33152(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n° 33152  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta N° 382.  

         Bogotá    D.C.,   diciembre   nueve   (9)   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

Define la Corte la competencia para conocer  del  recurso  de apelación interpuesto contra la decisión de preclusión de la  investigación  dictada  a  favor  de EVELIO DE JESÚS  PULGARÍN  RIVERA  por  el  Juzgado Primero Promiscuo  Municipal de Apartadó (Ant.).   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

1.- Con ocasión de petición elevada por la  Fiscalía  11  Local  Delegada  ante  los  Jueces  Penales  Municipales de   Apartadó  orientada  a  obtener  la preclusión de la investigación seguida en  contra   de   EVELIO   DE  JESÚS  PULGARÍN  RIVERA  por  el  delito  de  estafa,  en  virtud  de  hechos  ocurridos  el 17 de septiembre de 2007, fundamentada en la causal prevista en el  numeral  4°  del  artículo  332  de  la  Ley  906  de 2004, el Juzgado Primero  Promiscuo  Municipal  de  Apartadó  realizó  el  pasado  16  de  septiembre la  respectiva  audiencia,  durante  la  cual  profirió  la  decisión judicial que  acogió  la  petición  del  ente  acusador,  por  medio  de  la  cual  dispuso,  consecuencialmente,  cesar  con efectos de cosa juzgada la persecución penal en  contra del indiciado.   

2.-  Como  en  el  acto de notificación en  estrados  de  la anterior providencia la víctima interpuso en su contra recurso  de  apelación,  el  a  quo  ordenó    el    envío    de    la   actuación   al   Tribunal   Superior   de  Antioquia   

3.    Esa   corporación,   mediante  proveído  del 17 de noviembre, se declaró incompetente para definir la alzada,  por   considerar   que   la   decisión   de   preclusión   reviste   carácter  interlocutorio.   

Por lo anterior, ordenó la remisión de la  actuación  a  esta  Sala  para  que se pronuncie acerca de su manifestación, a  tenor   de   lo   normado   en  los  artículos  54  y  32  de  la  Ley  906  de  2004.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         1.  Es  competente  la  Sala  para resolver la presente    definición  de  competencias en cuanto proviene de un Tribunal, con sujeción a  lo  previsto  en  los  artículos  32, numeral 4º,  y 341 de la Ley 906 de  2004.   

         2.  Corresponde  en este caso dirimir la definición de competencia  planteada  por  una  Sala de Decisión Penal del Tribunal de Antioquia, sobre la  base  de  que  no es de su resorte conocer del recurso de apelación interpuesto  por  la víctima contra la decisión de preclusión de investigación dictada el  pasado  16  de septiembre en favor de EVELIO DE JESÚS  PULGARÍN  RIVERA  por  el  Juzgado Primero Promiscuo  Municipal  de  Apartadó,  dado el carácter interlocutorio y no de sentencia de  esa determinación.   

         Para  resolver  la problemática, cabe inicialmente precisar que de  conformidad  con  el  artículo  34, numeral 1°, del estatuto procesal penal, a  los Tribunales Superiores de Distrito les corresponde conocer:   

         “1.  De  los recursos de apelación contra los autos y sentencias  que  en  primera  instancia  profieran  los  jueces  del  circuito  y  de  las  sentencias  proferidas  por  los  municipales del mismo  distrito”. (subraya fuera  de texto).   

Y,  como  el  artículo  334  ibídem   pareciera   otorgarle   a  la  decisión  de  preclusión  carácter de sentencia, al señalar que “(en)  firme  la sentencia que decreta  la  preclusión,  cesará con efectos de cosa juzgada  la  persecución  penal en contra del imputado por esos hechos…”  (subraya fuera de texto), surge confusión acerca de la verdadera  naturaleza  de  esta determinación y, consecuentemente, en torno a la autoridad  que  le  corresponde  conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto  en  su  contra.   

La  Sala  ya  se  ha  ocupado  en  varias  oportunidades       de      esta      temática1 arribando a la conclusión de  que,  a  partir  de  una  visión  sistemática de las normas, es claro que esta  decisión  es  de  carácter  interlocutorio.  En  ese  sentido, ha expuesto las  siguientes   razones:                          

         

         “…(L)a   disposición   transcrita   en   cuanto   califica  de  ‘sentencia’ la decisión de preclusión no puede  interpretarse  con  sujeción  exclusiva  a  su  tenor  literal  sino  de manera  sistemática  y  tomando  como  eje hermenéutico la propia denominación que el  legislador  le asignó. Lo anterior porque, como se verá, la nueva normatividad  procesal  no  implicó  un  cambio  frente a la naturaleza jurídica que reviste  dicha decisión.   

         En   efecto,   importa   señalar,   en  primer  término,  que  la  regulación  efectuada tanto en la Ley 600 de 2000 (art. 169) como en la Ley 906  de  2004  (art.  161) acerca de la clase y naturaleza de las providencias que se  profieren  en  el  decurso  del  proceso penal son en esencia similares, con las  únicas  modificaciones  consistentes  en que los autos interlocutorios ahora se  denominan  simplemente  “autos”  y  los  de  sustanciación  “órdenes”,  denominación  esta  última  que  igual  se  asigna  a  las  decisiones  de  la  Fiscalía.  Pero  la  definición que el legislador asignó tanto en uno como en  el  otro  estatuto  procesal  a  cada  una  de  esas providencias, se repite, es  sustancialmente  idéntica,  de suerte que sentencias siguen siendo aquellas que  ‘deciden sobre el objeto  del  proceso,  bien  en  única,  primera o segunda instancia, o en virtud de la  casación  o de la acción de revisión’,  en tanto que autos (los de naturaleza interlocutoria) continúan  siendo      aquellos      que      ‘resuelven   algún   incidente   o  aspecto  sustancial’.   

         Frente  a  tales definiciones y con referencia al estatuto procesal  penal  de  2000,  la  jurisprudencia  de  esta  Corte  siempre  entendió que la  preclusión  de  la  instrucción  (o  la  cesación de procedimiento, según el  estado   del  proceso  en  que  se  emita  la  decisión)  revestía  naturaleza  interlocutoria,  y  de ahí que jamás se haya admitido la interposición contra  decisión   de   esa   naturaleza   del  recurso  de  casación,  en  tanto  ese  extraordinario  medio de impugnación sólo procede contra sentencias de segunda  instancia,  conforme  lo  establece  el  artículo 205, mandato que –dicho  sea de paso- se mantiene en la  Ley 906 de 2004 (art. 180).   

         Y  como  atrás se señaló, se carece de razones para concluir que  ese  entendimiento  legal  ha  variado  con  la  expedición  del nuevo estatuto  procesal   penal,  sólo  porque  el  artículo  334  antes  citado  utiliza  la  expresión               ‘sentencia’.  Si  no  fuera  así,  resultaría  inexplicable,  por ejemplo, que el legislador  hubiese  distinguido  entre  sentencia  y preclusión cuando en el artículo 32,  numeral  2º  de  la  Ley 906 de 2004 atribuye a la Corte Suprema de Justicia el  conocimiento  de  la  acción  de revisión en caso de proferirse alguna de esas  decisiones  por  parte de la propia corporación o de los Tribunales Superiores.  E  igual  acontece  con  los  artículos  33,  numeral  3º y 34, numeral 3º al  radicar  en  los  Tribunales Superiores similar competencia si la sentencia o la  preclusión  es  emitida  por los Jueces Penales del Circuito Especializado, los  Jueces   del   Circuito  o  los  Jueces  Municipales  del  respectivo  distrito.   

         En  ese  mismo orden de ideas, obsérvese cómo el artículo 192 de  la  misma  Ley  906 de 2004 estructura las causales de procedencia de la acción  de   revisión,   según   se  trate  de  sentencias  condenatorias,  sentencias  absolutorias o decisión de preclusión.   

         Así  las  cosas,  si la Ley 906 de 2004 frente a la regulación de  la  acción  de  revisión  distinguió entre sentencia y preclusión, es porque  partió  del  presupuesto  que  se trata de providencias que revisten naturaleza  jurídica diversa.   

         Una  reflexión  adicional  que  sustenta  la  anterior conclusión  tiene  que  ver con la disposición contenida en el último inciso del artículo  176  de  la  misma  Ley  906  de  2004,  de  acuerdo con el cual la ‘apelación  procede,  salvo los casos  previstos  en este código, contra los autos adoptados  durante  el  desarrollo  de las audiencias, y contra la sentencia condenatoria o  absolutoria’    (se  subraya),  porque  si  no  se  entendiera  que  la preclusión reviste carácter  interlocutorio  (o  auto  en  la  nueva  sistemática  procedimental penal), esa  determinación  no  sería  susceptible del recurso de apelación, puesto que la  misma   de   ser   considerada  como  ‘sentencia’  ni  es  ni  condenatoria  ni  tampoco absolutoria”2.   

         Acorde   con   la   intelección  de  considerar  la  decisión  de  preclusión  no  como  una sentencia, sino como lo que en realidad es de acuerdo  con  su  naturaleza  procesal, no vacila el juicio para colegir que la autoridad  judicial  a  quien le corresponde conocer del recurso de apelación cuando dicha  determinación  es  proferida  por un juez penal municipal o promiscuo municipal  es  al  juez penal del circuito o promiscuo del circuito, según sea el caso, en  los  términos  del artículo 36, numeral 1, de la misma codificación procesal,  al establecer que esta autoridad judicial conoce:   

         “1.   Del  recurso de apelación contra los autos proferidos  por  los  jueces  penales municipales o cuando ejerzan la función de control de  garantías”.   

         En  el  asunto  que atrae la atención, por consiguiente, le asiste  razón  al  Tribunal al declararse incompetente para conocer de la impugnación,  porque  por  razón  del carácter interlocutorio de la decisión contra la cual  se promueve, su resolución corresponde al juez penal del circuito.   

         Lo  dicho  en  precedencia constituye razón suficiente para que la  Corte  defina  en  este  caso  la  competencia  para  conocer  de  la apelación  asignándola al Juzgado Penal del Circuito de Apartadó (reparto).   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de  Casación Penal,   

RESUELVE   

         1.-  DEFINIR  la competencia para conocer  del  recurso  de apelación interpuesto contra la decisión de preclusión de la  investigación  a  favor de EVELIO DE JESÚS PULGARÍN  RIVERA,   dictada   el   pasado  16  de  septiembre,  asignándola   al   Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Apartadó  (reparto),  de  conformidad con las razones consignadas en la anterior motivación   

          2.-              DISPONER,  en  consecuencia, el inmediato  envío de la actuación al citado despacho judicial.   

          3.-   REMITIR  copia  de esta decisión a la Sala Penal del Tribunal  Superior de Antioquia, para su conocimiento.   

         Contra esta providencia no procede recurso alguno.   

         Cópiese y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

        JOSÉ            LEONIDAS            BUSTOS  MARTÍNEZ                     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                         MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                     JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Entre  otros,  autos  de  30 de noviembre de 2006, rad. 26517; 8 de junio de 2007, rad.  25838;  de  24  de  enero  de  2007, rad. 26670; de 3 de mayo de 2007, rad   27188 y de julio 1° de 2009, rad.  31782.   

2 Auto  de 30 de noviembre de 2006, rad. 2651.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *