33133(21-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 33133  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado acta N° 120.  

Bogotá D. C., veintiuno (21) de abril de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Estudia la Sala si la demanda presentada por  el  defensor  de  WILSON  MARÍN QUIROGA satisface  los  presupuestos  lógicos y de adecuada fundamentación  necesarios  para  su  admisión.  Mediante dicho libelo, el referido profesional  del  derecho  sustenta  el  recurso de casación interpuesto contra la sentencia  del  20  de  agosto  de 2009, a través de la cual el Tribunal Superior de Tunja  confirmó  el  fallo  proferido  por  el  Juzgado  Penal del Circuito de Garagoa  (Boyacá),  despacho que condenó al acusado a la pena principal de 480 meses de  prisión,  así  como  a  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el término de 240 meses, como autor del  delito de homicidio agravado.   

HECHOS  

Los  resumió  el Tribunal en los siguientes  términos:   

“El 10 de mayo  de  2007,  aproximadamente  a  las  6:30  de  la  tarde, cuando José Edilbrando  Martínez  Cárdenas se disponía a guardar su vehículo automotor en su casa de  habitación  ubicada  en  la cra. 7ª con calle 3ª del barrio San Bartolomé de  Sutatenza  (Boyacá) y esperaba dentro de él que su esposa María Eugenia Rojas  le  abriera  la  puerta,  fue  ultimado,  sin  percibir  a  su  agresor quien lo  sorprendió,  con  disparos  de  arma  de  fuego  que  impactaron en su cráneo,  efectuados  por  Wilson Marín Quiroga, y que determinaron su muerte”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Producida la aprehensión de WILSON  MARÍN  QUIROGA, el 11 de mayo de  2007   el   Juzgado   Promiscuo   Municipal   de  Guayatá  realizó  audiencias  concentradas  de  legalización  de  la  captura,  formulación de imputación e  imposición  de  medida  de  aseguramiento.  Las dos decisiones adoptadas por el  citado  despacho  judicial  fueron,  por  vía de apelación, confirmadas por el  Juzgado Penal del Circuito de Guateque el 17 de mayo de 2007.   

2. El 8 de junio del mismo 2007, la Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación en contra de WILSON  MARÍN  QUIROGA,  con  fundamento  en el cual el 26 de  julio  siguiente el Juzgado Penal del Circuito de Garagoa realizó la respectiva  audiencia,  en cuyo desarrollo el funcionario acusador atribuyó al procesado el  delito  de  homicidio  agravado  por la causal 7ª del artículo 104 del Código  Penal,  en  concurso con el ilícito de fabricación, tráfico y porte ilegal de  armas y municiones.   

3. El Juez celebró la audiencia preparatoria  el  14  de  agosto  de  2007 e instaló el juicio oral el 19 de febrero de 2008,  concluyéndolo  el  25  de  marzo  de 2009 cuando anunció el sentido del fallo,  precisando  que  sería  de  carácter  condenatorio para el delito de homicidio  agravado  y  absolutorio  para  el  de fabricación, tráfico y porte de armas y  municiones.   

4.  La  lectura  del  fallo  ocurrió  en la  audiencia  que  realizó  el 8 de mayo de 2009. Allí mismo concedió el recurso  de  apelación  interpuesto  por la defensa contra la sentencia de primer grado,  por  cuya  vía el Tribunal Superior de Tunja la confirmó mediante la decisión  objeto    del   recurso   de   casación   promovido   por   el   mismo   sujeto  procesal.   

LA DEMANDA  

          La  defensa  formula  tres  cargos  contra  la  sentencia de segunda  instancia.  Sin  embargo,  por  las razones que más adelante se expresarán, la  Sala solamente sintetizará el primero de ellos.   

          En  esa  primera  censura  el  actor  invoca  la  causal  segunda de  casación  prevista  en  el  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, a cuyo amparo  aduce  “la existencia de  un  error  in  procedendo de garantía que afecta directamente la estructura del  proceso,  causando la nulidad del mismo”.   

          Para  sustentar  el  cargo  señala que en este caso se incurrió en  varias irregularidades, refiriendo inicialmente a las siguientes:   

          (i)  Privación  arbitraria e ilegal del procesado realizada por los  policías  de  Sutatenza  y  Guateque,  sin  dejarse  constancia  en el libro de  población y sin leerle los derechos del capturado.   

          (ii)  Acceso  arbitrario  e  ilegal a sus pertenencias, documentos y  aparatos  de  telefonía  celular,  extractando  información  sin autorización  alguna y sin la posterior legalización ante el juez de garantías.   

          (iii)  Realización  de  labores  investigativas  por  parte  de los  funcionarios   de  policía  de  vigilancia,  al  acudir  a  un  establecimiento  comercial   a   verificar   información  que  reposaba  en  los  documentos  de  MARÍN          QUIROGA,         extralimitándose  en  sus  funciones, pues el C. T. I. ya se había  hecho  cargo  de los actos urgentes de investigación, acorde con lo establecido  en el artículo 205 de la Ley 906 de 2004.   

          (iv)  Práctica  por  parte  de  una  funcionaria  del  C.  T. I. de  reconocimiento  en  fila  de personas, sin autorización del respectivo fiscal y  sin contar el procesado con defensa técnica.   

          (v)   Liberación   de   MARÍN  QUIROGA  veinticuatro  horas  después  de  su  retención, sin  dejar constancia alguna en el libro de población.   

          En  criterio  del  censor, las anteriores anomalías condujeron a la  práctica  de  pruebas ilegales, con las cuales se sustentó la condena luego de  celebrarse  un  juicio  oral  viciado  de  nulidad,  pues  en  su  desarrollo se  desconocieron  principios  como  la  presunción  de  inocencia, contradicción,  inmediación  y  concentración,  este  último  por  cuanto  su duración tomó  demasiado  tiempo,  aspecto frente al cual pone de presente que la Corte Suprema  en  recientes  decisiones  ha ordenado repetir el juicio cuando entre una y otra  sesión  ha  transcurrido  un período superior a los 30 días. Según aduce, la  no  aplicación  de  dichos  principios  impidió  practicar  todas  las pruebas  ordenadas  en  la  audiencia  preparatoria,  incluidas  las  solicitadas  por la  Fiscalía.   

          Insiste  el  casacionista  que  la  privación  de  la  libertad del  implicado  ocurrió  de  manera  arbitraria  e  ilegal,  pues  de acuerdo con lo  informado  por las autoridades de policía, a pesar de que los hechos ocurrieron  en  Sutatenza,  la captura se produjo en el municipio de Guateque con fundamento  en  las características suministradas sobre el autor del acaecer delincuencial.  Así,  añadió, terminó reconociéndolo el ente acusador, quien al advertir la  imposibilidad   de   legalizar  la  captura  ordenó  su  libertad,  aunque  sin  anotación  alguna  en  los libros de población, permaneciendo de todas maneras  retenido  por  veinticuatro  horas, tiempo durante el cual se practicaron varias  probanzas con violación de las exigencias legales.   

          Más  aún,  sostiene  el  libelista,  el  procesado  fue  objeto de  libertad  vigilada  y  no  se  le permitió abandonar el lugar, hasta cuando dos  horas  más  tarde se hizo efectiva la orden de captura librada en su contra por  el  juez  de control de garantías, quien para tal efecto fue objeto de engaño,  pues  la  orden  se tramitó cuando aquél se encontraba privado de la libertad.   

          De  la anterior forma, solicita se decrete la nulidad a partir de la  expedición  de  la  orden de captura, “ya  que  las  actuaciones surtidas desde antes de proferida éstas,  están  viciadas  de nulidad, por ser violatorias del debido proceso…”.  Al  respecto,  reitera  que  las  actividades  investigativas  realizadas  con  ocasión de dicha aprehensión son  violatorias  de  la  ley,  en  especial  el  acceso  al  celular de MARÍN  QUIROGA,  pues  ello riñe con su  intimidad,  permitiendo  ese  proceder  relacionar  a  éste  con María Eugenia  Rojas.   

          Sobre   la  trascendencia  de  las  irregularidades,  argumenta  que  invalidando  la  actuación se facilita al acusado ejercer su defensa técnica a  cabalidad,  pudiendo  de esa forma surgir un fallo de responsabilidad diverso al  adoptado por el Tribunal.   

         

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

          Aclaración previa:   

Como se precisara en el acápite precedente,  el  actor  formuló  tres  cargos  contra  la sentencia de segunda instancia. No  obstante,  la  Sala  solamente  se  referirá  en esta providencia al primero de  ellos,  porque en él pretende el casacionista enervar la actuación desde antes  de  la  sentencia  impugnada.  La Corte, en cambio, no se ocupará de los demás  reproches,  por cuanto solamente atacan la legalidad del fallo, pero respecto de  éste  concurre nulidad que deberá de manera oficiosa decretarse, como se verá  más  adelante,  invalidación  que  entonces  torna  innecesario  examinar  los  presupuestos  de  adecuada  y  lógica  fundamentación  de los cargos segundo y  tercero de la mencionada demanda.   

          En  armonía con lo anterior se ha pronunciado ya esta Corporación,  en    cuanto    sobre    el    particular    tiene    dicho   que   “en   todos   aquellos   eventos  en  que  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de la Sala Penal de la  Corte  implique  quebrar  el  fallo   por  irregularidades constitutivas de  algún   motivo   de   nulidad,   excepto  cuando  la  corrección  del  vicio deje incólumes los referentes procesales que se aspiran  a  remover con los cargos demandados, lo procedente es  proveer  de  manera directa e inmediata la corrección del dislate, criterio que  además  resulta  armónico con el principio de prioridad que rige en materia de  casación,    tanto    desde    la    perspectiva    general   como   desde   la  específica1.   

          Examen de la demanda. Cargo primero:   

          En  el  marco del sistema penal acusatorio regulado en la Ley 906 de  2004  la  admisión  de  una  demanda  de  casación, aparte de su presentación  oportuna,  supone que el actor ostente interés jurídico para recurrir, señale  la  causal  que  apoya  su  pretensión,  desarrolle adecuadamente los cargos de  sustentación  y  justifique  la  necesidad  del  fallo  de casación de cara al  cumplimiento  de  alguna  de  las  finalidades del recurso, según así lo tiene  establecido   el   inciso  segundo  del  artículo  184  de  dicha  disposición  legal.   

          En  el caso sometido a estudio, es evidente que el libelista ostenta  interés  para recurrir. De otra parte, en el cargo examinado el censor señaló  la  causal  de  casación,  en cuanto invocó la segunda, a cuyo amparo entonces  solicita la nulidad de la actuación.   

          No  obstante,  el impugnante no satisfizo los otros dos presupuestos  requeridos  para  la  admisión de la demanda, pues no fundamentó adecuadamente  los   cargos   de   sustentación   y   tampoco   justificó  la  necesidad  del  fallo.   

          A  este  respecto,  pertinente  es  recordar  el criterio de la Sala  acorde  con  el  cual  las  censuras  sustentadas  en  el  mencionado  motivo de  casación  deben contener, como mínimo, la identificación de la irregularidad,  la  expresión  clara  de sus fundamentos, el señalamiento de si se trata de un  vicio  de  estructura o garantía, la indicación de la norma o normas violadas,  la  mención  del  momento  procesal en donde se presentó la anomalía y de las  actuaciones   afectadas   con   la   misma,  así  como  la  motivación  de  su  trascendencia.   

    

          En  ese sentido, se observa cómo el demandante alude a la presencia  de  una  serie  de  irregularidades,  a  las  cuales les atribuye la simultánea  naturaleza  de  vicios  de  garantía y de estructura, sin explicar en cada caso  por   qué   dichas   anomalías   participan   al  mismo  tiempo  de  esas  dos  calidades.   

Se  observa,  de otra parte, que el actor se  abstuvo  de  exponer  la  trascendencia  de  la irregularidad relacionada con la  aducida  privación  arbitraria  e  ilegal  del  procesado,  pues  se  dedicó a  sostener  que  su aprehensión no se produjo en flagrancia, ni se le leyeron los  derechos  del capturado, amén de que al ser dejado en libertad ante su evidente  retención   irregular,  se  le mantuvo en vigilancia mientras se tramitaba  la  orden de captura, actuación que en su conjunto no fue tampoco registrada en  el  libro  de  población  respectivo,  sin esforzarse por enseñarle a la Corte  cómo  esas  anomalías  incidieron en el trámite posterior de la actuación y,  particularmente, en el surtimiento de la etapa de juzgamiento.   

          En  otras palabras, no ofreció fundamento alguno para demostrarle a  la  Corte  que  el  procedimiento  de  captura del entonces indiciado afectó la  tramitación  posterior  de  la  actuación,  de  modo  que no resultaba posible  adelantar   la   fase  de  juzgamiento  y  proferir  los  fallos  de  instancia,  erigiéndose  entonces  el  mecanismo  de la nulidad como el único remedio para  subsanar la irregularidad.   

          Igual  falencia  de  sustentación  se  advierte  cuando insinúa la  presencia  de  vicio  invalidante por violación al principio de concentración,  pues  al  respecto  se  limita  a  argumentar que esta Corporación en recientes  decisiones  ha  ordenado  repetir  el juicio oral si transcurre entre una y otra  sesión  un  período  superior  a los 30 días, sin identificar los precedentes  jurisprudenciales  en  los  cuales  apoya  esa  afirmación y sin, en todo caso,  ofrecer  razones encaminadas a acreditar que la demora en el trámite del juicio  obedeció  a  razones  injustificadas  ni, en fin, explicar cómo tal situación  incidió  en  el  sentido  final  de la decisión impugnada, aspectos a analizar  cuando  se  aduce  la  violación del principio de concentración, como lo tiene  precisado             la            Corte2.   

Similar   situación   ocurre   con   la  argumentación  según la cual la violación de los principios de presunción de  inocencia,  contradicción,  inmediación y concentración impidió la práctica  de   todas   las  pruebas  ordenadas  en  la  audiencia  preparatoria,  pues  ni  identificó  los  elementos  de  juicio  echados  de  menos,  ni  fundamentó la  trascendencia  de  esa  omisión frente al contenido de la sentencia. Más aún,  tampoco  demostró cómo su teoría del caso pudo afectarse con el no recaudo de  las probanzas decretadas a instancias de la Fiscalía.   

Respecto de las demás anomalías planteadas  en  la  censura  examinada,  encuentra  la Sala que el casacionista equivocó la  vía  de  ataque,  porque  la  decisión  del  juez  de  admitir  pruebas que no  satisfacen  los  presupuestos legales atinentes a su producción no conduce a la  nulidad  de  la  actuación,  sino  solamente  a la exclusión de esos elementos  probatorios.  Por  ello,  el sendero correcto para cuestionar una determinación  de  esa  naturaleza corresponde a la violación indirecta de la ley por error de  derecho, en la modalidad del falso juicio de legalidad.    

          Recuérdese  que  esa  clase del error de derecho se presenta cuando  el  fallador  asigna  validez  a  un  medio  de  prueba,  a  pesar  de que en su  producción  y aducción se desconocen las reglas establecidas en la ley para el  efecto,  y  también  cuando  el  juzgador  deja  de apreciar algún elemento de  convicción,  por  considerar  erróneamente  que en su recaudo se desatendieron  dichas  reglas.  Para  su  demostración,  al  actor  le corresponde identificar  claramente  la  prueba  indebidamente  apreciada,  señalar las normas medio que  regulan  su  formación,  acreditar  que  la  prueba  fue  excluida debiendo ser  apreciada   o   que  fue  apreciada  debiendo  ser  excluida,  y  demostrar  las  implicaciones del error en las conclusiones probatorias.   

          Queda  visto  entonces que el cargo analizado en esta providencia no  satisface  los  presupuestos  de  sustentación requeridos para su admisión, de  manera  que la Sala lo inadmitirá, sin que advierta la necesidad de superar las  falencias  para  decidir  de  fondo,  pues  no  se  observa  en la actuación la  violación  de  garantías  fundamentales  que deba restablecer de oficio, ni la  presencia  de  alguna  de las situaciones a que se refiere el inciso tercero del  artículo  184  del  Código de Procedimiento Penal de 2004, salvo la situación  que se plantea en seguida.   

   

En   efecto,   la  Corte  observa  que  el  sentenciador  de  segundo grado pudo vulnerar el debido proceso y las garantías  que  le asisten a las víctimas, pues, una vez anunciado el sentido condenatorio  del  fallo de primer grado, no se surtió en su totalidad el término consagrado  en  el artículo 106 de la Ley 906 de 2004 para promover el respectivo incidente  de  reparación  integral,  lapso  cuyo  conteo  se  surte  solamente  en  días  hábiles,    conforme   lo   tiene   precisado   la   jurisprudencia   de   esta  Corporación3.   

Por tanto, como ya lo ha hecho en pretéritas  oportunidades4,  la  Sala  ordenará  que  una  vez  cobre  ejecutoria la presente  decisión  y  se  resuelva,  en  caso  de  interponerse,  lo  relacionado con el  mecanismo  de  insistencia  que  procede contra la providencia inadmisoria de la  demanda,  vuelva  el proceso al Despacho de la Magistrada ponente para de oficio  proferir, en su momento, el pronunciamiento de rigor.   

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación5,    como  sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por cuyo medio la Sala resuelva inadmitir la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          1.-  INADMITIR el  primer  cargo  de  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor de  WILSON        MARÍN        QUIROGA.   

          De  conformidad  con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906 de  2004 y, en los términos referidos en el acápite  final    de    esta    determinación,    contra    la    misma    procede    la  insistencia.   

2.-  Ejecutoriada  la  presente  decisión y  resuelto,  en  caso  de  interponerse, el mecanismo de insistencia, volverá  el  proceso  al  Despacho  de la  Magistrada  ponente, a fin de que la Sala provea de manera oficiosa acerca de la  posible  vulneración de garantías fundamentales, conforme lo expresado en esta  providencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ             

    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                        AUGUSTO                                J.                               IBÁÑEZ  GUZMÁN                            

               

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                       

JULIO          ENRIQUE           SOCHA   SALAMANCA                        JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

              Secretaria   

    

1  Sentencia del 26 de agosto de 2009, radicación 25700.   

2   Cfr.   Sentencia   del   4   de   marzo   de  2009,  radicación  30645.   

3 Cfr.  Sentencia del 16 de diciembre de 2008, radicación 29484.   

4 Cfr.  Auto del 2 de septiembre de 2008, radicación 30267.   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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