32577(10-03-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 32577  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 073  

Bogotá, D.C., diez (10) de marzo de dos mil  diez (2010).   

VISTOS  

Resuelve  la Sala sobre la admisibilidad de  la  demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado FULTON  MICHECLY MOSQUERA MOSQUERA contra  la  sentencia  proferida el 23 de abril de 2009 por el Tribunal Superior Militar  por  cuyo  medio condenó al citado como autor del delito de lesiones personales  en  Javier  Arias  López,  tras  revocar  el  fallo absolutorio dictado el 8 de mayo de 2008 por el Juzgado  de    Primera    Instancia    adscrito    a   la   Policía   Metropolitana   de  Bogotá.   

HECHOS  

El  20 de febrero de 2004, en la carrera 30  con   calle   53   de   Bogotá,   el   vehículo   conducido  por  Javier  Arias López fue inmovilizado por  el     patrullero    FULTON    MICHECLY    MOSQUERA  MOSQUERA  por  incumplir  el horario de pico y placa,  quien  golpeó  al  primero  en  la  boca  con  el  casco  que llevaba puesto, a  consecuencia  de  lo que perdió algunas piezas dentales, lo cual determinó una  incapacidad  médico  legal  definitiva  de  20  días  y  secuelas de carácter  transitorio  de  deformación  física  que  afecta  el  rostro  y perturbación  funcional del órgano de la masticación.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con fundamento en la denuncia presentada por  el  ofendido,  la  Fiscalía  286  Seccional  de Bogotá, luego de adelantar una  indagación  preliminar,  remitió  las  diligencias a la Justicia Penal Militar  donde,  el Juzgado 141 de Primera Instancia adscrito a la Policía Metropolitana  de  la  citada  ciudad, designó una Auditora de Guerra para la instrucción, la  cual  dictó  auto  formal  de iniciación de investigación y vinculó mediante  indagatoria     a    FULTON    MICHECLY    MOSQUERA  MOSQUERA,  a  quien  resolvió  situación  jurídica  provisional absteniéndose de imponerle medida de aseguramiento.   

Declarado el cierre de la investigación, el  20  de  febrero  de  2006  la Fiscalía 142 Penal Militar adscrita a la Policía  Metropolitana  de  Bogotá calificó el sumario con cesación de procedimiento a  favor del inculpado.   

Revisada    la   decisión   en   grado  jurisdiccional  de  consulta,  fue  revocada  el  28  de  febrero de 2007 por la  Fiscalía  Quinta  Delegada  ante  el  Tribunal Superior Militar y, en su lugar,  profirió  resolución  de  acusación  en  contra  del  encartado  FULTON  MICHECLY MOSQUERA MOSQUERA por su  presunta  responsabilidad en  el  delito  de  lesiones  personales  previsto  en  los artículos 112 a 114 del  Código Penal.   

La   etapa   de  la  causa  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  141  de  Primera  Instancia  adscrito  a  la  Policía  Metropolitana   de  Bogotá,  el  cual,  cumplida  la  audiencia  de  Corte  Marcial,  el  8 de mayo de 2008  absolvió al procesado.   

Conocida   la   determinación  en  grado  jurisdiccional  de  consulta  por  el Tribunal Superior Militar, con providencia  del   23   de   abril   de   2009   la   revocó   y   condenó  a  FULTON  MICHECLY  MOSQUERA MOSQUERA a las  penas  principales  de  2 años de prisión y multa de  15  salarios  mínimos legales mensuales vigentes, así como a las accesorias de  separación   absoluta  de  la  Policía  Nacional  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término de la  privación  de  la  libertad,  al  hallarlo autor responsable del punible por el  cual   fue   convocado  a  juicio.  Igualmente,  le  concedió  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

El abogado del inculpado interpuso en tiempo  recurso   de   casación   contra  el  fallo  del  ad  quem   y   oportunamente   radicó   el   respectivo  libelo.   

LA DEMANDA  

Cargo      único:      (violación  indirecta)   

Al  amparo  de  la  causal  primera, cuerpo  segundo  de casación, el actor denuncia la sentencia por incurrir en errores de  apreciación  probatoria, los cuales condujeron a la aplicación indebida de los  artículos  112  a  114  de  la  Ley  599  de 2000 y a la correlativa exclusión  evidente   de   los   artículos   196,   206,  396  y  401  del  Código  Penal  Militar.   

En  respaldo  de esa formulación el censor  pregona  la  presencia  de  falso  juicio  de  identidad  respecto  de la prueba  pericial,  por  cuanto  si bien en ella inicialmente se afirma que el impacto en  el     rostro     de    la    víctima    fue    producido    de    “forma       frontal”,  lo  cual  excluye  una trayectoria  “ínfero  superior”  conforme  lo  señala  el  procesado  y, a su vez, en la adición de la experticia se sostiene  que  “si  el sentido del  elemento  contundente  es  horizontal  y  de  frente puede afectar solamente las  estructuras  dentales”, la  testigo    Julia   Clemencia   Echeverry  Branch indica  que  el  lesionado “tenía  sangre     en    la    nariz    y    en    la    boca,    lo    cual…  deja sin piso la posibilidad de que  el  golpe… [haya sido] en  sentido   horizontal   y   de   frente”,  por tal causa, el impugnante concluye que el mismo no se produjo  de  forma  voluntaria  sino  fortuita,  según  lo  planteó  la  defensa  en la  audiencia de Corte Marcial.   

Asegura   el   casacionista   que  en  la  aclaración  se admite la versión del inculpado y, por ello, cuando el Tribunal  manifiesta  que  la  denuncia  y  el  dicho  de los testigos de cargo encuentran  respaldo  en  la prueba pericial, incurre en un yerro de valoración, pues omite  parcialmente el contenido del medio de persuasión.   

Así   las  cosas,  en  su  opinión,  la  aclaración   del   dictamen   no  descarta  la  explicación  ofrecida  por  el  incriminado,  conforme  a la cual el impacto se produjo de forma fortuita y, por  tal  razón,  el  error  cometido por el Juez Colegiado es trascendente, pues lo  condujo  a  revocar  la  sentencia  absolutoria,  a  pesar de admitir la duda al  afirmar  que “aun   cuando   de   la  prueba  testimonial  surgen  dos  versiones  encontradas,  la  que avala la denuncia es la que encuentra soporte en la prueba  técnica”.   

También pregona falso juicio de existencia  por  omisión respecto del casco allegado al proceso, de la certificación sobre  la  similitud  del mismo con el utilizado por el inculpado el día de los hechos  y de las fotografías tomadas a dicho elemento.   

Sobre  este  objeto  indica que como estaba  provisto  de una visera, si el impacto se hubiera producido según lo relató la  víctima,  se  habría  originado  una  cortadura  en su rostro, no obstante, la  misma  no  se  presentó, circunstancia que en su opinión respalda la inocencia  del acusado.   

Manifiesta que en el caso particular se debe  aplicar  el  principio de in dubio pro reo  por cuanto no hay prueba que permita arribar a la certeza, ya que  a  pesar  de  existir  versiones  en  apoyo  del  dicho del denunciante como las  declaraciones  de  Ligia Sofía Arias Reguillo, Martha  Isabel  del  Carmen  Alviar  Ferro,  Héctor Oswaldo Galindo Dávila  y  Manuel  Torres Mosquera,  existen  otros  deponentes  que avalan el relato del acusado, es  decir,   Wilson  Andrés  Daza  Sánchez,      José      Prospero     Díaz  Lancheros,  Julia Clemencia  Echeverri   Branch,  Edna  Margarita     Galindo     Ruiz    y    Miguel  Antonio  Serpa Ruendes, a lo cual  se  añade  el  registro  en  el  libro  de  población  del Centro de Atención  Inmediata  de  Galerías  en  donde  el  lesionado y el procesado llegaron a una  conciliación  e,  igualmente,  obra  la  resolución  de  archivo  del  proceso  disciplinario  seguido en contra del encartado en la Procuraduría General de la  Nación.   

En tal virtud, solicita casar la sentencia y  absolver al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Cargo      único:      (violación  indirecta)   

Cuando es seleccionada la causal prevista en  el  cuerpo segundo del numeral 1º del artículo 207 de la Ley 600 de 2000 y son  denunciados  errores  de  hecho  por falso juicio de identidad y falso juicio de  existencia  por  omisión, corresponde al libelista, en el primer evento, seguir  los siguientes pasos:   

De  manera  perentoria  es  indispensable  precisar  la  prueba  sobre  la  cual recae el presunto yerro de apreciación e,  igualmente,  dado  que el mismo se patentiza cuando a pesar de tenerse en cuenta  el  medio  de  convicción  es dejado de lado su contenido material, es menester  especificar  en  qué  consistió  su  mutilación,  adición  o desfiguración,  expresando   de   manera   argumentada  cómo  el  recorte,  el  agregado  o  la  tergiversación  del  elemento  de  persuasión  influyó de modo esencial en la  declaración  de justicia contenida en el fallo, una vez confrontado el resto de  los elementos de conocimiento que lo sustentan.   

Adicionalmente,  por  razón  del carácter  extraordinario  del  recurso  de  casación,  ese esfuerzo no puede contraerse a  ensayar  o  reiterar  hipótesis  personales  acerca  de  la forma como debieron  apreciarse  las  pruebas  en  las  instancias,  sino  que  corresponde  al actor  señalar  defectos  de  valoración trascendentales sin los cuales objetivamente  la decisión sería sustancialmente diferente.   

Ahora,  en  cuanto  hace al falso juicio de  existencia  por  omisión,  el  actor  inicialmente  debe  especificar la prueba  ignorada,   señalar   en   detalle   su  alcance  demostrativo,  determinar  la  conclusión  que  se  extrae  de ella e indicar la consecuencia que se deriva al  efectuar  la  apreciación  conjunta  de los medios de persuasión que apoyan la  sentencia.   

A  su  vez,  la  trascendencia  que  impera  acreditar  ha  de  tener  la entidad suficiente para dar lugar a un fallo con un  alcance distinto y favorable a los intereses del procesado.   

Así  mismo, resulta oportuno mencionar que  en  desarrollo  del reparo no está permitido intentar nuevas posturas acerca de  la  valoración de los elementos de convicción, pues un proceder de ese talante  desconoce la naturaleza extraordinaria del recurso de casación.   

El  esfuerzo  argumentativo reseñado no es  satisfecho  por  el  censor, por cuanto limita el cargo a enfrentar el contenido  de  la  experticia  forense  con  algunas  de  las  declaraciones obrantes en la  actuación,  en  cuya labor ignora la realidad procesal e incurre en insalvables  contradicciones.   

En  esa  medida, lo que evidencia el ataque  del  impugnante  es  el  ánimo  de  cuestionar la apreciación de los medios de  convicción  con la intención de imponer su visión personal, pues promueve una  lectura  de  la  prueba  técnica  conforme  los  intereses  que  representa, en  manifiesto   olvido   de  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  del  fallo  atacado.    

De  otra  parte,  en  punto  de las pruebas  presuntamente  dejadas  de  valorar,  se  observa  que  el libelista simplemente  refiere  su  contenido,  tras  lo  cual  asegura  que  el  casco  portado por su  representado  tenía  visera,  detalle que, en su opinión, de haber sido tenido  en  cuenta,  habría  permitido  concluir  que  el acusado era inocente, pues se  habría causado una cortadura y ella no se presentó.   

En  ese orden de ideas, se evidencia que el  reproche  no hace referencia a un falso juicio de existencia por omisión sino a  un  falso  juicio de identidad, pues el Tribunal tuvo en cuenta dicho elemento y  los medios de convicción que lo describían.   

Así  las  cosas,  si  la  pretensión  del  demandante  se  dirigía  a  mostrar  un  yerro  de  apreciación probatoria, le  correspondía  demostrar  la  trascendencia  de  la  tesis  según  la  cual  la  característica  señalada  habría producido una lesión cortante, para lo cual  era  necesario  cuestionar la restante prueba testimonial que apoyó la versión  de   la   víctima,   medios   de   persuasión   respecto  de  los  que  guarda  silencio.   

Las  inconsistencias  de lógica y adecuada  fundamentación  aparecen nuevamente al pregonar que el Tribunal aceptó la duda  a  favor  del  procesado, por cuanto al margen de que a tal conclusión se llega  tras  una lectura tergiversada del fallo de segunda instancia, de haber sido ese  el  verdadero sentido de la sentencia, era necesario perfilar el reparo mediante  la  violación  directa  de la ley de carácter sustancial y no alegando errores  de  apreciación probatoria, pues tal hipótesis impone demostrar que a pesar de  reconocerse   el   principio   de   in   dubio   pro  reo  en  el  cuerpo  de  la  decisión,  en  la parte  resolutiva no se refleja a favor del incriminado.   

Una deficiencia adicional acusa la demanda,  pues  dejando de lado los defectos y contradicciones anotadas, se observa que el  casacionista  alega  que  en el sub judice   se   configura   un   caso  fortuito,  razón  por  la  cual  le  correspondía  mostrar  la  presencia de los elementos que integran esta figura,  sin embargo, omite ofrecer a la Corte la argumentación pertinente.   

En suma, la postura asumida por el libelista  indudablemente  atenta  contra  el  principio  de  crítica vinculante, por cuyo  medio  se exige una alegación fundada en la realidad procesal y en las causales  previstas  taxativamente  por  la  normatividad vigente, bajo el cumplimiento de  determinados  requisitos  de  forma  y  contenido   de   acuerdo   con  la  selección  realizada  por el actor.   

En tal virtud, es inobjetable la ausencia de  lógica  y  adecuada  fundamentación  de  la  demanda,  pues  evidentemente  la  intención  del  actor  se redujo a utilizar el recurso de casación como excusa  para  expresar su opinión frente a los medios de conocimiento y, por ello, debe  ser inadmitida.   

Finalmente,   es  oportuno  señalar  que  examinada  la  actuación  y  la  providencia  impugnada,  la  Sala  no advierte  violación   de   derechos   o   garantías  del  acusado,  como  para  que  tal  circunstancia  imponga  el  ejercicio  de  la facultad oficiosa conferida por el  legislador en punto de asegurar su protección.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor de  FULTON  MICHECLY  MOSQUERA  MOSQUERA, por las razones  expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            AUGUSTO JOSÉ IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUÍS       QUINTERO  MILANÉS                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                           JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

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