32288(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso  No  32288     

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

              

Magistrado  Ponente   

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO   

Aprobado   Acta   No.  349   

Bogotá,  D.C., nueve (9) de noviembre de dos  mil nueve (2009)   

VISTOS  

Decide  la  Sala la admisión de la demanda  de   revisión   interpuesta  por  el  defensor    de   JUAN   DAVID   RAMÍREZ  RAMÍREZ,   sentenciado   por   homicidio   agravado  consumado  y homicidio agravado en grado de tentativa  (artículos   103  y  104  –    2    del  C.P.)  de  los que fueron víctimas  Wendy   Johana  López  Díaz  y  su  padre  José  Antonio  López  Velásquez,  respectivamente.   

HECHOS  

El Tribunal los relató así:  

“El miércoles  veintiséis     (26)     de     abril    del    presente    año    (2006),  en  las  horas  de la tarde, el  señor  José Antonio López Velásquez salió, en compañía de su hija de doce  años  Wendy  Johana López Díaz, de su residencia al  centro  de  la  ciudad  con  el  fin  de sacar de una entidad bancaria un dinero  producto  de  la liquidación e indemnización de sus  prestaciones  sociales.  Realizada esta  actividad comieron algo y cogieron un bus de servicio público  rumbo  a  su  casa, igual subieron dos personas que los estaban siguiendo.   En  el puente de la avenida San Juan para pasar el Río Medellín, el mencionado  automotor  fue  obligado  a  detenerse  por  parte  de  uno  de  aquellos quién  empuñaba  un  arma  de fuego afirmando que era un asalto, además el bus venía  siendo   seguido   por   una   persona  (JUAN    DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ)  que   conducía   una   moto.    Se  dirigieron  directamente  hacia  el  señor  López,  le  pidieron el dinero, éste intentó  reaccionar  toda  vez que estaba armado, forcejearon con uno de los asaltantes y  alcanzó  a  disparar,  situación  que  implicó  que  el otro de los agresores  disparara  contra  la menor y luego contra López, para luego quitarle el arma y  ser  golpeado  en  la  cabeza con la misma.  Los dos agresores salieron del  vehículo,  uno  subió  a la moto que lo esperaba, se  montó  en  el  puesto  del  parrillero  para  luego,  cuadras  más  adelante,  ser  capturados por la Policía.   

El  conductor de la moto responde al nombre  de    JUAN   DAVID   RAMÍREZ   RAMÍREZ  y,  quien  se  montó  en  ella, y realizó los disparos se llama  Yonny  Andrés  Tabares Zapata.  El otro agresor no fue capturado.  La  menor murió y el padre quedó gravemente herido”.   

ANTECEDENTES  

El  Juzgado Quinto Penal  del  Circuito  de Medellín profirió sentencia condenatoria el 20 de octubre de  2006         (Fls.        11        –  34);   El  Tribunal  de  Medellín  confirmó la condena el primero (1°) de febrero de  dos   mil   siete   (2007)   (Folios  35  –  45).   

La  demanda de revisión se presentó ante la  Secretaría  de  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia el pasado 22 de  julio  de  2009 (Folios 1 –  9)  y  se  acompañó  del  respectivo  poder  (Folio  10), de las sentencias de  primera  y  de  segunda instancia, con la constancia de la ejecutoriada material  de   la  misma1.   

El  conocimiento  de  la acción de revisión  correspondió  por  reparto del 22 de julio de 2009 al Despacho de la Magistrada  María  del  Rosario González de Lemos (folio 150 / 2), y según auto del 24 de  agosto  de  2009  se remitió a este Despacho por compensación (Folio 153 / 2).   

LA  ACCIÓN DE REVISIÓN  PROPUESTA   

El  señor defensor del sentenciado invocó  la   causal   primera   de   revisión   prevista  en  el  artículo192    de    la    Ley    906 de 2004:   

“1.  Cuando se haya condenado a dos (2) o  más  personas  por  un mismo delito que no hubiese podido ser cometido sino por  una    o    por    un   número   menor   de   las   sentenciadas”.   

Sostuvo  el  libelista  que inicialmente se  formuló  imputación  de  manera conjunta contra JUAN  DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ   y   Yonny   Andrés  Tabares  Zapata,  por  los  delitos  de homicidio  agravado  del  que  fuera  víctima la menor de edad, por  homicidio  agravado  en grado de tentativa del que fuera víctima el padre de la  niña,  por  hurto calificado y agravado y por porte ilegal de armas de fuego de  defensa personal.   

Yonny  Andrés  Tabares Zapata se allanó a  todos  los  cargos,  mientras  que JUAN DAVID RAMÍREZ  RAMÍREZ  sólo  aceptó  los  de  hurto calificado y  agravado  y porte ilegal de  armas  de  fuego  de  defensa personal.  En consecuencia, el 17 de julio de  2006,  el juzgado 15 Penal del Circuito de Medellín profirió condena en contra  de  los  procesados  de  conformidad con el allanamiento (Folios 52 –  61  / 1) y el Tribunal confirmó la  decisión   el   28   de   septiembre   de   2006.    (Folios  62  –  71 /  1).   

En  relación  con  la  imputación  contra  JUAN     DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ  por  los  delitos de homicidio agravado  del    que    fuera   sujeto   pasivo   la  menor  de  edad, y por homicidio agravado en grado de tentativa  en   perjuicio   del   padre   de  ésta,  la  acción  penal  se  adelantó  en  proceso  separado  que  terminó con la sentencia del  Juez  Quinto Penal del Circuito de Medellín del 20 de  octubre  de 2006 (Fls. 11 –  34),  confirmada  el  primero  (1°)  de  febrero de dos mil siete (2007) por el  Tribunal  de  Medellín  (Folios  35  –  45  /  1), fallo inescindible que ahora es motivo de la acción de  revisión.   

Afirmó  que las conductas contra la vida de  las  víctimas  fueron  un  “hecho aislado”, por el que sólo debe responder  Yonny     Andrés    Tabares    Zapata,     porque…     “se   desprendió   de   todo   lo   planificado  en  el  iter   críminis”,   de   manera  que  JUAN     DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ  no debe responder por conductas que son  del   todo   “ajenas   a   su   voluntad   y  a  su  conciencia”.   

CONSIDERACIONES  

La  solicitud  de  revisión interpuesta por  el  defensor  de JUAN DAVID  RAMÍREZ  RAMÍREZ se INADMITIRÁ por advertir de plano  que  no  asiste  razón  alguna  al accionante en los argumentos en que apoya la  acción:   

Además     de     los    requisitos  formales  previstos  en el  artículo 194 de la ley 906  de  2004,  es  claro que al actor corresponde, de conformidad con el numeral 3°  ibídem,    demostrar  los  fundamentos de hecho y derecho en que se apoya la  solicitud  de revisión de la sentencia, y lo evidente  es  que  el  actor  presentó a la Sala una alegación que dista mucho de probar  que  evidentemente  fueron  condenadas  dos (2) o más  personas  por  un  mismo delito que no podía ser cometido sino por una o por un  número menor de las sentenciadas.   

Es  sabido que la acción de revisión es una  actividad  posterior  a  la culminación del proceso ordinario, que comprende la  elaboración  del  libelo según precisos requisitos formales, la invocación de  concretas  causales  legales,  el  señalamiento de los  fundamentos  jurídicos  y  fácticos  que  prueban el  fundamento   de  la  de  revisión  que  se  alega,  en  orden  a  demostrar  la  trascendencia   del   motivo   por  el  que  se  pide  la  revisión  del  fallo  ejecutoriado,   cuya   remoción   de   la   firmeza   de  la  cosa  juzgada  se  persigue.   

La   causal  primera  de  revisión  está  orientada   a  demostrar  que  el  delito  no  pudo  ser  cometido  sino      por      una    persona    o   por   un   número  menor     de     los     sentenciados;   sin  embargo,  como se argumentó con suficiencia en las sentencias tanto del Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  Medellín,  como  del  Tribunal,  es  pertinente recordar al actor que la  determinación   de   responsabilidad  penal  y  la  consecuente   condena  en  contra  de  JUAN  DAVID  RAMÍREZ  RAMÍREZ por los  delitos   de   homicidio  agravado,  uno   consumado  y  otro  tentado,  se  fundamentó    en   el   hecho   de   que   asumió  deliberadamente    las   consecuencias   que   pudiera   acarrear   la  criminal  empresa  que –ciertamente-   tenía  por  objetivo  el  hurto  del dinero que López Vásquez  había  retirado del banco  poco antes.   

En  el  proceso  penal  se  demostró  sin  equívocos     que  se  trató  de una obra mancomunada en la que varias  personas,  entre ellas el sentenciado, asumieron hurtar  el  dinero  de  la  víctima  y  para  la ejecución del plan propuesto llevaron  arma(s)  de  fuego  con  la(s)  que  ocasionaron  la  muerte  de  la  niña  que  acompañaba   al   tenedor   del   dinero,   contra  quien  también  dispararon  lesionándolo.   

En  esas  precisas  condiciones  (fundamento  fáctico)  resulta  legítima  la  deducción  de  responsabilidad  penal contra  JUAN    DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ,          como          coautor2 (fundamento jurídico), porque  la  manera  como  participó  en  el plan delictivo admite la cooperación de un  número  plural de complotados que trazan un objetivo ilícito (hurtar el dinero  que  porta  la  víctima  utilizando  armas de fuego para minimizar la reacción  previsible)  y  asumen  deliberadamente  la criminal empresa y las consecuencias  que ella pueda acarrear.   

Luego,  la  definición  de  responsabilidad  penal    como    coautor,    ya    impropio,    ya  conjunto3  del  conductor  de  la motocicleta deviene ajustada a derecho, sin  importar  que se determine con certeza –como  en  este caso- que él no disparó el arma de fuego contra los  López,  pues,  todos  son  penalmente  responsables porque de forma mancomunada  acordaron  y se distribuyeron las funciones para la comisión de los delitos que  propusieron  desde  el inicio y los que eventualmente se cometieran, cuando para  ello dispusieron el uso potencial de armas de fuego.   

De manera que quien en motocicleta siguió al  bus  donde  se  transportaba  la  víctima, en procura de asegurar el éxito del  delito  y  la  huída de sus compañeros de delincuencia, también es penalmente  responsable  de  los  homicidios  que  allí  se  cometieron,  porque en el plan  inicial  estaba previsto el uso de armas de fuego para atentar contra la vida de  quienes   eventualmente  se  opusieran.   El  papel  del  motociclista  era  precisamente   el   de  asegurar  el  botín  y  la  huída  de  los  ejecutores  materiales.   

“…la  coautoría impropia… emerge de  un  plan  común,  del  dominio  colectivo  del  suceso,  de la distribución de  funciones,  cada una de las cuales es una pieza de la realización del resultado  comúnmente  querido,  la  que, como tal, no puede ser considerada aisladamente,  pues  podría  aparecer  como despreciable o ineficaz y, por ende, impune, y que  solo  adquiere  relevancia  en  el  conjunto  y  con  relación al plan criminal  propuesto”4.   

Como la Sala encuentra que no asiste razón  al  demandante,  y  que  la  causal  de revisión que se propone es abiertamente  infundada, INADMITIRÁ la demanda la demanda que propone.   

En  mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE:  

1)  Reconocer  al  doctor  Nelson  de  Jesús  Sánchez  Rendón  como defensor del sentenciado  JUAN    DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ,  en  los  términos y para los efectos del poder conferido. (Folio  10 / 1).   

2)  INADMITIR      la      demanda      de  revisión,  de  conformidad  con las motivaciones de  esta              providencia.   

3)   Contra  la  decisión procede recurso de reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase.  

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                Permiso   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ  DE  LEMOS    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

        TERESA   RUIZ  NÚÑEZ              

Secretaria  

    

1La  Constancia  de  Ejecutoria  surge  de  revisar  la  constancia  del 18  de  mayo  de  2007,  en virtud de la  cual,  el  Juzgado  Primero  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de  Medellín  asumió  el  conocimiento  de  la  ejecución  de  la  condena contra  JUAN     DAVID    RAMÍREZ    RAMÍREZ  (folio  51 / 1);  de la constancia visible al folio 268 / 1,  que  certificó  que  los términos para interponer el recurso extraordinario de  casación  corrieron  del  2  de  febrero  de  2007  al  2  de  mayo  del  mismo  año.   

2En la  página  10  de  la  sentencia,  el  Tribunal  precisó que no es propiamente un  “coautor  impropio”,  sino  que  es  un  “autor  conjunto”  de las conductas que atentaron contra la  vida de las víctimas.   

3Discusión que no altera las consecuencias punitivas.   

4CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sentencia  Casación del 25 de abril de 2000, rad. núm.  11925.     

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