32700(18-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 32700  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 260   

Bogotá  D.C.,  agosto dieciocho (18) de dos  mil diez (2010).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   del   procesado   HÉCTOR   ZARTA  VÁSQUEZ.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Héctor Andrés  Zarta  Cortés,  hijo  de  Liliana  Cortés Rodríguez y HÉCTOR ZARTA VÁSQUEZ,  tenía  8  años  de edad en 2005. En ese año, el 19 de julio, la madre puso en  conocimiento  de  las  autoridades  que  el  padre  venía  incumpliendo  con su  obligación de prestarle alimentos al niño.   

2.  Al  proceso,  iniciado  el 8 de agosto de 2005, fue vinculado a través de indagatoria HÉCTOR  ZARTA  VÁSQUEZ, a quien la Fiscalía 43 Local de Cunday (Tolima) acusó el 4 de  septiembre  de  2007,  por  la  conducta  punible  de  inasistencia  alimentaria  contemplada  en el artículo 233 del Código Penal con pena de prisión de 2 a 4  años  y multa de 15 a 25 salarios mínimos legales mensuales vigentes. El 16 de  octubre   siguiente   se   resolvió  adversamente  el  recurso  de  reposición  oportunamente  interpuesto  por  la  defensa  contra esa determinación, la cual  resultó  a  la  vez  confirmada  en  segunda  instancia  el  19 de noviembre de  2007.   

3.  Tramitado  el  juicio,  el  19  de  diciembre  de  2008 el Juzgado  Promiscuo Municipal de  Cunday  (Tolima)  condenó  al  acusado a 24 meses de prisión, interdicción de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo término y multa de 15 salarios  mínimos  legales  mensuales.  Así  mismo  se le impuso la obligación de pagar  $4.400.800.oo    más    $461.500.oo,   por   daños   materiales   y   morales,  respectivamente.     Se     le    concedió    la    condena    de    ejecución  condicional.   

4. El defensor del  procesado  apeló  ese pronunciamiento y el Juzgado Penal del Circuito de Melgar  (Tolima),  por  intermedio de la sentencia recurrida  en casación, dictada  el   17   de  marzo  de  2009,  le  impartió  confirmación  con  la  siguiente  modificación:  fijó  el  monto  de los perjuicios materiales en $2.493.400.oo,  admitiendo   así  la  pretensión  defensiva  consistente  en  que  no  podían  reconocerse   cuotas  de  alimentos  causadas  luego  de  la  ejecutoria  de  la  resolución acusatoria.   

LA DEMANDA:  

Tras  invocar  la  vía  excepcional  de  la  casación,  al  amparo de la causal 3ª del artículo 207 de la Ley 600 de 2000,  el  censor  planteó  que la sentencia se dictó en un juicio viciado de nulidad  por violación del derecho de defensa.   

Dice el casacionista que en su condición de  abogado   de  confianza  del  acusado,  oportunamente  le  expresó  al  juzgado  comisionado  para enterarlo de la fecha de celebración de la audiencia pública  que  no  podía  asistir  a  la  diligencia  y,  no  obstante,  el  Juzgado  del  conocimiento  la  realizó  con  un  defensor  de  oficio,  antes  de recibir el  despacho comisorio tramitado.   

En  el  expediente  se  sabía  –agrega    el   recurrente—  que él venía cumpliendo a cabalidad  su  rol  de apoderado del procesado y “las anteriores  audiencias  no  se  habían  podido llevar a cabo” no  solamente  por  su  inasistencia sino por la llegada de los despachos comisorios  notificando  la  celebración  del acto procesal después de la fecha programada  para  efectuarlo.  Ante  el  Juzgado  2º  Penal Municipal del Espinal (Tolima),  donde  se le comunicó el 11 de diciembre de 2008 como fecha para el juicio, dio  a  conocer  que no podía asistir porque estaba citado al tiempo “a     otra     diligencia     de     carácter     penal”.   

Ante  las  instancias  se  propuso  la misma  nulidad  y  la  decisión  adversa  de  ellas  a la pretensión le causó graves  perjuicios  al  procesado,  incurriendo  en error el ad  quem  al  indicar  que  no  se  lesionó el derecho de  defensa  en  consideración  pues  los  intereses  de  ZARTA  VÁSQUEZ siguieron  atendidos  por  un  profesional  del  derecho  y,  de  otro  lado,  que  no  era  obligación  del  Juzgado  de  la causa enviar los despachos comisorios para las  comunicaciones  al  defensor  de  confianza  sino  que  era  a  éste a quien le  correspondía  estar  atento al decurso procesal. Si el acusado se encontraba en  libertad  no  era  exigible  notificarle  personalmente la fecha de la audiencia  pública.   

No  se  cumplió,  en  fin, “el mandato de  investigación  integral”,  violándose  de  forma  flagrante  el  derecho  de  defensa  “pues se priva al sindicado de elementos que  tiene  incidencia  nada menos que para la dosificación de la pena en el caso de  estudio,  y  sobre  todo  para  determinar si es procedente la condenación o la  absolución” (sic).   

Procede,  en suma, casar el fallo y absolver  al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. El inciso 1º del  artículo  205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el  presente  caso,  establece  como requisitos para acceder a la casación por vía  ordinaria  que  la  pena  máxima  fijada  para  la  conducta punible objeto del  proceso  sea  de  más de 8 años y que la sentencia la haya dictado un Tribunal  Superior de Distrito o el Tribunal Penal Militar.   

Como ninguno de ellos concurre en el presente  caso  pues  la  sentencia  impugnada  la  dictó  un  Juzgado Penal del Circuito  respecto  de un delito con sanción máxima de cuatro años de prisión, quedaba  la  posibilidad  de  la casación excepcional. Y si bien es cierto la invocó el  recurrente  en  la  demanda,  omitió los argumentos orientados a persuadir a la  Corte  de  que  el  caso  es necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o  para  la garantía de los derechos fundamentales, que son los motivos legales de  procedencia  de  esa  modalidad  de  casación,  en  concordancia con el último  inciso  del  artículo 205 citado. No presentó ninguno en escrito separado o en  un  capítulo  especial  de  la  demanda  y del contenido de la misma tampoco se  deriva la acreditación de alguna de esas circunstancias.   

2.  El cargo,  en  efecto,  no  comprueba  la  ocurrencia  de  la  violación  de una garantía  fundamental  del  procesado.  En realidad la que denuncia como tal el recurrente  fue  una  respuesta  procesal  adecuada  del  Juzgado  a  cargo del juzgamiento.   

En  primer  lugar,  es  cierto  que  no  era  obligatorio  enterar  personalmente  al  procesado  ni a su defensor del auto de  fijación   de  fecha  y  hora  para  la  celebración  de  audiencia  pública.  Simplemente  porque  ese  tipo  de  notificación,  según  el artículo 178 del  Código  de  Procedimiento  Penal de 2000, opera respecto del sindicado si está  privado  de  la  libertad  y  en  relación con los demás sujetos procesales si  comparecen  ante  la secretaría dentro de los 3 días siguientes al de emisión  de la providencia respectiva.   

Es  verdad  igualmente, en segundo término,  que  el  defensor  de  confianza,  incumplió  el  deber  de estar pendiente del  trámite  procesal al dejar de asistir a la audiencia pública que el Juzgado de  primera  instancia  programó  con  obstinación  los  siguientes días de 2008:  julio  22, septiembre 9, noviembre 20 y diciembre 11. En esta última fecha, sin  embargo,  apoyado  el  despacho judicial en que seguir aplazando la realización  del  acto  procesal  con  fundamento en la no concurrencia nunca justificada del  defensor,   significaría   la  vulneración  de  los  principios  de  eficacia,  celeridad  y  acceso  a  la  justicia, designó sólo para dicha diligencia a un  abogado  de  oficio,  cuya labor en concreto nunca fue objeto de reproche por el  casacionista,   que   era   el   mismo   abogado   de   confianza   –se         recuerda— y quien ahora pretende descalificar al  Juzgado   Promiscuo   Municipal   por   impedirle   seguir   obstaculizando   la  actuación.   

El  desplazamiento  del  apoderado  en  las  circunstancias  vistas,  por último, en lugar de sugerir la transgresión de la  garantía      de      defensa      –y    mucho   menos   la  de  investigación  integral  que  sin  explicación   satisfactoria   incluyó   el   censor  en  el  cargo—,        revela       es       su  salvaguardia.   

3. El recurrente, en  fin,  no  acreditó  ninguna de las exigencias legales que permiten la casación  excepcional  y en el cargo de nulidad presentado tampoco se encuentra implícita  esa  demostración.  En  consecuencia,   no  procede  la  admisión  de  la  demanda.  Tampoco  casar  de oficio la sentencia en consideración a que una vez  revisada  la  actuación  no se evidencia quebrantamiento alguno de los derechos  fundamentales de los sujetos procesales.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado HÉCTOR ZARTA VÁSQUEZ.   

         Contra la presente decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Comisión de servicio  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                      SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                   AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                 YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                                                    

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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