32099(06-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 32099  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 202.   

Bogotá, D. C., seis (6) de julio de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  instauradas por los defensores de JAIRO   AMAYA   GÓMEZ   y   EDNA  BIBIANA VARÓN  POMAR, contra la  sentencia  del  19 de diciembre de 2008 mediante la cual el Tribunal Superior de  Ibagué  confirmó  el  fallo adoptado el 27 de noviembre de 2006 por el Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  la misma sede, que condenó a los mencionados  procesados,   así   como  a  Yenny  Carolina  Barbosa  Galindo,  al  primero  como  autor  responsable de los  delitos  de acceso carnal abusivo con menor de catorce (14) años y suministro a  menores  de  sustancias  alucinógenas,  mientras  a  las dos damas como autoras  responsables  del  punible de inducción a la prostitución, agravado en el caso  de VARÓN POMAR.   

HECHOS  

          Los  que  declararon  probados  los  sentenciadores  de instancia se  resumen de la siguiente manera:   

          A  raíz  de  la información suministrada a la Policía Judicial el  31  de julio de 2002 por la señora Ada Esther Mendivel  Flórez,  en  el sentido de que su hija de 14 años de  edad  de nombre A. L. R. M.1          sostenía  relaciones  sexuales  a cambio de dinero, las autoridades  desplegaron  la  labor investigativa de rigor, estableciéndose la existencia en  la  ciudad  de  Ibagué  de  una  actividad  ilícita dedicada al negocio carnal  dirigida  por  EDNA  BIBIANA  VARON POMAR y  cuyas  mujeres  utilizadas  para  el  efecto  eran reclutadas por  Yenny Carolina Barbosa Galindo.   

          JAIRO  AMAYA  GÓMEZ  es señalado como uno  de  los  clientes de la señora VARON POMAR,  por  cuyo intermedio se contactó con A.  L.   R.   M.   y  E.  J.  V.  Q.,  esta  última  menor  de  14  años  de edad, con  quienes  en  alguna  ocasión  sostuvo  relaciones  sexuales,  para  lo cual les  suministró     éxtasis     o     “droga     del  amor”.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Noticiados  los  hechos  a  la autoridad  judicial  respectiva, el Fiscal 21 Seccional de Ibagué mediante decisión del 9  de  agosto  de  2002  dispuso  la iniciación de investigación previa. El 14 de  siguiente,  al  considerar  satisfechos  los  fines  de  esa  etapa procesal, la  Fiscalía  10 Seccional de la citada ciudad decretó la apertura de instrucción  penal,   en   cuyo   desarrollo   escuchó   en   indagatoria   a   JAIRO   AMAYA   GÓMEZ,   EDNA  BIBIANA  VARÓN  POMAR  y      Yenny      Carolina     Barbosa  Galindo.   

2.  El  4  de  febrero  de 2004 resolvió la  situación    jurídica   a   JAIRO   AMAYA   GÓMEZ,  absteniéndose    de   afectarlo   con   medida   de  aseguramiento  al no considerarla necesaria atendidos los fines constitucionales  de la misma.   

3.  La  Fiscalía  dispuso la clausura de la  instrucción  el  23  de  febrero de 2004 y el 30 de junio siguiente procedió a  calificar  el  mérito del sumario, profiriendo resolución de acusación en los  siguientes términos:   

–  A  JAIRO  AMAYA  GÓMEZ  por  los  delitos de acceso carnal abusivo con  menor   de  14  años  y  suministro  a  menores  de  sustancia  estupefaciente.   

–  A  EDNA BIBIANA  VARÓN  POMAR  por  el  ilícito  de  inducción  a la  prostitución, en la modalidad agravada.   

–  A Yenny Carolina  Barbosa  Galindo  por  el  punible  de inducción a la  prostitución.   

4. La providencia calificatoria fue impugnada  por   vía   de  reposición  y  apelación  por  el  defensor  de  Barbosa  Galindo,  pero dichos recursos la  Fiscalía  los declaró desiertos por falta de sustentación, en resolución que  cobró ejecutoria el 6 de agosto de 2004.   

5. El trámite del juicio estuvo a cargo del  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de Ibagué, cuyo titular llevó a cabo las  audiencias  preparatoria  y  pública de juzgamiento, tras lo cual puso fin a la  instancia  con  la  sentencia del 27 de noviembre de 2006, en la cual condenó a  los procesados en los siguientes términos:   

–  A  JAIRO  AMAYA  GÓMEZ  le  impuso 84 meses de prisión y la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término,  por los delitos de acceso carnal abusivo con menor de 14 años  y suministro a menores de sustancia estupefaciente.   

–  A  EDNA BIBIANA  VARÓN  POMAR le irrogó a título de penas principales  34  meses  de  prisión  y  multa  en  cuantía  de 66 salarios mínimos legales  mensuales,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso,  por  el  ilícito  de  inducción a la prostitución agravado.   

–  A Yenny Carolina  Barbosa  Galindo le aplicó las penas principales de 26  meses  de  prisión  y  52  salarios  mínimos  legales  mensuales, así como la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por   el   mismo   tiempo,   por  el  punible  de  inducción  a  la  prostitución.   

6.   La  sentencia  fue  apelada  por  los  defensores   de   JAIRO   AMAYA  GÓMEZ  y  EDNA  BIBIANA  VARÓN POMAR,  siendo  confirmada  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Ibagué el 19 de diciembre de 2008.   

10.  Contra  el  fallo  de segundo grado los  mismos  sujetos  procesales  en mención interpusieron el recurso extraordinario  de  casación,  cuyas  demandas, presentadas de manera oportuna, examina la Sala  para determinar si se admiten o no.    

LAS  DEMANDAS   

    

1. La instaurada por el defensor de JAIRO AMAYA GÓMEZ:     

Formula cuatro cargos contra la sentencia del  Tribunal,  el primero con fundamento en la causal tercera de casación de la Ley  600  de 2000 y los tres restantes con apoyo en la causal primera, cuerpo segundo  de la misma disposición legal.   

          En  el  primer  cargo  acusa  la  sentencia de incurrir en nulidad por  motivación  deficiente  o  incompleta.  En  el segundo  denuncia  la existencia de un error de hecho por falso  juicio   de  identidad.  En  el  tercero  y     en    el    cuarto    predica  la  presencia de un error de hecho por falso raciocinio, al  desconocer   el   sentenciador   leyes   de   la   ciencia   y   reglas   de  la  experiencia.   

    

1. La   presentada   por   el   defensor   de   EDNA   BIBIANA   VARÓN  POMAR:     

          Plantea  un  único  cargo,  aun cuando luego de exponer las razones  con  las  cuales  lo  sustenta,  formula  otras  peticiones  desligadas  de  esa  censura.   

          El  reproche  lo  formula  con  apoyo  en  la causal primera, cuerpo  segundo,  bajo cuya égida denuncia la violación indirecta de la ley sustancial  como  consecuencia  de incurrir el ad quem en  error  de  hecho  derivado  de  falso  raciocinio,  al omitir la  aplicación  de  los  artículos  238  y  277  de la Ley 600 de 2000, porque las  pruebas  no  se apreciaron en conjunto y en la valoración de los testimonios no  se   consideraron   los   criterios   señalados   en   la   segunda   de   esas  disposiciones.   

          Para   sustentar   el  cargo,  sostiene  que  el  juzgador  apreció  erróneamente   las   declaraciones   de   A.  L.  R.  M.,   porque  ésta  confesó  que  fue  Yenny  Carolina  Barbosa  Galindo, quien la  indujo  al  mundo  de  la  prostitución.  En  ese  sentido,  considera  que  el  sentenciador  se  basó  “en  suposiciones  y  no en  pruebas  reales,  tales como las fotografías y escritos y facturas recogidas en  el  allanamiento  de  la  casa de EDNA BIBIANA VARÓN POMAR, y que a todas luces  dan  cuenta  de que se trata de una comerciante, madre cabeza de familia, que en  su  casa  como muchas mujeres cabeza de hogar desarrolla su trabajo de vender al  menudeo  y  a  plazos  ropa  a la clientela, a la que no es deber legal exigirle  cédula para su comercialización”.   

          Recalca   así   que   el   fallador   condenó   a   la   procesada  “sin tener en cuenta que no hay prueba en el proceso  que  demuestre  que  EDNA BIBIANA conocía la condición de menor de 14 años de  A.  R.  M.,  y  que  no  fue  ella quien la indujo a la prostitución sino Yenny  Carolina Barbosa Galindo”.   

          De  esa  manera,  pide  casar  la sentencia impugnada y dictar la de  reemplazo.   

          Como  se  anticipó,  el  libelista  formuló  otras  peticiones  no  relacionadas  con  el  motivo  casacional  en  mención.  Así, en primer lugar,  sostiene  que  la  acción penal se encuentra prescrita porque ya transcurrieron  cinco  años  desde  la  ejecutoria  de  la  resolución de acusación, por cuya  razón solicita declarar la existencia de ese fenómeno.   

En  segundo  lugar,  aduce  que  la  acusada  VARON   POMAR   cumple  los  presupuestos  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  previstos  en el artículo 63 del Código Penal, porque la sanción no excede de  cuatro  (4)  años (sic), amén de no registrar antecedentes penales, contar con  una  residencia  fija,  encontrarse  laborando y tener un hogar formado. En esas  condiciones, impetra la concesión de ese subrogado.    

          Finalmente,  demanda  la  sustitución  de  la  pena privativa de la  libertad  por  prisión  domiciliaria,  habida cuenta de satisfacer la procesada  los requisitos exigidos por el artículo 38 del estatuto punitivo.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

    

1. Demanda    instaurada    por    el    defensor    de    JAIRO AMAYA GÓMEZ:     

La  Sala  admitirá  este  libelo  por  ser  indiscutible  que  cumple  los  requisitos  de  adecuada y lógica sustentación  previstos  en  el  numeral  3º  del  artículo 212 del Código de Procedimiento  Penal de 2000.   

En  consecuencia,  se  ordenará  remitir la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emita concepto, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal de  2000.   

    

1. Demanda    presentada    por    el    defensor    de    EDNA BIBIANA VARÓN POMAR:     

Este  libelo, en cambio, se inadmitirá. Son  razones de esta decisión las siguientes:   

         Ante   todo,   debe   acotarse   que  no  amerita  cuestionamiento  la  decisión  del actor de  escoger  la  casación  ordinaria como vía de impugnación, pues a pesar de que  el  delito de inducción a la prostitución contempla una sanción no superior a  ocho  (8)  años de prisión, conforme se desprende de  lo   previsto   en   los   originales   artículos  213  y  216  del  Código  Penal  de 2000, vigentes  para  el  momento de        la       ocurrencia       de       los       hechos2,   el   inciso  segundo  del  artículo  205  de la Ley 600 de 2000 permite extender el recurso extraordinario  a  delitos  conexos,  circunstancia  que  opera, de acuerdo con el entendimiento  asignado  por  la  Sala  a  esa  disposición,  respecto  de todos los ilícitos  juzgados   al   interior   del   mismo   proceso,   sin   importar  que   la   condena   recaiga   en   varios   procesados3.   

          Los  desaciertos en la confección de la demanda se avizoran en otra  parte.  En  efecto,  en  primer  lugar, el demandante desatiende el principio de  identidad  en  el  objeto de la impugnación, pues no obstante que el recurso de  apelación   lo   circunscribió   a   debatir   la  negativa  del  a  quo  a sustituir la pena privativa de la  libertad  por  prisión  domiciliaria,  acude  a la casación para cuestionar la  condena  impuesta  a  la  procesada EDNA BIBIANA VARÓN  POMAR.  Surge de esa manera indiscutible la carencia de  interés    para    recurrir    ese    aspecto    del   fallo,   “porque  no  es  posible  que por vía de casación se acusen errores  del  Tribunal  en  que  no  podía  estar  incurso  al  ejercer  una competencia  alinderada   por   el  específico  objeto  revelado  en  la  sustentación  del  apelante”4   

.  

En  segundo  lugar,  se  tiene que el censor  aduce  la  violación  indirecta  de  la  ley como consecuencia de incurrirse en  error  de  hecho  por  falso raciocinio. Sin embargo, al desarrollar el reproche  omitió  reseñar  los  principios  de la sana crítica que, según su criterio,  vulneró  el  Tribunal,  requisito de sustentación de insoslayable cumplimiento  cuando  se  trata  de  seleccionar  esa  modalidad del error de hecho, según lo  tiene pacíficamente establecido la Corte.   

          En  vez  de  abordar  la  fundamentación  de la censura conforme al  parámetro  señalado, se limitó a consignar unas ideas deshilvanadas, confusas  y  contradictorias  acerca  del  poder  persuasivo  de las pruebas, afirmando la  inexistencia  de  prueba con la cual aparezca demostrado que la procesada indujo  a   la   prostitución   a  A.  L.  R.  M.,  pero  también que conduzca a acreditar su conocimiento acerca de  la condición de ésta como persona menor de 14 años.   

          Esa  personal apreciación de las pruebas pretende el actor oponerla  a  la efectuada por el Tribunal, proceder inadmisible en sede de casación, dada  la  doble  condición de acierto y legalidad de que está revestida la sentencia  judicial.   

          La  demanda,  en  esas condiciones, no pasa de ser un alegato propio  de  las instancias, cuyo calificativo lo confirma el hecho de terminar mezclando  todo  tipo  de  peticiones  al  único  cargo  que  formula,  sin  sujetarse  el  impugnante,  por  ende,  a  las reglas que gobiernan el recurso de casación. Es  así  como  desconoce, entre otros, los principios de autonomía de las causales  y  de  no  contradicción  lógica,  porque sin ningún rigor técnico, luego de  postular  el  error  de hecho por falso raciocinio, resulta argumentando, aun en  contra   de   la   realidad   procesal,   que  la  acción  penal  se  encuentra  prescrita5,  con  todo lo cual ulteriormente sostiene que la procesada se hace  acreedora  al  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena  y  a  la  sustitución  de  la  pena privativa de la libertad por prisión  domiciliaria.   

          Ciertamente,  el  recurso extraordinario de casación es refractario  a   censuras  en  las  cuales  el  actor  desborda  el  ámbito  del  motivo  de  impugnación  (principio de autonomía) o incurre en postulaciones incongruentes  (principio  de  no  contradicción  lógica),  tal  como acontece en el presente  evento,  donde  inicialmente  plantea un error de hecho por falso raciocinio, lo  cual  supone  aceptar  la  legalidad  de  la  actuación,  pero luego reclama la  prescripción  de  la  acción  penal, situación que niega la anterior premisa,  para  finalmente demandar la concesión de sustitutos penales, cuya enunciación  parte  de  la  base  nuevamente de asentir la legitimidad del trámite procesal.   

          Atendidas,   en   tales   condiciones,   las   múltiples  falencias  advertidas  en  su  fundamentación, la Sala inadmitirá la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  de  EDNA  BIBIANA VARON  POMAR.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.       INADMITIR      la  demanda  de casación interpuesta por  el  defensor de EDNA BIBIANA  VARON POMAR.   

2.   ADMITIR  el  libelo  casacional  presentado por el defensor de  JAIRO         AMAYA         GÓMEZ.   

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emita concepto, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal de  2000,  advirtiéndole  acerca de la inminencia de la prescripción de la acción  penal.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

      TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria     

1 Como  esta  providencia  puede  ser  publicada,  se  omite  el  nombre  de las menores  afectadas,  de conformidad con lo establecido en el numeral 8º del artículo 47  de la Ley 1098 de 2006 ó Código de la Infancia y Adolescencia.   

2  El  artículo  213  establecía  pena  de  prisión  de  2  a  4  años, mientras el  artículo  216 contemplaba un incremento de la tercera parte a la mitad, lo cual  arroja un máximo de 6 años.   

3 Cfr.  Auto del 18 de noviembre de 2004, radicación 22693.   

4  Sentencia del 21 de noviembre de 2001, radicación 12521.   

5  En  realidad,  los  cinco  años  requeridos para el efecto se cumplen el  6 de  agosto  de  2009, pues la ejecutoria de la resolución de acusación ocurrió el  6  de  agosto  de  2004,  cuando  adquirió  firmeza el auto mediante el cual se  declararon  desiertos  los  recursos  de  reposición  y apelación interpuestos  contra la pieza calificatoria.     

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