso irregular  tiene  la  virtualidad  de  invalidar  lo  actuado;  sino que esa medida extrema  podrá  tomarse  únicamente cuando quiera que el Juez verifique la vulneración  cierta  de  las  garantías  fundamentales,  o  cuando  la  parte  que  alega lo  demuestre.”9.   

Igual  acontece  con  la  proposición  del  segundo  cargo, al aducir la  pretermisión  del  artículo  150  de  la ley 1098 de 2006 en la recepción del  testimonio  de  la  menor  Ana  María  Beltrán,  cuando  por  su condición de  víctima   el  precepto  aplicable  era  el  194  de  la  misma  ley10, tal como lo  dispusiera  el  Juez  con  Funciones  de  Conocimiento a raíz de la aclaración  solicitada  en  ese  aspecto  por  el  defensor  de  familia  que  asistió a la  declaración11.   

El  error  denunciado  en  la  demanda  es  inexistente.  La  norma  relacionada  con  la intervención de la víctima en la  audiencia  en los procesos penales, impone que la misma no sea expuesta frente a  su  agresor, que esté acompañada de un funcionario especializado que adecue el  interrogatorio  y  contrainterrogatorio  al lenguaje que de acuerdo a su edad le  permita  comprender  lo  preguntado;  o,  que  a conveniencia del juez, el mismo  pueda   adelantarse   únicamente  con  los  sujetos  procesales,  la  autoridad  judicial,  el  defensor  de  familia,  los  organismos  de control y el personal  científico que deba acompañar al niño, niña o adolescente.   

Lo  prescrito  en  ella,  lo  observó  el  funcionario  al disponer el traslado a una sala contigua para oír en testimonio  a  la  menor  Ana  María  Beltrán  León,  en la cual además de la Fiscal, el  representante   del  Ministerio  Público,  el  apoderado  del  acusado,  estuvo  presente  el  defensor  de  familia  del  ICBF,  las  psicólogas  de  la  misma  institución,  de  la  Fiscalía  y la de la defensa12.     Ahora    bien,    el  interrogatorio  a  la  menor,  que  estuvo  acompañada  en la diligencia por su  abuela  como  representante legal, lo adelantó la Fiscal del caso siendo contra  interrogada    por   el   defensor   del   acusado13.   

Esta última circunstancia no es contraria a  la   disposición   citada,  cuya  exigencia  relativa  a  la  presencia  de  un  profesional  especializado  con  la  finalidad  de  adecuar  el interrogatorio o  contra  interrogatorio  a  un lenguaje comprensible a la edad de la víctima, de  ninguna  manera  se vincula con la obligación de que sea el defensor de familia  de  quien  deba llevarlo a cabo, exigida únicamente en el evento previsto en el  artículo  150  de  la  ley  1098  de  2006  citado  de  manera equívoca por el  casacionista.   

En  la  recepción de los testimonios de las  menores  Elena  Sofía  Muñoz y Luz Ángela Cortés López tampoco existe ni se  demuestra  el  reparo  propuesto en la demanda. El falso juicio de legalidad, en  este  caso,  lo circunscribe el actor a la transgresión del artículo 194 de la  ley  1098  de  2006,  sin tener en cuenta que precisamente con fundamento en él  fueron recibidas sus declaraciones.   

Contrario a lo manifestado por el demandante,  se  constata  que  al  igual  del  procedimiento  seguido  con la víctima en la  recepción  de  su  testimonio,  las  declaraciones de Elena Sofía Muñoz y Luz  Ángela  Cortés  López  fueron  recibidas  en  la  sala  contigua  a  la de la  audiencia  del  juicio  oral  con presencia de las representantes de cada una de  las  menores  y  asistencia  de  las sicólogas de la Fiscalía y de la defensa,  como  con  la  de  los  demás  sujetos  procesales14.   

Así  mismo,  en  todas  ellas  la  defensa  participó  acompañada  de  una  psicóloga,  incluso  contrainterrogó  en  su  oportunidad  a la víctima y a la menor Cortés López, sin que en el desarrollo  de  las  diligencias  hubiera  objetado el procedimiento seguido, ni ahora en la  demanda  enseñe  en  qué  consistió la violación del artículo 194 de la ley  1098  de  2006, limitando su labor a transcribirlo como si con ello cumpliera el  cometido exigido en esta sede.   

En  las  anteriores  condiciones, la Sala no  selecciona  la  demanda  ni  tampoco  dispone  su intervención oficiosa en este  asunto,  por cuanto como quedó dicho, son inexistentes los reparos formulados a  la  sentencia  impugnada,  tampoco  se  manifiesta  injusta y los derechos y las  garantías    fundamentales    de    los    sujetos    procesales    han    sido  respetadas.   

Finalmente,  contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c-  Es potestad del funcionario ante quien  se  formula  la  insistencia  someter el asunto a consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”15   

.  

En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.  NO  SELECCIONAR la demanda de  casación    presentada   por   el   defensor  del  procesado  VÍCTOR MUÑOZ CABRERA.   

Segundo.  Contra   esta  decisión  procede  el  mecanismo  de  insistencia.   

Notifíquese y devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ             SIGIFREDO      ESPINOSA  PEREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANÉS             JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                               

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folio  27 de la carpeta 1.   

2  Demanda  de  casación  capítulo  V. Demostración de las causales de casación  enunciadas;   5.1   Cargo   Primero;   5.1.1  Formulación;  pág  158,  carpeta  2   

3 Julio  30   de   2007;   registro   de   audio   min.   22:40,   cd   7.   “solamente   para   efectos   de  refrescar  memoria  o  impugnar  testimonio   solo   presenta[r]   la  denuncia  o  noticia  criminal.”;  25:50  “Haciendo  la  claridad obviamente que en [la] donde se habla de la entrevista  y  declaración  para  efectos de refrescar memoria estamos hablando de la misma  noticia  criminal  que  se  hará  valer  como prueba documental, entonces es la  única  pues  que  nosotros  pretendemos  utilizar,  y  en  evento  pues estamos  hablando   de   las   mismas   pruebas   documentales”;   y,    “En  todo  caso,   tal  cual  como  se  dejo  establecido  respecto  a  las  entrevistas  y  declaraciones,  simplemente la fiscalía hará uso en caso de ser necesario para  refrescar  memoria  de  la  denuncia  o  noticia criminal ya mencionada, pero no  hará   uso   de  ninguna  otra,  como  quiera  que  solo  fueron  elementos  de  investigación,  no va a hacer uso de ellos para refutar ni para, por eso no las  ha  presentado.”; audiencia preparatoria, septiembre  3 de 2007, registro de audio 57:26.   

4  Audiencia   preparatoria,   septiembre  3  de  2007;  registro  de  audio,  min.  9:42.   

5  Ídem; registro de audio, min. 8:21.   

6  Casación noviembre 9 de 2006, radicación 25738.   

7  Casación  febrero 21 de 2007, radicación 25920.   

8  Casación noviembre 11 de 2009, radicación 32779.   

9  Casaciones,  febrero  21  de  2007  y  julio  22  de  2009; radicaciones 25920 y  31614.   

10 Ley  1098    de   2006,   artículo   194.   “Audiencia  en los procesos penales. En las audiencias en las que  se  investiguen  y  juzguen  delitos  cuya  víctima  sea  una  persona menor de  dieciocho  (18)  años,  no se podrá exponer a la víctima frente a su agresor.  Para  el  efecto se utilizará cualquier medio tecnológico y se verificará que  el  niño,  niña  o  adolescente  se  encuentre  acompañado  de un profesional  especializado  que  adecué  el  interrogatorio  y  contra  interrogatorio  a un  lenguaje  comprensible  a  su edad. Si el juez lo considera conveniente en ellas  sólo  podrán  estar los sujetos procesales, la autoridad judicial, el defensor  de  familia, los organismos de control y el personal científico que deba apoyar  al niño, niña o adolescente.”   

11  Audiencia  de  juicio  oral,  febrero  20  de  2008;  registro  de  audio,  min.  01:17:30.   

12  Audiencia  de  juicio  oral,  febrero  20  de  2008;  registro  de  audio,  min.  01:14.10.   

13  Ídem; registro de audio, min.01:30:38.   

14  Audiencia  de  juicio oral, febrero 20 de 2008; registro de audio juicio oral 2,  min. 19:15 y 25:00 respectivamente.   

15Auto,  diciembre  12  de  2.005,  radicación  24322;  en  el mismo  sentido, auto, de mayo 4 de 2006, radicación 25006.     

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