32244(09-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  32244   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 349.  

Bogotá  D.C.,   noviembre nueve (9) de  dos mil nueve (2009).   

VISTOS  

La   Sala  acomete  el  análisis  de  los  requisitos  de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  de  la  demanda  casacional    allegada    por    el    defensor   del   procesado   ANGELINO  ULCUE  PEQUI, contra la sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Pasto el 31 de marzo  del  año  en  curso,  confirmatoria  de  la dictada por el Juzgado del Circuito  Especializado  con funciones de conocimiento de Mocoa el 20 de enero de la misma  anualidad,  por  cuyo medio condenó al referido ciudadano como autor penalmente  responsable  del  delito de tráfico de estupefacientes agravado en razón de la  cantidad de cocaína transportada.   

HECHOS  

El  2  de  octubre  de  2007, miembros de la  Policía  Nacional  apostados  en  el  Puente  Metálico en la vía que de Mocoa  conduce  a  Pitalito,  procedieron  a  registrar  el automóvil marca Mazda 626,  placas   NSI   883,   conducido  por  Fabián  Herrera  Marín,   quien   viajaba   junto   con  Alejandro  Ramos  Taquinaz  y ANGELINO  ULCUE  PEQUI,  hallando  en  una  revisión  posterior  realizada  en  el  Comando  de  Departamento, 10 cilindros  metálicos  de  30  centímetros  de  largo  dentro  de  la parte inferior de la  carrocería  del  automotor,  en cuyo interior había una sustancia pulverulenta  que  pesó 7.660 gramos y con la prueba preliminar homologada se estableció que  era cocaína, circunstancia que motivó la captura de aquellos.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En  audiencia  celebrada  ante  el  Juzgado  Tercero  Promiscuo  Municipal  de  control de garantías de Mocoa el funcionario  declaró  la  captura  ajustada  a  la Constitución. En la misma oportunidad la  Fiscalía  les  imputó a los indiciados, asistidos de su defensor, la comisión  del  delito de tráfico de estupefacientes agravado en razón de lo dispuesto en  el  numeral  3º  del artículo 384 del estatuto punitivo de 2000, al cual sólo  se  allanó  ANGELINO ULCUE, a  quien  en  la  misma  diligencia  le  fue impuesta a instancia del ente acusador  medida   de   aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  de  reclusión.   

          El  20 de enero de 2009 se realizó audiencia en la cual se declaró  conforme  a  derecho  el  allanamiento  a  cargos,  se  profirió sentencia y se  condenó  al  acusado  a  la  pena principal de ciento veintiocho (128) meses de  prisión  y  multa de 1.333,33 salarios mínimos legales mensuales vigentes, y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la sanción privativa de la libertad, como  autor    penalmente    responsable    del    delito    imputado   al   cual   se  allanó.   

En la misma decisión le fue negada tanto la  condena de ejecución condicional, como la prisión domiciliaria.   

Mediante  fallo  del  31 de marzo de 2009 el  Tribunal  Superior  de  Pasto  confirmó  la sentencia de condena al conocer del  recurso  de  apelación  propuesto por la defensa, providencia contra la cual el  mismo  sujeto  procesal  interpuso  en  oportunidad  recurso  extraordinario  de  casación y allegó el respectivo libelo.   

LA DEMANDA  

El impugnante formula cinco cargos contra el  fallo  del  Tribunal.  El primero, por violación del debido proceso, el segundo  por  falso  juicio  de  legalidad,  el  tercero  por falso raciocinio, el cuarto  también  por  falso  juicio  de  legalidad y el último por desconocimiento del  debido proceso.   

Con  el propósito de obviar repeticiones, a  continuación  se  referirán  de  manera  independiente cada uno de los reparos  formulados  por  el  censor,  para  luego  analizar  si  en  su  postulación  y  desarrollo   cumplen   o   no   con   los   requisitos  de  lógica  y  adecuada  fundamentación    exigidos    para    acceder   a   este   medio   impugnaticio  extraordinario.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

Si bien en la Ley 906 de 2004 no se distingue  entre  recurso  de  casación por la vía común y por la discrecional en cuanto  se  marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito para acceder  a  dicha  impugnación,  no obstante, es del resorte del recurrente demostrar el  quebranto  de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo cual exige contar con  interés   para   impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del  recurso y demostrar la necesidad del fallo de casación para  cumplir  alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo 180,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

         Ahora,  en  el  examen  de  los  requisitos de admisibilidad de los  libelos  casacionales,  es  deber  de  la  Sala  constatar  en la formulación y  desarrollo  de  las  censuras  el  acatamiento de las  exigencias    de    lógica    y    pertinente  demostración   definidas   por   el   legislador   y   desarrolladas   por   la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

Efectuadas   las  anteriores  precisiones,  procede  la  Sala  a  realizar el anunciado estudio sobre los reparos formulados  por  el  defensor  de  ANGELINO ULCUE PEQUI.   

1.             Primer  cargo:  Violación  del  debido  proceso.   

          Con  fundamento  en la causal segunda de casación establecida en la  legislación  procesal  de 2004, el recurrente se circunscribe a señalar que es  necesario   declarar   la   nulidad   de  la  actuación,  pues  “los  falladores no tuvieron en cuenta las contradicciones referentes  a    la    hora,    lugar    y    fecha    en    que   se   opero   (sic)  la captura de ANGELINO ULCUE PEQUI,  una  decisión  acertada  del  juez  de garantías era haber declarado ilegal la  captura  (…)  como  también  ilegal la incautación del alijo y, por contera,  había excluido dicho elemento”.   

          Consideraciones de la Sala   

Como  el  censor  invoca  la  violación del  debido   proceso,   oportuno   se  ofrece  señalar  que  de  tiempo  atrás  ha  puntualizado  la  Sala  que en tratándose de dicha causal es imprescindible que  el  demandante  señale  claramente  la  especie de incorrección sustantiva que  determina  la  invalidación,  los fundamentos fácticos y las normas que estima  conculcadas,  con  la indicación de los motivos de su quebranto. También es de  su  resorte especificar el límite de la actuación a partir del cual se produjo  el  vicio,  así como la cobertura de la nulidad, demostrar que procesalmente no  existe  manera  diversa  de restaurar el derecho afectado y, lo más importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  dado  que  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones  ausentes  de  quebranto,  reglas  que  el impugnante no acoge en su  planteamiento.   

En efecto, el defensor no se sujeta a ninguna  de  tales  pautas,  pues indistintamente y sin demostrarlo, ofrece toda clase de  cuestionamientos  para  dar  sustento  a  su  propuesta casacional, sin tener en  cuenta  que  en  virtud del principio de autonomía de las causales, cada una se  corresponde  con un discurrir y una argumentación diferente de las otras y que,  de   acuerdo  con  el  principio  de  claridad  y  precisión  que  gobierna  la  presentación  formal  del libelo, es inadmisible dentro de un mismo reparo y de  manera sincrónica, acudir a planteamientos de diversas causales.   

          Así  pues,  si lo pretendido es deplorar que los falladores erraron  en  la  ponderación de las pruebas, le correspondía acudir a la causal tercera  de  casación,  esto es, a la violación indirecta de la ley sustancial y, desde  luego,  asumir  las obligaciones derivadas de cada uno de los yerros que bajo su  égida es posible proponer.   

Las  razones expuestas bastan para inadmitir  el reproche.   

          2.        Segundo cargo: Falso juicio de legalidad   

          Con  fundamento  en la causal tercera de casación establecida en la  Ley   906   de   2004,   el   censor   afirma  que  se  violaron  indirectamente  “por   error   de   derecho  por  falso  juicio  de  legalidad”  los  artículos 7º, 10º, 23, 276, 360,  373  y  381  inciso 1º de la Ley 906 de 2004, “y por  consecuencia,  el  Art. 365 del C. Penal que tipifica el delito de fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego y municiones”,  dado  que  “se incorporaron pruebas cuya aducción se  hizo  con  violación  de  las formalidades legales”,  pues    “los    informe  (sic)    ejecutivo    del   policivos   (sic),  como  prueba  de  la  captura  en  flagrancia    cuando    esta    (sic)   en  realidad no se opero (sic) pues  primero de capturo (sic) para luego investigar”.   

          A  partir  de  lo  anterior,  el recurrente depreca para su asistido  fallo absolutorio.   

Consideraciones de la Sala  

El falso juicio de legalidad corresponde a la  violación  indirecta  de  la ley derivada de un error de derecho, en cuanto los  falladores  al apreciar alguna prueba la asumieron erradamente como legal aunque  no  satisfacía  las  exigencias  señaladas  por  el  legislador para tener tal  condición,  o la descartaron aduciendo de manera equivocada su ilegalidad, pese  a  que  se  cumplieron  cabalmente  los  requisitos dispuestos en la ley para su  práctica  o  aducción,  caso  en  el  cual,  es  del  resorte  del  demandante  identificar  el  medio probatorio que tacha de ilegal, indicar las disposiciones  legales  o  constitucionales  cuyo quebranto determina su ilegalidad y demostrar  la  efectiva  ocurrencia  de  lo  denunciado;  ora, comprobar la legalidad de la  prueba desechada por el juzgador.   

En los dos eventos anteriores, también es su  obligación  acreditar la trascendencia del yerro en las conclusiones del fallo,  esto  es,  demostrar que con la marginación de la prueba señalada como ilegal,  las  restantes  pruebas  conducen  a una decisión sustancialmente diversa de la  atacada,  o  bien,  que  con  la incorporación del medio de prueba que el actor  estima  legal,  las conclusiones son distintas de las contenidas en la sentencia  impugnada,  deberes  que en este asunto no emprendió el libelista, en cuanto no  suministró  las razones de su aserto y se desconocen los motivos por los cuales  el  fallo  debería  ser  absolutorio,  amén  de  que  se  refiere al delito de  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas de fuego y explosivos que no guarda  relación   alguna  con  la  situación  fáctica  de  la  cual  se  ocupa  este  diligenciamiento.   

          En consecuencia, el cargo debe ser inadmitido.   

          Tercer cargo: Falso juicio de identidad   

Aduce el casacionista que en el fallo atacado  se  incurrió  en  falso  juicio de identidad por cercenamiento y distorsión de  las  pruebas,  yerro  cometido por los falladores “al  valorar  los informes tangencialmente sin pasarlo (sic)  por   el   tamiz   de  la  sana  crítica”.   

          Más   adelante   precisa   que   “ambos  testigos  admiten  que Ramírez Montoya le prestaba seguridad a Gómez Correa no  fue  integral  (sic)  en  su  apreciación   y   valoración   de   la   prueba  de  quienes  presenciaron  el  procedimiento  de  captura  y  supuesta  incautación  de  la  droga”.   

          Sin  más,  afirma  que  no  se  encontraban  reunidos los elementos  necesarios para proferir fallo de condena.   

          Consideraciones de la Sala   

El  error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad   acontece   cuando   los   falladores  valoran  la  prueba,  pero  al  considerarla   distorsionan   su   contenido   cercenándola,  adicionándola  o  tergiversándola,   caso  en  el  cual  corresponde  la  impugnante  identificar  mediante  el  cotejo objetivo de lo dicho en el medio probatorio y lo asumido en  el  fallo,  el  aparte  omitido o añadido a la prueba, los efectos producidos a  partir  de ello y, lo más importante, cuál es la trascendencia del yerro en la  parte  resolutiva de la sentencia atacada, tópico de improcedente demostración  con  el  simple planteamiento del criterio subjetivo del actor sobre el medio de  prueba  cuya  tergiversación  denuncia,  en  cuanto es su obligación acreditar  materialmente  la  incidencia  del  yerro  en  la  falta  de  aplicación  o  la  aplicación  indebida  de  la  ley  sustancial en el fallo, esto es, señalar la  modificación  sustancial de la sentencia atacada con la corrección del yerro y  la  debida valoración de la prueba en conjunto con las demás, labor no asumida  por el censor en este caso.   

En  efecto, no orientó su labor a denunciar  el  aparte  cercenado o la distorsión del medio de prueba, amén de que aludió  a  errores  en  la  sana  crítica  de las pruebas, discurrir que corresponde al  yerro  de  hecho por falso raciocinio, cuyas reglas son sustancialmente diversas  del error propuesto e indebidamente desarrollado.   

El cargo se inadmite.  

          4.        Cuarto cargo: Falso juicio de legalidad   

          Advera  el  impugnante  que  en  el  fallo se tuvieron en cuenta los  informes  de la policía, los cuales fueron luego ratificados, señalando que la  captura  se  produjo “a las 10:10 del 2 de octubre de  2007  y  en  la  audiencia de legalización de captura todas las contradicciones  que  habían  fueron  aceptadas  por  parte  del  juez de garantías”.   

          Consideraciones de la Sala   

          Una   vez   más   encuentra   la   Corporación   que   las  breves  argumentaciones  del  libelista  son  confusas  y se desconoce con precisión en  qué  consiste  el  reproche,  máxime  si  no encara las razones por las cuales  considera  que  las  pruebas fueron ilegales y tanto menos señala su injerencia  en el sentido del fallo.   

La censura debe ser inadmitida.  

          5.        Quinto cargo: Desconocimiento del debido proceso   

          Fundamentalmente   en   este   reparo   el   demandante   aduce  que  “en  un  plano  estrictamente legal, al fiscal se le  demanda   presentar   ‘al  aprehendido  inmediatamente  o  a  más tardar dentro de las treinta y seis (36)  horas  siguientes  ante  el  juez  de  control  de  garantías  para que este se  pronuncie    en    audiencia    preliminar    sobre    la    legalidad   de   la  aprehensión’,  ello  no  tiene  objeto  cuando  la  dicha  verificación,  con  su efecto trascendente de  liberación,  ya  la  hizo  ese funcionario. Por sustracción de materia, no hay  ‘aprehendido’              –  dado  que ya no tiene esa condición  quien   fue   dejado   en   libertad  –     ni     corre    del    resorte    del    fiscal    ‘presentarlo’,  cuando  este ha recobrado todas sus  facultades  locomotivas  y es propio de su voluntad atender o no al llamado que,  debe  anotarse  se  entenderá válido o necesario para las otras audiencias, en  especial       la      de      formulación      de      imputación”.   

Acto  seguido,  el  recurrente  transcribe  apartes  de  los  artículos 358 y 360 de la Ley 906 de 2004, así como parte de  la   exposición   de  motivos  del  proyecto  de  ley  que  culminó  en  dicha  legislación.   

Finalmente    solicita   “de  (sic) case en  su  totalidad  la  presente  demanda  por  lo  aquí  consignado y se decrete la  nulidad de lo actuado”.   

          Consideraciones de la Sala   

         

          En   manifiesto   quebranto   del  principio  de  prioridad  de  los  reproches,  el censor postula éste de último, sin percatarse que por comportar  en  caso  de  prosperar  la  invalidación  de  lo  actuado,  era su obligación  proponerlo  de primero y, dado que también postuló otra censura por violación  del  debido  proceso,  debía ponderar cuál de las dos tendría mayor cobertura  invalidatoria y, a partir de ello, ordenar sus reparos.   

Adicionalmente  se tiene que tampoco señala  la  especie  de  incorrección  sustantiva  que  determina la invalidación, los  fundamentos  fácticos  y  las normas que estima conculcadas, con la indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto,  tanto menos, el límite de la actuación a  partir  del  cual  se produjo el vicio, así como la cobertura de la nulidad. De  igual  manera,  omite  demostrar  que  procesalmente  no  existe  otra  forma de  restaurar  el  derecho  afectado  y, lo más importante, olvida acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo incidencia perjudicial y decisiva en la declaración  de    justicia    contenida    en    el    fallo    impugnado    (principio   de  trascendencia).   

La   confusión   del  demandante  es  tan  mayúscula   que   no   solicita  la  casación  del  fallo  atacado,  sino  que  “de  (sic)  case  en  su totalidad la presente demanda por lo aquí consignado y  se  decrete  la nulidad de lo actuado”, circunstancia  que  permite  advertir serias inconsistencias en la presentación del libelo que  no dejan camino diverso a su inadmisión.   

Finalmente  debe  indicarse  que  si bien el  actor  plantea  cinco censuras, dos por violación del debido proceso y tres por  quebranto  mediato  de la ley sustancial, respecto de estas últimas se advierte  la  ausencia  de  un  criterio  específico de selección, así como su falta de  articulación,  circunstancia  que conduce a que cada una de los reparos carezca  de  aptitud  suficiente para de manera insular derruir la presunción de acierto  y  legalidad  del  fallo,  dado  que,  en caso de prosperar, subsistirían otros  soportes  de  la  decisión atacada que la mantendrían incólume, circunstancia  que  denota  la  intrascendencia de los cargos, como que debieron ser propuestos  de  manera  conjunta y sin dejar apartes capaces de cimentar las conclusiones de  la providencia.   

Las  mencionadas  omisiones  lógicas y demostrativas en el discurso del censor imposibilitan a la  Sala  para  acometer  el  estudio  de  las   censuras,  pues    si    el    libelo    casacional   no   corresponde   a   un   alegato  de  libre  confección,  su  presentación  con  base  en  meras  apreciaciones personales del defensor y sin  atenerse  a  alguna  de  las  reglas lógicas y argumentativas que lo gobiernan,  obliga    a   la   Sala   a   inadmitir  la  demanda de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  pues  en  virtud  del  principio  de limitación propio del  trámite  casacional,  la  Corte  no  se encuentra facultada para enmendar tales  falencias.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos  o  garantías  del  acusado, como para adoptar la decisión de superar  los  defectos  de la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º  del artículo 184 de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Contra  la  decisión  de  inadmitir  la  demanda  presentada por la  defensa  procede  el  mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el artículo 186 de la Ley 906 de 2004. Como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para  aplicar  el  referido  instituto procesal, la Sala ha  definido    las   reglas   para   tal   propósito1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es un mecanismo especial cuyo ejercicio corresponde  al  demandante,  dentro  de los cinco (5) días siguientes a la notificación de  la  providencia  por  medio  de  la  cual la Sala decida inadmitir la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar la reconsideración de lo decido. También  podrá  ser ejercitado oficiosamente dentro del mismo término por alguno de los  Delegados   del   Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  –  cuando  el  recurso  de casación no  hubiera    sido    interpuesto   por   un   Procurador   Judicial   –,  el Magistrado disidente, el ausente  de los debates o quien no haya suscrito la providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio  Público  a  través  de sus Delegados para la Casación Penal o  ante  uno  de  los  Magistrados  de  la  Sala  en  las  condiciones expuestas en  precedencia.   

          iii)                      Es  potestativo  del  Magistrado  disidente,  de  quien  no  intervino  en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  el  cual se formula la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la  Sala  o  no  presentarlo  para  su  revisión.  En  éste último evento  informará   de   ello   al   peticionario   en   un   plazo   de   quince  (15)  días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso de casación, salvo  cuando la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

         

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado  por  el defensor del procesado  ANGELINO  ULCUE PEQUI por las  razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                              SIGIFREDO     ESPINOSA  PÉREZ   

            Permiso   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                            JORGE    LUIS    QUINTERO  MILANES           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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