32301(05-08-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32301  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado ponente  

YESID RAMIREZ BASTIDAS  

Aprobado   Acta  No. 241   

Bogotá,      D.C.,     agosto  cinco  (5)    de    dos    mil    nueve          (2009).   

VISTOS:  

Define la Corte el  impedimento    manifestado    por    el     doctor    Jhon    Jairo    Gómez  Jiménez,  Magistrado  de  la Sala Penal del Tribunal  Superior   del  Distrito  Judicial  de  Medellín,   para  conocer  en  segunda  instancia  de la              sentencia          proferida  por  el  Juzgado  Catorce  Penal  del  Circuito de esa  ciudad     que     absolvió     a    Rafael     León    Restrepo    Moreno  del  delito de concusión y  otros.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.-   Los   primeros   se  consignaron  en  la    sentencia    de    primer   grado de la siguiente manera:   

Los      señores      Rafael        León        Restrepo       Moreno       y      Zulma      Edith      Zapata  Restrepo,  adscritos  al  C.  T.  I.  de la Fiscalía  General  de  la  Nación,  fueron  pareja para desarrollar sus labores oficiales  encomendadas  por  la  Fiscalía  y  para  realizar  además,  actos urgentes de  investigación.  Así  entonces,  para  la  fecha  20 de noviembre de 2007, como  pareja  laboral se hallaban en el carro oficial del CTI pues realizaban trabajos  concernientes  a  sus  funciones, sin embargo de lo cual, al llegar al Parque de  Berrío,     cerca     al     Banco     de     la    República,    Rafael   que   conducía  el  vehículo  automotor  asignado  por  el  Estado,  se  parqueó  y del vehículo se apeó la  señora   Zulma  quien  se  dirigió  a encontrarse con la ciudadana María Lucero  García  Rincón  a  quien  le  recibió  una suma de  dinero  producto  de  una  exigencia  ilícita,  por  lo  que  de  inmediato fue  capturada  por  miembros  del  Gaula  que  ya estaban avisados de tal situación  anómala     y,     seguidamente,    retuvieron    también    a    Rafael  León  quien  piloteaba el carro  oficial.       En      estos      hechos,      la      señora      Zulma   aceptó  los  cargos,  no  así  Rafael   y  por  ello  se  rompió  la  unidad procesal y, se sigue el juicio contra el señor Restrepo Moreno.   

           2.- Afirmó el Magistrado Jhon Jairo Gómez Jiménez que  al  interior  del  radicado  2007-00040  la  Fiscalía Delegada solicitó a favor de  Restrepo  Moreno  la  preclusión de los delitos de peculado de uso, aplicación  oficial  diferente  y concusión, la cual se concedió por parte del Juez Quinto  Penal  del  Circuito de Medellín respecto de los dos primeros comportamientos y  se  negó  con  relación al último, decisión que fue apelada ante el Tribunal  de  Medellín que el 2 de abril de 2008 mediante Sala de Decisión conformada en  su  orden  por los doctores María Victoria Gómez Botero, Rafael María Delgado  Ortiz y él, la confirmaron.   

         3.-   Manifestó  que  cuando  participó  en  la  decisión  antes  referida,  en  estricto  se  trató  de otro asunto del que ahora le corresponde  estudiar  pero  que  se  halla  en  conexión, especialmente por la comunidad de  pruebas.  Adujo  que  en aquella oportunidad plasmó valoraciones referidas a la  flagrancia,  y  complicidad  de  Restrepo  Moreno  y les “adjudicó juicios de  probabilidad  de  verdad”  que  ahora  se encuentran relacionadas con el nuevo  asunto.  En  esa medida, concluyó que al haber participado así, comprometió a  fondo  su criterio, por lo que considera se encuentra impedido de acuerdo con el  numeral 4º del artículo 56 de la Ley 906 de 2.004.   

Por lo anterior,  dispuso  el envío de la actuación a esta Sala de la Corte para que se resuelva  el impedimento planteado.   

CONSIDERACIONES DE  LA SALA:   

1.  De  acuerdo  con  lo  previsto  en los  artículos  57 y 341 de la ley 906 de 2004, esta Corporación es competente para  resolver  el  impedimento  propuesto por versar en un proceso adelantado bajo el  trámite  del  sistema  penal acusatorio y por tratarse de la manifestación que  hace  un Magistrado de la  Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de   Medellín.   

2.-  Las  instituciones de los impedimentos y las recusaciones están  fijadas  constitucional y legalmente para la preservación y defensa del derecho  a  ser juzgado por funcionarios imparciales, alcanzando la categoría de derecho  fundamental  porque hace parte del derecho a un proceso con todas las garantías  y  previsto  así  mismo  en  el  artículo  10  de la Declaración Universal de  Derechos  Humanos  como en el artículo 14.1 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles     y    Políticos    de    New    York1.   

3.-  En  esta materia rige el principio de taxatividad según el cual  solo  integra  motivo  de excusa o de recusación aquel que de manera expresa se  señala  en  la  ley,  lo que hace exclusión de la analogía, además que a los  jueces  les  está  vedado  separarse  por  su  propia voluntad de sus funciones  jurisdiccionales  y a los sujetos procesales no les está permitido escoger a su  arbitrio  la  persona del juez, de manera que las causas que dan lugar a separar  del  conocimiento  de  un determinado asunto a un funcionario judicial no pueden  deducirse  por  similitud ni ser objeto de interpretaciones subjetivas, en tanto  se  trata  de reglas de garantía de la independencia judicial y de vigencia del  principio de imparcialidad del juez.   

4.-  Este  axioma  o derecho a un tribunal  imparcial,  derivado  de  los  artículos  209  y  13  de la Constitución Política en cuanto la función  pública     de     administrar    justicia    así    lo    reclama,  lo  mismo  que  el trato igual para  todas  las  personas  de parte de las autoridades, se ha concebido como esencial  del  debido  proceso  en  el sentido que junto a dos partes parciales, tiene que  existir  un  tercero  imparcial,   extraño  a  la  causa  y  ajeno  a  las  posiciones  de intereses de ellas -el juez-, principio de alcance general puesto  que   tiene   aplicación  en  todos  los  tipos  de  procesos  y  sistemáticas  procesales2   

.  

En  correlación  con que la jurisdicción  juzga  sobre  asuntos de otros, la primera exigencia respecto del juez es la que  éste  no  puede  ser,  al  mismo tiempo, parte en el  conflicto   que   se   somete  a  su  decisión.  La  llamada impartialidad, el  que  juzga  no  puede  ser  parte, es una exigencia elemental que hace más a la  noción  de  jurisdicción  que  a  la de proceso, aunque éste implique siempre  también  la existencia de dos partes parciales enfrentadas entre sí que acuden  a  un  tercero  impartial,  esto  es,  que  no  es parte, y que es el titular de la potestad jurisdiccional.  Por    lo    mismo   la   impartialidad  es  algo  objetivo que atiende, más que a la imparcialidad y al  ánimo  del  juez,  a la misma esencia de la función jurisdiccional, al reparto  de  funciones  en la actuación de la misma. En el drama que es el proceso no se  pueden  representar  por una misma persona el papel de juez y el papel de parte.  Es  que  si  el juez fuera también parte no implicaría principalmente negar la  imparcialidad,  sino  desconocer la esencia misma de lo que es la actuación del  derecho   objetivo   por   la  jurisdicción  en  un  caso  concreto3   

.  

5.  Para  asegurar ese apotegma con el fin  que  las  decisiones que se adopten durante el curso de los procesos que conocen  respondan  a  la  independencia  de  la administración de justicia y el derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un tribunal  imparcial,  se  han instituido los mecanismos del impedimento y las recusaciones  en  virtud  de  los  cuales  el juez debe separarse del conocimiento de aquellos  casos  en  donde  por entrar en conflicto sus propios intereses o haber conocido  en  el  fondo  del  asunto,  se  pierde  el  fin  de la recta administración de  justicia.   

6.-  La  ley  906  de 2004 ha establecido causales impeditivas que se  refieren  con precisión a  posibles    relaciones    del    funcionario    judicial   y   el   objeto   del  proceso4  como  la  del  juez  que  cumpliendo  funciones  de  control  de  garantía  quedará  impedido  para conocer del fondo del asunto (arts. 39 y 56,  numeral  13,  ley 906 de 2004) o cuando el juez haya conocido de la solicitud de  preclusión  formulada  por  la  Fiscalía  y  la  haya  negado, caso en el cual  quedará  impedido  para  conocer del juicio (art. 56, numeral 14, y art. 335) o  la  de  los  Magistrados  para  conocer  la  acción  de  revisión cuando hayan  suscrito    la   decisión   objeto   de   la   misma   (art.   197)5.   Como  dice   Montero   Aroca,   

Se trata de una  lista  cerrada de situaciones objetivadas que convierten al operador judicial en  sospechoso,  de  modo  que  la  concurrencia  de  una  de ellas obliga al juez a  abstenerse  de conocer el asunto en aras de la imparcialidad que debe imperar en  las      decisiones      de     la     justicia6.   

7. La causal de impedimento invocada en el  presente  caso,  está  prevista  en el artículo 56  numeral 4° del Código de   

Procedimiento  Penal,  en  los  siguientes  términos:   

Que  el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado  o  defensor de alguna de las partes, o sea o haya sido contraparte de  cualquiera  de  ellos  o  haya  dado  consejo o manifestado su opinión sobre el  asunto materia del proceso.   

Desde la prevalencia del derecho sustancial  se  advierte que antes que la manifestación de una opinión particular sobre el  asunto  materia  del  proceso,  lo  que  se  observa  es  una participación del  Magistrado  Jhon  Jairo  Gómez  Jiménez  en  otra  actuación  relacionada por  comunidad de prueba con el que ahora le corresponde examinar.   

Frente  a esta circunstancia, la Sala tiene  establecido  que  la  comprensión  de este concepto no debe asumirse en sentido  literal  sino  que es preciso que esa intervención, para que adquiera un efecto  trascendente  acorde con los fines de la norma, tenga la aptitud suficiente para  comprometer  la  ecuanimidad  y la rectitud del funcionario. Su actividad dentro  del  proceso,  debe  haber  sido  esencial  y  no simplemente formal7   

, de fondo, sustancial, trascendente, que lo  vincule  con  la  actuación  puesta  a  su  consideración de tal manera que le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la ponderación que de él esperan no  solamente los sujetos procesales sino la comunidad en general.   

8.-  Claro  es,  que  el  citado Magistrado  participó  dentro  de un proceso adelantado contra Rafael León Restrepo Moreno  y  en  desarrollo  de  sus  funciones  integró  Sala  de  decisión  con  otros  Magistrados  en una providencia en la que se negó la preclusión respecto de un  delito  de  concusión,  participación  con  expresiones  de  fondo,  esto  es,  sustanciales,   mediante   las   cuales  efectuó  valoraciones  acerca  de  ese  comportamiento  que ahora por comunidad de prueba resulta en conexión con otros  a examinarse.   

En  esa  medida,  se otorga razón al mismo  cuando   aduce   que  al  intervenir  en  ese  acto  comprometió  su  criterio.   

9.-    Entonces,    si    el             doctor Jhon  Jairo      Gómez      Jiménez,     efectuó    valoraciones    al    interior    de   la   actuación   en   cita,    es   razonable   concluir   que  tuvo  una  intervención       con   entidad   suficiente   para  comprometer  su  imparcialidad.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1.-  Declarar  fundado  el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado  Jhon  Jairo  Gómez   Jiménez  para  conocer    del   recurso   de   apelación   interpuesto   contra   la  sentencia  proferida por el Juzgado Catorce Penal del Circuito  de  Medellín  mediante la cual se absolvió a Rafael  León  Restrepo  Moreno  del  delito de concusión y  otros.   

2.-              Advertir   que   contra   la  presente  providencia no proceden recursos.   

Cópiese,  devuélvase  la  actuación  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                 

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                             SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                  MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS     

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                    JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                                                               

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Por  ejemplo,  María del  Carmen  Calvo  Sánchez, «Imparcialidad: abstención  y  recusación  en la nueva Ley de Enjuiciamiento Civil 1/2000, de 7 de enero»,  Responsa    iurisperitorum    digesta,  volumen  II,  Salamanca,  Ediciones  Universidad  de Salamanca,  2001, p. 90.   

2  Art.  73, Ley 94 de 1938; art. 78, Decreto 409 de 1971; art. 103, Decreto 050 de  1987;  art. 103, 

Decreto 2700 de 1991, modificado  por  el  art.  15 de la Ley 81 de 1993; art. 99, Ley 600 de 2000; y art. 56, Ley  906  de  2004.  Y, provs. CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal, 20  de  agosto  de  1992, rad. 5044, 23 de marzo de 2000, rad. 14536, 8 de noviembre  de  2000, rad. 14078, 7 de mayo de 2002, rad. 19300, 18 de febrero de 2004, rad.  21921,  16  de  marzo  de 2005, rad. 23374, 30 de noviembre de 2006, rad. 26453,  entre otras.   

3  “Es  evidente  que  si  un juez puede ser también  parte  en  un  proceso  que  ha  de  tramitar y decidir, aquél no actuaría con  imparcialidad,  pero  con todo lo que resultaría vulnerado, en primer lugar, no  sería  la  imparcialidad,  sino  el  requisito  de  la  jurisdicción que ha de  conocer  de  asuntos  de   otros.  Naturalmente  no  es lo mismo referir la  alinieta  a la jurisdicción, como función del Estado, que al juez, considerado  éste  como  persona,  pero también en este segundo supuesto lo que  entra  en  juego  no  es  tanto  la parcialidad como la negación de algo que hace a la  esencia  de  la   jurisdicción,  la  denominada  parcialidad. La verdadera  imparcialidad,  en  tanto  que desinterés  subjetivo, no puede simplemente  suponer  que  el  titular de la potestad jurisdiccional no puede ser parte en el  proceso  de  que  está   conociendo,  sino que implica, sobre todo, que el  juez  no  sirve  a la finalidad subjetiva de alguna de las partes en un proceso,  esto  es,  que  su  juicio  ha  de  estar  determinado  sólo  por  el  correcto  cumplimiento  de  la función que tiene encomendada, es decir, por la actuación  del  derecho objetivo en el caso concreto, sin que circunstancia alguna ajena al  ejercicio   de   esa   función   influya   en   su  decisión”.  Juan   Montero   Aroca,  Sobre   la   imparcialidad  del  juez  y  la  incompatibilidad  de  funciones  procesales, Valencia, Editorial Tirant lo  blanch,  1999,  págs.  186-188.   “Desde luego la imparcialidad no puede  asimilarse  a  neutralidad,  porque   al  contrario  de otras actividades o  disciplinas,  la del juez exige un compromiso con la verdad y la justicia, que a  la  postre  se  expresa  en  juicio  de  valor que cuestionan o controvierten la  posición  de  las partes”. José Fernando Ramírez  Gómez,    Principios  Constitucionales  del  Derecho  Procesal  colombiano,  Medellín, Señal Editora, pág. 130.   

4  Otras  causales  de  impedimento  tienen que ver con las relaciones del juez con  las   partes  del  proceso  (art.  56-1-2-3-4-5-9-10-11-15  de  la  Ley  906  de  2004).   

5  Esta  causal se refiere a la posibilidad de error judicial y a la inconveniencia  de  que  un  mismo asunto sea examinado por el juez que profirió la decisión a  revisar.   

6  Juan       Montero      Aroca,      Principios    del    proceso   penal,  Valencia, Editorial Tirant lo blanch, 1997, p. 88.   

7  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,   Sent.   del   7   de  mayo  de  2002,  rad.19300.     

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