32883(11-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32883  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 353  

          Bogotá    D.C.,    noviembre   once   (11)   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

Procede  la  Sala  a  pronunciarse  sobre el  escrito  a  través  del  cual  el sentenciado expresa su interés en interponer  acción  de  revisión  contra el fallo proferido por esta Sala el 22 de octubre  de  1996,  por  cuyo  medio  fue condenado como autor penalmente responsable del  delito de concusión.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

          En  el  fallo  dictado  por esta Colegiatura se trajeron a colación  los  hechos  motivo  de  tal  averiguatorio,  según  fueron  señalados  en  la  resolución acusatoria, en los siguientes términos:   

“En noviembre de  1992  el gerente de la Lotería de Córdoba, previamente autorizado por la Junta  Directiva  presidida  por  el  Gobernador  del  Departamento, abrió licitación  pública  orientada  a  contratar,  mediante  el  mecanismo de la concesión, el  monopolio  para la  explotación de las apuestas conocidas con el nombre de  ‘chance’.  Según el denunciante PEDRO GHISAYS CHADID, representante legal de la  sociedad  HERMANOS  GHISAYS   LTDA,  a  su vez socia de APUESTAS DE CORDOBA  LTDA.,  el   Gobernador del Departamento Dr. JORGE MANZUR JATTIN le exigió  el  pago  de  una  fuerte  suma  de  dinero  como  condición  para adjudicar la  licitación  a  la  última  de  las  sociedades nombradas. Como la petición de  dinero  fue  rechazada,  la  licitación  se  declaró desierta, no obstante que  APUESTAS  DE  CORDOBA  LTDA  presentó  la  mejor  propuesta, respaldada por una  amplia   experiencia   por   tratarse   de  la  sociedad  concesionaria  en  ese  momento”.   

“En  enero  de  1993  se  abrió  la  segunda  licitación  con el mismo objeto de la anterior y  simultáneamente  se  incrementaron  las  exigencias  de  dinero  por  parte del  Gobernador  al  denunciante,  hasta  la  suma de cien millones de pesos. Ante la  posibilidad  de  que la licitación fuese adjudicada a un tercero el denunciante  accedió  a  entablar  diálogo,  inicialmente sin acuerdo por la cuantía de la  exigencia.  Finalmente  luego  de  que  el  Dr.  MANZUR rebajara la cuantía, el  denunciante   de   acuerdo  con  algunos  de  sus  socios  decidieron  poner  en  conocimiento  de  las  autoridades el hecho y para ello optó el denunciante por  citar  al Gobernador a su residencia para cerrar el negocio y a la vez grabar la  conversación  que  quedó  recogida  en  una  cinta  magnetofónica”.   

“La  exigencia  finalmente   se   concretó   a   la  entrega  de  setenta  millones  de  pesos,  representados  en  tres  cheques,  uno por veinte millones y dos por veinticinco  cada  uno,  el primero de los cuales fue consignado en la cuenta No. 521-06575-5  del  Banco  Ganadero de Lorica. De los dos restantes el denunciante dio orden de  no  pago. Adicionalmente el Gobernador exigió treinta y cinco millones de pesos  más,     por     un     año     de    prórroga    del    contrato”.   

El 9 de junio de 1994 la Unidad de Fiscalía  Delegada    ante    esta    Corporación    acusó    al   señor   JORGE  ELÍAS  MANZUR  JATTIN  y el 22 de  octubre  de  1996  esta  Sala, como ya se dijo, condenó al mencionado ciudadano  por el delito objeto de acusación.   

          A  través  de  auto  del  5 de diciembre de 1996, le fue negado por  improcedente   al  señor  MANZUR  JATTIN  el  recurso  extraordinario  de  casación que interpuso contra la  sentencia de condena.   

Con  proveído  del 30 de noviembre de 2006,  esta  Sala  inadmitió  la acción de revisión promovida a través de apoderado  especial  por  el  condenado,  decisión  contra  la  cual  el mismo profesional  interpuso  recurso  de reposición, que al ser resuelto confirmó la providencia  inadmisoria mediante auto del 7 de diciembre de la misma anualidad.   

          Contra  la  última  decisión  el  sentenciado interpuso acción de  tutela,  la  cual  fue  negada  en  primer  grado  por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de Cundinamarca y en  segunda  instancia  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  a través de  sentencia  del  30 de julio de 2008, para finalmente ser confirmada por la Corte  Constitucional mediante fallo del 20 de marzo de 2009.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ab initio encuentra  la  Sala  que  el  sentenciado  JORGE  ELÍAS  MANZUR  JATTIN  carece  de  legitimidad  para concurrir a este  trámite  sin  apoderado  especial, es decir, para él mismo promover la acción  de revisión, en cuanto carece de la condición de abogado.   

Sobre  el  particular  tiene suficientemente  decantado             la             Sala1  que  si bien el artículo 221  de  la  Ley  600 de 2000 permite el impulso de la acción de revisión por parte  de   cualquiera de los sujetos procesales con interés jurídico reconocido  dentro  del  diligenciamiento,  ya en cuanto se refiere al ejercicio del derecho  de  postulación  precisa del concurso de un profesional del derecho, condición  de  la  cual carece el sentenciado en este asunto, sobre la que nada señala, ni  tampoco  acredita  con la respectiva tarjeta profesional, con mayor razón si en  los  documentos  que  anexa a su escrito se presenta como arquitecto (fols. 128,  130 y 132).   

En  efecto,  si  bien el artículo 229 de la  Carta   Política   garantiza  el  derecho  de  acceso  de  toda  persona  a  la  administración  de  justicia,  igualmente  otorga  al legislador la facultad de  señalar   en   qué   casos   necesariamente  debe  hacerlo  a  través  de  la  representación   de   un   abogado,   sin   importar   la   calidad  de  sujeto  procesal.   

Acerca  del  ejercicio  de  la  acción  de  revisión ha señalado la Sala:   

“De conformidad  con  el  artículo  127  ejusdem  (Ley 600 de 2000, se  aclara)   ‘para  los  fines  de  su defensa el sindicado deberá contar con la  asistencia   de   un   abogado   escogido   por   él  o  de  oficio’”.   

“Obedece  esta  limitante,  a  que la acción de revisión corresponde a una actividad posterior  a  la  culminación del proceso, que comprende la elaboración del libelo según  precisos     requisitos    formales    (…),  todo lo  cual  es,  evidentemente,  materia  de especiales conocimientos jurídicos, como  igual  se exige en casación (art. 209 del Código de procedimiento penal), pues  el  hecho  de no haberse contemplado expresamente para la revisión, como sí lo  estaba  en  el  Decreto  2700  de 1991 (art. 233), no puede entenderse que dicha  exigencia  hubiere dejado de regir, ya que a estos efectos el inciso último del  artículo    127    del    estatuto    procesal   establece   que   ‘En  todo  caso  si el sindicado fuere  abogado  titulado  y estuviere autorizado legalmente para ejercer la profesión,  podrá  de  manera  expresa aceptar y ejercer su propia defensa sin necesidad de  apoderado’, significando,  entonces,  contrario  sensu, que en caso de no contar con dicha calidad, siempre  deberá     estar     asistido    por    quien    sí    la    tenga”.   

“Por manera que  si  en el sentenciado concurre la calidad de profesional del derecho, bien puede  actuar  como  demandante  en  revisión bajo la condición de que se identifique  como  tal,  legitimidad  que  no resulta acreditada en el evento contrario, dado  que  por  su propia naturaleza, la presentación de la  demanda  está  reservada  a  un  abogado  titulado  como  acto de postulación,  precisamente   por   el   carácter  eminentemente  técnico  y  rogado  que  el  instrumento   ostenta”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          De  lo  expuesto  se  concluye  que el ius  postulandi  dentro de esta acción especial conlleva un  límite   del   derecho   a   la  auto–representación,  pero  no  por  la  capacidad  procesal  del sujeto  procesal   demandante,  a  quien  siempre  asistirá  interés  sustancial  para  controvertir  el  fallo  adverso  a sus intereses, sino por cuanto el actor debe  ser  abogado  o contar con un profesional que adelante el trámite en su nombre.   

Es evidente que sólo en un abogado titulado  radicará  también  la facultad de promover la acción de revisión, pues dicho  acto  de  postulación  le está reservado en virtud de la naturaleza técnica y  rogada   de  este  mecanismo  ejercido  a  través  de  un  trámite  autónomo,  independiente y diverso de aquel propio de las instancias.   

En  suma,  como  en  el  asunto estudiado el  sentenciado  carece  de la condición de abogado titulado, se impone rechazar la  acción de revisión promovida en su propio nombre.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

          RECHAZAR   por  falta  de  legitimidad  y  devolver  el  libelo  de revisión interpuesto en nombre propio por JORGE  ELÍAS MANZUR JATTIN de conformidad  con las razones consignadas en la anterior motivación.   

          Contra esta providencia procede recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

        Licencia no remunerada   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Autos  del  8  de  junio  de  2006.  Rad.  25314  y  del  3  de  octubre  de 2007. Rad.  24074.   

2 Autos  del  20  de  agosto  de  2002.  Rad  18807  y del 25 de septiembre de 2006. Rad.  23026.     

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