32951(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32951  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Aprobado Acta No. 353.   

          Bogotá   D.C.,   noviembre   once   (11)  de dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

          De  plano  adopta  la  Sala  la  decisión  que  en  derecho resulte  procedente  acerca  de  la  solicitud  de  cambio  de radicación elevada por el  defensor    de   ROGELIO   SILVA   SILVA  del  juicio adelantado en contra del mencionado por los delitos de  homicidio   agravado,  tentativa  de  homicidio  agravada,  estafa,  incendio  y  lesiones personales.   

HECHOS   Y   ACTUACIÓN   PROCESAL    

          El  12  de  diciembre  de  2007,  el bus No. 628, de placas XGC 565,  afiliado  a  la  empresa de transporte Los Libertadores, que se desplazaba entre  los  municipios  de Tibasosa, Boyacá, y Sogamoso, en el mismo departamento, fue  incinerado  por  unos  sujetos,  con  sus  ocupantes.  Producto  de  la  acción  fallecieron  13  personas, mientras 11 más resultaron lesionadas. De los hechos  se  sindica  a  uno de los propietarios del automotor,  ROGELIO  SILVA  SILVA,  quien  los habría maquinado y  contratado  a las personas que se encargarían de llevarlos a cabo con el objeto  de cobrar el seguro del vehículo.      

          El  19  de  febrero  de  2008,  la  fiscalía  presentó  escrito de  acusación  en  contra  de  SILVA  SILVA como  presunto  determinador  de  los delitos de homicidio agravado,  tentativa   de   homicidio  agravada,  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  y  heterogéneo  con  estafa,  incendio  y  lesiones  personales.   Cargos que  ratificó  en la audiencia de formulación de acusación ante el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de  Duitama,  instalada el 20 de marzo y culminada el 2 de  mayo siguientes.   

            El  23  de  mayo  ulterior, ante el mismo despacho judicial se dio  inicio  a  la  audiencia  preparatoria,  la cual se desarrolló en tres sesiones  más (16, 20 y 21 de octubre).   

          El  31  de  agosto  del  año  en curso se instaló la audiencia del  juicio  oral, pero se decretó su suspensión ante la inasistencia del defensor,  situación  que  obligó  a  su reprogramación para el 13 de octubre siguiente,  requiriendo  al  profesional  para que en ella ejerciera su derecho a la defensa  por  las  eventuales  maniobras  dilatorias  desplegadas  que le acarrearían la  imposición  de la medida correccional de arresto inconmutable establecida en el  artículo 143 de la Ley 906 de 2004.   

          Previo  al  advenimiento de esta última fecha, mediante escrito del  7  de  octubre,  el  defensor  deprecó  el  cambio  de  radicación del proceso  “para que lo conozca otro  distrito  judicial,  diferente al de santa Rosa de Viterbo, donde actualmente se  adelanta”.   

          La  petición  inicialmente  fue  remitida  al  Tribunal Superior de  Santa  Rosa  de  Viterbo. Sin embargo, con auto del 23 de octubre, se dispuso su  envío a esta Corporación.   

LA SOLICITUD  

          El    defensor    de    ROGELIO   SILVA  SILVA  aduce  que  es preciso el cambio de radicación  del  proceso, por confluir las razones establecidas en el artículo 46 de la Ley  906 de 2004, específicamente invoca las siguientes:   

“La existencia  en  el  distrito judicial de Santa Rosa de Viterbo de circunstancias objetivas y  sociales   que  pueden  afectar  la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración de justicia.   

La existencia de circunstancias objetivas y  personales  que  afectan  las  garantías  procesales del imputado ROGELIO SILVA  SILVA,  la  seguridad  de los intervinientes específicamente del imputado y del  suscrito            defensor”.   

         El   peticionario   funda   su  pretensión,  en  relación  con  la  afectación  de  la  imparcialidad  e  independencia  de  la  administración de  Justicia, primer punto planteado, en los siguientes aspectos:   

          Los  hechos por los cuales se juzga a su representado compungieron a  toda   la   ciudadanía   boyacense,  “pues   lo    medios   de  comunicación  hablados  y  escritos  reportaron  la  noticia manipulándola. Las autoridades quedaron en total alarma  y  zozobra  de  tan  luctuosos  hechos”.   

          Las  autoridades  judiciales, en el afán de calmar a los medios con  respuestas  rápidas  encontrando  a los culpables de la ilicitud, han vinculado  injustamente  a  inocentes,  como  ocurrió  con el estudiante de la Universidad  Pedagógica      Luis      Eduardo      Izquierdo  Cardona,  quien  también  fue  víctima del atentado,  pero  se  ordenó  su  detención  y luego su desvinculación del proceso.   Así   mismo   sucedió   con  Leonel  Carvajal  Cruz  y        Freddy  Patarroyo.   

A partir del 19 de diciembre de 2007, data en  la  cual  fue  capturado su defendido, “los   medios   de   comunicación   juzgaron   y  condenaron  a  mi  prohijado”,   como   lo  reseñan   los   periódico   locales   Boyacá   7  días  y  Entérese,  cuyas  publicaciones aporta.   

Esos  mismos medios de divulgación, agrega,  “han venido cubriendo el  desarrollo    del    proceso    con    titulares   impactantes,   con   noticias  sensacionalistas,  utilizando  el  amarillismo,  creando así, en la ciudadanía  boyacense  perjuicios  y  publicando  conceptos  erróneos, entorno (sic)  a  la  responsabilidad penal de mi  prohijado”.    

Tal  situación, acota, se corrobora con las  ediciones  del  primer  medio  citado  del 14 a 18 de marzo 2008, con el titular  “Trabas  en  caso de bus  incendiado” y  del  27  de febrero al 2 de marzo de 2009, con el de “Viraje   en  caso  Silva”  y,  en el segundo, con sus ediciones  del    21    de    septiembre    de    2008,    donde    se   lee   “Nuevos  inconvenientes  surgen  en el  proceso    de    la    masacre   del   bus   de   Los   Libertadores”,  del  12  al  14 de mayo del año en  curso,    con    el   titular   de   “Sin      juez,      caso     del     bus     incendiado”,  y  del  23 de diciembre de 2007, al  señalar  “La tragedia del  bus  de  Coflonorte  el  propietario del bus habría contratado la quema del bus  donde  perdieron  la  vida  11 personas”  y  del  17  de agosto de 2008, cuando se advierte que “La   Corte   Suprema   de   Justicia  ratificó    que    el   juez   erró   al   sancionar   al   fiscal”,  cuyas  publicaciones  aporta con la  petición.   

El influjo negativo de los medios, prosigue,  ante  la  gravedad  del caso y las circunstancias en que fue cometido el delito,  ha     presionado     a     las     autoridades     judiciales,     “con    el   claro   propósito   de  obstaculizar  la  libertad  del  acusado  señor  ROGELIO  SILVA  SILVA,  lo que  significa    que    contra    este   acusado   pesa   desde   ya   una   condena  pública”.   

Destaca,  en  el  mismo  sentido,  como  su  representado  para  obtener  la libertad tuvo que acudir a una acción de tutela  fallada  a su favor por el Tribunal Superior de Santa Rosa de Viterbo, impugnada  actualmente  por  la  Fiscalía  y el Ministerio Público ante esta Colegiatura,  cuya   copia  también  anexa  a  esta  petición.        

Igualmente pone de presente que con ocasión  de     este    luctuoso    hecho    “nunca      antes     sucedido     en     la     región”,  las víctimas han realizado grandes  mítines  y  manifestaciones  en  las  instalaciones  del  Tribunal “solicitando   justicia  para  ellas,  protestas    sociales,    que    cubrieron    los    medios   de   comunicación  regionales”.   

Por  lo  expuesto,  estima  que  el distrito  judicial  en  donde se podría realizar el juicio oral con total independencia e  imparcialidad  podría  ser  Bogotá  “teniendo  en  cuenta  que  las  distancias son cortas, a fin de que  comparezca    lo    testigos    (sic)   de  la  fiscalía,  peritos de medicina legal, y los testigos de la  defensa,  pues  Bogotá  se  encuentra  a  menos  de  tres horas de la ciudad de  Duitama,   donde   actualmente   se   encuentra   radicado   el  proceso  de  la  referencia”.   

En   relación   con   la   existencia  de  circunstancias  objetivas y personales que afectan las garantías procesales del  imputado    ROGELIO    SILVA   SILVA   y  la seguridad de los intervinientes, específicamente del imputado  y   del   defensor,  segundo  tópico  que  postula  en  aras  de  sustentar  su  pretensión,  arguye  que en la actuación se violó el derecho de defensa, pues  si  bien  el  juez  de  conocimiento  citó para audiencia entre los días 31 de  agosto  hasta el 9 de septiembre del año en curso, solicitó el aplazamiento de  la    diligencia    con   fundamento   constitucional   y   legal   “por no haber tenido tiempo suficiente  para  la  preparación  de  la  defensa,  debido a la naturaleza del proceso, la  complejidad  del  caso…  además teniendo en cuenta el cúmulo probatorio y un  sin  número de partes e intervinientes”.   

No  obstante  ello,  asegura,  el  juez  no  accedió  a  la  prórroga  y lo citó a una audiencia para imponerle una medida  correccional   por   su   no  comparecencia  al  juicio,  mediante  “decisión   totalmente   ilegal   y  arbitraria  que  incluso  podría  constituir  un  abuso  de  autoridad, por que  (sic)   el   señor  juez  abusando  del poder, usurpa jurisdicción, pues la conducta por la no asistencia  a  una  audiencia podría constituir, una falta disciplinaria de conformidad con  la  ley 1123 de 2007 y nunca una falta correccional y menos aplicar el numeral 3  del  artículo  143  de  la  ley  906  de  2004,  puesto que esta obstrucción u  obstaculización   se   aplica   a   los   peritos  y  testigos  y  nunca  a  un  defensor”.   

De esa forma, continua, cuando el funcionario  judicial  desconoce  su buena fe afirmando que estaba preparado para la defensa,  deja  entrever  su parcialidad en las resultas del proceso. Así mismo cuando no  acepta  su petición fundada en derecho, para en su lugar acoger lo expuesto por  la Fiscalía y el Ministerio Público.   

Por  ello  encuentra  que  ninguna garantía  tiene  como  defensor,  porque  en  su  contra pesa una orden vigente de arresto  inconmutable,  toda  vez  que  el derecho de defensa técnica no puede ejercerse  bajo presión.   

Finalmente  indica  que  su  prohijado  y su  familia  han sido objeto de amenazas veladas, insultos y desafueros por parte de  las  víctimas  y  el  conglomerado,  por  lo  cual  se vio en la obligación de  cambiar a su hijos de colegio y universidad.   

          Con  fundamento en lo expuesto, depreca a la Sala disponer el cambio  de    radicación    del   referido   expediente   al   distrito   judicial   de  Bogotá.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De  conformidad  con  la  preceptiva del  numeral  8º  del  artículo 32 de la Ley 906 de 2004 la Sala es competente para  resolver  la  petición  de  cambio  de radicación formulada por el defensor de  ROGELIO  SILVA  SILVA,  en  tanto  orientada  a  conseguir que la continuación del juicio sea adelantada en  otro distrito judicial.   

          2.  A  fin de resolver la solicitud, es necesario recordar que, como  de  de  tiempo  atrás  lo ha señalado la Corte, el cambio de radicación es un  mecanismo  residual  y  extremo,  por  virtud  del cual se alteran las reglas de  competencia  por  razón  del  territorio,  el  cual  sólo  procede  cuando  se  demuestra  de  manera  contundente  que  en  el  lugar donde cursa la actuación  procesal  existen  circunstancias  capaces  de afectar de manera real y efectiva  “el  orden  público, la  imparcialidad  o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia,  las  garantías  procesales, la publicidad del juzgamiento, la seguridad o integridad  personal  de  los  intervinientes,  en  especial  de  las  víctimas,  o  de los  servidores   judiciales”  (artículo 46 de Ley 906 de 2004).   

Para  que tales situaciones tengan la virtud  excepcional  de  variar  el  mencionado  factor de competencia, es preciso, para  quien  las  invoca,  acreditarlas  probatoriamente,  pues  de conformidad con lo  establecido  en el artículo 48 del estatuto procesal penal tiene la carga de la  prueba.  Además,  es  necesario demostrar la aptitud suficiente, trascendente y  concreta  de  aquellas  circunstancias  en  la  vulneración  o  puesta en grave  peligro  de la función jurisdiccional en el sitio o región donde se tramita el  juicio  o  desvirtuar  la  imparcialidad  que debe regirlo, y por ende, permitan  vislumbrar  su  efectiva injerencia en el trámite cuyo cambio de radicación se  solicita.   

Además, para su solicitud, el legislador de  2004  previó  una  oportunidad  procesal a las partes, acorde con la naturaleza  del  sistema  procesal acusatorio, no otra que la contemplada en el artículo 47  del mismo estatuto, según el cual:   

          “Artículo  47.  Solicitud  de cambio.  Antes  de iniciarse la audiencia del juicio oral, las  partes,    el   Ministerio   Público   o   el   Gobierno   Nacional,   oralmente  o  por  escrito,  podrán  solicitar  el  cambio  de  radicación  ante  el juez que esté conociendo del proceso, quien informará al  superior   competente   para   decidir”. (subraya fuera de texto).   

         

          De  manera  pues que, según este texto legal, el momento máximo de  que  disponen las partes e intervinientes procesales para elevar la solicitud de  cambio  de  radicación  es  antes  de iniciarse la audiencia de juicio oral. En  sentido  opuesto,  una  vez  iniciada  dicha  audiencia  la  petición  se torna  inoportuna, como así también lo ha entendido esta Corporación.   

         

          Así  se  ha  venido  considerando desde el 12 de diciembre de 2006,  cuando se señaló que:     

          “Ciertamente  cuando  en  el  precepto  citado  (refiere al artículo 47 de la Ley 906 de 2004)  se  dispone que la solicitud debe formularse antes de  la  iniciación del juicio oral, lo que la ley está señalando es que esa es la  última       oportunidad      procesal      para      hacerlo      –en  la  ley 600 antes de la sentencia  de   primera   instancia-,  sin  que  –de  otro  lado-  de  la  competencia  otorgada a la Sala durante el  juzgamiento  se  infiera que el cambio de radicación pueda pedirse y tramitarse  una  vez  ‘formalizada la  acusación”  según  lo  afirmara      el     tribunal’…”1.   

          Igual  forma  de  razonar  expuso  la Sala en decisiones ulteriores,  particularmente     del     12     de     febrero2 y del 16 de septiembre de esta  anualidad.                   En                   esta                   última  sostuvo:               

         

“En  el asunto  que  examina la Corte, la aspiración de los defensores no puede prosperar, toda  vez  que  los  argumentos  consignados  oralmente para sustentar la pretensión,  fueron  realizados  de  forma  extemporánea a la procedencia de la solicitud de  cambio  de  radicación, al ser aducidos luego de la lectura de fallo de primera  instancia,  momento  procesal  donde  resulta  desacertado  hacer  la solicitud,  habida  cuenta  que  la  norma  es clara en determinar, que la misma se presenta  antes   de   iniciarse   la   audiencia  del  juicio  oral”3          (negrillas tomadas del texto original) .   

          Así  las  cosas,  ninguna  dificultad pareciera emanar para colegir  que  en el presente asunto la solicitud elevada por el defensor del procesado es  extemporánea,  habida cuenta que fue elevada después de la instalación formal  de  la  audiencia  del  juicio  oral  el  día  31  de agosto del año en curso,  concretamente el 7 de octubre posterior.   

          Empero,  el  tema  en  el  caso  particular  exhibe  algunos matices  especiales,  puesto  que  el  defensor  había  solicitado el aplazamiento de la  diligencia  e  inasistió  a la sesión, lo cual impidió que se le diera inicio  según  los  fines legales para los cuales está prevista de conformidad con los  artículos  366  y  siguientes  del estatuto procesal, y su reprogramación para  fecha  posterior  obedeció,  como  así  se dejó consignado, a la necesidad de  garantizarle   al   defensor   el  debido  proceso  en  atención  a  la  medida  correccional  que  se  le  pretendía  imponer  a  raíz  de  su  comportamiento  presuntamente  dilatorio  de  la  actuación  procesal,  según lo normado en el  artículo 143 del estatuto procesal.   

          Significa  lo  anterior  que  para  la fecha en la cual se elevó la  solicitud  de  cambio  de  radicación  del  proceso (7 de octubre de 2009), por  cuenta  de  los  inconvenientes  vistos, aún no se había iniciado la práctica  probatoria  del  juicio  oral,  aspecto  que,  en últimas, justifica el límite  temporal  impuesto  por  el  legislador  a  su  solicitud,  como  que atentaría  abiertamente  contra  la filosofía del sistema acusatorio, y en especial de los  principios  de  contradicción,  inmediación  y  concentración,  regentes  del  juicio  oral,  contemplados en los artículos 15, 16 y 17 de la Ley 906 de 2004,  que  emitiera  sentencia  un  juez  diferente  a  quien  estuvo  presente  en la  práctica  de  las pruebas, entendimiento que con antelación ya ha expresado la  Corte  en  reciente decisión y que permitió asumir excepcionalmente el estudio  de  fondo  de  una  solicitud  de cambio de radicación elevada luego de haberse  iniciado la audiencia. En tal ocasión se precisó:   

        “Ello,  debe  anotarse  comporta  una clara finalidad que busca evitar nulidades o claras violaciones de  derechos  fundamentales,  en  tanto, por ocasión del principio de inmediación,  inmanente  a  un  sistema acusatorio, se hace necesario que el juez encargado de  dictar   el   fallo   sea   el   mismo  ante  quien  se  practicaron  todas  las  pruebas.   

Entonces, si se permitiese que el cambio de  radicación  operase  cuando  ya  se  ha  iniciado la práctica probatoria en el  juicio,  necesariamente habría de anularse lo actuado para que, si se acepta el  mismo,  el  nuevo  funcionario  reciba  otra  vez la práctica probatoria, desde  luego,   dejando   sin  efectos  lo  previamente  realizado  sobre  la  materia.   

         Es  ese  el  sentido  de lo decidido por la Sala en el caso puntual  citado        por        los        libelistas4, dado que allí, precisamente  cuando  iba  a desarrollarse la audiencia de juicio oral, se pidió el cambio de  radicación,  y  fue  resuelto  de  fondo  en  virtud  de  que  no  hubo lugar a  ejecutarse  el objeto de esa diligencia”5.   

         

          No  obstante,  aún aceptando de acuerdo con el anterior criterio de  autoridad  que  fue  oportuna  la solicitud del defensor, no le asiste razón al  defensor   de   ROGELIO   SILVA  SILVA  en  la  prédica,  de  acuerdo  con los argumentos y los fundamentos  probatorios que expone.   

Ciertamente,  observado el primer fundamento  de     la    solicitud,    en    punto,    según    dice,    de    “la existencia en el distrito judicial  de  Santa  Rosa  de  Viterbo  de  circunstancias objetivas y sociales que pueden  afectar   la   imparcialidad   o  la  independencia  de  la  administración  de  justicia”  derivadas  de  la  influencia  nociva de los medios de comunicación  regionales, se encuentra que no le asiste razón.   

Al respecto, recuérdese que, como lo tiene  definido  la Sala, las opiniones y reportes periodísticos carecen por sí solos  de  aptitud  suficiente  para  desviar  la  imparcialidad  y  objetividad de los  funcionarios  encargados  de  dar  curso  al  juicio6,   porque   los  funcionarios  judiciales  se  encuentran  sometidos  al imperio de la ley y no a los golpes de  opinión   pretendidos   de   manera   cierta  o  presunta  por  los  medios  de  comunicación.   

         Máxime  lo  anterior  cuando  no se logra establecer a partir de la  lectura  de  las  notas  periodísticas aportadas por el peticionario, evidencia  alguna  de  injerencia de los medios sobre las autoridades judiciales tendientes  a incidir en la toma de las decisiones.   

         Contrariamente,  de  su  contenido  objetivo  lo que se extrae es el  propósito  de  mantener  informada  a  la  comunidad,  apenas explicable por la  gravedad   y   atrocidad   inusitada  que  revistieron  los  hechos  origen  del  diligenciamiento,  limitándose  a  transmitir la noticia, sin que se detecte el  propósito  de  crear  un  ambiente  desfavorable  al  juicio.   Tampoco se  expresan  opiniones  sobre  los hechos investigados y, menos aún, en torno a la  responsabilidad  del  procesado  ROGELIO   SILVA  SILVA    que    confirmen    los   temores   de   su  defensor.   

            

         Por  otro  lado,  a diferencia de lo que señala el peticionario, no  es  verdad  que  las  autoridades judiciales hayan comprometido su imparcialidad  ante  el despliegue dado por los medios de comunicación regionales a los hechos  objeto  de juzgamiento en el afán de mostrar resultados a la opinión pública,  pues  de  haber sido así no se habrían adoptado decisiones a favor de personas  en  contra  de  quienes  inicialmente  surgían  elementos  de  juicio  que  los  señalaban como autores o partícipes de la conducta.   

El segundo aspecto sobre el cual el defensor  sustenta  la  afectación  de  la  imparcialidad  de  los  funcionarios del  distrito   de  Santa  Rosa  de  Viterbo,  tiene  que  ver  con  los  mítines  y  manifestaciones  desarrolladas  por las víctimas, supuesto fáctico que, a más  de  no  demostrar, tampoco desarrolla en el sentido de establecer cómo tendría  la  aptitud  de incidir en el juicio de los administradores de justicia, además  de  que  no  se ve de qué forma acceder al cambio de radicación del proceso al  distrito  judicial  de Bogota, como así lo pretende, pueda variar, si es que en  verdad  han  tenido  ocurrencia,  los  reclamos  de  las  víctimas.     

Acerca de las pretextadas circunstancias que  afectan     las     garantías     procesales    del    imputado    ROGELIO  SILVA  SILVA  y su apoderado por  violación  del  derecho  de  defensa técnica derivadas de no haber accedido el  juez  de conocimiento a la solicitud de aplazamiento del juicio oral e imponerle  de  una  manera  que califica como arbitraria e injusta una medida correccional,  expidiendo  además  en  su contra orden de arresto inconmutable que obstruye el  ejercicio  de  la  gestión  defensiva libre y sin presiones, resulta igualmente  diáfano  que se trata de una situación despojada de la entidad para corroborar  su pretensión.   

En  efecto,  que  el  funcionario  no  haya  accedido  a  su  solicitud  no  implica  que  haya privado a su prohijado y a la  defensa  de  las garantías fundamentales que les asisten, pues ello conduciría  al  extremo  de  que  en  todos  los  casos en que las autoridades judiciales no  acceden  a los pedimentos de las partes se conculcan sus garantías, en desmedro  de  su  autonomía  e  independencia  reconocidas  legal  y constitucionalmente,  siempre  y cuando las determinaciones exhiban una justificación razonable, como  aquí ocurrió.   

Ahora,   la   imposición   de   medidas  correccionales  también  aflora  de las facultades legales con que se ha dotado  al  juez  para sancionar a quienes impidan u obstaculicen la realización de las  diligencias,  en  la medida en que, igualmente, se garantice el debido proceso y  estén   precedidas  de  sustentación,  sin  que  por  ello  se  pueda  inferir  animadversión  o, en el caso del defensor, que tengan por propósito entorpecer  su gestión.   

Por   último,  el  peticionario  tampoco  demuestra  que  esté  en riesgo la seguridad del procesado y del defensor en el  distrito  judicial  de  Santa Rosa de Viterbo por haber sido objeto de amenazas,  insultos  y  desafueros por parte de las víctimas y el conglomerado, resultando  insuficiente  con  aseverar  que aquél se vio en la obligación de cambiar a su  hijos  de  colegio  y  universidad,  sin  siquiera  aportar  la  correspondiente  denuncia  formulada  a  las autoridades competentes poniendo en conocimiento esa  situación.   

3. Así las cosas, como no está demostrado  que  confluya  alguna  de  las  circunstancias  argüidas por el peticionario en  procura   de   acceder   al  cambio  de  radicación,  es  claro  que  la  solicitud  no  tiene  vocación de  prosperidad.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

NEGAR el cambio de  radicación  solicitado  por  el  defensor  de ROGELIO  SILVA   SILVA,   por  las  razones  expuestas  en  la  motivación anterior.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   comuníquese  y  envíese  al  despacho judicial donde cursa el proceso respectivo.   

Cúmplase,  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

           Licencia no  remunerada   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                     MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE   LEMOS        

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                             JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                               

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Rad.  26369.   

2 Rad.  31302.   

3 Rad.  32609.   

4 Auto  del 28 de febrero de 2007, radicado 26.051   

5 Auto  del    19   de  febrero  de  2009,  rad.  31302.   

6  En  este sentido desde el auto del 23 de julio de 1992. Rad. 7822.     

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