32528(31-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  32528   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

          Bogotá    D.C.,    agosto   treinta   (31)   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

Se  decide  la  impugnación interpuesta por  Mónica  Claudia  Osorio, en  favor  de  su  consanguínea  DIANA MARCELA MARTÍNEZ  OSORIO,  quien  se encuentra privada de la libertad en  la  Cárcel  Distrital  de la ciudad de Villavicencio,  contra  la  providencia  del  pasado  15  de  agosto,  mediante  la  cual  un  Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de esa  ciudad  negó  la  acción constitucional de habeas corpus invocada por la misma  ciudadana.   

ANTECEDENTES  

          De la actuación remitida, se infiere lo siguiente:   

          1.   El  9  de  noviembre  de  2008,  se  produjo la captura de  DIANA    MARCELA    MARTÍNEZ    OSORIO,  condenada  previamente a la pena de cuarenta y ocho (48) meses de  prisión1,  la  cual  se  encuentra  descontando  a  partir de la fecha de su  aprehensión2.   

          2.  El  3  de  julio  de  la  presente anualidad, el apoderado de la  sentenciada  MARTÍNEZ OSORIO  presentó  memorial  con  destino al Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Granada  (Meta),  mediante  el  cual  solicitó  la concesión de  prisión domiciliaria a favor de su representada.   

          3.  El  6 de agosto siguiente, el mismo profesional allegó memorial  al  Juzgado  Penal  del Circuito del mismo municipio, donde reitera su solicitud  del  3  de  julio  “respecto  de  la posibilidad de  conferir  a  mi  apadrinada  la  prisión  domiciliaria dadas sus condiciones de  madre    cabeza    de    familia    (sic)”.   

          4.-   El   14   de   agosto   ulterior,  la  ciudadana  Mónica  Claudia  Osorio instauró acción  de  habeas  en favor de su consanguínea DIANA MARCELA  MARTÍNEZ  OSORIO,  argumentando que a esta última se  le  ha violado el debido proceso porque ninguna autoridad judicial ha contestado  la   dos  “solicitudes  de  libertad”  presentadas por su apoderado, lo cual constituye violación de sus  garantías fundamentales.   

          Además,  sostiene,  el  proceso  de su hermana no ha sido enviado a  los   Juzgados   de   Ejecución   de  Penas  pretextando  no  estar  plenamente  identificada,  lo  cual,  sin  embargo,  no  fue  óbice  para que se profiriera  sentencia en su contra.   

          De  esa  manera,  depreca  la libertad inmediata de su representada,  pues  en  la  actualidad  se le está violando el debido proceso por no tener un  juez   idóneo   “respecto  de  la  competencia”  y  por  no  haberse  respondido  “las  peticiones de  libertad” dentro de los términos legales.   

          5.-  Por  auto  del  mismo  día,  un  Magistrado  del  Tribunal  de  Villavicencio  avocó  el  conocimiento  de  la  acción  y manifestó que de la  situación  fáctica  descrita  por  la  accionante  se  tornaba  innecesaria la  práctica  de  la  entrevista  a  que refiere el artículo 5° de la Ley 1095 de  2006.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El   Magistrado   a   quo   destacó  que  el  instituto  del  habeas corpus está previsto para  reclamar  la  protección  inmediata del derecho a la libertad, reconocido en el  artículo  28  de  la  Carta Política, el cual opera frente a las hipótesis de  captura  con  violación de garantías constitucionales y prolongación ilícita  de la privación de la libertad.   

          En  el  caso  objeto  de  consideración, señala el funcionario, la  acción  no  está  llamada  a prosperar, porque la detenida está privada de su  libertad  en virtud de una sentencia condenatoria y las solicitudes elevadas por  su  defensor  tienen  que  ver  con  la  sustitución de la prisión y no con la  libertad.   

          Además,  las  demoras  en  su  resolución  y  en el traslado de su  expediente  a un juez de ejecución de penas no son asuntos que deban ventilarse  a  través de esta acción con eventual compromiso de otros derechos, pero no de  la libertad.    

          De  esa forma, negó la acción interpuesta; no obstante, previno al  Juez  Penal  del  Circuito  de  Granada “para que en  caso  de  que  el  proceso aún permanezca en su despacho… se proceda a dar el  trámite   de   rigor   a   las  mismas  (solicitudes)  en  procura  de  que  sus  derechos  fundamentales de  petición    y    acceso    a   la   administración   de   justicia   no   sean  negados”.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACION  

          La  accionante  impugna  la  anterior  decisión,  aduciendo  que el  fallador  no  se  tomó  el  trabajo  de revisar la actuación a pesar de que es  evidente    la   violación   de   debido   proceso,   decidiendo   “con  un  criterio  propio  más  (sic)  no  jurídico  de  acuerdo  a  la  realidad  procesal  existente”.   

          Por  lo anterior, depreca la libertad inmediata de su consanguínea,  porque  nuevamente  se  le  están  violando  sus  garantías constitucionales y  legales.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Es competente la Magistrada que aquí provee  para  desatar la impugnación interpuesta contra la providencia del 15 de agosto  de  2009, conforme lo dispone el artículo 7º de la Ley 1095 de 2006, en cuanto  esa  norma  establece  que  cuando  el  superior  jerárquico  del  a  quo  es  un juez plural, el recurso lo  debe  sustanciar  y  decidir  uno  de los magistrados  integrantes  de la respectiva Corporación, quien para tales efectos actúa como  juez individual.   

Como  bien  lo  señaló  el  a   quo,  constitucionalmente  el  habeas  corpus  se  estatuyó  para  proteger el derecho a la libertad individual de los  ciudadanos  frente  a  las actuaciones arbitrarias de las autoridades del Estado  que  conduzcan  a  su  vulneración.  En  desarrollo  de  la  Carta Política el  artículo  1º  de  la Ley 1095 de 2006 establece que dicho mecanismo de defensa  de  la  libertad  se torna viable en dos situaciones; en primer lugar, cuando la  privación   de  la  libertad  se  produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales  y,  en  segundo término, cuando ésta se prolonga  ilegalmente.   

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala ha  dicho que el habeas corpus procede:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts  28  C  Pol,  2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”3.   

Siendo   ello  así,  no  se  observa  que  DIANA   MARCELA   MARTÍNEZ   OSORIO   se  encuentre  en  alguna de las reseñadas situaciones, pues ni fue  privada  de su libertad con violación de las garantías fundamentales, en tanto  ni  siquiera  se aduce tal circunstancia, ni se le está prolongando ilegalmente  esa  privación  de  la  libertad, por cuanto, materializada la captura desde el  pasado  9  de  noviembre, procedió por razón de lo ordenado mediante sentencia  judicial  a  través de la cual se la condenó a la pena de cuarenta y ocho (48)  meses de prisión.   

Frente  a tales aspectos, es de recordar que  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia tiene ampliamente  determinada  la  imposibilidad de acudir a la acción de habeas corpus cuando en  favor  de  quien  se alega pesa decisión judicial que sustenta la privación de  la  libertad, situación que, se reitera, ocurre en este caso, pues en contra de  la aludida obra dicha sentencia condenatoria.   

Por lo anterior, resulta indiscutible que la  pretensión  de  la  actora  no  está  llamada  a  prosperar,  pues sustenta la  solicitud  de habeas corpus en el hecho de que su consanguínea solicitó en dos  oportunidades,   a   través   de  apoderado,  el  sustitutivo  de  la  prisión  domiciliaria  sin  que  hasta  la fecha de presentación de la demanda de habeas  corpus  autoridad  judicial alguna se haya pronunciado acerca de esa solicitud y  porque  aún  el  expediente  no  se  ha  remitido  al  correspondiente  juez de  ejecución de penas y medidas de seguridad.   

Tales aspectos sobre los cuales la accionante  edifica  su  pretensión  no  constituyen  motivo  para  la interposición de la  acción  de  habeas  corpus,  cuya  finalidad es obtener la libertad de quien se  encuentra   privado   de   ella   en   forma  arbitraria.  De  ser  ciertas  sus  aseveraciones,  podría existir quebranto de otros derechos fundamentales, tales  como  el  debido  proceso y el derecho de postulación, para cuya protección se  cuenta  con  otros  mecanismos  constitucionales, pero definitivamente no con la  acción de habeas corpus.   

Por  otro  lado,  bien  está  aclarar  a la  peticionaria,  porque de allí emana la confusión que la ha llevado a persistir  en   esta   acción,  que  las  solicitudes  elevadas  por  el  defensor  de  su  consanguínea  realmente  no  son de libertad, sino de sustitución del régimen  de  prisión  intramural  por  el de domiciliaria, pero, en uno u otro caso, con  restricción  de  ese  derecho;  por ende, no guardan relación con la garantía  protegida   a   través   de   esta   acción  constitucional.      

         

         Baste    lo    dicho    para   impartir  confirmación    a   la  providencia   mediante  la  cual  un  Magistrado  del  Tribunal   Superior   de  Villavicencio,    negó  la    acción    de   habeas   corpus   objeto   de  examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1  En  la  actuación  remitida  no  se  establece  la autoridad que  profirió  la  condena,  el  delito o delitos por los cuales procedió, si ya se  encuentra ejecutoriada y la fecha de la decisión.    

2 Así  se  afirma  en  el  oficio No. 2355 del pasado 8 de mayo suscrito por el titular  del  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Granada  (Meta)  dirigido  a una asesora  jurídica del penal aludido, a fol. 4 del cuaderno principal.   

3 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.     

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