31920(03-06-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31920  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

                                Magistrado Ponente:   

                                      JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                                Aprobado Acta No.161   

Bogotá, D. C., tres (3) de junio de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

La Sala resuelve el incidente de definición  de  competencia  provocado  por  la  Juez  Promiscuo  Municipal con funciones de  conocimiento  de Betulia, Antioquia, para conocer la fase del juicio del proceso  adelantado   en   contra   de   JUAN  PABLO  MARIN  GIRALDO  por  el  delito  de  extorsión.   

ANTECEDENTES  

1. Se extracta del  escrito  de  acusación  que  desde  el  13  de febrero de 2009, el señor José  Gilberto  Vélez  comenzó  a  recibir  en  su  casa  ubicada en el municipio de  Betulia,  Antioquia, llamadas extorsivas que provenían de un teléfono celular,  por  un sujeto que se identificaba como JHON JAIRO, quien manifestaba pertenecer  al  Frente  34  de las autodenominadas FARC, y le exigía la suma de $18.000.000  de  pesos  a cambio de no matar o sacar a los mayordomos de las fincas La Sucia,  localizada  en  la  vereda  la Quiebra, y La Urradeña, situada en la vereda del  mismo  nombre,  del  municipio de Betulia, Antioquia, convocatorias que también  fueron  recibidas  por  el  señor  Bayardo  Vélez y otras personas de la misma  familia,  a  través de la cuales los amenazaban con matarlos o secuestrarlos si  omitían  cumplir  con  las  exigencias,  o  denunciaban  los  sucesos  ante  la  Policía.   

El  16  de febrero el señor Gilberto Vélez  recibió  otra  llamada  en la que le  proponían que entregara $10.000.000  de  pesos,  y  su  hermano  Gustavo Vélez los $8.000.000 restantes y además le  aclaraban que la orden extorsiva la había dado “Tío Pacho”.   

Posteriormente,  en  otra  comunicación, le  preguntaban   por   ‘el  encargo’  y  cuando  le  respondió  que  no  tenía  dinero,  su interlocutor le dijo que con él no era  jugando, “que si ellos daban papaya, sus hijos si”.   

El 5 de marzo, a las 5:00 horas, dos personas  vestidas  de  civil  se  presentaron  en  la  finca  Don  Mateo, de propiedad de  Gilberto  Vélez,   y  se llevaron a Ovidio Vélez para que los acompañara  hasta  la  finca  de don Gustavo Vélez, oportunidad en la cual les manifestaron  que  se  los  iban  a  llevar secuestrados porque Gilberto no les quería dar el  dinero  exigido, que ya no eran $18.000.000 sino $25.000.000 de pesos, dándoles  plazo hasta el 8 siguiente.   

Asimismo,  llamaron al señor César Augusto  Vélez  a  quien  le  dijeron  que  el  dinero  lo debían enviar a la ciudad de  Medellín,  por  medio  de  encomienda  a  través  de la empresa transportadora  Sotraur, a nombre de Nelson Felipe Ruiz Montoya.   

Con   base   en   los  anteriores  hechos,  funcionarios  del  Gaula  organizaron un operativo que culminó el 9 de marzo de  2009,  a las 20:40 horas,  en el Terminal de Transportes del  Norte de  la  ciudad  de  Medellín,  con  la  captura  de JUAN PABLO MARIN GIRALDO, quien  recibía  el  paquete  que  simulaba  los  $25.000.000  de  pesos  ilícitamente  requeridos.   

2.  El pasado 3 de  abril  de  2009,  la  Fiscal  50  Local  del  municipio de Concordia, Antioquia,  presentó  escrito de acusación ante el Juzgado Promiscuo Municipal de Betulia,  atribuyéndole     a    JUAN    PABLO    MARIN   GIRALDO   el   delito   de  extorsión.   

3.  El 12 de mayo  pasado,  cuando  se  debía  adelantar la audiencia de acusación respectiva, la  Juez  Promiscuo  Municipal  de  Betulia  se declaró incompetente para continuar  conociendo  de  las  diligencias,  manifestando,  por  un  lado, que el lugar de  comisión  del hecho fue la ciudad de Medellín y en consecuencia son los jueces  de  ésta  los  que  deben  adelantar  la  fase del juicio; y, de otra parte, la  competencia,  atendiendo  la  cuantía  del  ilícito  y las disposiciones   sobre  la  materia   contenidas en las Leyes 600 de 2000, y 733 de 2002, es  de  los  jueces  penales del circuito, como lo ha precisado la Sala de Casación  Penal de la Corte Suprema de Justicia.   

CONSIDERACIONES  

1. El artículo 32,  numeral  4  de  la  Ley 906 de 2004, dispone que la Corte conoce el incidente de  “definición  de  competencia  cuando  se  trate de  aforados  constitucionales  y  legales,  o  de  tribunales,  o  de  juzgados  de  diferentes  distritos”; hipótesis última a la cual  se   acomoda  la  situación  planteada  en   este  asunto,  en  cuanto  la  funcionaria  que  se  declara  incompetente alega que los jueces de la ciudad de  Medellín  deben  conocer  de  este  asunto,  porque en dicho lugar fue donde se  configuró  el ilícito de extorsión en la modalidad de tentativa, el cual, por  la cuantía corresponde a los jueces penales del circuito.   

Asimismo,   el   artículo  54  del  mismo  ordenamiento,  regula  el  trámite de la definición de competencia, señalando  que:   “cuando  el  juez  ante  el  cual  se  haya  presentado  la acusación manifieste su incompetencia, así lo hará saber a las  partes   en   la  misma  audiencia  y  remitirá  el  asunto  inmediatamente  al  funcionario  que  deba definirla, quien en el término improrrogable de tres (3)  días  decidirá  de  plano. Igual procedimiento se aplicará cuando se trate de  lo  previsto  en  el  artículo 286 de este código y cuando la incompetencia la  proponga la defensa”.   

2. En relación con  el  primer  argumento  que  expone  la  Juez Promiscuo Municipal de Betulia para  manifestar  su  incompetencia, se debe tener en cuenta que el artículo 43 de la  Ley 906 de 2004, regula:   

“Es competente para conocer el juzgamiento  el juez del lugar donde ocurrió el delito.   

“Cuando  no  fuere  posible  determinar el  lugar  de  ocurrencia del hecho, este se hubiere realizado en varios lugares, en  uno  incierto  o  en  el  extranjero, la competencia del juez de conocimiento se  fija  por el lugar donde se formule acusación por parte de la Fiscalía General  de  la Nación, lo cual hará donde se encuentren los elementos fundamentales de  la acusación”.   

En  el caso de la especie, como se desprende  de  los antecedentes referidos, el lugar de ocurrencia  de  los  hechos no se establece claramente para dar aplicación al inciso 1º de  la  anterior  disposición,  pues  es  incierto  el  territorio desde el cual se  realizaron  las  llamadas  extorsionistas,  al  respecto  sólo se cuenta con la  manifestación  que hace la Fiscalía en el escrito de acusación, en el sentido  de  que  fueron  efectuadas  desde  un  teléfono celular, pero sin delimitar la  zona.   

La anterior situación forzosamente obliga a  la  aplicación  del inciso 2º de la disposición transcrita, la cual contempla  que  cuando  el  hecho  se  ha  realizado  en  varios  lugares,  en  uno  incierto  o  en  el  extranjero,  la  competencia del juez de  conocimiento  se  fija  por  el  lugar  donde  se  formule acusación  por  parte  de la Fiscalía   General   de  la  Nación,  condicionado a que allí  se  encuentren  los  elementos fundamentales de la misma, aspecto  que  debe  ser  valorado  para  determinar  si conforme a ello obró en el presente caso el ente acusador.   

En   este   sentido,  la  Sala  tiene sentado que el lugar de comisión  del  delito  de  extorsión  está     determinado     por    aquél  donde  tuvo  inicio  la  exigencia y se exteriorizó  el  propósito extorsivo1;   sin  embargo,  en  el  caso  bajo  examen  no  se establece con precisión  el  sitio  en  donde  ello ocurrió,  pues      todos      los      presuntos     autores     del     ilícito   aun   no   se   han   logrado  identificar,  ni  mucho menos el lugar desde el cual se realizaron las llamadas,  sólo   se   logró  la  captura  de  JUAN  PABLO  MARIN  GIRALDO en el Terminal de Transporte de la Zona  Norte de Medellín, sitio  escogido  recibir  el  dinero  ilegalmente  exigido, sin que por tal circunstancia se pueda afirmar que en  esa    urbe   comenzó   la   ejecución del ilícito.   

En  consecuencia,  como  no ha sido posible  determinar  con  exactitud  y  seguridad  el  lugar  donde  ocurrió  el hecho, se impone dar aplicación a  lo   previsto   por   el   inciso   2º   de  la disposición transcrita,  fijando  la competencia para conocer de este asunto, en donde se ha formulado la  acusación     por    parte    de    la  Fiscalía  General de la Nación.   

3.    En  relación    con    la    competencia    por    la  cuantía,     la     Juez    Promiscuo  Municipal  de  Betulia,  fundamentada en lo que esta Sala de la  Corte ha señalado que en  virtud    a    que    la    Ley   1121   de   2006  modificó el artículo 14  de  la  Ley 733 de 2002, el cual atribuía    la    competencia   del   delito   de   extorsión,   prescindiendo   de  la  cuantía,  a  los  juzgados penales  del  circuito  especializado,  limitándola, a partir  de   su   vigencia,  únicamente  a  los  casos  que  sobrepasen  150  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes,  como  inicialmente  lo  dispuso  el  numeral  7 del artículo  5  transitorio  de  la Ley 600 de  2000,  por  lo  que,  con  fundamento en la cláusula  general  de  competencia, los hechos que no excedan de dicha cuantía, corresponden a los juzgados penales del circuito.   

En  este  sentido,  la  Sala ha referido lo  siguiente:   

“…  [l]a  Ley  1121  de  2006,  simplemente ratificó la  competencia   de   los   jueces  especializados,  como  de  antemano  lo  había  determinado  el  artículo  5  transitorio, numeral 7 de la Ley 600 de 2000, sin  modificar  la que les otorgó la Ley 733 de 2002, en tal sentido coexisten tanto  las  disposiciones  de  una y otra siempre y cuando no se opongan entre si, caso  en    el    cual    la    recientemente    expedida    primaría    sobre    las  anteriores.   

“En  torno  de  la  coexistencia  de las  disposiciones  sobre  competencia,  esta Sala de la Corte se pronunció en autos  de  marzo  21, radicación 19245, y 4 de abril de 2002, radicación 19278, entre  otras, específicamente, en la última, puntualizó lo siguiente:   

«Es  decir,  que  la  nueva ley atribuyó  competencia  a  los  jueces penales del circuito especializados en relación con  todos  los  delitos  que  ella señala, independientemente, de que las conductas  sean  agravadas  o  no   por  todas las circunstancias allí precisadas, es  decir,  el  secuestro  simple,  el  secuestro extorsivo, el simple agravado y el  extorsivo   agravado,   la   extorsión   simple,  la  extorsión  agravada,  el  testaferrato  cuando  se  realice en los eventos referidos por el inciso 2° del  artículo  326  del  Código Penal, el concierto para delinquir, en su modalidad  básica  y  en  cualquiera  de  los  eventos  a que se refiere el inciso 2° del  artículo  8°  de  la  ley  en  cuestión, la omisión de denuncia en los casos  señalados  por  el  inciso  2°  del  artículo  441,  la  fuga de presos en la  modalidad  culposa simple, inciso 1°, y la referida a los eventos planteados en  el inciso 2° del artículo 450 del Código Penal.   

«Del  mismo  modo,  se  concluye  que los  citados  despachos conservan la competencia atribuida  por  la  Ley  600 de 2000 en su artículo 5° transitorio en cuanto no se oponga  al  contenido  de  la  Ley  733 del 2002, que dada su  especificidad  y  carácter  posterior  le  da  prevalencia sobre las anteriores  disposiciones,  máxime  cuando  el  aspecto que se discute tiene que ver con la  atribución   de   competencia,   de   lo   que   se   deriva   su   aplicación  inmediata2.   

«Luego, los juzgados penales del circuito  especializados  conservan  la  competencia señalada en los numerales 1, 2, 3, 5  (en  los  términos   precisados   en  la  providencia   del  28   de  septiembre  de  2001,  radicación  18711),  6, 8,             9,10,11, 12,  13  y 14, ya que siguen conociendo del lavado de activos  (artículos 323 y  324  del  C.P.)  y  enriquecimiento  ilícito de particulares (artículo 327 del  C.P.)  cuando  la  cuantía  sea  o  exceda  de  50  salarios  mínimos  legales  mensuales,  límite  no  previsto  para los eventos del inciso 2° del artículo  326  del Código Penal, al no oponerse en modo alguno  estas   disposiciones  al  contenido  normativo  de  la  ley  733/02.»”3   

Empero,  esas  reglas de competencia no son  aplicables  a  los  casos  que  se  tramitan  al  amparo  de  la Ley   906   de   2004,  pues  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el  artículo   40   de   la   Ley  153  de  1887   “Las     leyes  concernientes  a  la sustanciación y ritualidad de los juicios prevalecen sobre  las  anteriores  desde  el  momento  en  que  deben  empezar a regir”,  de  suerte  que  como  para el caso del Distrito Judicial de  Antioquia  aquélla  ley  comenzó a gobernar la investigación y juzgamiento de  los  hechos punibles a partir del 1 de enero de 2007, no queda duda acerca de su  aplicación  en  este  caso,  cuyo  acontecer  fáctico ocurrió en los primeros  días de febrero del año en curso.   

4. Como corolario  de    todo   lo   expuesto,   la   Sala   procederá   a   declarar  que  la  competencia   para   conocer   de   este   proceso   corresponde   a   la   Juez  Promiscuo Municipal con funciones de conocimiento de  Betulia,  Antioquia,  a  quien  se  le  devolverá el  expediente.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

  RESUELVE   

Declarar que la  competencia  para  conocer  de  este  asunto,  corresponde  al Juzgado Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  conocimiento  de  Betulia,  Antioquia,  al que se  devolverá el expediente.   

Contra  el presente auto no procede recurso  alguno.   

Comuníquese,  devuélvase y cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ      LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                            JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria   

    

1  Auto  de  13  de febrero de 2008, Rad. 29150; en el mismo sentido autos de 12 de  diciembre   de   2005,   Rad.   24291,   y  del  15  de  agosto  de  2006,  Rad.  25832.   

2  Artículo 40 de la ley 153 de 1887   

3  Auto de 23 de mayo de 2007, Rad. 27396     

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