31979(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31979  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado  acta  Nº   191   

         

Bogotá,   D.   C.,    primero (1°) de julio de dos mil nueve (2009).   

       

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  del  recurso  de  casación  interpuesto por el defensor de  GLORIA   ESTHER   CARDOZO   MONTEALEGRE   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá,  fechada   el   21  de  julio de 2008, por medio de  la   cual   modificó  la  dictada    por    el    Juzgado   Octavo  Penal  del  Circuito  de Descongestión  de    la    misma    ciudad,    el    30         de        noviembre  de  2006;  y  la condenó a  las   penas          principales         de        110   meses  de  prisión  y   multa  de  $195.246.660.00  y  a  la  accesoria  de   inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el   mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad,  como   coautora     de  los   delitos  de  peculado  por apropiación, fraude  procesal,    falsedad    en    documento    privado,    falsedad    ideológica  en  documento  público  y  utilización indebida de información oficial privilegiada.   

  H   E   C   H   O  S     

El  juzgador  de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Se  deja  en  conocimiento  de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  las  irregularidades  cometidas  contra  los  intereses  patrimoniales  del  Fondo  de  Previsión del  Congreso  de  la  República, cuando falsificando la firma de la ciudadana FANNY  GÓMEZ  DE MENDOZA, viuda del ex congresista ALBERTO MENDOZA HOYOS, se hizo a su  nombre  reclamación  por  concepto  de derechos pensionales por el abogado Lugo  Oswaldo  Pinzón  Valero,  en cuantía superior a los ciento sesenta millones de  pesos.   

“Es  así como el citado fondo, expide la  resolución  número  1578 del 30 de diciembre de 1996, mediante la cual se hace  el  reconocimiento  de las pretensiones demandadas,  donde específicamente  y  en  forma  expresa  se  hace  el  reconocimiento prestacional reclamado, acto  administrativo  suscrito por el gerente de entonces Dr. Claudia Manotas Pertuz y  por  la Jefe de la División de Prestaciones Económicas, Dra. Gloria E. Cardozo  Montealegre”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por  los  anteriores  hechos, el Fiscal  Seccional  157  Delegado  ante  la  Unidad  Sexta  de  Fe  Pública y Patrimonio  Económico  de  Bogotá,  el  15  de  julio  de  2002,  calificó el mérito del  sumario, así:   

a) Acusó a Gloria  Esther  Cardozo Montealegre por las conductas punibles  de   peculado  por  apropiación,  fraude  procesal,  falsedad       en       documento       privado,      falsedad      ideológica  en  documento  público  y  utilización indebida de información oficial privilegiada.   

b)  Acusó  a  Rulvin  Niño  Niño por los  delitos  de  peculado  por apropiación y falsedad en  documento         privado.        Así    mismo,    le    precluyó   la  investigación    por    las   conductas   punibles   de   fraude   procesal   y  estafa.   

c)  Precluyó  la investigación a favor de  Lugo  Oswaldo  Pinzón  Valero  por “cada uno de los  delios por los cuales se le vinculó a esta investigación”.   

La anterior providencia cobró ejecutoria el  20 de agosto de 2002.   

2.  El Juzgado Octavo Penal del Circuito de  Descongestión  de  Bogotá,  el  30  de  noviembre de 2006, dictó sentencia de  primera instancia de la siguiente manera:   

a)     Condenó     a    Gloria   Esther   Cardozo   Montealegre  a  las  penas  principales de 110 meses de prisión y  multa  de  $195.246.660.00  y  a  la  accesoria de  inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por el  mismo lapso de la  sanción  privativa de la libertad, como coautora de los delitos de peculado por  apropiación,   fraude   procesal,   falsedad  en  documento  privado,  falsedad  ideológica  en  documento  público     y     utilización     indebida     de     información     oficial  privilegiada.   

b) Condenó a Rulvin Niño Niño a las penas  principales  de 77 meses de prisión y multa de $146.128.995.00 y a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  de  la  sanción  privativa de la libertad, como coautor de los  delitos   de  peculado  por  apropiación,      falsedad     en     documento  privado    y    fraude  procesal.   

3. Apelado el fallo por los defensores, por  el  procesado  Rulvin  Niño Niño y la apoderada de la parte civil, el Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  21 de julio de 2008, lo modificó, en el sentido que  excluyó  el  delito  de  fraude  procesal  por  el  cual se había condenado al  coprocesado  Niño  Niño, declarando la nulidad parcial de la sentencia y, así  mismo,   declaró   la   extinción  de  la  acción  penal  por  razón  de  la  prescripción    respecto    del    punible    de    falsedad    en    documento  privado.   

De  manera que condenó a Niño Niño a las  penas  principales  de  65  meses  de prisión y multa de $146.128.995.00 y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo término de la sanción privativa de la libertad, como  coautor     del     delito    de    peculado    por  apropiación.   

Y, por último, adicionó la sentencia en el  sentido  de condenar a Cardozo Montealegre al pago de los perjuicios reconocidos  a  favor  de  Fanny  Gómez o sus hererderos en cuantía de 25 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

En  lo  demás,  confirmó  la  decisión  impugnada.   

Contra la anterior providencia, el defensor  de     Gloria     Esther    Cardozo    Montealegre    interpuso    recurso    de  casación.   

Presentada   la   demanda,   el  proceso  arribó a la Corte el 4° de junio de 2009 para su calificación.   

LA     DEMANDA     DE   CASACIÓN   

El  defensor  de  la  sentenciada,  bajo la  causal  tercera  de  casación,  según  la  Ley 600 de 2000, presenta un único  cargo contra el fallo de segunda instancia, así:   

Único  cargo   

Acusa   al   Tribunal  de  haber  dictado  fallo  en un juicio viciado  de  nulidad,   toda vez que a su defendida se le  cercenó  el  derecho  de  defensa  en la etapa de investigación y de       juzgamiento.   

Estima     que     a    Cardozo  Montealegre no se le protegió  dicha     garantía,  habida  cuenta que se le  citó  para  que  rindiera  indagatoria  en  la  carrera  56 A No.17-A-35,  apartamento  502,  sin  que se  indicara    el    interior    o   el   bloque,   situación   que   también          ocurrió   cuando   se   ordenó   su  captura.   

De    la    misma   manera,  dice  que  la  notificación  de la  providencia  que  ordenó  clausurar  la  investigación  no  se  hizo de manera  personal,   según   lo   ordenado   en   el   artículo  393  del  Código      de      Procedimiento  Penal.   

Así las cosas, considera que a la señora  Cardozo  Montealegre  se  le  impidió  el  derecho  que  tenía  a  recurrir la  resolución  que  ordenó  cerrar la investigación y tampoco pudo hacer uso del  traslado  reglado  en  el artículo 400 del Código de Procedimiento Penal, esto  es,  para solicitar pruebas y/o deprecar nulidades que se hubiesen presentado en  el lapso de la instrucción.   

Reconoce   que   en   el   trámite  del  proceso tres profesionales del derecho la  representaron  de  manera oficiosa,  limitando     su     actuación     a    notificarse    de    la    designación y a posesionarse. De ahí  que  insista en sostener  que  la  acusada no tuvo  defensa técnica en el periodo alegado.   

Sostiene que la citada irregularidad lleva  a colegir que no se cumplió con el debido proceso.   

Como normas infringidas cita los artículos  29   de   la   Constitución   Política,  6°,  7°,  8°,  9°,  10°,  13, 15, 20 y 24 de la Ley 600 de  2000.  De  igual  manera considera como vulnerados los artículos 151, 176, 178,  185, 325, 329, 331, 393, 400 y 403 del mismo estatuto.   

En  consecuencia, depreca a la Corte casar  la  sentencia  impugnada y, por lo mismo, declarar la nulidad de la actuación a  partir  del “segmento investigativo”.       

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Acotación previa  

1.  De  acuerdo  con  el  anterior recuento  procesal,  surge  claro  que  la  acción penal en este asunto se extinguió por  razón  de  la  prescripción respecto de las conductas punibles de utilización  indebida  de  información  privilegiada,  falsedad en documento privado, fraude  procesal  y  falsedad  ideológica  en documento público, motivo por el cual la  Sala  así  lo  declarará  y  ordenará  cesar todo procedimiento a favor de la  procesada Gloria Esther Cardozo Montealegre.   

En  efecto,  con  estricto  apego  en  lo  consagrado  en  el  artículo  83  de la Ley 599 de 2000, se sabe que la acción  penal  prescribirá,  en  este  evento, en un tiempo igual al máximo de la pena  fijada  en  la  ley,  “si  fuere  privativa  de  la  libertad,  pero  en  ningún caso será inferior a cinco (5) años, ni excederá  de veinte (20)…”.   

La  citada  norma  también  indica que las  conductas  punibles  que  tengan  señalada pena no privativa de la libertad, la  acción penal prescribirá en 5 años.   

Y,  por último, el citado artículo regula  que  el  “servidor público que en ejercicio de  sus  funciones, de su cargo o con ocasión de ellos realice una conducta punible  o  participe  en  ella el término de prescripción se aumentará en una tercera  parte”.   

Ahora  bien,  en  asuntos  en  que  se haya  proferido   resolución   de   acusación,  como  aquí  ocurrió,  el  término  prescriptivo     de    la    acción    se    interrumpe    y    “comenzará  a  correr  de  nuevo por un tiempo igual a la mitad del  señalado  en el artículo 83. En este evento el término no podrá ser inferior  a  cinco (5) años, ni superior a diez (10)”, según  así lo contempla el artículo 86 de la misma Ley 599 de 2000.   

Aclarado  lo  anterior,  la  Sala hará los  cómputos   en   precedencia   reseñados,   teniendo  como  fuente  las  normas  contentivas  de  las  anteriores conductas punibles que fueron tenidas en cuenta  para  efectos de la determinación de la pena, máxime cuando en esa oportunidad  se respetó el principio de favorabilidad.   

En  tales  condiciones,  se  sabe  que a la  procesada se le atribuyeron las siguientes conductas punibles:   

a)   Falsedad  ideológica  en  documento  público,  conforme  a  lo  reglado  en el artículo 219 del Decreto 100 de 1980  tiene una pena privativa de prisión de 3 a 10 años.   

b) Falsedad en documento privado, según lo  preceptuado  por  el  artículo 289 de la Ley 599 de 2000 tiene pena de prisión  entre 1 y 6 años.   

c)  Utilización  indebida  de información  privilegiada,  de  acuerdo con el artículo 420 de la Ley 599 de 2000 regla como  pena la multa y pérdida del empleo.   

d)  Fraude procesal, de acuerdo con lo  preceptuado  en  el  artículo  182 del Decreto 100 de 1980 comporta una pena de  prisión entre 1 y  5 años.   

Así,  surge  nítido  inferir  que en este  evento,  por  encontrase el diligenciamiento en la etapa del juicio, el término  de  la acción penal por razón de la prescripción sería de 5 años, plazo que  se  cumplió.   Empero,  como  quiera  que  la acusada cometió las citadas  conductas  punibles  en  ejercicio  de sus funciones, a dicho quantum se le debe  agregar una tercera parte.   

Por  ende, el término de prescripción es  de 6 años y 8 meses.   

A la procesada, el 15 de julio de 2002, se  le  profirió  resolución  de  acusación por los citados punibles, providencia  que  cobró  ejecutoria  el  20  de  agosto  del  mismo año, razón por la cual  resulta  acertado  concluir  que  el  mentado término ya trascurrió, lapso que  ocurrió  cuando se estaba cumpliendo el  traslado para la presentación de  la  demanda  de  casación,  esto  es, el 20 de abril de 2009, máxime cuando en  dicho  interregno  se  presentaron  múltiples  solicitudes  que condujeron a la  materialización de dicho fenómeno.   

De manera que la Sala declarará extinguida  la  acción  penal y, consecuentemente, cesará todo procedimiento a favor de la  acusada por los delitos señalados en precedencia.   

En   la   medida  en que en este  trámite  se  ejerció la acción civil, según los artículos 98 y 99 de la Ley  599   de   2000,   también   se  ordenará  su  extinción,  respecto  de  esos  punibles.   

Así   mismo,   el  Tribunal  de  origen  procederá  a  cancelar las órdenes de captura, las cauciones que hubieren sido  prestadas  y  las  restricciones  impuestas  al  acusado por razón del fallo de  condena.  Además,  de  ser  el  caso, informará lo aquí resuelto a las mismas  autoridades   a  las  que  se  le  comunicó  la  medida  de  aseguramiento,  el  calificatorio    del   sumario   y   la   sentencia   de   primera   y   segunda  instancia.   

Por  último, la Sala expedirá copias del  proceso  con  destino  al Consejo Superior de la Judicatura, Sala Disciplinaria,  para  que se investigue al juez de primera instancia, en tanto se avizora que en  la  etapa  del  juicio  en  ese  despacho  judicial  se  prolongó por más de 4  años.   

Calificación de la demanda  

1. Como lo ha dicho la jurisprudencia de la  Sala,  la  demanda  de casación  no es un escrito de libre formulación en  el   que   puedan   plantearse   todo   tipo   de   inquietudes,  perplejidades,  contradicciones,  incoherencias  o errores que advierta el actor o le suscite el  fallo  de  segunda  instancia,  sino  que  debe  cumplir  con  las exigencias de  logicidad,  coherencia  y  demostración necesarias a fin de desvirtuar la doble  presunción  de  acierto  y  legalidad con que las sentencias acusadas arriban a  esta  sede  extraordinaria,  razón  por la cual la ley establece los requisitos  que forzosamente debe cumplir el casacionista.   

De  manera  que  no  basta con postular la  existencia  de  un  vicio de derecho y/o de actividad, sino que también se hace  necesario  que  el  casacionista  argumente  cómo  el  vició  le avasalló sus  derechos  o  sus garantías y, cómo de no haberse incurrido en él, sin duda el  fallo habría sido favorable.   

En    dicho    cometido,    se    debe  desarrollar   un discurso tendiente a demostrar la existencia del error con  base  en  las  causales  de  casación  y  a  través  de  un  análisis lógico  evidenciar  su  trascendencia  frente a las decisiones adoptadas en el fallo, en  tanto  no  puede  perderse  de  vista  que  la Corte, en virtud del principio de  limitación, no puede entrar a complementar al libelista.   

2.   De  acuerdo  con  los anteriores  parámetros  procederá la Sala a estudiar la demanda presentada contra el fallo  de segunda instancia,  así:   

En  lo  relativo  a  los  presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación de la nulidad la Sala ha puntualizado que si  bien  la  acreditación  de la causal tercera de casación es menos exigente que  la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder  con  precisión,  claridad  y  nitidez  a  identificar la clase de irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar el límite de la actuación a partir del cual se produjo  el  vicio,  así como la cobertura de la nulidad, demostrar que procesalmente no  existe  manera diversa de restablecer el derecho afectado y, lo más importante,  evidenciar  que  la  anomalía  tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva en la  declaración   de  justicia  contenida  en  el  fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado  que  este  recurso  extraordinario  no  puede fundarse en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

Así   las  cosas,  en  lo  atinente  al  único   cargo   que  el  libelista  postula  contra la sentencia de segunda instancia bajo el supuesto de  la  violación  del  derecho de defensa de la procesada, advierte la Sala que lo  dejó  en  el simple enunciado, toda vez que se limitó a exponer que la acusada  no  fue  citada  correctamente  a  rendir  indagatoria  y  a  notificarse de las  plurales  decisiones  adoptadas  en  la  etapa de instrucción, así como la que  ordenó  el  traslado  para solicitar pruebas y deprecar nulidades en el juicio,  según  lo  preceptuado  en  el  artículo  400  de  la Ley 600 de 2000, sin que  hubiese  dedicado  línea  alguna  en  evidenciar  cómo  de  haber  ocurrido la  circunstancia  contraria que denuncia, necesariamente las conclusiones del fallo  habrían sido distintas y favorables a su representada.   

Frente  a lo anterior vale recalcar que si  el  ataque  que  se  postula  en  sede  casacional radica en la vulneración del  derecho  de  defensa,  en  la  medida en que la sentenciada no fue correctamente  citada  a  fin  de  que  compareciera  al proceso,  porque el profesional a  cargo  dejó  de  solicitar pruebas, o no interpuso los recursos de ley; o si la  causa  generadora  de  invalidez  se refiere al desconocimiento del principio de  investigación   integral  porque  los  funcionarios  judiciales  no  decretaron  algunas  pruebas  para  la  correcta  formulación  de  la censura, así se debe  plantear y demostrar su incidencia en el fallo impugnado.   

De  manera  que  no  basta  con  la simple  postulación  del  vicio  sino  que  se hace necesario que se demuestre cómo el  mismo afectó el derecho invocado como sustento de la censura.   

En  tales  condiciones,  el  censor debió  evidenciar   cómo  esa  incorrecta  citación  para  rendir  indagatoria  y  la  inactividad  que  desplegaron los abogados de oficio afectó el derecho de   defensa    de    la   procesada,   situación   que   de   no   haber   ocurrido  necesariamente,   por  los  menos,  el  fallo  habría sido favorable a los  intereses de ésta.    

Y, era que no podía explicar la existencia  y  trascendencia  del  vicio,  toda  vez  que  revisada  la actuación se podrá  advertir  que  una vez que ésta fue declarada persona ausente, esto es, el 8 de  febrero  de  2005,  el  14  de  marzo  siguiente, la acusada otorgó poder a una  abogado   de   confianza,   el   cual   fue   reconocido   como  tal  el  16  de  marzo.   

Resuelta la situación jurídica, el 22 de  marzo  de  2000,  el  citado  profesional  del derecho recurrió la providencia,  recurso que fue resuelto el 5 de mayo de 2000.   

También  el  expediente  evidencia que el  citado profesional del derecho solicitó copias de la actuación.   

Calificado el mérito del sumario en vista  que  el  defensor  de  confianza  de la procesada no concurrió a notificarse la  resolución   de   acusación,  el  instructor  procedió,  como  se  debía,  a  designarle     un    defensor    de    oficio    para    cumplir    con    dicha  ritualidad      

De  manera  que  no  se  evidencia  que la  sentenciada  estuviera  sin defensa técnica y menos que la citación equivocada  a   rendir   indagatoria  le  impidió  ejercer  dicho  derecho,  en  tanto  que  voluntariamente  ésta  compareció  al trámite penal, dando poder a su abogado  de confianza.   

Ante   la  falta  de  lógica  y  debida  fundamentación se impone la inadmisión de la demanda.   

Por último, otra razón más para inadmitir  el  libelo  aunado  a  que  no  se  advierte  violación  alguna de los derechos  fundamentales    o    garantías   de   los  sujetos  procesales, que determine el ejercicio de la facultad  oficiosa  de  índole  legal  que  al  respecto  le asiste a la Sala en punto de  asegurar su salvaguarda.   

Acotación final  

Como  quiera  que en el presente asunto se  ordena  la  extinción  de  la  acción  penal  por  razón  de la prescripción  respecto  de  los delitos de utilización indebida de información privilegiada,  falsedad  en  documento  privado,  fraude  procesal  y  falsedad  ideológica en  documento  público,  necesariamente  se impone que la Sala proceda nuevamente a  determinar la pena.   

Recuérdese  que  el  juzgador  de primera  instancia  y  toda  vez  que  se  trataba  de  un concurso de conductas punibles  estableció  que  la pena más grave según su naturaleza era la de peculado por  apropiación,    fijándola    en    86   meses   de   prisión   y   multa   de  $194.838.660.00.   

De manera que en cumplimiento a lo reglado  en  el  artículo  31  del Código Penal, estimó que al anterior guarismo se le  debía  sumar  24  meses  por  el  concurso  de  delitos  y a la multa adicionar  $408.000.00 por ésta misma razón.   

En  síntesis,  condenó  a  Cardozo   Montealegre   a   las   penas  principales   de   110   meses   de   prisión  y  multa  de  $195.246.660.00  y  equivocadamente  impuso  como  accesoria la inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas, no obstante que el tipo penal de peculado por  apropiación la establece como principal.     

En tales condiciones, teniendo como soporte  la   mentada   dosificación,   la   Sala  dejará  como  pena  definitiva  para  Gloria   Esther   Cardozo   Montealegre  la  de   86  meses  de  prisión, multa de $194.838.660.00 e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso igual a la sanción privativa de la libertad.   

Respecto al coprocesado Rulvin Niño Niño  se  mantiene la pena impuesta en los fallos de instancia, sólo que se aclarará  que  la  pena  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas es principal.   

En  lo  demás,  el fallo no sufre ninguna  modificación.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

         

R  E  S  U  E  L  V  E   

1.             Declarar      que      las    acciones    penal    y     civil     a     que     se     contrae     este     trámite  por   las  conductas  punibles   de   utilización  indebida  de  información privilegiada, falsedad en  documento   privado,   fraude  procesal  y  falsedad  ideológica  en  documento  público   se  encuentran  extinguidas por razón  de  la  prescripción.  En  consecuencia,  se  ordena cesar todo procedimiento a  favor        de  Gloria   Esther  Cardozo  Montealegre.   

Por   lo anterior, se condena a   Gloria   Esther   Cardozo   Montealegre  a  las  penas  principales  de  86  meses  de  prisión, multa de  $194.838.660.00  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  un  lapso  igual  a  la  sanción privativa de la libertad, como  coautora del delito de peculado por apropiación.   

Así  mismo,  se  aclara  que  la  pena de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones públicas impuesta al  coprocesado Rulvin Niño Niño es principal y no accesoria.   

En  lo  demás,  el fallo no sufre ninguna  modificación.   

2.  Disponer  que  el  juzgador de segundo grado  realice  las  anotaciones,  devoluciones,  cancelaciones  y  medidas  a que haya  lugar,  como consecuencia de la extinción de las acciones penal y civil, según  lo   expuesto   en   la   parte   motiva  de  esta  decisión.   

3. INADMITIR  la  demanda  de  casación presentada a nombre de la    procesada,  Gloria  Esther  Cardozo  Montealegre por lo  anotado   en   la   motivación   de   este   proveído.   En  consecuencia,  se  DECLARA  DESIERTO      el  recurso.     

4.  Por Secretaría de la Sala, expídanse  las  copias  con  destino  a  la  Sala  Disciplinaria del Consejo Superior de la  Judicatura para lo de su cargo.   

5. Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                         PERMISO   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                         JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID          RAMÍREZ  BASTIDAS                               JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

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