32152(18-11-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 32152  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado    acta   No.   360         

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS  MARTÍNEZ   

Bogotá,    D.    C.,    dieciocho   de   noviembre  de  dos  mil  nueve.   

Se pronuncia la Corte sobre las pretensiones  probatorias    presentadas   por   la   defensora  de  confianza  del  requerido  en  extradición, ciudadano  JOSÉ     TEÓFANES    GARCÍA    AMÚ, y por el Ministerio Público en el presente asunto.   

         ANTECEDENTES   

1.-  De conformidad con lo dispuesto por la  legislación  procesal  penal, el Ministerio del Interior y de Justicia envió a  esta   Corporación  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano      JOSÉ     TEÓFANES     GARCÍA  AMÚ,  formalizada  por  el  Gobierno  de los Estados  Unidos  de  América, a través de su Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal  No.  1508 del 24         de        junio   de   2009,  acompañada  de  la  documentación  correspondiente  y  del  concepto  emitido  por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  en el sentido que ante la ausencia de convenio aplicable  entre  las  partes,  procede obrar de conformidad con las disposiciones en torno  al    tema    establecidas   en   el   Código   de   Procedimiento   Penal   de  Colombia.   

2.-   Una  vez  resuelto  lo  atinente  a  provisión  de  la  defensa  técnica,  en  aplicación  de  lo  previsto por el  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004  se  dispuso, por auto del Magistrado  Sustanciador,  correr  traslado  por  el  término  de 10 días, al requerido en  extradición,     a     su    defensora  de  confianza  y al Procurador Delegado, para que solicitaran las  pruebas que consideraran pertinentes y conducentes.   

3.-   Durante  el  término  de  traslado  dispuesto  por la Corte, la defensa, después de hacer  algunas  consideraciones  en  torno  a  lo  que  denomina “improcedencia de la  petición   de   extradición    solicitada  por  el  Gobierno  de  Estados  Unidos”,  “cumplimiento  del  principio  de  la doble incriminación” y la  “equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero” -que   no   son   del   caso   referir  ahora  por  no  ser  el momento procesal oportuno  para que la Corte se    ocupe    de   responder   tales   planteamientos-,  manifiesta  que las   pruebas cuya práctica solicita, tienen  como  propósito  determinar  que su asistido no es la persona que se señala en  los  hechos  por  los que se solicita la extradición, y por lo tanto, que no es  responsable  de  los  cargos  que  se  le  imputan  en  los  Estados  Unidos  de  América.   

Con   esta   advertencia,   solicita   se  practiquen  las pruebas que a continuación se enuncian:   

3.1.-  Oficiar al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia para  que  por  el  conducto  regular  de  la  vía  diplomática,  se  solicite a las  autoridades  competentes  de los Estados Unidos de América, allegar al trámite  las  pruebas  testimoniales  relacionadas con las circunstancias en que tuvieron  realización  los  hechos  materia  del  proceso, y la responsabilidad penal del  requerido  en  extradición,  para  lo cual reproduce apartes de la declaración  jurada   rendida   por   Kelly   J.   Thomas,   en  apoyo  de  la  solicitud  de  extradición.   

Justifica  el  recaudo de dichos medios, en  que  tales  pruebas  “son   aquellas  relacionadas  con la existencia del  delito  y  de  la presunta responsabilidad de la persona pedida en extradición,  como  sería  en  este  caso  las  declaraciones  de  los  testigos, de personas  identificadas,  no  testigos secretos los cuales se hallan proscritos en nuestra  legislación,  declaraciones  que  señalen  al  señor  JOSÉ TEÓFANES GARCÍA  AMÚ,  como  el presunto autor responsable de los envíos de droga con destino a  Estados Unidos de América”.   

    

3.2.-    Oficiar    al    Ministerio  de Relaciones Exteriores para que solicite, por la vía  diplomática,  a  las autoridades competentes de los Estados Unidos de América,  copia  auténtica  y debidamente traducida del Manual “E. DE VITT C, Blackmar,  práctica  e instrucciones de los jurados federales”, para que sea incorporado  al proceso.   

3.3.-    Oficiar    al    Ministerio   de   relaciones  exteriores  para  que,  por  la  vía  diplomática  solicite  a la Corte Suprema de Justicia  de  los  Estados  Unidos  de  América, copia  autenticada  y  traducida  “de  las principales sentencias y  conceptos      relacionados      con      el      delito     de     ‘        CONSPIRACY’ proferidas por esa   Corte,  en donde se establezca cuáles  son  las  características  y  alcances de ese delito, para que sean aducidas al  proceso”.   

3.4.- Solicitar a la Academia Colombiana de  Jurisprudencia,  la  expedición  de  un concepto sobre la equivalencia o no del  delito           de           ‘Conspiracy’  tipificado  en  la legislación de los Estados Unidos de América, con el delito  de  concierto  para  delinquir  de que trata el artículo 340 del Código Penal,  para efectos del principio de la doble incriminación-   

Con estas tres últimas pruebas, manifiesta  que     pretende     demostrar     que     el     delito     de     “conspiracy”, por el  cual  se  acusa  a  su  representado  en  los  Estados  Unidos  de  América, no  corresponde  ni  se asemeja al delito que en la legislación penal colombiana es  conocido  como concierto para delinquir, lo que de por sí viola el principio de  la doble incriminación.   

     

4.-    El    Procurador   Primero  Delegado  para  la  Casación  Penal,   por  su parte,  solicita oficiar a  la     Fiscalía     General     de     la    Nación    y    al    Departamento        Administrativo  de  Seguridad DAS para  que  informen  si  se  adelanta  o  se  adelantó alguna investigación penal en  contra  de  JOSÉ  TEÓFANES GARCÍA AMÚ, si ha sido  juzgado  y  condenado  por algún delito y concretamente por los hechos a que se  contrae  la  petición  de extradición formulada por el gobierno de los Estados  Unidos de América.   

Agrega   que   si   la  respuesta  fuere  afirmativa,  solicita  se oficie a la autoridad que haya proferido la respectiva  sentencia   a   fin   de   que   envíe   copia   íntegra   de   la  actuación  penal.   

Manifiesta  que  tal petición la formula,  “en  atención  a  que  si  bien  recientemente el  máximo  Tribunal  de  Justicia ató la pertinencia de la práctica de tal medio  probatorio  a  que  de  la  documentación  aportada al trámite de extradición  apareciera  ‘evidencia  que  apunte  a  demostrar  la eventual lesión del derecho fundamental al debido  proceso   por   desconocimiento   del   principio  de  cosa  juzgada’,  por  vía  de  información  allegada  por el requerido o su defensor o por cualquier  otro  medio  fundado  que  así  lo  demuestre (a manera de ejemplo, captura con  fines  de extradición en centro de reclusión), lo cierto es que tratándose de  la  eventual  restricción  injustificada de garantías fundamentales tales como  el  derecho  a  la  libertad  y  el principio non bis in ídem, ha de procurarse  verificar  de  manera  preventiva  que  el  solicitado no haya sido investigado,  juzgado  y  condenado  o  absuelto  por  los  mismos  hechos a que se contrae el  reclamo de extradición”.   

Considera que dentro del especial trámite  de  extradición bien puede ocurrir   que  a  pesar  de  que no se alleguen o no existan informaciones  manifiestas  sobre  tal  posibilidad, el Estado   colombiano  haya  ejercido  su  poder  punitivo para  investigar  y  sancionar  al  sujeto,  en  cuyo evento resultaría lesivo de los  derechos  fundamentales  de  la  persona  que  después  de haberse concedido su  extradición,  tenga  que  reconocerse  en  el país solicitante dicha garantía  inherente al derecho al debido proceso.    

SE  CONSIDERA   

1.-  A  tenor  de  las  previsiones  del  artículo  502  del  Código  de Procedimiento Penal de 2004, el concepto que le  compete  emitir  a  la  Corte por solicitud del Gobierno Nacional, en torno a la  procedencia  de  la  extradición  de  quien  es  requerido para comparecer ante  autoridades  extranjeras,  se  circunscribe  a  la  verificación  de la validez  formal  de la documentación allegada por el ejecutivo; la plena identidad entre  la  persona procesada en el extranjero y la capturada con fines de extradición;  el  principio  de la doble incriminación relacionado con que el hecho motivo de  la  solicitud  no  sea  un  delito  político  o de opinión y además, de estar  también  previsto  en Colombia como delito, se reprima con pena privativa de la  libertad  cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  años; que la providencia  proferida  por  autoridades  extranjeras  en  que se funda la solicitud, sea una  sentencia  o  al  menos  equivalga  a la resolución de acusación en el sistema  colombiano;  y,  cuando  fuere  el  caso,  el  cumplimiento  de lo dispuesto por  los tratados públicos.   

Sin embargo, la Corte tiene establecido que  el  concepto  debe  igualmente  atender  otras  exigencias  no  comprendidas  en  dicha   norma, pues existen otros presupuestos  que   para   efectos   de   la   extradición   la   Corte   debe   evaluar,  regulados en el artículo 35  de  la  Constitución  Política,  referidos  a  que  los  hechos  imputados  al  colombiano  por  nacimiento  hayan  sido  cometidos  en el exterior, en fecha no  anterior  al 17 de diciembre de 1997 y que no se trate de delitos políticos. De  igual  modo,  que  el  solicitado se encuentra en el país o se presuma estarlo;  que  la  demanda  de  extradición  se  haga por la vía diplomática y en casos  excepcionales  por  la  consular  o de gobierno a gobierno; que se adjunte copia  auténtica   de   las  disposiciones  foráneas  penales  aplicables  al  caso  (artículo 495            ejusdem) y, finalmente, de conformidad  con   el   artículo   29   de   la   Constitución,  a  la Corte como órgano límite de la jurisdicción  ordinaria,  le   corresponde   constatar  que  en  Colombia  no  se  haya  ejercido   jurisdicción   sobre   el   hecho   que   sustenta   el   pedido  de  extradición1,  pues a tenor de lo dispuesto por el artículo 19 del Código de  Procedimiento  Penal, la persona cuya situación jurídica hubiese sido definida  a  través  de  sentencia  ejecutoriada  o providencia que posea la misma fuerza  vinculante,  no  podrá  ser  sometida  a  una  nueva  actuación  por esa misma  conducta,   aunque   a   ésta   se   le   dé   una   denominación   jurídica  diversa.   

   

Por     esta     razón,   pertinente  resulta  insistir  en  ello,  las  pretensiones  probatorias   deben  corresponder  a  pruebas  eficaces,  pertinentes,  útiles,  necesarias  y  conducentes,  referidas  a  los  fundamentos  a  considerar en el  concepto,  pues  de lo contrario la Corte no tiene más alternativa que disponer  su  rechazo  conforme  la  autorización que, con criterio general, establece el  artículo  359 del Código de Procedimiento Penal, ya que la sola consideración  particular  de  uno  de  los  sujetos  intervinientes  en la actuación sobre la  necesidad  de  la  prueba  pedida,  resulta insuficiente para que se disponga su  recaudo.   

2.-  En  el  caso analizado ninguna de las  pretensiones  probatorias  expuestas por el Ministerio Público y la defensa del  requerido   en   extradición,  señor  JOSÉ          TEÓFANES          GARCÍA         AMÚ,  cumplen  los  presupuestos de conducencia y pertinencia, pues no se dirigen a acreditar o  desvirtuar  el  cumplimiento  de alguno o algunos de los requisitos en el que el  concepto  de  la  Corte  ha  de  fundamentarse, ameritando por tanto su rechazo,  según pasa a precisarse.   

2.1.-  Las  pruebas  con  cuyo  recaudo se  pretende    establecer    si    en    Colombia    el    ciudadano   JOSÉ  TEÓFANES  GARCÍA  AMÚ ha sido  investigado,  juzgado  y  condenado o absuelto por los mismos hechos que motivan  el     pedido     de     extradición,     deben    ser    denegadas    por  inconducentes.   

Suficientemente  ha sido dicho que la sola  existencia  de  una investigación en Colombia en contra de la persona requerida  en  extradición  no afecta el trámite ni condiciona el sentido en que la Corte  ha  de  conceptuar,  y  en el presente evento tampoco obra la mínima referencia  que  pudiera  indicar la posibilidad de que en Colombia, en contra del ciudadano  GARCÍA  AMÚ,  haya cursado y terminado con decisión en firme con carácter de  cosa  juzgada judicial, proceso por los mismos hechos que sustentan la solicitud  de  extradición, máxime si se toma en cuenta que en la documentación allegada  se   informa   que   las  incautaciones  de  sustancias  estupefacientes  fueron  realizadas   por   embarcaciones   de   la  Marina  de  los  Estados  Unidos  de  América.   

De igual modo, resulta improcedente allegar  al  trámite de extradición las pruebas documentales y testimoniales, así como  las   evidencias   físicas  que  sirvieron  de  fundamento  a  las  autoridades  judiciales  de  los  Estados Unidos de América, para proferir la resolución de  acusación  en  que  se  fundamenta  la  solicitud de extradición del ciudadano  colombiano   JOSÉ  TEÓFANES  GARCÍA  AMÚ,  pues  si  la  pretensión  de  la  memorialista  es  acreditar  que  su  asistido no ha  podido       cometer       los      delitos  por  cuya  realización se le  acusa   y  se  solicita  su  extradición,   es  evidente  que  debe  ser  postulada  al interior del respectivo proceso ante las  autoridades    judiciales    extranjeras   encargadas   de   adelantar   el  juzgamiento,  y  no  ante  la Corte, como quiera que no le corresponde a ella en  ejercicio   de   esta  función,  establecer  la  cuestión  fáctica  sobre  la  ocurrencia  o  no  de  los  hechos  que   se   le   imputan   a   la   persona  cuya  extradición  se  solicita,   ni  la  responsabilidad  penal  de  ésta,  como  en  tal  sentido  ha  sido considerado  incluso     por    la    Corte    Constitucional2.        

Conforme ha sido indicado repetidamente por  la    Corte3,  tampoco  resulta procedente que bajo  la   apariencia   de   observar   una  presunta   falta  de  correspondencia  entre  el  delito  de  “conspiracy”  tipificado  en  la  legislación de los  Estados  Unidos  de  América  y  el de Concierto para delinquir de que trata la  legislación  colombiana,  se pretenda desconocer la  función  jurisdiccional  que  le  compete  cumplir  y  asignarla  a un órgano,  funcionario  o  persona,  distinto  de  ella, en orden a establecer el alcance y  sentido  de la ley, pues llegado el momento de pronunciarse al respecto es de la  órbita  de  competencia  que  le  es  propia observar los métodos y principios  generales  que  den  lugar  a  establecer las adecuadas consecuencias jurídicas  para  definir  el  asunto  concreto, por lo que  la petición habrá de ser  rechazada.   

La  prueba que la defensa solicita resulta  manifiestamente  ilegal,  y  por tanto, inconducente, pues de conformidad con el  artículo  230  de  la  Constitución  Política, los jueces en ejercicio de las  funciones  que  le  compete  cumplir, tan solo están sometidos al imperio de la  ley,  y  para  fijar  su  alcance,  sentido o aplicación a un caso concreto, el  Estatuto  Superior  también  establece  la facultad de acudir a la equidad, los  principios  generales  del derecho y la doctrina como criterios auxiliares de su  actividad  jurisdiccional.  Por  ello,  si se tiene en cuenta que el intérprete  natural  de  la  ley  es  el juez, el exclusivo sometimiento al imperio de ésta  excluye  la  injerencia  de cualquier órgano o sujeto en la labor de determinar  la  vigencia, comprensión y aplicación por los jueces de las leyes reguladoras  del caso.   

Es   por   esto   que   el  Juez,  en  los  asuntos  sometidos  a  su  definición, no puede verse sustituido en su  función  por  personas  o  instituciones  particulares u oficiales, así éstas  ostenten  indudable reconocimiento en la comunidad por su idoneidad académica y  científica.    

Habiendo quedado desvirtuada, entonces, la  procedencia  de  practicar  las  pruebas  a  que  se  alude  en  los  memoriales  presentados  por  el  Ministerio  Público  y la defensa, la Corte no tiene más  alternativa que disponer su rechazo.   

3.-   Dado  entonces  que  no  existen pruebas por practicar, de conformidad con lo previsto  por  el  artículo  500  del Código de Procedimiento Penal de 2004, es del caso  disponer  que  por  la  Secretaría  de  la  Sala  SE CORRA TRASLADO, durante el  término   de   cinco  (5)  días,  al  solicitado  en  extradición,  ciudadano  colombiano  señor  JOSÉ  TEÓFANES  GARCÍA  AMÚ, a su defensora de confianza  y  al  Procurador  Delegado,  para  que  presenten sus correspondientes alegatos  previos al concepto de la Corte.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

1.-          NEGAR  por  improcedentes  las pruebas  solicitadas   por   el  Ministerio  Público  y  la  defensora    del    requerido   en   extradición,  señor  JOSÉ  TEÓFANES  GARCÍA  AMÚ, según se  anotó en la motivación de este proveído.   

2.- De conformidad con el artículo 500 del  Código   de   Procedimiento   Penal,    CORRER  TRASLADO,  por  el  término  de cinco (5) días, al  solicitado   en   extradición  señor  JOSÉ  TEÓFANES  GARCÍA  AMÚ,  a su  defensora  de   confianza,   y   al   Procurador  Delegado,  para  que presenten sus correspondientes alegatos previos al concepto  de la Corte.   

La  Secretaría  de  la  Sala proveerá al  efecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ            LEONIDAS           BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

Comisión    de   servicio                                                     Permiso   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                              JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1 Al  respecto ver concepto del 19-02-09 Rad. 30374.   

2  Cfr. Corte Constitucional. Sentencia C-1106. Agosto 24 de 2000.   

3  Cfr. auto de extradición de 11 de abrill de 2000. Rad. 16515     

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