32922(09-12-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32922  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

ALFREDO            GÓMEZ  QUINTERO            

Aprobado Acta No. 382  

Bogotá  D.C., diciembre (9) nueve de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

Decide la Sala la selección o no del recurso  extraordinario   de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  HAROLD  FABIÁN  PERAZA  DAVID,  contra la  sentencia  del  dieciséis (16) de julio de dos mil nueve (2009) por medio de la  cual  el  Tribunal Superior de Bogotá confirmó el fallo condenatorio proferido  el  26  de  mayo  de  2009  por  el  Juzgado Doce Penal del Circuito de la misma  ciudad,  que  lo  sentenció  a  las  penas  de  sesenta  y cuatro (64) meses de  prisión,  interdicción de derechos y funciones públicas por el mismo término  y  le  negó los subrogados de la suspensión condicional de la ejecución de la  pena  (artículo  63  de  la  Ley  599  de 2000) y la prisión domiciliaria como  sustitutiva  de  la  prisión  (art.  38  ib.),  por encontrarlo responsable del  delito  de  acto  sexual  violento,  agravado (Artículos 206 y 211 – 1 del C.P., modificados por la ley 890  de 2004).   

HECHOS  

El   29   de  noviembre  de  2008,  siendo  aproximadamente  las  8:00 de la mañana, en la carrera 77 L con calle 58 C sur,  en  la  localidad de Kennedy de Bogotá, HAROLD FABIÁN  PERAZA  DAVID y un menor de unos 17 o 18 años de edad  se  encontraban  consumiendo  licor  en  una  tienda,  a donde llegó la señora  Verónica  Alexandra Albadán Rubio quien departió con ellos una cerveza;   posteriormente  la  llevaron  a  lugar  despoblado,  cerca de un caño, donde la  despojaron  violentamente  de  sus  ropas, mientras que la ofendida forcejeaba y  pedía auxilio.   

Un vigilante de carros que trabaja cerca del  lugar  de  los  hechos  escuchó  la  algarabía, y en asocio con otro ciudadano  prestaron  apoyo  a  la ofendida, lograron detener los atacantes y los dejaron a  disposición  de las autoridades de policía que acudieron al lugar.  (cfr.  versión  de  la  ofendida,  folios  60 – 66)   

ANTECEDENTES  

Las  audiencias de legalización de captura,  formulación  de  imputación  por  el  delito de acto sexual violento, agravado  (artículos  206  y  211 – 1  del  C.P.)  e  imposición  de  medida  de  aseguramiento se realizaron el 30 de  noviembre  de  2008  por  el  Fiscal  290  Seccional,  ante  el Juzgado 38 Penal  Municipal con función de control de garantías.   

En  la  diligencia,  el  imputado aceptó los  cargos  de  manera  libre,  consciente  y  voluntaria,  estando  asistido  de su  defensor   de   confianza…  “como consta en el primer  minuto   y   siguientes   del   2°   registro   de   la   respectiva  audiencia  preliminar”.   (cfr.  sentencia de primera instancia, página 2).   

El  22  de  diciembre  de  2008, la fiscalía  presentó      escrito     de     acusación     (folios     22     – 24);  la audiencia de anuncio del  sentido  de  la  sentencia  e  individualización  de  pena se realizó el 23 de  febrero de 2009 (Folio 67).   

El  26 de mayo de 2009, el Juzgado Doce Penal  del  Circuito  de  Bogotá con funciones de Conocimiento dictó la sentencia con  base    en    el    allanamiento.     El   Juzgado   dejó   la   siguiente  constancia:   

“Durante  la  audiencia  del  día  de hoy el defensor ha dicho que no concurre una agravante,  la  fiscalía  ha  dicho que no pudo determinar si había sido precluida o no la  investigación   en   contra   del   menor   de   edad  copartícipe”.  (Página 3 de la sentencia).   (Folios   104  –  113  /  1)   

A  instancias  de  la defensa, el Tribunal de  Bogotá  confirmó  la  condena  el  16 de julio de 2009 (folios 12 – 19 / 2).   

LA SENTENCIA IMPUGNADA  

En  decisión conjunta, tanto el Juzgado como  el    Tribunal    declararon    la   responsabilidad   penal   de   HAROLD  FABIÁN  PERAZA DAVID por el delito  de  acto  sexual  violento,  agravado por la circunstancia de haber ejecutado la  conducta   con   la  participación  de  otra  persona  (artículos  206  y  211  –  1 del C.P., modificados  por la Ley 890 de 2004).   

El  Juzgado  precisó  que  en  materia  de  aceptación  de  la  responsabilidad  penal  por  allanamiento se observaron los  requisitos   legales   y   que   el   imputado  aceptó  los  cargos…              “de    forma    libre,    consciente,  voluntaria,   espontánea,   informada   y   con   la   asistencia  del  abogado  defensor”.  (Página  6).   

El  Tribunal  hizo  notar  la correspondencia  absoluta  entre  la  imputación  fáctica  y la imputación jurídica;  en  relación  con  el  allanamiento,  señaló  que  el  procesado  fue debidamente  enterado  de  los  términos,  beneficios  y  consecuencias de la aceptación de  responsabilidad,  por  manera  que  la aceptación de responsabilidad no resiste  reproche alguno.   

Recalcó  que  lo  pretendido  por la defensa  “es  una  manera velada de  retractación”, no obstante  haberse  allanado  de  manera  consciente  a  los  términos y condiciones de la  imputación.   

También recalcó que la definición del caso  en  la  jurisdicción  de  menores  no  tiene  incidencia  en  el proceso contra  PERAZA     DAVID,    en  tanto…    “no  hay lugar a desconocer el concurso  plural  de  sujetos  en  la comisión del reato contra la libertad, integridad y  formación      sexuales      por     el     que     se     condenó”.   (Páginas 6 y 7).   

LA IMPUGNACION  

Cargo único.  Violación directa de la  ley   sustantiva   por  aplicación  indebida  del  artículo  211  –   1   del  C.P,  modificado  por  el  artículo 7° de la ley 1236 de 2008   

El  libelista  alegó que en la audiencia de  individualización  de  la  pena,  la  fiscalía  mantuvo la acusación por acto  sexual    violento,    agravado    (artículos    206    y    211   – 1 del C.P.), y que dedujo la agravante  específica  por  considerar  que  el  delito  se  ejecutó en concurso con otra  persona  (un  menor  de  edad);  recordó que en la audiencia de anuncio de  sentido  del  fallo  e individualización de la pena el defensor precisó que no  debía  deducirse  la  circunstancia  de  agravación  específica  porque en el  proceso  que  se  adelantó  ante  el juez de menores, la fiscalía solicitó la  preclusión  de  la  investigación  a  favor  del partícipe por considerar que  existía   imposibilidad   de   desvirtuar   la  presunción  de  inocencia  del  imputado.   

De  suerte  que,  si  en  el  proceso que se  adelantó  en  contra  del  menor  de  edad la fiscalía pidió absolución, mal  podía  imputar  en  el  proceso  contra HAROLD FABIÁN  PERAZA  DAVID  la  agravante  del  concurso  con otras  personas.   

En tales condiciones, dijo, la acusación fue  ambivalente  porque  la  agravante  perdió  vigencia  en  el  momento en que la  fiscalía  pidió  la  preclusión  en  el proceso ante el Juzgado de menores, y  porque  el  juez  de  menores impartió aprobación a la solicitud y precluyó y  archivó la investigación respectiva.   

Por  ello,  alegó  que  la disposición que  consagra  la  agravante  (artículo 211 –  1  del  C.P.),  fue indebidamente aplicada, y que ella comporta un  incremento  punitivo  de  una tercera parte a la mitad de la pena prevista en el  tipo  básico  (artículo  206), cuando la conducta se comete con el concurso de  otra u otras personas.   

Pidió  casar  la  sentencia  y  reducir  la  condena impuesta.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  de  Casación  Penal  NO  SELECCIONARÁ la demanda propuesta por  el  defensor  contractual  de  HAROLD  FABIÁN  PERAZA  DAVID  porque  de  su  estudio  se  advierte que no se  precisa  de  la  intervención  de  la  Corte para hacer efectivo algún derecho  material,  porque  la jurisprudencia en las materias que aborda el recurrente es  pacífica  y  porque la impugnación se traduce en una relativa retractación de  la  responsabilidad  penal libre y legalmente admitida.  En suma, porque el  libelo  no  tiene  entidad  para  comprometer  la legalidad del fallo objeto del  recurso:   

1.  Lo que se  advierte  del  núcleo  de la controversia es, sin equívocos, una escueta forma  de  retractación  orientada  a  desconocer  la  apreciación probatoria, que se  funda   a   partir,   inclusive,   de   la   captura  en  flagrancia1  de  la  que  fueron    objeto    tanto   HAROLD   FABIÁN   PERAZA  DAVID  como  el  menor  (de unos 17 a 18 años) que lo  acompañó en la ejecución de la conducta:   

El relato de Miguel Hernando Ortiz (vigilante  que  trabaja  en  el  barrio  Kennedy  de  Bogotá,  quien  prestó auxilio a la  víctima)  quien  capturó  a  los agresores, fue enfático en que aprehendió a  dos personas que participaron en el hecho.  Esto dijo:   

“Yo iba para mi  casa,  alrededor  de  las  8:00  a.m.,  ya  que  trabajo como vigilante cuidando  carros…  en  el  barrio  Villa  de los Sauces de Kennedy, de las 07:00 p.m. a las 08:00 a.m.;    yo  iba  caminando  hacia  mi  casa  que  esta ubicada a cuadra y media de donde  trabajo,  cuando  escuché unos gritos y en ese momento pasó un vecino y fuimos  a  ver,  a  la  orilla  del  río en las zonas verdes y vimos una señora que la  estaban  forcejeando  y ella gritaba.  Ella tenía los pantalones abajo, la  ropa  interior  también.   Nosotros  cogimos al  sujeto  más  grande,  había otro que era un menor de edad, de 16 a 17 años de  edad,  que  era  el  que  oponía  resistencia  y  lo  detuvimos  y duramos un rato mientras llegaba la policía y éste intentó huir,  a  los  10  metros  se cayó y se pegó en la cara y volvimos y lo cogimos hasta  que  llegó  la  policía y volvimos a forcejear con él y se lo entregamos a la  policía….”  (Folio 56).   

La   ofendida   también   refirió   dos  atacantes:   

“…PREGUNTADO:       Cuál   era   el  estado  anímico  de  las  personas  indicadas  o  denunciadas  en  estos hechos?  CONTESTO:  ellos estaban tomando desde  la  noche  anterior.   PREGUNTADO:  Había  observado  a  esas personas con  anterioridad?    CONTESTO:    Si,   yo   los   había   visto  por  el  barrio.   PREGUNTADO:  Suministre  una  descripción  morfológica  de  las  personas    indicadas    o   denunciadas.    CONTESTO.    El  mayor tiene de unos 26 a 28 años de piel trigueña, de cabello  corto  de  ojos  oscuros,  el  otro  era  más  joven  de  unos  17  años, alto  delgado…”.   (folios     60     –  62).   

2. Es pacífico el  criterio  jurisprudencial según el cual, en los procesos que se tramitan por la  vía del consenso o de la aceptación incondicional de cargos:   

“…resulta  totalmente  desatinado  que  luego de admitir su responsabilidad en la comisión  del  hecho  punible,  bajo  los  lineamientos  expuestos  en  la formulación de  imputación  y en el escrito de acusación, intente debatir un asunto que se dio  por   superado  cuando  el  juez  verificó  que  su  acogimiento  fue  libre  y  voluntario,  sin  presiones  de  ninguna  índole,  y se hizo en presencia de su  defensor.   

La Sala ha sostenido que cuando una persona  a   quien  se  le  imputa  la  comisión  de  una  conducta  punible  admite  su  responsabilidad  de  manera libre, consciente, espontánea e informada sobre las  consecuencias  que  ello  entraña, ese acto impide toda impugnación que busque  deshacer los efectos de la aceptación.   

Esa postura se apoya en el artículo 293 de  la  Ley  906  de 2004, según el cual la aceptación de la imputación por parte  del  indiciado  no  admite retractación, cuando la misma es voluntaria, libre y  espontánea…   

“La  aceptación  de cargos es precisamente  una  de las modalidades de terminación abreviada del proceso, que obedece a una  política  criminal cifrada en el objetivo de lograr eficacia y eficiencia en la  administración  de  justicia  mediante  el  consenso de los actores del proceso  penal,  con  miras  a  que  el  imputado  resulte beneficiado con una sustancial  rebaja  en  la  pena  que  habría  de imponérsele si el fallo se profiere como  culminación  del  juicio  oral,  de  una parte, y de otra, que el Estado ahorre  esfuerzos y recursos en su investigación y juzgamiento.   

En  tal  actuación  y  en  el  marco  del  principio  de  lealtad que las partes deben acatar, por surgir la aceptación de  cargos  de  un  acto unilateral del procesado, que decide allanarse a los que le  fueron  formulados  en  la  audiencia  de  imputación con el fin de obtener una  rebaja  significativa en el quantum de la pena  -como ocurre en este caso-,  no  hay lugar a controvertir con posterioridad a la aceptación del allanamiento  por  parte  del  Juez,  la  lesividad del comportamiento, o a aducir causales de  justificación o de inculpabilidad.   

En  otras palabras, luego de que el Juez de  control  de  garantías  acepta el allanamiento por encontrar que es voluntario,  libre  y  espontáneo,  no  es posible retractarse de lo que se ha admitido y el  Juez  de  conocimiento  debe  proceder  a  señalar  fecha  y  hora  para dictar  sentencia  e individualizar la pena (artículos 131 y 293  de la ley 906 de  2004).  En  consecuencia,  es  incompatible  con  el  principio de lealtad, toda  impugnación  que busque deshacer los efectos del acuerdo o la aceptación de la  responsabilidad”2.   

Evidenciada  en  esos  términos,  tanto  la  imputación  fáctica  (que  involucra  a  dos  personas  en el ataque), como la  aceptación  explícita  de  los  cargos  que  formuló  la fiscalía, lo que se  revela  en la demanda de casación es una retractación escueta que riñe con la  lealtad  de las partes para  con  la  Administración  de  Justicia, como uno de los fundamentos axiológicos  del proceso penal:   

Una  vez verificada la legalidad del acto de  allanamiento,  lo  pertinente es reducir sustancialmente la condena en atención  a  que la parte defensiva (material y técnica) se margina libremente del debate  probatorio en el juicio:   

“…Tales  allanamientos  y  pactos  han  de ser cubiertos con un halo de seriedad conforme  con  la lealtad procesal que deben observar las partes y en acatamiento no sólo  de  la  seguridad  jurídica, sino de los fines que los informan de humanizar la  actuación  procesal  y  la  pena,  obtener  una pronta y cumplida justicia, dar  solución  a  los  conflictos,  propiciar  la  reparación  integral y elevar el  prestigio de la administración de justicia.   

Como  consecuencia  de  lo  anterior,  el  artículo  293  de  la  Ley  906  de  2004  establece  que  una  vez  el juez de  conocimiento  examina que el acuerdo celebrado entre el procesado y la Fiscalía  es  voluntario,  libre  y  espontáneo  y  procede  a aceptarlo, a partir de ese  momento       no      es      posible      alguna      retractación”3.   

Por  consiguiente,  de  conformidad  con  el  artículo  184  inc.  2 del C. de P.P., la Sala NO SELECCIONARÁ la impugnación  porque  la  libelista  no  ofreció  razón  alguna  que justifique –en cuanto menos- una de las finalidades  que  se  persiguen  con el recurso extraordinario a la luz del artículo 180 del  C.  de  P.P.  y  porque  del  contexto  argumentativo  se  advierte con claridad  meridiana  que no se precisa de la intervención de la Corte – Sala de Casación  Penal    para   hacer   efectivo   algún   derecho   material   a   favor   del  procesado.   

3.  Finalmente,  contra  esta  determinación  se  hace  legalmente  viable  el  mecanismo  de la  insistencia  previsto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004, importa  advertir  -como  se hizo desde la providencia de diciembre 12 de 2.005, radicado  No.  24.322-  que  ante  la carencia de regulación en su trámite la Sala lo ha  señalado así:   

“a-   La  insistencia  sólo puede ser promovida por el demandante dentro de los cinco (5)  días  siguientes  a  la notificación de la providencia que inadmite la demanda  de  casación u oficiosamente provocada dentro del mismo lapso por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –en       tanto      no      sean  recurrentes–    el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b- La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en  un  término  de  quince (15) días”.4   

En virtud de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)     NO  SELECCIONAR    la     demanda     de   casación     formulada     por     el    defensor    contractual  de    HAROLD    FABIÁN   PERAZA   DAVID  contra  la  sentencia  del  16  de julio de 2009, proferida por el  Tribunal Superior de Bogotá.   

2)   Contra  esta  decisión  procede el  mecanismo  de  insistencia  a  la  luz  del inciso segundo del artículo 184 del  Código de Procedimiento Penal.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen,   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                             JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1“…la  definición  que  al  respecto  traía  el  Código  de  Procedimiento Penal anterior, y la actual del artículo  301  de  la  Ley  906  de  2004,  conllevan  a  que  la  flagrancia  se  vincule  necesariamente   a   la   captura   del   autor  del  hecho,  pues  “hoy  en  día la tesis según la cual  era  perfectamente  viable  que  se  presentara  el  fenómeno de la flagrancia,  entendida  como  evidencia  procesal,  sin  su correlativo de la captura como su  consecuencia,   ya  no  es  predicable”,  toda vez que de acuerdo con la última  normatividad en cita, se entiende que hay flagrancia cuando:   

“1. La  persona  es  sorprendida y aprehendida al momento de cometer el  delito.     (Se  destaca)   

2.   La   persona   es   sorprendida   o  individualizada  al  momento  de  cometer el delito y aprehendida inmediatamente  después   por   persecución   o   voces  de  auxilio  de  quien  presencie  el  hecho.   

3. La persona es sorprendida y capturada con  objetos  instrumentos  o  huellas,  de  los  cuales  aparezca  fundadamente  que  momentos   antes   ha  cometido  un  delito  o  participado  en  él”.   

Como  se  ve,  en  todos  los  eventos  el  sorprendimiento  de  la persona está inescindiblemente ligado a la captura y en  cada  uno  de  ellos  se  establece una diferencia temporal de menor a mayor, en  todo  caso limitada por una determinada inmediatez a la comisión del delito y a  la  posibilidad  de  predicar  la  identificación  y  consecuente  autoría del  aprehendido;  circunstancia  que  a su vez, frente a cada una de las situaciones  planteadas  conlleva  a  unas  determinadas  exigencias  valorativas que compete  hacer al Juez.   

En   el   primer   caso,   el  sorprendimiento  es  concomitante a la captura, en tanto que se  ejecuta   al  momento  de  cometer  el  delito.  Esta  situación   resulta   evidencia   de   difícil   controversia   frente   a  la  identificación  e  individualización  del  autor,  independientemente  de  las  razones que puedan o permitan explicar su comportamiento.   

En el segundo caso, a la persona también se  le  sorprende  cometiendo  el  delito,  sólo  que  la  captura no ocurre en ese  preciso  momento,  sino  inmediatamente  después,  y  como  consecuencia  de la  persecución  o  voces  de auxilio de quien presencia el hecho, pues sabe quién  es   el   autor   y   cuál   es  su  identificación  o  las  señales  que  lo  individualizan.   

El  tercer  supuesto  hace  referencia a un  sorprendimiento  posterior  a  la comisión del hecho. Aquí la captura no tiene  una  actualidad  concomitante  a  su  ejecución  puesto  que no se requiere que  alguien  haya  visto  a su autor cometiendo el delito, sino que son los objetos,  instrumentos  o  huellas  que  tenga  en  su  poder,  los  que permiten concluir  “fundadamente”,  esto quiere decir, con poco margen  de  error,  que  “momentos  antes”  lo ha cometido o  participado       en       él…”.   Cfr.   CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, sentencia del 30 de  septiembre  de  2009, rad. núm. 31628;  en el mismo sentido sentencias del  30/11/2006,  Rad.  núm.  25136;   del  8  de noviembre de 2007, rad. Núm.  26411;   sentencia  del  11  de  julio  de  2007,  rad.  Núm. 27438, entre  otras.   

2CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Auto  de casación del 03 de octubre de 2007, rad. núm.  28253.   

3CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, Auto de casación del 03 de diciembre de 2007, rad. núm.  28123;   CORTE  CONSTITUCIONAL, sentencia del 22 de noviembre de 2005, Rad.  núm. C – 1195.   

4Providencia  de  diciembre  12 de 2.005, radicado No. 24.322;   ib. auto del 4 de mayo de 2006, rad. núm. 25006.     

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