33170(21-07-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 33170  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado     Acta     No.    227                                                                                                Magistrado  Ponente:   

                                     Dr.      JOSE      LEONIDAS     BUSTOS  MARTINEZ   

Bogotá  D. C., veintiuno de julio de dos mil  diez.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Manuel  de  la Cruz Cabarcas Cabarcas   contra  la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Cartagena el 18 de mayo  de  2009,  mediante  la  cual confirmó la proferida por el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  de  la  misma  ciudad  el  17  de  enero de 2007, que condenó al  procesado por el delito de rebelión.   

Hechos.  

El  14  de noviembre de 2004, en un operativo  realizado  por  el  Batallón de Fuerzas Especiales de la Infantería Marina, en  una  finca  cercana a la población de Bayunca (Bolívar), donde, de acuerdo con  labores  de  inteligencia,  se  realizaría  una  reunión  de  dos  importantes  miembros  de  las  autodenominadas  Fuerzas  Armadas Revolucionarias de Colombia  (FARC-EP),   fueron   capturados  MANUEL  DE  LA  CRUZ  CABARCAS  CABARCAS,  XEMINA  ESTHER  MARTINEZ TORRES y  ELCY  DEL SOCORRO PEÑALOZA VARGAS, y ultimado alias FERNANDO, comandante de una  escuadra del frente 37 de la referida organización subversiva.   

Actuación  procesal  relevante.   

1. La fiscalía inició investigación formal  por  estos  hechos,  vinculó  al  proceso mediante indagatoria a los capturados  ELCY  DEL SOCORRO PEÑALOZA VARGAS, XEMINA ESTHER MARTINEZ TORRES y MANUEL  DE  LA CRUZ CABARCAS CABARCAS, y el  6  de  octubre  de 2005 calificó el sumario con resolución de acusación en su  contra  por el delito de rebelión. El superior revisó esta decisión en virtud  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el defensor de las acusadas y la  confirmó  el  24  de  noviembre  del  mismo  año.1       

2. Rituado el juicio, el Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  de  Cartagena,   mediante  sentencia de 17 de enero de 2007,  condenó  a los procesados a la pena principal de 75 meses de prisión, multa de  100   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes,  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de  la pena privativa de la libertad, como autores responsables  del        delito        de        rebelión.2   

3.  Los defensores de los procesados apelaron  este  fallo  con  el  fin  de  obtener  para ELCY DEL SOCORRO PEÑALOZA VARGAS y  XEMINA  ESTHER  MARTINEZ  TORRES  una decisión absolutoria, y para MANUEL  DE  LA  CRUZ  CABARCAS  CABARCAS la  nulidad  del  proceso,  por haber sido ya juzgado por los mismos hechos, pero el  Tribunal  Superior  de  Cartagena,  mediante  el suyo de 18 de mayo de 2009, que  ahora  el  defensor  del último recurre en casación, lo confirmó en todas sus  partes.3   

La         demanda.   

Se  fundamenta  en  la  causal prevista en el  numeral  tercero  del  artículo  207  de  la  Ley  600 de 2000. Sostiene que la  sentencia  fue dictada en un juicio viciado de nulidad “por violación directa  de  la ley penal”, por inobservancia de los principios non bis in ídem, doble  incriminación  y  cosa  juzgada.  Como normas violadas por falta de aplicación  cita  los  artículos  29  inciso cuarto de la Constitución Nacional y 19 de la  ley  600 de 2000, y por aplicación indebida el artículo 467 del Código Penal,  que define el delito de rebelión.   

Argumenta   que  las  autoridades  debieron  decretar  la  nulidad  de  la  actuación  en  aplicación de lo dispuesto en el  artículo  29  inciso  cuarto  de la Constitución, que consagra el derecho a no  ser  juzgado  dos  veces por el mismo hecho, y del artículo 19 de la Ley 600 de  2000,  que establece que la persona cuya situación jurídica haya sido definida  por  sentencia  ejecutoriada o providencia que tenga la misma fuerza vinculante,  no  será  sometida  a nueva actuación por la misma conducta, aunque a ésta se  le de una denominación jurídica distinta.   

Explica  que  el  Juzgado  Unico  Penal  del  Circuito  Especializado de Cartagena, mediante sentencia de 30 de marzo de 2006,  que  fue  confirmada  por  el  Tribunal  de  Cartagena  el  19 de julio de 2007,  condenó   a  MANUEL  DE  LA  CRUZ  CABARCAS  CABARCAS  por  los  mismos hechos, como claramente se infiere de  los  contenidos  de  estas  decisiones, de las cuales adjunta copia autenticada,  pues  allí, al igual que en esta actuación, se investigó su pertenencia a las  FARC, a raíz de la captura realizada el 14 de noviembre de 2004.   

Señala  que  el  tribunal,  al  resolver  la  apelación  de  la  sentencia  de  primera  instancia,  negó esta petición por  considerar  que  la  pretensión  era extemporánea, con el argumento de que las  nulidades  originadas  en  la  fase  de la investigación debían alegarse en la  oportunidad  establecida  por  el  artículo 400 de la ley 600 de 2000, y que la  defensa   no   había   demostrado   además   la   trascendencia   del   vicio,  fundamentación   que   no   comparte,  porque  se  trataba  de  una  situación  sobreviniente,  y  porque  ¿qué más trascendencia puede tener que una persona  sea condenada dos veces por el mismo hecho?   

Asegura  que  la  trascendencia  del cargo es  manifiesta,  porque  se  dejó  de  aplicar  el artículo 29 de la Constitución  Nacional  y  19 del Código de Procedimiento Penal, y porque la inaplicación de  estas  normas  viola el debido proceso, dado que se continuó una investigación  que  no  se  debía  seguir  porque  el  procesado  ya había sido condenado con  anterioridad  por  los  mismos  hechos.  Y  agrega:  “por  haberse  violado el  principio  del  non  bis  in ídem y la cosa juzgada, debe anularse la sentencia  con  respecto  al señor MANUEL CABARCAS CABARCAS, esto es suprimirse de la vida  jurídica cualquier consecuencia o efecto”.   

SE        CONSIDERA:   

Plantear nulidad por violación directa de la  ley  sustancial,  como  lo  hace  el demandante en el caso analizado, implica un  contrasentido,  porque  la  nulidad  pertenece  al  ámbito  de  los  errores de  actividad  o  in  procedendo,  mientras  que  la  violación  directa  de la ley  sustancial  es una modalidad de infracción propia de los errores de juicio o in  iudicando.    

Esta   ambivalencia   en  el  planteamiento  acompaña  todo  el  desarrollo  argumentativo,  haciendo  que el cargo se torne  confuso,  en  cuanto no logra establecerse si lo que se pretende es que la Corte  cese  todo  procedimiento  contra el procesado por haberse acreditado una causal  de  improseguibilidad  de  la  acción,  o  que  invalide  la actuación, con no  clarificados motivos ni propósitos.   

El  artículo  39  de  la  Ley  600  de 2000,  estatuto  bajo  el  cual  se  rituó  este  proceso,  autoriza  al ente acusador  declarar  precluida  la  investigación  cuando  aparezca demostrada en la etapa  investigativa  una  cualquiera de las causales de improseguibilidad que allí se  señalan,  y  al  juez  para  que ordene la cesación de procedimiento cuando su  acreditación se presente en la fase del juicio,     

“ARTICULO     39.     Preclusión  de  la  investigación  y  cesación  de procedimiento.  En  cualquier  momento  de  la  investigación en que  aparezca  demostrado que la conducta no ha existido, o que el sindicado no la ha  cometido,  o  que  es  atípica, o que está demostrada una causal excluyente de  responsabilidad,   o  que  la  actuación  no  podía  iniciarse  o  no  puede proseguirse, el Fiscal General  de  la  Nación  o  su  Delegado  declarará  precluida la investigación penal,  mediante providencia interlocutoria.   

“El juez, considerando las mismas causales,  declarará  la  cesación de procedimiento cuando se verifiquen durante la etapa  del juicio”.   

La   cosa  juzgada  está  erigida  por  el  ordenamiento  interno  en  causal  de  improseguibilidad de la acción penal. El  artículo  29  inciso segundo de la Constitución Nacional dispone que quien sea  sindicado  tiene  derecho a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho, y el 19  de  la  Ley  600  de  2000,  que  consagra como principio rector este postulado,  textualmente dice,   

“ARTICULO 19. Cosa  juzgada.  La  persona  cuya situación jurídica haya  sido  definida  por  sentencia  ejecutoriada  o  providencia  que tenga la misma  fuerza  vinculante,  no  será  sometida  a  una  nueva  actuación por la misma  conducta,   aunque   a   ésta   se   le   dé   una   denominación   jurídica  distinta”.   

De acuerdo con estas disposiciones normativas,  la  alternativa de solución cuando la existencia de cosa juzgada se acredita en  la  fase  de  la  investigación, no es la declaración de nulidad de lo actuado  hasta  ese  momento,  sino  la  preclusión  de  la  investigación, y cuando su  verificación  se  presenta  en  el  juicio,  la  consecuencia  jurídica  es la  cesación de todo procedimiento.   

Un  ataque  en  casación  por  este  motivo  implica  necesariamente  demostrar   dos  situaciones,  (i) que el juzgador  desconoció  la  norma  rectora  que  define  el  instituto  de  la cosa juzgada  (artículo   19   del   Código   de   Procedimiento  Penal),  y  (ii) que inobservó el precepto que prevé  la  consecuencia  jurídica  (artículo  39 ejusdem),  no  obstante  hallarse  acreditados  en el proceso los  presupuestos para su reconocimiento y aplicación.   

Dicha censura debe intentarse al amparo de la  causal  primera,  por  una  cualquiera de sus vías, según el caso. Dentro  del  ámbito  de  la  violación  directa  si  el  juzgador reconoció expresa o  implícitamente  en  la  sentencia  la  convergencia  de  los  presupuestos  del  instituto  de  la cosa juzgada y no aplicó la consecuencia jurídica. O por los  senderos  de  la violación indirecta si dejó de reconocer su existencia debido  a errores de apreciación probatoria.     

El  libelista,  en  el  presente  caso,  no  acredita  ninguna de estas situaciones. Y del estudio de los elementos de prueba  legalmente  incorporados  al  proceso  tampoco surge que se hayan presentado. Es  más,  al  interior  de  la  actuación  procesal  no existe ningún elemento de  prueba  del  que pueda establecerse  que Manuel de  la  Cruz  Cabarcas  Cabarcas  ya  fue  juzgado por los  mismos hechos.   

La pretensión del casacionista, orientada a  que  la  Corte  reconozca  la  existencia  del  instituto de la cosa juzgada, se  sustenta  en  pruebas que  no hacen parte del proceso, pero que acompaña a  la  demanda,  consistentes  en  copias  autenticadas  de los fallos de primera y  segunda  instancia  dictados el 30 de marzo de 2006 y el 19 de julio de 2007 por  el  Juzgado  Unico  Penal  del Circuito Especializado de Cartagena y el Tribunal  Superior de ese Distrito Judicial.   

Estas  pruebas,  sin  embargo, no pueden ser  tenidas  en  cuenta  para  los  propósitos  que animan la demanda, por no haber  hecho  parte  de  la  actuación  procesal,  y porque el recurso de casación en  materia  penal   no cuenta con período probatorio que permita legitimar su  incorporación con la asistencia de los demás sujetos procesales.   

El  error  susceptible  de  ser planteado en  casación  debe ser, además, de carácter endógeno, condición que implica que  el  desacierto  debe  originarse al interior del proceso, en el análisis que el  juez  hace de los elementos de prueba o de las situaciones procesales conocidas,  no  de  medios de convicción extraños, que no estuvieron a su disposición, de  los cuales no tuvo conocimiento.   

Esta  realidad,  conduce  a  concluir que la  demanda  analizada  no  cumple  los  presupuestos  mínimos  para su admisión a  trámite,  ni  en  lo  formal,  ni  en  lo  sustancial,  y  que  se  impone,  en  consecuencia,  su  inadmisión,  en  aplicación de lo dispuesto en el artículo  213 de la Ley 600 de 2000.   

En  atención,  sin  embargo,  a  que  en el  trámite   procesal  se  presentaron  omisiones  investigativas  que  impidieron  establecer  la  preexistencia de cosa juzgada, la Corte hará uso de la facultad  oficiosa  que le otorga el artículo 216 ejusdem para enmendar la irregularidad.   

Casación      oficiosa.   

En  la  actuación  procesal  se  encuentran  repetidos  registros  que  informan  de  la  existencia de otras investigaciones  penales  seguidas  en contra del procesado Manuel de la  Cruz  Cabarcas  Cabarcas,  sin  que  los  funcionarios  judiciales  hubiesen  adelantado  gestiones  orientadas  a  determinar su estado  actual y razón de ser.   

Se  establece  también que la defensa en la  audiencia  pública  informó  de  la  existencia  de  un  fallo  en  contra del  procesado  por  los mismos hechos, con indicación de su fecha y del juzgado que  lo  había  dictado,  para  pedir  su  absolución por existir cosa juzgada, sin  obtener   del   juez  ningún  tipo  de  respuesta.4   

Se  advierte  igualmente  que  el procesado,  después  de haberse dictado el fallo de primera instancia, pidió la nulidad de  la  actuación por el mismo motivo (violación del non  bis  in  ídem),  reiterando que en su contra existía  una  condena  por los mismos hechos, con indicación del despacho judicial donde  se   hallaba  el  proceso,  sin  que  se  le  prestara  atención  alguna  a  su  escrito.5   

En  la  apelación de la sentencia de primer  grado,  la defensa insistió en que se anulara la actuación porque el procesado  ya  había  sido  juzgado  por  los  mismos  hechos,  pero  el  tribunal, en una  decisión  claramente  orientada a rehuir el estudio de la cuestión, argumentó  que  la  oportunidad  para su reclamación había expirado, porque se trataba de  una  nulidad  que  había  operado  en  la  fase  instructiva y que este tipo de  nulidades   debían   alegarse   en   la   apertura   a   juicio   (artículo    400    de    la    Ley    600    de   2000).   

Como  estas  omisiones  atentan  contra  el  principio  rector de investigación integral, que impone al funcionario judicial  investigar  tanto  lo  favorable  como lo desfavorable al procesado, y contra el  derecho  de  éste  a  ser  escuchado por quien lo juzga, la Corte decretará la  nulidad  de  la  actuación  cumplida en relación con el procesado Manuel  de  la  Cruz  Cabarcas  Cabarcas a  partir  de  la etapa probatoria del juicio, para que el juzgador, oficiosamente,  incorpore  las  decisiones  que  informan  de  la  existencia  de  una sentencia  ejecutoriada    por    los   mismos   hechos   y   adopte   la   decisión   que  corresponda.   

Lo  anterior, teniendo en cuenta que existen  fundados  motivos  para  creer  que  los  hechos que sustentan la condena por el  delito  de  rebelión  en  el  proceso  que adelantó el Juzgado Unico Penal del  Circuito  Especializado  de Cartagena, y que concluyó con sentencias de primera  y   segunda  instancia  de  30  de  marzo  de  2006  y  19  de  julio  de  2007,  respectivamente,  son  los  mismos  que  se investigan en este proceso, y que la  decisión  habría  sido distinta de haber sido incorporadas a la actuación las  referidas                 sentencias.6   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1.   Inadmitir  la demanda de casación presentada por el defensor del  procesado     Manuel    de    la    Cruz    Cabarcas  Cabarcas.   

   

2.  Declarar  la  nulidad  de  la  actuación  adelantada  en  relación con el  procesado Manuel  de  la  Cruz  Cabarcas  Cabarcas  a  partir de la fase  probatoria    del    juicio,    para   los   fines   indicados   en   la   parte  considerativa.   

3.  En relación con los otros procesados, la  sentencia se mantiene incólume.   

Contra   esta   decisión   no   proceden  recursos.      

     

NOTIFIQUESE    Y    CUMPLASE.   

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS   

Permiso  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ            SIGIFREDO   ESPINOSA  PEREZ   

                      

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO                     AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMAN                      

                                                                                        Permiso   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES               YESID RAMIREZ BASTIDAS    

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                              

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Folios  26, 30- 34, 38 del cuaderno original 65-71 del cuaderno original 2 y 1-6  del cuaderno de la Unidad de Fiscalía Delegada ante el Tribunal.   

2  Folios 45-59 del cuaderno original 4.   

3  Folios 73-89 del cuaderno original 5.   

4  Folios 87 del cuaderno original 3.   

5  Folios 100 ibídem.   

6 Los  registros  de  la  Corte indican que la defensa interpuso recurso de casación y  que  la  Sala  inadmitió  la  demanda  por  auto  de julio 28 de 2008 (radicado  29055).     

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